domingo, 25 de septiembre de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO ( Segunda parte) SIN MARCHA ATRÁS . ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015 )

CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO ( Segunda parte)
SIN MARCHA ATRÁS


El silencio se apoderó de toda la suite . Sonidos casi lejanos y muy esporádicos procedentes de los aparatos de grabación , era casi la exclusiva banda sonora que a los presentes , parecía advertirles de dónde se encontraban en realidad.

Cuadro fijo y coral . Imagen voluptuosa de distintas realidades o diferentes formas de apreciación de lo que se acababa de vivir hacía tan sólo unas pocas horas .
Panorama virtual que nos lleva, como si una cámara de cine se adentrase por primera vez en aquella habitación de hotel,  a un Frank que revisaba sus notas y las aportadas por los equipos complementarios de vigilancia para tratar de planificar el siguiente movimiento.  
Cámara que en su discurrir , abandonado el capitán del equipo , continuaba como a hurtadillas   justo por detrás de los agentes encargados de los micros y , que de soslayo, pareció fijarse ligeramente en las pantallas cubiertas de pequeños cuadros con todas las perspectivas posibles ofrecidas por las distintas cámaras .  Un deambular sin posibilidad de detención que le llevaría  hasta  un Andy ubicado cerca del mueble bar y que consultaba su móvil con evidente gesto de preocupación , desviándose finalmente hacia  las grandes ventanas , en dónde un David , visiblemente serio pero a la expectativa  , esperaba una respuesta del improvisado compañero de vistas que tenía justo en frente suya , Michael, mucho más pensativo de lo que a él le gustaría aparentar .


Una cámara , que ante el sonido de unos pasos descendiendo por la escalera , los de Liz , no trataron de subir por ella en busca del elemento humano que faltaba en esta ecuación.

Horas en las que la silueta de Heyden , vislumbrada a través de las sábanas de la cama , no se había movido un ápice .
Extrañado por tanta quietud , Frank consideró aconsejable enviar a Liz para saber cómo se encontraba y si todo estaba bien , pensando, no desacertadamente , que sería al único ser humano que no cuestionaría ni posiblemente echaría de allí.
Al mismo tiempo que le solicitaba aquello, dio orden explícita a sus hombres de que se marchasen a descansar,  operándose el relevo en minutos con respecto a  quiénes habrían ejercido la vigilancia de a pie.

Una vez sentado delante de las cámaras , observó todo a su alrededor , y comenzó el revisionado de los vídeos , en dónde , un dedo ubicado en un botón concreto, apretaba el mismo a partir de cierto instante del discurrir del temporizador.
Con una sola vez bastaba. No era necesario  mantener aquello que , de forma inesperada , posiblemente no se borrase en la mente de algunos de los presentes. No era vital, guardar algo que tampoco serviría para desentrañar cuál sería el siguiente movimiento en esta partida de ajedrez tan particular.

Dispuesto a apagar cada una de las cámaras interiores , al llegar a la que cubría el dormitorio se detuvo, prestando suma atención a lo que la pantalla le mostraba.

Liz, creyéndola dormida, se acercó a la cama con mucha cautela. Pese a parecerle que la mentaba , que le hablaba para recibir respuesta , ningún movimiento ni respuesta vocal recibió.
Inmóvil ante los ojos de sus observantes , su amiga continuó acercándose hasta que decidió sentarse en  el recodo de cama libre que parecía dejar el cuerpo de Heyden .
Aunque ciertamente  la quietud fuese la tónica general de la imagen , la apreciación de una Liz que  estuviese hablando , provocó en Frank el uso del zoom para ampliar la visión y acercarla . Sólo entonces , comprobó efectivamente que ella se encontraba despierta y parecía tener buena respuesta ante las palabras de su amiga . Unas caricias en el cabello de la mujer que aparecía  recostada , le  hicieron entrever que en el fondo algo no marchaba tan bien como él creía.

