miércoles, 19 de octubre de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE ( Secuela de ELECCIÓN) CAPÍTULO DÉCIMO NOVENO. Primera parte. ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO NOVENO ( PRIMERA PARTE)

Y la representación dio comienzo nada más cerrarse la puerta tras ellos.

Morrigan , aún algo descompuesta ,  observaba todo a su alrededor sin búsqueda de algo concreto , admirando la grandeza que la casa aún era capaz de transmitir.

Para Brian, volver  a encontrarse entre aquellas paredes le incomodaba sobre manera. Los recuerdos más recientes de lo acontecido en la finca , le hicieron fijar su vista en el suelo por un instante  y recordar la última imagen viva con la que desapareció de ella. De forma involuntaria se miró a los brazos y pese a que su acompañante femenina le reclamase hasta en dos ocasiones , él , envuelto en su mundo de viejos pensamientos, no fue capaz de escucharla.

Logrando por fin su atención, ambos se dirigieron al comedor dónde el anfitrión les esperaba , ansioso más por saber los siguientes pasos a dar en todo aquel planeamiento  que por ver de nuevo a un hijo que él creía que no le reconocía.


Cada paso dado por aquel pasillo, suponía retrotraerse a un pasado que aún no había dejado de doler  y del que se pensaba que jamás lo haría. Aún casi podían escucharse las voces del personal  corriendo agitado por los pasillos apenas comenzando la jornada , con el sobresaliente aunque lejano sonido de los tintineos en la cocina mientras se terminaba de preparar el desayuno, incluso casi podría afirmarse que el delicioso olor a café recién hecho ,  que destacaba por encima de todo , parecía haber impregnado las paredes y emanaba de nuevo sus efluvios pese al paso del tiempo y las reformas para acondicionarla.

Y el solemne comedor con su amplia mesa para doce servicios  ubicado donde antes  se encontraba la estancia destinada al archivos de los historiales,  encarecida recomendación del decorador contratado, otorgaba un cierto toque elegante y moderno . Sin embargo, lo que no había logrado que se ocultase ,  convirtiéndose en la mejor reseña de que el paso del tiempo también había dejado su huella , fueron las grietas evidentes en la vieja madera que recubría parte de las paredes y los marcos de las ventanas.

Mientras para Morrigan todo resultaba espectacularmente nuevo y mucho menos sombrío de lo que había imaginado, el rostro lánguido  de Brian y su mirada perdida en cada detalle , hicieron que ella tirase de su brazo en varias ocasiones durante la cena bajo el temor de que Darren pudiera descubrirle .

Conforme los platos iban siendo degustados, el anfitrión se mostró vivamente interesado en el transcurso del viaje de ambos  y en los planes futuros de su invitado, pero éste, no correspondiéndole como esperaba , provocó que su atención fuese llamada de otra forma.

·        DARREN:  Le noto algo preocupado esta noche Sr . Clayborn. Sinceramente , me complacería más pensar que se deba al cansancio de tan largo y tedioso viaje que a un posible estado de aburrimiento ante la conversación .

Tratando de recomponer su papel y disimulo, se acercó la copa de vino a los labios , y tras beber un pequeño sorbo , se centró en aquel hombre cuya figura, encumbrada y elegante  dentro del marco de semioscuridad , conservaba aún el porte de quién fuera antaño .

·        BRIAN: Le pido mis más sinceras disculpas Sr. Haford, después de tantos años llevando el mismo esquema de actividad  a mi cuerpo parece costarle adaptarse a las nuevas circunstancias.
·        DARREN:  Es cierto. Alguien como usted , acostumbrado a dormir poco y ocuparse de sus negocios en el puerto antes de que amanezca … Aunque supongo que  con los años habrá podido agenciarse un grupo de colaboradores fieles que actúen con total solvencia durante sus ausencias.
·        BRIAN:  Ciertamente mis ayudantes son personas muy competentes y responsables capaces de encargarse de todo  , al menos , mientras yo permanezca aquí, y a lo sumo si las cosas e complicasen demasiado, dejé instrucciones precisas sobre cómo localizarme.

Aparentando una dulzura inusual en ella , introdujo una baza a favor del presunto invitado dado el devenir de la conversación.

·        NAGI: Querido, dudar de la profesionalidad de nuestro invitado no está bien.
·        DARREN: Jamás osaría hacer tal cosa , además no creo haberlo ofendido ¿ O sí?
·        BRIAN: No, por supuesto que no .
·        NAGI: Sea como sea ,  creo estar en disposición de afirmar sus grandes dotes para la profesionalidad y aún más para las relaciones sociales. – una mirada complacientemente sonriente suavizó su rostro – Si no hubiera sido por su generosidad , no sé qué hubiera sido de mí ante tus ausencias tan prolongadas .

