domingo, 11 de septiembre de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMERO (Tercera parte) Reencuentros. (Registrado en SAFE CREATIVE , JUNIO 2015)

CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMERO ( Tercera   parte)
REENCUENTROS

Camino del Aeropuerto acompañada por Michael, su única intención era encontrar el primer vuelo que los llevase directamente hacia Sao Paulo.
No existía un plan. Era imposible que lo hubiera dado el poco margen con el que había contado y como todo había acontecido.
Siempre supo que solicitarles ayuda no sería fácil. Siempre concibió la idea de que la posibilidad de que  la rechazasen , del “no” por delante, se encontraría más que justificada, pero lo que nunca pudo imaginar es que quién menos esperaba, quién más razones tenía para darle con la puerta en las narices después de estos últimos años, fuese su única posibilidad , desconocida, pero única.
Tras intentarlo en varias compañías, Heyden consiguió un avión  con salida prevista una hora más tarde, y por suerte, viajarían juntos , aunque el vuelo, de diez  horas de duración ,  acabaría convirtiéndose en una suerte de silencios que ninguno de los dos quiso romper  sin saber exactamente por qué.
Siendo las dos del mediodía hora local el avión aterrizaba en destino , y tras pasar los controles de pasaporte, ambos se dispusieron a dirigirse a la salida en busca de un taxi que les llevase al hotel que previamente Michael le había indicado como la opción más viable.
Una vez en el exterior, un joven uniformado hizo una señal para que un coche se acercase , y abriéndoles la puerta , les invitó a adentrarse en él.
Nada más subir , Michael le indicó la dirección , y el conductor, sin mediar palabra alguna, sencillamente arrancó.
Mientras Heyden trataba de buscar algo en su móvil , su acompañante , se limitó a observar al conductor por el retrovisor cruzando miradas con él pese a las gafas de sol que recubrían sus ojos.

·        HEYDEN : Espero que haya habitaciones.
·        MICHAEL: No habrá ningún problema.

Aquella presunta seguridad inferida le resultó extraña, y mientras confirmaba unos datos a través de su teléfono, se limitó a contestarle sin alzar la cabeza.


·        HEYDEN: Espero que tengas razón. Ayer comenzó el mundial de surf , y ya sabes cómo es esto por aquí.

Un nuevo cruce de miradas entre Michael y el conductor del vehículo  dio pie a una señal encubierta y a una voz hartamente reconocible que procedía de la parte delantera del coche .

·        ANDY:  Yo que tú no me preocuparía por ese detalle.

Y sólo aquella voz , sorpresivamente , hizo que se detuviese todo a su alrededor y mirase hacia el conductor , ataviado con una gorra que cubría su cabeza y sus gafas oscuras.

·        HEYDEN: ¿Andy?
·        ANDY: Reacciona con normalidad . Nunca se sabe dónde hay ojos curiosos.

Girar su rostro hacia un Michael tan confiado como demostraba su voz  y que sólo pudo sonreírla livianamente , la hizo no poder salir de su sorpresa y su no entendimiento sobre qué era lo que estaba ocurriendo.
A él, sólo le quedó colocarle una de sus manos en el muslo y apretar ligeramente los dedos para tratar de tranquilizarla, pero lejos de conseguirlo, una mezcla de sentimientos encontrados entre la sorpresa y la no comprensión aumentó su nerviosismo.

