domingo, 18 de septiembre de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO ( Primera parte) SIN MARCHA ATRÁS . ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015 )

CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO ( Primera parte)
SIN MARCHA ATRÁS

De pronto la sala se silenció. Todo el bullicio que apenas hace unos segundos les rodeaba y casi no les permitía escucharse, se transformó en un delicioso silencio  en el que ambos parecían querer atravesar  aquella especie de muro invisible que habían construido nada más reencontrarse.

En Bourke, sus ojos manifestaban las mismas ansias de deseo que en aquel entonces . Aquella maliciosa sensación de querer y no poder que él sabía transformar tan sutilmente .

En ella, la lucha  continua entre  la atracción que volvía a sentir de forma irremediable hacia algo que sabía que no le convenía pero no podía y en el fondo no quería evitar , eso que todos denominaban el instinto suicida y de menosprecio por su propia vida, la inusitada insuficiencia de lo común como placentero , buscando siempre algo más que recibir hasta lograr averiguar cuánto era capaz de aguantar en realidad , su atracción  firmemente delineada por la conversión de lo extrañamente doloroso y extremo en puro deseo .

Heyden se sentía de nuevo muy cómoda ante su presencia . Una vez más , volvía a transmitirle mensajes inequívocos y nada controlados que pensó olvidados y que, sin embargo, salieron de ella de forma innata y natural.

Pero de los años de encierro , de los propósitos que ella misma se había encomendado,  aprendió la más valiosa de las lecciones , aquello que le falló siete años atrás llevada más por la obcecación que por la cabeza fría.


Todo aquel instinto  sumado a la facilidad para el manejo de ciertas situaciones , aquello que Michael le enseñó tan sabiamente , sería su mejor arma en este instante .  Podía conseguir tener a Bourke dónde quería , sólo le bastaba saber utilizar sus recursos  predilectos de la forma conveniente. Sabía lo que deseaba de ella y ella sabía que podía dárselo , pero ahora , tocaba mover ficha.

Y como mismo hubo desaparecido , la música y el ruido volvieron a ocupar su espacio, y a diferencia de él,  una mente fría y calculadora decidía jugar sus propias cartas a la vista de todos. Una visualización general  hizo que pudiese localizar a un camarero que pasaba cerca de ellos  con una bandeja llena de copas de vino blanco , bastando un simple gesto para que él interceptase al joven, circunstancia que ella aprovechó para tratar de localizar a todos los hombres de Frank según los puntos de cobertura visual.
De vuelta al punto de inicio con la copa en la mano , se la ofreció, y en un gesto medido al milímetro , sin quitar la vista de sus ojos, acercó su mano para cogerla procurando tocar los dedos de quién se la ofrecía .

Lanzar  un anzuelo con la seguridad de esa noche la pesca resultaría un triunfo. En eso se había convertido todo aquella escena.
Conocedora de sus vicios más ocultos , aprovechó para darse la vuelta asegurándose que él no le quitaría ojo a la parte de su cuerpo que más deseaba, su marcada espalda, caminando con pasos deliciosamente lentos y medidos , hacia el otro lado de la terraza , donde  el ruido interior parecía amortiguarse , y las vistas nocturnas de una Sao Paulo espectacular , resultaban espectaculares.

Consciente de que no tardaría en situarse justo dónde ella quería, detrás suyo , apenas cinco , talvez diez segundos más tarde, percibió su imponente presencia en su espalda, para a continuación , sentir las yemas de sus dedos acariciar, a lo largo, la piel marcada que la cruzaba.

Volver a sentir su admiración casi enfermiza por algo que Heyden se empeñó siempre en ocultar , la hacía perder , en ocasiones , la sensación de realidad e incluso la ubicación de la misma.

Truculentas pero deliciosas caricias emitidas  con  una delicadeza sublime . Imperfecciones  elevadas a objeto de admiración que lograban extraer de aquel hombre un aspecto especialmente tierno y cuidadoso que rompía ,por entero, con la imagen que transmitía y que incluso tenía de él. Apenas dos cicatrices fueron objeto de su devoción, y la espalda quedó inmediatamente cubierta por su cuerpo .

