CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO ( Segunda
parte)
SIN MARCHA ATRÁS
El silencio se apoderó de toda
la suite . Sonidos casi lejanos y muy esporádicos procedentes de los aparatos
de grabación , era casi la exclusiva banda sonora que a los presentes , parecía
advertirles de dónde se encontraban en realidad.
Cuadro fijo y coral . Imagen
voluptuosa de distintas realidades o diferentes formas de apreciación de lo que
se acababa de vivir hacía tan sólo unas pocas horas .
Panorama virtual que nos
lleva, como si una cámara de cine se adentrase por primera vez en aquella
habitación de hotel, a un Frank que
revisaba sus notas y las aportadas por los equipos complementarios de
vigilancia para tratar de planificar el siguiente movimiento.
Cámara que en su discurrir , abandonado
el capitán del equipo , continuaba como a hurtadillas justo por detrás de los agentes encargados de
los micros y , que de soslayo, pareció fijarse ligeramente en las pantallas
cubiertas de pequeños cuadros con todas las perspectivas posibles ofrecidas por
las distintas cámaras . Un deambular sin
posibilidad de detención que le llevaría
hasta un Andy ubicado cerca del
mueble bar y que consultaba su móvil con evidente gesto de preocupación ,
desviándose finalmente hacia las grandes
ventanas , en dónde un David , visiblemente serio pero a la expectativa , esperaba una respuesta del improvisado
compañero de vistas que tenía justo en frente suya , Michael, mucho más
pensativo de lo que a él le gustaría aparentar .
Una cámara , que ante el
sonido de unos pasos descendiendo por la escalera , los de Liz , no trataron de
subir por ella en busca del elemento humano que faltaba en esta ecuación.
Horas en las que la silueta de
Heyden , vislumbrada a través de las sábanas de la cama , no se había movido un
ápice .
Extrañado por tanta quietud ,
Frank consideró aconsejable enviar a Liz para saber cómo se encontraba y si
todo estaba bien , pensando, no desacertadamente , que sería al único ser
humano que no cuestionaría ni posiblemente echaría de allí.
Al mismo tiempo que le
solicitaba aquello, dio orden explícita a sus hombres de que se marchasen a
descansar, operándose el relevo en
minutos con respecto a quiénes habrían
ejercido la vigilancia de a pie.
Una vez sentado delante de las
cámaras , observó todo a su alrededor , y comenzó el revisionado de los vídeos ,
en dónde , un dedo ubicado en un botón concreto, apretaba el mismo a partir de
cierto instante del discurrir del temporizador.
Con una sola vez bastaba. No
era necesario mantener aquello que , de
forma inesperada , posiblemente no se borrase en la mente de algunos de los
presentes. No era vital, guardar algo que tampoco serviría para desentrañar
cuál sería el siguiente movimiento en esta partida de ajedrez tan particular.
Dispuesto a apagar cada una de
las cámaras interiores , al llegar a la que cubría el dormitorio se detuvo,
prestando suma atención a lo que la pantalla le mostraba.
Liz, creyéndola dormida, se
acercó a la cama con mucha cautela. Pese a parecerle que la mentaba , que le
hablaba para recibir respuesta , ningún movimiento ni respuesta vocal recibió.
Inmóvil ante los ojos de sus
observantes , su amiga continuó acercándose hasta que decidió sentarse en el recodo de cama libre que parecía dejar el
cuerpo de Heyden .
Aunque ciertamente la quietud fuese la tónica general de la
imagen , la apreciación de una Liz que
estuviese hablando , provocó en Frank el uso del zoom para ampliar la
visión y acercarla . Sólo entonces , comprobó efectivamente que ella se
encontraba despierta y parecía tener buena respuesta ante las palabras de su
amiga . Unas caricias en el cabello de la mujer que aparecía recostada , le hicieron entrever que en el fondo algo no
marchaba tan bien como él creía.
Decidiendo apagar esa cámara
por fín, se limitó a volver a sus informes , interrumpido tan sólo por las
comunicaciones que sus hombres , apostados en los exteriores de la casa que
servía de vivienda a Bourke , le iban actualizando las entradas y salidas
continuas de gente prácticamente a todas
horas , y algún que otro movimiento precipitado tal vez de algunos de sus
hombres hacia puntos estratégicos y harto conocidos de la ciudad.
