LA LLAMADA DE LA
SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO
PRIMERO
Carlon Court.
La tormenta no cesaba . La lluvia seguía convirtiendo en barro la
tierra sin dar una tregua para el respiro. Los relámpagos se sucedían
iluminándolo todo a su alrededor, incluso el interior de la habitación,
otorgándole un aspecto más tenebroso que de costumbre. Los truenos que a
continuación de un angustioso y extraño instante de silencio se sucedían, ofrecían
una más que curiosa banda sonora para un inquietante reencuentro.
No se trataba sólo de aquella habitación en la que se encontraba
tratando de sobrevivir una de las noches más largas que recordaba , el aire que
la rodeaba se volvía denso, casi irrespirable. Una sensación de ahogo que
continuaba creciendo por minutos , le hacía sentirse aprisionada dentro de sí
misma , incluso con la ropa. Un calor
angustioso y desagradable , similar a una inexplicable fiebre , fue consumiendo
su cuerpo haciendo que se despojase de las prendas que portaba una tras otra .
Su observación de la puerta , hasta el momento cerrada bajo llave ,
parecía cobrar vida e forma de voz sin sonido que la llamase abrirla y
atravesarla , dejándose imbuir, de nuevo, por la esencia de aquellas paredes y
corredores, de los sonidos crujientes de
las maderas que comportaban sus suelos ,
de aquellas escaleras que la acercaban una vez más a su nunca deslíado destino
y , al mismo tiempo, la alejaban del único punto de seguridad viable por el
momento.
¿Seguridad? Palabra sin sentido en aquel terreno, tan suyo , tan de
Él.
Ilusa creencia la suya de sentirse segura en aquella estancia , cuando
era consciente de que de situarse él detrás de la misma e intentar abrirla ,
nada podría impedírselo, ni su más que coartada libertad.
Voz en su interior , fruto de su imaginación, de una cabeza que había vuelto a las andadas. Mientras sus
manos la despojaban de todo lo superfluo que parecía molestarle, sin que el
frío reinante la disuadiera, con unas ansias necesitadas de consumación final,
decidió poner fín y comprobar qué le deparaba de nuevo toda aquella vida
infernal que aún permanecía latente bajo aquellas piedras.
Abriendo aquella puerta , la luminosidad de los brillantes y duraderos relámpagos,
atravesaba los ventanales desnudos
otorgando una vida inusitada a aquel enorme vestíbulo. La madera, oscura
y envejecida, parecía cobrar matices de decoloración que adoptaban formas angulosas , casi
vivas. Los escalones , con una danza
espectacular , producto de un curioso efecto visual, se alargaban y acortaban a
placer creando cierta sensación de inseguridad. Las sombras generadas, se
convertían en manos invisibles que
guiando a la suya, la llevaban indefectiblemente al punto iniciático de
toda historia, y que por extraño que pareciera, no era el hospital.
La voz interior , que por aquella noche parecía ser más de otro que de
ella misma, en conjunción perfecta con el alma de la casa, la llevó
directamente a la gran sala que tras las altas puertas de madera , abiertas,
resultaba cobrar vida propia .
Una vez más , sólo la luz de la vieja e imponente chimenea creaba el
ambiente perfecto , abrigando con su calor especial del que parecía desposeer
al resto de la casa. Sólo los afortunados con derecho a atravesar sus
puertas y a admirar las joyas literarias
que resguardaba , gozaban de su no rechazo , al igual que de la invitación ,
con enorme grandilocuencia y bajo estricta responsabilidad personal, de
atravesar la contrapuerta escondida tras una de las librerías . Aquella, que
llevaba hasta la otra sala en la que el único elemento , el gran piano de cola instalado
en el centro de la misma e iluminado con el mismo candelabro de siempre,
parecía ser la única que extraía del Doctor Cárthaigh al verdadero Kael.
