LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO CUARTO ( Primera parte)
Con noche cerrada, Carlton
Court no parecía tan imponente. Con el tiempo, había perdido esa especie de
capacidad para impresionar, que a todo el que se acercaba hacia su fachada
principal , parecía sobrecoger.
La mansión , solitaria más que
de costumbre, entre las sombras provocadas por las luces naturales exteriores
que apenas se colaban de forma tímida a través de sus ventanas, y aquellos
techos altos y paredes escarpadas ,
se descomponía desde la grandeza
de otros tiempos a la más nefasta de las decadencias . Sostenida en píe quizás por lo que en el
pasado supuso , o por un afán de orgullo que , haciéndola vibrar aún desde sus
cimientos con todo aquel que aún hoy pisaba sus suelos , la gran casa hospital veía resquebrajar todo aquello que en el
pasado supuso por el paso del tiempo y
su inutilización. Y sin embargo continuaba en píe.
Pasillos largos , llenos de
polvo y tierra que apenas dejaban vislumbrar el color de la madera original , y
cuyo crujido a cada paso , daba buena cuenta de la necesidad de volver a
sentirse viva.
Hoy día , sólo unos pasos la
dominaban . Como antaño, su presencia bastaba para que toda la construcción
cobrase la importancia y opulencia de entonces , la misma , que equivalía a la fragilidad de las personas que se
encontraban en el otro lado , dónde sólo unos cuantos tenían real acceso.
Pasos que resonaban aquella
noche entre los listones de madera del enorme vestíbulo , en donde sólo una detención , justo a los
pies de la escalera central, y una mirada alzada en pos de los recuerdos del
ayer más lejano pero siempre presente, le trajeron añoranza de aquellos otros
tiempos .
Lento caminar , sin prisa
alguna puesto que el tiempo había dejado de existir o marcarse , al menos allí, que le llevó hasta la última puerta por la
que se accedía a la antigua ala hospitalaria.
Aquella barrera de hierro
viejo con signos de oxidación , ya no requería de llave para acceder, un simple
empujón daba paso a los largos y blanquecinos pasillos ahora tristes y
solitarios , opacados por la soledad y su no uso.
Cuidadoso observador de cuanto
le rodeaba, una especie de velo atravesaba de lado a lado trayéndole recuerdos
de la agitación de entonces . Movimientos incesantes de personas en los escasos
momentos de crisis . La Dra. Mihc , siempre pendiente de todo y de que los
pacientes tuviera la medicación . Los
agentes de seguridad que custodiaban pendientes las distintas zonas y , especialmente , las celdas de los pacientes más peligrosos .
Llevado por su instinto , se
sitúo en frente de la puerta cerrada de la celda número cinco. Aquella que dio
comienzo a todo en realidad , la que trajo lo peor de cara a la consecución de
unos planes predispuestos muchos años
antes . El habitáculo que determinó el antes y el después de ella , de él.
Con la mano en el asa de
hierro , tiró de la puerta hacia sí , y en ese momento , como entonces , como
cuando fue abierta por primera vez después de mucho tiempo, apenas un rayo de
luz lunar otorgaba el sombrío panorama de humedad y desolación que siempre lo
había envuelto.
Acercándose al pequeño
ventanuco , dejó que la luz lo invadiese y cerrando sus ojos por unos
instantes trató de imaginar y
sentir cómo habrían sido estar encerrado
en él tanto tiempo.
Un recuerdo vano situado en
otra celda , con un cuerpo de mujer reconocible en el suelo , casi muerta y que
él, ras revivirla , pudiese ver algo más
en sus ojos . Aquellos ojos que jamás había logrado olvidar pese a todo el
tiempo y todo el daño que habían sido
capaces de hacerse mutuamente.
Una piel que volvió a sentir
entre sus dedos , una suavidad , la de sus finos labios, que volvía a apreciar
relamiéndose casi al instante entre medio de una sonrisa de satisfacción , como
si en vez de una ensoñación fuese una
realidad y la tuviera en frente.
