CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMERO ( Tercera parte)
REENCUENTROS
Camino
del Aeropuerto acompañada por Michael, su única intención era encontrar el
primer vuelo que los llevase directamente hacia Sao Paulo.
No
existía un plan. Era imposible que lo hubiera dado el poco margen con el que
había contado y como todo había acontecido.
Siempre
supo que solicitarles ayuda no sería fácil. Siempre concibió la idea de que la
posibilidad de que la rechazasen , del
“no” por delante, se encontraría más que justificada, pero lo que nunca pudo
imaginar es que quién menos esperaba, quién más razones tenía para darle con la
puerta en las narices después de estos últimos años, fuese su única posibilidad
, desconocida, pero única.
Tras
intentarlo en varias compañías, Heyden consiguió un avión con salida prevista una hora más tarde, y por
suerte, viajarían juntos , aunque el vuelo, de diez horas de duración , acabaría convirtiéndose en una suerte de
silencios que ninguno de los dos quiso romper
sin saber exactamente por qué.
Siendo
las dos del mediodía hora local el avión aterrizaba en destino , y tras pasar
los controles de pasaporte, ambos se dispusieron a dirigirse a la salida en
busca de un taxi que les llevase al hotel que previamente Michael le había
indicado como la opción más viable.
Una vez
en el exterior, un joven uniformado hizo una señal para que un coche se
acercase , y abriéndoles la puerta , les invitó a adentrarse en él.
Nada más
subir , Michael le indicó la dirección , y el conductor, sin mediar palabra
alguna, sencillamente arrancó.
Mientras
Heyden trataba de buscar algo en su móvil , su acompañante , se limitó a
observar al conductor por el retrovisor cruzando miradas con él pese a las
gafas de sol que recubrían sus ojos.
·
HEYDEN : Espero que haya habitaciones.
·
MICHAEL: No habrá ningún problema.
Aquella
presunta seguridad inferida le resultó extraña, y mientras confirmaba unos
datos a través de su teléfono, se limitó a contestarle sin alzar la cabeza.
·
HEYDEN: Espero que tengas razón. Ayer comenzó el
mundial de surf , y ya sabes cómo es esto por aquí.
Un nuevo
cruce de miradas entre Michael y el conductor del vehículo dio pie a una señal encubierta y a una voz
hartamente reconocible que procedía de la parte delantera del coche .
·
ANDY: Yo
que tú no me preocuparía por ese detalle.
Y sólo
aquella voz , sorpresivamente , hizo que se detuviese todo a su alrededor y
mirase hacia el conductor , ataviado con una gorra que cubría su cabeza y sus
gafas oscuras.
·
HEYDEN: ¿Andy?
·
ANDY: Reacciona con normalidad . Nunca se sabe
dónde hay ojos curiosos.
Girar su
rostro hacia un Michael tan confiado como demostraba su voz y que sólo pudo sonreírla livianamente , la
hizo no poder salir de su sorpresa y su no entendimiento sobre qué era lo que
estaba ocurriendo.
A él, sólo
le quedó colocarle una de sus manos en el muslo y apretar ligeramente los dedos
para tratar de tranquilizarla, pero lejos de conseguirlo, una mezcla de
sentimientos encontrados entre la sorpresa y la no comprensión aumentó su
nerviosismo.
Tras un
paseo , a su juicio, con demasiadas vueltas , simulando tal vez un recorrido
más largo del que sería necesario, llegaron al hotel de referencia . En la
puerta , un hombre joven pero no uniformado como los aparcacoches del hotel que
se encontraban en el exterior, tomó las llaves y los tres , encabezados por
Andy, entraron en el vestíbulo.
Mientras
éste se acercaba al mostrador de recepción para solicitar la tarjeta-llave,
Michael, cogiéndola por el brazo, se la llevó hasta los ascensores donde le esperaron. Una vez en su interior y
sin poder reaccionar aún , ella observó que el que se suponía era el hombre de
confianza de Bourke portaba dos tarjetas llave y no sólo una, pero decidida a
no preguntar, sólo se limitó a dejarse llevar con la firme creencia de que al final
habría una explicación para todo.
Habiendo
apretado el último piso, la situación pareció volverse tensa cuando éste se
detuvo inesperadamente en el sexto .
Ante la apertura de puertas y la entrada
de tres clientes , Michael retuvo con fuerza a Heyden junto a la pared del
fondo , mientras Andy retrocedía lo justo como para proteger su parte frontal .
Aquellas
personas apretaron dos pisos más arriba , y al abrirse las puertas , el
bullicio exterior y el sonido reconocible de copas y platos, la hizo deducir
que se dirigían al restaurante.
