domingo, 3 de abril de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPITULO DECIMO SÉPTIMO. Segunda parte. TODO COMIENZA AHORA ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015)

CAPÍTULO  DÉCIMO  SÉPTIMO ( Segunda parte)
TODO COMIENZA  AHORA

Tratando de asumir la rapidez con la que el recado fue transmitido, bastaba mirarle a los ojos para saber exactamente cuáles eran sus intenciones en ese instante , especialmente  después de haberla visto.

Apostado en la puerta, apoyado en la moldura , parecía solicitar a gritos que lo dejase pasar, y ella, sin mediar una sola palabra , recibió el mensaje de la única forma que cabía hacerlo, volviendo al interior de la habitación y dejándole la vía libre .

Apenas se dio la vuelta, el sonido de la puerta cerrarse le indicó que se encontraba acompañada.
Sin  tiempo para pensar, decidió actuar con total normalidad dirigiéndose al cuarto de baño para intentar refrescar una cabeza  que aún se encontraba pesada .  Acercándose a la bañera , apenas introdujo los dedos para acabar comprobando que el agua se había enfriado mucho , por lo que decidió vaciarla. Y la presencia varonil , precedida por aquel ligero olor a un perfume harto familiar, se personó en el habitáculo sin tan siquiera traspasar la puerta.

¿Especial? Sí, claro que lo era y ella lo sabía, y  no sólo por lo que Victoria dijo aquel día en el que coincidieron los tres en su salón. Se percibía en su  esencia , se veía en sus ojos . Especial, pero no impredecible. Un solo vistazo a como  la recorrió por entero desde   la puerta , bastó para comprender que disfrutaba mirando, pero no gustaba de que le consideraran un voyeur, aunque realmente lo fuera.


Con total intencionalidad, mientras el agua jabonosa se perdía por las tuberías, se apoyó en el lavabo dándole la espalda para comenzar a observarlo a través del espejo , asegurándose de ser lo más nítidamente descarada que le fuera posible .
Aquellos imponentes y penetrantes ojos  hablaban por sí solos, y en su mensaje , transmitían un apetito desmedido por el bocado que tenían delante, no siendo la primera vez que los había sentido así.  En su mente , aún con mucha más claridad y a falta de una palabra vocalmente dicha de acompañamiento, creía recordar  la ocasión iniciática en que lo tuvo delante por primera vez , aunque pensase entonces que podía haberse debido al morbo que le producía verla junto con Robert en su fiesta, o tal vez ,    una particular y no menos justificada segunda ocasión  al negarle la entrada en la reunión cuando acudía como asistente financiero de su jefe por aquel entonces.

Un “mirón” atípico y que estaba más que acostumbrado a posicionarse , a que le descifraran todas sus apetencias con tan sólo observarle. Una ventaja que ella , acostumbrada a tratar con muchos tipos de hombres diferentes , le  había reportado cierta fama de plena satisfacción en cuanto a los servicios prestados se refería.

Dando un paso más en su estrategia preliminar, optó por darse la vuelta y esperar, pero al ver que su actitud no variaba , soltó la toalla dejándola caer en un banquito auxiliar cercano  y se dirigió a la bañera ante su más que inquieta atención.
Atención,  que no disminuyó ni un ápice a través de la mampara de cristal, y en la que aquellos ojos penetrantes describieron caricias invisibles por su piel,   siguiendo la misma carrera  de los chorros de agua que la circundaban.
Deleite sólo interrumpido por las manos de ella,  cuando extendía el jabón por su cuerpo  lenta y sufridamente para el observador impasible, o cuando era su cabello empapado  el que entrelazaba con sus dedos surcándolo.

Sólo entonces sintió evadirse. Quiso olvidarse de que él continuaba allí, pero aunque en el fondo eso fuese imposible, sus segundos de respiro consiguió bajo la cálida agua  volviendo a la realidad tras cerrar la llave.

Sin mostrar intención alguna de ocultar su desnudez, una mano extendida que portaba la toalla se la ofrecía, pero su propietario, lejos de retirarse de su posición tras ser liberado de la misma, se mantuvo impertérrito delante suya mientras trataba de secarse con ella.

