CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO ( Primera
parte)
SIN MARCHA ATRÁS
De pronto la sala se silenció.
Todo el bullicio que apenas hace unos segundos les rodeaba y casi no les
permitía escucharse, se transformó en un delicioso silencio en el que ambos parecían querer
atravesar aquella especie de muro
invisible que habían construido nada más reencontrarse.
En Bourke, sus ojos
manifestaban las mismas ansias de deseo que en aquel entonces . Aquella
maliciosa sensación de querer y no poder que él sabía transformar tan
sutilmente .
En ella, la lucha continua entre la atracción que volvía a sentir de forma
irremediable hacia algo que sabía que no le convenía pero no podía y en el
fondo no quería evitar , eso que todos denominaban el instinto suicida y de
menosprecio por su propia vida, la inusitada insuficiencia de lo común como
placentero , buscando siempre algo más que recibir hasta lograr averiguar
cuánto era capaz de aguantar en realidad , su atracción firmemente delineada por la conversión de lo
extrañamente doloroso y extremo en puro deseo .
Heyden se sentía de nuevo muy
cómoda ante su presencia . Una vez más , volvía a transmitirle mensajes
inequívocos y nada controlados que pensó olvidados y que, sin embargo, salieron
de ella de forma innata y natural.
Pero de los años de encierro ,
de los propósitos que ella misma se había encomendado, aprendió la más valiosa de las lecciones ,
aquello que le falló siete años atrás llevada más por la obcecación que por la
cabeza fría.
Todo aquel instinto sumado a la facilidad para el manejo de
ciertas situaciones , aquello que Michael le enseñó tan sabiamente , sería su
mejor arma en este instante . Podía
conseguir tener a Bourke dónde quería , sólo le bastaba saber utilizar sus
recursos predilectos de la forma
conveniente. Sabía lo que deseaba de ella y ella sabía que podía dárselo , pero
ahora , tocaba mover ficha.
Y como mismo hubo desaparecido
, la música y el ruido volvieron a ocupar su espacio, y a diferencia de
él, una mente fría y calculadora decidía
jugar sus propias cartas a la vista de todos. Una visualización general hizo que pudiese localizar a un camarero que
pasaba cerca de ellos con una bandeja llena
de copas de vino blanco , bastando un simple gesto para que él interceptase al
joven, circunstancia que ella aprovechó para tratar de localizar a todos los
hombres de Frank según los puntos de cobertura visual.
De vuelta al punto de inicio
con la copa en la mano , se la ofreció, y en un gesto medido al milímetro , sin
quitar la vista de sus ojos, acercó su mano para cogerla procurando tocar los
dedos de quién se la ofrecía .
Lanzar un anzuelo con la seguridad de esa noche la
pesca resultaría un triunfo. En eso se había convertido todo aquella escena.
Conocedora de sus vicios más
ocultos , aprovechó para darse la vuelta asegurándose que él no le quitaría ojo
a la parte de su cuerpo que más deseaba, su marcada espalda, caminando con
pasos deliciosamente lentos y medidos , hacia el otro lado de la terraza ,
donde el ruido interior parecía
amortiguarse , y las vistas nocturnas de una Sao Paulo espectacular , resultaban
espectaculares.
Consciente de que no tardaría
en situarse justo dónde ella quería, detrás suyo , apenas cinco , talvez diez
segundos más tarde, percibió su imponente presencia en su espalda, para a
continuación , sentir las yemas de sus dedos acariciar, a lo largo, la piel
marcada que la cruzaba.
Volver a sentir su admiración
casi enfermiza por algo que Heyden se empeñó siempre en ocultar , la hacía
perder , en ocasiones , la sensación de realidad e incluso la ubicación de la
misma.
Truculentas pero deliciosas
caricias emitidas con una delicadeza sublime . Imperfecciones elevadas a objeto de admiración que lograban
extraer de aquel hombre un aspecto especialmente tierno y cuidadoso que rompía
,por entero, con la imagen que transmitía y que incluso tenía de él. Apenas dos
cicatrices fueron objeto de su devoción, y la espalda quedó inmediatamente
cubierta por su cuerpo .