Una imagen de dación casi en prenda por parte de ella sumado a un gesto de  incómodo compromiso por parte de él , no dejaron al anfitrión indiferente.


·        DARREN: Por supuesto. Nunca podré agradecerle lo suficiente que mantuviese a mi …esposa ocupada y entretenida . Jamás he intentado justificar  lo que ella considera como abandonos con mis numerosas ocupaciones , pero siempre  me ha gustado ser yo quién estuviera al frente de mis negocios  y actividades diarias . Reconozco que quizás , ese haya sido el peor de mis defectos , no saber delegar.
·        BRIAN: No siempre resulta fácil saber en quién confiar .

Un golpe de frío intenso recorrió su espalda de repente hasta el punto de la incomodidad. Una mirada soslayada hacia el techo , le produjo unas inquietantes ansias por levantarse de la mesa y marcharse dejando a los dos hombre departir solos.

·        NAGI: La compañía es sumamente agradable caballeros, pero me temo que ha llegado la hora de retirarme. – Dirigiéndose a Darren-  ¿Estarás aún aquí por la mañana querido?
·        DARREN: No tengo intención de marcharme a ninguna parte, al menos durante un tiempo.
·        NAGI:  - Volviéndose hacia su invitado - Mi esposo le acompañará a su habitación mi estimado Sr. Clayborn.  Si me disculpan.
·        BRIAN: Buenas noches .

Un apretón de confianza en su hombro al marcharse , fue la mejor despedida de una mujer que , lejos de retirarse a su dormitorio , decidió desviarse hacia otra parte de la casa.

Con el sonido de la voz de los ocupantes masculinos cada vez más lejos , Nagi llegó hasta la otra escalera , la de piedra que circularmente  llegaba hasta el desván-laboratorio.
A pocos  metros de la puerta , la cual aún no visualizaba, comenzó a sentir una fría y húmeda corriente de aire que sin duda debía proceder de esa estancia , lo que pudo confirmar cuando se la encontró de frente por fín,  entre abierta y de la que emanaba cierta luz desde el interior.

Apostada en la puerta , su perplejidad por la habitación descubierta  no la dejaba salir de su asombro, y cual niña en un nuevo cuarto de juegos, se acercó cautelosamente hacia la gran mesa de madera central , castigada por el paso del tiempo y  las inclemencias  ambientales a las  que unas ventanas abiertas de par en par  permitieron  hacer de las suyas .
Una mesa que Nagi no pudo evitar tocar con los dedos de una de sus manos , tratando de apartar el polvo y las telarañas para intentar descubrir el realengo de otra época en el que sin duda resultaba ser un mueble con mucha historia. Su  aspecto robusto , ensalzado aún más por su color , vislumbrado tras retirar  una porción de la capa de polvo y suciedad , comenzó a trasmitirle sensaciones maravillosas y férreamente fuertes a la vez.
Recorriendo la totalidad del largo de aquella mesa, pudo sentir la felicidad extrema de quién la llegó a utilizar , pero también su angustia más sincera . Sin rostros a los que poder incorporar tales sensaciones , éstas se intensificaban conforme más tiempo permanecía su mano en contacto con ella  , hasta que llegó a su final , al borde de la misma , y aún sin separarla , dio rienda suelta a su voz sabiéndose acompañada .

·        NAGI: ¿Cuánto tiempo más crees que las sombras puedan ocultar tu presencia?

Desde la esquina situada a su izquierda , la figura de Aengus emergió, surgiendo imponente y oscura como el ambiente que los abarcaba , con tan sólo un haz de luz adentrado por una de las ventanas que terminaba en su rostro ajado y pálido, destacando sobremanera el azul de sus ojos.

·        AENGUS: ¿Cuánto tiempo más crees que podrás mantener tu farsa?
·        NAGI: Extraños aliados has decidido buscar para la causa .
·        AENGUS:  En ocasiones no es lo que buscamos , si no lo que se encuentra en nuestro camino.
·        NAGI: Le has permitido entrar . He olido su presencia a kilómetros.
·        AENGUS:  De entre todas las técnicas de engaño que podrías utilizar, observo que mentir aún se te hace muy difícil. – Acercándose a ella  tanto como para sentir su respiración en el  pecho- ¿Es miedo eso que veo en tus ojos?
·        NAGI: ¿Miedo?

Con paso angustiosamente lento, mientras caminaba alrededor de la mesa en sentido contrario, fue recreándose en ese delicioso momento en el que quién portaba toda la información lograba culminar de mil dudas a quién presumía ,por costumbre, de sentirse muy segura de sí misma y de sus trucos.

·        AENGUS: Puedo percibir tu miedo, casi ¿olerlo? ¿Es así cómo le decís vosotros?
·        NAGI: Si  él supiera que le has dejado llegar hasta aquí…

Aquel tono irónico y pausado de su voz la desquiciaba. Lo que para él resultaba parte de su normalidad , la traía a ella de cabeza.