Casualidad o no, si resultaba
extraño que tras un largo período de
calma, en el que la habitualidad
había sido la tónica general, en aquella vivienda se produjese tanto movimiento
, y mucho más, teniendo en cuenta de
quiénes se trataban.
Desde conocidos jefecillos de grupos armados de
poblaciones cercanas , hasta quienes
mandataban en la sombra algunos
de los más importantes sindicatos obreros del puerto y del sector del
transporte . Gente con la que tanto Frank como sus hombres , se habían
acostumbrado a relacionar de forma
habitual a Bourke, puesto que no contento con invitarles de forma continua al lugar más seguro para
mantener una reunión, su propia casa,
los actos sociales de los que hacía ostentación en diferentes y afamados
clubes sociales de la ciudad, evidenciaban hasta qué punto su influencia y
forma de hacer las cosas había logrado
asentarse desde su llegada.
Liz apenas estuvo con ella
unos quince minutos , y cuando hubo vuelto a la habitación, sin mediar palabra
con nadie más, se dirigió directamente a Frank portando un recado : que se
personase en la suite de al lado en
cuanto pudiese.
Éste, lanzando encima de la
mesa que tenía delante todos los documentos que revisaba, corrió sin dilación para
saber qué necesitaba de él.
A Liz, visiblemente asustada ,
sólo le quedó observar fijamente a un Michael que no separaba sus ojos de lo
que se encontraba al otro lado del cristal obviando a un David que la veía
acercarse como nunca la había visto, nerviosa
y con sus ojos llorosos, conteniendo una evidente rabia enfocada , de
forma exclusiva, hacia una única persona.
·
LIZ: ¿Qué diablos hay entre vosotros?
Mientras el destinatario ,
sabiendo que se dirigía a él , se limitó a continuar en silencio, David , sin
dejar de estar pendiente de ella , esperaba interesado también la misma
respuesta .
·
LIZ: ¿Qué hay que os convierte en tan especiales
como para saber con exactitud lo que el otro hace , piensa o deja de hacer?
Aparentemente imperturbable , Michael
optó por mantener su posición junto a la ventana , en silencio, mientras David
, viendo como ella parecía mostrarse inestable por momentos, trató de calmarla
y evitar que dijera algo de lo que pudiera arrepentirse.
·
DAVID: Liz, déjalo ya.
Pero ella estaba incontenible,
deseando cobrar toda aquella frustración con quién a su juicio tenía toda la
culpa de que ellos estuviesen allí.
·
LIZ: Tú sabías que él no le haría daño, de la
misma forma que sabías que ella confiaría en él permitiéndoselo.
A cada paso que ella daba
hacia él, acercándosele , provocando que Michael se tensionara aunque no lo
aparentase, supuso que David colmatase su atención extremando las precauciones.
Aquello no parecía que fuese a culminar
precisamente bien.
·
LIZ: Cada día que pasa más me confirmo a mí
misma que Heyden ya no es quién creíamos que era , sabiendo que tenía razón
cuando algo en mi interior me dijo que no eras de fiar el día que te vi recogerla
del campus.
·
MICHAEL: ¿A caso crees en serio que alguna vez
has llegado a saber quién es? – y por fín la miraba a los ojos , serio, más seguro de sí mismo que nadie -. Muy presuntuoso por tu parte creer que desde
tu pedestal juegas con ventaja en el conocimiento ajeno. Nadie sabe quién es
Heyden en realidad , ni yo sería capaz
de afirmar algo así.
·
LIZ: Pero tú … - Antes de que pudiera proseguir
, aquella mirada tan suya , tan impositiva que en pocas ocasiones había visto en él, la detuvo de proseguir su interlocución
-.
·
MICHAEL: Quieres una verdad que ella jamás te
contará porque ese es el mejor escudo que posee. ¿por qué no vuelves a hacer la
pregunta estrella?¿Por qué no vuelves a cuestionarme sobre mis sentimientos y
mi relación con ella ?
Apartándose de la ventana , se
dirigió al mueble bar para servirse una copa . Todas las cartas estaban echadas y a
descubierto encima de la mesa . poco importaba la verdad dadas las
circunstancias. A fin de cuentas , creer o no , era una simple debilidad humana
.