·        HEYDEN: Espero que el espectáculo haya sido de tu gusto.
·        BOURKE: ¿Qué edad tenías ?

Pregunta del todo intencional. Aunque apenas perceptibles a la vista , él había logrado verle las cicatrices que marcarían su espalda de por vida.

·        HEYDEN:  No creo que eso importe.

Pese a su cambio en el tono de la voz , tornándose seria y molesta por la pregunta , no desistió.

·        BOURKE: ¿Doce, trece ,  quince años quizás?
·        HEYDEN: No es de tu incumbencia.
·        BOURKE: Déjame adivinar, ¿padre alcohólico que gustaba desquitarse ? – Ligeramente preocupado por la seriedad de su rostro , ansioso por su curiosidad , decidió estirar el elástico de su carácter un poco más  - ¿ Unas manos largas quizás?
·        HEYDEN: ¿Disfrutas escudriñando en las miserias de los demás?
·        BOURKE: Normalmente no, especialmente cuando no puedo extraer ningún beneficio de ello, pero en tu caso, reconozco que  es simple curiosidad. Quiero conocerte más de lo que ya creo hacerlo, lograr conocer tus razonamientos ,los antecedentes de algunas decisiones.
·        HEYDEN: No creía que tuvieras tanto interés en mantener este tipo de relación personal, pensé que te iba más … la del otro tipo.
·        BOURKE: Tengo preguntas sin respuesta. Cuanto más sé de ti, más me chocan algunos aspectos de tu historia vital. Un hermano abogado con despacho propio y prestigiosos en  Nueva York ¿y necesitas trabajar en el club para sobrevivir? Un poco fácil para ti , ¿no?
·        HEYDEN: ¿ Fácil? Ventajosa puede, pero dime algo, ¿he de sentirme yo peor por ello que tú mirándote al espejo sabiendo los muertos que dejas detrás? Y no me refiero sólo a los que hacen número con tus propias manos.

Por fín había conseguido ser tomada en serio. Aquel juego se le había escapado de las manos  y la ventaja estaba del lado de ella. Tratando de suavizar lo que parecía una tensión a punto de descontrolarse en enfurecimiento, volvió al camino por donde se encontraba más cómodo.

·        HEYDEN: No vas a hacerme creer que no sabes nada de mi pasado. Esas señales en mi piel no te dirán nada que no evidencien. Da igual cuál fuera el detonante o cómo se produjeron... o con qué. Son las interiores que nunca serás capaz de ver   las que  sólo lograrían acercarte un poco , pero apenas lo justo para rozarme si te esforzases lo más mínimo.

Humedeciendo y mordisqueando  su labio superior,   mostró  un interés inusitado por lo que podía significar aquel mensaje, provocándole acercarse aún más a la bañera.

·        BOURKE:  ¿Estás segura de qué ni siquiera  te rozaría? ¿De qué eso es lo que quieres en realidad?
·        HEYDEN: Formulación incorrecta – cogiéndole con rabia por uno de los lados del cuello de la camisa,   tiró hacia ella con tanta fuerza que se refrenó con la mano en la mampara -  ¿Rozarme? ¿Jugar a esto? ¿Sabes realmente dónde te mete tu curiosidad?
·        BOURKE: Donde justamente he querido desde que te vi con él. ¿Lo tienes bastante claro ya o te doy detalles?

Tan bruscamente como le había agarrado le soltó. Volviendo al punto de partida , la moldura de la puerta, conservando su posición de interés y su visión observadora .

·        BOURKE : Espero hayas encontrado el cambio de habitación aceptable.
·        HEYDEN: No tenías que haberte molestado, ya tenía habitación reservada.
·        BOURKE: ¡Oh vamos! ¿No irás a comparar? Además, ésta tiene mejores vistas .

Su tono irónico parecía combinarle con  aquel rostro despiadadamente guasón que portaba , de la misma forma que el traje que  vestía.

