LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO NOVENO ( PRIMERA PARTE)
Y la
representación dio comienzo nada más cerrarse la puerta tras ellos.
Morrigan ,
aún algo descompuesta , observaba todo a
su alrededor sin búsqueda de algo concreto , admirando la grandeza que la casa
aún era capaz de transmitir.
Para Brian,
volver a encontrarse entre aquellas
paredes le incomodaba sobre manera. Los recuerdos más recientes de lo
acontecido en la finca , le hicieron fijar su vista en el suelo por un
instante y recordar la última imagen
viva con la que desapareció de ella. De forma involuntaria se miró a los brazos
y pese a que su acompañante femenina le reclamase hasta en dos ocasiones , él ,
envuelto en su mundo de viejos pensamientos, no fue capaz de escucharla.
Logrando
por fin su atención, ambos se dirigieron al comedor dónde el anfitrión les
esperaba , ansioso más por saber los siguientes pasos a dar en todo aquel
planeamiento que por ver de nuevo a un
hijo que él creía que no le reconocía.
Cada paso
dado por aquel pasillo, suponía retrotraerse a un pasado que aún no había
dejado de doler y del que se pensaba que
jamás lo haría. Aún casi podían escucharse las voces del personal corriendo agitado por los pasillos apenas
comenzando la jornada , con el sobresaliente aunque lejano sonido de los
tintineos en la cocina mientras se terminaba de preparar el desayuno, incluso
casi podría afirmarse que el delicioso olor a café recién hecho , que destacaba por encima de todo , parecía
haber impregnado las paredes y emanaba de nuevo sus efluvios pese al paso del
tiempo y las reformas para acondicionarla.
Y el
solemne comedor con su amplia mesa para doce servicios ubicado donde antes se encontraba la estancia destinada al archivos
de los historiales, encarecida
recomendación del decorador contratado, otorgaba un cierto toque elegante y
moderno . Sin embargo, lo que no había logrado que se ocultase , convirtiéndose en la mejor reseña de que el
paso del tiempo también había dejado su huella , fueron las grietas evidentes
en la vieja madera que recubría parte de las paredes y los marcos de las
ventanas.
Mientras
para Morrigan todo resultaba espectacularmente nuevo y mucho menos sombrío de
lo que había imaginado, el rostro lánguido
de Brian y su mirada perdida en cada detalle , hicieron que ella tirase
de su brazo en varias ocasiones durante la cena bajo el temor de que Darren
pudiera descubrirle .
Conforme
los platos iban siendo degustados, el anfitrión se mostró vivamente interesado
en el transcurso del viaje de ambos y en
los planes futuros de su invitado, pero éste, no correspondiéndole como
esperaba , provocó que su atención fuese llamada de otra forma.
·
DARREN:
Le noto algo preocupado esta noche Sr . Clayborn. Sinceramente , me
complacería más pensar que se deba al cansancio de tan largo y tedioso viaje
que a un posible estado de aburrimiento ante la conversación .
Tratando de
recomponer su papel y disimulo, se acercó la copa de vino a los labios , y tras
beber un pequeño sorbo , se centró en aquel hombre cuya figura, encumbrada y elegante dentro del marco de semioscuridad , conservaba
aún el porte de quién fuera antaño .
·
BRIAN: Le pido mis más sinceras disculpas Sr.
Haford, después de tantos años llevando el mismo esquema de actividad a mi cuerpo parece costarle adaptarse a las nuevas
circunstancias.
·
DARREN:
Es cierto. Alguien como usted , acostumbrado a dormir poco y ocuparse de
sus negocios en el puerto antes de que amanezca … Aunque supongo que con los años habrá podido agenciarse un grupo
de colaboradores fieles que actúen con total solvencia durante sus ausencias.
·
BRIAN:
Ciertamente mis ayudantes son personas muy competentes y responsables
capaces de encargarse de todo , al menos
, mientras yo permanezca aquí, y a lo sumo si las cosas e complicasen
demasiado, dejé instrucciones precisas sobre cómo localizarme.
