lunes, 17 de octubre de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO Y ÚLTIMO ( Segunda parte) TODO TIENE UN FINAL . TODO NECESITA UN NUEVO COMIENZO. ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015 )

CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO Y ÚLTIMO ( SEGUNDA  PARTE)
TODO TIENE UN FINAL . TODO NECESITA UN NUEVO COMIENZO

Encerrada en aquella minúscula habitación, sentada en aquella cama, incapaz de reaccionar , aquel rostro del que no paraba de emanar una sangre que de pronto parecía cubrirlo todo como un manto de muerte y errores , fue sustituido , involuntariamente, por aquella última mirada tan familiar para ella , aquella que le recordaba a un tiempo en el que ambos habían sido felices, por aquellos ojos que aun deseándola fueron capaces de respetarla. Momentos vividos con sus altos y bajos   hasta que todo tuvo que cambiar , y por cada segundo que ese rostro , que esa mirada , permanecía viva en su mente , ella , en el fondo de su corazón, continuaba preguntándose cuan diferente podría haber sido su vida de haber hecho las cosas de otra forma, de no haberle alejado cómo lo hizo aunque fuese por su bien,  de haberse quedado con él y haber seguido hacia delante  con un Andy más dispuesto que nunca a enfrentarse a quién , en parte, la transformó en lo que es hoy.
Alguien capaz de amar tan profundamente o más que cualquiera cuando siempre creyó que no tenía derecho a ello , alguien capaz de abarcar el corazón de otro sin temor a no ser correspondida .

Pero al mismo tiempo, mientras  aquellos pensamientos que  la acuciaban, aquellas imágenes que la entristecían hasta hacerla sentir culpable de lo que acababa de presenciar , parecían reflotar en su mente una y otra vez como una tortura , trató de mantener la cordura y la suficiente sangre fría como para saber que aquello ya no era un juego con cartas marcadas a su favor , y que por desgracia, nadie era capaz de controlar lo que estaba a punto de ocurrir, pero que definitivamente , no había vuelta atrás posible , ni más fechas disponibles.


Sin saber con exactitud si a ella le depararía el mismo final pero contando con esa posibilidad dado el singular concepto de lealtad de su anfitrión, la parte más gloriosa de su interpretación debía desplegarse  a partir de ese instante . Esa parte final de la obra , dónde nadie gana o pierde , pero dónde  la justicia acaba encontrando la mejor de las recompensas , y en la que la venganza , ahora sí , cobraba el sentido más personal de todos.

Ella , la protagonista involuntaria de una historia extraña  nacida hace años,  asumía que  su reloj debía dejar de circular en la misma dirección , que como todo en su vida , con errores y aciertos, era quién decidía , y que esta partida , debía continuarse .

Sola, sentada en la cama y con el sonido del agua de fondo , su intento por auto convencerse se entremezclaba con las lágrimas que esporádicamente  recorrían sus mejillas. Recuerdos de una vida breve e intensa , de discusiones propias y ajenas , de pasos por una escalera de madera y de abrazos protectores debajo de una cama , de mentiras ocultadas a los que más se quieren para no hacerles daño ,  de provocaciones en las que la menor sabía lo que se hacía y el policía caía rendido  de corazón , de una agresión una noche al salir de la biblioteca universitaria  y la connivencia con el agresor sin que nadie hiciese nada al respecto, de cómo conoció a su ángel de la guarda inseparable y de sus momentos de intimidad placenteramente inocente en el que unas palabras martillearon sin causa construyendo , entre ellos , el mayor de los secretos.
Recuerdos de un cruce de miradas una noche después de una actuación, del estallido de una intimidad deseada en mitad de la Toscana , de roces y de un futuro con otra persona a la que ella  no sabría si volvería a ver , pero de la que estaba segura que nunca dejarían sola.


Mientras tanto, en el punto de encuentro del resto del equipo, dónde se esperaba alguna señal cierta, la noticia del disparo en la casa  les había dejado intranquilos a priori, pero una vez , los hombres apostados diligentemente,  observaron cómo sacaban a Heyden de la vivienda ,  la normalidad pareció regresar , salvo por el pequeño detalle de que nadie sabía qué había sucedido con el enlace en la casa : Andy.  Un pequeño detalle al que parecía haberse tragado la tierra y cubierto una espesa niebla, pero del que ninguno de los presentes se atrevía a especular sobre la posibilidad de que aquel disparo escuchado tuviera alguna remota relación con él.

