domingo, 10 de abril de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE ( Secuela de ELECCIÓN) CAPÍTULO DÉCIMO PRIMERO ( Registrado en SAFE CREATIVE Octubre 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO PRIMERO

Carlon Court.

La tormenta no cesaba . La lluvia seguía convirtiendo en barro la tierra sin dar una tregua para el respiro. Los relámpagos se sucedían iluminándolo todo a su alrededor, incluso el interior de la habitación, otorgándole un aspecto más tenebroso que de costumbre. Los truenos que a continuación de un angustioso y extraño instante de silencio se sucedían, ofrecían una más que curiosa banda sonora para un inquietante reencuentro.

No se trataba sólo de aquella habitación en la que se encontraba tratando de sobrevivir una de las noches más largas que recordaba , el aire que la rodeaba se volvía denso, casi irrespirable. Una sensación de ahogo que continuaba creciendo por minutos , le hacía sentirse aprisionada dentro de sí misma , incluso con la ropa.  Un calor angustioso y desagradable , similar a una inexplicable fiebre , fue consumiendo su cuerpo haciendo que se despojase de las prendas que portaba una tras otra .
Su observación de la puerta , hasta el momento cerrada bajo llave , parecía cobrar vida e forma de voz sin sonido que la llamase abrirla y atravesarla , dejándose imbuir, de nuevo, por la esencia de aquellas paredes y corredores, de los sonidos  crujientes de las maderas  que comportaban sus suelos , de aquellas escaleras que la acercaban una vez más a su nunca deslíado destino y , al mismo tiempo, la alejaban del único punto de seguridad viable por el momento.

¿Seguridad? Palabra sin sentido en aquel terreno, tan suyo , tan de Él.
Ilusa creencia la suya de sentirse segura en aquella estancia , cuando era consciente de que de situarse él detrás de la misma e intentar abrirla , nada podría impedírselo, ni su más que coartada libertad.


Voz en su interior , fruto de su imaginación, de una cabeza  que había vuelto a las andadas. Mientras sus manos la despojaban de todo lo superfluo que parecía molestarle, sin que el frío reinante la disuadiera, con unas ansias necesitadas de consumación final, decidió poner fín y comprobar qué le deparaba de nuevo toda aquella vida infernal que aún permanecía latente bajo aquellas piedras.

Abriendo aquella puerta , la luminosidad  de los brillantes y duraderos relámpagos, atravesaba los ventanales desnudos  otorgando una vida inusitada a aquel enorme vestíbulo. La madera, oscura y envejecida, parecía cobrar matices de decoloración  que adoptaban formas angulosas , casi vivas.  Los escalones , con una danza espectacular , producto de un curioso efecto visual, se alargaban y acortaban a placer creando cierta sensación de inseguridad. Las sombras generadas, se convertían en manos invisibles que  guiando a la suya, la llevaban indefectiblemente al punto iniciático de toda historia, y que por extraño que pareciera, no era el hospital.

La voz interior , que por aquella noche parecía ser más de otro que de ella misma, en conjunción perfecta con el alma de la casa, la llevó directamente a la gran sala que tras las altas puertas de madera , abiertas, resultaba cobrar vida propia . 

Una vez más , sólo la luz de la vieja e imponente chimenea creaba el ambiente perfecto , abrigando con su calor especial del que parecía desposeer al resto de la casa. Sólo los afortunados con derecho a atravesar sus puertas  y a admirar las joyas literarias que resguardaba , gozaban de su no rechazo , al igual que de la invitación , con enorme grandilocuencia y bajo estricta responsabilidad personal, de atravesar la contrapuerta escondida tras una de las librerías . Aquella, que llevaba hasta la otra sala en la que el único elemento , el gran piano de cola instalado en el centro de la misma e iluminado con el mismo candelabro de siempre, parecía ser la única que extraía del Doctor Cárthaigh al verdadero Kael.

Sólo cuando terminó de adentrarse en la misma , el calor de su cuerpo desapareció de forma instantánea, y lejos de ahuyentarse por el frío, se podría decir que el ambiente gozaba de un extraño entorno sumamente agradable y acogedor.

Pero lejos de pensar qué es lo que la habría hecho volver a la misma,  lejos de creer que esas voces que la empujaron a salir del que ella creía su entorno seguro , eran sólo fruto de su cabeza, aunque el piano permaneciese solo en medio de aquella inmensidad , un leve susurro lejano parecía cubrirlo todo y llegar de todas partes.
Al principio casi indescriptible , lo que sí logró descifrar era de que se trataba de voces de mujer de corta edad , casi niñas.