Decidiendo apagar esa cámara por fín, se limitó a volver a sus informes , interrumpido tan sólo por las comunicaciones que sus hombres , apostados en los exteriores de la casa que servía de vivienda a Bourke , le iban actualizando las entradas y salidas continuas de gente  prácticamente a todas horas , y algún que otro movimiento precipitado tal vez de algunos de sus hombres hacia puntos estratégicos y harto conocidos de la ciudad.
Casualidad o no, si resultaba extraño que tras un largo período de  calma,   en el que la habitualidad había sido la tónica general, en aquella vivienda se produjese tanto movimiento , y mucho más,  teniendo en cuenta de quiénes se trataban.

Desde  conocidos jefecillos de grupos armados de poblaciones cercanas , hasta quienes  mandataban en la sombra  algunos de los más importantes sindicatos obreros del puerto y del sector del transporte . Gente con la que tanto Frank como sus hombres , se habían acostumbrado  a relacionar de forma habitual a Bourke, puesto que no contento con invitarles  de forma continua al lugar más seguro para mantener una reunión, su propia casa,  los actos sociales de los que hacía ostentación en diferentes y afamados clubes sociales de la ciudad, evidenciaban hasta qué punto su influencia y forma de hacer las cosas   había logrado asentarse desde su llegada.

Liz apenas estuvo con ella unos quince minutos , y cuando hubo vuelto a la habitación, sin mediar palabra con nadie más, se dirigió directamente a Frank portando un recado : que se personase en la suite de al lado  en cuanto pudiese.
Éste, lanzando encima de la mesa que tenía delante todos los documentos que revisaba, corrió sin dilación para saber qué necesitaba de él.

A Liz, visiblemente asustada , sólo le quedó observar fijamente a un Michael que no separaba sus ojos de lo que se encontraba al otro lado del cristal obviando a un David que la veía acercarse como nunca la había visto, nerviosa  y con sus ojos llorosos, conteniendo una evidente rabia enfocada , de forma exclusiva, hacia una única persona.

·        LIZ: ¿Qué diablos hay entre vosotros?

Mientras el destinatario , sabiendo que se dirigía a él , se limitó a continuar en silencio, David , sin dejar de estar pendiente de ella , esperaba interesado también la misma respuesta .

·        LIZ: ¿Qué hay que os convierte en tan especiales como para saber con exactitud lo que el otro hace , piensa o deja de hacer?

Aparentemente imperturbable , Michael optó por mantener su posición junto a la ventana , en silencio, mientras David , viendo como ella parecía mostrarse inestable por momentos, trató de calmarla y evitar que dijera algo de lo que pudiera arrepentirse.

·        DAVID: Liz, déjalo ya.

Pero ella estaba incontenible, deseando cobrar toda aquella frustración con quién a su juicio tenía toda la culpa de que ellos estuviesen allí.
·        LIZ: Tú sabías que él no le haría daño, de la misma forma que  sabías que ella  confiaría en él permitiéndoselo.

A cada paso que ella daba hacia él, acercándosele , provocando que Michael se tensionara aunque no lo aparentase, supuso que David colmatase su atención extremando las precauciones. Aquello no parecía  que fuese a culminar precisamente bien.

·        LIZ: Cada día que pasa más me confirmo a mí misma que Heyden ya no es quién creíamos que era , sabiendo que tenía razón cuando algo en mi interior me dijo que no eras de fiar el día que te vi recogerla del campus.

·        MICHAEL: ¿A caso crees en serio que alguna vez has llegado a saber quién es? – y por fín la miraba a los ojos , serio,  más seguro de sí mismo que nadie -.  Muy presuntuoso por tu parte creer que desde tu pedestal juegas con ventaja en el conocimiento ajeno. Nadie sabe quién es Heyden en realidad , ni yo  sería capaz de afirmar algo así.

·        LIZ: Pero tú … - Antes de que pudiera proseguir , aquella mirada tan suya , tan impositiva que en pocas ocasiones  había visto en él, la detuvo de proseguir su interlocución -.

·        MICHAEL: Quieres una verdad que ella jamás te contará porque ese es el mejor escudo que posee. ¿por qué no vuelves a hacer la pregunta estrella?¿Por qué no vuelves a cuestionarme sobre mis sentimientos y mi relación con ella ?      