Sólo cuando terminó de adentrarse en la misma , el calor de su cuerpo
desapareció de forma instantánea, y lejos de ahuyentarse por el frío, se podría
decir que el ambiente gozaba de un extraño entorno sumamente agradable y
acogedor.
Pero lejos de pensar qué es lo que la habría hecho volver a la misma, lejos de creer que esas voces que la empujaron
a salir del que ella creía su entorno seguro , eran sólo fruto de su cabeza,
aunque el piano permaneciese solo en medio de aquella inmensidad , un leve
susurro lejano parecía cubrirlo todo y llegar de todas partes.
Al principio casi indescriptible , lo que sí logró descifrar era de
que se trataba de voces de mujer de corta edad , casi niñas.
Conforme más acercaba su cuerpo al instrumento, aquellas voces que la
rondaban se volvían más claras y menos sutiles . Su infantilidad se iba perdiendo
, y el grueso de las voces marcaba hasta cierto tono de desagradable escucha.
“Ní féidir leat saoire
anseo . Ní bheidh sé in iúl duit amach anseo”
("No se puede salir de aquí . No te va a dejar salir aquí ")
Aquella lengua que hacía tanto que no había vuelto a escuchar.
Aquellas palabras que sin dar más detalles
parecían confirmar algo que ella ya sabía , y pese a todo, sólo
acrecentando su tono tenebroso giraron
en torno a ella , como un viento frío que produjera escalofríos , una y otra
vez .
“Fág go léir. Ná teacht ar ais chuige”
(Déjalo todo .No vuelvas a él”)
¿A quién ? ¿A dónde no debía volver si ya se encontraba en la que
desde su nacimiento pareció convertirse en su propia tumba de amor y muerte ?
“Feicfidh tú bás leis. Beidh a gcuid jaws thabhairt dó mar mhalairt ar
a fírinne súil leis le fada”
(Morirás con él . Sus fauces te entregarán a él, a
cambio de su verdad largamente ansiada")
Una… Dos veces tuvo que soportar que aquellas palabras resonaran en su
cabeza hasta que instantáneamente se silenciaron y parecieron huir, dejando en
su lugar, una mano que desde atrás agarraba con fuerza una parte de su cara ,
mientras unos labios emitían un vaho frío capaz de helar la piel con cada palabra oscura
que emitían aquellas rasgadas cuerdas vocales.
·
AENGUS: Echas de menos volver a sentir como mis
manos se hacen a tu cuerpo , de la misma forma que te tomaron la primera vez.
Absolutamente inmóvil, tratando de conservar la calma pero con la
tensión evidenciada hasta en su piel, se limitó a escucharle. Era lo que había
que hacer en ese preciso instante, aunque en el fondo, también fuera lo que
deseaba.
Silencios entre palabras , mientras aquella mano comenzaba a tomar su
cuello por destino de conquista , degustándose con cada uno de sus ángulos
perfectamente delineados por sus huesos , sobre los que se deleitaba
presionando con exactitud milimétrica ,
mientras su cuerpo recepcionaba las sensaciones transmitidas de aquel
reencuentro.
·
AENGUS: Tan entregada. Tan sútil. Enteramente
mía en cada parte tuya , con la impregnación de mi ser por completo , y sin que
él fuera consciente de tu vulnerabilidad
, sin que pudiera ver nada , estando tan cerca…
Tras un contundente último apretón dónde al aire le costó atravesar , la
soltó comenzando su lento caminar
alrededor del piano. La imagen, fotograma a fotograma ,de aquella mano suya
acariciando la negra madera mientras sus ojos observaban de forma contemplativa
, buscando refugio en imágenes del pasado , le recordó a Casey
al Aengus poderoso que una vez fue, al que le imponía respeto y temor a dosis iguales, al que la
deseaba entre sus gestos de furia desmedida por un querer y no poder que le
ardía en las venas.
