martes, 25 de octubre de 2016

A FLOR DE PIEL . VOYEUR ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)


A FLOR DE PIEL .   VOYEUR
Créditos a quién corresponda

Y querer parecer normal sin serlo ante los ojos de los demás , que enturbian ese mundo donde tú y yo nos movemos .


Observada por costumbre , a ti, sin embargo, te seguía molestando que continuaran diciéndonos cómo debíamos comportarnos en público mientras nos juzgaban en privado.

Idea loca aquella que tuviste un día, de invitarles a presenciarlo , sólo para que sus motivos fueran ciertos dijiste, y con tanta seriedad lo propusiste , que la hice mía por completo.

Aquel día , recuerdo que llegaste con el rostro sereno y complaciente  , pero sólo en tu forma de andar , ya sabía a lo que venías dispuesto, y con cada paso dado en el que más cerca te encontrabas de mí,  casi desnudabas  mi cuerpo por instinto.


No hizo falta mediar palabra . Las sillas estaban dispuestas , el público expectante . Una sola luz que nos iluminase , y nuestro terreno de juegos en el centro de un círculo perfecto desde el que éramos observados incluso antes de que la danza inmersa en naturalidad diese comienzo.

Falsas conciencias que seguís con vuestros ojos atentos , sin perder detalle alguno, la derivación de la ropa que me cubre por todo mi cuerpo , mientras la desnudez del amante dichoso , clama saciar su sed de piel de a quién se ofrece.

Ojos incautos que no creíais posible ser testigos directos , de unas manos firmes que se apoderaban de mis muslos facilitando su temible y deseado acercamiento  por temor a la pérdida de un control que jamás se tuvo en realidad.
Y mis piernas, sin voluntad alguna, cesaron a tu no insistencia al sentir tu aliento  susurrando mi nombre , mientras tus huellas dejaban su rastro en una carne que ya les era conocida , erizando una vez más a la mujer que siempre fue tuya , desafiando  los instintos del que siempre fue mío.

Espectadores impasibles y sin reacción, a los que , en maléfica conjunción con mi inconsciencia , decidiste ofrecer una muestra de ternura infinita  al humedecer mi piel , sólo para que nada resultase demasiado vulgar ante ojos tan procelosos y aguerridos en cuanto a las críticas que habrían de verter hasta el fín de los tiempos.

Entonces te detuviste  y mirándote a los ojos supe lo que querías . Deseabas que escuchase , que oyese el latido pausado de tu corazón  mientras  me tenías , que lo sintiese a través de tu pecho , en ese instante donde la manida agitación se ve expuesta frente a la más dolorosa de las paciencias , en donde los tiempos los miden todas y cada una de las sensaciones de cada centímetro que penetra en tu interior o roza mis senos, de cada quiebro que produces en mis adentros con tu boca convertida en arma de locura , y el reloj , en camino recesivo  sin importar nada ni nadie, porque  , sin exigencia, con esa sutil cámara lenta con la que procedes , recreas nuestro solitario mundo sin nadie , en donde  apenas tengo voz  ni voto en esto que decidiste elaborar , siendo la protagonista involuntaria de tu castigo , tan dulce como divino , tan interminable como incansable .

¿Estaban ellos allí realmente ¿ o ¿Sólo fue nuestra necesidad de dar una lección a aquellos que creemos que nos vigilan ?

Sin ver a quienes nos observaban , sin sentir su inquietud y ansias por detenernos, olvidé que ellos estaban  , que podía escucharles respirando ahogadamente cada vez que te adentrabas en mí y mi cuerpo se arqueaba, cada vez que tus manos agarraban mis caderas con fuerza para poder sentirme por completo , que mis manos no encontraban más que apenas tus brazos para tenerme , queriendo huir de mi misma y ser otra .

Jadeos ininterrumpidos como correa de transmisión de los sudores de los demás , danza tribal que quienes miraban seguían con las piernas de forma involuntaria  pero de la que no perdían detalle, gritos ahogados en mitad de mis suplicas por tu boca que no me dejaste tener, lágrimas de dejarme hacer , dejarme ser , dejarme llevar.

Abiertos mis ojos ante mi deseo cierto de que todo aquello fuera un mal sueño, las sillas sólo permanecían ocupadas en mi mente y aún así, ésta, engañosa , me los hacía ver , tocándose  una y otra vez con una ansiedad generada por lo que  éramos ante ellos . Las críticas  se convirtieron en los peores pecados silenciosos de aquellos que sólo eran iguales a nosotros  sin reconocer su propia realidad.

Caras en mitad de una fantasía necesaria como fruto de una intimidad cuestionada por los demás , dónde tú decidiste ser el maestro de una lección otorgada al aire , un placentero y turbador aire tan nuestro , del que tú quisiste hacer partícipe a los demás.


Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página