LA LLAMADA DE LA
SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO
SEGUNDO
Londres. 5.30 AM.
El despertador sonaba con su tintineo incesante llevando al menos
cinco minutos cuando Casey logró escucharlo.
Visiblemente cansada , tras tomar una ducha tibia reparadora y una taza de café cargado , un acompañante
firmemente sentado , al igual que una figura decorativa, parecía reclamar su
atención.
No fueron pequeños ruidos emergentes de sus cuerdas vocales , ni
gestos realizadas con alguna de sus patas lo que provocó que la taza de café
quedase en la mesa apostada y ella se acercase al animal. Fueron unos ojos y
una forma de mirarla muy humanos lo que lo hizo inevitable.
De todas las observaciones posibles que Casey habría realizado del
misterioso animal, aquella forma de mirarla lo volvía diferente , especial si
cabe. No se trataba del rostro complaciente y generoso de los canes domésticos
, sino de pura humanidad en toda la extensión de la palabra.
Aquellos ojos que ella creía reconocer en el fondo como familiares ,
emitían unas vibraciones aún más cercanas que las del comienzo de su aparición.
Sus caricias en el pelaje, el sostenimiento de su rostro con ambas
manos y percatarse de la humedad de su hocico, hicieron del cánido
supuestamente salvaje y terrible una maraña de sentimientos mostrados en unos
ojos tan oscuros como tristes, que en su
proceso interno de aparente normalidad, ocultaban en realidad una inexplicable
tristeza.
Un abrazo sincero por parte de ella y una cabeza grande , imponente y
peluda que recalaba en su cuello buscando calor. Todo demasiado extraño pero no
por ello, menos agradable.
Durante todo el tiempo que este animal había permanecido en aquella
casa, su rectitud y distancia como un buen guardador que siempre pareció ser ,
se mantuvo inagotable en el esfuerzo, pero el precio que había que pagar por ello, siempre conllevó la
desnaturalización del ser vivo por excelencia.
El “lobo”, independiente, regio
y actuando siempre conforme a su plan establecido y que sólo él conocía,
se mantenía distante , sin querer ni solicitar muestras de cariño por parte
de quién se suponía era su misión , y
sin embargo, en aquel preciso instante y sin saber por qué, el solitario y
siempre frío animal, requirió de un abrazo sincero que siempre recibió cuando
Casey tuvo oportunidad de dárselo y él de aceptarlo , todo antes de retirarse de sus brazos y dirigirse
hacia el vestíbulo.
Extrañada, ella se limitó a seguirle detrás , y nada más situarse en lo alto de la escalera, el
mensaje que parecía haberle querido transmitir se traslucía por sí solo con un
gesto que pudiera considerársele normal.
Conforme bajaba aquellas escaleras , la figura impertérrita del animal
sentado de cara a la puerta parecía
aclararle el mensaje. No era la primera vez que lo hacía , de hecho, todos los
días , antes de que ella se marchase a
trabajar , aquella era la mejor de las
despedidas quedándose de guarda de la
casa hasta su vuelta .
En principio nada hacía presagiar que aquella actitud fuese diferente
, pero lo cierto, es que la conducta previa y un solo giro de su cabeza cuando la sintió a
su lado, bastaron para comprender que aquello era una despedida.
Esta vez , no volvería a casa sabiendo que alguien le estaría
esperando . Esta vez , aquel instante inevitable al que ella jamás le puso fecha,
se produciría en ese momento por libre decisión del propio animal que,
como vino a ella , desaparecía de su vida.
Tras devolver su cabeza hacia la puerta esperando que Casey la abriese
, ella simplemente se acercó y giró el pomo, la empujó un poco y se apartó
dando dos pasos hacia detrás.
Aún no había comenzado a amanecer y el frío calaba a través de la
ropa, sin embargo , aquello no disuadió al animal que , alzándose sobre sus
cuatro patas y con la cabeza alta , paseó su digna marcha ante ella sin detenerse , sin esperar nada más.