·        AENGUS: Y tú te mueres por decírselo.
·        NAGI:  ¿Por qué sigues empeñado en echar por la borda  todo aquello por lo que hemos luchado tanto ? Estamos a un paso de que aquello que nos fue arrebatado vuelva a las manos que deben portarlo.

Una risa  que se le hacía cruel ante sus oídos  fue emitida por quién se sabía con ventaja sobre ella.

·        AENGUS: ¿Hemos? ¿Las manos que deben portarlo? – En medio de un gesto de arrebato y agresividad , postró sus manos encima de la mesa con violencia llegando a  sobresaltarla . – Mientras  yo me desangraba , él me lo arrebataba todo. La vida que merecía , las posibilidades de triunfar y tener una vida nueva , a … Todo, y durante años, jamás vi un “hemos” que me apoyase  y ayudase a salir adelante .
Fuera de la que era mi casa y el encierro de ese maldito traidor  al que nunca tuve que haber liberado, recibí ayuda del único que menos esperaba , aquel que osas  denostar como enemigo , cuando en realidad , es la única sangre válida y el único con derecho a todo sobre lo que tus pies descansan.
Alguien a quién ya no conoces ni sabes de su poder verdadero. Alguien ante quién sientes no miedo, más bien diría que pánico ante la posibilidad de que se enfrente a ti , sobre todo porque sabes que no estará solo.

Nerviosa , se acercó a él con la única intención de sonsacarle.

·        NAGI: ¿Cómo te atreves a hablar de él con admiración ?
·        AENGUS: Porque no seré yo quién le haga merecer menos .
·        NAGI: ¿Y si te arrebatase lo único que realmente te importa?

Contrariamente a  lo que ella esperaba , no hubo reacción violenta por su parte . Aengus se limitó a girar la cabeza hacia su derecha  y observar de forma lánguida una vía de escape entre las nubes que copaban el cielo del que él contemplaba sólo un pequeño e insignificante pedazo a través de una de aquellas ventanas .

Ventanas que traían ese peculiar olor a mar en principio difuso . Una brisa que no dejaba de arreciar durante la noche y que apenas hacía acto de presencia durante el día , como si el mar , embravecido, aprovechase el momento más oscuro en el que los amantes se buscaban entre sí cada uno en su destino.

No se encontraba con él allí y sin embargo estaba presente . No podía tocarla , y su imagen , ante él, con una claridad tan meridiana como sus propios recuerdos , vibraba ante su tacto .

Una vibración convertida en una sensación  extraña de vigilancia sin que nadie la rodease .
Un calor sobrevenido que al igual que una caricia, Veleda pudo sentir descender por su cabello  otorgándole una gran paz al continuar por su espalda, fue lo que en su lecho, sentada y pensativa,  Veleda pudo sentir .  
Una sensación casi de confidencialidad  muy íntima pero a la vez tan familiar que la sobrecogía.

               Una noche larga en la que la intranquilidad le pudo y una imperiosidad necesidad la llamó a salir de allí mientras casi todos los demás parecían dormir.

               Pasos en mitad de la noche  hacia  ningún lado de forma consciente , hacia un destino concreto de forma inconsciente.
Con el sonido de las pequeñas criaturas nocturnas y del viento meciendo la hierba , sin miedo alguno, prosiguió el mismo camino andado antaño hasta el claro en el que hubo de encontrarse con la manada de centinelas, pero lejos de creer que se hallaba completamente sola , Kiliam y Kael la seguían salvaguardando las distancias pero sin perderla de vista.

Tal y como primero le había prometido , la nueva verdad  le sería mostrada ante sus ojos, por muy increíble que le pareciera o por mucho que pudiera afectarle. Aunque desconfiado , Kael aceptó el reto.

Una Veleda alumbrada por la escurridiza luz de la luna que trataba de escapar de la prisión de las nubes se detuvo en su largo caminar en el mismo lecho dónde se hubo producido el primer encuentro con los lobos, y ante tal repentina detención, los hombres también pararon , ocultándose detrás de los árboles para evitar ser vistos.

Tras asomarse hasta en dos ocasiones , Kael le recriminó a Kiliam que en esa figura femenina nada anormal era capaz de ver , y que sólo se trataba de Veleda  disfrutando de la luna y la noche . Sin embargo, ante la insistencia y seguridad mostradas por quién le había llevado hasta allí, decidió retrasar su regreso al poblado un poco más .

Detrás de aquel árbol Kiliamse limitó a observarla. Sentada  sobre sus rodillas , en la tierra húmeda, se limitada a alzar su cabeza hacia el cielo de vez en cuando y a bajarla de forma repentina como si estuviese esperando algo.