Tras un paseo , a su juicio, con demasiadas vueltas , simulando tal vez un recorrido más largo del que sería necesario, llegaron al hotel de referencia . En la puerta , un hombre joven pero no uniformado como los aparcacoches del hotel que se encontraban en el exterior, tomó las llaves y los tres , encabezados por Andy, entraron en el vestíbulo.
Mientras éste se acercaba al mostrador de recepción para solicitar la tarjeta-llave, Michael, cogiéndola por el brazo, se la llevó hasta los ascensores  donde le esperaron. Una vez en su interior y sin poder reaccionar aún , ella observó que el que se suponía era el hombre de confianza de Bourke portaba dos tarjetas llave y no sólo una, pero decidida a no preguntar, sólo se limitó a dejarse llevar con la firme creencia de que al final habría una explicación para todo.
Habiendo apretado el último piso, la situación pareció volverse tensa cuando éste se detuvo inesperadamente  en el sexto . Ante la apertura de puertas  y la entrada de tres clientes , Michael retuvo con fuerza a Heyden junto a la pared del fondo , mientras Andy retrocedía lo justo como para proteger su parte frontal .
Aquellas personas apretaron dos pisos más arriba , y al abrirse las puertas , el bullicio exterior y el sonido reconocible de copas y platos, la hizo deducir que se dirigían al restaurante.
En cuanto volvieron a encontrarse solos y las puertas se cerraron , Andy se separó de ella para acercarse más a la puerta , notando , a la vez, que la fuerza aplicada por su acompañante protector , sobre su brazo, disminuía de nuevo.
Llegados al piso deseado sin más intromisiones, la dirección a tomar fue la derecha , justo al fondo del pasillo , pero una ligera oscilación de la cabeza de aquel que les guiaba hacia la puerta justo anterior , le hizo ir deduciendo algunas posibilidades.
Sin palabras que decirse, llegaron a la puerta , Andy introdujo la tarjeta y la ésta se abrió. Para su sorpresa, el impresionante salón- recibidor de lo que parecía ser una suite  con amplios y luminosos ventanales al fondo, no se encontraba vacío.
A la izquierda, sentado en el espaldar de un enorme sofá esquinera y con un vaso en la mano ,   Frank, y de píe, junto a él , su hermano David. De la derecha , la imagen de una Liz sonriente apareció como una estela , y dos hombres fornidos al fondo de la estancia  que ella no pareció reconocer , formularon el cuadro viviente  de algo que ella prefirió no cuestionarse.
Andy se adentró decidido dejando la gorra y las gafas en el aparador situado junto a la puerta  mientras se acercaba a Frank.
Mientras , el otro acompañante masculino, casi tuvo que ayudar a que Heyden entrase en la habitación  incitándola a hacerlo con su mano en la espalda.
Tras cerrar la puerta , la escena pareció cobrar una normalidad  que le resultaba ajena.

·        FRANK: ¿Os ha seguido alguien?
·        ANDY: No, aun así di los rodeos oportunos por si acaso.
Sólo al observar como el gesto en el rostro de Heyden se tornaba extrañamente serio, Frank decidió  explicarle qué era todo aquello.
·        FRANK: ¿En serio te creías que íbamos a dejarte sola?
Un beso en la mejilla como bienvenida , fue el gesto culminante que trató de relajarla, pero ante su incomprensión de lo que estaba sucediendo, ante su incapacidad para reaccionar, decidió ofrecerle su vaso .
·        FRANK: Creo que esto te vendrá bien. – ella miró al contenido del vaso y después a sus ojos- No preguntes, sólo bebe.
Una mirada de vuelta al contenido líquido de tono marrón del vaso , y un solo trago para tratar de relajarse y digerirlo ante la sorpresa de alguno.
·        ANDY: Sí, indudablemente lo necesitaba. Tenías que haberle visto su rostro cuando oyó mi voz.
Y de todos los presentes , su mayor sorpresa , su hermano.

