lunes, 31 de octubre de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE ( Secuela de ELECCIÓN) CAPÍTULO VIGÉSIMO . ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2015)

Créditos a quién corresponda
LA LLAMADA DE LA SANGRE

CAPÍTULO VIGÉSIMO

La noche, esa protectora de lo bueno y lo oscuro , la dirigente de sus amantes , la  pesada losa sobre las conciencias de quienes al llegar ella y tratar de conciliar el sueño, se ven alentados por sus peores pesadillas .

Un rostro desconcertante de tranquilidad , una sensación de inmensa culpabilidad tras enfrentarse con la realidad de lo sucedido , unas manos que no dejan de aparecer ensangrentadas , un puñal en su espalda , un dolor mucho más hondo que cualquier otro capaz de perdurar a través del tiempo .

Una noche tras otra , el penitente sin alma y sin corazón ,  destrozado a la mitad por él mismo, es desvelado de su descanso siempre a la misma hora por esa escena que se repite en su mente como   si recordarlo  no fuera castigo suficiente.

Bañado en sudor y visiblemente nervioso , sentado sobre lo que habituó como camastro , en el ala hospitalaria, en la vieja celda número cinco , dónde comenzó todo y todo tuvo su final desde el principio, veía sus manos temblar . Observaba sus dedos , largos y finos, cubiertos de una sangre no real pero que ante sus ojos se negaba a desaparecer y cuya humedad resecada lentamente podía sentir . Un temblor que no desaparecía por mucho que lo intentase , y entre medio de ambas, su rostro , casi de un inexplicable agradecimiento infinito hasta que desaparece bruscamente , como siempre, y él, sin saber qué hacer , queda observando el ahora hueco dejado , como si pudiera seguir viéndola , preguntándose una y otra vez por qué, por qué ella , por qué él.


Paredes que pese a la oscuridad parecían cobrar vida y que eran capaces de aplacar la soledad más manifiesta del que había sido el único superviviente con vida de aquella noche y que aún se resguardaba en ella,  pasando la mayor parte del tiempo en lo que fue el antiguo hospital, único lugar dónde realmente se sentía cómodo.

Paredes desechas por el  paso del tiempo y la tristeza de las ánimas que las habitaron y aún hoy se creían poseedoras de su pequeña porción de realidad dentro del presente .

Por aquellos angostos pasillos , por los que parecía haber pasado más de una guerra  y que en nada desmerecían a las peores ruinas dejadas tras una contienda, aún quedaba un halo de vida apenas perceptible salvo para quién apreciaba que perviviera  aunque fuese de pie.  Aquel cuyas raíces de vida y muerte de lo más amado  habían surgido entre aquellas paredes , frente y en el interior de aquellas celdas o en su desván .

Aquel al que una celda en concreto , la número cinco, le obligó a tener que decidir tras reencontrarse con quién siempre había amado .
Aquel que ahora , como si de un fantasma se tratase, caminaba entre aquellos pasillos  recalando al final, todos los días , en la que fue residencia de su propia historia encadenada, y en la que permanecería durante horas para , también como siempre, acabar llorando desconsoladamente  por lo que pudo ser y no fue , por un sentimiento de culpa que no le permitía olvidar su rostro mirándolo con el puñal clavado en la espalda, y observando unas manos hirientes que a veces deseaba arrancarse como única solución para poder pasar página.

Noche extraña , en la que la tranquilidad y el silencio habituales parecían enrarecidos y en la que las múltiples sensaciones le acababan incomodando.

Aunque fuera de madrugada , alguien rondaba la casa despierto, terminando por remover algo en su interior cuando se encontraba en la puerta de la celda .
En silencio, con todos sus sentidos a flor de piel,  observó y escuchó aquellos sonidos que sólo él era capaz de percibir denotando que alguien más  , a parte de él, permanecía despierto .
Una presencia conocida  cuyo encuentro ansiaba , pero del que también temía su posible reacción en cuanto lo tuviese delante .

