sábado, 22 de octubre de 2016

LA MUJER DEL RETRATO . LA PINACOTHÉQUE ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)

LA MUJER DEL RETRATO
NOTRE DAME . CRED FOTO APCL73
LA PINACOTHÉQUE

Hoy , como aquel entonces, sin la sensación de que el tiempo hubiese pasado, continuaban sentados uno junto al otro frente a aquel cuadro que marcó sus vidas.

Hoy, las mismas palabras dichas entonces , volvieron a resonar en aquella voz tan sutil  y nada francesa para recordarle que , aunque las casualidades no existían, los reencuentros con sus años de vivencia en esa ciudad  , pese a sus enormes obstáculos respecto al motivo principal que la habían llevado hasta allí, no resultaban todos desagradables u oscuros.

Un día como hoy , del mes de Diciembre , sentada frente al mismo cuadro de bailarinas de Degas durante mucho más tiempo en aquel entonces,  alguien de quién se percató que se degustaba observándola desde una esquina , se le apareció de improviso para repetir todas y cada una de las acciones revividas en este día, incluso la de sentarse  para continuar juntos el disfrute de la visión situado delante suya, en silencio , con el único ruido de fondo de los pasos y murmullos de la gente que paseaba por el interior de aquella sala.


“….veo que sigues esperando que la de la ventana se dé la vuelta”. ¿Cómo saber lo qué uno trata de encontrar en lo que ve sin conocerte de nada ? Aquella habilidad vanidosa mostrada desde el principio y que aún conservaba , no así el tono con el que se pronunciase, de ver más allá de lo que los demás podrían mostrarle, de creer que conocía a la gente tras observarles y acertar para desgracia o no de éstos, sus víctimas propiciatorias.
Quizás fuese simplemente suerte . Quizás , su fijación hacia una parte concreta del cuadro bastase para identificarla con ella . La joven bailarina cuyos sueños permanecen intactos y trata de encontrar en el exterior  protegidos por el aire  de libertad que le inspiraba el cielo . Una ventana que se convertía en la puerta al mundo en el que ella ansiaba encontrarse  con sus zapatillas de ballet y su diálogo silencioso a través del movimiento.
La única de las cuatro  que simplemente miraba por una ventana . La única con la que ella logró identificarse.

Sin ánimo alguno ni intención de levantarse por parte de ambos, el aviso de cierre del museo resultó ser la mejor excusa para , en silencio, salir acompañados de allí y , una vez en la puerta, con ánimo de no perderla de vista aún, le solicitó poder disfrutar de su compañía un poco más en una cafetería cercana, aceptando finalmente tras un casi imperceptible minuto de reflexión sobre la conveniencia, reconociendo en su interior  que la curiosidad  podía más que ella.

No, algunas cosas no habían cambiado indudablemente , y Adam , pese a los años pasados, continuaba gozando de esa extraña habilidad para incomodar con confianza. La bella expresividad de sus ojos,  grandes  y embriagadores, resultaban su mejor baza a la hora de mostrarse capaz de analizarte por completo sin parecerlo. Una observación tan minuciosa , un estudio tan completo  y detallado, que procuraba realizar sin que la víctima se diese cuenta de ello, sirviéndole de preparatoria a las preguntas que sobre ti deseaba hacer.

Consciente de que con los años esa capacidad tan suya se había convertido en una virtud exquisitamente disimulada y travestida de sencillez y silencio, Esther debió esperar hasta degustar dos sorbos de su café para verle en acción desarrollando , con habilidad innata, una facultad para la que parecía haber nacido.

·        ADAM: A juzgar por la forma en la que te marchaste, lo último que imaginé nunca es que podría volver a encontrarte aquí.
·        ESTHER: Pese a la forma en la que me marché, como tú dices, guardo muy buenos recuerdos en ella.

Un amago de sonrisa cómplice mantenida durante un nuevo sorbo de café, mostraban una satisfacción inusitada por cada palabra pronunciada por ella.