·        DAVID: Recibí una sola llamada después de que salieras de mi despacho y eso bastó. Te has pasado media vida sin necesitarme o evadiendo pedirme ayuda . Ahora que lo haces, no podía decir que no.
Mientras aquellas palabras continuaban resonando en su cabeza, una Liz dadivosa y contenida se acercaba a ella.
·        LIZ:  Nos has tenido muy lejos durante demasiado tiempo. Nunca más volverá a pasar . Nunca más.
Una nueva visualización general , y su mirada atravesada y cargada de explicaciones exigidas a un Michael que había guardado silencio de todo aquello sabiéndolo. Una mirada inculpatoria hacia quien resultó ser todo  un gancho en todo aquel plan tan debidamente tramado.
·        HEYDEN: Los pasajes de avión.
·        MICHAEL: Conseguidos desde que pisaste el  JFK.
·        HEYDEN : Cómo…
·        MICHAEL: Todos terminamos teniendo ojos que inesperadamente  nos quieren y lo demuestran . Me avisaron de que venías a Nueva York y yo ya sabía a qué, ¿para qué perder más tiempo? Siempre te has salido con la tuya  ¿por qué no facilitarte el camino?
Y por si la impresión pudiera haber sido poca, aún sin asumir bien lo que la rodeaba, una nueva voz igualmente reconocible , procedente del piso superior, la dejó pálida.
·        ROBERT:  Siempre has sido algo suicida, pero ¿en serio te pensabas que esta vez ibas a salirte con la tuya?
Caminando a paso lento y sintiendo como una debilidad se apoderaba de sus piernas , fue andando hacia los ventanales mientras observaba como el saliente del piso superior iba dejando a la vista la amplitud del techo  y la barandilla acristalada del mismo. Y la presencia , casi omnipresente de Robert, ataviado con traje oscuro, pareció cubrirlo todo.  
·        FRANK: Siento interrumpir el momento romántico de los tortolitos pero me temo que tiempo no es lo que nos sobra precisamente y hay muchas cosas que debes saber  y preparar.
·        HEYDEN: ¿Puede alguien decirme dónde está el cuarto de baño por favor?
Evidentemente indispuesta, Andy le indicó el del piso donde se encontraban, y ante el ofrecimiento de acompañarle, ella lo denegó.
·        LIZ:  Voy con ella – dijo evidentemente preocupada-.
·        FRANK: ¡No! – Elevó la cabeza hacia Robert , y aquel ya sabía lo que debía hacer.-
Apoyada sobre el lavabo. sus brazos temblaban. Se sentía ida y sin razón. Abrió el  grifo del agua fría  y  se limitó a contemplar como aquel líquido transparente aparecía para luego desaparecer tras el sumidero. No sabía por qué no podía dejar de mirarla correr , y conforme más la miraba , más parecía imposibilitada a dejar de hacerlo, hasta que dejó de sentirse sola en aquel cuarto.
Cerró el grifo, y con la presunción de saber  exactamente quién era, alzó la vista para verle allí, apoyado en la moldura de la puerta , placenteramente servicial, como si nunca hubiese sucedido nada, como si todo fuese normal.
·        ROBERT: Frank supo tus intenciones desde que dejaste aquella casa . Te conoce demasiado bien y vio tu impotencia cuando te confirmó tu nuevo estado y  todo lo que había montado sin que nadie hiciese nada.   Él mejor que nadie conoce tu sensación de frustración por  hacer lo que te dicen , dar los resultados que se esperan, brindar al objetivo en bandeja de plata  y que al final te lo paguen de esa forma.
Avisó a Michael y él fue encargándose de todo mientras Frank culminaba el papeleo para pedir su propia excedencia temporal y la de su grupo logístico, y también nos avisó a los demás para que fuéramos realizando algunas gestiones al no contar con más tiempo.
De habértelo dicho, nunca lo hubieras consentido, pero ninguno de nosotros podía ayudarte realmente sin estar contigo.
·        HEYDEN:  ¿Y Andy?
·        ROBERT:  Nunca ha estado en el lado equivocado , pero por su propia supervivencia debía ejecutar el papel más realista posible. Como agente no tiene precio, como actor tampoco.
Incrédulo y sin asumir aún del todo lo que estaba sucediendo, pareció derrumbarse agachando la cabeza para que él no la viera.
Acercándose , la cogió por los hombros y le dio la vuelta. Apoyada sobre el lavabo, , con la cabeza gacha aún, sólo vio su pecho y apoyó su cabeza.  Sentir como sus brazos la estrechaban la fue reconfortando.
·        ROBERT: Heyden – apretando aún más la cabeza contra su pecho y agarrándolo con fuerza – cásate conmigo.
Sin haber terminado  de asumir lo anterior, estas palabras volvieron a indisponerla en cierto modo. Las manos que le sostenían por la espalda cayeron alejándose, y su cabeza fue separándose del que había resultado ser su punto de apoyo hasta hacía breves instantes.
Desconcertada, no podía encontrarse de otra forma.
·        HEYDEN: Pero… ¿de qué estás hablando? Nosotros ya estamos casados.
·        ROBERT: Sí, lo sé, pero … no. Me refiero a algo que los dos deseamos , algo real en el que podamos decir sí y no un frío papel .
La incredulidad se apoderaba de ella . Se sentía como la pieza de un tablero de ajedrez, cuya partida, por una vez , no jugaba según lo planeado. Peón de un juego que no dominaba y que parecía entramparla .  Algo a lo que ella no estaba acostumbrada. Por una vez, no tenía el control.