Un cuerpo y unos andares , que se fueron difuminando con las luces
artificiales de las farolas humedecidas de rocío , hasta desaparecer al llegar
a la última esquina .
Con extraños sentimientos encontrados en su haber y aún la imagen
mental de la inexplicable aparición del lobo , cerró la puerta ,y tras mirar su
reloj , se dio cuenta de que llegaba tarde.
Tras terminar de recoger algunas de sus cosas , se acercó hasta la
estación de metro cercana a su casa . Quince minutos más tarde, se encontraba entrando a toda prisa por la
puerta del hospital y fichando en la secretaría. Al llegar a su planta , nada
más abrirse la puerta del ascensor, apenas dio dos pasos cuando alguien se abalanzaba sobre ella cortándole
el camino. La joven auxiliar de enfermería que , curiosa como no podía ser de
otro modo, realizaba aquella otra sutil
misión para la que parecía puesta en cercanía.
·
AUX. ENFERMERÍA: ¡Vaya! Ya has vuelto.
Detenida sin poder continuar su camino , trató de conservar la
amabilidad que siempre la distinguía y a la que habría que sumar una
inconmensurable paciencia.
·
CASEY: Sí, pero no por mucho tiempo. ¿Te importa
? He de llegar al cuarto para cambiarme.
La joven se apartó de un saltó acompañándola durante todo el trayecto.
·
AUX. ENFERMERÍA:
¿Una semana provechosa?
Aquel timbre de voz , aquel tintineo sarcástico y aguado que parecía
gastarle una irónica broma mañanera , como si supiese exactamente dónde hubiera
estado o lo que había pasado comenzaba a
ponerla nerviosa , y a esas horas , aquello no resultaba conveniente.
·
CASEY: ¿Y la tuya?
Con la puerta del cuarto cada vez más cerca , la joven continúo en su
línea de disertación provocadora.
·
AUX. ENFERMERIA: Creo que no te va a gustar lo
que encontrarás en esa habitación.
Detenida por un instante , observando a la joven, percibiendo que no
se encontraría sola y que en el cuarto había alguien más. Abrió la puerta y
encendió las luces. Efectivamente no se encontraba sola , pero aún así , cerró
la puerta.
·
CASEY: ¡Tú!
Kaley se encontraba sentado en una silla, con las piernas cruzadas y
los dedos de sus manos entrelazados
encima de su pecho, como si llevase
esperándola todo el tiempo desde su marcha.
Con su distintito abrigo negro y
un jersey de cuello alto que lucía más distinguido , su media sonrisa fue el recibimiento que quiso otorgarle .
·
KALEY: ¿Así que vas a permitir que te acompañe?
Tratando de ignorarle aunque sabiendo que se encontraba muy presente,
tratando de disimular una normalidad que ya sabía que jamás tendría, abrió su
taquilla para comenzar a cambiarse.
·
CASEY: Pareciera que hubieras puesto micrófonos
en mi casa, aunque supongo que ello no te hace falta.
·
KALEY Supones bien.
·
CASEY: Se ha ofrecido y no iba a denegarle.
·
KALEY: No es una buena idea.
·
CASEY: ¿Crees que acaso me importa tu opinión?
Sin darse la vuelta , sintió como abandonaba el asiento . Su brazo, inesperada y violentamente atravesado en la apertura de la taquilla, la sobresaltó.
·
KALEY: ¿El lobo se ha ido verdad? Esta mañana .
·
CASEY: ¿Por qué te repites preguntándome lo que
ya sabes ? Resultas cansino.
·
KALEY: ¿También te lo resulto en mis
advertencias?
·
CASEY: Mi destino ya está escrito – apartándole
la mano , le miró enfurecida- y tú también lo sabes. No iré contigo de ninguna de las formas posibles , porque lo
que en su día evité debe terminarse , y una daga atravesada en mi pecho por
quién sólo conoce lo verdadero que me une a él, será lo que determine el final de esa era . Tus
órdenes eran muy precisas , ejecútalas antes de que me marche , o será mi
espíritu lo que debas devolver antes de que el inframundo lo recoja.