Aparentando
una dulzura inusual en ella , introdujo una baza a favor del presunto invitado
dado el devenir de la conversación.
·
NAGI: Querido, dudar de la profesionalidad de
nuestro invitado no está bien.
·
DARREN: Jamás osaría hacer tal cosa , además no
creo haberlo ofendido ¿ O sí?
·
BRIAN: No, por supuesto que no .
·
NAGI: Sea como sea , creo estar en disposición de afirmar sus
grandes dotes para la profesionalidad y aún más para las relaciones sociales. –
una mirada complacientemente sonriente suavizó su rostro – Si no hubiera sido
por su generosidad , no sé qué hubiera sido de mí ante tus ausencias tan
prolongadas .
Una imagen
de dación casi en prenda por parte de ella sumado a un gesto de incómodo compromiso por parte de él , no
dejaron al anfitrión indiferente.
·
DARREN: Por supuesto. Nunca podré agradecerle lo
suficiente que mantuviese a mi …esposa ocupada y entretenida . Jamás he
intentado justificar lo que ella
considera como abandonos con mis numerosas ocupaciones , pero siempre me ha gustado ser yo quién estuviera al
frente de mis negocios y actividades
diarias . Reconozco que quizás , ese haya sido el peor de mis defectos , no
saber delegar.
·
BRIAN: No siempre resulta fácil saber en quién
confiar .
Un golpe de
frío intenso recorrió su espalda de repente hasta el punto de la incomodidad.
Una mirada soslayada hacia el techo , le produjo unas inquietantes ansias por
levantarse de la mesa y marcharse dejando a los dos hombre departir solos.
·
NAGI: La compañía es sumamente agradable
caballeros, pero me temo que ha llegado la hora de retirarme. – Dirigiéndose a
Darren- ¿Estarás aún aquí por la mañana
querido?
·
DARREN: No tengo intención de marcharme a
ninguna parte, al menos durante un tiempo.
·
NAGI: -
Volviéndose hacia su invitado - Mi esposo le acompañará a su habitación mi
estimado Sr. Clayborn. Si me disculpan.
·
BRIAN: Buenas noches .
Un apretón
de confianza en su hombro al marcharse , fue la mejor despedida de una mujer
que , lejos de retirarse a su dormitorio , decidió desviarse hacia otra parte
de la casa.
Con el
sonido de la voz de los ocupantes masculinos cada vez más lejos , Nagi llegó
hasta la otra escalera , la de piedra que circularmente llegaba hasta el desván-laboratorio.
A
pocos metros de la puerta , la cual aún
no visualizaba, comenzó a sentir una fría y húmeda corriente de aire que sin
duda debía proceder de esa estancia , lo que pudo confirmar cuando se la
encontró de frente por fín, entre
abierta y de la que emanaba cierta luz desde el interior.
Apostada en
la puerta , su perplejidad por la habitación descubierta no la dejaba salir de su asombro, y cual niña
en un nuevo cuarto de juegos, se acercó cautelosamente hacia la gran mesa de
madera central , castigada por el paso del tiempo y las inclemencias ambientales a las que unas ventanas abiertas de par en par permitieron
hacer de las suyas .
Una mesa
que Nagi no pudo evitar tocar con los dedos de una de sus manos , tratando de
apartar el polvo y las telarañas para intentar descubrir el realengo de otra
época en el que sin duda resultaba ser un mueble con mucha historia. Su aspecto robusto , ensalzado aún más por su
color , vislumbrado tras retirar una
porción de la capa de polvo y suciedad , comenzó a trasmitirle sensaciones
maravillosas y férreamente fuertes a la vez.
