domingo, 11 de septiembre de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (152)

Tu nombre se ha convertido en mi espada ,
aquella con la que llevo luchando cada día de mi vida
ante las adversidades y los malos momentos,
aquella que trajo la luz del alba
en medio de la oscuridad reinante de la soledad impuesta por el destino,
la que trajo voz a mi esperanza ,
nunca perdida pero si adormecida
entre sentimientos de hastío y cansancio ,
entre sensaciones encontradas
de querer tirar la toalla con todo y renovar siguiendo hacia delante.


Tus ojos han sido mi escudo ante el dolor del día a día,
la tranquilidad de las fechas señaladas ,
de la voz del que da las noticias .

Tu sonrisa , devolvió lo que me faltaba,
lo que nunca he encontrado,
lo que te convierte en único y cercano,
lo que permanece en ti y en mi memoria.

Tu inspiración ha sido la mía ,
la que me ha ayudado a seguir la senda que nunca debió abandonarme ,
las palabras que bajo tinta de otros
desaparecieron entre las sombras de lo que creía ser
y en realidad , nunca deje de serlo.

Tu camino , mi descubrimiento,
tu felicidad, la mía,
tus aires de libertad, mis alas ,
tu nostalgia, mis lágrimas,
tu persona …. Ese otro yo que siempre me hizo falta,
el que ansío con todas las fuerzas,
el que añoro  por no haber tenido ,
al que ofrecería un mundo de devoción , amor incondicional y respeto,
al que imploro,
se entremezcle entre mis sábanas imaginarias de ternura y silencios ,
de caricias llevadas por instinto,
de pensamientos encontrados con sólo mirarse a los ojos,
de aislamiento del resto del mundo
como única salvaguarda de lo nuestro.

Mi vida , tú vida .
Mi alma , la tuya.
Y en el camino sé que seremos capaces de encontrarnos ,
como el sol y la luna ,
como las estrellas se mecen en las nubes,
y lo trazaremos de baldosas de mil colores
dejándonos llevar hacia ninguna parte ,
hacia todos lados y destinos
sin programación ni meta fija ,
porque a los ángeles no le limitan los muros, las puertas , las verjas o el tiempo.
Sin horas a las que volver  ni puntos de partida,
sólo vida ,
la tuya y la mía ,
aquella que es nuestra porque sólo a nosotros pertenece
y que como joya deleitante de felicidad infinita,
guardaremos a buen recaudo
en aquella pequeñita caja de música que me regalaste ,
y con cada giro que la cuerda de ,
con cada  nota que la melodía muestre,
un nuevo capítulo maravilloso
iremos escribiendo .

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


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