Pero antes de que pudiera responder o siquiera poseer más tiempo para pensar la contestación , alguien tocó a la puerta.
·        MICHAEL: Siento interrumpir. ¿Estás bien? Frank necesita que te incorpores al salón.
·        HEYDEN: Enseguida voy.
·        MICHAEL: Pero ¿te encuentras bien?
·        HEYDEN: Dentro de lo que cabe, creo que sí.
·        ROBERT: Iremos en seguida.
Volvió a darle la espalda y a abrir el grifo . Volvió a observar el agua fría correr , pero en esta ocasión,  sí introdujo sus manos y , tratando de coger una parte , se la llevó a la cara y a la nuca para refrescarse.
Una vez lo hubo cerrado, él le ofreció una de las toallas y tras secarse la cara , la dejó encima del lavabo y se limitó a salir del habitáculo en dirección al salón recibidor.
Su rostro, normalizado de pronto, parecía querer mostrar la apariencia de que todo aquello ya le era conocido , y su actitud posterior, denotaba la larga experiencia que los años no le habían hecho perder , y su falta absoluta de miedo envuelta en un halo de exquisita profesionalidad.
·        HEYDEN: Bien. ¿Quién va a ponerme al día?
Todos se acercaron al sofá mientras ella lo hacía a su hermano . Conforme lo cogía de los botones de la camisa ,  tiraba de la tela hacia ella para obligarle a agacharse y ponerse a su altura. Cuando lo tuvo suficientemente cerca , le susurró algo al oído.
·        HEYDEN: Te quiero. Te he querido y te querré siempre. No lo olvides.
Le besó en la mejilla y lo soltó para acercarse al sofá donde la mayoría ya se encontraban sentados y dispuestos.
·        FRANK: Bien.  No tenemos demasiado tiempo así que seré breve. Mi equipo lleva semanas apostado en los lugares estratégicos . Cuento con dos personas que consiguieron introducirse entre sus equipos de trabajo y seguridad en la casa , mientras  cuatro de mis hombres mantienen los recorridos habituales bien vigilados.
·        HEYDEN: ¿Recorridos habituales?
·        ANDY: Al igual que  sucedía en los Estados Unidos, Bourke ha decidido no ser demasiado discreto. No arma la bulla suficiente como para no pasar desapercibido, pero un blanco como él que hace ostentación, por mínima que sea, de su dinero o de a lo que se dedica , es un blanco fácil. ¿Y cómo hace ostentación? Dejándose ver en los sitios adecuados y convirtiéndose en el cliente habitual de algunos locales .
·        LIZ: Incluso tampoco se ha cortado un pelo en la compra de su casa ni en la utilización de un , digamos, agente inmobiliario especial de fama más que reconocida, para obtener la casa .  – Liz se alejó un instante del  foco de atención volviendo a los pocos segundos con un sobre que le entregó a  ella-   Sao Paulo es una ciudad grande, con demasiada gente , pero todo se termina sabiendo y mucho más rápido de lo que a algunos les gustaría aunque a otros no les importe.
Heyden abrió el sobre. En su interior , fotos aéreas y tomadas con teleobjetivos de gran distancia de una gran casa en mitad de una espesa arboleda , en lo que parecía ser lo alto de una montaña.
·        LIZ: Esa maravilla resulta ser  una prueba delictiva objeto de una incautación a un narcotraficante . Dos años en esa situación y de pronto, vulnerando todas las normas posibles, la casa desaparece misteriosamente de la lista oficial y pasa a su titularidad. – por un instante, el rostro extrañado de Heyden abandonó las fotografías para centrarse en Liz – Sí, has escuchado bien.  Todo lo que tiene está a su nombre. Nada de empresas pantalla , nada de sociedades fantasmas. A los efectos de las autoridades , John Bourke es un ciudadano ejemplar de Sao Paulo. Un empresario que ha dado trabajo a mucha gente de las zonas más deprimidas y que invierte en las industrias generando más beneficios  en siete años que muchos de los grandes empresarios nacionales en veinte, y que además es socialmente ejemplar al colaborar activamente en algunas causas sociales y benéficas.
·        HEYDEN Que unte a las autoridades no me sorprende, no es la primera vez que lo hace, pero parece haber convertido lo que antes era descuido en virtud.
·        MICHAEL: No hay descuido por su parte. Él llevaba preparando esto mucho tiempo antes de que incluso tú entrases en escena , aunque creo que de los presentes , hay alguien que podría explicártelo mucho mejor .
·        DAVID:  Durante una de esas famosas cenas que me achacaste , el nombre de Bourke salió a colación , no desde el principio , desde luego, pero durante la conversación, sí se dieron detalles de algunas relaciones económicamente ventajosas que el tercer socio en discordia había decidido iniciar con concretas autoridades locales del país. Se hablaba de facturación por la compra de terrenos  y la enorme facilidad que este sujeto tenía para conseguir las licencias de explotación, y que por supuesto suponía una inversión segura para acoplar a sus planes de jubilación.
·        HEYDEN: ¿Diamantes?
·        ROBERT: Y oro. Especialmente este último , y lo de las licencias sólo son un papel con sello oficial, porque nunca han sido legales , y menos dónde están situadas . Sus amigos los congresistas eran el Secretario y Vicepresidente de la Comisión de Asuntos con Sudamérica, y aprovecharon sus influencias y contactos con la Gobernación para acceder a los informes técnicos periciales que el Gobierno de Brasil había ordenado realizar meses antes  sobre las zonas a proteger de este tipo de espolios . Curiosamente , entre las llamadas y los sobres que nuestro amigo en común otorgó y sigue otorgando regularmente ,  logra guardar las apariencias de realizar una actividad legal, sin que las autoridades nacionales tengan conocimiento ya que se fían de sus subordinados, los que se lo permiten a cambio de cuantiosas ayudas a la comunidad  y a los estudios de sus hijos en el extranjeron.
·        FRANK: No hay demasiado tiempo que perder. Heyden, tú querías esto , y nosotros hemos hecho esto con los medios de que disponíamos , pero están a tu alcance. Te aseguro que todos los presentes ya lo hemos hablado en multitud de ocasiones ,y aunque la conversación no siempre se colmase de entendimiento absoluto , sí teníamos claro que si tú querías seguir adelante , nosotros pondríamos de nuestra parte para que pudieras llevarlo a cabo y acabar con él. Ahora eres tú la que tienes que decidir si continuas adelante . Ahora bien , no tenemos demasiado margen. El plan previsto deberá iniciarse esta noche .
La incertidumbre la solaba. Sabía qué aquello era lo que siempre había querido. Sabía que sus perspectivas, negativa  al principio , se habían reconvertido en todo lo que hubiera deseado y más aún , estando rodeada de su propia gente , de la gente que la quería y la apoyaba. Pero justamente esa era la circunstancia que la hacía dudar más de lo que hubiese deseado.
Una cosa es que ella , por su cabezonería y su forma de hacer las cosas , arriesgase su propia vida , algo que siempre tuvo asumido, y otra muy distinta arrastrar a aquellos que siempre quiso y que ahora se encontraban con ella.
Tras visualizar de nuevo todos y cada uno de los rostros que esperaban impacientes una respuesta , bajó su cabeza sin saber qué contestar, y sólo para intentar ayudarla a disipar dudas, Frank intervino de nuevo.