·        ADAM: Degas. Viejos recuerdos . ¿Placer entonces?
·        ESTHER: - Esta vez , fue ella quién se sonrió – Tal vez, aunque revestido por trabajo más bien.
·        ADAM: ¿Trabajo? Te perdí la pista totalmente cuando desapareciste . ¿Conseguiste lo que querías?

Pensativa observando por un instante su taza de negro y delicioso brebaje, quiso saber a qué se refería .

·        ESTHER: ¿Y qué se supone que quería según tu buen juicio y conocimiento sobre mí?
·        ADAM: Trabajar en este mundo , en el que te movías como pez en el agua de forma incansable, y en el que por nada del mundo tragabas a los marchantes.

Al escucharle decirlo de esa forma  no pudo evitar reírse.

·        ESTHER: Y aún sigo sin poderlos tragar, claro que ahora he conseguido que ellos tampoco puedan verme con buenos ojos.
·        ADAM: Ilumíname .
·        ESTHER: Digamos que mi trabajo no está bien visto por ellos. Digamos que desde que nos ven aparecer , sus rostros palidecen y los nervios los devoran hasta que terminamos nuestra labor.

Incorporándose hacia delante y apoyándose sobre sus rodillas, aquella sonrisa amplia que recordaba volvió a dibujarse en su rostro  mientras aquellos penetrantes ojos azules se abrían de par en par.

·        ADAM: ¡No  me lo puedo creer! Te hacía trabajando en la National.
·        ESTHER: Bueno, en cierto modo trabajo para ellos, cuando me reclaman, aunque no son los únicos.

Reclinando su espalda de nuevo sobre el espaldar de la silla, sólo un gesto dulce fue lo que acabó quedando en su cara.

·        ADAM: Así que ¿labor de laboratorio? Pensé que pese a  lo que había pasado , continuarías con la tesis o la retomarías en otra dirección.

Tiempo sabio que traes a sí todos los recuerdos , los buenos y los no tan buenos , de una larga etapa en  una ciudad que la hizo amar el arte más si cabe. “.. pese a lo que había pasado…”¿Y qué fue lo qué pasó en realidad ? Durante años preguntándose por qué y cómo ,  durante años preguntándose cuándo , y de pronto , aquella ciudad que le diera los mejores y peores tres años de su vida , a partes iguales, parecía querer recompensarla por ello.

Una seriedad tratada de ocultar tras apurar la taza de café, provocó un cambio de actitud en él.

·        ADAM: Lo lamento, no pretendía incomodarte. Dejemos los viejos tiempos dónde siempre han estado .

¿Presentes? Pensó ella para sí mientras le observaba inquieta.

·        ADAM: Me decías que habías venido por trabajo , y a juzgar por la información que me acabas de dar tiene relación con tu campo.   Te ruego me solventes mi creciente duda.
·        ESTHER: Certifico obras .

Recordando lo que previamente le había comentado ella sobre la palidez en el rostro de los marchantes de arte , la imagen gráfica se le reprodujo mentalmente ocasionándole la risa .

·        ADAM: Así que ¿Pálidos?
·        ESTHER: Trabajo para una Agencia que se dedica a eso desde hace más de cien años, Hazel and Bentley.

Al escuchar ese nombre , no pudo evitar sorprenderse.

·        ADAM: ¡Vaya! Hazel and Bentley nada menos . Las cosas , en el fondo, no parecen haberte ido nada mal.
·        ESTHER: No puedo quejarme .
·        ADAM: Pero ahora estás aquí y por trabajo , ¿algún cliente especial?
·        ESTHER: Podríamos decir que sí, y con un encargo aún más especial si cabe, aunque me temo que no puedo dar más información al respecto.

Aparentemente decepcionado por una respuesta no esperada , bajó la cabeza mirando a ninguna parte en concreto.