Conforme más acercaba su cuerpo al instrumento, aquellas voces que la rondaban se volvían más claras y menos sutiles . Su infantilidad se iba perdiendo , y el grueso de las voces marcaba hasta cierto tono de desagradable escucha.


“Ní féidir leat saoire anseo . Ní bheidh sé in iúl duit amach anseo”
("No se puede salir de aquí . No te va a dejar salir aquí ")

Aquella lengua que hacía tanto que no había vuelto a escuchar. Aquellas palabras que sin dar más detalles  parecían confirmar algo que ella ya sabía , y pese a todo, sólo acrecentando su tono tenebroso  giraron en torno a ella , como un viento frío que produjera escalofríos , una y otra vez .

“Fág go léir.  Ná teacht ar ais chuige”
(Déjalo todo .No vuelvas a él”)

¿A quién ? ¿A dónde no debía volver si ya se encontraba en la que desde su nacimiento pareció convertirse en su propia tumba de amor y muerte ?


“Feicfidh tú bás leis. Beidh a gcuid jaws thabhairt dó mar mhalairt ar a fírinne súil leis le fada”
(Morirás con él . Sus fauces te entregarán a él,   a cambio de su  verdad largamente ansiada")

Una… Dos veces tuvo que soportar que aquellas palabras resonaran en su cabeza hasta que instantáneamente se silenciaron y parecieron huir, dejando en su lugar, una mano que desde atrás agarraba con fuerza una parte de su cara , mientras unos labios emitían un vaho frío capaz de helar la piel  con cada palabra  oscura  que emitían aquellas rasgadas cuerdas vocales.

·        AENGUS: Echas de menos volver a sentir como mis manos se hacen a tu cuerpo , de la misma forma que te tomaron la primera vez.

Absolutamente inmóvil, tratando de conservar la calma pero con la tensión evidenciada hasta en su piel, se limitó a escucharle. Era lo que había que hacer en ese preciso instante, aunque en el fondo, también fuera lo que deseaba.

Silencios entre palabras , mientras aquella mano comenzaba a tomar su cuello por destino de conquista , degustándose con cada uno de sus ángulos perfectamente delineados por sus huesos , sobre los que se deleitaba presionando  con exactitud milimétrica , mientras su cuerpo recepcionaba las sensaciones transmitidas de aquel reencuentro.

·        AENGUS: Tan entregada. Tan sútil. Enteramente mía en cada parte tuya , con la impregnación de mi ser por completo , y sin que él fuera consciente  de tu vulnerabilidad , sin que pudiera ver nada , estando tan cerca…

Tras un contundente último apretón dónde al aire le costó atravesar , la soltó  comenzando su lento caminar alrededor del piano. La imagen, fotograma a fotograma ,de aquella mano suya acariciando la negra madera mientras sus ojos observaban de forma contemplativa , buscando refugio en imágenes del pasado , le recordó a  Casey  al Aengus poderoso que una vez fue, al que le imponía  respeto y temor a dosis iguales, al que la deseaba entre sus gestos de furia desmedida por un querer y no poder que le ardía en las venas.
Un Aengus imponente y que explosionaba desde sus adentros , en ataques desmedidos e imprevisibles , pero que también era capaz de mostrar , tras aquella imagen temeraria, al más  desmedido y tierno de los hombres , cuya naturaleza animal le abandonaba por la humana al menos  de vez en cuando.

El tiempo había pasado y su carácter parecía haberse agriado más de lo que hubiese sido deseable. Sus ojos , más oscuros y tenebrosos que nunca , parecían de un animal sin alma en vez de un hombre, y sin embargo, la capacidad para atraer , el halo de misterio que siempre le había rodeado, no había hecho otra cosa que acrecentarse de forma desmedida.
Inmerso en su oscuridad, en su propia e innata violencia, Kael había dejado paso por entero a Aengus. Un ser de otro mundo , cuyas fuerzas oscuras  le hacían merecedor de todo temor posible por parte de quién tenía en frente.

Su cuello, aún oculto , simbolizaba la vergüenza por el resto de su pasado , el cual se empeñaba en olvidar recordándolo. La amargura de su gesto , aunque tranquilo, extrapolaba una soledad voluntaria durante años , aunque amargante y desquiciadora , que ahora veía remedio en la vuelta de ella.