Apartándose de la ventana , se dirigió al mueble bar para servirse una copa     . Todas las cartas estaban echadas y a descubierto encima de la mesa . poco importaba la verdad dadas las circunstancias. A fin de cuentas , creer o no , era una simple debilidad humana .

·        MICHAEL: Pude haberla tenido y hecho mía  casi desde el principio, y ella no hubiera puesto impedimento alguno, te lo aseguro, porque de la misma forma que yo era capaz de verla , ella también me veía a mí. ¿Qué siempre hay una química especial entre ambos? Por supuesto, y resulta mucho más deliciosa cuando ésta se expande y aflora , que cualquier otro placer que pueda haber sobre la tierra.  ¿Qué la amo o he llegado a amarla y por eso sigo siendo … cómo lo llamaste … “su perro faldero”? ¿Y quién sería lo suficientemente irracional como para no reconocer que es imposible no amarla .

Dentro de su aparente normalidad , de su naturalidad innata , tiene algo que se adentra en uno mismo y te atrapa , que te engancha a ella y no puedes prescindir de su presencia ni por un solo segundo. Cada gesto, cada palabra , cada silencio… Penetra en la piel  y no vuelve a salir jamás.

Sí, la he amado toda mi vida , y la seguiré amando por el resto de la que me quede, pero no como  tú y tu celosa mente han imaginado durante años. La amo protegiéndola, convirtiéndome en el único aliado en el que puede confiar por entero y que sabe que no será capaz de fallarle nunca . La amo cada segundo que sé que es libre y goza de esa elegante superioridad que parecen poseer los supervivientes. La amo por su pasión y adoración absoluta del riesgo aunque no la comparta en ocasiones , porque ello significa  que ,  cada paso que da en esta vida , no tiene retroceso posible  y que venga lo que haya de venir será aceptado.

·        DAVID:  ¿Y él?
·        MICHAEL: Tú no viste cómo la miraba el primer día que la vio, con Sheldon, como su asistente . Todos pensamos que sería la historia de siempre. Un tipo acostumbrado a quitarle las mujeres a Robert por pura diversión, pero los que conocíamos su lado más oculto y sabíamos a la perfección en qué consistía su lado oscuro, desdeñamos toda posibilidad de que aquel encuentro se convirtiese en otra competición más, y mucho menos, que saliese victoriosa de ella.
Heyden estaba preparada , lista para lo que se le pusiese por delante , y le bastaron cinco segundos en una presentación para calarlo por completo, sólo necesitaba saber sus límites, y desde luego , si hay una persona capaz de desafiarlos y darle lo que quiere , esa es ella.
El hecho de que al salir de la cárcel , ella supiese que no la mataría, entrañaba algo más que el simple conocimiento de unos cuantos datos contables encubiertos  o la compra, por su parte, de ciertos agentes de bolsa muy influyentes. Ella sabía a la perfección que él la necesitaba porque es la única mujer capaz de satisfacerle plenamente sin resistencia y sin pagar. Una mujer lo suficientemente inteligente como para entrar en el juego que él proponga  sin hacer preguntas , sin impedimentos. Un rival a su medida  que lo hace débil , porque es  incapaz de no respetarla .
John no tardó demasiado en darse cuenta que su nuevo objetivo  no era el prototipo de mujer al que estaba acostumbrado , ni tampoco entendió ni entenderá qué hace Robert con ella , aunque eso es otra historia.
·        LIZ: Eso él, pero ¿y ella? ¿Dónde están sus propios límites? ¿Dónde empieza lo personal y acaba el trabajo en su caso?  Lo que he visto hoy , su actitud, no me ha parecido que fuese profesional simplemente .

Michael se sonrío mientras bebía un sorbo de su vaso. Límites . La palabra más laxa y subjetiva que pueda existir ,  y que  ciertamente , en el caso de Heyden, cobraba un nuevo significado. Lo que para ella resultaba claro y sin necesidad de añadiduras, para los que la rodeaban , suponía la mayor causa de desquiciamiento personal con el que uno podía enfrentarse.
Conocedores de que cualquier planificación que se realizase podía verse alterada en horas por una simple palabra suya o un gesto no previsto.