El paso del tiempo y un profundo viaje de meditación ayudado por quién le rescató en su momento,  Kiliam,  le colmaron de paciencia infinita y de un saber esperar  que le eran totalmente desconocidos hasta entonces.  
La inquietud, la desesperación y la ansiedad culminados por una sed de venganza , se vieron relegados por la estrategia  de estudiar al contrario y la situación esperando, simplemente, el momento oportuno.

Saliendo del viejo ala hospitalaria en dirección a la casa , fue en la puerta que le aislaba y mantenía en su ámbito de seguridad la que hizo que se detuviese durante unos instantes. Respirando hondamente,  giró el pomo de la puerta y se adentró en la vieja cocina completamente reformada dirigiéndose hacia el imponente vestíbulo. Allí, ante los pies de la gran escalera central se detuvo  y alzando su cabeza, se centró en la puerta de la que había sido la habitación de ella. Un espacio dónde la debilidad se hizo carne de la forma más dulce posible , donde los sentimientos le sumergieron en esa lucha interna constante entre el deber y su propio yo , aquello en lo que realmente creía y lo que otros le condicionaban.

Un ruido proveniente del pasillo de la derecha le distrajo reclamando de nuevo su atención sobre el verdadero motivo que le había llevado hasta allí.

Con paso lento y medido, después de asegurarse que no había nadie más por los alrededores ,avanzó   a lo largo de aquel corredor tan transitado por él tiempo atrás  hasta volver a escuchar de nuevo aquel sonido . Proveniente del interior de la gran biblioteca, éste abrió la puerta si lograr ver a nadie en su interior, pero la de acceso a la parte secreta , la sala del piano, la que se escondía tras una de las librerías, permanecía entre abierta.

Como antaño, dicho espacio permanecía a oscuras . De todas las estancias  era la única que no había sufrido transformaciones  ya que casi nadie conocía su existencia .
Y hoy como entonces , sólo un candelabro  encima de la tapa del cuerpo iluminaba el teclado dejando en oscuridad casi plena lo que le rodeaba ,  incluso el propio aire casi imperceptible en el interior.

No podía verle , ni si quiera le escuchaba , pero continuaba percibiendo su presencia siendo esta señal mucho más fuerte conforme más se acercaba al instrumento.    

El sonido de la puerta cerrarse detrás suya le confirmó que no se equivocaba , que casi podría decirse que Brian lo había llamado a su forma  conociendo que no le fallaría.

Ese primer encuentro , el más ansiado entre ambos después de lo acaecido aquel día .
Aengus  colocó una de sus manos sobre el instrumento para conseguir cierto equilibro y tener a lo que aferrarse antes de que llegase el momento de verle la cara de nuevo . Brian, se mantuvo junto a la puerta  tratando de averiguar el siguiente movimiento de su hermano consciente de a quién tenía en frente, al menos en parte.

·        BRIAN: Ha pasado mucho tiempo.
·        AENGUS: No el suficiente.
Su respiración comenzó a sobresalir de forma caprichosa. Brian sólo aparentaba una tranquilidad falsa no pudiendo ocultar su inquietud.

·        BRIAN: ¿Así que después de todo aún permaneces entre estas malditas paredes?

Figurándose el mapa mental de situación sólo siguiendo el sonido de su voz, podía controlar cada movimiento suyo, y por el momento, aún apostado en la puerta como estaba, decidió no alejarse de su punto de apoyo.

·        AENGUS: Ya veo que has vuelto a disgusto. Siendo así , podrías haberte ahorrado el viaje.
·        BRIAN: ¿Padre sabe que estás aquí o aún no te ha visto ?
·        AENGUS: Todos los que ahora se creen con derecho sobre estas paredes  saben de mi presencia aquí. Sólo faltabas tú.
·        BRIAN: ¿Sólo los que creen tener derecho sobre estas paredes? Sobre las tierras en las que se asientan querrás decir.