·
MICHAEL: Pude haberla tenido y hecho mía casi desde el principio, y ella no hubiera
puesto impedimento alguno, te lo aseguro, porque de la misma forma que yo era
capaz de verla , ella también me veía a mí. ¿Qué siempre hay una química
especial entre ambos? Por supuesto, y resulta mucho más deliciosa cuando ésta
se expande y aflora , que cualquier otro placer que pueda haber sobre la
tierra. ¿Qué la amo o he llegado a
amarla y por eso sigo siendo … cómo lo llamaste … “su perro faldero”? ¿Y quién
sería lo suficientemente irracional como para no reconocer que es imposible no
amarla .
Dentro de
su aparente normalidad , de su naturalidad innata , tiene algo que se adentra
en uno mismo y te atrapa , que te engancha a ella y no puedes prescindir de su
presencia ni por un solo segundo. Cada gesto, cada palabra , cada silencio…
Penetra en la piel y no vuelve a salir
jamás.
Sí, la he
amado toda mi vida , y la seguiré amando por el resto de la que me quede, pero
no como tú y tu celosa mente han
imaginado durante años. La amo protegiéndola, convirtiéndome en el único aliado
en el que puede confiar por entero y que sabe que no será capaz de fallarle
nunca . La amo cada segundo que sé que es libre y goza de esa elegante
superioridad que parecen poseer los supervivientes. La amo por su pasión y
adoración absoluta del riesgo aunque no la comparta en ocasiones , porque ello
significa que , cada paso que da en esta vida , no tiene
retroceso posible y que venga lo que
haya de venir será aceptado.
·
DAVID: ¿Y
él?
·
MICHAEL: Tú no viste cómo la miraba el primer
día que la vio, con Sheldon, como su asistente . Todos pensamos que sería la
historia de siempre. Un tipo acostumbrado a quitarle las mujeres a Robert por
pura diversión, pero los que conocíamos su lado más oculto y sabíamos a la
perfección en qué consistía su lado oscuro, desdeñamos toda posibilidad de que
aquel encuentro se convirtiese en otra competición más, y mucho menos, que
saliese victoriosa de ella.
Heyden
estaba preparada , lista para lo que se le pusiese por delante , y le bastaron
cinco segundos en una presentación para calarlo por completo, sólo necesitaba
saber sus límites, y desde luego , si hay una persona capaz de desafiarlos y
darle lo que quiere , esa es ella.
El hecho de
que al salir de la cárcel , ella supiese que no la mataría, entrañaba algo más
que el simple conocimiento de unos cuantos datos contables encubiertos o la compra, por su parte, de ciertos agentes
de bolsa muy influyentes. Ella sabía a la perfección que él la necesitaba
porque es la única mujer capaz de satisfacerle plenamente sin resistencia y sin
pagar. Una mujer lo suficientemente inteligente como para entrar en el juego
que él proponga sin hacer preguntas ,
sin impedimentos. Un rival a su medida
que lo hace débil , porque es
incapaz de no respetarla .
John no
tardó demasiado en darse cuenta que su nuevo objetivo no era el prototipo de mujer al que estaba
acostumbrado , ni tampoco entendió ni entenderá qué hace Robert con ella ,
aunque eso es otra historia.
·
LIZ: Eso él, pero ¿y ella? ¿Dónde están sus
propios límites? ¿Dónde empieza lo personal y acaba el trabajo en su caso? Lo que he visto hoy , su actitud, no me ha
parecido que fuese profesional simplemente .
Michael se sonrío mientras
bebía un sorbo de su vaso. Límites . La palabra más laxa y subjetiva que pueda
existir , y que ciertamente , en el caso de Heyden, cobraba
un nuevo significado. Lo que para ella resultaba claro y sin necesidad de
añadiduras, para los que la rodeaban , suponía la mayor causa de
desquiciamiento personal con el que uno podía enfrentarse.
Conocedores de que cualquier
planificación que se realizase podía verse alterada en horas por una simple
palabra suya o un gesto no previsto.
“Psicológicamente inestable”.