·        FRANK: Recuerdo haber conocido a una chiquilla con aspecto de mujer madura y asentada que disfrutaba de su soledad en la Universidad. Recuerdo su obstinación y su valentía a la hora de hacer lo que creyera necesario para seguir adelante sin depender de nadie,  y que ya entonces no se dejaba intimidar por lo que se le interponía. Recuerdo a una mujer segura de sí misma que nunca dejó de lado sus principios y que el día que la trajeron a mi despacho para ingresar en la Academia , me supuso una de las mayores alegrías de mi vida porque sabría que fuera donde fuese, pasase lo que pasase, nunca me dejaría solo ni me daría la espalda , porque su concepto de lealtad nunca ha sido de este mundo.
Heyden, todos los que estamos aquí sabemos por qué estamos y a qué hemos venido, sabemos los riesgos que todos y cada uno de nosotros corre, y aun así los asumimos. Sólo estaos esperando tu señal. Si decides no proseguir , recogeremos y nos iremos por donde mismo hemos venido , excepto Andy que deberá quedarse , pero si como supongo ,  decides que debemos seguir adelante, seremos un equipo , para todo lo que haya de acontecer.

Aquellas palabras le trajeron flashes de imágenes que se sucedían de forma ininterrumpida: el momento de conocer a Frank y cuando la rescató de sus amigos en el local , su momento con él en la biblioteca estando solos , el momento de conocer a Liz en aquel pasillo del gran edificio después de avergonzar al capitán del equipo que no hacía otra cosa que hostigarla , el primer momento en que escuchó la voz de aprobación para que entrase en el club de Victoria  de un Michael del que desconocía aún su verdadero aspecto , o la de su rostro después de llevársela a su casa para intentar salvarle la vida . Imágenes de las que Andy tampoco se libró. Desde su primer encuentro en la escalera de la comisaría hasta el día en que  la invitó a acceder a su casa o la desagradable despedida en el hospital. O su hermano David y sus entrañables y sobrecogedores  abrazos contra su pecho  para evitar que pudiera escuchar los gritos de su padre o sus pasos acercarse o el día en que ambos se despedían en el exterior de la casa familiar.
¿Y Robert? Dos instantes vinieron a su mente . Dos únicos momentos que la marcarían para siempre : el instante de encuentro en el club ante la atenta mirada de Michael , y la forma en que le suplicó en su casa, justo antes de volver con Bourke, que pasase aquella última noche con él.
Todos estuvieron presentes en aquellos breves instantes. Ninguno quedó fuera , y sin embargo, tras hacer aquella especie de revisión mental, le devolvió la mirada a Frank y gesticulando un sí rotundo y convincente con la cabeza, sólo quedaba ponerse en marcha.
Efectivamente no hubo tiempo casi de reaccionar. Aquella era la noche  y la fiesta que se celebraría en el gran salón de la Gobernación, la ocasión perfecta. El invitado de honor resultaría ser  el objetivo. Una recaudación oportuna de fondos para los hospitales infantiles,  la mejor excusa y la más ideal de las formas de que él pudiera lucirse y no rechazase la asistencia.
Un minúsculo transmisor ubicado en la oreja derecha para poder tener  comunicación directa con quiénes serían sus ojos aquella noche  como forma de tener controlado todo el espacio y cada movimiento, agentes encubiertos entre los camareros e invitados , y los principales actores en la habitación contigua , justamente aquella a la que Andy miró levemente cuando se dirigían a la suite.

Una preparación que comenzaría tras una reconfortante ducha rápida  y la inestimable ayuda de Liz para peinarla recogiéndole el cabello , maquillarla suavemente , y extraer el vestido que llevaría del gran armario con puertas de espejo. Un impresionante y entallado  vestido largo de terciopelo azul oscuro ,  con espalda descubierta hasta la cintura y cuello cisne, cerrado en su parte superior , por un único y fino  broche  en forma de brillantes engarzados como colgante  que destacaba aún más su espalda al seguir toda la columna.
