jueves, 29 de septiembre de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (160)

Extraña sensación de soledad,
acompañada por los espectros
que mi imaginación se empeña en que vea y sienta
rodeándome como animales en celo,
convirtiéndome en la presa perfecta de unos instintos que nunca serán míos,
y cuyas garras,  logran extenderse a cada poro de mi piel.

En medio de la nada,
me siento el centro de todo.
En medio del dolor,  
siento la paz que andas buscando y no encuentras.
En medio de la sangre que brota como una fuente de mis heridas,
Siento el dulce sabor de una venganza esperada y fríamente planificada.


Aprendí de ti lo mejor y lo peor  que el ser humano podía mostrar,
la incapacidad para razonar , cuando es tu presencia la que se apodera de todo
y conviertes mi espacio en tuyo,
la impotencia por desear algo de ti que jamás me darás
ya que nunca entré en tu previsión.

De ti aprendí a errar y a no arrepentirme,
a lamerme las heridas como los gatas heridas
mientras afilo mis uñas pensando en tu piel ,
a cicatrizar mis heridas y no pensar en ellas ,
mientras es a ti a quién mantengo debajo de mí
sometido a mi entera voluntad ,
la que mandata tu corazón y te hace ser así conmigo,
confundiendo amor con deseo extremo.

Nunca te pedí que te enamoraras de un imposible ,
de un espíritu libre nacido para ser complacido y que dosifica lo que acaba entregando.
Nunca te pedí que cambiases tu camino
 por una imagen idealizada de algo que creías perfecto,
jamás te pedí que te quedaras
ni que me hicieses tuya ,
bajo pena de recoger, como fruto, aquello con lo que te encuentras ahora.

Desesperado ,
vienes en busca mía
esperando encontrar aquello que se convirtió en lo único que te importaba
y sin lo que no podías vivir,
sin lo que no podías respirar .

Pobre alma desolada  víctima de tus propios actos,
que no encuentra consuelo con nadie que no sea yo,
mientras tu amante , la enemiga que tú mismo conjuraste,
te alarga su mano esperando caigas por fin en la trampa,
y cual corderillo desvalido,
por puro sentimiento y tristeza convulsa,
dejaste de ser hombre
para convertiste en una simple mosca dentro de mi tela de araña.

Precio insuficiente  por todo lo que me hiciste y aún me sigues haciendo,
por cada noche sin dormir , que en mis sueños , despierta ,
esperase impaciente una caricia tuya
recibiendo tu mejor indiferencia.

Desapercibida para todos menos para ti,
No fuiste capaz de reconocer aquello que hacia ti se acercaba
mientras te limitabas a sonreír triunfante.

Un roce con sabor a puro interés.
Mito que se desarma como una montaña de arena con la brisa,
como el castillo de arena de un niño al cubrirlo el agua.
El hombre ha pasado a ser la marioneta de sus propios sentimientos,
sentimientos hacia quién sólo esperaba de él
un mínimo gesto que la hiciese saber  que era visible.
Una marioneta hermosa cuyos hilos se mueven a la voluntad de mis dedos
sin que apenas te des cuenta de lo fácil que es destruirte.
Un vulgar pero hermoso muñeco no muy diferente a los demás
y , sin embargo, único.

Una marioneta,
 cuyos ojos  se adentran con una disculpa sobrevenida que yo no te he pedido ni quiero,
con una sinceridad incapaz de evaluar
y una desgraciada capacidad de convicción que me desmorona,
acabando con la poca fuerza que creía tener.

Una marioneta ,
cuyos hilos terminan desapareciendo
cuando no es mi alma la que te observa ,
sino aquel corazón con hermosos  y esperanzados  recuerdos
de lo que siempre quiso y nunca pudo ser.
Un corazón que devuelve a mí a la mujer que desapercibida y oculta
te amó en el más doloroso de los silencios.

Una marioneta ,
que sólo puedo volver a convertir en hombre ,
reconociendo mi derrota
en una venganza , a priori, triunfal.
Una hermosa marioneta sin hilos,
Nunca más quiso su libertad.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página