“Psicológicamente inestable”. Aquellas palabras escritas en el famoso informe final que ella no vería hasta siete años después, volvían a resonar en su mente como recurso. Poco hubiera dado igual la verdad  o que , siendo posiblemente cierto, sus antecedentes familiares y una vida infantil marcada por un padre policía , apoyado por sus superiores y por las autoridades pero maltratador y presunto asesino de las puertas de su casa hacia el interior,  le hubieran marcado una forma muy distinta de ver las cosas . Distinta respecto a aquellos que , con una vida  tan “interesante” o no, nunca se habían molestado en averiguar su verdadero “yo” y su “ por qué “ de las cosas.

·        DAVID: Sigo teniendo la impresión de que mi hermana se quedó en aquella puerta de casa , despidiéndome , y que aún sigue allí. Jamás he conseguido en su mirada , volver a ver a aquella chiquilla  independiente e insegura  que me empeñé en sacar de allí sin conseguirlo.
·        MICHAEL: Ni tú ni nadie podría haberla sacado de allí . Debía ser ella quién tomase la decisión. Debía ser ella la que se enfrentase a sus propios miedos. El no acudir a ti fue el mayor gesto de generosidad que cabe en una persona . No importaba que lo pasase mal, no importaba tener que hacer lo que fuera por salir adelante . lo que realmente le importaba era no suponer una carga para ti y que pudiendo, fueses libre.
¿Su mayor temor? Que supieses parte de la verdad , pero aunque también se la previno de la necesariedad de comunicártelo antes de que lo supieses por otra vía, en su vida es ella la que siempre determina los tiempos , y sólo ella quién los decide . Todo lo demás vino de corrido.

Cabizbajo, la expresión de su rostro mostraba a un hermano derrotado que todo parecía dar por perdido definitivamente . Cualquier esperanza que poseyera para tratar de reconocer a la hermana que recordaba en aquella mujer que portaba sus mismos apellidos, terminaría en infructuosos resultados, siendo consciente , en ese instante, que no merecía volver a intentarlo .
Ante aquella reacción, Liz , conmovida, no pudo evitar acercarse y apoyarle su cabeza en el pecho , abrazándolo cuan niño asustado a fin de otorgarle algo de consuelo . Ternura que visualizó desde su punto de estancia un Michael, que hubiera preferido ahorrárselo. Un vaso en una mano  donde los dedos parecían perder circulación de la fuerza empleada , y el sonido de la  puerta que le devolvía a la realidad.

Frank, agitado , lanzó la puerta nada más entrar y se acercó a la mesa dónde se encontraban los monitores y los aparato de grabación de escuchas. Logrando la atención de todos de forma casi involuntaria, comenzó a recogerlo todo dando instrucciones precisas por radio a sus hombres.

·        ANDY: ¿Y bien?
·        FRANK: Nos movemos .

Todos los que se encontraban en la sala se acercaron , excepto Michael que prosiguió apurando la copa en el mismo lugar.

·        FRANK: Tiene previsto marcharse mañana por la tarde ,en su yate , lo que aún no sabemos a dónde. . El trasiego de gente que ha habido en los últimos días en su casa tenía como objetivo terminar todos los asuntos pendientes.  
·        DAVID: ¿Marcharse? ¿No me digas que su dinero o lo que sea que usa para untar ya no le sirve?
·        FRANK: Es más complicado que eso. Hace un tiempo le descubrimos una conexión  en Dubai, pero como siempre nos ha sucedido , a los de arriba no les pareció importante.
Sin embargo no poseemos , a día de hoy, ninguna confirmación ni destino. Sólo que esta noche habrá una reunión con gente importante en su casa  y que mañana por la tarde se dispone a zarpar. En el barco están dejando todo listo.
·        ANDY: Bien, entonces ha llegado la hora de que me vaya yendo o la excusa que puse no tendrá veracidad ninguna.

Dispuesto a salir , Frank lo detuvo para sorpresa de todos.