Una respiración cálida que
comenzó a sentir en el lado izquierdo de su cara , le situó
exactamente donde ella quería .
·
BOURKE: Siete años después…..
Quieta, aparentemente
imperturbable, decidió dejarle creer que él manejaba la situación.
·
HEYDEN: Siete años después … las obsesiones no
han cambiado.
·
BOURKE: Ni mis gustos.
Una mano que se extendía por
todo el brazo femenino más cercano para acabar apoyándolo en la barandilla de
cristal, dándole la vuelta y dejando su antebrazo al descubierto. Los mismos dedos que hubo sentido instantes
antes en su espalda, buscaron ahora recalar en las pequeñas y casi
imperceptibles cicatrices de los cortes que él mismo le produjo el día que le
detuvieron.
Con ella observando cada gesto
suyo sobre su piel , aquella respiración fue sentida mucho más cerca, y la voz, antes escuchada en tono normal , se
transformó en un deleitante y tentador susurro cargado de provocación .
·
BOURKE: Siempre me he preguntado si era mi
rostro el que veías cuando las observabas.
·
HEYDEN:
¿Tú qué crees?
·
BOURKE: Creo que te has preguntado todo este tiempo
hasta dónde hubiera sido capaz de llegar de no haber sido interrumpidos.
·
HEYDEN:
Tienes razón , pero sólo en
parte.
·
BOURKE: ¿ En qué parte?
Y aquellos dedos comenzaron a
deslizarse por todo el brazo hasta llegar a su costado , donde apretaron la
carne con más fuerza , dejándose notar.
·
HEYDEN: Lo que siempre me he preguntado es hasta
dónde estás dispuesto a llegar tú solo, sin ayuda externa de nadie.
La mano se detuvo , y tanto la
respiración como el aliento cálido dejaron de notarse en su cuello. No obstante
, si poder predecir su próxima reacción al no verle, decidió arriesgarse y
continuar.
·
HEYDEN : En realidad, me he preguntado si todo
aquello sólo era parte de una representación con la que perdurabas la imagen
que Victoria tenía de ti.
Y la mano continúo
descendiendo por todo su costado hasta llegar a la pierna , comenzando a tirar
del vestido hacia arriba sin dejar de presionar , con la punta de los dedos, su
piel.
·
HEYDEN:
En realidad , aún me sigo preguntando si realmente necesitabas drogarme
por miedo.
Una detención en seco y una mano que abandonaba la pierna para ,
agarrándola con fuerza y de forma inesperada, le daba la vuelta colocándola
frente a él, acorralada por la cercanía de su cuerpo y los brazos que se aferraban a ambos lados
de su cuerpo al cristal que le servía de apoyo.
Ahora sí que podía saber
exactamente lo que pensaba. Sus ojos no mentían. Unos ojos que apenas salían
de sus labios ejerciendo una
resistencia inusitada contra sus propios
instintos y deseos .
·
BOURKE: No sabes dónde te estás metiendo , pero
tampoco te importa
Y una ligera sonrisa de
morbosa aprobación se dibujó en su rostro.
·
BOURKE:
No eres mujer que esté acostumbrada
a dejarse llevar, y dudo que pudieras hacerlo alguna vez, o ¿ a acaso
vas a sorprenderme ?
Todo o nada. Aquel era el
momento y a partir de entonces no habría marcha atrás. La curiosidad
más insana , su lado más oscuro la reclamaba . ¿Debía dejarse llevar y
que fuera él quien lo abarcase todo? ¿Debía dejar de ser quién era para
convertirse en lo que él sabía que ella siempre había querido y necesitado ser
, aquello que los demás temían en realidad ?
Rodeando su nuca con una de
sus manos, acercó su rostro al de ella y apenas rozándole los labios
sabiéndolos observados, se los humedeció lentamente y si dejar de observarlos, habló lentamente
procurando que cada gesto, cada palabra, cada sílaba y cada letra, rozasen hasta bordear la peor de las locuras.
·
HEYDEN: ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para hacerme perder la cabeza?
Deliciosa provocación culminada
por el juego casi cruel de dos bocas que se buscaban incesantemente y que no deseaban darse por entero .
