domingo, 13 de marzo de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO DÉCIMO SÉPTIMO ( Primera parte) Todo comienza ahora . (Registrado en SAFE CREATIVE en junio 2015)

CAPÍTULO  DÉCIMO  SÉPTIMO ( Primera parte)
Créditos a quién corresponda
TODO COMIENZA  AHORA

Tras un vuelo fatigoso tanto por la hora del mismo como por lo agitado , con turbulencias continuas, logró llegar al JFK sobre las cinco de la mañana, justo cuando comenzaba a amanecer.

Nada más recoger la maleta , se dirigió hasta el vestíbulo de la terminal para , en principio coger un taxi, pero según salía al exterior, sintió un tirón de la maleta. Dándose la vuelta , comprobó de quién se trataba.

A partir de ahora todo estaba en marcha y el reloj había comenzado a descontar.

Bourke no sólo sabía que ella venía a por él , sino que enviaba a uno de sus mejores hombres para asegurarse.

·        ANDY: De no vernos en años , ahora resulta que no dejamos de hacerlo.
·        HEYDEN: ¿Así que decidió enviar a su perro fiel?
·        ANDY: Quiere asegurarse de que llegues bien al hotel.
·        HEYDEN: ¿Y por qué habría de no hacerlo?
·        ANDY: Acompáñame.

Nada más intentar coger la maleta , tiró de ella bruscamente.

·        HEYDEN:  Ni él ni su perro faldero harán que cambie mis planes. Voy a coger un taxi y me iré al hotel. Sola.

Al tratar de dar un nuevo paso que la acercase a los coches , él volvió a impedírselo agarrándola de la muñeca esta vez.  Pese a intentar que la soltase , no lo hizo.

·        ANDY:  Te están vigilando desde que saliste de ese maldito bicho, y te aseguro que no son los perros falderos de Bourke. ¿Vas a subir al coche de una puñetera vez?

Realmente , aquellos hombres a los que se refería , enviados por Sanders,   no eran los únicos que se encontraban observando la escena, de hecho, no aparecieron en el Aeropuerto de casualidad. Viajaron con ella  en el mismo avión , e incluso procuraron escoger asientos bastante cercanos.


Sanders no había sido demasiado prudente escogiéndolos  porque quizás eso fuese precisamente lo que pretendiera, que ella supiera que andaba detrás , cercándole los pasos, de forma amenazante.

A estas alturas , todos sabían de todos . Todos eran conscientes de dónde se encontraba cada uno y cuál era la misión por desentrañar, aunque quizás , lo que más la sorprendiera , fuera que Bourke enviase precisamente a Andy a buscarla , no esperando que nadie lo hiciese.
La parada obligada en Grand Central debería esperar , y lo primero , nada más llegar a la habitación del hotel, sería tratar de contactar con Frank para avisarle del cambio de planes . Ahora que sabía que la tendrían más vigilada de lo que se preveía , él tendría que programar otra forma de contactar .

Mientras le acompañaba hasta el coche atravesando todo el parking ,  decidió quedarse unos pasos más atrás para observarle.
Desde que se lo encontrase en la casa de Bourke  y especialmente  , desde que supiese su cambio de bando, no habían tenido oportunidad de hablar , aunque en su cabeza , su planificación  con respecto a él, era otra.

El enorme Jeep de cinco puertas  en color negro se presentó ante ellos. Andy quitó la alarma y abrió las puertas con el mando que acababa de extraer del bolsillo derecho de su pantalón, mientras se acercaba  a la parte de atrás para dejar la maleta .  Dispuesta a provocarle,  ella se apoyó en la puerta del acompañante , dándole la espalda.
Antes de que Andy se subiese, vio su actitud  y si entenderlo  se dirigió a ella desde el otro lado del vehículo.

·        ANDY: Sube al coche.

Él se subió y cerró la puerta , pero al introducir la llave en el contacto, comprobó que ella permanecía apoyada de la misma forma y sin moverse. Aún así, decidió insistirle.

·        ANDY: ¡Heyden, sube al coche!

Silencio y desobediencia fueron su respuesta, obligándole a detener el motor  y a salir de nuevo e ir a por ella. Al verle el rostro, decidió apoyarse a su lado.