Un leve giro hacia la izquierda en la entonación, le daba la pista de que su hermano se había desplazado ligeramente hacia ese lado.

·        BRIAN: ¿Y los que se encuentran fuera de ellas ?

Situado justo detrás suyo pero a distancia prudencial, Aengus se preparó para lo que preveía como el primer ataque intencionado llevado a cabo con la exclusiva finalidad de provocarle.

·        AENGUS: Pareces inquieto , “hermano”.

Aquel tono suyo, esa forma tan despreciativa de decirlo , le atrajo de forma definitiva hasta que sintió su aliento en el lateral izquierdo de la cara.

·        BRIAN: Sigues siendo el mismo que cuando me fui.
·        AENGUS: Que cuando me abandonaste desangrándome querrás decir .

Sintió que cambiaba de lado y él trató de seguirle .

·        BRIAN: Podría haber sido peor. De haber seguido mis instintos  no  “ te hubiera acariciado” el cuello con  el puñal. Dos milímetros más de profundidad y la muerte hubiera resultado instantánea.
·        AENGUS: Ya veo. Tus instintos te reclamaban degollarme sin piedad pero tu morboso gusto por salir victorioso te pudo y preferiste una muerte lenta y en teoría humillante.

Deseando verle la cara por fin, Brian se apoyó en u lateral de la tapa del piano ,  sin distanciarse demasiado para continuar teniéndolo controlado.

·        BRIAN: Lo que me pregunto es cómo conseguiste pedir ayuda . De qué forma llamaste la atención para que alguien viniese a tu rescate .

Mostrándose impertérrito , impasible y desquiciantemente tranquilo para gusto de su “mellizo” , Aengus continuó con su mirada al frente sin perder la perspectiva  lateral , negándole el privilegio a su hermano de ser el centro de atención , tal y como éste pretendía.

·        AENGUS: Hui y alguien dio conmigo, fuera de estas tierras .

Una risa estridente comenzó a resonar en la sala .Una risa nerviosa que lo acaparaba todo y en el que se denotaba como la rabia contenida crecía en él.

·        BRIAN: ¿Quieres hacerme creer que en el estado que te dejé  lograste salir de la casa , atravesar el páramo y llegar hasta el bosque con vida y que una vez allí encontraste un alma caritativa que decidió salvarte?
·        AENGUS: No lo pretendo, lo es. Creértelo no está dentro de mis posibilidades o intenciones .

Tras continuar observando la pasividad de su hermano , decidió provocarle de tal forma que no pudiese evitar demostrar lo que quedaba del viejo Aengus en él.

·        BRIAN: Y dime hermano, ¿durante ese tiempo de fatalidad en el que luchabas por tu vida , qué rostro es el que se te reflejaba , aquella a la que sumido en tu locura ritual decidiste sesgar la vida ?

Con los latidos comenzando a acelerarse , la madera del piano resultó ser su mejor apoyo presionándola con la mano sin que su hermano se diera cuenta .

·        BRIAN: O quizás , mientras la veías irse por tu culpa , ¿era la imagen de mí mientras la poseía una y otra vez bajo tu mismo aspecto ?

Un puño que se cerraba y apretaba con fuerza en la base de la mano , y una mandíbula que se tensionaba .

·        BRIAN: ¿O tal vez la de su cuerpo mortecino entre mis brazos , y nuestra imagen escapándose de tus manos mientras yacías en el suelo, sin poder hacer nada por evitarlo? 

Y su capacidad de resistencia se consumió tan rápido como una de las velas  del candelabro. Si aviso y sin capacidad de reacción, Brian se vio con el cuerpo de su hermano encima suyo y una de sus manos en su garganta apretando con fuerza mientras sus ojos irradiaban toda la rabia posible.

Intentando que lo soltase o que al menos no pudiese apretar mucho más , tratando de ganar tiempo, con sus manos , Brian trataba de impedirle la progresión  agarrando sus dedos para separarlos de la piel sin éxito.
Cuando apenas el aire penetraba en sus pulmones sin dificultad ,  la expresión de Aengus cambió y  como mismo lo hubo sostenido , lo soltó.  El inoportuno rostro suplicante de Veleda se le apareció como una especie de aviso de algo que no lograba identificar ni entender .