Sin aún haberse visto realmente , su amiga la ayudó colocándole las sandalias  de fino tacón alto a juego con el traje , y se dispuso a alejarse un poco cuando estuvo lista.
Al darse la vuelta  , vio su cuerpo elegantemente delineado por el corte entallado del traje, mientras que los espejos del armario le otorgaban otra perspectiva. Sintiendo su espalda al aire, optó por girarse ligeramente para verse por detrás, y  aquellas cicatrices, siempre ocultas, parecían quedar disipadas por el cierre colgante.
·        LIZ: Nunca terminé de creer que te conociera tan bien con tan sólo verte.
·        HEYDEN: ¿Quién?
·        LIZ: Michael ¿Quién si no ? Él fue  quién te compró el vestido mientras todos nos preguntábamos si sería una buena idea.
Sí. Él. El único capaz no sólo de conocerla mejor que a sí misma, si no además , saber exactamente  cómo llamar la atención y atraer irremediablemente a Bourke hacia ella.
·        LIZ: ¿Lista?

Mientras continuaba mirando hacia su imagen reflejada, respiró hondo  , y seguidamente le reafirmó con la cabeza.
Expectantes, la primera en incorporarse al salón fue Liz , y apenas dos segundos más tarde lo hizo ella.
Sus rostros lo decían absolutamente todo , especialmente el de Robert que encontrándose bebiendo un sorbo de una bebida , dejó caer prácticamente  el vaso de sus labios. Andy no salía de su asombro, y Michael mostraba esa digna seguridad tan suya del que sabe que hay cosas en las que es incapaz de errar o equivocarse.
Frank se acercó a  ella satisfecho de lo que veía en ella con el auricular en las manos.
·        FRANK: Preciosa . Realmente espectacular.
·        ANDY:  Espero que tu idea no fuera pasar inadvertida.
·        FRANK: Tiene mucho alcance . Mi gente colocó amplificadores y microcámaras diminutas en lugares estratégicos durante toda la semana , más las que portarán ellos en los trajes, así que se puede decir que estarás vigilada en todo momento mientras permanezcas en el salón. ¿No hace falta que te diga que si decides traerlo…- como si de una reacción innata se tratase , se detuvo en seco y giró su cabeza hacia Robert-
·        HEYDEN: O él decidiese seguirme hasta aquí, deberé deshacerme del auricular antes, lo sé.
Frank volvió a ella para asegurarse de colocarle el aparato lo más disimuladamente posible.
·        FRANK: El coche te espera abajo. Ésta es la invitación. – Le entregó un sobre – La presentasen la puerta y accedes. Deberás dejarte ver  y estar atenta a las indicaciones , sobre todo a partir de que él haya llegado , de lo cual estarás puntualmente informada. ¿Tranquila?
·        HEYDEN: No, pero decirte lo contrario sería mentir.
·        FRANK: Todo saldrá bien. Nosotros estaremos visualizando todo ahí al lado.
Un beso en la frente fue el mayor gesto de dación de confianza  que podía permitirse en ese instante, y como si del capitán de un equipo  se tratara , abrió el camino hacia la suite de al lado . Uno de los últimos en salir fue Michael , y cuando pasó junto a Robert, con una de sus manos apretó levemente su hombro para  a continuación desaparecer y dejarles a solas al menos un instante.
Sin embargo, ambos no pudieron decirse absolutamente nada. Las palabras no fluían en ninguno de los dos, y en ambos rostros sólo se reflejaba una cosa : necesidad.
Heyden hubiera preferido que no estuviera . Consciente de lo que esto suponía para él , y más sabiendo que lo presenciaría, en su garganta sólo se formaban nudos continuos que no la dejaban apenas decidirse a dar un paso, pero en un gesto decidido , como si de un impulso se . tratase, comenzó a andar decididamente hacia la puerta siendo detenida abruptamente cuando él le agarró una de las manos.