Para  Frank, Robert y Michael, apostados en un piso flanco con vistas al puerto  y desde el que se veía el punto de atraque del yate de Bourke, las horas continuaban un deambular largo y tedioso durante el cual, sólo uno de ellos , el primero , se encontraba en expectativa ante lo que habría de devenir consciente de la incertidumbre de sus dos  acompañantes.

Mensajes de radio en los que la tranquilidad y la no novedad resultaban la nota dominante , frente a la intranquilidad de quienes ocupaban dicha estancia que evitaban salir  de ella para no  ser reconocidos .

Un Robert al cual no hubo forma de despegar de la única ventana con vistas al barco  y que no perdía ojo de todo cuánto sucedía, entraba o salía de él, y un Michael que, en connivencia con Frank, no dejaba de observarle atentamente ante cualquier posible reacción improvisada o intento de ir a buscarla.

Horas que pasaban y que dieron lugar a una madrugada fría y desolada en cuyo desarrollo, Frank aprovechó para repasar el equipo de radio y los localizadores haciendo pruebas para evitar fallos en cuanto éstos se pusieran de verdad en funcionamiento.

Con un diagrama 3D en la pantalla del portátil de algo que Michael , en principio, vio de soslayo  y no tardaría en confirmar ,  lo que comenzó siendo una situación de nervios contenidos , deparó algo más de intranquilidad .

Tratando de no ser escuchado por Robert, se dirigió a Frank casi en tono susurrante.

·        MICHAEL: ¿De quién ha sido la idea?

Sin desviar su atención hacia la pantalla  en la que aquel objeto daba vueltas en función de los movimientos de ratón que quién se encontraba delante de él le propiciaba , le contestó no sin asegurarse brevemente de que el tercer miembro de  aquella ecuación  no estuviese pendiente de ellos.

·        FRANK:  ¿En serio me lo estás preguntando?
·        MICHAEL: ¿No trataste de convencerla para que desistiera?

Notándolo nervioso , Frank trató de advertirle de que debía seguir disimulando tranquilidad.

·        FRANK: Tanto tú como yo sabemos perfectamente como es ¿Intentarías realmente convencerla sabiendo que no serviría de nada? Ella sabe lo que se hace.
·        MICHAEL: Ciertamente no estoy tan seguro de ello.
·        FRANK: Pues llega tarde esa aseveración.   Ya en su momento, debiste pensarte mejor lo de traérmela a la oficina. Yo ya sabía cómo era , desde la Universidad, por eso jamás me he atrevido a contrariarla, ¿pero tú? Has gozado de niveles de conocimiento íntimo y confianza que podrían haberte llevado a alejarla de todo esto. Quisiste protegerla y lo que conseguiste es inducirla a atraerse mucho más a la boca del lobo.
·        MICHAEL: ¿Los hombres lo saben?

Su mirada de incredulidad por semejante pregunta , hizo que , intranquilo, volviese a observar a Robert  para devolver sus ojos a la pantalla.

·        MICHAEL: ¿Y si… ?

Aquel tono victimista de esa última pregunta no entraba en  sus planes.  Un final inesperado no era posible . Todo estaba demasiado bien programado y su preparación  no la haría fallar , pero aquel tono en aquella pregunta realizada por Michael, le hizo cerrar la tapa del portátil de golpe y lanzar una mirada inquisitiva y enfurecida a un Michael al que estaban pudiendo sus sentimientos en un momento en el que no cabían.

El ruido del cierre brusco hizo que Robert se despistase de su foco de atención por un instante  y cambiándolo por  ambos rostros.  Su instinto le decía que algo no marchaba como se espera y eso le hizo acercarse a ellos.

·        SHELDON: ¿ Qué se supone que me estoy perdiendo?

Frank , al escucharle, se acercó a la cocina por una taza de café, mientras Michael, pensativo, parecía costarle volver a parecer contenido.

·        SHELDON: ¿Va todo bien?
·        FRANK: ¿Y por qué no habría de ir todo como la seda verdad Michael?

El agente reapareció ante la posibilidad manifiesta de que todo se viniese abajo por el cambio de actitud de un Michael  visiblemente perjudicado.

Una última mirada hacia aquel portátil por parte de éste último  bastó como respuesta para sí mismo .

