jueves, 17 de marzo de 2016

MOMENTOS . Siempre tuya (218)


Una mano esquiva , casi imperceptible.
Una caricia que no quiero olvidar jamás.
Piel fina y suave  que circulas por mi cuerpo
mostrándote
dominante y absoluto,
tierno y apaciguado,
suplicante y agradecido.

Ojos ,  los míos,
 que en busca de los tuyos en mitad del vacío,
sólo encuentran palabras sin sentido  y sin explicación,
cuando sólo es a ti a quien quiero encontrar.

Necesidad no es un sentimiento ,
y sin embargo,
es mi pecho al que ahoga ,
mientras mis ojos tratan de liberar aquellas lágrimas
que no pudieron huir entonces.


Presión incansable que me rodea
sin dejarme ver nada a mi alrededor.
Buscando una salida ,
tratando de escapar de todo esto,
de ti,
convencida de que es lo mejor,
en el fondo , sé que eres parte de mi realidad ,
parte de mi mundo,
de ese que construí contando contigo y que ahora,
se desmorona y deshace bajo mis píes .

Heridas invisibles ante los demás,
que sangran a borbotones delante de mí
sin que pueda hacer nada por evitarlo.

Sabor a metal y desgracia en la boca,
ésta se reseca con demasiada facilidad
al tratar de pronunciar tu nombre.

¿Qué me has hecho?
Pregunta sin opciones ni comodín
de la que tendré que buscar la respuesta ,
la verdad.
No soy la misma , y lo sabes ,
ni volveré a serlo nunca.

Trabajo brillante el tuyo,
adentrarte en mi corazón para,
a conveniencia ,
con la manida excusa de las circunstancias,
tratar de salir de él.

Sí.
Tratar.
Objetivo no cumplido.
Propósito imposible desde su gestación,
cuando nuestra piel fue una por siempre ,
sabiéndolo desde que la unión se culminó,
y entre miradas ,
tus ojos confesaron su mayor pecado,
envueltos en un halo de sinceridad y desnudez.

Debería volver a verte .
Debería volver a encontrarme contigo,
aunque sólo fuera para felicitarte.
Inmerecido triunfo el tuyo sin duda,
pero triunfo a fín de cuentas ,
y al vencedor ,
le queda  ,por su benevolencia, recibir al vencido
cuyas rodillas clava en el suelo
humillándose sabiendo la verdad,
a cambio de un perdón
 que tú dudarás en dar .

Vencedor ,
que aplicas las reglas de la vida
no como te enseñaron ni aprendiste
si no como te rece en ese instante,
en el que la palabra respeto
ni sabes escribirla,
y donde el amor ...
¿Qué es ? Me preguntaste.

Confiada en que mi corazón no mentía ,
confiada en que me aconsejaba bien,
resultó que todo lo maravilloso que sentía
se estalló contra el mayor muro de piedras de todos.
La realidad del no querer ,
aunque no fuera real,
aunque fuese el papel que te tocó interpretar esta vez,
ganó rebotando todas mis palabras ,
todos los puños de impotencia lanzados  al aire ,
todos los gritos reclamando tu reacción.

Pero el muro se alzó,
imponente y hermoso,
como siempre había sido,
y sin decir una sola palabra más,
me miró,
y simplemente , se dio la vuelta .

Salvajes sombras de la noche
que temerosa,  os recibí en más de una ocasión,
ahora os toca acurrucar esta alma indolente y dolorosa,
resquebrajada en mil pedazos ,
que os toca recoger con vuestras finas lanzas
de sangre y piel,
aquella que portáis ,
de los amantes que nunca debieron ser
pero que nunca pudieron no serlo.

Ana Patricia Cruz López

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