Un Aengus imponente y que explosionaba desde sus adentros , en ataques
desmedidos e imprevisibles , pero que también era capaz de mostrar , tras
aquella imagen temeraria, al más
desmedido y tierno de los hombres , cuya naturaleza animal le abandonaba
por la humana al menos de vez en cuando.
El tiempo había pasado y su carácter parecía haberse agriado más de lo
que hubiese sido deseable. Sus ojos , más oscuros y tenebrosos que nunca ,
parecían de un animal sin alma en vez de un hombre, y sin embargo, la capacidad
para atraer , el halo de misterio que siempre le había rodeado, no había hecho
otra cosa que acrecentarse de forma desmedida.
Inmerso en su oscuridad, en su propia e innata violencia, Kael había
dejado paso por entero a Aengus. Un ser de otro mundo , cuyas fuerzas oscuras le hacían merecedor de todo temor posible por
parte de quién tenía en frente.
Su cuello, aún oculto , simbolizaba la vergüenza por el resto de su
pasado , el cual se empeñaba en olvidar recordándolo. La amargura de su gesto ,
aunque tranquilo, extrapolaba una soledad voluntaria durante años , aunque
amargante y desquiciadora , que ahora veía remedio en la vuelta de ella.
Habiendo rodeado todo aquel instrumento de fina laca negra y profundo
tañido silenciado , volvió en sus pasos hacia donde se encontraba ella , y sólo
cuando apenas unos centímetros los distanciaban , sintiéndose rechazado por la
ausencia de su mirada y contrastando con la violencia inicial manifestada, con
suavidad exquisita alzó su barbilla para
ver sus ojos. Sólo entonces , ella sí pudo ver algo más .
La oscuridad sin alma y sin corazón se volvía inquietante y
desesperada humanidad. Kael se encontraba en su interior , y el hombre que
efectivamente ella escogió aquel día, el que decidió no tomarla pese a serle entregada como castigo, fue el
que en el fondo , en la profundidad de aquella oscuridad que por unos instantes
se suavizaba, se encontraba allí con ella. Un hombre que buscaba
desesperadamente una respuesta que ella no podía darle , una salida a su
soledad resguardada tantos años , una esperanza de quedarse siendo consciente
de que ya la perdió una vez y de que
sólo ella , le hizo dudar de lo que era y le hizo desviarse del verdadero
camino trazado para él.
Aquella forma de mirarla le resultaba harto reconocible. Apoyados
ambos en la ventana del cobertizo , durante una noche de fuerte tormenta , en
la que sus ojos humedecidos mostraron su necesidad por besarla y tenerla en
aquel preciso instante , entre tanto su
conciencia mantenía una férrea lucha consigo mismo y su misión para con ella y
su destino.
Aquellos mismos ojos suplicantes de ayuda , de que le instasen a
decidirse a alejarse de ella , se encontraban frente a los de ella aquella
misma noche , y como única respuesta que
Casey pudo otorgarle, una cálida caricia con una de sus manos en su mejilla .
Pese a su resistencia inicial, toda su fortaleza flaqueaba por
completo durante el instante en que , cerrando sus ojos, una solitaria lágrima
recalaba en la mano de ella , para volver de pronto, sin aviso, provocándole separarse.
·
AENGUS: ¿Para qué volver a caer si no vas a
quedarte? ¿Para qué , si jamás serás mía?
Dolor verdadero y angustia lamentosamente mostrada, podrían ser la mejor definición de lo que
exteriorizaba. Para Casey, la sensación de que pudiera llevar toda la vida ,
todo este tiempo esperando que regresase
, como si realmente supiese que volvería de nuevo a la casa-hospital, sólo se
lo confirmaba.
·
CASEY: Sé para lo que has vuelto. ¿A qué
esperas? Coge el puñal y hazlo. Es lo que has estado esperando todo este
tiempo, la justa venganza y la consecución del objetivo.