·        ANDY: Bien ¿Qué ocurre?
·        HEYDEN: Durante todo el camino hasta el coche , me he quedado atrás adrede. Venía observándote , tratando de recordar  el Andrew que conocí  cuando me lo crucé un día en las escaleras de la comisaría , o incluso al que se enfrentó a  mi padre y se negaba a hacerme caso  cuando le apuntaba con su pistola en la cabeza.
·        ANDY: Ha pasado mucho tiempo y demasiadas cosas.
·        HEYDEN: ¿Y todas traumáticas? Eras un buen policía , con aspiraciones , con principios de corrección.  

Mirada perdida hacia lo que se presentaba delante . Búsqueda de algo no definido entre los coches aparcados y  autonegación para mirarla a la cara, hasta que ella dijo la frase que lo provocaría.

·        HEYDEN:  También trataba de acordarme del Andrew que pese a desearme, se negó a tocarme. -  Y su cabeza giró hacia ella -  Y así debió seguir siendo porque el policía con principios quiso respetarme respetándose a sí mismo, supuestamente porque me quería.
·        ANDY: Nunca fue supuestamente.
·        HEYDEN: Sólo quise hacerte un favor.

Su imagen en el hospital, el sonido de aquellas últimas palabras… cerró los puños con fuerza y trató de respirar un aire que se le hacía más denso cada vez.

·        ANDY: Me echaste de tu lado.
·        HEYDEN: Él te hubiera matado.

Inesperadamente, giró sobre ella acotando toda salida posible con sus brazos . Enfurecido, la puerta del acompañante era el límite al que su cuerpo se aferraba  mientras la tensión del cuerpo de él le era transmitida.

·        ANDY: ¡Me echaste de tu lado!

Jamás lo había visto tan nervioso pese a saber que poseía un carácter fuerte. Tratando de concentrarse y guardar la calma al mismo tiempo , continúo su interloquio.

·        HEYDEN: Nunca hubiéramos podido estar juntos .  Él no lo hubiera permitido Nunca llegaste a verle realmente cómo era.
·        ANDY: No te habría dejado sola. Aquellas malditas palabras , en el hospital han resonado en mi cabeza una y otra vez. Y ahora que había logrado tenerte fuera , vuelves a aparecer.
·        HEYDEN: ¿Qué queda del Andrew Thorn que conocí? ¿De que llegó a respetarme hasta el incordio? ¿Del hombre del que llegué a enamorarme sólo porque no me trataba diferente y le daba igual lo que mi padre hiciera?

Bajó su cabeza , y de pronto algo al lado suyo sonó de forma estrepitosa. Uno de sus puños daba en la parte alta del coche.

·        HEYDEN: Dime que Bourke no te ha cambiado tanto como para haber destrozado a ese hombre por esto con lo que te presentas hoy. Sé que en el fondo sigues estando ahí.
·        ANDY: Cállate.

Su respiración se entrecortaba. Parecía angustiado lo que sumado a su estado de nerviosismo, le convertías en una incontrolable bomba de relojería.

·        HEYDEN: ¿Quieres hacerme creer que este papel, de duro que representas es el nuevo Andy? ¿Quieres que me crea que realmente todo está destruido en tu interior?
·        ANDY: ¡Cállate Heyden!
·        HEYDEN:  Andrew, mírame y dime que nada queda de él en ti. Mírame y dime si realmente aquel Andy no era más que una falsa apariencia .
·        ANDY: ¡¡Cállate!!

Aquel tono , aquel chillido espeluznante hizo que temblase todo su cuerpo, pero al elevar su rostro , pudo verle los ojos tan humedecidos  y a punto de estallar , con las venas del mismo tan resaltadas sobre su piel, que por un instante llegó a asustarse.

Sin esperarlo , depositó su cabeza sobre el pecho de ella , confirmando que no se equivocaba , que algo del hombre que había conocido quedaba en él, y que sin saber aún por qué, todo se había venido abajo.

Tan pronto como pareció recuperarse  y sin mediar palabra alguna, se separó de ella para volver al coche , y ras encender el contacto de nuevo, esperó a que se subiera.