Separándose de él unos pasos ,  tomó asiento en el banco mientras con la cabeza agachada continuaba mirándose las manos , aquellas manos que tanto odiaba.

Al percatarse justo de cuál había y seguía siendo el punto débil de su hermano , Brian aprovechó para jactarse de esa superioridad tan propia de él.

·        BRIAN:  Que visión tan lamentable resultas . Siempre fuiste el más débil, ni si quiera he llegado a comprender jamás qué fue lo que vio en ti para escogerte .  Una simple mujer consigue que traiciones a tu familia, a aquellos que tanto te dieron .

Sin alzar aún su cabeza , sus manos cerró en puño, y con rabia se dirigió hacia él.

·        AENGUS: ¿Qué tanto me dieron? – Poniéndose de pie - ¿Y lo qué me arrebataron? Mi familia , mis creencias , mi círculo vital,  ¡ mi vida!

Aquel grito sobresaltó a quién le escuchaba.

·        AENGUS: Me sometieron a la peor de las esclavitudes , al peor de los castigos ,  recordarte por el resto de mis días cada vez que tengo que ver mi cara.  Hablas de lo que me dieron como si hubiese sido un regalo, cuando no ha supuesto más que mi muerte en vida viendo pasar los años si n tan siquiera poder envejecer o formar una familia, sin poder salir de estas malditas paredes que ni me pertenecen , sin poder ser una persona ni amar.
·        BRIAN: Todos tuvimos que hacer sacrificios entonces y aún debemos seguir haciéndolos.

Con la rabia reflejada en sus ojos  y la mandíbula marcando de forma absoluta toda la base de su cara , con sus puños cerrados , la humedad en aquellos que con odio acérrimo observaban a quién le provocaba  iba haciendo acto de presencia de forma involuntaria .

·        BRIAN: Claro que … supongo que nos  todos nos tocó por igual.  Tú tuviste que quedarte aquí, y yo, disfrutar de una vida como empresario de éxito alejado del mundanal ruido de los chismes , rumorología varia e investigaciones policiales . 

Recompuesto en parte por la provocación que le merecía su ironía, aunque la humedad continuaba y la impotencia se mantenía, la rabia pasó a mostrarse como una tensa paz de presunta victoria.

·        AENGUS: Es verdad, el reparto no resultó equitativo, a ti te concedió una vida mortal mientras otros , en nuestra huida recabamos todo lo necesario para sobrevivir llegado el momento , aunque supongo que ya habrás tenido buena cuenta de los augurios.

Extraña expresión la de Brian que parecía no saber de lo que le hablaba ,pero antes de que Aengus pudiese aprovecharse de ello, intentó disimular.

·        BRIAN:  Por supuesto y puedo asegurarte que estoy más que listo para lo que ha de venir, espero que tú también lo estés y des de ti lo que no fuiste capaz de ofrecer en el pasado.
·        AENGUS: Creo que la visión sobre mí distará profundamente de aquello a lo que estabais acostumbrados .
·        BRIAN : Eso espero. – Pasando al lado suyo con intención de abandonar la sala , antes de llegar a la puerta se detuvo momentáneamente-  Por cierto  - ladeó ligeramente la cabeza hacia aquel que había de ejercer como hermano -   la he visto .

La sensación de relax que en principio había comenzado a embargar a Aengus , desaparecía , centrándose en la nada de la oscuridad de aquella estancia .

·        BRIAN: Estaba exactamente igual a como la recordaba , pero lo que más me llamó la atención .es que no pareciera acordarse de ti.

Pasos que desaparecían tras el golpe de la puerta cerrarse  mientras se buscaba el apoyo de aquel instrumento tan suyo, en el que parecían resonar las notas de una melodía descarnada y fatal , casi irreconocible , en una cabeza incapaz de pensar en ese momento.