Por la posición de la luna , la hora de que los centinelas apareciesen se encontraba muy cerca , pero una nueva insistencia de un Kael desesperado por la impasividad le provocó tener que salir detrás de él , hasta que un aullido  profundamente fino  se escuchó en el aire.
Detenidos ambos hombres , comenzaron a girar sobre sí mismos hasta el punto dónde se encontraba ella , quedando absortos con aquella imagen que se les rebelaría.

Apostado sobre sus patas delanteras, el jefe de la manada se postraba ante ella agachando su cabeza esperando una caricia suya , gesto que fue proseguido por los demás. 
Con un comportamiento completamente humano , animal y mujer  parecían mantener una conversación mientras el resto de los lobos esperaban echados en el suelo.

               Sin poder creer lo que estaba viendo , Kael fue andando hacia ella sin escuchar las advertencias susurradas de su compañero que se vio obligado a seguirle.
El ruido de sus pasos y su olor , hizo que los centinelas  rodeasen a Veleda en posición de defensa, y Hadass, su jefe, se adelantase amenazantemente.

En su apresurado caminar,  Kiliam logró retener a Kael antes de que fuese demasiado tarde  , ordenándole casi en susurros  que no se moviera .

               Por cada paso que el jefe de la manada adelantaba , uno nuevo se acercaba  quién se supone era su jefe. Pendiente éste del resto de los animales  de forma consciente , intentaba llegar hasta ella convirtiéndose en el centro de atención , despistándoles de su imprudente acompañante .

Apenas un metro faltaría para poder estar al lado de Veleda cuando el lobo le cortó el paso sorpresivamente.  Sin dejar de mirarle a los ojos , observó que la boca del animal se cerraba y el tono amenazante desaparecía , y al igual que en él, esto sucedía en el resto de los que le acompañaban.  

Mientras observaba el extraño comportamiento del animal , vio detrás de él la figura de Veleda  incorporarse, y aunque pareciera estar mirando a la cara ,  su impresión es que en realidad no le estaba viendo.
Con uno de sus brazos extendidos y la palma de la mano hacia abajo , fue acercándose a cada uno de los lobos acariciándoles  la cabeza con un solo gesto , tras lo cual, para sorpresa de ambos hombres , éstos desaparecían entre la maleza .
El último escogido fue el propio Hadass, el cual pareció dubitativo en cuanto a su obediencia  debiéndole ella insistir al tomar su cabeza con ambas manos y mirarle fijamente a los ojos con una tierna sonrisa.

               Estando los tres solos , Kael  trató de asegurarse de que realmente se habían marchado y quedaban solos los tres.
De píe , sin decir nada , ella le miró a él ante lo que no pudo hacer otra cosa más que acercarse.
Aquel hombre incrédulo , absorto por lo que acaba de presenciar, apenas podía pensar en nada que tuviera el sentido suficiente como para explicar lo que acababa de pasar. Cuando logró llegar hasta donde ella misma se encontraba, sin poder reaccionar, no podía dejar de mirarla mientras en sus adentros deseaba poder tocarla sólo para comprobar que era verdad , que era su hermana Enyd a quién tenía delante.

               Sin embargo , para Kiliam, quién observaba todo desde una distancia prudencial , algo no marchaba bien. Los tatuajes de los antebrazos comenzaron a quemarle de forma muy intensa sintiendo un profundo araño desgarrador que descendía desde la piel hacia la carne .
Comenzó a encontrarse mal , inquieto , y sudaba de forma fría  , escalofriándose por completo.
Sólo cuando alzó la vista y le vio la cara a Veleda , reaccionó como pudo para tratar de avisar a Kael antes de que fuese demasiado tarde.

·        KILIAM: Kael , aléjate de ella.

Pero él  no era capaz de escuchar en este momento absorto y emocionado por el reencuentro.

El dolor de sus brazos fue transmitiéndose al resto del cuerpo a velocidad inusitada , llegando a su pecho y abdomen hasta el punto de apenas poder mantenerse erguido. Aún así, respirando con enorme dificultad,  trató de que Kael se alejase de ella.

·        KILIAM: Kael  mira más allá de sus ojos . Adéntrate.

Agarrado con fuerza por ella y aún sin poder reaccionar ,  si escuchar lo que Kiliam le decía , el rostro de ella se le fue acercando , buscando sus labios los de él.

Un nuevo intento por incorporarse , hizo que al ver lo que estaba a punto de ocurrir  se abalanzase sobre él con fuerza apartándolo  e interponiéndose delante de ella . Una sonrisa maliciosa y unos ojos que no reconocía , hicieron que su dolor  se agudizara bruscamente, mientras trataba de decirle algo.

·        KILIAM: No lo hagas .

Y su sonrisa desapareció mitigándose el dolor sufrido por quién  se dirigía a ella , para después desaparecer tal y como había aparecido , cayendo Veleda bruscamente al suelo.

Ana Patricia Cruz López
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