En cuanto
volvieron a encontrarse solos y las puertas se cerraron , Andy se separó de
ella para acercarse más a la puerta , notando , a la vez, que la fuerza
aplicada por su acompañante protector , sobre su brazo, disminuía de nuevo.
Llegados
al piso deseado sin más intromisiones, la dirección a tomar fue la derecha ,
justo al fondo del pasillo , pero una ligera oscilación de la cabeza de aquel
que les guiaba hacia la puerta justo anterior , le hizo ir deduciendo algunas
posibilidades.
Sin
palabras que decirse, llegaron a la puerta , Andy introdujo la tarjeta y la
ésta se abrió. Para su sorpresa, el impresionante salón- recibidor de lo que
parecía ser una suite con amplios y
luminosos ventanales al fondo, no se encontraba vacío.
A la
izquierda, sentado en el espaldar de un enorme sofá esquinera y con un vaso en
la mano , Frank, y de píe, junto a él , su hermano
David. De la derecha , la imagen de una Liz sonriente apareció como una estela
, y dos hombres fornidos al fondo de la estancia que ella no pareció reconocer , formularon el
cuadro viviente de algo que ella
prefirió no cuestionarse.
Andy se
adentró decidido dejando la gorra y las gafas en el aparador situado junto a la
puerta mientras se acercaba a Frank.
Mientras
, el otro acompañante masculino, casi tuvo que ayudar a que Heyden entrase en
la habitación incitándola a hacerlo con
su mano en la espalda.
Tras
cerrar la puerta , la escena pareció cobrar una normalidad que le resultaba ajena.
·
FRANK: ¿Os ha seguido alguien?
·
ANDY: No, aun así di los rodeos oportunos por si
acaso.
Sólo al
observar como el gesto en el rostro de Heyden se tornaba extrañamente serio,
Frank decidió explicarle qué era todo
aquello.
·
FRANK: ¿En serio te creías que íbamos a dejarte
sola?
Un beso
en la mejilla como bienvenida , fue el gesto culminante que trató de relajarla,
pero ante su incomprensión de lo que estaba sucediendo, ante su incapacidad
para reaccionar, decidió ofrecerle su vaso .
·
FRANK: Creo que esto te vendrá bien. – ella miró
al contenido del vaso y después a sus ojos- No preguntes, sólo bebe.
Una
mirada de vuelta al contenido líquido de tono marrón del vaso , y un solo trago
para tratar de relajarse y digerirlo ante la sorpresa de alguno.
·
ANDY: Sí, indudablemente lo necesitaba. Tenías
que haberle visto su rostro cuando oyó mi voz.
Y de
todos los presentes , su mayor sorpresa , su hermano.
·
DAVID: Recibí una sola llamada después de que
salieras de mi despacho y eso bastó. Te has pasado media vida sin necesitarme o
evadiendo pedirme ayuda . Ahora que lo haces, no podía decir que no.
Mientras
aquellas palabras continuaban resonando en su cabeza, una Liz dadivosa y
contenida se acercaba a ella.
·
LIZ: Nos
has tenido muy lejos durante demasiado tiempo. Nunca más volverá a pasar .
Nunca más.
Una nueva
visualización general , y su mirada atravesada y cargada de explicaciones
exigidas a un Michael que había guardado silencio de todo aquello sabiéndolo.
Una mirada inculpatoria hacia quien resultó ser todo un gancho en todo aquel plan tan debidamente
tramado.
·
HEYDEN: Los pasajes de avión.
·
MICHAEL: Conseguidos desde que pisaste el JFK.
·
HEYDEN : Cómo…
·
MICHAEL: Todos terminamos teniendo ojos que
inesperadamente nos quieren y lo
demuestran . Me avisaron de que venías a Nueva York y yo ya sabía a qué, ¿para
qué perder más tiempo? Siempre te has salido con la tuya ¿por qué no facilitarte el camino?
Y por si
la impresión pudiera haber sido poca, aún sin asumir bien lo que la rodeaba,
una nueva voz igualmente reconocible , procedente del piso superior, la dejó
pálida.
·
ROBERT:
Siempre has sido algo suicida, pero ¿en serio te pensabas que esta vez
ibas a salirte con la tuya?
Caminando
a paso lento y sintiendo como una debilidad se apoderaba de sus piernas , fue
andando hacia los ventanales mientras observaba como el saliente del piso
superior iba dejando a la vista la amplitud del techo y la barandilla acristalada del mismo. Y la
presencia , casi omnipresente de Robert, ataviado con traje oscuro, pareció
cubrirlo todo.