El camino hacia el hotel, apenas media hora , se convirtió en una extensa e interminable “hora larga “, no tanto por la afluencia de tráfico sino por el silencio tan monumental que de pronto se había producido entre los dos  y que ella no se atrevió a romper de nuevo. Su principal objetivo, hacerle pensar , se daba por conseguido. La siguiente fase del mismo, tenerlo de su parte , se encontraba fuera de su alcance.

Llegados al hotel, detuvo el vehículo en la puerta del mismo cuando un joven aparcacoches le solicitaba las llaves. Con su maleta en una de las manos , la acompañó hasta el interior del vestíbulo , acercándose a recepción para firmar los papeles de legada y solicitar la llave.

En el ascensor , cuando Heyden trató de apretar el botón de su piso , él se lo impidió, apretando el último, donde se encontraban todas las suites.
Según hubieron llegado , al salir, él le indicó que siguiese el largo pasillo hacia su derecha y tras llegar a la última puerta , pasó la tarjeta-llave por el lector , y la apertura de la misma fue automática.

Andy dejó la maleta en el dormitorio  mientras ella echaba un vistazo. 

La suite , demasiado grande quizás para una persona, era en realidad un dúplex  con amplios ventanales por paredes exteriores. Su salón comedor, destacaba por conjuntar los ambientes en blanco marfil impoluto , y matices en gris y negro para distinguir.  Por una escalera situada en un lateral se accedía a los dormitorios y cuarto de baño por lo que dedujo al verlo regresar de allí.

Cuando se le acercó,  le hizo entrega de la llave.

·        ANDY: Nos permitimos hacer un cambio. Quiere tenerte cerca, por tu propia seguridad.

Al cogerla , sus dedos fueron atrapados por los de ella.

·        ANDY:  Descansa . 

Dándose media vuelta , se dirigió a la puerta , pero aún hubo de responder algo más antes de desaparecer de su vista.

·        HEYDEN: ¿Dónde está ?
·        ANDY: Al final del otro lado de este pasillo. Por cierto, yo de ti tomaría un baño relajante y dormiría algo. Tenemos que hacer algo esta mañana, pero me ha ordenado que te transmita , que le encantaría gozar de tu compañía a lo largo de la tarde.
·        HEYDEN: Podrías decirle que me lo venga a pedir él personalmente.

Con una ligera sonrisa sarcástica en la cara, y el pomo de la puerta en la mano, de despidió de ella.

·        ANDY: Él no soy yo Heyden. Yo de ti, no tentaría a la suerte.

Buscando contactar con Frank para darle aviso, envió un mensaje de móvil con el código numérico que poseía para casos de emergencia. Un ok constataba la recepción. A continuación, un último mensaje  con el número de habitación  y  las palabras justas que dieran la pista de lo que en su exterior se resguardaba.

Apenas una hora después llamaban a la puerta ,  y una voz masculina ligeramente modificada , se presentó como servicio de habitaciones.
Debajo de toda aquella uniformidad , Frank , el cual le hacía el gesto de que guardase silencio, extrayendo , al mismo tiempo, del interior de su chaqueta un aparato de radiofrecuencia, con el que deambuló por toda la habitación en busca de micrófonos que , para su sorpresa , no encontró.

Desde lo alto de la escalera le hizo la señal de que no había problemas, y tras bajarlas,  se acercó al carrito que lo acompañaba levantando parte del mantel y sacando una bolsa  que portaba , a su vez , una pequeña caja.

·        FRANK: Ese tío debe de fiarse de ti.
·        HEYDEN: No creo que sea una cuestión de confianza, más bien , que sabiendo dónde me muevo, creería que sería lo primero que me pusiese a buscar.

En el interior de la caja , una pistola de inyectables  y dos pequeños botes de cristal con minúsculos objetos en su fondo  parecidos a pequeños cuadrados negros . Frank extrajo la pistola  y cogió uno de los botes , y poniéndolos encima de la bandeja de la parte superior, abrió un porta agujas y cogió una .

