Un corazón enfermo ,
eso decían.
Un corazón que dejaba de latir
en cuanto mis ojos te perdían de vista.
Una vida , en la que me cansé de continuar esperando lo
correcto,
en donde mis brazos
sólo requirieron la correspondencia
de quién realmente lo merecía.
Una vida sin miedos ,
sin zonas oscuras ni tenebrosos pensamientos ,
pero dónde el rosa y la perfección nunca han existido,
y la realidad cobra otro significado.
Una realidad en la que no entra nadie más ,
en dónde saqué a quién sobraba,
y dónde una
historia difusa y extraña
lo centró todo.
Nunca esperé que las cosas comenzasen a girar a mi alrededor de esta
forma,
y que la música de tus palabras,
sólo dichas una vez ,
quedasen grabadas en mi corazón a fuego.
Roces esperados con hermosa ansiedad,
sólo imaginados antes de que todo comenzase,
juego de niños el esperarte aparecer
y correr a tu regazo,
culminando mi día con una enorme sonrisa involuntaria.
Superviviente nadando en mis propios sueños
de los que tú no
me dejarás bajar jamás,
demasiado pretenciosos o imposibles de cara a los demás,
en mi vida, repartida en su planificación,
no perfecta y nada acomodada,
no soy capaz de hacerme la imagen mental de ella sin ti.
Perdida ,
sola,
bloqueada ,
sin capacidad de tomar una decisión,
incapaz de unir una palabra con otra,
sin ideas ,
todo apartaste de mí
como el caballero medieval en mitad de un torneo,
pero a diferencia de éste ,
jamás reclamaste tu premio ,
ni lo harás .
Incondicional de lo que das sin recibir,
consciente de lo que a manos llenas te ofrecen
y tú no reclamas ,
el temor se hizo con nosotros ,
disimulado de la mejor manera posible
bajo apariencia de normalidad,
de una agenda particular.
Mientras el tiempo
sigue pasando inexorablemente,
aún nos queda
mucho por vivir y disfrutar
esperando poder compartirlo.
Sentimientos encontrados con una lágrima final ,
la sensación de ahogo en el pecho
por el mensaje que me otorgas
en el silencio de tus palabras,
una piel erizada por caricias que siento
colocada en su lugar,
latidos a mil por hora ,
vida por los cuatro costados en el papel de tu vida,
seguir teniéndome a tus píes
y pendiente sólo de que seas feliz.
Palabras que no se encuentran en ningún libro.
Cuadernos de cartoné sin fotos .
Manuscritos con recuerdos soñados,
con conversaciones mantenidas en la sombra ,
con realidades a medias,
en las que tú lo centras todo.
Una vida ,
la mía
en la que tú eres mi motor,
y conocerte mi nuevo renacer en el peor momento,
quién únicamente supo estar siempre sin preguntar,
sin cuestionar.
El que siempre estuvo ahí,
cuando mis ojos hube de cerrar y el miedo me atoró
revestido de presunta valentía.
Una maravillosa locura
en la que me envolviste .
Una maravillosa locura que aún hoy perdura ,
y sigue girando las ruedas del molino en el que vivo,
y que la falta de aliento no detendrá.
Un amor puro como ninguno,
un sentimiento sincero sin lacra ,
sin dolor,
una vida donde me has enseñado
que la esperanza
no se pierde jamás,
y la mía se convirtió en mi propio salvavidas.
Expresar esto que me haces sentir ,
gritarlo a los cuatro vientos,
rasgando mis vestiduras
mostrando mi alma desnuda,
es lo menos que puedo entregarte
porque nunca mereciste menos,
porque nunca podré entregarte más.
Una esperanza ,
un sueño,
Una vida ,
Un reloj,
que nunca dejará de correr,
mientras tú sigas formando parte de mi vida.
Ana Patricia Cruz López
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