Aquellas palabras escritas en el famoso informe final que ella no vería hasta
siete años después, volvían a resonar en su mente como recurso. Poco hubiera
dado igual la verdad o que , siendo
posiblemente cierto, sus antecedentes familiares y una vida infantil marcada
por un padre policía , apoyado por sus superiores y por las autoridades pero
maltratador y presunto asesino de las puertas de su casa hacia el interior, le hubieran marcado una forma muy distinta de
ver las cosas . Distinta respecto a aquellos que , con una vida tan “interesante” o no, nunca se habían
molestado en averiguar su verdadero “yo” y su “ por qué “ de las cosas.
·
DAVID: Sigo teniendo la impresión de que mi
hermana se quedó en aquella puerta de casa , despidiéndome , y que aún sigue
allí. Jamás he conseguido en su mirada , volver a ver a aquella chiquilla independiente e insegura que me empeñé en sacar de allí sin
conseguirlo.
·
MICHAEL: Ni tú ni nadie podría haberla sacado de
allí . Debía ser ella quién tomase la decisión. Debía ser ella la que se enfrentase
a sus propios miedos. El no acudir a ti fue el mayor gesto de generosidad que
cabe en una persona . No importaba que lo pasase mal, no importaba tener que
hacer lo que fuera por salir adelante . lo que realmente le importaba era no
suponer una carga para ti y que pudiendo, fueses libre.
¿Su mayor
temor? Que supieses parte de la verdad , pero aunque también se la previno de la
necesariedad de comunicártelo antes de que lo supieses por otra vía, en su vida
es ella la que siempre determina los tiempos , y sólo ella quién los decide .
Todo lo demás vino de corrido.
Cabizbajo, la expresión de su
rostro mostraba a un hermano derrotado que todo parecía dar por perdido
definitivamente . Cualquier esperanza que poseyera para tratar de reconocer a
la hermana que recordaba en aquella mujer que portaba sus mismos apellidos,
terminaría en infructuosos resultados, siendo consciente , en ese instante, que
no merecía volver a intentarlo .
Ante aquella reacción, Liz ,
conmovida, no pudo evitar acercarse y apoyarle su cabeza en el pecho ,
abrazándolo cuan niño asustado a fin de otorgarle algo de consuelo . Ternura
que visualizó desde su punto de estancia un Michael, que hubiera preferido
ahorrárselo. Un vaso en una mano donde
los dedos parecían perder circulación de la fuerza empleada , y el sonido de la
puerta que le devolvía a la realidad.
Frank, agitado , lanzó la
puerta nada más entrar y se acercó a la mesa dónde se encontraban los monitores
y los aparato de grabación de escuchas. Logrando la atención de todos de forma
casi involuntaria, comenzó a recogerlo todo dando instrucciones precisas por
radio a sus hombres.
·
ANDY: ¿Y bien?
·
FRANK: Nos movemos .
Todos los que se encontraban
en la sala se acercaron , excepto Michael que prosiguió apurando la copa en el
mismo lugar.
·
FRANK: Tiene previsto marcharse mañana por la
tarde ,en su yate , lo que aún no sabemos a dónde. . El trasiego de gente que
ha habido en los últimos días en su casa tenía como objetivo terminar todos los
asuntos pendientes.
·
DAVID: ¿Marcharse? ¿No me digas que su dinero o
lo que sea que usa para untar ya no le sirve?
·
FRANK: Es más complicado que eso. Hace un tiempo
le descubrimos una conexión en Dubai,
pero como siempre nos ha sucedido , a los de arriba no les pareció importante.
Sin embargo
no poseemos , a día de hoy, ninguna confirmación ni destino. Sólo que esta
noche habrá una reunión con gente importante en su casa y que mañana por la tarde se dispone a zarpar.
En el barco están dejando todo listo.
·
ANDY: Bien, entonces ha llegado la hora de que
me vaya yendo o la excusa que puse no tendrá veracidad ninguna.
Dispuesto a salir , Frank lo
detuvo para sorpresa de todos.
·
FRANK: Espera .
·
DAVID: Un momento. Eso te lo ha dicho Heyden , y
ella lo sabe porque Bourke se lo ha soltado. ¿Por qué?
·
LIZ: Tiene toda la pinta de ser una trampa.