·
FRANK: Siento interrumpir el momento romántico
de los tortolitos pero me temo que tiempo no es lo que nos sobra precisamente y
hay muchas cosas que debes saber y
preparar.
·
HEYDEN: ¿Puede alguien decirme dónde está el
cuarto de baño por favor?
Evidentemente
indispuesta, Andy le indicó el del piso donde se encontraban, y ante el
ofrecimiento de acompañarle, ella lo denegó.
·
LIZ: Voy
con ella – dijo evidentemente preocupada-.
·
FRANK: ¡No! – Elevó la cabeza hacia Robert , y
aquel ya sabía lo que debía hacer.-
Apoyada
sobre el lavabo. sus brazos temblaban. Se sentía ida y sin razón. Abrió el grifo del agua fría y se
limitó a contemplar como aquel líquido transparente aparecía para luego
desaparecer tras el sumidero. No sabía por qué no podía dejar de mirarla correr
, y conforme más la miraba , más parecía imposibilitada a dejar de hacerlo,
hasta que dejó de sentirse sola en aquel cuarto.
Cerró el
grifo, y con la presunción de saber
exactamente quién era, alzó la vista para verle allí, apoyado en la
moldura de la puerta , placenteramente servicial, como si nunca hubiese
sucedido nada, como si todo fuese normal.
·
ROBERT: Frank supo tus intenciones desde que
dejaste aquella casa . Te conoce demasiado bien y vio tu impotencia cuando te
confirmó tu nuevo estado y todo lo que
había montado sin que nadie hiciese nada.
Él mejor que nadie conoce tu
sensación de frustración por hacer lo
que te dicen , dar los resultados que se esperan, brindar al objetivo en
bandeja de plata y que al final te lo
paguen de esa forma.
Avisó a Michael y él fue
encargándose de todo mientras Frank culminaba el papeleo para pedir su propia
excedencia temporal y la de su grupo logístico, y también nos avisó a los demás
para que fuéramos realizando algunas gestiones al no contar con más tiempo.
De habértelo dicho, nunca lo
hubieras consentido, pero ninguno de nosotros podía ayudarte realmente sin
estar contigo.
·
HEYDEN:
¿Y Andy?
·
ROBERT:
Nunca ha estado en el lado equivocado , pero por su propia supervivencia
debía ejecutar el papel más realista posible. Como agente no tiene precio, como
actor tampoco.
Incrédulo
y sin asumir aún del todo lo que estaba sucediendo, pareció derrumbarse
agachando la cabeza para que él no la viera.
Acercándose
, la cogió por los hombros y le dio la vuelta. Apoyada sobre el lavabo, , con
la cabeza gacha aún, sólo vio su pecho y apoyó su cabeza. Sentir como sus brazos la estrechaban la fue
reconfortando.
·
ROBERT: Heyden – apretando aún más la cabeza
contra su pecho y agarrándolo con fuerza – cásate conmigo.
Sin haber
terminado de asumir lo anterior, estas
palabras volvieron a indisponerla en cierto modo. Las manos que le sostenían
por la espalda cayeron alejándose, y su cabeza fue separándose del que había
resultado ser su punto de apoyo hasta hacía breves instantes.
Desconcertada,
no podía encontrarse de otra forma.
·
HEYDEN: Pero… ¿de qué estás hablando? Nosotros
ya estamos casados.
·
ROBERT: Sí, lo sé, pero … no. Me refiero a algo
que los dos deseamos , algo real en el que podamos decir sí y no un frío papel .
La
incredulidad se apoderaba de ella . Se sentía como la pieza de un tablero de
ajedrez, cuya partida, por una vez , no jugaba según lo planeado. Peón de un
juego que no dominaba y que parecía entramparla . Algo a lo que ella no estaba acostumbrada. Por
una vez, no tenía el control.
Pero
antes de que pudiera responder o siquiera poseer más tiempo para pensar la
contestación , alguien tocó a la puerta.
·
MICHAEL: Siento interrumpir. ¿Estás bien? Frank
necesita que te incorpores al salón.
·
HEYDEN: Enseguida voy.
·
MICHAEL: Pero ¿te encuentras bien?
·
HEYDEN: Dentro de lo que cabe, creo que sí.
·
ROBERT: Iremos en seguida.
Volvió a
darle la espalda y a abrir el grifo . Volvió a observar el agua fría correr ,
pero en esta ocasión, sí introdujo sus
manos y , tratando de coger una parte , se la llevó a la cara y a la nuca para
refrescarse.