Una respiración cálida que comenzó a sentir en el lado izquierdo de su cara ,  le situó  exactamente donde ella quería .

·        BOURKE: Siete años después…..

Quieta, aparentemente imperturbable, decidió dejarle creer que él manejaba la situación.

·        HEYDEN: Siete años después … las obsesiones no han cambiado.
·        BOURKE: Ni mis gustos.

Una mano que se extendía por todo el brazo femenino más cercano para acabar apoyándolo en la barandilla de cristal, dándole la vuelta y dejando su antebrazo al descubierto.  Los mismos dedos que hubo sentido instantes antes en su espalda, buscaron ahora recalar en las pequeñas y casi imperceptibles cicatrices de los cortes que él mismo le produjo el día que le detuvieron.

Con ella observando cada gesto suyo sobre su piel , aquella respiración fue sentida mucho más cerca, y  la voz, antes escuchada en tono normal , se transformó en un deleitante y tentador susurro cargado de provocación .

·        BOURKE: Siempre me he preguntado si era mi rostro el que veías cuando las observabas.
·        HEYDEN:  ¿Tú qué crees?
·        BOURKE:  Creo que te has preguntado todo este tiempo hasta dónde hubiera sido capaz de llegar de no haber sido interrumpidos.
·        HEYDEN:  Tienes razón  , pero sólo en parte.
·        BOURKE: ¿ En qué parte?

Y aquellos dedos comenzaron a deslizarse por todo el brazo hasta llegar a su costado , donde apretaron la carne con más fuerza , dejándose notar.

·        HEYDEN: Lo que siempre me he preguntado es hasta dónde estás dispuesto a llegar tú solo, sin ayuda externa de nadie.

La mano se detuvo , y tanto la respiración como el aliento cálido dejaron de notarse en su cuello. No obstante , si poder predecir su próxima reacción al no verle, decidió arriesgarse y continuar.

·        HEYDEN : En realidad, me he preguntado si todo aquello sólo era parte de una representación con la que perdurabas la imagen que Victoria tenía de ti.

Y la mano continúo descendiendo por todo su costado hasta llegar a la pierna , comenzando a tirar del vestido hacia arriba sin dejar de presionar , con la punta de los dedos, su piel.

·        HEYDEN:  En realidad , aún me sigo preguntando si realmente necesitabas drogarme por miedo.

Una detención en seco  y una mano que abandonaba la pierna para , agarrándola con fuerza y de forma inesperada, le daba la vuelta colocándola frente a él, acorralada por la cercanía de su cuerpo  y los brazos que se aferraban a ambos lados de su cuerpo al cristal que le servía de apoyo.
Ahora sí que podía saber exactamente lo que pensaba. Sus ojos no mentían. Unos ojos que  apenas salían  de sus labios  ejerciendo una resistencia inusitada  contra sus propios instintos y deseos .

·        BOURKE: No sabes dónde te estás metiendo , pero tampoco te importa

Y una ligera sonrisa de morbosa aprobación se dibujó en su rostro.

·        BOURKE:  No eres mujer que esté acostumbrada  a dejarse llevar, y dudo que pudieras hacerlo alguna vez, o ¿ a acaso vas a sorprenderme ?

Todo o nada. Aquel era el momento y a partir de entonces no habría marcha atrás.  La curiosidad  más insana , su lado más oscuro la reclamaba . ¿Debía dejarse llevar y que fuera él quien lo abarcase todo? ¿Debía dejar de ser quién era para convertirse en lo que él sabía que ella siempre había querido y necesitado ser , aquello que los demás temían en realidad ?

Rodeando su nuca con una de sus manos, acercó su rostro al de ella y apenas rozándole los labios sabiéndolos observados, se los humedeció lentamente  y si dejar de observarlos, habló lentamente procurando que cada gesto, cada palabra, cada sílaba y cada letra, rozasen  hasta bordear la peor de las locuras.

·        HEYDEN: ¿Hasta dónde serías capaz de llegar  para hacerme perder la cabeza?