Segundos después, una nueva conexión vía radio desvelaba  que un coche negro se acercaba al muelle de atraque , y  a esa ,   le prosiguió otra en la que pese al ruido ambiental , se lograba distinguir claro el mensaje de quién descendería del coche en dirección al barco.  

Bourke había llegado. En anfitrión,  con una determinación propia del triunfador de antaño que ahora se sintiera de nuevo dichoso por una gloria inmerecida, descendía del coche separándole de la escalerilla de acceso apenas unos pocos pasos.
Colocándose de forma correcta la chaqueta , miró todo a su alrededor como en espera  de ver algo  que no encontró, pero hasta que no se aseguró de que todo estuviese tranquilo, no se decidió a subir .

Acompañado por varios de sus hombres  los cuales le habían seguido de cerca  en otro coche , se adentró en el barco dirigiéndose hacia el salón de proa . Una vez allí y desprendiéndose de la chaqueta , la cual dejó caer  en el espaldar de uno de los grandes sofás de piel negra  que centralizaban la sala,  se acercó al bar , situado en una de las esquinas , procediendo a remangarse las mangas de la camisa antes de servirse una copa.
Evidenciando una tensión manifiesta , dada la rigidez de su mandíbula, sólo uno de sus hombres, el que más tiempo llevaba con él, pudo quedarse en la sala haciéndole compañía por si pudiera necesitarle, siendo a éste , a quién  solicitó que trajera a Heyden ante su presencia de inmediato.
Sin tardanza , el enviado acudió en la mayor brevedad al camarote donde  se encontraba recluida . Ella , en su interior, cabizbaja y sin haberse movido  de la cama, alzó el rostro al escuchar girar el pomo de la puerta.
La presencia de aquella imponente figura varonil , que sin abrir la boca ya parecía decirle el siguiente paso a realizar, fue suficiente  para que ella tratase de recomponerse , se colocase bien la ropa , y tratando de conservar cierto aspecto sereno en su tez, pasase a su lado adelantándose tal y como aquel hombre quería .

Instrucciones provenientes de una voz ronca . Palabras secas que ni siquiera guardaban entre sí la musical relación de las indicaciones  ofrecidas con relativa normalidad.
Actitud arisca en la voz, en las órdenes emitidas .Pasos medidos casi al milímetro como forma de guardar unas distancias  no requeridas de forma oficial pero sí voluntariamente para evitar problemas con quién le ordenaba y, posiblemente, había transmitido, de alguna u otra forma, su titularidad sobre ella , su invitada.

Paseo obligado hasta el piso intermedio del barco  durante el cual tuvo , por primera vez, la sensación de sentirse propiedad de alguien al que todos parecían más temer que respetar , y que a juzgar por la vigilancia apostada en los exteriores  , no se sentía demasiado seguro ni en su propio territorio.

La radio volvió a resonar dentro del piso flanco aviando del avistamiento de Heyden . Para Robert, escuchar aquello le hizo albergar algo más de tranquilidad  sin poder evitar reflejarlo.

Un camino por la terraza exterior en el que ella , antes de subir por las escaleras de proa, no pudo evitar girar su cabeza en dirección al piso donde se encontraba su equipo de apoyo , aquel que en ese instante nada podía hacer , pero cuya estancia la hacía sentirse menos sola.

Y tras el último escalón, una aparentemente pesada puerta de caoba negra conveniente abierta por el hombre que la acompañaba ofreciéndole  adentrarse en la habitación.

Una gran sala con vistas podría ser la mejor descripción de aquella habitación. Grandes ventanales lo rodeaban , permitiendo unas vistas de casi trescientos sesenta grados a su alrededor . Amplios sofás de piel negra en su centro , y la presidencia casi solemne de una gran chimenea en la pared que se situaba justo en frente.

Con el sonido del cierre de la puerta , y sin que diese un sólo paso hacia ninguna parte , apostada allí de píe, una mano que portaba una copa de vino blanco se adentró en su ángulo de visión.  Elevando el rostro desde la copa hasta el de él, decidió cogerla .