·        ESTHER: No te lo tomes como algo personal, es política de empresa, y en este caso concreto , son exigencias del propio cliente. – mirando hacia su reloj, ladeó la cabeza hacia las ventanas exteriores del local observando que la noche se les había echado encima – Tengo que irme. Mañana me espera una reunión muy importante y aún necesito acostumbrarme de nuevo al ritmo de la ciudad . Esto es tan distinto de Londres…

Habiendo llamado a un camarero para que procediese a cobrarles , una vez se pagó la cuenta, él la acompañó a la puerta. Pendiente de los gestos de ella por su necesidad imperiosa de coger un taxi que la llevase de nuevo a casa ,  lo que le diría a continuación, casi la dejó sin capacidad de respuesta.

·        ADAM: Dime que voy a volver a verte .

Pendiente como estaba de la carretera , tratando de coger un coche que la llevase lejos de allí  sin conseguirlo, aquel tono de voz, aquellas palabras …. Trató de hacer cómo que no le había escuchado pendiente aún de que un taxi pasase cerca , pero sintió que la cogía de uno de los brazos , girándose.

Sin respuesta alguna por su parte , el necesitado vehículo llegó deteniéndose justo a su lado. Le bastó mirarla para comprender que debía dejarla marchar aquella noche , pero conforme ella se subiera y cerrase la puerta , tras dar la dirección de destino, una última mirada desde el cristal trasero , con él aún de píe viéndola irse, volvió a dejarle la sensación de un corazón sobrecogido , tal y como sucediera años atrás.

Una llovizna reiterada y blanca  que comenzase a caer justo en ese instante , la señal de que a la mañana siguiente tocaba pertrecharse aún más abrigado si cabe, y mientras ella la observaba caer  entre las  vaporosas luces de la ciudad , un día de lluvia le vino a la mente  un miso mes de Diciembre .  El mismo tono suplicante , las mismas palabras, con la única diferencia de que el ambiente distaba del enrarecido y frío pasillo de aquella terminal del Aeropuerto Charles de Gaulle.

Un adiós sin palabras , la misma petición dejada al aire y sin respuesta , la misma retención en el brazo para evitar que se marchase .  La oportunidad de haber cambiado su vida atorada por una obsesión imposible incitada por quién debía tutorizarla y los recuerdos familiares de sus luchas internas surgidas cuando tan sólo era una niña .

Pero pese a todo , quién más creía conocerla se equivocó pensando que acabaría quedándose. Pudo su mentalidad fría en ese  preciso momento y su brusca intención de dejarlo todo en manos del destino . 

Con una férrea voluntad de abandono , alejarse de todo aquello que la refugiaba en un sentido fracaso personal durante dos años   , su familia, amigos  y ciudad , la llevaron a volver con otros planteamientos de vida completamente diferentes  y una propuesta de trabajo  irrechazable por aquel entonces  y ahora.

Una taza de leche caliente y un sofá , a oscuras en su salón , con la única vista de un indeterminado cielo oscuro a través de la ventana abierta intencionalmente  para tal fin, resultaron la mejor compañía posible aquella noche , la primera  que pasaba , en la ciudad de los recuerdos , de las vivencias  que marcarían un antes y un después , haciéndola rozar casi en la locura absoluta .


La casi helada llovizna fue cubriendo las calles  de una fina capa de hielo de la que emanaba cierta neblina húmeda . La carretera , las aceras , las paredes de los edificio y las casas … Todo parecía dar un entorno no demasiado habitual en una época  en la que ya acostumbraban a nevadas copiosas .

Como se predecía desde la noche anterior ,aquella la  temperatura en nada tenía que envidiar a sus ciudad de procedencia  y pese a encontrarse con un cielo sumamente precios y despejado, por muchos intentos que el sol acometiese por hacer más agradable el día, sus r esfuerzos parecían  en pugna continua con aquellos cristales naturales que hacían brillar cada paso que ella diese y a cada punto que mirase.