·        HEYDEN: Eso no te lo voy a negar, sólo digo que no debías haberte molestado.
·        BOURKE: Para mí no es molestia, es placer. Además,  sólo pensar en el dinero que acabo de ahorrarle a los contribuyentes me da … ¿cierto regusto morboso?, los mismos, por cierto,  que llevan pagada una pasta gansa por todos los años que tu gente ha intentado atraparme. ¿Esto no me reportará algún tipo de beneficio?

Y aquella voz , desquiciante , se le metía en la cabeza como un martillo sin que pudiera salir. Se permitía el lujo de burlarse en su cara de una situación tan real y esquiva como el agua que acababa de utilizar .

Tratando evitar de contestarle, se dispuso a salir del cuarto de baño en dirección al dormitorio, pero al llegar a la puerta, él pareció forzar su pose en la misma , obligándola a rozarse con él.
Abriendo el armario, cogió la ropa con la que se disponía a salir ante la curiosidad creciente de su supuesto anfitrión.

·        HEYDEN: ¿Este juego te divierte verdad?
·        BOURKE: ¿Cuál?
·        HEYDEN: Creerte que estás por encima de todo el mundo por el simple hecho de que aún no te hayan cogido.
·        BOURKE: Yo no me creo nada , sólo describo la evidencia,  y por desgracia para los tuyos, ésta lleva alargándose más de la cuenta .
·        HEYDEN: Puede, pero toda historia tiene un final, y el tuyo es bastante predecible.
·        BOURKE: ¿Y el tuyo?

Sentada en la cama para colocarse las botas, se detuvo por un instante pensando en la pregunta  dejada al aire.

¿Su final? ¿Acaso alguien podría asegurarle cuál sería? Ella siempre había preferido pensar en el peor resultado posible, pero más por una cuestión de costumbre  que por ser una realidad tangible.
Vivir al límite en demasiadas ocasiones  durante el transcurso de los años , la había llevado a bordear la muerte estirando su suerte hasta límites impensables, sobreviviendo siempre sin saber exactamente por qué.
Su evidente menosprecio por su propia vida,   hubiera sido objeto de estudio por algún médico especialista, pero ella nunca creyó precisar de ayuda externa para solventar sus propios traumas o psicosis infantiles . Su rabia interior en todo lo que hacía, en todo lo que aceptaba , fuese trabajo o personal, era el mejor arma que la llevaba a seguir adelante por muy autodestructivo que fuese aquello con lo que se encontrase.

Sin  dejar de fijar su vista hacia el suelo, se atrevió a preguntarle.

·        HEYDEN: Partiendo de que no debí venir a este mundo ¿Crees que me importa?

La respuesta, sincera y fría ,  le sorprendió, hasta el punto de reflejarlo visiblemente.

·        BOURKE: ¡Te da lo mismo morir que seguir viviendo! – Afirmó sorprendido-  Actúas por impulso aunque previamente pienses en el siguiente paso , pero nunca hay plan B. Simplemente te dejas llevar. Es eso justamente lo que te hace tan jodidamente especial.

Aquel rostro que ella vio por unos segundos , antes de levantarse y acercarse a él , lo decía todo. Sí, más que las palabras , el tono de convencimiento absoluto con el que fueron pronunciadas llegaron a asustarle. Desde su punto de vista , era una sencilla cuestión de supervivencia en un mundo en el que no quería estar, desde el punto de vista de él, una bomba de relojería que pocos quisieran tener cerca.
No obstante, John Bourke no podía evitar sentirse curiosamente atraído por aquella mujer. Lo que comenzó como una carrera sin fondo por arrebatar algo a su competidor de siempre y ganar el premio, pasó a ser una atracción inevitable con sabor a atrapamiento hacia un agujero negro que lo engullía , aunque lejos de sentirse incómodo por ser lo único que no podía controlar, su necesidad por verse más y más imbuido en ella , sólo crecía de forma desproporcionada.

Un hombre que aparentemente no le temía a nada, y que conforme ella más se le acercaba, se relamía interiormente  del gusto al sentir en su interior , esa mezcla de adrenalina y tensión que hacía que se te erizase la piel,  y los músculos  se volviesen piedras en tu interior.