Bastó que se diera la vuelta para comprobar hasta qué punto aquellas
palabras habían traído de nuevo a
Aengus. La maledicencia y la oscuridad lo coparon todo. La voz rasgada volvía a
hacer acto de presencia , y cualquier gesto de posible debilidad , había sido
subyugado por el Aengus más inquietante
que , con sonrisa burlona, a sabiendas de encontrarse en su terreno de juegos y
de tocarle mover a él ficha, se apoyaba sobre el piano con sus brazos
extendidos sobre la tapa.
·
AENGUS: Perdónala señor, porque no sabe lo que
dice y menos aún… lo que hace. Algo así fue lo que dijo tu
alabado señor mientras perecía crucificado ¿no es cierto? Aquel al que
estuviste apunto de entregarte en cuerpo
y alma de forma inequívoca , claro que
inducida ciertamente por tu prefecto. Me
pregunto que habrá sido de él. Después de aquello, huyó escondiéndose como las
ratas .
·
CASEY: Me olvidaba de la parafernalia y el boato
que debe rodearlo. Es cierto, no puedes hacerlo tú solo. Una auténtica lástima,
porque desde luego tendré que volver, pero puede que no lo haga sola .
Una risa sonora se escuchó en toda la estancia, tras la cual, bajó la
cabeza , respiró hondo, y una vez volvió a elevar su rostro, un enfurecimiento
creciente y la transmisión de las peores vibraciones hacía que su cuerpo se
estremeciera .
·
AENGUS: Por supuesto que volverás y claro que no
lo harás sola. Pero puede que te lleves una sorpresa . Puede que cuando
regreses con una intención clara sobre lo que crees que debes hacer , tengas
que escoger y cambiar tu táctica . Quizás
, debas volver a ejecutar tu papel de salvadora sacrificada. Por supuesto que regresarás, no podrás evitar hacerlo
porque aquello que hubo de terminarse en su día
se interrumpió por tu culpa, y las consecuencias de ello también están
recayendo sobre ti con tu muerte lenta y por ende dolorosa ¿o me equivoco?. – Bastó
mirarla un instante para obtener la respuesta sabida de antemano- Sí, volveré a
verte entre estos muros y efectivamente vendrás exquisitamente acompañada por
aquel que ama tanto la oscuridad que le refugia como yo mismo , la bella y
silenciosa dama de la que hice la manta
que me proporcionaba el calor que otros me arrebataron, y sólo en el preciso
instante en que vuelvas a cruzar por el umbral, ya no podrás volver a salir con
vida de aquí. Tu alma sacrificada en pro del amor verdadero, en pro de una
elección y de lo que encontrarás en su interior.
Asustada por lo que sus palabras parecían reflejarle, no pudo evitar
extraer sus conclusiones en alto.
·
CASEY : ¡Vas a matarle a él también! ¡A mí para
culminar lo que interrumpí, y a él por venganza.!
Lentamente fue acercándose
hasta donde ella estaba . No más de tres pasos después de iniciar ese camino,
ella comenzó a andar hacia detrás en dirección a la puerta .
·
AENGUS: Me temo que es más complicado que todo
ello, porque yo no necesitaré romperte el corazón con la daga mientras te abro
el pecho, puesto que ya se encargará él mismo de destrozártelo . La distancia
no siempre hace que el amor perdure, y hay tantas tentaciones maravillosas por
esos mundos… La verdad es que sin saber
nada desde hace tanto tiempo, ni si quiera dónde se encuentra… Me pregunto
cuánta seguridad puedes tener de que aún te tenga en sus pensamientos en realidad.
·
CASEY: Sé lo que estás haciendo, y te aseguro
que no vas a conseguirlo.
·
AENGUS: ¿En serio te crees tan segura de ti
misma como lo estabas entonces cómo para saber lo qué está pasando ? Pues déjame
decirte que llegas soberanamente tarde.
Y los pasos encontraron una pequeña porción de pared. Un fallo de cálculo,
hizo que terminase apenas unos centímetros a la derecha del hueco que le
otorgaba la libertad, y tras tocarlo con la mano e intentar salir, Aengus cruzó
uno de sus brazos impidiéndoselo.