Un juego iniciático en el que una mano , muy decidida y determinante , volvía a tomar
lo que le apetecía pero sin tanta suavidad
ni miramiento, y que levantando ligeramente su vestido , continuaba su viaje a
través del muslo hacia el interior .
Detenido , esperando una
dación en prenda de su confianza , ésta le fue entregada en bandeja de
plata nada más abrir ella sus piernas,
pero lejos de adentrarse se detuvo y la
miró fijamente .
Una sonrisa maliciosa por
parte de Heyden fue suficiente para darse por vencedora del primer round de
esta especie de combate que ambos mantenían.
Retirándole la mano de entre
sus piernas , se recolocó el vestido y se dispuso a comenzar a caminar hacia la
salida convencida de que él no tardaría
en seguirla.
Su reaparición en la gran sala
provocó al alerta de los hombres que se habían dispuesto, y éstos, comenzaron a
avisar por radio a la habitación que servía de cuartel general y donde se
encontraban todos esperando.
·
FRANK: Repita.
·
AGENTE: El gancho ha vuelto a la sala y se
dirige a la salida.
·
FRANK: No la pierdan de vista. ¿Qué puñetas
habrá pasado en esa terraza?
·
ANDY: Si él es el siguiente en salir lo sabrás
muy pronto.
Aquel tono dando seguridad de
lo que habría pasado , propio de quien contaba con la ventaja de conocer menor
que nadie a uno de los dos oponentes , al menos en ese terreno, hizo que Frank
le mirase señalándole su inoportunidad ,
su posterior mirada a un Robert preocupado y molesto con lo que parecía
entreverse de aquellas palabras , hizo
que el oportuno Thorn se alejase de allí hacia el mueble bar.
·
AGENTE: Atención, el objetivo también se dispone
a salir de la sala.
Frank volvió a centrar su
mirada en Andy el cual simplemente terminó de servirse una copa mientras le
gesticulaba que tenía razón.
·
FRANK: Atención calle , el gancho y el objetivo
se disponen a marcharse , no los perdáis.
·
DAVID: ¿Y ahora?
·
FRANK: Si
ella ha conseguido volver a engancharle , lo que …- regresó sus ojos hacia un Robert que ocultaba
el medio rostro inferior tras las manos
- por lo visto parece , lo atraerá hasta aquí.
·
DAVID: ¿Se han comprobado las cámaras y los
micros?
·
FRANK: Esta tarde , de todas formas haremos un
último barrido por seguridad . Aún
faltan unos quince minutos para que lleguen hasta aquí, si es que ella
decide …
·
AGENTE: Ambos coches se dirigen al hotel ,
repito, ambos coches regresan al hotel.
Robert no pudo aguantar más y
se incorporó dirigiéndose hacia la pared acristalada. En su estado, Michael le
acompañó.
Con una mezcla de sentimientos
encontrados en su interior en donde la rabia y los nervios parecían dominarle,
su rostro mostraba la incomodidad de la situación, y aún más sabiendo que sus
manos estarían encima suya de nuevo y que todos servirían de testigos a ello.
·
MICHAEL: Sabe perfectamente lo que hace.
·
SHELDON: ¿Y él?
·
MICHAEL: ¿Alguna
vez te has preguntado por que la acogí bajo mi protección de la manera que lo
hago?
Su forma de mirarle tras girar
su cabeza hacia él le dio una clara
negativa como respuesta.
·
MICHAEL: No sólo es que me recordara a mí recién
llegado a ese mundo que tú y yo sabemos.
El club era el más selecto sí, pero eso
no significaba que fuera el mejor sitio para adentrarse en la noche , y mucho
menos teniendo en cuenta quién lo comandaba. Pero la vi y por u instante, sólo un instante
, me dije que si aquella chiquilla era capaz de hacerme sentir aquello de esa
forma tras su aparente aspecto normal , qué no escondería debajo con sólo un
poco de entrenamiento.
La enseñé a
sobrevivir a todo y a todos , a ser la mejor y
lo mejor, cómo esquivar en la medida de lo posible a Victoria, lo que
nos siempre fue posible.