·
KALEY: Ya te lo dije una vez y volveré a
repetirlo, no es lo que crees ni lo que aparenta ser, al igual que tampoco lo
era ese animal que admitiste en tu terreno. Le dejaste entrar y aún no sabré
por qué . Tú y esas leyendas de vuestras alianzas con ciertos animales . – Se
alejó de ella acercándose a la puerta en
la cual se apoyó- Teníamos un trato.
·
CASEY: No. Tú impusiste unas condiciones y te
ofreciste a cambio de un resultado. Creo que ni suena igual ni es lo mismo.
·
KALEY:
Todo esto no habrá servido de nada . Cualquier cosa que hagas no evitará
que él se haga con todo , además, ¿crees en serio que buscando a Eiden (Brian)
arreglarás algo? Es demasiado tarde , incluso para recuperarle. La red que se
ha ido tejiendo ya está echada , y él está enredado cada vez más entre sus
nudos. No podrá escapar, no le dejarán huir.
Cerrando la taquilla se dio la
vuelta , y acercándose amenazadoramente hacia él, decidió hacerle saber su
última advertencia.
·
CASEY: Es muy curioso. En menos de dos días he
escuchado esas mismas palabras
provenientes de otra persona , ese del que procuras no mencionar su
nombre y defiendes que se hará el señor de todo tras culminar lo empezado.
Comienzo a pensar que las que te
enviaron, no sabían realmente de qué lado estabas o ¿son ellas las que han
decidido pasar de línea de combate por
propio interés?
·
KALEY Ese del que dices que me niego a nombrarle
era y es el falso profeta , el falso rey de todo y el falso dios para los
suyos. Nada me une a él , tú mejor que nadie deberías saberlo.
·
CASEY: No eres más que un mercenario que trabaja
por orden de otros aprovechando las sombras de los cadáveres que va lastrando
tras de sí. A estas alturas, yo ya no sé nada, no soy capaz de discernir en quién debo confiar mi propia vida ,
asumiendo que toda oferta de ayuda que me venga no será gratuita , y no estando dispuesta a
más sacrificios que los estrictamente necesarios. Tú no ofreciste ayudarme por nada , y el que
tú dices que oculta todo , aún no ha
solicitado la contraprestación correspondiente pero ya lo hará, de eso estoy
segura.
·
KALEY: ¿Y estarás dispuesta a pagarle como él
convenga? ¿Sea lo que sea lo que te exija?
·
CASEY: ¡Apártate de la puerta!
Y dejándole vía libre , salió de aquella habitación sin darle una
respuesta más.
La escritura y entrega de la carta de solicitud de excedencia ,
concedida de inmediato tras acompañarla de
un cuadrante de organización de turnos muy minucioso y utilizable para
el resto del año , culminó con la recogida de sus cosas y su marcha del centro
hospitalario en dirección al Archivo Histórico que se encontraba en las
oficinas de la Autoridad Portuaria .
Un habitáculo de dimensiones descomunales y mucha profundidad situado en los bajos del edificio principal y
repleto de estanterías metálicas y
archivadores cerrados , fue la espeluznante imagen que se encontró tras la
apertura de una puerta anti incendios que la funcionaria le abrió . Un interruptor que al ser apretado encendía
progresivamente todas y cada una de las lámparas habidas en el techo , y dos
grandes mesas de madera con sillas acolchadas en el ancho pasillo central,
componían una estampa cuya duración parecía indeterminada. Un encuentro con la historia más antigua y
viva de este país a través de la historia de su puerto , de los navíos que
partieron tiempo atrás , y de la evolución que sufrió el transporte de
mercancías .
Dada la fecha aproximada en la que debía centrarse , la mujer le
señalizó la ubicación concreta dónde podría comenzar a buscar . El proceso de
digitalización de aquellos documentos aún no había conseguido actualizarse , y
dada la antigüedad de los papeles habidos , debía emplear guantes de látex en
toda la manipulación que realizase.