·        HEYDEN:  Bravo , ahora juegas con otra ventaja, sabes que tienes que temerme.

John no pudo evitar sonreírse.


·        BOURKE: No te confundas. No temo a nadie, ni a nada. Casi se diría que soy tan suicida como tú.
·        HEYDEN: Tiene gracia que te compares conmigo. 
·        BOURKE: Sólo comparo las circunstancias vitales que han provocado que por fín te tenga en frente mía, aunque claro,  tenga que ver con la desgraciada casualidad de que hasta el momento, tu gente no hubiera encontrado a nadie con narices suficientes para acercarse tanto.

Un paso más , y los alientos y efectos de la respiración  de ambos se percibían en el rostro del otro.

·        BOURKE: Aún no me has respondido.
·        HEYDEN:  ¿No se te hace tarde?

Sus ojos depositados de forma ansiosa y fija a lo largo de sus labios , femeninos y con apariencia suave, le hicieron rebajar la tensión del tono.

·        BOURKE: Quiero que veas una cosa .
·        HEYDEN: Tu perro faldero debe estar desesperado ahí fuera.
·        BOURKE: El coche estará esperándote abajo a las siete. No faltes.

Acercándose a él nuevamente, alternó su ávida observación entre sus ojos , los cuales aún imponían mucho más teniéndolos  tan cerca, y unos labios entre abiertos reclamantes  como nunca, pero lejos de llevar a cabo ninguna acción , prefirió dejarle ir. Aquel no era el terreno de juego que él deseaba , ni el momento era el idóneo.

Apenas unos veinte minutos después de que Bourke desapareciera de su vista , Heyden se dispuso a salir siendo consciente de que  habría alguien siguiéndola.

Tratando de actuar con absoluta normalidad, se detuvo ante algunos escaparates que  hubo encontrado por el camino, y en cuanto alcanzó a ver una cabina telefónica, entró para realizar dos llamadas.
Conforme hablaba con el otro interlocutor , observó disimuladamente todo cuanto se encontraba a su alrededor , reconociendo un coche  con un conductor en actitud  sospechosa  y a alguien cuya nuca le resultaba muy familiar, el cual  esperaba apoyado en un coche  algunos metros más allá.

Tras colgar, continuó su caminar hasta recalar en una  boutique de lencería, en la que , tras  centrarse en una pieza del escaparate , se adentró en su interior .  Algunas muestras más tarde , la dependienta le traía la que había visto y, mientras la comparaba con otros encima del mostrador, la voz perteneciente a la nuca familiar que hubo reconocido en el exterior minutos antes  le hablaba justo desde su derecha.

·        ANDY: Precioso, aunque creo que dos tonos más claro te sentaría mejor.

Ella se quedó observando la pieza  antes de responderle.

·        HEYDEN: ¿Eso también te lo ha enseñado tu dueño?

Tras verle aquel rostro irónicamente desquiciante, le hizo un gesto a la dependienta, la cual se acercó de inmediato.

·        HEYDEN: ¿Lo tienen en otros tonos?
·        DEPENDIENTA: ¿De este mismo color? Sí ¿Cuál buscaba?

Con Andy sin perderle atención , viéndose respondido por ella , se dirigió a la señorita que la atendía.

·        HEYDEN: Uno o dos tonos más claro estaría bien.
·        DEPENDIENTA: De este modelo tenemos tres tonos por encima y los mismos en graduación oscura. En el caso de aclararse quedaría como un moka muy suave, claro que la seda con brillo se perfila mejor en la piel, especialmente con su tono. Se lo traigo inmediatamente.

Que  aquella dependienta le diera la razón , le hinchaba  el pecho cual paloma macho en busca de una presa femenina, y a ella le costaba disimular su molestia.

Una vez se lo trajeron, decidió adentrarse al fondo del local  dónde se encontraban los probadores, pero al ver que él no la seguía , se detuvo apenas tres pasos más adelante y  dándose media vuelta , le incitó a acompañarla.

·        HEYDEN: ¿No vienes?