Heyden no
es una mujer corriente Robert, nunca lo ha sido. Resulta tremendamente
complicado entenderla o llegar a comprender el por qué de sus reacciones y su
forma de responder , y te lo está diciendo alguien que se precia de conocerla
mucho mejor que su hermano incluso , por desgracia para él y a veces para mí.
Tras esa
coraza de aparente seguridad y de
supuesta auto privación de sentimientos , se encuentra un ser maravillosamente vulnerable que pese a desear ser feliz no quiere poder
permitírselo.
·
SHELDON: ¿Por qué me cuentas todo esto?
·
MICHAEL: Porque sé cómo te sientes ahora y sé
cómo vas a sentirte en cuanto él atraviese la puerta de la suite .
Aquel enfurecimiento repentino
ido a más y contenido al mismo tiempo no lo rebajaría nadie , pero la realidad
era tan cruda como él se lo acababa de
decir , sin más.
·
MICHAEL: Robert, ella sabe perfectamente lo que
está haciendo, sólo necesita que confíes en ella , pase lo que pase ahí dentro.
Una voz en la radio, puso en
sobreaviso lo que habría de suceder.
·
AGENTE: Ambos acaban de entrar en el hotel y se
dirigen al ascensor. Ella ya se
encuentra subiendo .
·
FRANK: Bien, ya están aquí. Atentos a las
cámaras una y dos del pasillo.
Instrucciones dadas a la parte
del equipo técnico y de vigilancia que se encontraba en aquella misma estancia,
con ellos.
Una imagen clara de una Heyden
saliendo apresuradamente del ascensor en dirección a la suite hizo que las
cámaras estuvieran pendientes sobre si
Bourke aparecería detrás.
·
FRANK: Heyden ya está dentro.
Tanto Michael como Robert se
dieron la vuelta esperando la temida confirmación. Apenas dos minutos después ,
llegaría.
·
FRANK: Objetivo confirmado saliendo del ascensor
y dirigiéndose a la suite.
Tres toques a la puerta que
fueron escuchados incluso en la habitación de vigilancia sin necesidad de que
los micros ejercieran función alguna, silenciaron el ambiente tensándolo aún
más.
El sonido de la puerta abrirse
acompañado de la imagen en vídeo de la cámara oculta situada justo en frente de la puerta , hizo
que Robert arrancase su paso agitado para verlo con sus propios ojos ante la
imposibilidad , por parte de su amigo, de detenerle.
Ver a un Bourke seguro de sí
mismo adentrarse en aquella habitación sin impedimento alguno,
cerrar la puerta tras de sí
con ella apenas a cinco pasos , de píe y observándole fijamente , revolvía algo
en su interior que le resultaba
asfixiante, lo que terminó estallando cuando lo vio abalanzarse hacia
ella y a Heyden corresponderle.
Al comprobar que Robert no
dejaba de mirar el monitor con los aquellos ojos inyectados en sangre de la
impotencia que lo devoraba, Frank dio una nueva orden.
·
FRANK: Sonido exclusivo por auricular y vigilad
que las grabaciones no se interrumpan. Cámaras seis y siete en modo on continuo
, no perdáis de vista que todo se grabe.
Pese a la insistencia, por parte de Michael, de que dejase de mirar , Sheldon parecía obstinado en lo que debía
suponer el peor de los castigos que una persona decidiera autoinflingirse,
cediendo , sólo en parte , cuando su amigo prácticamente lo alejó de allí
devolviéndolo a los ventanales, sirviéndole una copa colmada de licor que prácticamente aquel se
tomó de un solo trago y a la que prosiguió una más , esta vez , bebida más
pausadamente.
Mientras, en la suite de al
lado , un Bourke irremediablemente enloquecido , no retuvo sus ansias de hacer suya aquella
boca que tanto le tentaba y había seguido haciéndolo breves instantes antes siendo
correspondido.
Sin noción real del espacio ,
conforme fue besándola y sus brazos la estrechaban fuertemente contra su pecho,
los pasos la llevaban, por indicación de él , hacia el gran sofá del
salón, pero en cuanto ella fue consciente , quiso darle más de aquella medicina
que parecía sobreexcitarle y se detuvo en seco dejando de corresponderle .