Sola frente a aquellas cajas , sin que el apetito o el cansancio
hicieran mella en ella, destapó uno tras
otro todos y cada uno de aquellos recipientes de cartoné duró que
fue sacando de su respectiva ubicación. Unas horas después , cuando mirando su
reloj comprobaba, nerviosa, que el centro de documentación estaba a punto de
cerrar, la presencia de Kiliam coincidía
con el hallazgo de una hoja de apertura de servicios portuarios que encabezaba
toda una vieja carpeta casi raída de color negro desgastado que ella sacó con
cuidado de la caja que tenía delante suya.
Con cuidado exquisito , observó
detenidamente la fecha de la inscripción
realizada a pluma y con la tinta muy aguada , a juzgar por el la claridad de la misma , lo que dificultaba mucho su percepción.
·
KILIAM: ¿Algún descubrimiento?
Casey continuaba tratando de
distinguir la fecha inscrita , porque el
destino y la mercancía del carguero en cuestión parecían coincidir con lo que
ella recordaba, pero le costaba mucho estar plenamente segura.
·
CASEY: Puede ser , pero necesito una
confirmación . La fecha está muy disipada posiblemente por el tiempo y la mala
calidad de la tinta , demasiado aguada parece ser.
·
KILIAM: ¿Puedo intentarlo yo?
Ante su mano extendida , como prolongación de su rostro amable y
condescendiente, ella se lo cedió dubitativa .
Un leve vistazo apenas perceptible , un acercamiento al foco de luz
directo más cercano , y la fecha se confirmaba.
Una fecha , una lista de pasajeros con un nombre sólo concordante :
BRIAN CLAYBORN , y un destino KIEL,
ALEMANIA.
Asegurándose de que nadie la estuviera viendo y ante el temor de que
la funcionaria pudiera acceder para
avisarla , se apresuró a coger y esconderse en el interior de la blusa uno de
los papeles que contenía la carpeta , aquel que portaba la mayoría de los datos
que necesitaba .
Sin mirar hacia detrás , sin pensar
en que podrían detenerla , acompañada por él, se alejó de la puerta
hacia el exterior del recinto portuario . Tras encontrar
un pub cercano , se adentró en él
. Apenas un breve visualización del local dio para escoger la mesa más
reservada posible , aquella en la que pudiera pasar desapercibida, y tras ser
servidos , la tranquilidad sólo se vio interrumpida por la voz interrogante voz
masculina.
·
KILIAM: ¿Más tranquila?
·
CASEY: Por una parte sí, pero por otra…
·
KILIAM: No quiero ni pretendo parecerle
indiscreto pero … la fecha del documento que me dio ¿realmente le ha aclarado algo respecto a lo
que se dispone a realizar?
·
CASEY: Es una larga y muy complicada historia .
·
KILIAM: Bueno, si el destino al que nos
dirigimos es aquel que el papel citaba,
aún por avión , son unas cuantas horas . Un trayecto lo suficientemente largo
como para poder ser amenizado con algo que además otorga una exquisita
información.
Aquellas maneras tan suyas y su
tono de voz , tranquilizador y relajante , hizo que ella le otorgase el
beneficio de la duda .
·
CASEY: De dónde yo procedo, las reglas no
escritas no deben ser incumplidas jamás.
Es una especie de ley natural que a todos se nos educa e implanta desde el nacimiento. Hace mucho
tiempo , yo incumplí una de esas reglas e impedí algo que en mis adentros no
podía sostener que se produjera , y menos delante de mis ojos . Ello derivó en
un resultado inesperado en parte y por mí descubierto esta semana , durante mi
viaje , y en que otra persona terminase pagando las consecuencias debiendo
marcharse por su propia seguridad. Ese
documento , es la única pista válida que tengo del lugar dónde puede
encontrarse , y yo he de ir a avisarle del peligro que corre.
·
KILIAM: Pero… esa fecha …
·
CASEY: No hablamos de una dimensión
estrictamente humana Sr Ewan, esto escapa de la posible comprensión del ser
humano convencional, me temo que entrar en esos detalles , lo complicaría todo.
·
KILIAM: Le sorprendería la apertura de miras de
mi mentalidad y aquello con lo que he tenido que enfrentarme a lo largo de mi
vida.