¿hasta qué punto podemos estar seguros de que no sabe nada de esto? ¿Qué no
sabe que estamos aquí?
·
FRANK: No podemos saberlo. Podría ser la trampa mejor montada de la
historia y que este tipo nos estuviera engañando.
·
ANDY: Y utilizar a Heyden como el mejor
enganche.
·
LIZ: Alguien de quién ninguno de nosotros
dudaría.
Rostros de circunstancia y
crecientes dudas ante lo qué hacer . Sólo una voz se alzó para finiquitar el
detalle que lo hacía más realista y a la vez más cruel.
·
MICHAEL: Alguien , a quién ha pedido que le
acompañe.
Bastó alzar su cabeza hacia la
escalera para comprobar que efectivamente se sentía observado por quién , de
nuevo, se llevaría un nuevo golpe. Apoyado en la pared , a mitad de la escalera
, con las manos en los bolsillos del pantalón, se limitaba , evidentemente dolido y sin haberse
recuperado del todo , a resignarse a algo que no terminaba de comprender cómo
no se detenía y se le impedía.
Una locura que no parecía tener sentido alguno si Bourke
se marchaba , y menos si ella aceptaba
acompañarle.
·
DAVID: ¿Qué?
La inquietud se hizo con la
sala y con los presentes , salvo Michael que , incorruptible, parecía estar muy
seguro , desde el principio de lo que vendría a continuación.
·
ANDY: Menudo ….. Dios , está enganchadísimo. En
todos los años que llevo con él y con
todas las mujeres que le he conocido , jamás le había visto así.
·
LIZ: ¿No pensará ir?
Frank se limitó a mirar a
Michael, mientras éste hacía lo propio con Robert.
·
FRANK: El problema es que no tenemos a nadie en
la casa salvo a ti. - Señaló hacia Andy con la cabeza – Aún
conservamos a los hombres apostados en
los cuatro enclaves principales rodeando la casa y en las dos colinas anexas,
pero dentro no hay ni micros ni cámaras
, ella no podrá portar armas , y sólo cabe rezar para que tú puedas estar en el
lugar indicado y en el momento propicio.
·
LIZ: - Visiblemente asustada- Pero ¿ en serio
vas a dejarla volver con él , a su casa? Sola , sin protección , sólo con un
hombre como apoyo y esperando en la paz divina para que no pase nada , mucha
seguridad claro.
Aquella ironía resultaba
hiriente y su tono de nerviosismo forzaba aún más una situación extremadamente
tensa .
·
FRANK: No voy a ser yo quién se atreva a
contradecirla. Ella sabe perfectamente lo que hace, y nuestro papel aquí …
·
DAVID: Meras comparsas – le interrumpió
enfadado- que se la entregamos en bandeja de plata. Una vez suba a ese barco no
sabremos nada más , ni podremos ayudarla .
·
FRANK: No hay respuestas gratuitas sin
contraprestación .
·
ANDY:
Será mejor que me marche.
·
LIZ: - dirigiéndose a él - ¿Y cómo se supone que
vas a poder ayudarla llegado el momento?
·
ANDY: Conozco esa casa como la palma de mi mano
, de hecho , fui yo quien se la consiguió y sé cómo entrar y salir de ella sin
ser visto , así como alcanzar las cotas seguras en las montañas . Quizás suene
algo presuntuoso ,pero soy lo único que puede sacarla de allí .
·
LIZ: ¿Y si fallase algo?
·
FRANK: Nada tiene por qué fallar. Vete yendo
a la casa y deja todo listo para
esta noche .Ante cualquier anomalía ya
sabes lo que tienes que hacer.
·
ANDY: Sí.
·
DAVID: ¿Y nosotros mientras tanto?
·
FRANK: Vosotros dos volveréis a Nueva York. Todo
lo que se podía hacer aquí ya se ha hecho.
·
DAVID: Yo no me muevo de aquí sin mi hermana.
·
MICHAEL: Nada más podéis hacer . Ahora nos toca
a los demás.
David se giró hacia él
cargando toda su ofuscación.
·
DAVID: ¿Hacer a los demás? ¿Pretendes ayudarla
como lo ha estado haciendo hasta ahora?
·
FRANK: No es negociable , y además , es expreso
deseo de Heyden.