Cogiendo sus manos y soltándolas de su cintura le empujó hasta sentarlo
bruscamente lo que pareció cogerle por sorpresa.
Aprovechando la tensión
visible en su piel y especialmente en su cuello, se colocó entre sus piernas
abiertas y , apoyando sus manos el
espaldar del sofá, a ambos lados de su cara , sin separar ni por un solo
instante su rostro del de él, lentamente, fue colocando primero una rodilla
junto a una de las piernas de él para a
continuación realizar la misma operación con la otra, descendiendo lentamente mientras
su pelvis rozaba parte de su vientre hasta hacerse notar con el sexo de él.
Un intento por alargar su
cuello y besarla fue rechazado por ella que le retiró la cara. Un segundo
intento , a continuación, hizo que ella le tirase fuertemente del cabello
lanzando su cabeza hacia el espaldar del sofá , tensando y despejando aún más
su cuello cuya blanquecina piel, dejaba
entrever aquellas venas resaltadas , algunas de las cuales , al fijarse con detenimiento,
transmitían con claridad los latidos .
Y como en un rito iniciático ,
como en una danza conjuntada que debiera dar píe a lo que habría de venir, con
lentitud casi cruel, ella comenzó a rozarse con fuerza contra su sexo , ante lo
que él, tratando de que no se alejase y
mantenerla unida , con la ropa como
especie de velo impeditivo, usó sus
manos , apoyadas a ambos lados de su
cuerpo hasta entonces, para tomarla por
las nalgas y agarrarla con fuerza , lo que la hizo reaccionar provocando el uso
de la fuerza para que la soltase, aunque lejos de conseguirlo, esta
circunstancia fue aprovechada por Bourke para retenerle ambas manos con una
sola de las suyas y tenerla parcialmente inmovilizada.
Cuanto más intentaba Heyden
soltarse , más fuerza aplicaba él hasta comenzar a aparecer el dolor, aquel
elemento que un hombre como él profesaba
como su religión.
Dándose aparentemente por
vencida, recordó su pregunta en la
terraza , “ serías capaz de dejarte llevar” , y con aquellas palabras y su tono
de voz retumbando en su cabeza, quiso averiguar hasta dónde deseaba llevarla
, sin asistentes , sin drogas de por
medio .
Al notar la relajación de sus
brazos , Bourke fue aflojando el amarre de contención hasta soltarlas
devolviendo una a su cintura y otra a su nuca obligándola a acercar de nuevo su
rostro al suyo.
Completamente a su merced , tal
y como él deseaba , comenzó a guiar la pelvis de ella marcando el ritmo que
realmente deseaba y que su deseo marcaba, mientras su rostro buscaba apropiarse
de una atención que ya poseía por fuerza, y sus dientes abordaban su labio inferior marcándolo.
Con el incremento de la
velocidad y la presión ejercida entre ambas pelvis, a Heyden le pareció saber la continuación , y
sin embargo, lejos de resultar un hombre predeciblemente normal, al igual que
sucediera en la terraza , las facilidades parecían coartarle o aburrirle.
Siempre debía buscar dar un
giro más , así era en los negocios , y en la intimidad no podía ser menos.
Frenado todo movimiento y
dejando de ejercer retención alguna, le
pidió que se incorporara y se
situara de espaldas a él.
Otra vez sin control visual,
si capacidad de poder prever .
Un ligero intento por
averiguar su siguiente juego al girar ligeramente la cabeza buscándole, y su
más que seria llamada de atención de que no debía moverse ni mirarle. Un infructuoso intento de apenas unos
segundos que le bastó para creer haberle visto retirándose la corbata .
Un oído atento y el recuerdo
de la imagen fotográfica de la situación
de cada elemento y mueble de la habitación , ayudaron a hacerse la composición
de lugar de sus pasos por el salón de la suite , y aquellos pasos determinantes
y decididos le acercaban al aparador de la entrada para concluir de nuevo
detrás de ella .