Una vez
lo hubo cerrado, él le ofreció una de las toallas y tras secarse la cara , la
dejó encima del lavabo y se limitó a salir del habitáculo en dirección al salón
recibidor.
Su
rostro, normalizado de pronto, parecía querer mostrar la apariencia de que todo
aquello ya le era conocido , y su actitud posterior, denotaba la larga
experiencia que los años no le habían hecho perder , y su falta absoluta de
miedo envuelta en un halo de exquisita profesionalidad.
·
HEYDEN: Bien. ¿Quién va a ponerme al día?
Todos se
acercaron al sofá mientras ella lo hacía a su hermano . Conforme lo cogía de
los botones de la camisa , tiraba de la
tela hacia ella para obligarle a agacharse y ponerse a su altura. Cuando lo
tuvo suficientemente cerca , le susurró algo al oído.
·
HEYDEN: Te quiero. Te he querido y te querré
siempre. No lo olvides.
Le besó
en la mejilla y lo soltó para acercarse al sofá donde la mayoría ya se
encontraban sentados y dispuestos.
·
FRANK: Bien.
No tenemos demasiado tiempo así que seré breve. Mi equipo lleva semanas
apostado en los lugares estratégicos . Cuento con dos personas que consiguieron
introducirse entre sus equipos de trabajo y seguridad en la casa ,
mientras cuatro de mis hombres mantienen
los recorridos habituales bien vigilados.
·
HEYDEN: ¿Recorridos habituales?
·
ANDY: Al igual que sucedía en los Estados Unidos, Bourke ha
decidido no ser demasiado discreto. No arma la bulla suficiente como para no
pasar desapercibido, pero un blanco como él que hace ostentación, por mínima
que sea, de su dinero o de a lo que se dedica , es un blanco fácil. ¿Y cómo
hace ostentación? Dejándose ver en los sitios adecuados y convirtiéndose en el
cliente habitual de algunos locales .
·
LIZ: Incluso tampoco se ha cortado un pelo en la
compra de su casa ni en la utilización de un , digamos, agente inmobiliario
especial de fama más que reconocida, para obtener la casa . – Liz se alejó un instante del foco de atención volviendo a los pocos segundos
con un sobre que le entregó a ella- Sao Paulo es una ciudad grande, con
demasiada gente , pero todo se termina sabiendo y mucho más rápido de lo que a
algunos les gustaría aunque a otros no les importe.
Heyden
abrió el sobre. En su interior , fotos aéreas y tomadas con teleobjetivos de
gran distancia de una gran casa en mitad de una espesa arboleda , en lo que
parecía ser lo alto de una montaña.
·
LIZ: Esa maravilla resulta ser una prueba delictiva objeto de una
incautación a un narcotraficante . Dos años en esa situación y de pronto,
vulnerando todas las normas posibles, la casa desaparece misteriosamente de la
lista oficial y pasa a su titularidad. – por un instante, el rostro extrañado
de Heyden abandonó las fotografías para centrarse en Liz – Sí, has escuchado
bien. Todo lo que tiene está a su
nombre. Nada de empresas pantalla , nada de sociedades fantasmas. A los efectos
de las autoridades , John Bourke es un ciudadano ejemplar de Sao Paulo. Un
empresario que ha dado trabajo a mucha gente de las zonas más deprimidas y que
invierte en las industrias generando más beneficios en siete años que muchos de los grandes
empresarios nacionales en veinte, y que además es socialmente ejemplar al
colaborar activamente en algunas causas sociales y benéficas.
·
HEYDEN Que unte a las autoridades no me
sorprende, no es la primera vez que lo hace, pero parece haber convertido lo
que antes era descuido en virtud.
·
MICHAEL: No hay descuido por su parte. Él
llevaba preparando esto mucho tiempo antes de que incluso tú entrases en escena
, aunque creo que de los presentes , hay alguien que podría explicártelo mucho
mejor .
·
DAVID: Durante una de esas famosas cenas que me
achacaste , el nombre de Bourke salió a colación , no desde el principio ,
desde luego, pero durante la conversación, sí se dieron detalles de algunas
relaciones económicamente ventajosas que el tercer socio en discordia había
decidido iniciar con concretas autoridades locales del país. Se hablaba de
facturación por la compra de terrenos y
la enorme facilidad que este sujeto tenía para conseguir las licencias de
explotación, y que por supuesto suponía una inversión segura para acoplar a sus
planes de jubilación.
·
HEYDEN: ¿Diamantes?