·        HEYDEN: ¿Qué es eso?
·        FRANK: Un localizador. Pasados tres días a partir de  que te sean implantados, tu cuerpo se encargará de eliminarlos. Esto es parte de lo que tenías que haber recogido en la estación. Te tendremos monitorizada en todo momento , vía satélite pero cuando pase el tiempo, tú deberás implantarte el nuevo.
·        HEYDEN: ¿Nanotecnología?
·        FRANK: Son irrastreables sin la frecuencia justa.
·        HEYDEN: ¿Y la otra parte?

Él la miró extrañado mientras terminaba de preparar la pistola.

·        HEYDEN: Acabas de decir que esto era parte del paquete, ¿dónde está la otra?
·        FRANK:  Hagamos esto primero.
·        HEYDEN: ¿Dónde?
·        FRANK: La pistola deja una pequeña marca , parecida a un lunar con una incisión.

Ella  se giró dándole la espalda.

·        HEYDEN : ¿Te importa?

La señal era clara . Debía bajarle la cremallera del vestido. Con cuidadosa lentitud la hizo descender  hasta el final, tras lo cual, ella se despojó de la tela dejándola caer al suelo, mostrándose ante un más que agradecido y a la vez sorprendido hombre , que no recordaba haberla visto exactamente así.

·        HEYDEN: ¿Te gusta lo que ves?
·        FRANK:  Tan directa como siempre. Negarlo sería de idiotas .

Con una sonrisa de absoluta complicidad , continuó con la recarga de la inyectora.

·        HEYDEN:  Pero ¿Sorprenderte? Tú ya me has visto así.
·        FRANK: ¿Ah sí? Dime cuándo , soy todo oídos. La última vez que te vi ligera de ropa eras casi una cría aunque no  mentalmente , y desde luego había mucha más tela chillona , no eso que llevas.
·        HEYDEN: Bien, considerando el tiempo que nos conocemos, no tomaré en cuenta tu comentario como nada negativo, al menos de momento.

El tono sarcástico empleado por ambos y culminado por sendas sonrisas , dio paso al instante crucial en donde el dispositivo debía instalarse, pero mientras él observaba el lugar más recomendable, ella no le perdía de vista.

·        HEYDEN: Verte buscando un lugar dónde depositar eso no me otorga demasiada confianza.
·        FRANK: He de pensar  no puede colocarse a la ligera.
·        HEYDEN: Pues me temo que en eso no puedo ayudarte.

Su vista fija en el cuello, le hizo presagiar lo peor.

·        HEYDEN: No me gusta esa forma de mirarme.
·        FRANK: Pues menos te va a gustar el sitio.
·        HEYDEN: ¿No hay otro?
·        FRANK:  Es donde únicamente puede pasar desapercibido , entre tus pecas y lunares. Legado el caso , es fácilmente tapable.
·        HEYDEN: Y visible si también se diese el caso.

Sentada por seguridad en una de las sillas, se retiró el pelo . Debía hacerse casi cerca la nuca  para que el cabello ayudase a disimularlo. La apuntó con la pistola, y delimitando la zona con dos de los dedos de una de sus manos , le preguntó si estaba preparada , a lo que ella le respondió afirmativamente.
Tras contar de tres hacia detrás, ella notó un fuerte pinchazo del que no pudo evitar resentirse. La pequeña herida producida comenzó a sangrar casi imperceptiblemente , deteniéndose tras presionar un poco con una gasa .  Sólo cuando estuvo seguro de que se había detenido, procedió a retirársela.

·        HEYDEN: Eso ha dolido.
·        FRANK: Normalmente no los coloco en el cuello por lo mismo, la piel es demasiado fina.
·        HEYDEN: Más que el pinchazo ha sido como una especie de pellizco muy agudo.
·        FRANK: Justo cuando el dispositivo entra. Un par de horas y no sentirás nada.

Tras  recoger todo y volver a colocarse bien la chaqueta  del uniforme  para volver a asimilar su papel de camarero, volvió a observarla .  Los años habían pasado . Su cuerpo, formado y maduro, era esencialmente el mismo pero ahora se miraba de forma diferente , se exhibía por sí solo como muy deseable y nada conformista, completamente alejado de la chica que tenía que bailar semidesnuda para poder pagar sus gastos.
Y mientras , en su cabeza , en forma de flashback, todas las preguntas que durante años hubo de hacerse respecto a ella le brotaron de golpe , y como antaño, su rostro, dejó ver esas inquietudes.