Recorriendo
la totalidad del largo de aquella mesa, pudo sentir la felicidad extrema de
quién la llegó a utilizar , pero también su angustia más sincera . Sin rostros
a los que poder incorporar tales sensaciones , éstas se intensificaban conforme
más tiempo permanecía su mano en contacto con ella , hasta que llegó a su final , al borde de la
misma , y aún sin separarla , dio rienda suelta a su voz sabiéndose acompañada
.
·
NAGI: ¿Cuánto tiempo más crees que las sombras puedan
ocultar tu presencia?
Desde la
esquina situada a su izquierda , la figura de Aengus emergió, surgiendo
imponente y oscura como el ambiente que los abarcaba , con tan sólo un haz de
luz adentrado por una de las ventanas que terminaba en su rostro ajado y
pálido, destacando sobremanera el azul de sus ojos.
·
AENGUS: ¿Cuánto tiempo más crees que podrás
mantener tu farsa?
·
NAGI: Extraños aliados has decidido buscar para
la causa .
·
AENGUS:
En ocasiones no es lo que buscamos , si no lo que se encuentra en nuestro
camino.
·
NAGI: Le has permitido entrar . He olido su
presencia a kilómetros.
·
AENGUS:
De entre todas las técnicas de engaño que podrías utilizar, observo que
mentir aún se te hace muy difícil. – Acercándose a ella tanto como para sentir su respiración en
el pecho- ¿Es miedo eso que veo en tus
ojos?
·
NAGI: ¿Miedo?
Con paso angustiosamente
lento, mientras caminaba alrededor de la mesa en sentido contrario, fue
recreándose en ese delicioso momento en el que quién portaba toda la
información lograba culminar de mil dudas a quién presumía ,por costumbre, de
sentirse muy segura de sí misma y de sus trucos.
·
AENGUS: Puedo percibir tu miedo, casi ¿olerlo?
¿Es así cómo le decís vosotros?
·
NAGI: Si
él supiera que le has dejado llegar hasta aquí…
Aquel tono irónico y pausado
de su voz la desquiciaba. Lo que para él resultaba parte de su normalidad , la
traía a ella de cabeza.
·
AENGUS: Y tú te mueres por decírselo.
·
NAGI:
¿Por qué sigues empeñado en echar por la borda todo aquello por lo que hemos luchado tanto ?
Estamos a un paso de que aquello que nos fue arrebatado vuelva a las manos que
deben portarlo.
Una
risa que se le hacía cruel ante sus
oídos fue emitida por quién se sabía con
ventaja sobre ella.
·
AENGUS: ¿Hemos? ¿Las manos que deben portarlo? –
En medio de un gesto de arrebato y agresividad , postró sus manos encima de la
mesa con violencia llegando a
sobresaltarla . – Mientras yo me
desangraba , él me lo arrebataba todo. La vida que merecía , las posibilidades
de triunfar y tener una vida nueva , a … Todo, y durante años, jamás vi un
“hemos” que me apoyase y ayudase a salir
adelante .
Fuera de la
que era mi casa y el encierro de ese maldito traidor al que nunca tuve que haber liberado, recibí
ayuda del único que menos esperaba , aquel que osas denostar como enemigo , cuando en realidad ,
es la única sangre válida y el único con derecho a todo sobre lo que tus pies
descansan.
Alguien a
quién ya no conoces ni sabes de su poder verdadero. Alguien ante quién sientes no
miedo, más bien diría que pánico ante la posibilidad de que se enfrente a ti ,
sobre todo porque sabes que no estará solo.
Nerviosa ,
se acercó a él con la única intención de sonsacarle.
·
NAGI: ¿Cómo te atreves a hablar de él con
admiración ?
·
AENGUS: Porque no seré yo quién le haga merecer
menos .
·
NAGI: ¿Y si te arrebatase lo único que realmente
te importa?
Contrariamente
a lo que ella esperaba , no hubo
reacción violenta por su parte . Aengus se limitó a girar la cabeza hacia su
derecha y observar de forma lánguida una
vía de escape entre las nubes que copaban el cielo del que él contemplaba sólo
un pequeño e insignificante pedazo a través de una de aquellas ventanas .