·
ROBERT: Y oro. Especialmente este último , y lo
de las licencias sólo son un papel con sello oficial, porque nunca han sido
legales , y menos dónde están situadas . Sus amigos los congresistas eran el
Secretario y Vicepresidente de la Comisión de Asuntos con Sudamérica, y
aprovecharon sus influencias y contactos con la Gobernación para acceder a los
informes técnicos periciales que el Gobierno de Brasil había ordenado realizar
meses antes sobre las zonas a proteger
de este tipo de espolios . Curiosamente , entre las llamadas y los sobres que
nuestro amigo en común otorgó y sigue otorgando regularmente , logra guardar las apariencias de realizar una
actividad legal, sin que las autoridades nacionales tengan conocimiento ya que
se fían de sus subordinados, los que se lo permiten a cambio de cuantiosas
ayudas a la comunidad y a los estudios
de sus hijos en el extranjeron.
·
FRANK: No hay demasiado tiempo que perder.
Heyden, tú querías esto , y nosotros hemos hecho esto con los medios de que
disponíamos , pero están a tu alcance. Te aseguro que todos los presentes ya lo
hemos hablado en multitud de ocasiones ,y aunque la conversación no siempre se
colmase de entendimiento absoluto , sí teníamos claro que si tú querías seguir
adelante , nosotros pondríamos de nuestra parte para que pudieras llevarlo a
cabo y acabar con él. Ahora eres tú la que tienes que decidir si continuas
adelante . Ahora bien , no tenemos demasiado margen. El plan previsto deberá
iniciarse esta noche .
La
incertidumbre la solaba. Sabía qué aquello era lo que siempre había querido.
Sabía que sus perspectivas, negativa al
principio , se habían reconvertido en todo lo que hubiera deseado y más aún ,
estando rodeada de su propia gente , de la gente que la quería y la apoyaba.
Pero justamente esa era la circunstancia que la hacía dudar más de lo que
hubiese deseado.
Una cosa
es que ella , por su cabezonería y su forma de hacer las cosas , arriesgase su
propia vida , algo que siempre tuvo asumido, y otra muy distinta arrastrar a
aquellos que siempre quiso y que ahora se encontraban con ella.
Tras
visualizar de nuevo todos y cada uno de los rostros que esperaban impacientes
una respuesta , bajó su cabeza sin saber qué contestar, y sólo para intentar
ayudarla a disipar dudas, Frank intervino de nuevo.
·
FRANK: Recuerdo haber conocido a una chiquilla
con aspecto de mujer madura y asentada que disfrutaba de su soledad en la
Universidad. Recuerdo su obstinación y su valentía a la hora de hacer lo que
creyera necesario para seguir adelante sin depender de nadie, y que ya entonces no se dejaba intimidar por
lo que se le interponía. Recuerdo a una mujer segura de sí misma que nunca dejó
de lado sus principios y que el día que la trajeron a mi despacho para ingresar
en la Academia , me supuso una de las mayores alegrías de mi vida porque sabría
que fuera donde fuese, pasase lo que pasase, nunca me dejaría solo ni me daría
la espalda , porque su concepto de lealtad nunca ha sido de este mundo.
Heyden, todos los que estamos
aquí sabemos por qué estamos y a qué hemos venido, sabemos los riesgos que
todos y cada uno de nosotros corre, y aun así los asumimos. Sólo estaos
esperando tu señal. Si decides no proseguir , recogeremos y nos iremos por
donde mismo hemos venido , excepto Andy que deberá quedarse , pero si como
supongo , decides que debemos seguir
adelante, seremos un equipo , para todo lo que haya de acontecer.
Aquellas
palabras le trajeron flashes de imágenes que se sucedían de forma
ininterrumpida: el momento de conocer a Frank y cuando la rescató de sus amigos
en el local , su momento con él en la biblioteca estando solos , el momento de
conocer a Liz en aquel pasillo del gran edificio después de avergonzar al
capitán del equipo que no hacía otra cosa que hostigarla , el primer momento en
que escuchó la voz de aprobación para que entrase en el club de Victoria de un Michael del que desconocía aún su
verdadero aspecto , o la de su rostro después de llevársela a su casa para
intentar salvarle la vida . Imágenes de las que Andy tampoco se libró. Desde su
primer encuentro en la escalera de la comisaría hasta el día en que la invitó a acceder a su casa o la
desagradable despedida en el hospital. O su hermano David y sus entrañables y
sobrecogedores abrazos contra su
pecho para evitar que pudiera escuchar
los gritos de su padre o sus pasos acercarse o el día en que ambos se despedían
en el exterior de la casa familiar.