·        FRANK: ¿Vas a ir a por todas verdad? ¿Con todo lo que ello implica?

Mientras recogía el traje del suelo , al volver hacia arriba , le miró a los ojos  mientras pensaba qué respuesta dar.

·        HEYDEN: No me hagas esto tú también. Tú no.
·        FRANK: No creo que mis palabras te hicieran deshacerte de toda idea posible. Cuando me dijiste lo del club , no me escuchaste advertirte , ni aconsejarte , y sabía dónde te metías y lo que acabarías haciendo. Quizás con Michael funcione, ese está hecho de otra pasta y te conoce demasiado bien. Puede que a él si le funcionase , pero yo…
·        HEYDEN: No creas que le resulta fácil convivir conmigo. Los dos somos igualmente cabezotas , pero apenas dejo que se acerque lo suficiente como para que me afecte y aún hoy, como entonces , continúa enfadándose conmigo. Esto es lo que mejor sé hacer aunque resulte duro , y de cara al exterior, por desgracia, es lo único en lo que no se me cuestiona. Respecto a Michael, simplemente asumió un papel que yo no le otorgué pero él decidió asumir , y por el cual le estaré siempre agradecida. Es cierto que es especial, pero eso no le asegura nada respecto  a que le escuche o le obedezca.  Michael me sobreprotege hasta la asfixia , y sólo me suelta cuando lo da por imposible.
·        FRANK:  He oído cosas sobre Bourke  en “eso “ que no se te cuestiona.

Terminado de subirse el traje , se dirigió al dormitorio algo molesta. .

·        HEYDEN: Sé lo que me hago. Sé el tipo de hombre que es , los he visto muchas veces.
·        FRANK: ¿Y si este no fuese igual que el resto de “esos” a los que conoces?

La voz la asustó. Esperando que continuase donde lo había dejado, al darse la vuelta , lo vio apoyado en la puerta.

·        HEYDEN: Sé que no lo es, pero ¿hay otra opción?

Pensativo , la dejó en su dormitorio y se retiró para volver a depositar todo lo que llevaba consigo en el sitio de donde lo había sacado.  

Tras haberla avisado de que el dispositivo estaría listo en el puerto para cuando el barco atracase y comenzase a descargarse la mercancía , ella decidió tomar ese baño caliente y relajante , esperando que las horas pasasen deprisa , sin embargo , cuando la ensoñación comenzaba a hacer mella en ella,   una sucesión de imágenes mentales la invadió.
Imágenes donde se entremezclaba servicios especiales realizados a clientes con gustos específicos . Flasheados con olor y sabor propio  tan real como si los tuviera delante.

Olor a cuero nuevo , sonidos a la doblez de las fustas  o al roce de los látigos con la piel. Y entre medio, sólo por un instante, su rostro. Sonidos  de toques secos y vibrantes , mientras unas manos no reconocibles se cuelan en la escena . Un cabello largo que sufre un tirón agudo hacia detrás, una piel arañada tras surcarla con fuerza por unos dedos.
Unos dientes que parecieran querer tatuar cada centímetro de cuerpo, mientras rompen y rasgan todo obstáculo de tela posible. Y aquellas manos, que vuelven a interceder y se meten en escena de forma visible.

El timbre de la puerta sonó, pero ella , ensimismada en su sueño mientras el agua se enfriaba progresivamente , concentrada en la sucesión de imágenes volátiles y cada vez más realistas que , pareciendo reconocibles , en realidad , no lo eran tanto, no lo escuchó hasta que volvió a  sonar una segunda vez.

Algo aturdida, se incorporó a toda prisa cogiendo la toalla que colgaba de la parte trasera de la puerta , y enrollándosela sobre el cuerpo mojado, creyendo que sería Frank de nuevo, abrió sin preguntar.

·        BOURKE:  Ya que lo pediste , aquí me tienes , Ahora dime , ¿ podré gozar de tu compañía esta noche ?

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados



















No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página