Deliciosa provocación culminada por el juego casi cruel de dos bocas que se buscaban incesantemente  y que no deseaban darse por entero .
Un juego iniciático  en el que una mano  , muy decidida y determinante , volvía a tomar lo que  le apetecía pero sin tanta suavidad ni miramiento, y que levantando ligeramente su vestido , continuaba su viaje a través del muslo hacia el interior .

Detenido , esperando una dación en prenda de su confianza , ésta le fue entregada en bandeja de plata  nada más abrir ella sus piernas, pero lejos de adentrarse se detuvo y  la miró fijamente .

Una sonrisa maliciosa por parte de Heyden fue suficiente para darse por vencedora del primer round de esta especie de combate que ambos mantenían.

Retirándole la mano de entre sus piernas , se recolocó el vestido y se dispuso a comenzar a caminar hacia la salida  convencida de que él no tardaría en seguirla.
Su reaparición en la gran sala provocó al alerta de los hombres que se habían dispuesto, y éstos, comenzaron a avisar por radio a la habitación que servía de cuartel general y donde se encontraban todos esperando.

·        FRANK: Repita.
·        AGENTE: El gancho ha vuelto a la sala y se dirige a la salida.
·        FRANK: No la pierdan de vista. ¿Qué puñetas habrá pasado en esa terraza?
·        ANDY: Si él es el siguiente en salir lo sabrás muy pronto.

Aquel tono dando seguridad de lo que habría pasado , propio de quien contaba con la ventaja de conocer menor que nadie a uno de los dos oponentes , al menos en ese terreno, hizo que Frank le mirase señalándole su inoportunidad ,  su posterior mirada a un Robert preocupado y molesto con lo que parecía entreverse  de aquellas palabras , hizo que el oportuno Thorn se alejase de allí hacia el mueble bar.

·        AGENTE: Atención, el objetivo también se dispone a salir de la sala.

Frank volvió a centrar su mirada en Andy el cual simplemente terminó de servirse una copa mientras le gesticulaba que tenía razón.

·        FRANK: Atención calle , el gancho y el objetivo se disponen a marcharse , no los perdáis.
·        DAVID: ¿Y ahora?
·        FRANK:  Si ella ha conseguido volver a engancharle , lo que …-  regresó sus ojos hacia un Robert que ocultaba el medio rostro inferior tras las manos  - por lo visto parece , lo atraerá hasta aquí.
·        DAVID: ¿Se han comprobado las cámaras y los micros?
·        FRANK: Esta tarde , de todas formas haremos un último barrido por seguridad . Aún  faltan unos quince minutos para que lleguen hasta aquí, si es que ella decide …
·        AGENTE: Ambos coches se dirigen al hotel , repito, ambos coches regresan al hotel.

Robert no pudo aguantar más y se incorporó dirigiéndose hacia la pared acristalada. En su estado, Michael le acompañó.
Con una mezcla de sentimientos encontrados en su interior en donde la rabia y los nervios parecían dominarle, su rostro mostraba la incomodidad de la situación, y aún más sabiendo que sus manos estarían encima suya de nuevo y que todos servirían de testigos a ello.

·        MICHAEL: Sabe perfectamente lo que hace.
·        SHELDON: ¿Y él?
·        MICHAEL:  ¿Alguna vez te has preguntado por que la acogí bajo mi protección de la manera que lo hago?

Su forma de mirarle tras girar su cabeza hacia él  le dio una clara negativa como respuesta.