¿Y
Robert? Dos instantes vinieron a su mente . Dos únicos momentos que la
marcarían para siempre : el instante de encuentro en el club ante la atenta
mirada de Michael , y la forma en que le suplicó en su casa, justo antes de
volver con Bourke, que pasase aquella última noche con él.
Todos
estuvieron presentes en aquellos breves instantes. Ninguno quedó fuera , y sin
embargo, tras hacer aquella especie de revisión mental, le devolvió la mirada a
Frank y gesticulando un sí rotundo y convincente con la cabeza, sólo quedaba
ponerse en marcha.
Efectivamente
no hubo tiempo casi de reaccionar. Aquella era la noche y la fiesta que se celebraría en el gran
salón de la Gobernación, la ocasión perfecta. El invitado de honor resultaría
ser el objetivo. Una recaudación
oportuna de fondos para los hospitales infantiles, la mejor excusa y la más ideal de las formas
de que él pudiera lucirse y no rechazase la asistencia.
Un
minúsculo transmisor ubicado en la oreja derecha para poder tener comunicación directa con quiénes serían sus
ojos aquella noche como forma de tener
controlado todo el espacio y cada movimiento, agentes encubiertos entre los
camareros e invitados , y los principales actores en la habitación contigua ,
justamente aquella a la que Andy miró levemente cuando se dirigían a la suite.
Una
preparación que comenzaría tras una reconfortante ducha rápida y la inestimable ayuda de Liz para peinarla
recogiéndole el cabello , maquillarla suavemente , y extraer el vestido que
llevaría del gran armario con puertas de espejo. Un impresionante y
entallado vestido largo de terciopelo
azul oscuro , con espalda descubierta
hasta la cintura y cuello cisne, cerrado en su parte superior , por un único y fino
broche en forma de brillantes engarzados como
colgante que destacaba aún más su
espalda al seguir toda la columna.
Sin aún
haberse visto realmente , su amiga la ayudó colocándole las sandalias de fino tacón alto a juego con el traje , y
se dispuso a alejarse un poco cuando estuvo lista.
Al darse
la vuelta , vio su cuerpo elegantemente
delineado por el corte entallado del traje, mientras que los espejos del
armario le otorgaban otra perspectiva. Sintiendo su espalda al aire, optó por
girarse ligeramente para verse por detrás, y
aquellas cicatrices, siempre ocultas, parecían quedar disipadas por el
cierre colgante.
·
LIZ: Nunca terminé de creer que te conociera tan
bien con tan sólo verte.
·
HEYDEN: ¿Quién?
·
LIZ: Michael ¿Quién si no ? Él fue quién te compró el vestido mientras todos nos
preguntábamos si sería una buena idea.
Sí. Él.
El único capaz no sólo de conocerla mejor que a sí misma, si no además , saber
exactamente cómo llamar la atención y
atraer irremediablemente a Bourke hacia ella.
·
LIZ: ¿Lista?
Mientras
continuaba mirando hacia su imagen reflejada, respiró hondo , y seguidamente le reafirmó con la cabeza.
Expectantes,
la primera en incorporarse al salón fue Liz , y apenas dos segundos más tarde
lo hizo ella.
Sus
rostros lo decían absolutamente todo , especialmente el de Robert que
encontrándose bebiendo un sorbo de una bebida , dejó caer prácticamente el vaso de sus labios. Andy no salía de su
asombro, y Michael mostraba esa digna seguridad tan suya del que sabe que hay
cosas en las que es incapaz de errar o equivocarse.
Frank se
acercó a ella satisfecho de lo que veía
en ella con el auricular en las manos.
·
FRANK: Preciosa . Realmente espectacular.
·
ANDY:
Espero que tu idea no fuera pasar inadvertida.
·
FRANK: Tiene mucho alcance . Mi gente colocó
amplificadores y microcámaras diminutas en lugares estratégicos durante toda la
semana , más las que portarán ellos en los trajes, así que se puede decir que
estarás vigilada en todo momento mientras permanezcas en el salón. ¿No hace
falta que te diga que si decides traerlo…- como si de una reacción innata se
tratase , se detuvo en seco y giró su cabeza hacia Robert-
·
HEYDEN: O él decidiese seguirme hasta aquí,
deberé deshacerme del auricular antes, lo sé.
Frank
volvió a ella para asegurarse de colocarle el aparato lo más disimuladamente
posible.
·
FRANK: El coche te espera abajo. Ésta es la
invitación. – Le entregó un sobre – La presentasen la puerta y accedes. Deberás
dejarte ver y estar atenta a las
indicaciones , sobre todo a partir de que él haya llegado , de lo cual estarás
puntualmente informada. ¿Tranquila?