Contraste perfecto en la
ambientación al que él estaba más que acostumbrado. Unas manos que deseaban , por instantes , el cuerpo de la
mujer que tenía en enfrente con todo su instinto animal en pleno esplendor y
que sin embargo, parecían acariciar como
una especie de tregua de confianza al desabrochar su vestido y ayudarlo a caer rozándole sus brazos .
Sin el vestido como cobertura
, él la rodeó disfrutando de su media desnudez , dando la impresión de no
necesitar nada más, con aquel gesto de satisfacción implícita que sólo emergía
con sinceridad en extrañas ocasiones y más en un hombre acostumbrado a verse triunfador
en la mayoría de las ocasiones.
Extendiendo una de sus manos
para ofrecérsela , una vez Heyden le hubo correspondido, la llevó a los píes de
la escalera que ascendía hasta el piso
superior y tras ofrecerle adelantarse y subir
dos escalones, la hizo detenerse.
Sólo había algo que le
excitase más que la perfección absoluta en todo lo que realizaba , los objetos
punzantes que poseyeran filos cortantes, y
si haberlo visto , sin haber visto que cogiera ninguno, al sentir su
hoja fría ascender lentamente por la pierna desde la rodilla hasta la cadera ,
se acordó del abrecartas dorado situado en el aparador , junto a unas hojas
estilo pergamino y unos sobres.
Confirmar su filo cortante
resultó más fácil de lo esperado aunque él pareciera ya conocer tal detalle al
cortar , de un solo gesto, el lateral de su ropa interior , repitiendo dicho
gesto en el otro lado, ayudándola a retirar la maltrecha prenda con la puta del
elemento metálico.
Una nueva instrucción dada con
toda la determinación de que era capaz , y aquella sensación que se adentraba
en el cuerpo de ella de tensión involuntaria pero igualmente placentera,
sabiéndose vigilada y pensando si Robert
lo estaría viendo. Tratar de volver a
situarse en el lugar y momento en el que se encontraba no resultaba fácil.
Miles de dudas que poblaban su
mente y que ella trataba de apartar por el bien de la misión en la que ella
misma había involucrado a otros ,
nervios que tuvieron que volver a ser de acero , conforme subía uno a uno los
escalones hasta llegar a la puerta del dormitorio dónde él la mandó detenerse.
Sin haberse adentrado, la
corbata retirada , reapareció para cubrir sus ojos , debiendo , por el tiempo
tardado , que asegurarse , quizás con doble nudo, de que no fuera capaz ni de
caerse ni de quitarse tan fácil.
Y de nuevo sintió su mano
agarrándola y caminando al interior del dormitorio. El recuerdo fotográfico
perfecto de esa parte de la suite le
sirvió para reconocer que los pasos dados en su interior no la llevaban a la cama sino al gran cuarto de baño .
Guiada por él hasta la inmensa
bañera que parecía dominar aquel espacio de blanco impoluto , la ayudó a
adentrarse en ella , colocándola de píe con su espalda junto a la pared de piedra , fría y estéril.
Unos nuevos pasos que se
alejaban a poca distancia , y apenas escuchar el sonido de lo que creía debía
ser ropa depositándose en el suelo.
Tratando de amortiguar la
frialdad de la piedra sobre su piel , Heyden colocó sus manos en sus nalgas
apoyándose en ellas , pero cualquier técnica que tratase de amortiguar aquella
sensación de nada serviría para lo que le tocaba enfrentarse.
Se sentía observada de pronto,
muy cerca , quizás en frente suya . Ligeramente desorientada, ya que cualquier movimiento del que ahora
dominaba aquella situación resultaba excesivamente sigilosa , el calor de un
cuerpo humano cerca de una de sus piernas le confirmaría que él se encontraba
dentro de la bañera , con ella.
Una inesperada y sorpresiva
gota de agua fría cayó en su clavícula tensando su cuerpo de forma
involuntaria. Una primera gota a la que siguieron otras más situadas a posta ,
en lugares concretos, mientras el que manejaba el dispensador del agua a su
antojo , disfrutaba de cada sonido , de cada movimiento , que ella realizaba .
Pasar del agua más fría a la
más caliente y no de forma gradual precisamente fue la siguiente fase de este desconocido juego
del que sólo su mente resguardaba las no reglas
o las condiciones.
