Amanecer
roto por la tormenta nocturna,
cuya luz aún
continúa brillando incansable,
ocultando al
tímido sol que comienza a aparecer.
Brazos que ,
solícitos,
se extienden
en busca de piel,
aquella que
ya les es conocida
y tratan
como nueva en cada encuentro,
la que aún
sigue erizándose con su roce pausado e intencional,
la que aún
genera esa respuesta en mi cuerpo
y que el
tuyo recibe con sumo agrado.
Labios,
cuya ternura
se expresa con tintes inacabados
y pinceladas
largas de puro éxtasis y entrega,
en donde con
cada uno,
haces dación
de un pedazo de tu alma.
¿Sentimientos?
Que vueltas
dimos a esa palabra una y otra vez .
Tiempos
aquellos
de iniciáticos
encuentros, presuntamente pasajeros,
en donde
fuimos fraguando la necesidad del encuentro
y del
olvido,
en donde las
miradas , en principio furtivas,
quedaron
como una constante ineludible,
generando
ansiedad si al buscarnos ,
no
encontrábamos al otro en el punto de encuentro.
Sentimientos.
Encontrados.
Sumidos en
una duda constante nunca sentida.
Una duda ,
entre
dejarnos llevar
y
arriesgarnos a vivir lo que nunca otros han sabido hacer nacer,
o dejarlo
marchar tal cual fue presentado,
de
improviso,
sin anuncio,
sin
intermediario,
entre el
público que nos rodeaba aquella tarde de otoño.
Y aún hoy,
con el paso
de este tiempo que me ha sido dado,
me sigo
preguntando ,
cuando las
dudas me atoran,
cuando el
miedo lucha por vencerme ,
¿Cómo no
quererte
cuándo eres
lo único que ha permanecido a mi lado
siempre,
cuándo no
has mostrado otro rostro ,
ni has dicho
otras palabras distintas a las mencionadas
desde un principio,
cuándo te
has ofrecido por entero sin esperar nada
a cambio,
recibiendo
lo poco que podía darte
como si el
mundo entero se sumiera a tus píes?
Sí.
Es imposible
no amarte.
Es imposible
no sentirlo así ,
cuando para
ti la lealtad tiene mi mismo significado,
la transparencia
, en tus ojos, tu lema,
y la entrega
… tu forma de vivir lo nuestro.
Así fue .
Así es.
Así comenzó
todo
y así ha
perdurado con el paso del tiempo.
Nuestro
pequeño gran secreto a voces
mostrado en
la felicidad de nuestras caras,
en la
búsqueda incesante de algo tuyo
cuando me
encuentro sola,
y en la
sensación viva
de que sé
que estás al otro lado .
¿Sentimientos?
Ya hace
mucho que dejamos de preguntarnos eso.
Ya hace
mucho que , simplemente,
nos limitamos
a vivir lo nuestro .
Ana Patricia
Cruz López
Todos los
derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página