·
HEYDEN: No, pero decirte lo contrario sería
mentir.
·
FRANK: Todo saldrá bien. Nosotros estaremos
visualizando todo ahí al lado.
Un beso
en la frente fue el mayor gesto de dación de confianza que podía permitirse en ese instante, y como
si del capitán de un equipo se tratara ,
abrió el camino hacia la suite de al lado . Uno de los últimos en salir fue
Michael , y cuando pasó junto a Robert, con una de sus manos apretó levemente
su hombro para a continuación
desaparecer y dejarles a solas al menos un instante.
Sin
embargo, ambos no pudieron decirse absolutamente nada. Las palabras no fluían
en ninguno de los dos, y en ambos rostros sólo se reflejaba una cosa :
necesidad.
Heyden
hubiera preferido que no estuviera . Consciente de lo que esto suponía para él
, y más sabiendo que lo presenciaría, en su garganta sólo se formaban nudos
continuos que no la dejaban apenas decidirse a dar un paso, pero en un gesto
decidido , como si de un impulso se . tratase, comenzó a andar decididamente
hacia la puerta siendo detenida abruptamente cuando él le agarró una de las
manos.
Se sentía
observada pese a saber que él , al igual
que ella, no podía mirarla, pero la fuerza con la que agarraba su mano, comenzó
a generar en ella una inseguridad que no convenía en aquel instante .
·
HEYDEN: Veas lo que veas esta noche, pase lo que
pase, hazme un favor, recuerda el instante en el club y lo que ambos sentimos
en ese momento. No lo olvides jamás.
Y como si
de una hoja que se desprendiese de la rama de un árbol, fue sintiendo la
liberación de su mano , optando por continuar hacia la puerta sin mirar hacia
detrás. No podía , pero por encima de
todo, no debía hacerlo.
Tratando
de recomponerse durante el trayecto de aquel pasillo que parecía inmenso hasta
llegar al ascensor, sólo pudo comenzar a reconstruir su papel de aparente
entereza en el interior del elevador.
Al salir
de él, cada paso dado que le llevaba hasta el coche que se encontraba
esperándola suponía una reafirmación de sí misma y de que al final lo
conseguiría, de que la suerte podría estar de su lado por fín , aunque la
prudencia fuese su mejor salvaguarda.
Una media
hora después de su salida del hotel, el chofer detenía el vehículo justo a los
píes de la escalinata de acceso al recinto y descendía de él para abrirle la
puerta.
Ya desde
su salida, acaparó la atención de algunos de los invitados que esperaban en el
exterior para poder acceder , y cuando le tocó el turno a ella , el hombre que
le recogió la invitación , hizo una señal al que tenía encomendado ir marcando
a los invitados asistentes en la lista que se encontraba en su poder.
Tras
recibir la indicación oportuna, accedió al gran salón habilitado esa noche para
el citado evento, y las primeras indicaciones del equipo de apoyo que se
encontraba en el hotel, fueron transmitidas a través del auricular.
·
FRANK: Perfecto, ya estás dentro. Los chicos
tienen controlado tu perímetro . Acércate a uno de los camareros y coge una
copa . Comienza a dejarte ver, exhíbete
como sólo tú sabes hacerlo.
No podía
responderle , pero escucharle le fue otorgando cierto nivel de tranquilidad que
comenzaba a necesitar.
Hizo lo
mandatado de tal forma , que casi logró a convertirse en lo más comentado de la
noche, hasta que poco más de veinte minuto más tarde , el hombre de la noche
hiciese acto de presencia. Sólo entonces , la tensión volvería a su cuerpo al
recibir la noticia.
·
FRANK: Heyden, acaba de llegar . Está subiendo
las escalinatas . lo tendrás ahí mismo en menos de cinco minutos.
Tratando de
buscar un sitio desde donde ser vista,
se acercó a una de las puertas
que daban acceso a la gran terraza exterior.
·
FRANK: Atenta Heyden, ya está en el salón,
repito, ya está en el salón.
Tratando
de aprovechar la brisa de la noche para respirar , casi resultaba imposible
hacerlo.
·
FRANK: Heyden, está a pocos metros de ti. No te
muevas . localización perfecta para visualizar objetivo.
Ajena a
lo que aquellas palabras podían significar , no se percató de cuanto destacaba
su estilizada figura femenina ataviado
con aquel traje oscuro junto a una imponente columna de mármol blanco , aquella
en la que se encontraba apoyada.