Un sentimiento encontrado
entre el hombre que en realidad era conforme a la naturaleza con la que había
nacido, y el ser en el que se había convertido según los designios de un padre
que lo acogió como heredero cierto
manejado por las fuerzas oscuras que ambicionaba .
Y en mitad de su ensoñación,
entre medio de ese baile de recuerdos ciertos
que lo aturdían, un escalofrío recorrió su espalda y un frío helado cubrió la estancia .
Sin bajar su cabeza sin
moverse un ápice del punto en el que se encontraba para saber que no se
encontraba solo, que él estaba allí. A su forma , de la única manera en la que podía comunicarse con él desde que
los tiempos eran inmemoriales.
Una unión casi cerebral , que
le permitía escuchar su voz e incluso visualizarlo como la nebulosa atraída por
la luz y que , con forma sutilmente hermosa , se presentaba cuando necesitaba
emplazarle .
·
AENGUS: Aún me sigo preguntando , cómo un ser
humano logra conservar algo de cordura encerrado en un habitáculo como este
durante tanto tiempo.
·
KILIAM:
Tuviste tu oportunidad para preguntárselo.
·
AENGUS: Quizás, pero entonces mis preocupaciones para con él eran otras.
·
KILIAM: Da igual, de todas formas se acerca el
momento de que esa oportunidad , esta vez sí la última, pueda volver a darse.
Aengus se dio la vuelta para
encontrarse con una sombra , una nebulosa con aspecto real en casi todo su
yo aunque no lo fuera .
Completamente camuflado con la oscuridad sus ojos profundamente azules destacaban por encima de cualquier otra cosa.
·
AENGUS: ¿Sabe quién eres?
·
KILIAM: Aún no, pero he logrado copar su
curiosidad , y sólo por ello, me permitirá que siga a su lado.
·
AENGUS: Es mucho más lista de lo que nunca has
creído. Acabará sabiendo cuál es tu propósito.
·
KILIAM: Pero no por mí, me temo. Morrigan está
actuando mucho más deprisa de lo que teníamos previsto. A tu padre le han
entrado muchas prisas por volver y dejar todo lo que tiene fuera. Ella sí sabe
de mi existencia , pero él no parece creerla .
·
AENGUS: Nunca fue dado para la magia de otros ,
y menos de quién le tentó más de una vez creyéndose utilizado.
·
KILIAM:
La verdad es que no llego a comprender el nivel de sacrificio de ella.
Conviviendo con él como matrimonio, con un hombre que lleva amando desde que
era una cría y del que lo único que ha
recibido es ignorancia y desprecio, y del que no logrará jamás que tan siquiera
la toque.
·
AENGUS: Veo
que tus sentimientos por él no han cambiado ni un ápice.
Un cambio en su expresión y en
el tono de su voz, presagiaba la peor de las respuestas.
·
KILIAM: Ni cambiarán en lo que me reste de vida
aquí. Aún así, soy bastante más condescendiente con él de lo que su orgullo le permitirá serlo
conmigo jamás.
·
AENGUS: He podido sentir su dolor , su rabia , su fuerza. Es el odio lo que la hace seguir
adelante con los planes de padre, y una esperanza ciega en algo que….. ¡ Eiden
! (Brian)
·
KILIAM: Lo usará hasta que ya no le resulte útil
y de momento lo está consiguiendo. Ha perdido parte de sus ya nefastos poderes
, y cae en sus redes tan deprisa , que bastará darse la vuelta para comprobar
que será él quien porte el puñal .
Con la cabeza baja, bastó
mentar la palabra para darse cuenta de a quién implicaba , y su nombre , su
presencia , volvía a presentarse. Girándose de nuevo hacia el pequeño hueco
situado en lo alto de la pared, con el pequeño haz de luz dándole en su rostro,
mencionó su nombre esperando una respuesta .
·
AENGUS: ¿Veleda?
Aquel tono de su voz , hacía
que su visitante se deleitara.