·
AENGUS: Todo lleva gestándose antes de que te
dieras cuenta, mientras te preocupabas en ser alguien normal que rehuía de lo que en realidad es ,
mientras te empeñabas en ocultar y hacer desaparecer a la poderosa Veleda. Es más,
el anzuelo se lanzó al mar, y el fruto
de la pesca , querida mía, ha resultado satisfactorio, a falta únicamente de
asentarlo un poco más, pero quién se encuentra detrás de tan brillante plan de caza, es ávida e inteligente y cuando lo más difícil se ha conseguido, lo
demás, va de corrido.
·
CASEY: Puede que tengas razón, puede que le haya
perdido , puede incluso que no me quede otra salida, pero mientras pueda
evitarlo, aquello que siempre has deseado no será tuyo.
·
AENGUS: Mi querida Casey… mi adorada y venerada Veleda cuyos brazos me
rodearon una vez escogiéndome – se acercó
a su oído para susurrarla- a veces los sacrificios , no se convierten en la
exclusividad de una sola persona. Puede que al final, tú seas la que estés
equivocada , y tu entrega o la de tu vida , de forma definitiva, no impida lo
que prevés.
Manteniendo él su rostro en el mismo lugar, ella giró ligeramente su
cabeza hasta que ambos labios quedaron
tan juntos que apenas se rozaban, pero pese a ese instante de reencuentro, de
cercanía , la humanidad que esperaba encontrar no volvió.
Su crueldad intrínseca , su odio visceral y su amargura , permanecían
en aquellos ojos como exteriorización de un cuerpo ennegrecido y aparentemente
sin alma ni interior cuyo corazón pareció morir aquel día mientras aparentemente
se desangraba.
Sin más que poder decir , apenas tocó el brazo de él ,éste lo aflojó para
permitirle salir, y mientras sus
ojos la veían marchar camino a la escalera
, a sabiendas de que se disponía a recoger sus cosas y , pese a la tormenta, marcharse, como mero observador de todo, se
limitó a volver hacia el piano, sentarse en el banco , y con sus manos sobre
sus piernas , espero a que el violento sonido de cierre de la puerta del vestíbulo
se produjese para comenzar a acariciar de nuevo aquellas teclas en la soledad
de la estancia.
Sin intención alguna de amainar, salir de aquella casa resultaba
tremendamente fatigoso y el camino hasta el coche mucho más , debiendo intentar
sacar a cada paso sus más que enterrados
píes del espeso fango que lo cubría todo.
El viento racheaba un agua incesante y agreste que no se detenía , que
lo continuaba empapando todo y que dificultaba mucho la visibilidad a pocos
metros de distancia, no obstante, consiguió poder llegar y una vez en su interior, arrancar y salir del
lugar todo lo deprisa que el camino embarrado le permitía y el escaso agarre de
las ruedas le propiciaba.
Realizando sólo dos paradas rápidas para comer algo y tomar café , sin
intención de pasar noche en ningún otro lugar aún a riesgo de no dormir, la necesidad y el ansia por llegar a
su casa y recomponer las ideas le urgía más que cualquier otra cosa. Tras casi un día en la carretera y con la tensión y el cansancio aún a cuestas
, con la noche de nuevo encima, la esperanza por pisar pronto los escalones que
la llevaban hasta la puerta de entrada de su hogar , se vislumbraba al doblar
la última esquina que le permitía visualizar su calle .
Con la cabeza baja y pensando en un baño relajante de agua tibia y en
su colchón , conforme se acercaba , tenía
la extraña sensación de no encontrarse sola. Por más que miraba a su
alrededor a efectos de comprobar que no
hubiera nadie siguiéndola , el
sentimiento de vigilancia permanecía y ello alentaba a que acelerase la
velocidad de sus pasos, pero nada más reconocer las baldosas del suelo que
daban acceso a la escalera de entrada, al elevar la cabeza, comprobó que de
pronto había alguien que no esperaba sentado en ellas.