Una señal con una de las manos
hacia la escalera, daba pie a una nueva pregunta.
·
DAVID: ¿Y él ?
·
FRANK: Él también deberá marcharse , pero no
debe hacerlo en el mismo avión.
Ante aquella aseveración, y
pese a no haberle escuchado durante todo ese tiempo, en silencio aún, optó por
incorporarse y acercarse al punto de reunión.
·
SHELDON: Sólo lo diré una vez y al igual que hay quien impone condiciones y
no son negociables , las mías tampoco lo son. A ellos puede quitárselos de
encima , mandarlos a casa en el primer avión, pero yo no me iré . Yo me quedaré
para llevármela a casa cuando todo esto termine, y si por haz del demonio no
hubiera forma de regresar por sí misma y ese barco zarpa con ella, juro por
todo lo más sagrado que pueda haber, que removeré lo que haga falta para que regrese
conmigo, aunque tenga que hacer desaparecer a Bourke con mis propias manos .
Un leve gesto de afirmación de Michael hacia Frank, hizo
que éste no insistiera más . No obstante, aquella especie de negociación sin
final aún perduraría en el tiempo hasta que se logró convencerlos . Sin
embargo, en lo que sí que no pudieron hacer nada , fue en el hecho de que Heyden
decidiera no despedirse de ellos .
Todo aquello parecía cobrar un
tinte casi melodramático, pero lo que andaba sobrevolando su cabeza , sólo lo sabía
ella .
Con un Frank algo más relajado
si cabe sabiendo que debía preocuparse de dos personas menos , se acercó a Michael
y le entregó un papel, procurando dirigirse a él de forma que Robert no le
escuchase.
·
FRANK: ¿Podrás contactar con aquella gente que
me dijiste?
Al abrir la hoja pareció
palidecer en cuestión de segundos. Frank, esperando que el tercero presente no
se diera cuenta de ello, le cogió por el brazo con fuerza tratando de calmarlo.
·
FRANK: Lo necesito antes de que amanezca . Mi
gente se encargará del resto.
·
MICHAEL: Se ha vuelto loca.
Su excesivo nerviosismo le
endurecía y enfilaba la mandíbula haciéndole hablar entre
dientes , sin controlar demasiado ni sus reacciones ni el volumen de su voz.
·
FRANK: Puede , pero de todas las opciones
posibles , resulta ser la más cuerda y lógica de todas .
Su forma de mirar a Robert
casi le delataba . Jamás había estado tan sumamente nervioso e incontrolable.
·
MICHAEL: Tiene que dejar que él la vea.
·
FRANK: No. Debe esperar . Al igual que tú.
·
MICHAEL: Pero….
·
FRANK: Ella avisará en cuanto esté lista.
Su determinación , su
contundencia, resultaba harto desquiciante en aquel momento tanto para él como
para el propio Robert que, ignorando lo
que habría de venir , se reconcomía en su interior tratando de decidir si verla
o no.
Una lucha interna convertida
en abatimiento , en una sensación de pérdida
absoluta de la guerra aun faltando batallas por cursar.
Lo único que realmente había
querido, se alejaba irremediablemente de
sus manos para terminar desapareciendo conforme más cerca de ella creía estar. Ya
no se cuestionaba nada , no se tomaba la molestia de preguntarse razones o si acaso
las había. Ya no le interesaba si todo aquello se debía a un propósito cierto ,
a una cabezonería o , simplemente, a una motivación personal que sólo ella era capaz
de entender y que a nadie quería explicar.
Bourke le había ganado la
partida y podía sentirse triunfante . De la forma más cruel había logrado arrebatárselo todo en algo que se supone ya era habitual , pero
que para su desgracia, había logrado sobrevivir a los años y a las ausencias.
Un mensaje en el móvil de
Frank, dio la señal para que avisara a Michael y éste se acercase a la suite
contigua.
Con la puerta ligeramente
entornada , a él le bastó empujarla para comprobar como , casi a oscuras, la
silueta femenina marcada a contraluz en
mitad de la estancia , con uno de sus brazos apoyados en el espaldar del gran sofá,
continuaba resultando tan turbadora como cuando salía al escenario de aquella forma tan sutil, entre sombras y
pocos focos que delineaban cada centímetro de su piel , adentrando a los
clientes que ella , en su concentración nunca veía, en su propio mundo, justo
hasta dónde ella quería llevarlos.