·
KILIAM: Pese a contar con lo que las voces me
narraban, pese a escuchar tu versión de lo sucedido, hay algo que siempre quise preguntarte y nunca terminé de
encajar en todo ello. Siendo Eiden ( Brian) quien la amaba de verdad , siendo
él quién infringió la regla , es a ti a quién se te entrega como su castigo y
decides respetarla. Posteriormente , sin saber por qué , ella te escoge vinculándoos por siempre y pese a la lucha que manifiestas mantener , te hace dudar y
terminas cediendo de buen grado. Dime Kael , ¿sigues con las mismas dudas que
entonces? Porque no quisiera pensar , la verdad, que cuando llegue ese momento ,
esas dudas pudieran emerger de nuevo y no fueses capaz de cumplir.
·
AENGUS (KAEL): Las dudas son de género humano y
esa es mi naturaleza en el fondo. Es
cierto que hubo un momento en qué me sentí confuso, pero eso forma parte de mi pasado.
Sabiéndose objeto de una
respuesta políticamente correcta , aquella que se supone debería escuchar ,
pero siendo cierta tal mentira , Kiliam optó por tratar de sacar al exterior su
lado más provocador .
·
KILIAM: En el fondo, cuanto más tiempo paso con
ella , más logro entenderos a ambos, y eso que yo no he tenido oportunidad de
disfrutar de… sus mieles – Aengus giró su cabeza violentamente mirándolo con
rabia contenida - aún.
Aquel sarcasmo tan propio de
su prepotencia y carácter salvaje e indómito, de la creencia cierta de que sus
poderes le otorgaban todo y más, sumado a su sonrisa desquiciantemente
malévola, le hacía a Aengus fruto de una contención sobrevenida
y controlada que le quemaba por dentro.
·
KILIAM: Desde que te rescaté moribundo, y pese a
mi instinto decidí salvarte la vida, siempre has resultado demasiado
transparente para mí, tanto, que la transmutación temporal ha funcionado hasta ahora porque en el fondo
eres y serás un ser lo suficientemente débil como para que alguien con un poder
fuerte y consistente domine tu interior
y haga de ti lo que desea. Curioso
resulta que una mujer , no corriente y no humana, apenas haya tenido que usar
otra cosa que su corazón para hacer de
ti lo que muestras ser ahora, y sin embargo, la vida sigue su curso , y la
realidad , es que aquella que tuviste una vez por entero, jamás volverá a ser
tuya porque en el fondo te tiene miedo. Lamentable he de decir . Realmente
lamentable.
Vi tus ojos
cuando estabas a su lado y ella ni siquiera sabía quién eras ni en lo que te
habías convertido. Te vi mientras velabas desconsolado su sueño, deseando que
ese alma humana que aún queda en ti, te
permitiese tocarla como entonces.
Cada palabra el rasgaba como la verdad más cierta . Una enorme
impotencia como hacía tiempo que no
había sentido, le consumía, y que sus ojos se humedecieran , sólo se convirtió
en un arma más.
·
KILIAM: Dudas y confusión. Medias verdades y
olor a muerte . Sentimientos. Crueldad autoinflingida de forma voluntaria . Desesperación ante lo que , postrado delante
de ti, no es capaz de reconocerte, pro no desesperes que yo sabré recoger a
buen recaudo cada una de sus lágrimas y elaborar con ellas el elixir del eterno
sueño. Será mejor que te prepares , pronto regresarán y ya sabes lo que
acontecería a continuación. Tu papel deberá imbuirte permanentemente , y el
abnegado hijo prodigo se reencontrará con su padre .
·
AENGUS:
¿Y tú?
·
KILIAM: No deberás preocuparte por mí. Sé bien lo que
debo hacer.
Y de la misma forma que
apareció, aquella nebulosa con aparente cuerpo sólido , desapareció lentamente
delante de sus ojos dejando todo la
oscuridad que por un momento pareció iluminar, y las lágrimas que resguardó
contenidas , lograron la libertad ansiada
acompañadas por un agudo dolor en su pecho que , habiendo permanecido
ahí durante tanto tiempo, sólo emergía para recordarle que estaba vivo y aún era capaz de sentir.