·
CASEY : Jamás me atrevería a poner en duda tal
afirmación, al igual que tampoco tendré nada que recriminarle si decide no
continuar adelante.
·
KILIAM: No he dicho que no vaya a hacerlo.
Tras un nuevo sorbo de ambos en sus respectivas bebidas , su
acompañante masculino decidió derivar la conversación hacia otro terreno no del
todo desprendido del punto dónde lo habían dejado.
·
KILIAM: No he podido dejar de prestar atención a
sus palabras cuando hablaba de esa otra persona que debió marcharse . Dichas
con dolor , casi con angustia . Su rostro ha cambiado por completo al mentarle.
Sin poder evitar que sus ojos se humedecieran al recordarle , trató de
que él no la viera centrándose en el vaso.
·
CASEY: Angustia por un tortuoso sentimiento de
culpa . Fui yo la que le obligó a marcharse . Insistió en que le acompañase y
yo , sin embargo, le dejé solo. Lejos de pensar que estaría mucho más seguro,
tarde o temprano han dado con él , y sólo espero que no sea demasiado tarde.
·
KILIAM: Hermoso y poderoso sentimiento aquel que
os conmueve de esa forma cada vez que pronunciáis su nombre sin decirlo en
alto.
·
CASEY: Hermoso y poderoso sentimiento el que le
llevó a traicionar a los suyos por salvarme a mí .
Abordados por el silencio sólo roto en la lejanía por el murmullo de
las conversaciones del resto de clientes habidos en el local y cayendo en la
cuenta de que nada sabía de él , decidió preguntarle.
·
CASEY: ¿Y usted Sr. Ewan? ¿Cuál es su historia?
Una sonrisa cómplice
encontrándose atrapado en algo no previsto. Una incomodidad harto
evidente que reflejaba en el rostro, serio casi de forma inconsciente y una respuesta tan correcta como sus formas
de ofrecerlas.
·
KILIAM: Me temo que no es tan interesante como
la suya . Con ascendientes en una antigua familia europea con posibles y
tierras , en un momento concreto de mi
vida decidí que todo aquello no era para mí, así que me marché, trabajé duro y
tras hacerme con una pequeña fortuna
simplemente tuve suerte en una serie de inversiones.
·
CASEY: ¿Sin más?
·
KILIAM: Ya le advertí que no resultaba tan
apasionante .
·
CASEY: Así que sin relación con su familia ,
vive exclusivamente de inversiones . Lo menos que creía de usted es que se
tratase de un especulador.
Ante tal insinuación , él no pudo evitar reírse.
·
KILIAM: Yo tampoco me definiría exactamente así.
No encuentro el motivo de su posible desaprobación ante una actividad no
ilegal.
Dada la apariencia mostrada por
ella y lo que él podía haber entendido , trató de retractarse.
·
CASEY: Lo siento, simplemente me hice una
transposición de lugar no justificable.
·
KILIAM: Mi familia siempre ha gozado y presumido
de su linaje y apellidos. Mi padre casi ha vivido toda su existencia del temor
que generaba su apellido y lo que conllevaba. Dado que no era propicio a acatar
sus reglas de la forma que él precisaba , simplemente decidí que aquello no era
para mí y me marché. No gozar de una referencia familiar estable a mi lado ,
podría decirse que me ha forjado tal y como soy.
·
CASEY: ¿Un hombre enigmático que resguarda muy bien su verdadero yo?
·
KILIAM: Un superviviente con, digamos, ciertas
habilidades ocultas que sabe utilizar
llegado el caso.
·
CASEY: ¿Y esas habilidades son lo
suficientemente fuertes y viables como
para enfrentarse a cualquier cosa? ¿Venga de donde venga?
Acercándose a la
mesa , aquellos enormes y profundos ojos azules firmaron la última palabra que ella necesitaba
escuchar , al menos de momento.
·
KILIAM: Si no estuviera seguro de ello ¿Cree en
serio que me hubiera ofrecido a ir con usted?
Ana Patricia Cruz López
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