Ventanas que
traían ese peculiar olor a mar en principio difuso . Una brisa que no dejaba de
arreciar durante la noche y que apenas hacía acto de presencia durante el día ,
como si el mar , embravecido, aprovechase el momento más oscuro en el que los
amantes se buscaban entre sí cada uno en su destino.
No se
encontraba con él allí y sin embargo estaba presente . No podía tocarla , y su
imagen , ante él, con una claridad tan meridiana como sus propios recuerdos ,
vibraba ante su tacto .
Una
vibración convertida en una sensación extraña
de vigilancia sin que nadie la rodease .
Un calor sobrevenido que al
igual que una caricia, Veleda pudo sentir descender por su cabello otorgándole una gran paz al continuar por su
espalda, fue lo que en su lecho, sentada y pensativa, Veleda pudo sentir .
Una sensación casi de
confidencialidad muy íntima pero a la
vez tan familiar que la sobrecogía.
Una noche larga en la que la intranquilidad le pudo y
una imperiosidad necesidad la llamó a salir de allí mientras casi todos los
demás parecían dormir.
Pasos en mitad de la noche hacia
ningún lado de forma consciente , hacia un destino concreto de forma
inconsciente.
Con el
sonido de las pequeñas criaturas nocturnas y del viento meciendo la hierba ,
sin miedo alguno, prosiguió el mismo camino andado antaño hasta el claro en el
que hubo de encontrarse con la manada de centinelas, pero lejos de creer que se
hallaba completamente sola , Kiliam y Kael la seguían salvaguardando las
distancias pero sin perderla de vista.
Tal y como primero le había
prometido , la nueva verdad le sería
mostrada ante sus ojos, por muy increíble que le pareciera o por mucho que
pudiera afectarle. Aunque desconfiado , Kael aceptó el reto.
Una Veleda
alumbrada por la escurridiza luz de la luna que trataba de escapar de la
prisión de las nubes se detuvo en su largo caminar en el mismo lecho dónde se hubo
producido el primer encuentro con los lobos, y ante tal repentina detención,
los hombres también pararon , ocultándose detrás de los árboles para evitar ser
vistos.
Tras
asomarse hasta en dos ocasiones , Kael le recriminó a Kiliam que en esa figura
femenina nada anormal era capaz de ver , y que sólo se trataba de Veleda disfrutando de la luna y la noche . Sin
embargo, ante la insistencia y seguridad mostradas por quién le había llevado
hasta allí, decidió retrasar su regreso al poblado un poco más .
Detrás de
aquel árbol Kiliamse limitó a observarla. Sentada sobre sus rodillas , en la tierra húmeda, se
limitada a alzar su cabeza hacia el cielo de vez en cuando y a bajarla de forma
repentina como si estuviese esperando algo.
Por la posición de la luna ,
la hora de que los centinelas apareciesen se encontraba muy cerca , pero una
nueva insistencia de un Kael desesperado por la impasividad le provocó tener
que salir detrás de él , hasta que un aullido
profundamente fino se escuchó en
el aire.
Detenidos ambos hombres ,
comenzaron a girar sobre sí mismos hasta el punto dónde se encontraba ella , quedando
absortos con aquella imagen que se les rebelaría.
Apostado sobre sus patas
delanteras, el jefe de la manada se postraba ante ella agachando su cabeza
esperando una caricia suya , gesto que fue proseguido por los demás.
Con un comportamiento
completamente humano , animal y mujer
parecían mantener una conversación mientras el resto de los lobos
esperaban echados en el suelo.
Sin poder creer lo que estaba viendo , Kael fue
andando hacia ella sin escuchar las advertencias susurradas de su compañero que
se vio obligado a seguirle.
El ruido de sus pasos y su
olor , hizo que los centinelas rodeasen
a Veleda en posición de defensa, y Hadass, su jefe, se adelantase
amenazantemente.