Mientras tanto , en KIEL (
Alemania) habiendo llegado con noche cerrada como se preveía , y pese a que la
meteorología acompañaba , Casey no podía dormir. Con los papeles que poseía
entendidos encima de la colcha de su cama
y un mapa de la ciudad con algunos puntos ya marcados , aquellos que se
preveía visitar al día siguiente a
efectos de poder preguntar , una sensación de agobio pudo con ella , y
conociendo que la terraza del hotel donde pernoctaban se encontraba abierta y accesible , decidió subir para tomar algo
de aire.
Abrir la puerta que separaba
el interior del edificio de aquel espacio , suponía adentrarse en otro mundo.
La noche era fría ,sin embargo , la visión que se aparecía y ampliaba cuanto
más cerca se encontraba del muro , la extasiaba y colmaba de una especie de
placer oculto e inexplicable.
De un lado , la extensión de
la ciudad a través de las luces de sus edificios, del otro, el puerto con sus
grúas y barcos atracados , y el mar que se dejaba ver tímidamente a través de la luz de la luna
que se reflejaba presumida en él.
Una brisa suave que acariciaba
su rostro , atrajo unos sonidos casi indescifrables . Leves susurros que aumentaban su intensidad hasta el punto de escucharse nítidamente el
mensaje que parecían transportar.
“Fanacht
amach uaidh”
(Aléjate
de él)
“Agus beidh an miodóg a chur i
gcrích ag ceann ní ba chóir a scriosadh é .”
(Y la
daga será portada por aquel que nunca debió desprenderse de ella.)
“Fanacht amach uaidh roimh sé ró-
.....”
(Aléjate
de él antes de que sea demasiado.....)
Y la brisa se detuvo. Los
susurros se silenciaron y él apareció .
·
KILIAM: Siendo así de hermosa por la noche ¿qué
bellezas no deparará cuando amanezca?
·
CASEY:
Según los libros de historia , antiguamente fue una ciudad muy próspera
y preciosa , como casi todas las que gozan de puerto de mar supongo.
·
KILIAM: No he tenido la oportunidad de conocer
Londres , ¿cómo dirías qué es?
·
CASEY: No puedo ser objetiva. Pese a no ser mi
hogar , me adapté a vivir en ella y
posiblemente no podría cambiarla.
·
KILIAM: ¿Aunque no todos los recuerdos hayan
sido buenos?
Unos ojos que se apoderaban de
ella de forma inquietante. Una sensación de vigilancia intensa , como si
quisiera adentrarse en su interior y averiguar
su pensamiento. Un estado nervioso evidente , provocado en parte por su
acompañante, del que trataba de evitar sus ojos de forma directa.
·
CASEY: Ciertamente, pero es la ciudad que me
acogió y que me ha permitido vivir una vida y ejercer una carrera hasta ahora ,
ser normal Sólo por eso , lo negativo que en ella hubiera , queda solapado y
oculto por todo lo demás.
·
KILIAM: Sentirse agradecido y por ende vinculado
por ello a una ciudad , no supone que se sienta como su casa.
·
CASEY: Para alguien que dejó de sentir hace
mucho algún tipo de vinculación con lo que se conoce como hogar y nunca poseyó
referencia familiar alguna, la tierra que pisa es todo lo que necesita , y la
que le permite vivir lo mejor posible un
día a día en el que agotarse, disfrutar o emborracharse y no volverse a
levantar en tres días, es lo más cercano que a una casa familiar puede
encontrar . Una ciudad que me ha visto crecer como lo que nunca consideré que
fuera o pudiera llegar a ser, y en la que pude vivir los siete meses más
maravilloso de mi existencia. No,
supongo que no puedo ser objetiva respecto a la ciudad que acabas de mencionar.
·
KILIAM: ¿Y si en esta no encontraras lo que
buscas? ¿Y si no fueras capaz de reconocer aquello que ansías aunque estuviese
delante de tus ojos?
Tanto por su tono al hablar
como por sus palabras , la intencionalidad se manifestaba . Hasta ese instante
, cada una de las sílabas gozaba de mensaje propio, y éste no era una
excepción.