·        FRANK: Espera .
·        DAVID: Un momento. Eso te lo ha dicho Heyden , y ella lo sabe porque Bourke se lo ha soltado. ¿Por qué?
·        LIZ: Tiene toda la pinta de ser una trampa. ¿hasta qué punto podemos estar seguros de que no sabe nada de esto? ¿Qué no sabe que estamos aquí?
·        FRANK: No podemos saberlo.  Podría ser la trampa mejor montada de la historia y que este tipo nos estuviera engañando.
·        ANDY: Y utilizar a Heyden como el mejor enganche.
·        LIZ: Alguien de quién ninguno de nosotros dudaría.
Rostros de circunstancia y crecientes dudas ante lo qué hacer . Sólo una voz se alzó para finiquitar el detalle que lo hacía más realista y a la vez más cruel.

·        MICHAEL: Alguien , a quién ha pedido que le acompañe.

Bastó alzar su cabeza hacia la escalera para comprobar que efectivamente se sentía observado por quién , de nuevo, se llevaría un nuevo golpe. Apoyado en la pared , a mitad de la escalera , con las manos en los bolsillos del pantalón, se limitaba  , evidentemente dolido y sin haberse recuperado del todo , a resignarse a algo que no terminaba de comprender cómo no se detenía y se le impedía.
Una locura  que no parecía tener sentido alguno si Bourke se marchaba , y menos  si ella aceptaba acompañarle.

·        DAVID: ¿Qué?

La inquietud se hizo con la sala y con los presentes , salvo Michael que , incorruptible, parecía estar muy seguro , desde el principio de lo que vendría a continuación.

·        ANDY: Menudo ….. Dios , está enganchadísimo. En todos los años que llevo con él  y con todas las mujeres que le he conocido , jamás le había visto así.
·        LIZ: ¿No pensará ir?

Frank se limitó a mirar a Michael, mientras éste hacía lo propio con Robert.

·        FRANK: El problema es que no tenemos a nadie en la casa  salvo a ti.  - Señaló hacia Andy con la cabeza – Aún conservamos a los hombres  apostados en los cuatro enclaves principales rodeando la casa y en las dos colinas anexas, pero dentro no hay ni micros  ni cámaras , ella no podrá portar armas , y sólo cabe rezar para que tú puedas estar en el lugar indicado y en el momento propicio.
·        LIZ: - Visiblemente asustada- Pero ¿ en serio vas a dejarla volver con él , a su casa? Sola , sin protección , sólo con un hombre como apoyo y esperando en la paz divina para que no pase nada , mucha seguridad claro.

Aquella ironía resultaba hiriente y su tono de nerviosismo forzaba aún más una situación extremadamente tensa .

·        FRANK: No voy a ser yo quién se atreva a contradecirla. Ella sabe perfectamente lo que hace, y nuestro papel aquí …
·        DAVID: Meras comparsas – le interrumpió enfadado- que se la entregamos en bandeja de plata. Una vez suba a ese barco no sabremos nada más , ni podremos ayudarla .
·        FRANK: No hay respuestas gratuitas sin contraprestación .
·        ANDY:  Será mejor que me marche.
·        LIZ: - dirigiéndose a él - ¿Y cómo se supone que vas a poder ayudarla llegado el momento?
·        ANDY: Conozco esa casa como la palma de mi mano , de hecho , fui yo quien se la consiguió y sé cómo entrar y salir de ella sin ser visto , así como alcanzar las cotas seguras en las montañas . Quizás suene algo presuntuoso ,pero soy lo único que puede sacarla de allí .
·        LIZ: ¿Y si fallase algo?
·        FRANK: Nada tiene por qué fallar.  Vete yendo  a la casa  y deja todo listo para esta noche .Ante cualquier anomalía  ya sabes lo que tienes que hacer.
·        ANDY: Sí.
·        DAVID: ¿Y nosotros mientras tanto?
·        FRANK: Vosotros dos volveréis a Nueva York. Todo lo que se podía hacer aquí ya se ha hecho.
·        DAVID: Yo no me muevo de aquí sin mi hermana.
·        MICHAEL: Nada más podéis hacer . Ahora nos toca a los demás.

David se giró hacia él cargando toda su ofuscación.

·        DAVID: ¿Hacer a los demás? ¿Pretendes ayudarla como lo ha estado haciendo hasta ahora?
·        FRANK: No es negociable , y además , es expreso deseo de Heyden.