Se sentía observada  pese a saber que él , al igual que ella, no podía mirarla, pero la fuerza con la que agarraba su mano, comenzó a generar en ella una inseguridad que no convenía en aquel instante .
·        HEYDEN: Veas lo que veas esta noche, pase lo que pase, hazme un favor, recuerda el instante en el club y lo que ambos sentimos en ese momento. No lo olvides jamás.
Y como si de una hoja que se desprendiese de la rama de un árbol, fue sintiendo la liberación de su mano , optando por continuar hacia la puerta sin mirar hacia detrás.  No podía , pero por encima de todo, no debía hacerlo.
Tratando de recomponerse durante el trayecto de aquel pasillo que parecía inmenso hasta llegar al ascensor, sólo pudo comenzar a reconstruir su papel de aparente entereza en el interior del elevador.
Al salir de él, cada paso dado que le llevaba hasta el coche que se encontraba esperándola suponía una reafirmación de sí misma y de que al final lo conseguiría, de que la suerte podría estar de su lado por fín , aunque la prudencia fuese su mejor salvaguarda.
Una media hora después de su salida del hotel, el chofer detenía el vehículo justo a los píes de la escalinata de acceso al recinto y descendía de él para abrirle la puerta.
Ya desde su salida, acaparó la atención de algunos de los invitados que esperaban en el exterior para poder acceder , y cuando le tocó el turno a ella , el hombre que le recogió la invitación , hizo una señal al que tenía encomendado ir marcando a los invitados asistentes en la lista que se encontraba en su poder.
Tras recibir la indicación oportuna, accedió al gran salón habilitado esa noche para el citado evento, y las primeras indicaciones del equipo de apoyo que se encontraba en el hotel, fueron transmitidas a través del auricular.
·        FRANK: Perfecto, ya estás dentro. Los chicos tienen controlado tu perímetro . Acércate a uno de los camareros y coge una copa .  Comienza a dejarte ver, exhíbete como sólo tú sabes hacerlo.
No podía responderle , pero escucharle le fue otorgando cierto nivel de tranquilidad que comenzaba a necesitar.
Hizo lo mandatado de tal forma , que casi logró a convertirse en lo más comentado de la noche, hasta que poco más de veinte minuto más tarde , el hombre de la noche hiciese acto de presencia. Sólo entonces , la tensión volvería a su cuerpo al recibir la noticia.
·        FRANK: Heyden, acaba de llegar . Está subiendo las escalinatas . lo tendrás ahí mismo en menos de cinco minutos.
Tratando de buscar un sitio desde donde ser vista,  se acercó a una de las puertas  que daban acceso a la gran terraza exterior.
·        FRANK: Atenta Heyden, ya está en el salón, repito, ya está en el salón.
Tratando de aprovechar la brisa de la noche para respirar , casi resultaba imposible hacerlo.