·        MICHAEL: No sólo es que me recordara a mí recién llegado a ese mundo  que tú y yo sabemos. El club era el más selecto  sí, pero eso no significaba que fuera el mejor sitio para adentrarse en la noche , y mucho menos teniendo en cuenta quién lo comandaba.  Pero la vi y por u instante, sólo un instante , me dije que si aquella chiquilla era capaz de hacerme sentir aquello de esa forma tras su aparente aspecto normal , qué no escondería debajo con sólo un poco de entrenamiento.
La enseñé a sobrevivir a todo y a todos , a ser la mejor y  lo mejor, cómo esquivar en la medida de lo posible a Victoria, lo que nos siempre fue posible.
Heyden no es una mujer corriente Robert, nunca lo ha sido. Resulta tremendamente complicado entenderla o llegar a comprender el por qué de sus reacciones y su forma de responder , y te lo está diciendo alguien que se precia de conocerla mucho mejor que su hermano incluso , por desgracia para él y a veces para mí.
Tras esa coraza de aparente seguridad  y de supuesta auto privación de sentimientos , se encuentra  un ser maravillosamente vulnerable  que pese a desear ser feliz no quiere poder permitírselo.
·        SHELDON: ¿Por qué me cuentas todo esto?
·        MICHAEL: Porque sé cómo te sientes ahora y sé cómo vas a sentirte en cuanto él atraviese la puerta de la suite .

Aquel enfurecimiento repentino ido a más y contenido al mismo tiempo no lo rebajaría nadie , pero la realidad era tan cruda  como él se lo acababa de decir , sin más.

·        MICHAEL: Robert, ella sabe perfectamente lo que está haciendo, sólo necesita que confíes en ella , pase lo que pase ahí dentro.

Una voz en la radio, puso en sobreaviso lo que habría de suceder.

·        AGENTE: Ambos acaban de entrar en el hotel y se dirigen al ascensor.  Ella ya se encuentra subiendo .
·        FRANK: Bien, ya están aquí. Atentos a las cámaras una y dos del pasillo.

Instrucciones dadas a la parte del equipo técnico y de vigilancia que se encontraba en aquella misma estancia, con ellos.

Una imagen clara de una Heyden saliendo apresuradamente del ascensor en dirección a la suite hizo que las cámaras estuvieran pendientes sobre si  Bourke aparecería detrás.

·        FRANK: Heyden ya está dentro.

Tanto Michael como Robert se dieron la vuelta esperando la temida confirmación. Apenas dos minutos después , llegaría.

·        FRANK: Objetivo confirmado saliendo del ascensor y dirigiéndose a la suite.

Tres toques a la puerta que fueron escuchados incluso en la habitación de vigilancia sin necesidad de que los micros ejercieran función alguna, silenciaron el ambiente tensándolo aún más.
El sonido de la puerta abrirse acompañado de la imagen en vídeo de la cámara oculta  situada justo en frente de la puerta , hizo que Robert arrancase su paso agitado para verlo con sus propios ojos ante la imposibilidad , por parte de su amigo, de detenerle.
Ver a un Bourke seguro de sí mismo adentrarse en aquella habitación sin impedimento alguno,
cerrar la puerta tras de sí con ella apenas a cinco pasos , de píe y observándole fijamente , revolvía algo en su interior que le resultaba  asfixiante, lo que terminó estallando cuando lo vio abalanzarse hacia ella y a Heyden corresponderle.

Al comprobar que Robert no dejaba de mirar el monitor con los aquellos ojos inyectados en sangre de la impotencia que lo devoraba, Frank dio una nueva orden.


·        FRANK: Sonido exclusivo por auricular y vigilad que las grabaciones no se interrumpan. Cámaras seis y siete en modo on continuo , no perdáis de vista que todo se grabe.

Pese a la insistencia,  por parte de Michael,  de que dejase de mirar ,  Sheldon parecía obstinado en lo que debía suponer el peor de los castigos que una persona decidiera autoinflingirse, cediendo , sólo en parte , cuando su amigo prácticamente lo alejó de allí devolviéndolo a los ventanales,  sirviéndole una copa  colmada de licor que prácticamente aquel se tomó de un solo trago y a la que prosiguió una más , esta vez , bebida más pausadamente.

Mientras, en la suite de al lado , un Bourke irremediablemente enloquecido ,  no retuvo sus ansias de hacer suya aquella boca que tanto le tentaba y había seguido haciéndolo breves instantes antes siendo correspondido.
Sin noción real del espacio , conforme fue besándola y sus brazos la estrechaban fuertemente contra su pecho, los pasos  la llevaban,  por indicación de él , hacia el gran sofá del salón, pero en cuanto ella fue consciente , quiso darle más de aquella medicina que parecía sobreexcitarle y se detuvo en seco dejando de corresponderle . Cogiendo sus manos y soltándolas de su cintura le empujó hasta sentarlo bruscamente lo que pareció cogerle por sorpresa.