Con una
copa de vino en la mano, Bourke fue haciendo una de las cosas que mejor sabía
hacer, dejarse ver entre los invitados cubriéndose de gestos de socialización .
“La
inquietante y desconocida dama de azul
“, como la denominaron algunos de los invitados masculinos de la Gobernación,
se convirtió en la comidilla curiosa de aquellos viejos atorados y enfoscados en
sus smokines , que lejos de querer que sus esposas , también presentes ,
conociesen sus intenciones , creaban corrillos entre ellos para inventar
posibles teorías sobre aquella misteriosa mujer.
Y
aquellos mismos comentarios, oídos de pasada
mientras él deambulaba , originaron el despertar de su curiosidad innata
, y comenzó a realizar gestiones de averiguación sobre la localización exacta
de tal mujer en aquella estancia.
Situado
al otro extremo de la sala , nadie conseguía saber con exactitud dónde ésta
permanecía , y en su incesante búsqueda , al lograr esquivar un grupo
tumultuoso de mujeres que discutían airadamente , giró la cabeza para proseguir hacia delante ,
y la vio.
Un nuevo
mensaje de voz fue emitido.
·
FRANK: Heyden, te ha visto , repito, acaba de
verte, y se dirige a ti .
Todos sus
esfuerzos por colmarse de tranquilidad resultaron en vano. Los nervios aparecieron
de nuevo y su única y primera reacción
fue beber el contenido de su copa de golpe , y quitarse rápidamente el
auricular dejándolo caer cerca de su pie , pisándolo a continuación y tratando
de meterlo a través de la rendija situada entre la puerta y la moldura.
El ruido
que generó aquel acto en la habitación del hotel dónde se encontraba Frank, hizo que éste se quitase los auriculares violentamente.
·
FRANK: A partir de ahora sólo tendremos
visualización . acaba de deshacerse del auricular.
Los
rostros preocupados comenzaron a multiplicarse, no tanto por la desconfianza
que eso pudiera generar sino porque aquello ya no tenía marcha atrás posible ,
y una vez saliese del recinto no habría contacto alguno, prácticamente.
Mientras,
en la fiesta , un Bourke que sentía una enorme curiosidad por conocer a la
mujer de la que hablaban todos sus conocidos , se acercó a ella , pero conforme
más cerca se encontraba, algo en su persona comenzaba a resultarle muy familiar
. La luz en aquella zona no era exuberante pero sí suficiente para que el brillante del cierre colgante le
llamase la atención durante un breve instante , lo justo y preciso hasta que se
percató de otro pequeño detalle mucho más reconocible.
A pocos
pasos de ella optó por detenerse y observarla . Ella no se movió , y sin
embargo, casi podía sentir la respiración agitada de él en su espalda . Sin
tenerlo aún tan cerca , podía sentir su goce y disfrute con el espectáculo que
siempre le atrajo, percibir su
sobrexcitación extrema con la vista concebida por él , como el manjar más
delicioso en ella.
Esperando
que él se decidiese , que tomase la iniciativa , esperó pacientemente junto a
la misma columna en la que llevaba un rato, con su vista puesta en el exterior
y sus sentidos hacia cualquier leve movimiento de su contrincante.
·
BOURKE: Siete años después algunas cosas no cambian.
·
HEYDEN: Algunas cosas simplemente no requieren
tiempo porque no se las puede cambiar.
·
BOURKE: Salvo que ya no las ocultas, eso sí ha
cambiado.
Cogiendo
fuerzas de flaqueza , determinó girarse y mostrarle su aspecto más sugerente y
sensual .
·
HEYDEN: Sabía que era la única forma de volver a
atraerte hacia mí.
Pasos lentos
de prudente acercamiento brindados con una sonrisa maliciosa, aquella, que en
siete años tampoco había cambiado.
·
BOURKE: ¿Qué excusa tienes ahora para haber
aparecido aquí?
·
HEYDEN: ¿Crees en serio que la necesito?
Cada gesto,
cada leve movimiento de sus brazos, de sus labios al hablar y que él observaba
minuciosamente mientras humedecía los suyos , le transmitía mensajes claro de
dación que pese al tiempo pasado él no
podía ocultar desear como ciertos. Gestos , que le llevaron a olvidarse
paulatinamente de la prudencia y acercarse tanto como para que de la tensión, el aire apenas tuviese espacio para pasar .
·
HEYDEN: No hay excusas. Sé a lo que he venido .
·
BOURKE: Sorpréndeme entonces.
·
HEYDEN: Durante siete años de encierro sólo he
tenido un objetivo para soportar y sobrevivir , un objetivo: tú.
Ana
Patricia Cruz López
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