·
CASEY: ¡Sr. Ewan!
Tras aquellas palabras de cruda sorpresa , él se incorporó dirigiéndose a ella con la
intención de ayudarla y gesto de suma preocupación.
·
CASEY: ¿Qué hace usted aquí?
·
KYLIAM: Esperándola. Pero ¿se encuentra usted bien?
Parece cansada.
·
CASEY: Me temo que no ha llegado en buen momento
– aturdida y sin explicarse que hacía allí, trató de recomponer su puzle
mental- disculpe pero ¿a qué dice que había venido?
·
KYLIAM: Intenté contactar ayer con usted pero me
fue imposible. Incluso pregunté en el hospital y fue allí donde me dijeron que
estaba fuera.
Subiendo los escalones para intentar llegar a la puerta y entrar , su
mano se vio rozada por la suya que parecía agarrar su bolso .
·
KYLIAM: Permítame ayudarla, por favor.
Simplemente soltó el asa y dejó que le acompañase al interior. Sin ánimo
para rebatir o resistirse , dejó que fuese él quien cerrase la puerta ,
colgando su abrigo, tras quitárselo, en el armarito de la entrada.
·
CASEY: Puede dejar el bolso aquí mismo , ya lo recogeré
después. – y mientras subía la escalera , continuaba dirigiéndose a él , ante su
atenta mirada- Voy a preparar café ¿le
apetece uno?
·
KYLIAM:
Por supuesto, gracias.
Absorta por el cansancio acumulado, no fue capaz de percatarse de que
su improvisado invitado llevaba observando cada uno de sus movimientos desde
hacía rato. El cuidado y esmero con el
que colocaba el café en el recipiente , encendía el fuego y preparaba unas
pastas de acompañamiento , de forma lenta y parsimoniosa, parecía conjugar una
danza perfecta.
De píe junto al fuego, él se limitó a esperar una aprobación suya para
adentrarse en la estancia.
·
CASEY: ¿Desde cuándo llevaba esperando sentado
en la escalera?
·
KYLIAM: No creo que quiera saberlo en realidad.
·
CASEY: No juegue con sus suposiciones sobre lo
que quiero o no quiero saber, se lo ruego.
·
KYLIAM: Desde las dos.
Dándose la vuelta para comprobar la hora en el reloj de pared de la cocina
, vio que eran más de las seis . Verle
apostado allí, de pie , junto a la puerta , la incomodaba sobremanera.
·
CASEY: Creo que ya ha esperado bastante en los
umbrales ¿por qué no pasa y toma asiento? Le aseguro que estas sillas le
resultarán deliciosas con respecto a la fría piedra de los escalones .
Devolviéndole el gesto con una leve sonrisa , se sentó en la silla
situada justo en frente suya con la única
intención de continuar observándola, y una vez todo estuvo listo, el aroma del café recién hecho colmató toda
la estancia .
Mientras ella le servía atentamente ,
sus penetrantes y enormes ojos azules
no dejaron de seguir cada gesto de los de ella , los cuales se encontraron
cuando le ofreció su taza colocándosela justo delante suya.
Tras venirle a su agotada y trastocada mente la imagen fija de la
primera vez que le vio aquella expresión, nada más despertar del coma, se
dispuso a sentarse con su respectiva taza de café humeante del que no tardó en beber un sorbo.
·
CASEY: Bien Sr. Ewan ya que ha logrado ver
culminadas sus intenciones de contactar ¿qué era eso que quería decirme?
·
KYLIAM: No estoy seguro que sus condiciones e
este momento sean las más óptimas para…
Unos pasos sigilosos se oyeron acercarse, y con su presencia en la puerta de la cocina , el ambiente
pareció cambiar.