Aprovechando la tensión visible en su piel y especialmente en su cuello, se colocó entre sus piernas abiertas  y , apoyando sus manos el espaldar del sofá, a ambos lados de su cara , sin separar ni por un solo instante su rostro del de él, lentamente, fue colocando primero una rodilla junto a una de las piernas de él  para a continuación realizar la misma operación con la otra, descendiendo lentamente mientras su pelvis rozaba parte de su vientre hasta hacerse notar con el sexo de él.

Un intento por alargar su cuello y besarla fue rechazado por ella que le retiró la cara. Un segundo intento , a continuación, hizo que ella le tirase fuertemente del cabello lanzando su cabeza hacia el espaldar del sofá , tensando y despejando aún más su cuello  cuya blanquecina piel, dejaba entrever aquellas venas resaltadas , algunas de las cuales , al fijarse con detenimiento, transmitían con claridad los latidos .

Y como en un rito iniciático , como en una danza conjuntada que debiera dar píe a lo que habría de venir, con lentitud casi cruel, ella comenzó a rozarse con fuerza contra su sexo , ante lo que él, tratando de que no se alejase  y mantenerla unida , con  la ropa como especie de  velo impeditivo, usó sus manos , apoyadas  a ambos lados de su cuerpo hasta  entonces, para tomarla por las nalgas y agarrarla con fuerza , lo que la hizo reaccionar provocando el uso de la fuerza para que la soltase, aunque lejos de conseguirlo, esta circunstancia fue aprovechada por Bourke para retenerle ambas manos con una sola de las suyas y tenerla parcialmente  inmovilizada.

Cuanto más intentaba Heyden soltarse , más fuerza aplicaba él hasta comenzar a aparecer el dolor, aquel elemento que un hombre como él  profesaba como su religión.

Dándose aparentemente por vencida,  recordó su pregunta en la terraza , “ serías capaz de dejarte llevar” , y con aquellas palabras y su tono de voz retumbando en su cabeza, quiso averiguar hasta dónde deseaba llevarla ,  sin asistentes , sin drogas de por medio .

Al notar la relajación de sus brazos , Bourke fue aflojando el amarre de contención hasta soltarlas devolviendo una a su cintura y otra a su nuca obligándola a acercar de nuevo su rostro al suyo.
Completamente a su merced , tal y como él deseaba , comenzó a guiar la pelvis de ella marcando el ritmo que realmente deseaba y que su deseo marcaba, mientras su rostro buscaba apropiarse de una atención que ya poseía por fuerza, y sus dientes  abordaban su labio inferior marcándolo.

Con el incremento de la velocidad y la presión ejercida entre ambas pelvis,  a Heyden le pareció saber la continuación , y sin embargo, lejos de resultar un hombre predeciblemente normal, al igual que sucediera en la terraza , las facilidades parecían coartarle o aburrirle.
Siempre debía buscar dar un giro más , así era en los negocios , y en la intimidad no podía ser menos.

Frenado todo movimiento y dejando de ejercer retención alguna,  le  pidió que se  incorporara y se situara de espaldas a él.
Otra vez sin control visual, si capacidad de poder prever .
Un ligero intento por averiguar su siguiente juego al girar ligeramente la cabeza buscándole, y su más que seria llamada de atención de que no debía moverse ni mirarle.  Un infructuoso intento de apenas unos segundos que le bastó para creer haberle visto retirándose la corbata .

Un oído atento y el recuerdo de  la imagen fotográfica de la situación de cada elemento y mueble de la habitación , ayudaron a hacerse la composición de lugar de sus pasos por el salón de la suite , y aquellos pasos determinantes y decididos le acercaban al aparador de la entrada para concluir de nuevo detrás de ella .