Una señal con una de las manos hacia la escalera,  daba pie a una nueva pregunta.

·        DAVID: ¿Y él ?
·        FRANK: Él también deberá marcharse , pero no debe hacerlo en el mismo avión.

Ante aquella aseveración, y pese a no haberle escuchado durante todo ese tiempo, en silencio aún, optó por incorporarse y acercarse al punto de reunión.

·        SHELDON: Sólo lo diré una vez  y al igual que hay quien impone condiciones y no son negociables , las mías tampoco lo son. A ellos puede quitárselos de encima , mandarlos a casa en el primer avión, pero yo no me iré . Yo me quedaré para llevármela a casa cuando todo esto termine, y si por haz del demonio no hubiera forma de regresar por sí misma y ese barco zarpa con ella, juro por todo lo más sagrado que pueda haber, que removeré lo que haga falta para que regrese conmigo, aunque tenga que hacer desaparecer a Bourke con mis propias manos .

Un leve gesto  de afirmación de Michael hacia Frank, hizo que éste no insistiera más . No obstante, aquella especie de negociación sin final aún perduraría en el tiempo hasta que se logró convencerlos . Sin embargo, en lo que sí que no pudieron hacer nada , fue en el hecho de que Heyden decidiera no despedirse de ellos .
Todo aquello parecía cobrar un tinte casi melodramático, pero lo que andaba sobrevolando su cabeza , sólo lo sabía ella .

Con un Frank algo más relajado si cabe sabiendo que debía preocuparse de dos personas menos , se acercó a Michael y le entregó un papel, procurando dirigirse a él de forma que Robert no le escuchase.

·        FRANK: ¿Podrás contactar con aquella gente que me dijiste?

Al abrir la hoja pareció palidecer en cuestión de segundos. Frank, esperando que el tercero presente no se diera cuenta de ello, le cogió por el brazo con fuerza tratando de calmarlo.

·        FRANK: Lo necesito antes de que amanezca . Mi gente se encargará del resto.
·        MICHAEL: Se ha vuelto loca.

Su excesivo nerviosismo le endurecía y enfilaba la mandíbula haciéndole   hablar entre dientes , sin controlar demasiado ni sus reacciones ni el volumen de su voz.

·        FRANK: Puede , pero de todas las opciones posibles , resulta ser la más cuerda y lógica de todas .

Su forma de mirar a Robert casi le delataba . Jamás había estado tan sumamente nervioso e incontrolable.

·        MICHAEL: Tiene que dejar que él la vea.
·        FRANK: No. Debe esperar .  Al igual que tú.
·        MICHAEL: Pero….
·        FRANK: Ella avisará en cuanto esté lista.

Su determinación , su contundencia, resultaba harto desquiciante en aquel momento tanto para él como para el propio Robert que, ignorando  lo que habría de venir , se reconcomía en su interior tratando de decidir si verla o no.

Una lucha interna convertida en abatimiento , en  una sensación de pérdida absoluta de la guerra aun faltando batallas por cursar.

Lo único que realmente había querido,  se alejaba irremediablemente de sus manos para terminar desapareciendo conforme más cerca de ella creía estar. Ya no se cuestionaba nada , no se tomaba la molestia de preguntarse razones o si acaso las había. Ya no le interesaba si todo aquello se debía a un propósito cierto , a una cabezonería o , simplemente, a una motivación personal que sólo ella era capaz de entender y que a nadie quería explicar.

Bourke le había ganado la partida y podía sentirse triunfante . De la forma más cruel  había logrado arrebatárselo todo  en algo que se supone ya era habitual , pero que para su desgracia, había logrado sobrevivir a los años y a las ausencias.

Un mensaje en el móvil de Frank, dio la señal para que avisara a Michael y éste se acercase a la suite contigua.
Con la puerta ligeramente entornada , a él le bastó empujarla para comprobar como , casi a oscuras, la silueta femenina  marcada a contraluz en mitad de la estancia , con uno de sus brazos apoyados en el espaldar del gran sofá, continuaba resultando tan turbadora como cuando salía al escenario  de aquella forma tan sutil, entre sombras y pocos focos que delineaban cada centímetro de su piel , adentrando a los clientes que ella , en su concentración nunca veía, en su propio mundo, justo hasta dónde ella quería llevarlos.

