sábado, 17 de septiembre de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (155)

Dime amor ,
¿qué hay de nuevo en lo que crees que puedes ofrecerme?
¿Con qué crees , esta vez, qué vas a lograr sorprenderme?

Ya te dije que te equivocabas de objetivo,
que yo no era mujer para ti.

Buscas inocencia y yo hace mucho que la hice desaparecer,
buscas caricias tiernas que yo no puedo darte
acostumbrada a otra forma de darme .


Buscas otra dimensión de amor
y hierras al creer que lo encontrarás en mi cuerpo.
Buscas un corazón capaz de corresponderte sólo como tú entregas el tuyo,
mientras  yo trato de encontrar el mío en algún lado de mi conciencia.

Doblegando tu voluntad y tu conocimiento hasta mi nivel
sientes la fe ciega por conocerme ,
manejas los argumentos de la verdad absoluta del contrario
y éste se te escabulle de las manos .

Mi resistencia es tu mayor debilidad .
¿Tu locura? Sentimiento incontrolable que te hace irreconocible
buscando cubrir tus ansiedades tomando lo que no permites que deseen otros.

Hoguera irremediable en la que vas quemando tus  entrañas
cada vez que te propones tomarme.
Iluso conductor de vanas ilusiones ,
pobre deshumanizado amante,
incapaz de darte cuenta de  que nunca seré tuya, ni de nadie.

Y tus entrañas se carbonizan ante mis ojos
mientras , con tus manos , tratas de alcanzarme ,
 y con tu sexo   desmontarme , para que la coraza caiga por completo
en un ardid, un último intento, de conseguirme.

No exiges aunque te mueres de ganas y eso se nota en tu tacto .
No te escucho suplicar  y sin embargo tus ojos te delatan.
Te desangras con cada no que recibes por respuesta ,
con cada desaire que realizo,
con cada cita fallida ,
con cada dación sin resistencia que no esperas .

Trato de alejarte , de que huyas.
Trato de que sea tu espalda la que vea cada día que despierto a tu lado,
de que cruces la puerta y desaparezcas
convirtiéndote en un maldito pero maravilloso recuerdo al que no tengo derecho,
que no merezco.

Maldito loco enamorado
capaz de atravesar los muros de mis desagradables reacciones,
de hacerme llorar a escondidas de la impotencia por saberme no merecedora de tu persona ,
de engancharme con la misma fuerza con la que sólo pienso en aislarme ,
de hacerme sentir rabia conmigo misma por sentir esto sin poder evitarlo,
por caer en tu red sin haberlo previsto,
yo, la mujer acostumbrada a controlarlo todo.

No soy capaz de reconocer a la mujer reflejada en el espejo de tu piel,
aquel por el que haces que me deslice como una pluma manejada por el viento.
No soy capaz de acomodarme a estar sin ti pero no te quiero conmigo.

Que la soledad es la dama que me acurruca ,
el diván que me sustenta,
la amante silenciosa.
Aquella a la que tú desplazas  y mi conciencia no evita,
con pensamientos en los que uno solo ha pasado a tener sombra.

No. No quiero reconocer que te necesito,
que te ansiaba antes incluso de conocerte .
No, No puedo permitir que me descubras así,
entregada por completo a un amor que no merezco
y que sin  él, sé que muero.
No puedo permitirme mostrarme débil ante quién ,
desde el principio,
 actuó sabiendo que caería irremediablemente
en esta especie de danza que comencé a delinear yo  y acabó siendo como tú quisiste.

No. No quiero reconocer que eres lo único que importa ,
que me has vencido,
que mi voluntad se disipa entre tus dedos ,
y que yo dejo de ser la que creía en tus labios .

Ilusa de mí ,
que pensé que no podrías sorprenderme ni entregarme nada nuevo.

Ilusa de mí,
que pensé que sería inmune
a lo que tan sólo una mirada tuya sería capaz de decirme.

Ilusa de mí,
que hasta la soledad , mi silenciosa amante,
no ha dejado de llorar aun estando a mi lado
viendo venir aquello que yo me negaba a recibir pese a acercarse ,
aquello, que ahora, recibo en secreto con los brazos abiertos.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página