Contraste perfecto en la ambientación al que él estaba más que acostumbrado. Unas manos que  deseaban , por instantes , el cuerpo de la mujer que tenía en enfrente con todo su instinto animal en pleno esplendor y que sin embargo, parecían acariciar  como una especie de tregua de confianza al desabrochar su vestido  y ayudarlo a caer  rozándole sus brazos .

Sin el vestido como cobertura , él la rodeó disfrutando de su media desnudez , dando la impresión de no necesitar nada más, con aquel gesto de satisfacción implícita que sólo emergía con sinceridad en extrañas ocasiones y más en un hombre acostumbrado a verse triunfador en la mayoría de las ocasiones.

Extendiendo una de sus manos para ofrecérsela , una vez Heyden le hubo correspondido, la llevó a los píes de  la escalera que ascendía hasta el piso superior  y tras ofrecerle adelantarse y subir dos escalones,  la hizo detenerse.

Sólo había algo que le excitase más que la perfección absoluta en todo lo que realizaba , los objetos punzantes que poseyeran filos cortantes, y  si haberlo visto , sin haber visto que cogiera ninguno, al sentir su hoja fría ascender lentamente por la pierna desde la rodilla hasta la cadera , se acordó del abrecartas dorado situado en el aparador , junto a unas hojas estilo pergamino y unos sobres.
Confirmar su filo cortante resultó más fácil de lo esperado aunque él pareciera ya conocer tal detalle al cortar , de un solo gesto, el lateral de su ropa interior , repitiendo dicho gesto en el otro lado, ayudándola a retirar la maltrecha prenda con la puta del elemento metálico.

Una nueva instrucción dada con toda la determinación de que era capaz , y aquella sensación que se adentraba en el cuerpo de ella de tensión involuntaria pero igualmente placentera, sabiéndose vigilada  y pensando si Robert lo estaría viendo.  Tratar de volver a situarse en el lugar y momento en el que se encontraba no resultaba fácil. 
Miles de dudas que poblaban su mente y que ella trataba de apartar por el bien de la misión en la que ella misma había involucrado a  otros , nervios que tuvieron que volver a ser de acero , conforme subía uno a uno los escalones hasta llegar a la puerta del dormitorio dónde él la mandó detenerse.

Sin haberse adentrado, la corbata retirada , reapareció para cubrir sus ojos , debiendo , por el tiempo tardado , que asegurarse , quizás con doble nudo, de que no fuera capaz ni de caerse ni de quitarse tan fácil.

Y de nuevo sintió su mano agarrándola y caminando al interior del dormitorio. El recuerdo fotográfico perfecto de esa parte de la suite  le sirvió para reconocer que los pasos dados en su interior  no la llevaban a la cama  sino al gran cuarto de baño .

Guiada por él hasta la inmensa bañera que parecía dominar aquel espacio de blanco impoluto , la ayudó a adentrarse en ella , colocándola de píe con su espalda  junto a la pared de piedra , fría y estéril.

Unos nuevos pasos que se alejaban a poca distancia , y apenas escuchar el sonido de lo que creía debía ser  ropa depositándose en el suelo.

Tratando de amortiguar la frialdad de la piedra sobre su piel , Heyden colocó sus manos en sus nalgas apoyándose en ellas , pero cualquier técnica que tratase de amortiguar aquella sensación de nada serviría para lo que le tocaba enfrentarse.

Se sentía observada de pronto, muy cerca , quizás en frente suya . Ligeramente desorientada,   ya que cualquier movimiento del que ahora dominaba aquella situación resultaba excesivamente sigilosa , el calor de un cuerpo humano cerca de una de sus piernas le confirmaría que él se encontraba dentro de la bañera , con ella.

Una inesperada y sorpresiva gota de agua fría cayó en su clavícula tensando su cuerpo de forma involuntaria. Una primera gota a la que siguieron otras más situadas a posta , en lugares concretos, mientras el que manejaba el dispensador del agua a su antojo , disfrutaba de cada sonido , de cada movimiento , que ella realizaba .