·
CASEY: ¡Vaya! ¿Dónde estabas metido? Siempre esperas
firmemente sentado en la puerta, como si supiera exactamente cuándo regreso.
El animal , con gesto serio y nada agradable , no hacía caso de las
palabras de su aparente dueña . Su atención se centraba en el invitado
improvisado y mucho más, en lo que tenía por decir.
Kyliam , sosteniendo la taza con fuerza , no dejó de mirarle a los
ojos captando aquella especie de
advertencia extrañamente recibida , y a continuación, prosiguió su interlocución
a instancias de su anfitriona.
·
CASEY: ¿Me decía?
·
KYLIAM: Le decía que posiblemente fuese mejor que le realizase mi propuesta en
otra ocasión una vez se encontrase más
descansada.
·
CASEY: Me temo que no puedo asegurarle que hay
otra ocasión o cuándo ésta pudiera producirse.
·
KYLIAM: ¿Puedo tomarme la osadía de preguntar…?
·
CASEY: Tengo importantes asuntos personales que
atender , y para ello no podré continuar con mi trabajo en el hospital por el
momento. Voy a tomarme una excedencia y a marcharme una temporada.
·
KYLIAM: ¡Vaya! ¿Y eso ha sido así, de repente ?
·
CASEY: Hace
tiempo que ciertas cosas en mi vida debieron haberse terminado, lo de estos últimos
días me ha demostrado que algunas heridas aún permanecen más abiertas que nunca
, y deben cerrarse para poder seguir adelante. Estos últimos días , sólo han
servido para terminar de abrirme los ojos. Pero … ese no es el tema del que
hablábamos antes de que mi guarda protector apareciese. ¿Qué era eso que quería
proponerme?
Volviendo a observar al animal cuyos ojos se fijaban de sin casi
pestañear en él , habilidosamente , cambió de propuesta.
·
KYLIAM: ¿Quiere que la ayude ?
Sorprendida por tal inesperada propuesta , bebió otro sorbo del cálido
y negro líquido reparador .
·
CASEY: Eso no es lo que venía a proponerme.
·
KYLIAM: Cierto, pero tengo la sensación de que
lo suyo es mucho más importante , y que una mano amiga podría no venirle mal a
su propósito. – La expresión dubitativa
de Casey, le hizo insistir - Permítamelo.
Es lo menos que puedo hacer después de todo lo que ha hecho por mí.
Aquella expresión , aquella voz casi suplicante …
·
CASEY: Yo no he hecho nada que no hubiera hecho
otro en mi lugar. Sólo realizaba mi trabajo.
·
KYLIAM: Fue el primer rostro que vieron mis ojos
cuando los abrí. Para mí, es como si me hubiese devuelto de mi ensoñación sin
tiempo ni fecha. Déjeme acompañarla , ayudarle en su búsqueda, estoy seguro de
que puedo resultarle de mucha utilidad . No tiene por qué cargar con esto usted
sola.
Aquel rostro suplicante que sin saber por qué le generaba cierta
confianza, le hizo pensar que podría servir de ayuda , aunque no estuviese muy
segura en qué aspectos concretos. Necesitaba un apoyo que le permitiese algo de
seguridad .
El tiempo pasaba inexorablemente , y como bien ya le terminó
recordando Aengus, su vida se le escapaba de las manos a cada instante ,
perdiendo fuerza por momentos .
Ayuda para terminar con esto , pero ¿cómo explicarle a él, a un
desconocido , que la ayuda que le estaba ofreciendo podría costarle la vida ? ¿Cómo
explicarle a un humano , por muy extraño que pudiera parecer que esto en lo que
se vería envuelto provenía casi de la lucha emergente de nuevo entre las
fuerzas del inframundo que él no conocía y de los más altos dioses de los que
posiblemente sólo oyese hablar en su niñez?
¿Cómo hacerle entender , que quizás cuándo todo terminase, tendría que volverse
solo ?
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
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