Habiéndose despertado con tiempo suficiente en dirección a su reunión  en la Pinacothèque,  nada más salir del edificio y observar aquellas luces naturales,  tomó la decisión de acercarse al museo dando un paseo  siguiendo el borde del río.
 Mientras lo hacía, mientras observaba el agua moverse por la oscilación que le provocaban las barcazas que desde tan temprano ya la circulaban, disfrutaba de aquella sensación de familiar comodidad que volvía a invadirla , de aquel no estrés provocado por una ciudad que , pese a la intensa actividad surgida a raíz de las primeras luces del alba, nada tenía que ver con la capital de residencia .
Otra velocidad , otros sonidos . Otros olores. Mantequilla entremezclada con cierto dulzor que se debatía por destacar sobre  el de chocolate recién molido procedente del lado contrario.
Cocinas que comenzaban a preparar sus largos y estudiados guisos para las horas del mediodía, el olor a pan recién hecho que sale continuamente de las Boulangeries o panaderías.
Olores entremezclados con el ahogante y espeso olor a humedad requerida proveniente del río y que la brisa que de vez en cuando se levanta  arrecia con más intensidad cada vez conforme pasan los minutos, como recordatorio de un invierno que , aunque no lo parezca tanto, se encuentra ahí , presente .


LA MADELEINE. CRED FOTOS APCL73

Desviándose en un momento concreto de su recorrido, llegó hasta la puerta de la imponente Iglesia de la Madeleine y su siempre sorprendente aspecto de templo griego ,   deteniéndose en la verja de acceso a sus  escalinatas para acabar dándose la vuelta y tener , delante suya , una de aquellas increíbles perspectivas en línea  perfectamente delineadas que ofrecía la ciudad  , que le mostraba , en síntesis armoniosa perfecta, el edificio de la Asamblea de París  al fondo, y delante suyo el Gran Obelisco Egipcio de la Plaza de la Concordia y , a su vez, culminada dicha imagen por la gran fuente de piedra , mármol y ribetes dorados  que la glorifica, con la gran Cúpula del Dome como si cubriese todo  el horizonte  .

CRED FOTO APCL73

Fotos en las que el tráfico no suponía una interposición . Muestras de la coordinación matemática en la brillante mente de un arquitecto como  Haussmannm durante la Época de Napoleón III , encomendándosele el diseño y realización de algunas de las más destacadas grandes obras públicas en París , derruyendo los núcleos de barriadas que permanecían , hasta entonces , intactos en todo su centro .
Un encargo  ambicioso sumido en un objetivo claro que resultaba ser el sueño del mandatario, consolidar  su popularidad como tal  y  hacer más difícil futuras revoluciones, demoliendo las calles medievales y  sustituyéndolas por arterias espaciosas y rectilíneas, mucho más adecuadas para el  movimiento de las tropas.

Un planeamiento urbanístico matemáticamente perfecto sea cual sea el punto desde el cuál se mirase  y que conllevaba , como una de sus consecuencias más relevantes , una de las perspectivas visuales urbanas  más impresionantes desde el aire.

Un entorno , el de la imponente Madeleine, que si bien no suponía una arteria principal como tal considerada, si era capaz de llevarla  hacia las Galerías Lafayette o bien , en su margen derecha , siguiendo la línea de la pared elevada que quedase en su margen izquierdo lleno de estatuas antiguas entre sus enormes columnas ,  hasta el punto de encuentro de la reunión.

Habiendo llegado antes de la hora prevista , nada más adentrarse en las instalaciones e identificarse en su recepción, preguntó por la persona que le habían dado de referencia : Eugénie Arsac.

El recepcionista cogió el teléfono y comunicó a la persona con la que había contactado que ella se encontraba allí y por quién preguntaba , invitándola a tomar asiento tras colgar el aparato.
Apenas unos cinco minutos después una mujer muy delgada y alta , de pelo rubio y corto , ataviada muy elegantemente  y  traspirando elegancia hasta en su forma de caminar , se presentó ante ella como Eugénie Arsac, la directora de la Colección,  ofreciéndole a acompañarla hasta su despacho para que pudieran hablar mucho más tranquilas.