Habiendo rodeado todo aquel instrumento de fina laca negra y profundo tañido silenciado , volvió en sus pasos hacia donde se encontraba ella , y sólo cuando apenas unos centímetros los distanciaban , sintiéndose rechazado por la ausencia de su mirada y contrastando con la violencia inicial manifestada, con suavidad exquisita  alzó su barbilla para ver sus ojos. Sólo entonces , ella sí pudo ver algo más .
La oscuridad sin alma y sin corazón se volvía inquietante y desesperada humanidad. Kael se encontraba en su interior , y el hombre que efectivamente ella escogió aquel día, el que decidió no tomarla  pese a serle entregada como castigo, fue el que en el fondo , en la profundidad de aquella oscuridad que por unos instantes se suavizaba, se encontraba allí con ella. Un hombre que buscaba desesperadamente una respuesta que ella no podía darle , una salida a su soledad resguardada tantos años , una esperanza de quedarse siendo consciente de que ya la perdió una vez  y de que sólo ella , le hizo dudar de lo que era y le hizo desviarse del verdadero camino trazado para él.

Aquella forma de mirarla le resultaba harto reconocible. Apoyados ambos en la ventana del cobertizo , durante una noche de fuerte tormenta , en la que sus ojos humedecidos mostraron su necesidad por besarla y tenerla en aquel preciso instante , entre tanto  su conciencia mantenía una férrea lucha consigo mismo y su misión para con ella y su destino.
Aquellos mismos ojos suplicantes de ayuda , de que le instasen a decidirse a alejarse de ella , se encontraban frente a los de ella aquella misma noche , y como única respuesta  que Casey pudo otorgarle, una cálida caricia con una de sus manos en su mejilla .

Pese a su resistencia inicial, toda su fortaleza flaqueaba por completo durante el instante en que , cerrando sus ojos, una solitaria lágrima recalaba en la mano de ella , para volver de pronto, sin aviso,  provocándole separarse.

·        AENGUS: ¿Para qué volver a caer si no vas a quedarte? ¿Para qué , si jamás serás mía?

Dolor verdadero y angustia lamentosamente mostrada,  podrían ser la mejor definición de lo que exteriorizaba. Para Casey, la sensación de que pudiera llevar toda la vida , todo este tiempo  esperando que regresase , como si realmente supiese que volvería de nuevo a la casa-hospital, sólo se lo confirmaba.

·        CASEY: Sé para lo que has vuelto. ¿A qué esperas? Coge el puñal y hazlo. Es lo que has estado esperando todo este tiempo, la justa venganza y la consecución del objetivo.

Bastó que se diera la vuelta para comprobar hasta qué punto aquellas palabras habían traído de nuevo  a Aengus. La maledicencia y la oscuridad lo coparon todo. La voz rasgada volvía a hacer acto de presencia , y cualquier gesto de posible debilidad , había sido subyugado por el Aengus  más inquietante que , con sonrisa burlona, a sabiendas de encontrarse en su terreno de juegos y de tocarle mover a él ficha, se apoyaba sobre el piano con sus brazos extendidos  sobre la tapa.

·        AENGUS: Perdónala señor, porque no sabe lo que dice  y menos aún…  lo que hace. Algo así fue lo que dijo tu alabado señor mientras perecía crucificado ¿no es cierto? Aquel al que estuviste  apunto de entregarte en cuerpo y alma  de forma inequívoca , claro que inducida ciertamente por  tu prefecto. Me pregunto que habrá sido de él. Después de aquello, huyó escondiéndose como las ratas .
·        CASEY: Me olvidaba de la parafernalia y el boato que debe rodearlo. Es cierto, no puedes hacerlo tú solo. Una auténtica lástima, porque desde luego tendré que volver, pero puede que no lo haga sola .

Una risa sonora se escuchó en toda la estancia, tras la cual, bajó la cabeza , respiró hondo, y una vez volvió a elevar su rostro, un enfurecimiento creciente y la transmisión de las peores vibraciones hacía que su cuerpo se estremeciera .