En su apresurado caminar, Kiliam logró retener a Kael antes de que
fuese demasiado tarde , ordenándole casi
en susurros que no se moviera .
Por cada paso que el jefe de la manada adelantaba ,
uno nuevo se acercaba quién se supone
era su jefe. Pendiente éste del resto de los animales de forma consciente , intentaba llegar hasta
ella convirtiéndose en el centro de atención , despistándoles de su imprudente
acompañante .
Apenas un metro faltaría para poder
estar al lado de Veleda cuando el lobo le cortó el paso sorpresivamente. Sin dejar de mirarle a los ojos , observó que
la boca del animal se cerraba y el tono amenazante desaparecía , y al igual que
en él, esto sucedía en el resto de los que le acompañaban.
Mientras observaba el extraño
comportamiento del animal , vio detrás de él la figura de Veleda incorporarse, y aunque pareciera estar
mirando a la cara , su impresión es que en
realidad no le estaba viendo.
Con uno de sus brazos
extendidos y la palma de la mano hacia abajo , fue acercándose a cada uno de
los lobos acariciándoles la cabeza con
un solo gesto , tras lo cual, para sorpresa de ambos hombres , éstos desaparecían
entre la maleza .
El último escogido fue el propio
Hadass, el cual pareció dubitativo en cuanto a su obediencia debiéndole ella insistir al tomar su cabeza
con ambas manos y mirarle fijamente a los ojos con una tierna sonrisa.
Estando los tres solos , Kael trató de asegurarse de que realmente se habían
marchado y quedaban solos los tres.
De píe , sin decir nada , ella
le miró a él ante lo que no pudo hacer otra cosa más que acercarse.
Aquel hombre incrédulo ,
absorto por lo que acaba de presenciar, apenas podía pensar en nada que tuviera
el sentido suficiente como para explicar lo que acababa de pasar. Cuando logró
llegar hasta donde ella misma se encontraba, sin poder reaccionar, no podía
dejar de mirarla mientras en sus adentros deseaba poder tocarla sólo para
comprobar que era verdad , que era su hermana Enyd a quién tenía delante.
Sin embargo , para Kiliam, quién observaba todo desde
una distancia prudencial , algo no marchaba bien. Los tatuajes de los
antebrazos comenzaron a quemarle de forma muy intensa sintiendo un profundo
araño desgarrador que descendía desde la piel hacia la carne .
Comenzó a encontrarse mal ,
inquieto , y sudaba de forma fría ,
escalofriándose por completo.
Sólo cuando alzó la vista y le
vio la cara a Veleda , reaccionó como pudo para tratar de avisar a Kael antes
de que fuese demasiado tarde.
·
KILIAM: Kael , aléjate de ella.
Pero él no era capaz de escuchar en este momento absorto
y emocionado por el reencuentro.
El dolor de
sus brazos fue transmitiéndose al resto del cuerpo a velocidad inusitada , llegando
a su pecho y abdomen hasta el punto de apenas poder mantenerse erguido. Aún así,
respirando con enorme dificultad, trató
de que Kael se alejase de ella.
·
KILIAM: Kael mira más allá de sus ojos . Adéntrate.
Agarrado
con fuerza por ella y aún sin poder reaccionar , si escuchar lo que Kiliam le decía , el
rostro de ella se le fue acercando , buscando sus labios los de él.
Un nuevo intento
por incorporarse , hizo que al ver lo que estaba a punto de ocurrir se abalanzase sobre él con fuerza apartándolo
e interponiéndose delante de ella . Una
sonrisa maliciosa y unos ojos que no reconocía , hicieron que su dolor se agudizara bruscamente, mientras trataba de
decirle algo.
·
KILIAM: No lo hagas .
Y su sonrisa desapareció mitigándose
el dolor sufrido por quién se dirigía a
ella , para después desaparecer tal y como había aparecido , cayendo Veleda
bruscamente al suelo.
Ana Patricia Cruz López
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