Pese a su reticencia inicial  y ante la observación curiosa de la chica que les atendió ,  aquella sonrisa más propia de una situación complicada que de encontrarse a sus anchas le delató.

·        HEYDEN: Podría haber alguna ventana o un despacho con acceso a la parte de atrás. Podría escaparme ¿y qué te diría tu amo entonces?

Y continuó su camino , con un contoneo intencionalmente provocador de su cuerpo a cada paso dado. Tentación a parte ,  teniendo en cuenta que no conocía la tienda, no quiso arriesgarse.

Los amplios probadores eran de carácter privado. Pequeñas salas con un sillón para dos plazas , un gran espejo enterizo y un cortinaje que separaba la zona de cambio del resto.

Cuando Andy llegó , ella ya se despojaba de la ropa y comenzaba a probarse los distintos elementos , por lo que el efecto sorpresa estaba más que asegurado, y  el primero no se hizo esperar.

Un corsé negro de seda y encaje,  con cintas del mismo tipo de tela para ajustarlo al cuerpo en la espalda,  cuyos extremos traía en la mano cuando corrió al cortina hacia un lado y se presentó ante él.
Aquel rostro de seguridad en sí mismo desapareció. Un solo gesto ofreciéndole las cintas para que lo terminase de cerrar, bastó para que se levantase del sofá y tuviese un nuevo acercamiento. No tirando de las cintas con suficiente fuerza , mientras ella se  lo sostenía de los pechos para ajustarlo, le pedía que continuase tirando de ellas con contundencia. Sólo cuando consideró que podía estar a gusto con él puesto se dio la vuelta .

·        HEYDEN: ¿Qué tal?

Tratar de evitar mirarla desde los pies a la cabeza le resultaba imposible.

·        HEYDEN: Bueno, creo que por tu forma de mirarme ya me has contestado. Volveré dentro .

Apenas diez minutos más tarde , volvía a presentársele, aunque esta vez con el conjunto que había escogido ella en el color que él le había recomendado.
Esta vez , su rostro sí fue mucho más explícito.

·        HEYDEN: ¡Vaya! Esa cara  sí que la reconozco. ¿Ahora tampoco vas a decir nada?
·        ANDY: Celebro que haya cosas que no hayan cambiado.

Caminando hacia él le obligó a ir hacia atrás hasta chocar con la pared.

·        HEYDEN: Y yo estoy comenzando a pensar que el antiguo Andy continúa debajo de toda esta fachada. 
·        ANDY: No lo sé.
·        HEYDEN: Estoy pensando - comenzó a circular con un dedo todo su pecho dibujando formas indescriptibles – que podría llevarlo puesto esta noche , y que cuando lo vea – se acercó a su cintura  deteniéndose en la hebilla del pantalón , sin que sus  ojos dejasen de  cruzarse – podría decirle que su perro faldero de confianza lo escogió explícitamente para él, y que incluso le dio -  con cuidado comenzó a manipular el cinturón a lo que él la detuvo cogiéndole la mano – su visto bueno.
·        ANDY: No creo que eso sea una buena idea.

Observó su mano atrapada y volvió a mirarle a los ojos haciéndole el gesto indicativo de que la soltase. Al no conseguir respuesta afirmativa, intentó forzar su retirada sin conseguirlo.
Devolviendo sus ojos a su entrepierna, fue ascendiendo lentamente por todo su cuerpo hasta volverse a encontrar con sus labios , y dispuesta  a seguir su plan , acercándose hasta que su cuerpo fuese notado en toda su plenitud por el de él, sin margen para que el aire pasase, dispuso una voz melosa  aprovechando sus presuntos puntos débiles que debían continuar en algún lado de su memoria.

·        HEYDEN:  Vaya,  tu querido e inseparable amigo no parece estar de acuerdo contigo. ¿Nunca te has preguntado qué hubiera pasado si en vez de impedir dar rienda suelta a tu cuerpo por una mera cuestión de edad , me hubieras hecho tuya aquella vez?