Observar los cambios en su
piel con cada nueva impresión, escucharla reaccionar y no quejarse , ni de
dolor alguno cuando la temperatura parecía extremarse , llevó , quizás , a
acelerar todo el proceso, porque pocos minutos después, las gotas dejaron paso
a la inundación con agua fría de la base de la bañera y su ascensión progresiva
a lo largo de la pierna .
Con el agua detenida a la
altura de su rodilla , una nueva tregua pareció acomodarse , lo que la puso
en aviso de que algo más sucedería , y
antes de que pudiera pensar con claridad, sentir una de sus manos , húmedas ,
apoderarse de su intimidad sin previo aviso obligándola a oscilar y casi
convulsionar . Puntos exactos , sin
necesidad de buscar , sin tan siquiera hacerle falta tantear , como si la
conociera a la perfección y supiese exactamente cómo hacerlo y dónde encontrar
la reacción descontrolada de una Heyden que hacía bastante que realmente había
comenzado a hacerle caso y a dejarse llevar por completo , movida más por la
curiosidad insana propiciada por quién parecía reconocerla demasiado bien .
Sólo cuando a Bourke le pareció que ella disfrutaba en
demasía , alejó su mano y la ayudó a ir descendiendo muy despacio ubicándole
las piernas dónde quería. Con mucho
cuidado , la sentó y recolocó sus piernas rodeando su cuerpo , y alzándola
ligeramente , la sentó sobre él .
Su cuerpo medio entumecido por
el frío y la tensión , le otorgaban una sensación muy extraña cada vez que le
sentía moverse en su interior . Agarrada
a su espalda sin más y con los ojos aún tapados , la baja temperatura del agua aún continuaba
sintiéndose , y en una piel casi insensibilizada , las yemas de sus dedos , apretando con fuerza
inusitada, apenas molestaban .
Su boca , haciéndose con todo
el cuerpo de una Heyden incapaz de reaccionar
creyendo que todo aquello era demasiado normal, continuaba dejando
señales patentes del encuentro sin que impedimento de ningún tipo se lo
impidiese .
Conforme fue aumentando la
velocidad de sus incursiones y en ella se evidenciaba un disfrute inusitado, con una de sus manos
en el pecho y otra en la parte baja de la espalda, fue dejándola caer hacia el
agua. Cuanto más descendía su cuerpo ,
la mano del pecho iba ascendiendo hacia su cuello.
La imagen , a través de la cámara situada en ese cuarto
de baño , puso en alerta al agente que vigilaba ,ampliándola y avisando a
Frank.
·
AGENTE: Tenemos problemas.
Aquella frase puso en alerta a
todos cuanto se encontraban en la suite
de al lado convertida en cuartel general.
Cuando Frank se acercó hasta
el monitor , nervioso , comenzó a dar instrucciones al agente.
·
FRANK: ¿No puedes aclarar más aún la imagen ?
·
AGENTE: Me temo que no. Todas estas suites
están domotizadas , un botón y
los cristales pasan de ser transparentes a traslúcidos. Antes de que empezase
la acción fue una de las cosas que este tío hizo.
Frank trató de extraer algo
más de claridad visual por sí mismo .
·
FRANK: ¿Tiene los ojos vendados ?
·
AGENTE: Y
eso que se ve en el cuello es su mano .
Aquello no dejó demasiado
tranquilos ni a Robert ni al propio Michael que , tras ver la imagen , creía
saber de qué se trataba .
Mientras , continuaba el
descenso provocado de su cuerpo en el agua sin que él dejase de penetrarla ,
cada vez con más fuerza , y con sólo
apenas parte de su rostro fuera del agua , imbuida en aquella mezcla de
sensaciones extrañas entre el frío y sus adentros, ni se dio cuenta de cómo se
encontraba realmente .
La velocidad y la agitación
volvieron a incrementarse y por los gemidos conjuntos aquello parecía deparar
el final acostumbrado, pero Bourke no era un hombre corriente , y sólo cuando
creyó que estaba a punto de llegar al éxtasis más brutal, con sus mano entre el
cuello y la barbilla de ella, la terminó sumergiendo en el agua .