La misma dichosa e inquietante observación de la que fue protagonista por parte de él desde que hiciese acto de presencia, continuaría una vez él se retirase hasta uno de esos sofás, se sentase , y continuase bebiendo otro nuevo sorbo del manjar líquido que portaba en su mano derecha.
Ligeramente ladeado , con su brazo izquierdo sobre el espaldar y la copa sobre la rodilla que le quedaba más cerca , tras cruzar sus piernas, no abandonó jamás ese aire de elegante prepotencia que siempre le había caracterizado desde el principio. Un aire por el que a ella jamás le extrañó que le calificasen más de nacionalidad británica que canadiense.
Aquella forma  tan sutil de acariciar  el frío cristal de una de las paredes con su dedo índice  mientras con los otros pareciera acariciar la piel del mueble en el que se encontraba cómodamente sentado mientras la observaba sugerentemente , casi como si pudiese volver a imaginar y sentir , que era su piel en realidad lo que tocaba  y lo que impregnaba la yema de sus dedos.

Un sorbo al que siguieron dos más, pausados , cubiertos de un silencio que a élno le apetecía romper por nada del mundo dada la satisfacción de la situación, y ella parecía cubrirla como un escudo, aunque fuese de cristal .

·        BOURKE:  Ven. Acércate .

Aquel tono de voz de nuevo, condescendiente , apacible. Aquellas palabras que dichas de esa forma , suponían las primeras notas de aquella canción de atracción irremediable que él se preciaba de conocer y tocar tan bien.  Sin embargo, la imagen que él se hizo de una Heyden precavida , casi temerosa y que parecía estar en el fondo de su corazón muy apenada , extrajo un lado en él que ella aún no conocía.

De píe frente a él, con la mirada fija en sus ojos , le vio beber  un nuevo sorbo de su bebida , más largo que los anteriores , y en cuanto intentó sentarse él se lo impidió agarrándole la mano.

·        BOURKE: Todos acabamos pagando un precio tarde o temprano, tú mejor que nadie deberías ser consciente de ello.
·        HEYDEN:  Yo hace mucho que pagué el mío, ¿cuándo va a tocarte a ti para que por fín puedas dormir con la conciencia tranquila?

Sintiendo su mano más constreñida de lo normal no hizo intento  alguno por retirarla. Aquel rostro masculino, cada vez más tenso , con aquella expresión de forzada aprobación , se sonrió  de forma comprometida , como sólo él sabía hacerlo.

·        BOURKE:  Siéntate .

Tras soltarle la mano, él observó que ella parecía dudar sobre si hacer lo que le decía o continuar de píe.

·        BOURKE: Si de verdad la llevase conmigo y tuviese intención de utilizarla ¿crees que ya no lo habría hecho?

Tras escucharle , se sentó a su lado incapaz de mostrarse relajada en ningún momento,  sin querer mirarle , centrándose en la pared que tenía en frente.

·        BOURKE:   Pese a la aparente confianza que se supone otorgo, nunca termina siendo del todo sincera .  Son detalles como éstos, los que me hacen creer que el ser humano sigue disfrutando de ser un puñetero producto erróneo de la naturaleza.  – Con su cabello rozando los dedos de él, a éste le bastó a penas alargarlos un poco para llegar a tocarlo.-  No puedo llegar a imaginar lo dulce que debías verte cuando le conociste pese a tu rebeldía innata y enormes ganas de cabrear a tu padre de forma constante. En realidad, cuando lo supe , la imagen que vino a mi cabeza , fue la de una pequeña y joven manipuladora que trataba de utilizar a su víctima para acabar con aquel que previamente la había despojado de quién más quería , su madre.
Aferrada a la copa como un náufrago a un salvavidas y con un nudo en la garganta que ya le ocasionaba problemas para tragar ,  se limitó a guardar silencio pese el tenor del monólogo que estaba escuchando.

·        BOURKE: Pero la niña rebelde debió darse cuenta de que aquella posiblemente no era tan buena idea porque descubrió que lo que el joven policía sentía por ella era verdadero , y el arrepentimiento  la llevó a expulsarle de su vida de la peor de las maneras posibles . ¿ Crees que es un digno y justo resumen de vuestra historia?

Siguiendo la línea ascendete de su cabello, partió del lateral que tenía delante y fue retirándoselo del rostro con mucha delicadeza.

·        BOURKE: Claro que, en el fondo, siento auténtica curiosidad por saber si realmente fuiste capaz de decirle alguna vez  que le amabas de verdad , y que por eso y no por otra causa,  necesitaste tú y no él , que se marchase.