Pendiente a cada movimiento que ella hacía con cada roce de su cuerpo, notaba que las manos comenzaban a sudarle y las fuerzas empezaban a flaquear, sin embargo , debía de resistir.

·        ANDY: No, aunque celebro comprobar que tu ánimo de provocación no ha disminuido ni un ápice.
·        HEYDEN: ¿En serio? ¿Aún sigo pareciéndote deseable aunque …….no f…? – una sonrisa maliciosa iluminó su cara – No lo diré, contigo no, porque nunca se trató de eso ¿verdad?
·        ANDY: Déjame salir Heyden. No quiero emplear la fuerza para apartarte, pero mi límite de aguante de lo sostenible , en esta situación, se está rebasando.
·        HEYDEN: ¿Fuerza? – se río  ampliamente , pero parecía sincera-  ¿Crees que me disuadirás con eso? Ya veo . ¿Tú y tu amo estáis hechos de la misma pasta? No sabía que te iba lo fuerte, no dabas señales  de ello hace años, ¿o es que se te ha pegado?

Cogiéndola por las muñecas con contundencia logró  alejarla de él.

·        ANDY: Será mejor que me vaya . Estaré esperándote fuera .

Impotente al verse incapaz de romper su cordón de seguridad de forma definitiva, al no poder desestabilizarlo, con un enfado más que evidente , se cambió de ropa y  después de pagarla salió en dirección a la calle donde un todoterreno la esperaba con la puerta de atrás abierta.

Su conductor, un Andy  que no cesaba de mirarla disimuladamente a través de sus gafas de sol por el espejo retrovisor, la llevó de vuelta al hotel, dejando el vehículo en la puerta y adentrándose con ella en el vestíbulo hasta el ascensor.
Una vez el elevador hubo llegado ella entró, pero en cuanto él trató de hacer lo mismo  ella se lo impidió.

·        HEYDEN: Coge el siguiente o sube por las escaleras , pero aquí no te quiero.

Con la llave electrónica en la mano, nada más abrir la puerta , alguien la esperaba sentado en el sofá.

·        HEYDEN: ¿Qué puñetas haces aquí sin avisar?
·        MICHAEL: ¡Buen recibimiento, sí señor.!

Bastante alterada, trató de no elevar la voz mientras se acercaba hasta él.

·        HEYDEN: ¿Te has vuelto loco? ¿Sabes quién está al otro lado del pasillo?
·        MICHAEL: Sí , lo sé, Frank me lo dijo.

La excesiva tranquilidad que transmitía la ponía mucho más nerviosa.

·        HEYDEN: ¿Entonces?
·        MICHAEL: Precisamente me ha enviado él. Precisamente quería que ..

En ese preciso instante tocaron a la puerta. Ella,  tapándole  la boca con una de sus manos, pensó en que efectivamente podría tratarse de Andy. Se dirigió a él en susurros.

·        HEYDEN: Sube la dormitorio y no hagas ruido.

Esperó a que él se encontrase fuera del alcance  para abrir la puerta . Efectivamente no había sorpresa alguna. Un Andy con gesto serio y bastante inquieto , al que parecía costarle fijar la mirada, parecía suplicarle que le dejase entrar.

·        HEYDEN: ¿Qué quieres Andy?
·        ANDY: ¿Puedo pasar?

Con los ojos, ella miró repentinamente hacia el otro lado del pasillo antes de devolvérsela.

·        ANDY: Ha salido y tardará bastante en volver.

Dejándole pasar , cerró la puerta tras él.

·        HEYDEN:  ¿Él fuera y tú aquí? ¿Es qué ya no se fía de ti?

Un Andy nervioso , con la cabeza fija en un punto indefenido hacia el frente , mirando hacia el exterior que se vislumbraba tras los ventanales y cuyas manos en los bolsillos , hacían temer  que todo aquello no parecía normal.

·        ANDY: Te está tendiendo una trampa.