Nada más cerrar la puerta se dispuso a encender la luz pero ella se lo impidió, y desde aquel mismo punto, sin saber por qué, decidió apoyarse en la pared y continuar disfrutando de aquella imagen .


·        HEYDEN: ¿No se ha marchado verdad?

Cualquier explicación añadida sobraba. Ambos sabían de quién se estaba hablando.

·        MICHAEL:  No regresará si no es contigo. De hecho, ahí al lado se encuentra manteniendo una lucha intestina entre lo que desea y lo que debería.
·        HEYDEN:  Acércate .

Sin dilación, hizo aquello que le pidió apoyándose en el mismo espaldar. Observándola coger algo a su derecha , cuando se lo acercó , la escasa luz que provenía del fondo del mueble bar , le permitió concretar que se trataba de dos sobres. Entregados ambos, al acercárselo mucho más, comprobó que se encontraban escritos en una de sus esquinas , con letra cuidada al detalle , casi con aspecto de antigua. Uno llevaba su nombre , el otro, iba dirigido a Robert.

Su extrañeza se reflejó  en su cara.

·        HEYDEN:  Frank ha recibido también los suyos. Él se encargará de entregárselos a Liz y a mi hermano , aparte de tener que leer el suyo propio.
·        MICHAEL: Y a mí me toca él.
·        HEYDEN: Ya sabes por qué. Pero a diferencia de la tuya o los demás , a Robert sólo deberás entregársela después de …
·        MICHAEL: No vas a decírselo.
·        HEYDEN: No puedo. Ni siquiera quiero tener que verle y despedirme.
·        MICHAEL: Esto le matará.
·        HEYDEN: Lo sé. 

Un silencio cortante e incómodo se apoderó de ellos.

·        MICHAEL: ¿Estás segura de lo qué vas a hacer?

Con la mirada puesta en el suelo  y escuchándosele respirar hondo una sola vez, sus manos se aferraron a aquel espaldar, y en un tono desesperanzador , sentenció el encuentro.

·        HEYDEN: ¿Me queda otra alternativa?
·        MICHAEL: Pero…
·        HEYDEN: En ese caso, ya sabes lo que tienes que hacer.
·        MICHAEL: ¿Y si no pudiera?

Con aquella misma tenue luz, ella se dispuso delante suyo, y aquellos  preciosos ojos claros , en los que ella antes buscaba consuelo y refugio, la seguridad de la que nunca gozó, necesitaban un amparo cierto por una vez.
Apoyó  sus manos a ambos lados de su rostro , y obligándole a mirarla a los ojos , contendiendo unas inmensas ganas de llorar , le habló con una voz tan suave , dulce y melodiosa , que él no olvidaría jamás.

·        HEYDEN: Podrás, sé que lo harás. Has intercedido por mí cada vez que te he necesitado, sin tan siquiera pedírtelo. Has estado atento a cada movimiento mío , a cada decisión que llevaba a cabo apoyándome aunque no estuvieras conforme. Me protegiste y quisiste velar por mí,  dándome la oportunidad de ser alguien y hacer algo que realmente mereciera la pena . – Apretó con más determinación sus manos ante la insistencia de él de retirarle la vista -  Me has amado – sorprendido , detuvo su insistencia -  y aún sé que me amas de la forma más incondicional y hermosa que nadie puede recibir jamás, sin esperar nada a cambio, respetándome  como lo que encontraste ante ti, como una mujer a la que jamás juzgaste , a la que nunca quisiste dejar sola convirtiéndote en su ángel protector.
Podrás hacerlo , porque sólo entonces  serás libre . Podrás hacerlo, porque salga bien o salga mal,  sabes que es lo que tienes que hacer .

Un tierno e inocente  beso en los labios , culminado con la conjunción de ambas frentes,  y un sentido abrazo en mitad de aquella semioscuridad , sin duda, resultó el mejor entorno de aquella melodiosa armonía combinada por ambas respiraciones.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página