Pasar del agua más fría a la más caliente y no de forma gradual precisamente fue  la siguiente fase de este desconocido juego del que sólo su mente resguardaba las no reglas  o las condiciones.

Observar los cambios en su piel con cada nueva impresión, escucharla reaccionar y no quejarse , ni de dolor alguno cuando la temperatura parecía extremarse , llevó , quizás , a acelerar todo el proceso, porque pocos minutos después, las gotas dejaron paso a la inundación con agua fría de la base de la bañera y su ascensión progresiva a lo largo de la pierna .

Con el agua detenida a la altura de su rodilla , una nueva tregua pareció acomodarse , lo que la puso en  aviso de que algo más sucedería , y antes de que pudiera pensar con claridad, sentir una de sus manos , húmedas , apoderarse de su intimidad sin previo aviso obligándola a oscilar y casi convulsionar .  Puntos exactos , sin necesidad de buscar , sin tan siquiera hacerle falta tantear , como si la conociera a la perfección y supiese exactamente cómo hacerlo y dónde encontrar la reacción descontrolada de una Heyden que hacía bastante que realmente había comenzado a hacerle caso y a dejarse llevar por completo , movida más por la curiosidad insana propiciada por quién parecía reconocerla demasiado bien .

Sólo cuando a  Bourke le pareció que ella disfrutaba en demasía , alejó su mano y la ayudó a ir descendiendo muy despacio ubicándole las piernas dónde quería.  Con mucho cuidado , la sentó y recolocó sus piernas rodeando su cuerpo , y alzándola ligeramente , la sentó sobre él .

Su cuerpo medio entumecido por el frío y la tensión , le otorgaban una sensación muy extraña cada vez que le sentía moverse en su interior .  Agarrada a su espalda sin más y con los ojos aún tapados ,  la baja temperatura del agua aún continuaba sintiéndose , y en una piel casi insensibilizada ,  las yemas de sus dedos , apretando con fuerza inusitada, apenas molestaban .
Su boca , haciéndose con todo el cuerpo de una Heyden incapaz de reaccionar  creyendo que todo aquello era demasiado normal, continuaba dejando señales patentes del encuentro sin que impedimento de ningún tipo se lo impidiese .

Conforme fue aumentando la velocidad de sus incursiones y en ella se evidenciaba  un disfrute inusitado, con una de sus manos en el pecho y otra en la parte baja de la espalda, fue dejándola caer hacia el agua.  Cuanto más descendía su cuerpo , la mano del pecho iba ascendiendo hacia su cuello.

La imagen ,  a través de la cámara situada en ese cuarto de baño , puso en alerta al agente que vigilaba ,ampliándola y avisando a Frank.

·        AGENTE: Tenemos problemas.

Aquella frase puso en alerta a todos cuanto  se encontraban en la suite de al lado convertida en cuartel general.
Cuando Frank se acercó hasta el monitor , nervioso , comenzó a dar instrucciones al agente.

·        FRANK: ¿No puedes aclarar más aún la imagen ?
·        AGENTE: Me temo que no. Todas estas  suites  están domotizadas , un botón  y los cristales pasan de ser transparentes a traslúcidos. Antes de que empezase la acción fue una de las cosas que este tío hizo.

Frank trató de extraer algo más de claridad visual por sí mismo .

·        FRANK: ¿Tiene los ojos vendados ?
·        AGENTE:  Y eso que se ve en el cuello es su mano .

Aquello no dejó demasiado tranquilos ni a Robert ni al propio Michael que , tras ver la imagen , creía saber de qué se trataba .

Mientras , continuaba el descenso provocado de su cuerpo en el agua sin que él dejase de penetrarla , cada vez con más fuerza  , y con sólo apenas parte de su rostro fuera del agua , imbuida en aquella mezcla de sensaciones extrañas entre el frío y sus adentros, ni se dio cuenta de cómo se encontraba realmente .