Aquellas palabras tajantes resonaron en toda la habitación. Michael , que las había escuchado desde la puerta del dormitorio , al cual no había terminado de adentrarse, se acercó sigilosamente  hasta la última esquina del pasillo que daba lugar a la escalera, mientras ella trataba de hacerse a la idea de que aquellas palabras suponían una advertencia.
Sin darse la vuelta ni mirarla a la cara, el segundo de a bordo de Bourke  prosiguió con su interlocución ,  mientras ella se acercaba lentamente a él.

·        ANDY: Habla con tu gente . Que desmantelen todo lo que tenían previsto para esta noche en el puerto. Lo que buscan se está descargando en este momento .

Pese a  sentirla a su espalda, algo le impedía girarse.

·        ANDY: Dio orden de descargarlos durante esta madrugada, pero no se desmontarán hasta mañana por la mañana. Si abordan el barco, lo único que encontrarán serán los contenedores vacíos, y quizás… un cadáver de mujer.

Sintiendo su mano cogida por la de ella, él sólo miró ligeramente para después elevarle el rostro.
Había algo diferente en sus ojos, algo que parecía miedo pero que Heyden no se atrevía a identificar.

·        ANDY: Los coches han sido llevados a una nave, y es allí donde él quiere llevarte. Lo sabe todo Heyden. Sabe el dispositivo, sabe a lo que has venido… todo.
·        HEYDEN: Siempre lo ha sabido. ¿La trampa entonces?
·        ANDY: No estará solo. Sanders ha desplegado gente suya por los alrededores, francotiradores. Te está poniendo a prueba,  ya lo he visto antes. para él resulta de lo más excitante .

Pareciéndole ver una sombra en lo alto de la escalera, el rostro de  sorpresa inusitada de Michael , contrastaba no menos con la suya propia.

·        HEYDEN: Así que quiere llevarme dónde están los coches y que yo los vea.
·        ANDY: Y compruebes por ti misma dónde está la mercancía. No hay nada que le excite más que jugas al gato y al ratón con alguien que pueda estar a su nivel.

Tirándole hacia sí de ambas manos, le miró a la cara y le vio angustiado. Tratando de calmarle  y a la vez de averiguarlo qué le había llevado a contárselo, colocó ambas manos en sus mejillas.

·        HEYDEN: Andy ¿Por qué me lo cuentas?
·        ANDY: No lo sé.

En su garganta  comenzaban a aparecer signos de nerviosismo extremo al  tener alguna dificultad para tragar con normalidad.

ANDY: En la tienda…

Una sema de nervios a flor de piel y el no poder sostenerle la mirada, hizo que ella se viese obligada a forzarle para que se fijase en ella al hablarle, mientras Michael continuaba  expectante desde lo alto de la escalera.

·        ANDY: Supongo que tenías razón cuando dijiste que algo del antiguo Andy debía quedar en alguna parte de mi interior. Por un momento, me sentí como aquella noche en la terraza de mi casa, o en la comisaría cuando me convertía en tu centro de atención. No creí que , realmente, ello pudiese pasar de nuevo. Parecía que el tiempo había bastado, que todo estaba más que olvidado y, de pronto, volviste a aparecer. Cuando me avisaron de que te enviarían  me puse muy nervioso pero porque temía el momento de volverme a encontrar contigo, y cuando sucedió y vi que todo era normal y que las cosas sucedían según su cauce , me tranquilicé, pero hoy, en la tienda…
·        HEYDEN: Al final sí que quedaba algo de ese Andy en tu interior, aquel que continúa protegiéndome, aún a  riesgo de su propia vida .

Miles de palabras no dichas en aquellos intensos segundos en donde sus ojos parecían pedirle disculpas por algo que ella no era capaz de saber . Un beso en la frente fue el punto y a parte de aquel encuentro .

·        ANDY:  He de irme.

Al tratar de retirarse, aún sus manos se encontraban atrapadas por las de ella hasta que decidió soltarle para continuar viéndole marchar .

Aún con la mirada puesta en la puerta , tratando de asimilar ese instante , ni se percató de como Michael bajaba las escaleras y se acercaba con rostro de incredulidad.

·        MICHAEL: Trato de encontrar una explicación razonable a lo que acabo de presenciar , pero seguro que tú puedes ayudarme a completar el mapa. ¿Qué me he perdido?