La sensación del agua
adentrándose de aquella forma a través de su nariz y de su boca , la asustó e
hizo que tratase de escapar , impidiéndoselo él
al sostenerla con fuerza contra su pelvis usando el brazo que rodeaba su
parte baja dela espalda .
Tratando de ayudarse con las
manos , lanzó manotazos a diestro y siniestro , pero al no ver y encontrarse desorientada , no
atinaba a poder darle ni retenerle , y sostenida como se encontraba , sus
movimientos se encontraban muy limitados.
Desde la otra habitación, el
único que parecía menos intranquilo , Michael, se mostró pendiente de Robert
cuyo rostro de auténtico pavor , no parecía entender porque nadie hacía nada.
·
FRANK: - dirigiéndose a uno delos agentes – Dile
a los chicos de abajo que estén listos y vengan.
·
MICHAEL:
Retira la orden.
Bajo asombro de los presentes
, Frank quedó esperando que le justificase tal recomendación, David, asustado
se acercó a ellos para saber qué pasaba exactamente y a Robert , enfurecido ,
costaba contenerlo.
·
SHELDON: No jodas Michael , ¡ hay que sacarla de
ahí!
·
DAVID : ¿Qué diablos ….. ? – dijo mientras
miraba el monitor-.
·
MICHAEL:
No es lo qué parece, sólo tienes que darle tiempo.
·
SHELDON: ¿Tiempo? ¿Te has vuelto loco?
·
MICHAEL: Frank, sólo te pido que confíes en mí,
sé lo que me digo.
Tratando de aportar una cierta
tranquilidad que él no parecía tener del todo , en su interior, no podía dejar
de pensar que ojalá no se estuviera equivocando y que realmente ella supiera lo
que estaba haciendo.
Y la imagen cambió y todo se
detuvo por un segundo en la pantalla. Dentro de aquel cuarto de baño, las manos
de ella dejaron de dar manotazos agarrándose a los bordes de la bañera coincidiendo con el último gemido ahogado
emitido por él , que al mismo tiempo la ayudaba a incorporarse .
Con signos evidentes de
agotamiento , se aferró a él mientras
Bourke le retiraba la corbata de la cara.
Visiblemente agitada , se limitó
a mirarle mientras él la correspondía ,
y con sus manos , le acariciaba la espalda .
Una imagen , que a través de
aquella maldita pantalla , hizo respirar de alivio a Frank e incluso a Michael , pero que tras
hacer retomar su camino hacia la ventana a un Robert furioso, éste , arrancando
totalmente fuera de control , volvía sobre sus pasos hacia Michael mientras
Andy trataba de interponerse y contenerlo , mientras Frank y David intentaban recomponer la situación y los
nervios.
·
SHELDON: ¡Eres un maldito cabrón Fassworth ¡ ¿Qué le has hecho?
·
ANDY: Vamos Sheldon cálmate .
·
SHELDON: Te mato, juró que te mataré con mis
propias manos .
·
FRANK: Que alguien le tape la boca de una vez ,
o nos veremos con seguridad en la
habitación.
David, visiblemente nervioso ,
se acercó a él para tratar de calmarlo mientras Liz se disponía a llevárselo de
allí.
·
DAVID: - Cogiendo a Sheldon por los hombros- ¿En serio quieres que todo esto no haya valido la pena
y la descubra ? Liz, llévatelo de aquí, al dormitorio y que se refresque un poco.
Sin mirar hacia detrás , todos
vieron como Liz trataba de calmar a Robert conforme subían por la escalera . Por
su parte, Andy trató de comprobar que Michael se encontraba bien.
·
ANDY: Lo cierto es que no sé a quién pareces
conocer mejor , si a ella o a él.
·
FRANK: Yo me limitaré a dejarlo estar . No
quiero saber nada más.
Michael se limitó a no dejar
de observar fijamente la imagen de la pantalla, aquella, en la que se veía de
forma borrosa una entrega y normalidad
implícita , de la que acabaría preguntándose si la realidad que subyacía no sería
igual de borrosa .
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
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