La velocidad y la agitación volvieron a incrementarse y por los gemidos conjuntos aquello parecía deparar el final acostumbrado, pero Bourke no era un hombre corriente , y sólo cuando creyó que estaba a punto de llegar al éxtasis más brutal, con sus mano entre el cuello y la barbilla de ella, la terminó sumergiendo en el agua .
La sensación del agua adentrándose de aquella forma a través de su nariz y de su boca , la asustó e hizo que tratase de escapar , impidiéndoselo él  al sostenerla con fuerza contra su pelvis usando el brazo que rodeaba su parte baja dela espalda .
Tratando de ayudarse con las manos , lanzó manotazos a diestro y siniestro  , pero al no ver y encontrarse desorientada , no atinaba a poder darle ni retenerle , y sostenida como se encontraba , sus movimientos se encontraban muy limitados.

Desde la otra habitación, el único que parecía menos intranquilo , Michael, se mostró pendiente de Robert cuyo rostro de auténtico pavor , no parecía entender porque nadie hacía nada.

·        FRANK: - dirigiéndose a uno delos agentes – Dile a los chicos de abajo que estén listos y vengan.
·        MICHAEL:  Retira la orden.

Bajo asombro de los presentes , Frank quedó esperando que le justificase tal recomendación, David, asustado se acercó a ellos para saber qué pasaba exactamente y a Robert , enfurecido , costaba contenerlo.

·        SHELDON: No jodas Michael , ¡ hay que sacarla de ahí!
·        DAVID : ¿Qué diablos ….. ? – dijo mientras miraba el monitor-.
·        MICHAEL:  No es lo qué parece, sólo tienes que darle tiempo.
·        SHELDON: ¿Tiempo? ¿Te has vuelto loco?
·        MICHAEL: Frank, sólo te pido que confíes en mí, sé lo que me digo.

Tratando de aportar una cierta tranquilidad que él no parecía tener del todo , en su interior, no podía dejar de pensar que ojalá no se estuviera equivocando y que realmente ella supiera lo que estaba haciendo.

Y la imagen cambió y todo se detuvo por un segundo en la pantalla. Dentro de aquel cuarto de baño, las manos de ella dejaron de dar manotazos agarrándose a los bordes de la bañera  coincidiendo con el último gemido ahogado emitido por él , que al mismo tiempo la ayudaba a incorporarse .
Con signos evidentes de agotamiento , se aferró a él  mientras Bourke le retiraba la corbata de la cara.

Visiblemente agitada , se limitó a mirarle  mientras él la correspondía , y con sus manos , le acariciaba la espalda .

Una imagen , que a través de aquella maldita pantalla , hizo respirar de alivio  a Frank e incluso a Michael , pero que tras hacer retomar su camino hacia la ventana a un Robert furioso, éste , arrancando totalmente fuera de control , volvía sobre sus pasos hacia Michael mientras Andy trataba de interponerse y contenerlo , mientras Frank y David  intentaban recomponer la situación y los nervios.

·        SHELDON: ¡Eres un maldito cabrón  Fassworth ¡ ¿Qué le has hecho?
·        ANDY: Vamos Sheldon cálmate .
·        SHELDON: Te mato, juró que te mataré con mis propias manos .
·        FRANK: Que alguien le tape la boca de una vez , o nos veremos con seguridad  en la habitación.

David, visiblemente nervioso , se acercó a él para tratar de calmarlo mientras Liz se disponía a llevárselo de allí.

·        DAVID: - Cogiendo a  Sheldon por los hombros- ¿En serio  quieres que todo esto no haya valido la pena y la descubra ? Liz, llévatelo de aquí, al dormitorio y que se refresque un poco.

Sin mirar hacia detrás , todos vieron como Liz trataba de calmar a Robert conforme subían por la escalera . Por su parte, Andy trató de comprobar que Michael se encontraba bien.

·        ANDY: Lo cierto es que no sé a quién pareces conocer  mejor , si a ella o a él.
·        FRANK: Yo me limitaré a dejarlo estar . No quiero saber nada más.

Michael se limitó a no dejar de observar fijamente la imagen de la pantalla, aquella, en la que se veía de forma borrosa una entrega  y normalidad implícita , de la que acabaría preguntándose si la realidad que subyacía no sería igual de borrosa .


Ana Patricia  Cruz López
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