Aún impactada y asimilando cada palabra dicha, cada mirada clavada hasta el interior, cada sensación nada nueva que volvía a reaparecer en cierta forma , su propia confusión, trató de dar largas  a su abogado y amigo como mejor pudo.

·        HEYDEN: ¿Perderte? Nada . ¿No deberías irte tú también?
·        MICHAEL: Hombre…teniendo en cuenta que parte de la información que venía a traerte ya te la han proporcionado, sí, supongo que podría marcharme pero…

Antes de que prosiguiera , ella le interrumpió de forma brusca.

·        HEYDEN: ¡Si tienes algo más que decirme  hazlo, pero ya le has escuchado! Habla con Frank y que desmantele lo de esta noche . Si los coches no están en el barco no tiene sentido.
·        MICHAEL: ¿Qué probabilidad hay de qué te esté mintiendo y esa sea la trampa en realidad?
·        HEYDEN: No me ha mentido.
·        MICHAEL: ¿Tan segura estás?

Alterada , se alejó de él con dirección a la cocina dónde trató de calmarse buscando algo sin saber exactamente qué.

·        MICHAEL: ¿En serio te crees que de pronto le ha venido el arrepentimiento y te avisa sin intención? ¿Te olvidas para quién trabaja?

Abriendo el mueble de los vasos se encontraba cogiendo uno.

·        HEYDEN: ¡No, no me olvido , pero tampoco tiene por qué mentirme , nada gana con ello!
·        MICHAEL: Ponerte en sus manos más que nunca.

Y el vaso se le resbaló de forma inexplicable de las manos cayendo en el suelo.  Paralizada , sin poder reaccionar, se limitó a bajar la cabeza mientras Michael se acercaba  de forma apresurada  para evitar que pudiese hacerse daño.

·        MICHAEL:  No te muevas. Deja que compruebe tus piernas . Ni se te ocurra moverte. – y mientras lo hacía , al verla en silencio, no evitó preguntarle -  ¿Estás bien? -  Ni un solo sonido , ni una sola declamación por su parte , ante lo cual , mientras continuaba revisando y ubicando los pedazos de cristal esparcidos alrededor suyo, volvió a insistirle – Heyden ¿Te encuentras bien?

Sólo un leve asentimiento con la cabeza fue la contestación recibida , y tras asegurar la zona ,cogiéndola de la mano , la ayudó a salir con cuidado, sentándola en el sofá.  Revisándole las piernas de forma más tranquila , pudo apreciar lascas de cristal no clavadas pero si alojadas en la piel  que había que retirar con mucho cuidado.
Acercándose al cuarto de baño por unas pinzas, al volver con ella, su imagen , sentada y con la cabeza ligeramente ladeada a un lado y la mirada perdida al suelo, le recordó la indefensión que se escondía tras su coraza , aquella que se empeñaba en mostrar siempre y nunca bajar.
La imagen de la auténtica mujer que,  en ocasiones, tenía la impresión de ser el único que la conociera o la hubiera visto en toda su plenitud , tanto en los momentos buenos como malos, en su lucha por ser una más sin serlo , y en ser algo y alguien diferente a lo que esperaban de ella dadas sus circunstancias  vivenciales.

Agachado frente a ella , apoyado sobre sus rodillas, cogió una de sus piernas y con sutil tacto , comenzó a retirar con cuidado aquellos casi imperceptibles pedacitos de fino cristal ante la atenta mirada de ella.

Una vez hubo terminado, acariciando la otra pierna , una pregunta quedaba en el aire.

·        MICHAEL: ¿Y ahora qué?
·        HEYDEN: Debes avisar a Frank. Lo de esta noche debe cancelarse y los hombres deben ser retirados.
·        MICHAEL: No es eso lo que te estoy preguntando.

Y las palabras  que sólo por su forma de mirarle ya se deducían a la perfección  fueron confirmadas por su voz.

·        HEYDEN: No lo sé, pero si me quiere , me tendrá. Al final, él será el que termine cayendo en su propia trampa.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


















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