·        AENGUS: Por supuesto que volverás y claro que no lo harás sola. Pero puede que te lleves una sorpresa . Puede que cuando regreses con una intención clara sobre lo que crees que debes hacer , tengas que escoger y cambiar  tu táctica . Quizás , debas volver a ejecutar tu papel de  salvadora sacrificada.  Por supuesto que regresarás, no podrás evitar hacerlo porque aquello que hubo de terminarse en su día  se interrumpió por tu culpa, y las consecuencias de ello también están recayendo sobre ti con tu muerte lenta y por ende dolorosa ¿o me equivoco?. – Bastó mirarla un instante para obtener la respuesta sabida de antemano- Sí, volveré a verte entre estos muros y efectivamente vendrás exquisitamente acompañada por aquel que ama tanto la oscuridad que le refugia como yo mismo , la bella y silenciosa dama  de la que hice la manta que me proporcionaba el calor que otros me arrebataron, y sólo en el preciso instante en que vuelvas a cruzar por el umbral, ya no podrás volver a salir con vida de aquí. Tu alma sacrificada en pro del amor verdadero, en pro de una elección y de lo que encontrarás en su interior.

Asustada por lo que sus palabras parecían reflejarle, no pudo evitar extraer sus conclusiones en alto.

·        CASEY : ¡Vas a matarle a él también! ¡A mí para culminar lo que interrumpí, y a él por venganza.!

Lentamente  fue acercándose hasta donde ella estaba . No más de tres pasos después de iniciar ese camino, ella comenzó a andar hacia detrás en dirección a la puerta .

·        AENGUS: Me temo que es más complicado que todo ello, porque yo no necesitaré romperte el corazón con la daga mientras te abro el pecho, puesto que ya se encargará él mismo de destrozártelo . La distancia no siempre hace que el amor perdure, y hay tantas tentaciones maravillosas por esos mundos…  La verdad es que sin saber nada desde hace tanto tiempo, ni si quiera dónde se encuentra… Me pregunto cuánta seguridad puedes tener de que aún te tenga en sus pensamientos  en realidad.
·        CASEY: Sé lo que estás haciendo, y te aseguro que no vas a conseguirlo.
·        AENGUS: ¿En serio te crees tan segura de ti misma como lo estabas entonces cómo para saber lo qué está pasando ? Pues déjame decirte que llegas soberanamente tarde.

Y los pasos encontraron una pequeña porción de pared. Un fallo de cálculo, hizo que terminase apenas unos centímetros a la derecha del hueco que le otorgaba la libertad, y tras tocarlo con la mano e intentar salir, Aengus cruzó uno de sus brazos impidiéndoselo.

·        AENGUS: Todo lleva gestándose antes de que te dieras cuenta, mientras te preocupabas en ser alguien  normal que rehuía de lo que en realidad es , mientras te empeñabas en ocultar y hacer desaparecer a la poderosa Veleda. Es más, el anzuelo se lanzó  al mar, y el fruto de la pesca , querida mía, ha resultado satisfactorio, a falta únicamente de asentarlo un poco más, pero quién se encuentra detrás de tan brillante  plan de caza, es ávida e inteligente  y cuando lo más difícil se ha conseguido, lo demás, va de corrido.
·        CASEY: Puede que tengas razón, puede que le haya perdido , puede incluso que no me quede otra salida, pero mientras pueda evitarlo, aquello que siempre has deseado no será tuyo.
·        AENGUS: Mi querida Casey…  mi adorada y venerada Veleda cuyos brazos me rodearon una vez  escogiéndome – se acercó a su oído para susurrarla- a veces los sacrificios , no se convierten en la exclusividad de una sola persona. Puede que al final, tú seas la que estés equivocada , y tu entrega o la de tu vida , de forma definitiva, no impida lo que prevés.

Manteniendo él su rostro en el mismo lugar, ella giró ligeramente su cabeza hasta que ambos labios  quedaron tan juntos que apenas se rozaban, pero pese a ese instante de reencuentro, de cercanía , la humanidad que esperaba encontrar no volvió.
Su crueldad intrínseca , su odio visceral y su amargura , permanecían en aquellos ojos como exteriorización de un cuerpo ennegrecido y aparentemente sin alma ni interior cuyo corazón pareció morir aquel día mientras aparentemente se desangraba.

Sin más que poder decir , apenas tocó el brazo de él ,éste lo aflojó para permitirle salir,  y mientras sus ojos  la veían marchar camino a la escalera , a sabiendas de que se disponía a recoger sus cosas y , pese a la tormenta,   marcharse, como mero observador de todo, se limitó a volver hacia el piano, sentarse en el banco , y con sus manos sobre sus piernas , espero a que el violento sonido de cierre de la puerta del vestíbulo se produjese para comenzar a acariciar de nuevo aquellas teclas en la soledad de la estancia.

Sin intención alguna de amainar, salir de aquella casa resultaba tremendamente fatigoso y el camino hasta el coche mucho más , debiendo intentar sacar  a cada paso sus más que enterrados píes del espeso fango que lo cubría todo.