Situado  en el fondo de un largo pasillo bordeado de cuadros a distancia casi idéntica unos de otros y tamaños similares ,  Eugénie abrió la puerta cediéndole el honor de ser ella quién pasase primero. 
Como todo lo que parecía rodear a su anfitriona, la sobriedad revestida de pulcritud en las formas y colores escogidos tanto en  las paredes como en el mobiliario , otorgaban una encubierta practicidad en aquel entorno .
Tras avisar a su secretaria de que no le pasase llamadas ni fuese molestada de ninguna otra forma hasta nueva orden y ofreciéndole tomar un café, oferta que ella prefirió rechazar por el momento , la Directora de la Colección  comenzó a plantearle de forma detallada los pormenores , hasta ahora desconocidos, del trabajo por el cual se la había contratado.

·        EUGÉNIE: Lamento profundamente que el Gerente del Museo no pueda recibirla hoy. Cuando supo que usted se encontraba de camino, él ya tenía concertado u viaje de negocios hacia Pekín que no ha podido aplazar, pero está realmente interesado en poder conocerla y ofrecerle todas las posibilidades que la Pinacothéque pone a su entera disposición desde hoy mismo para que pueda realizar su labor.
·        ESTHER: Ciertamente  me siento muy halagada del interés que han mostrado en que mi agencia fuese la encargada de gestionar este encargo, lo que sí no puedo negar es mi más ansiosa curiosidad , aun no resulta , de por qué se explicitó con tanto interés que debía ser yo y no otro de mis compañeros quién  la llevase a cabo.

Sin desviarse de su cordial seriedad y corrección de formas , la Directora se acercó al borde de la mesa adelantando su cuerpo y colocando sus antebrazos encima de la mesa.

·        EUGÉNIE :  No sabe cuánto lamento no poder responderle a esa cuestión. Sólo estoy en disposición de señalarle que fue una exigencia del Gerente , pero me temo , que las razones de por qué usted fue la seleccionada , al menos las extraoficiales ,  deberá preguntárselas a él en cuanto tenga oportunidad.
·        ESTHER: ¿Las extraoficiales? – Preguntó extrañada -   ¿Y cuáles se suponen que son las oficiales?
·        EUGÉNIE: Su relación con la Colección Hegel.

Con un apenas perceptible cambio de gesto por parte de la investigadora, la directora de la colección se disponía a detallarle las causas que al menos ella conocía.

·        EUGÉNIE:  Siéndole sincera, desconozco  con detalle aquello que la relaciona de forma tan…digamos , aparentemente negativa con la colección. Los datos que me fueron proporcionados y se estimaron que yo debía saber para poder sentarnos y así explicarle  la labor por la cual se la contrataba , no llegan mucho más allá de ser usted , a parte de los datos históricos y argumentaciones que se conocen en torno a la formación de la misma, la única persona viva que se  ha interesado en estudiarla al más mínimo detalle , centrando incluso su tesis doctoral en ella , estimándose que en estos momentos, no hay persona más capacitada para poder observar y catalogar la obra .
·        ESTHER: Una tesis que no terminé.
·        EUGÉNIE: Una tesis que no le permitieron terminar, para ser más exactos.  

Aquella mujer , con un manejo de los tiempos y la información casi esquematizado,  no perdía detalle de cada uno de los cambios en el rostro de su invitada.

·        EUGÉNIE: Sé las dificultades con las que se encontró pese a las pistas halladas para poder acceder a ellos , al igual que sé los problemas que tuvo en algunos de los presuntos destinos en los que se decía , casi a ciencia cierta , que se encontraba la obra, al igual que sé  que el Banco Nacional de Austria no le permitió acercarse interponiendo una severa queja ante la embajada británica que provocó que tuviera que salir de forma algo apresurada y muy escoltada del país .
·        ESTHER: Por lo que tengo yo entendido, a ustedes tampoco les ha sido fácil.
·        EUGÉNIE: En circunstancias normales , hubiéramos podido acceder y evaluar los cuadros antes de traérnoslos . Hubiéramos ido acompañados de  uno de nuestros peritos y posiblemente no la hubiésemos contratado , pero una vez  entregada la sentencia se requirió su ejecución inmediata , y ate el temor de que los cuadros pudieran desaparece de nuevo, optamos por embalar y traérnoslos.

