Como encomendada a los dioses
en la delicia de un sueño eterno,
me encuentro navegando en tu
mar de sensaciones inventadas
y de palabras en forma de
suaves y evocadores sonidos
que se introducen en mi piel.
Dulce sacrificio, deseado en el fondo, de un corazón dichoso
que por fin ve culminado el
momento en que me tienes,
el momento grandilocuente de
un beso aislado
en mitad de una inocencia con
intenciones ,
el instante premeditado de una
caricia perdida
perfectamente guiada y con
destino cierto.
Y tu voz siempre tendrá la última
palabra ,
aquella que aún resuena en mis
oídos y escucha mi mente,
aquella que dice lo que sabe
que adoro ,
las palabras justas para
aislarme de la realidad ,
las que sólo me otorgan goce y
placer a la par que serenidad infinita
del que sólo tú sabes regalarme.
Labios que delinean mis ojos
con cada palabra tuya que leo al observarlos ,
ciega por los sentimientos que
te tengo
sólo una palabra logro
entender de todo tu discurso,
un nombre , mi nombre ,
delimitando cada letra , cada
sílaba
como un nuevo azote a un
corazón deseoso.
Alejamiento premeditado ,
acercamiento estudiado
previamente ,
atracción letal en pugna con una
verdad mucho más duradera.
Destino escrito en palabras de
oro y miel ,
como los que haces circular
por mi cuerpo cada vez que estoy contigo.
Incordioso sexo de cara a los
demás ,
lenguaje serenamente prohibido
entre nosotros
donde sólo un roce nos basta ,
donde un te amo sentido y no
dicho
sobra para que el éxtasis
juegue sus dados,
y la jugada salga con nuestros
números.
Destino firmado y no revelado a los amantes incontenibles
a los que los dioses alaban
mientras en el inframundo se
pertrechan para no dejarlos pasar.
Vivo sentimiento de ruptura
con todo en pro de algo especial,
capaz de perdurar hasta el fin
de los días
mientras la vida se agota en
nuestras manos
y nosotros la exprimimos sin
cesar.
Encomendada a los señores de
la noche
por el cumplimiento de un
sueño real,
tan real como la vida misma,
nada hará que me detenga hasta
tenerte
más allá de los límites donde
mis sueños despierta me lleven,
y en ese dejar , en ese
ir constante y sin cese,
dejaré que sea mi alma la que
te conquiste
y lo que siento por ti
lo que resuene.
Ana Patricia Cruz López
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