·        FRANK: Heyden, está a pocos metros de ti. No te muevas . localización perfecta para visualizar objetivo.
Ajena a lo que aquellas palabras podían significar , no se percató de cuanto destacaba su estilizada  figura femenina ataviado con aquel traje oscuro junto a una imponente columna de mármol blanco , aquella en la que se encontraba apoyada.
Con una copa de vino en la mano, Bourke fue haciendo una de las cosas que mejor sabía hacer, dejarse ver entre los invitados cubriéndose de  gestos de socialización .
“La inquietante y desconocida dama  de azul “, como la denominaron algunos de los invitados masculinos de la Gobernación, se convirtió en la comidilla curiosa de aquellos viejos atorados y enfoscados en sus smokines , que lejos de querer que sus esposas , también presentes , conociesen sus intenciones , creaban corrillos entre ellos para inventar posibles teorías sobre aquella misteriosa mujer.
Y aquellos mismos comentarios, oídos de pasada  mientras él deambulaba , originaron el despertar de su curiosidad innata , y comenzó a realizar gestiones de averiguación sobre la localización exacta de tal mujer en aquella estancia.
Situado al otro extremo de la sala , nadie conseguía saber con exactitud dónde ésta permanecía , y en su incesante búsqueda , al lograr esquivar un grupo tumultuoso de mujeres que discutían airadamente ,  giró la cabeza para proseguir hacia delante , y la vio.
Un nuevo mensaje de voz  fue emitido.
·        FRANK: Heyden, te ha visto , repito, acaba de verte, y se dirige a ti .
Todos sus esfuerzos por colmarse de tranquilidad resultaron en vano. Los nervios aparecieron de nuevo  y su única y primera reacción fue beber el contenido de su copa de golpe , y quitarse rápidamente el auricular dejándolo caer cerca de su pie , pisándolo a continuación y tratando de meterlo a través de la rendija situada entre la puerta y la moldura.
El ruido que generó aquel acto en la habitación del hotel dónde se encontraba  Frank, hizo que éste se quitase los auriculares  violentamente.
·        FRANK: A partir de ahora sólo tendremos visualización . acaba de deshacerse del auricular.
Los rostros preocupados comenzaron a multiplicarse, no tanto por la desconfianza que eso pudiera generar sino porque aquello ya no tenía marcha atrás posible , y una vez saliese del recinto no habría contacto alguno, prácticamente.
Mientras, en la fiesta , un Bourke que sentía una enorme curiosidad por conocer a la mujer de la que hablaban todos sus conocidos , se acercó a ella , pero conforme más cerca se encontraba, algo en su persona comenzaba a resultarle muy familiar . La luz en aquella zona no era exuberante pero sí suficiente  para que el brillante del cierre colgante le llamase la atención durante un breve instante , lo justo y preciso hasta que se percató de otro pequeño detalle mucho más reconocible.

A pocos pasos de ella optó por detenerse y observarla . Ella no se movió , y sin embargo, casi podía sentir la respiración agitada de él en su espalda . Sin tenerlo aún tan cerca , podía sentir su goce y disfrute con el espectáculo que siempre le atrajo,  percibir su sobrexcitación extrema con la vista concebida por él , como el manjar más delicioso en ella.
Esperando que él se decidiese , que tomase la iniciativa , esperó pacientemente junto a la misma columna en la que llevaba un rato, con su vista puesta en el exterior y sus sentidos hacia cualquier leve movimiento de su contrincante.
·        BOURKE: Siete años después  algunas cosas no cambian.
·        HEYDEN: Algunas cosas simplemente no requieren tiempo porque no se las puede cambiar.
·        BOURKE: Salvo que ya no las ocultas, eso sí ha cambiado.
Cogiendo fuerzas de flaqueza , determinó girarse y mostrarle su aspecto más sugerente y sensual .
·        HEYDEN: Sabía que era la única forma de volver a atraerte hacia mí.
Pasos lentos de prudente acercamiento brindados con una sonrisa maliciosa, aquella, que en siete años tampoco había cambiado.
·        BOURKE: ¿Qué excusa tienes ahora para haber aparecido aquí?
·        HEYDEN: ¿Crees en serio que la necesito?
Cada gesto, cada leve movimiento de sus brazos, de sus labios al hablar y que él observaba minuciosamente mientras humedecía los suyos , le transmitía mensajes claro de dación  que pese al tiempo pasado él no podía ocultar desear como ciertos. Gestos , que le llevaron a olvidarse paulatinamente de la prudencia y acercarse tanto como para que de la tensión,  el aire apenas tuviese espacio para pasar .
·        HEYDEN: No hay excusas. Sé a lo que he venido .
·        BOURKE: Sorpréndeme entonces.
·        HEYDEN: Durante siete años de encierro sólo he tenido un objetivo para soportar y sobrevivir , un objetivo: tú.
Ana Patricia Cruz López
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