Girando la cabeza hacia él, su cara expresaba una inmensa rabia contenida que no necesitaba más respuestas .

·        HEYDEN: ¿Curiosidad? ¿Cómo podría hacer entender a alguien que no ha amado jamás lo que se siente cuando por amor debes alejar aquello que se convierte en tu última esperanza para vivir?

Con sus dedos entrelazados en su cabello, lo sostuvo con fuerza  dejando entrever de nuevo su verdadero carácter.

·        BOURKE: Amor, el mismo por el que ahora sientes unas reprimidas ganas de llorar ¿o eso es por culpa y remordimiento? ¿ A caso no son lo mismo? A diferencia de ti , tú no sabes de mí absolutamente nada . – La soltó - Los negocios, las cuentas , los contactos , los sobornos. Todo lo público y sórdido que me ha hecho ser un personaje público deseado por los medios , hasta alguna que otra intimidad que te fue desvelada quizás, pero ¿realmente crees que me conoces tanto como para saber quién soy en realidad ?
¿Realmente crees conocer al hombre que se esconde tras el personaje  al que le place el dolor  hasta extralimitar el nivel de placer propio  y ajeno? ¿Crees qué puedes calificarme por ese baremo de clientes especiales y al mismo tiempo predecibles de los que te convertiste en la mayor causa de seducción y el mayor motivo de deseo?
No tienes ni idea de cómo soy, ni de quién soy .

·        HEYDEN: Pero sí de lo que eres capaz.

Una nueva risa soslayada e inquietante  conformaba parte del juego en el que se veía envuelta.

·        BOURKE: ¿Y Robert ? – Tras lograr de nuevo su atención - ¿Realmente crees saber y conocer bien al hombre con el que te casaste para protegerlo?
·        HEYDEN:  No vas a conseguir que me adentre en este juego y mueva las fichas a tu conveniencia. Sé lo que tratas de hacer .
·        BOURKE: ¿En serio? ¿Lo sabes ?

Levantándose del sofá, se acercó de nuevo al bar para servirse otra copa , y cuando se encontraba con los cubos de hielo en la mano , le devolvió la mirada para contemplar a una Heyden  que se había superado a sí misma , con sus ojos húmedos  provocados por la mezcla de rabia contenida y angustia  , pero sensual y altiva , haciéndole frente como nunca , sin miedo , esperando una respuesta .

·        BOURKE: ¿Alguna vez te preguntaste por qué comencé a convertir quitarle mujeres a Robert como mi deporte favorito?

Su silencio fue lo que él obtuvo por respuesta.

·        BOURKE: Tu querido  Sheldon no se convirtió en el cliente más afamado del club de Victoria por casualidad , ni yo la conocía porque un día quisiese un polvo rápido y me encontrase en su puerta.
Yo acababa de llegar a la ciudad  con una mano delante y otra detrás , mientras que tu querido Robert ya era un más que reclamado pero nada respetuosos “hombre de negocios”, al igual que tu querido Fassworth en su faceta de director de campañas presidenciales .
Tú no fuiste al única que se convirtió en un capricho delicioso para Victoria , sólo que a diferencia de ti , en mi caso, hubo alguien que  me sirvió en bandeja de plata  como un conejillo de indias muy particular , justo cuando a ella  le dio por experimentar con servicios nuevos que le reclamaban y no ofrecía .  “Si quieres convencerme a mí, deberás convencerla a ella primero “, esa maldita frase dicha la primera noche que entré en aquel cuarto …
Tenía ambición , sí. Quería sobrevivir, tenerlo que aquellos dos me mostraban a manos llenas. No era tanto que quisiera  poder aparcar mi coche en la puerta de un restaurante de lujo,  me abrieran la puerta y hasta me pidieran el abrigo, sino la necesidad de sentir el halo de respeto con el que te observan cuando entras a esos sitios sin importar como hayas hecho tu fortuna o a quién hayas tenido que untar. El respeto casi convertido en miedo que puedes oler y sentir en los demás , cuando te miran y vez las amistades con las que te codeas y que te hacen sentir más arriba que nadie.
Pero el tiempo pasa inexorablemente para todos , y los que se acostumbran a su ámbito y su estatus , corren el riesgo de perder la habilidad para permanecer pendientes a los cambios.
Me bastó tan sólo ser mínimamente más habilidoso para que en poco tiempo sus contactos fueran míos en realidad , para que de ser un aprendiz discreto pasase a ser tan necesario como el aire que podía respirar , y tan imprescindible como para que los que antes le consideraban un socio inestimable , se negasen a operar con él si yo no estaba de por medio.
               Y tu adorado Fassworth, tu bendito ángel de la guarda y sus tecnicismos legales , procurando con sus artimañas jugar  a mi lado por su propio interés  ante la muerte lenta del que se supone que era su mejor amigo.  Suena terrible , lo sé.

