martes, 3 de mayo de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (132)

Perdición a través de  tus ojos ,
cuyo mirar hace tiempo que no soy capaz de descifrar.
Construyendo castillos en el aire  con cada suspiro que roza mi piel,
intentando no bordear la locura
mientras la cordura me esquiva la mano.

El camino entre tú y yo se acorta a cada insinuación, a cada gesto ,
mientras tus labios pronuncian mi nombre una y otra vez
siendo capaz de leerlo ,
mientras mi piel parece ser tu mejor respuesta.

Sueños de seda que recorren cada poro
mientras mi interior se va rompiendo por el deseo de tenerte.
Sumisión  a lo inalcanzable entre lágrimas  de dolor
y sudor de placer,
nunca a partes iguales.


Reptando entre las sábanas impolutas,
retorciendo mi cuerpo de las mil y una formas inimaginables,
concibo que mis manos son las tuyas ,
que mis labios te sustituyen,
y que es a ti al que sigo sintiendo.

Nunca hubo nada más lejos de un encuentro,
nunca un deseo  cayó en obsesivo e inquietante,
nunca un placer tan inmenso tuvo nombre propio,
 sin roce bajo imagen de realidad.

Dejándome llevar por este océano de locura ,
donde la ansiedad son mis remos ,
sólo deseo que la noche me invada
y la oscuridad haga de mí su esclava,
para que aparezcas entre las sombras  imaginadas
y el anhelo se convierta en parte de mi vida,
para que tu piel sea mi terreno de juegos,
tus súplicas mis propios lamentos de insaciabilidad,
tus exigencias mis favores ,
y el climax  ,la felicidad  eterna.

Enferma de ti ,
de todo lo tuyo,
de lo que eres y lo que no eres ,
de lo que me das mientras te sueño,
de lo que recojo mientras eres tú el que vuela entre nubes de algodón,
de lo que tocas sin tocar,
de lo que escucho sin que me hables,
de lo que poseo de ti sin tenerte,
de lo que te conozco cuando mi nombre ni sabes,
no sé vivir de otra forma,
ni quiero.

Estás tan adentro 
que arañas  todo cuanto encuentras a tu paso.
Estás tan en mí,
que tu alma se coge de la mano con la mía ,
mientras aquella melodía que escuchamos juntos  aquella vez
volvió a sonar sin que se detuviera.

Enferma de un amor sin amor,
enferma de una posesión sin poseer,
enferma de algo que no es mío siéndolo,
enferma  de ….ti.

Y entre medio de la tormenta,
los relámpagos me advertirán una vez más que te olvide,
mientras el agua de la lluvia intenta purificarme
lavando los rastros de tu piel en la mía.

Gritos de extenuación devueltos a mis oídos ,
mente con imágenes claras , no soñadas,
tormento delicioso con tu nombre como firma
y tu inquietud como estigma,
vida donde el látigo de tu no ausencia
deja huella en mi espalda
tatuando , uno a  uno,
cada uno de tus desaires involuntarios.

Historia de mi vida oculta ,
la que protagonizamos en mi silencio interior
tras la imagen de la manida normalidad ,
la que he de aparentar ,
la que he de ……
Aquella en la de que he de morir en vida
sabiendo que estás en ella y no puedo tenerte,
aquella que he de sufrir en angustiosa espera
hasta que algún dios del  averno se apiade de mí
y me conceda mi último deseo ,
tras el cual mi muerte será la eternidad buscada ,
mi sufrimiento la paz eterna
y mi sueño, una realidad alcanzada.

Ana Patricia Cruz López
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