El viento racheaba un agua incesante y agreste que no se detenía , que lo continuaba empapando todo y que dificultaba mucho la visibilidad a pocos metros de distancia, no obstante, consiguió poder llegar  y una vez en su interior, arrancar y salir del lugar todo lo deprisa que el camino embarrado le permitía y el escaso agarre de las ruedas le propiciaba.

Realizando sólo dos paradas rápidas para comer algo y tomar café , sin intención de pasar noche en ningún otro lugar  aún a riesgo de no  dormir, la necesidad y el ansia por llegar a su casa y recomponer las ideas le urgía más que cualquier otra cosa.  Tras casi un día en la carretera  y con la tensión y el cansancio aún a cuestas , con la noche de nuevo encima, la esperanza por pisar pronto los escalones que la llevaban hasta la puerta de entrada de su hogar , se vislumbraba al doblar la última esquina que le permitía visualizar su calle .

Con la cabeza baja y pensando en un baño relajante de agua tibia y en su colchón , conforme se acercaba ,  tenía la extraña sensación de no encontrarse sola. Por más que miraba a su alrededor  a efectos de comprobar que no hubiera nadie siguiéndola ,  el sentimiento de vigilancia permanecía y ello alentaba a que acelerase la velocidad de sus pasos, pero nada más reconocer las baldosas del suelo que daban acceso a la escalera de entrada, al elevar la cabeza, comprobó que de pronto había alguien que no esperaba sentado en ellas.

·        CASEY: ¡Sr. Ewan!

Tras aquellas palabras de cruda sorpresa , él  se incorporó dirigiéndose a ella con la intención de ayudarla y gesto de suma preocupación.

·        CASEY: ¿Qué hace usted aquí?
·        KYLIAM: Esperándola. Pero ¿se encuentra usted bien? Parece cansada.
·        CASEY: Me temo que no ha llegado en buen momento – aturdida y sin explicarse que hacía allí, trató de recomponer su puzle mental- disculpe pero ¿a qué dice que había venido?
·        KYLIAM: Intenté contactar ayer con usted pero me fue imposible. Incluso pregunté en el hospital y fue allí donde me dijeron que estaba fuera.

Subiendo los escalones para intentar llegar a la puerta y entrar , su mano se vio rozada por la suya que parecía agarrar su bolso .

·        KYLIAM: Permítame ayudarla, por favor.

Simplemente soltó el asa y dejó que le acompañase al interior. Sin ánimo para rebatir o resistirse , dejó que fuese él quien cerrase la puerta , colgando su abrigo, tras quitárselo, en el armarito de la entrada.

·        CASEY: Puede dejar el bolso aquí mismo , ya lo recogeré después. – y mientras subía la escalera , continuaba dirigiéndose a él , ante su atenta mirada-  Voy a preparar café ¿le apetece uno?
·         KYLIAM: Por supuesto, gracias.
Absorta por el cansancio acumulado, no fue capaz de percatarse de que su improvisado invitado llevaba observando cada uno de sus movimientos desde hacía rato.  El cuidado y esmero con el que colocaba el café en el recipiente , encendía el fuego y preparaba unas pastas de acompañamiento , de forma lenta y parsimoniosa, parecía conjugar una danza perfecta.

De píe junto al fuego, él se limitó a esperar una aprobación suya para adentrarse en la estancia.

·        CASEY: ¿Desde cuándo llevaba esperando sentado en la escalera?
·        KYLIAM: No creo que quiera saberlo en realidad.
·        CASEY: No juegue con sus suposiciones sobre lo que quiero o no quiero saber, se lo ruego.
·        KYLIAM: Desde las dos.

Dándose la vuelta para comprobar la hora en el reloj de pared de la cocina , vio que eran  más de las seis . Verle apostado allí, de pie , junto a la puerta , la incomodaba sobremanera.

·        CASEY: Creo que ya ha esperado bastante en los umbrales ¿por qué no pasa y toma asiento? Le aseguro que estas sillas le resultarán deliciosas con respecto a la fría piedra de los escalones .

Devolviéndole el gesto con una leve sonrisa , se sentó en la silla situada justo en frente suya  con la única intención de continuar observándola, y una vez todo estuvo listo,  el aroma del café recién hecho colmató toda la estancia .

Mientras ella le servía atentamente ,  sus penetrantes y enormes ojos azules  no dejaron de seguir cada gesto de los de ella , los cuales se encontraron cuando le ofreció su taza colocándosela justo delante suya.