Aquella mujer se puso de píe y bordeó la mesa hasta dónde se encontraba ella.

·        EUGÉNIE:  Si es tan amable de acompañarme …

Sin hacer preguntas y sin más indicaciones , Esther se incorporó para seguirla.

De vuelta sobre los mismos pasos previamente dados , atravesaron el largo pasillo apostado de cuadros tan perfectamente colocados  hasta el vestíbulo de la entrada . Allí, tras hablar con el recepcionista para que avisara a seguridad de que bajaban  y recoger una llave que Eugénie solicitó, volvieron hasta los ascensores . Una vez dentro, la llave tubular y de forma extraña que portaba en una de sus manos,  fue introducida en una abertura situada debajo de los botones que indicaban los pisos a os que se tenía acceso.
Con medio giro hacia la derecha dado, el ascensor comenzó a bajar , mientras que a Esther le llamó poderosamente la atención  que la pantalla que en teoría debía ir marcando aquellas plantas por las que iba pasando el elevador  se mantuviese a negro . Detenido éste , las puertas se abrieron y un nuevo y largo pasillo, sin puertas y que fue encendiendo sus luces conforme ellas dos iban avanzando , daba a su terminó   a otro que lo cruzaba de izquierda a derecha .
Tomando el segundo camino  prosiguieron andando hasta casi el final del mismo dónde una enorme puerta contraincendios fue abierta dando acceso a otra pequeña sala con una puerta de seguridad  en cuyo margen izquierdo habían dos cerraduras.

Eugénie acercó sus manos al cuello extrayendo del interior de su ropa un cordel de oro con dos especies de llaves de extraña forma , abriéndolo y sacando una de ellas entregándosela  a Esther.

·        EUGÉNIE: Cuando yo le diga  introducirá la llave en la cerradura inferior , debiendo estar pendiente a mi segunda indicación para girarla de forma completa hacia la derecha . Una vez lo haya hecho, suéltela,  la llave se introducirá aún más y la puerta se abrirá sola. Debe estar muy atenta , si no lo hacemos a la vez la puerta se bloqueará.

Pendiente de las instrucciones  a seguir , sólo cabía esperar el desvelar del misterio que se ocultaba detrás de aquella extraña puerta .

Dada la primera orden, Esther introdujo la llave sin perder de vista a Eugénie, que se dispuso a contar hasta tres para dar la segunda , y girada la llave de forma definitiva , ambas soltaron y se retiraron dos pasos .
Tras un ruido de motor metálico muy agudo ,  la puerta comenzó a abrirse entendiendo entonces , al ver tanto su grosor como el material de qué estaba hecha, que se encontraba en la sala más preciada de todo museo , aquella en la que se guardaban las joyas que no se exponían por reparación, evaluación o simple depósito .

Encendidas las luces de inmediato tras el sensor percibirlas a ellas , la enorme  sala, de una profundidad incalculable , contaban con pasillos laterales  montados por los armazones metálicos en los que las pinturas  se hallaban colgadas. Esculturas de gran dimensión ubicadas en el suelo  parecían abrirles un imaginario pasillo hasta el fondo de la estancia en donde ambas se toparon con una inmensa cortina de tela gruesa .

Tras observarla  y percibir su inquietud, con decisión, se acercó hasta la pared situada a  su izquierda y con la mano en un interruptor se dirigió a ella.

·        EUGÉNIE: ¿Preparada?

Como si una corriente eléctrica proveniente del suelo fuese ascendiendo por sus piernas , su cuerpo quedó paralizado por la tensión.

Eugénie, sin dejar de observarla , apretó el interruptor y el pesado cortinaje blanco fue abriéndose ates sus ojos  , ante la palidez y asombro progresivo de una Esther  que no podía creer lo que sus ojos veían.

·        EUGÉNIE : Sra Neuman, le presento la Colección Hegel.



Ana Patricia Cruz López
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