Sentado frente a las teclas , las observó por un segundo y suavemente colocó sus dedos sobre ellas con tanta suavidad que casi pareciera querer acariciarlas .
Los primeros acordes del tan reconocidamente suyo Claro de Luna de Beethoven comenzaron a envolver aquella soledad , aquel espacio tan íntimo .

Una melodía sentida  que lo reconfortaba una y otra vez, y a la que no había vuelto a enfrentarse desde hacía demasiado tiempo en un piano , único elemento de la casa , que no parecía haber envejecido.

Un melodía que atrajo, conforme avanzaba y sin que él se diera cuenta , un perfume suave  a frescor y livianez.
Concentrado como estaba , escuchando sólo aquellas notas una y otra vez , no percibió que en realidad no se encontraba tan solo como pensaba . Una  presencia se acercó a él lentamente hasta llegar al otro extremo y apoyar sus manos observándole cuidadosamente y disfrutando , como lo hacía antaño, de aquella pieza .


Una vez hubo terminado de sonar la última nota y la última tecla aún gozaba del roce de su dedo , se detuvo y sin atreverse a levantar la cabeza , sabiéndose acompañado, se dirigió a ella.

·        AENGUS: Lo único que siento en este momento es que no seas real.
·        VELEDA:  Soy todo lo real que tú quieras que sea.
·        AENGUS:  Tan real como en los recuerdos que me han mantenido vivo hasta ahora . Recuerdos de una realidad a flor de piel que ahora parece haberse desvanecido.
·        VELEDA: Nunca desaparecieron y jamás flaquearon . A ti te mantuvieron con vida y a mí no me permitían perder la mía .

Acercándose a él mientras rozaba la madera lacada del viejo piano , al llegar a él , se sentó sobre sus rodillas y cogió con suavidad sus manos.  Era una presencia , hermosa  y casi real cuyo tacto podía apreciarse igual que una caricia a un niño pequeño, con una ternura infinitamente reconfortante .

·        VELEDA: Cuando vuelvas a mirarlas con odio , con resentimiento, recuerda que fueron estas manos las que curaron mis heridas cuando fui atacada , que fueron ellas las que me culminaron de caricias invisibles recubiertas de un amor inmenso y una enorme imposibilidad . Cuando  desees que estas manos ya no te pertenezcan como única forma de liberarte de una culpa que no te corresponde , recuerda que son las mismas que    hicieron mi cuerpo tuyo por siempre uniéndonos sólo como las leyes divinas mandatan porque tú fuiste mi escogido. Cuando  los malos sueños regresen  y a ellas veas con mi sangre , recuerda mi rostro ese día, un rostro agradecido porque por fín me liberabas de esta condena que ha supuesto mi vida.

Apretándolas contra su pecho, fue al sentir su corazón en ellas lo que le provocó a mirarla creyendo que sí era real .

·        VELEDA: Sí, puedes sentirlo  porque así debe ser y quiero que sea.

Cogiendo su cara con ambas manos , tratando de  secar el  rastro dejado por las lágrimas que inevitablemente habían vuelto, se incorporó ligeramente para acercarle su rostro y mirarle mucho más de cerca a los ojos , mientras él , incrédulo, trataba de evitarla.

·        VELEDA: Esto no ha hecho nada más que comenzar . Él sabe perfectamente cómo hacerte daño. Cuando eso suceda, cuando la rabia pueda contigo y desees olvidarte de todo y caer en su provocación, recuerda mi vida ,  que sólo el sacrificio de a quién estés unido por siempre , será lo que nos termine liberando pero no logrará que nos separemos jamás.

Con las manos de él sobre  las suyas ,  la correspondió con la mirada uniendo su frente con la de ella , mientras aquellos primeros acordes de la misma melodía parecían volver a escucharse lejos,  dejando él de sentir , poco a poco, aquel roce de consuelo.

Ana Patricia Cruz López
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