Tras  venirle a su  agotada y trastocada mente la imagen fija de la primera vez que le vio aquella expresión, nada más despertar del coma, se dispuso a sentarse con su respectiva taza de café humeante  del que no tardó en beber un sorbo.

·        CASEY: Bien Sr. Ewan ya que ha logrado ver culminadas sus intenciones de contactar ¿qué era eso que quería decirme?
·        KYLIAM: No estoy seguro que sus condiciones e este momento sean las más óptimas para…

Unos pasos sigilosos se oyeron acercarse, y con su presencia  en la puerta de la cocina , el ambiente pareció cambiar.

·        CASEY: ¡Vaya! ¿Dónde estabas metido? Siempre esperas firmemente sentado en la puerta, como si supiera exactamente cuándo regreso.

El animal , con gesto serio y nada agradable , no hacía caso de las palabras de su aparente dueña . Su atención se centraba en el invitado improvisado y mucho más, en lo que tenía por decir.
Kyliam , sosteniendo la taza con fuerza , no dejó de mirarle a los ojos captando aquella especie  de advertencia extrañamente recibida , y a continuación, prosiguió su interlocución a instancias de su anfitriona.

·        CASEY: ¿Me decía?
·        KYLIAM: Le decía que posiblemente  fuese mejor que le realizase mi propuesta en otra ocasión  una vez se encontrase más descansada.
·        CASEY: Me temo que no puedo asegurarle que hay otra ocasión o cuándo ésta pudiera producirse.
·        KYLIAM: ¿Puedo tomarme la osadía de preguntar…?
·        CASEY: Tengo importantes asuntos personales que atender , y para ello no podré continuar con mi trabajo en el hospital por el momento. Voy a tomarme una excedencia y a marcharme una temporada.
·        KYLIAM: ¡Vaya! ¿Y eso ha sido así, de repente ?
·        CASEY:  Hace tiempo que ciertas cosas en mi vida debieron haberse terminado, lo de estos últimos días me ha demostrado que algunas heridas aún permanecen más abiertas que nunca , y deben cerrarse para poder seguir adelante. Estos últimos días , sólo han servido para terminar de abrirme los ojos. Pero … ese no es el tema del que hablábamos antes de que mi guarda protector apareciese. ¿Qué era eso que quería proponerme?

Volviendo a observar al animal cuyos ojos se fijaban de sin casi pestañear en él , habilidosamente , cambió de propuesta.

·        KYLIAM: ¿Quiere que la ayude ?

Sorprendida por tal inesperada propuesta , bebió otro sorbo del cálido y negro líquido reparador .

·        CASEY: Eso no es lo que venía a proponerme.
·        KYLIAM: Cierto, pero tengo la sensación de que lo suyo es mucho más importante , y que una mano amiga podría no venirle mal a su propósito.  – La expresión dubitativa de Casey, le hizo insistir -  Permítamelo. Es lo menos que puedo hacer después de todo lo que ha hecho por mí.

Aquella expresión , aquella voz casi suplicante …

·        CASEY: Yo no he hecho nada que no hubiera hecho otro en mi lugar. Sólo realizaba mi trabajo.
·        KYLIAM: Fue el primer rostro que vieron mis ojos cuando los abrí. Para mí, es como si me hubiese devuelto de mi ensoñación sin tiempo ni fecha. Déjeme acompañarla , ayudarle en su búsqueda, estoy seguro de que puedo resultarle de mucha utilidad . No tiene por qué cargar con esto usted sola.

Aquel rostro suplicante que sin saber por qué le generaba cierta confianza, le hizo pensar que podría servir de ayuda , aunque no estuviese muy segura en qué aspectos concretos. Necesitaba un apoyo que le permitiese algo de seguridad .

El tiempo pasaba inexorablemente , y como bien ya le terminó recordando Aengus, su vida se le escapaba de las manos a cada instante , perdiendo fuerza por momentos .

Ayuda para terminar con esto , pero ¿cómo explicarle a él, a un desconocido , que la ayuda que le estaba ofreciendo podría costarle la vida ? ¿Cómo explicarle a un humano , por muy extraño que pudiera parecer que esto en lo que se vería envuelto provenía casi de la lucha emergente de nuevo entre las fuerzas del inframundo que él no conocía y de los más altos dioses de los que posiblemente sólo oyese hablar en su niñez?

¿Cómo hacerle entender , que quizás  cuándo todo terminase, tendría que volverse solo ?

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


              


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