Sintiéndose a la defensiva y
un poco cansada de tanto misterio que pudiera parecer rodearle, Casey decidió
ser incisiva y directa , y enfrentarse a aquella forma de mirar tan suya aunque
supusiera que la desarmase.
·
CASEY:
Empiezo a cansarme de estos galimatías y adivinanzas.
·
KILIAM: ¿Realmente crees que es eso? ¿Un juego?
·
CASEY: ¿Qué diablos eres?
·
KILIAM: ¿Qué soy?
Mientras su cuerpo se inundaba de un frío
helado proveniente de su propio interior , sintió una especie de parálisis que
tampoco le permitía dejar de observarle . El rostro de sorpresa de ella, fue
suficiente llamada para que él se acercase mucho más , y como los susurros que
la brisa trajo, pudiese escucharle lo que tenía que decir.
·
KILIAM: Soy lo que tus ojos ven, lo que tu
cuerpo presiente cada vez que estoy cerca. Soy la sal que escuece las heridas
que te producen otros, y lo único que tendrás cuando estés sola.
Un dolor crecientemente intensificado en la espalda le
hizo presagiar lo peor. Creciente con
fuerza , ella trató de disimular cuánto pudo , pero su rostro y u sudor frío
que comenzaba a aparecer , dio la señal de alarma.
·
KILIAM: ¿Qué ocurre?
Aquella punzada , aquel puñal
invisible que volvía a atravesarse una y otra vez rasgando la carne , hizo del dolor algo insostenible hasta
terminar apoyándose por completo en el muro de la terraza. En ese preciso instante , él vio la enorme mancha en la blusa , la tocó y su mano
quedó manchada.
·
KILIAM: Será mejor volver a la habitación.
Ayudándola a bajar las
escaleras hasta el piso inferior dónde pudieron coger el ascensor , mantenida
por su brazo llegaron hasta la
habitación de ella . Tremendamente dolorida y débil, y con una palidez en su
rostro que podría asustar a cualquiera,
la depositó con cuidado en la cama
boca abajo. Corrió al cuarto de
baño tratando de humedecer con agua fría
una toalla y, levantándole la frente, se la colocó sobre la almohada.
Sin querer movilizarla
demasiado y sabiendo que debía acceder a
ver la herida, cogiendo el cuello de la blusa con ambas manos, la rasgó hasta partirla en dos partes.
La sangre emanaba abundantemente de una localización concreta y sin embargo, tratando de ver la herida, tras intentar limpiarla, no fue capaz de captar incisión
alguna ni señal abierta de herida anterior.
La sangre no se detenía y
cualquier intento por taponarla era inútil. Respiró hondo por dos veces y se dispuso a depositar sus manos encima de
la piel , justo dónde salía el vital elemento y tras cerrar sus ojos , un
calor inmenso comenzó a circular por sus
brazos de forma continuada hasta llegar
a sus manos . Imágenes traspuestas , violentas
y desordenadas , rostros borrosos y gritos , parecían intercalarse con
los gemidos de dolor de una Casey seminconsciente que se
encontraba en el límite entre la perdida de la razón y la realidad que la
rodeaba y de la que apenas parecía darse cuenta.
Conforme más calor emanaban
sus manos y la supuesta herida recibía,
la sangre parecía fluir más detenidamente y de forma discontinua.
El dolor dejó paso a un calor
abrasador pero sostenible , que le permitió , por un instante , mirar por
encima de su hombro y observar una cara palidecina y sudorosa , hasta que el
desmayo le sobrevino.
Cuando la sangre hubo dejado
de salir , separó sus manos y observó
detenidamente la zona una vez limpia. Visiblemente
agotado , trató de levantarse de la cama
no pudiendo hacerlo sin agarrarse de los bordes. Apenas poseía fuerzas suficientes para ponerse
en píe, pero debía salir de allí.
Tapándola con la colcha como
buenamente pudo, fue acercándose hacia la puerta tambaleándose , pero
nada más abrir , antes de desaparecer, no pudo evitar echar un último vistazo a
quién por fin , había encontrado un poco de paz.
Ana Patricia Cruz López
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