Nada más cerrar la puerta se
dispuso a encender la luz pero ella se lo impidió, y desde aquel mismo punto,
sin saber por qué, decidió apoyarse en la pared y continuar disfrutando de
aquella imagen .
·
HEYDEN: ¿No se ha marchado verdad?
Cualquier explicación añadida
sobraba. Ambos sabían de quién se estaba hablando.
·
MICHAEL: No regresará si no es contigo. De hecho, ahí
al lado se encuentra manteniendo una lucha intestina entre lo que desea y lo
que debería.
·
HEYDEN:
Acércate .
Sin dilación, hizo aquello que
le pidió apoyándose en el mismo espaldar. Observándola coger algo a su derecha ,
cuando se lo acercó , la escasa luz que provenía del fondo del mueble bar , le
permitió concretar que se trataba de dos sobres. Entregados ambos, al acercárselo
mucho más, comprobó que se encontraban escritos en una de sus esquinas , con
letra cuidada al detalle , casi con aspecto de antigua. Uno llevaba su nombre ,
el otro, iba dirigido a Robert.
Su extrañeza se reflejó en su cara.
·
HEYDEN:
Frank ha recibido también los suyos. Él se encargará de entregárselos a
Liz y a mi hermano , aparte de tener que leer el suyo propio.
·
MICHAEL: Y a mí me toca él.
·
HEYDEN: Ya sabes por qué. Pero a diferencia de
la tuya o los demás , a Robert sólo deberás entregársela después de …
·
MICHAEL: No vas a decírselo.
·
HEYDEN: No puedo. Ni siquiera quiero tener que
verle y despedirme.
·
MICHAEL: Esto le matará.
·
HEYDEN: Lo sé.
Un silencio cortante e incómodo
se apoderó de ellos.
·
MICHAEL: ¿Estás segura de lo qué vas a hacer?
Con la mirada puesta en el
suelo y escuchándosele respirar hondo
una sola vez, sus manos se aferraron a aquel espaldar, y en un tono
desesperanzador , sentenció el encuentro.
·
HEYDEN: ¿Me queda otra alternativa?
·
MICHAEL: Pero…
·
HEYDEN: En ese caso, ya sabes lo que tienes que
hacer.
·
MICHAEL: ¿Y si no pudiera?
Con aquella misma tenue luz,
ella se dispuso delante suyo, y aquellos
preciosos ojos claros , en los que ella antes buscaba consuelo y
refugio, la seguridad de la que nunca gozó, necesitaban un amparo cierto por
una vez.
Apoyó sus manos a ambos lados de su rostro , y obligándole
a mirarla a los ojos , contendiendo unas inmensas ganas de llorar , le habló
con una voz tan suave , dulce y melodiosa , que él no olvidaría jamás.
·
HEYDEN: Podrás, sé que lo harás. Has intercedido
por mí cada vez que te he necesitado, sin tan siquiera pedírtelo. Has estado
atento a cada movimiento mío , a cada decisión que llevaba a cabo apoyándome
aunque no estuvieras conforme. Me protegiste y quisiste velar por mí, dándome la oportunidad de ser alguien y hacer
algo que realmente mereciera la pena . – Apretó con más determinación sus manos
ante la insistencia de él de retirarle la vista - Me has amado – sorprendido , detuvo su insistencia
- y aún sé que me amas de la forma más
incondicional y hermosa que nadie puede recibir jamás, sin esperar nada a
cambio, respetándome como lo que
encontraste ante ti, como una mujer a la que jamás juzgaste , a la que nunca quisiste
dejar sola convirtiéndote en su ángel protector.
Podrás
hacerlo , porque sólo entonces serás
libre . Podrás hacerlo, porque salga bien o salga mal, sabes que es lo que tienes que hacer .
Un tierno e inocente beso en los labios , culminado con la conjunción
de ambas frentes, y un sentido abrazo en
mitad de aquella semioscuridad , sin duda, resultó el mejor entorno de aquella
melodiosa armonía combinada por ambas respiraciones.
Ana Patricia Cruz López
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