“ Te hará daño antes de que te des cuenta “ esa frase que le dijera Michael una y otra vez cuando vio venir que sentía algo serio por Robert, hizo acto de presencia. Entonces no fue capaz de comprenderlo , pero ahora sí cobraba sentido , todo el sentido que ella necesitaba.

Sentado de nuevo a su lado, bebió un trago largo de lo que se había servido, y simplemente , esperó a una respuesta suya.

·        HEYDEN: ¿ Así qué en el fondo , lo que eres ahora, aquello en lo que te has convertido, es por qué resultas ser una víctima de las circunstancias?
·        BOURKE: Yo no he dicho eso.
·        HEYDEN: ¿Entonces qué es lo que has tratado de venderme ?
·        BOURKE: Todos tenemos un lado oculto . Yo no quería su ayuda pero a él le atrajo mi ambición para después darse el gusto de pisotearla, o al menos creer que podía hacerlo. Nadie es tan bueno como para tapar sus miserias por demasiado tiempo, todas acaban saliendo a la luz.
Yo no era inocente , no trato de venderme como el bueno de la película, pero tampoco consiento que nadie me diga cómo hacer las cosas .
En el mundo dónde se mueve tu querido marido y mi socio, como en un tablero de ajedrez, el que lleva blancas es el que mueve primero, pero a veces , llevar las negras supone jugar con cierta ventaja, sobre todo cuando te quedas agazapado y sólo esperas verlas venir. Un poco de atención, sensibilidad  manifiesta en su justa medida y otorgarle el placer buscado que el otro no es capaz ni de imaginar.
Ese es el problema de quién cree que poseer es lo mismo que tener . Todas sus parejas fueron primero sus asistentes comerciales . Apenas tenía que hacer nada me bastaba estar presente en alguna que otra reunión , observar detenidamente y cruzar un par de veces las miradas. Dos gestos medidos en los puntos débiles chequeados previamente , y podía cerrar mis manos con la seguridad de que ya no había vuelta atrás.
Reconozco que acabé viéndole el regusto dulce a tal práctica, hasta que encontrándome en clara posición ventajosa y sabiéndose socio indispensable para poder continuar manteniendo su estatus , jamás tuvo el valor suficiente para retarme o recriminarme  lo más mínimo, simplemente agachaba la cabeza cada vez que  sucedía y se daba la vuelta . Con todas … excepto contigo.

Apurando su copa , Heyden se levantó del sofá andando tan sólo unos pocos pasos para poder respirar . No quería , pero tampoco podía evitar continuar escuchando aquellos argumentos , aquella voz , aquella parte de una historia que no conocía , de un Robert del que tampoco quería saber ni justificar porque nadie , y menos ella, estaba libre de pecado.

¿Confesiones de un pasado , del suyo ?  ¿Por qué ahora? ¿Por qué en este preciso instante? Un tono casi de sincera  disculpa . ¿Un último intento por qué ella tuviese una imagen distinta del Bourke del que se sentía atraída , alejada quizás o diametralmente opuesta al hombre de los gustos especiales .

Imposible no escucharle , tanto, como imposible creer que podría tener éxito con ello. La imagen de su mano portando el arma con  la que dispararía a la cabeza a Andy , los resolutivos e inimaginables capítulos  de esa misma escena pero con distintas víctimas que venían a engrosar una lista demasiado abultada cuya cifra exacta sólo él conocía,  restaban toda credibilidad a una historia con  desgraciados tintes ciertos , sólo contrastados por  su forma de contarla y el sentimiento puesto en ello .
La rabia aún contenida del joven utilizado que sólo pretendía sobrevivir y superarse seguía calando en él . Una imagen de sí mismo que jamás mostraba y que dejaba , a flor de piel, la venganza como único elemento para continuar vivo.
Un sentimiento de perpetua inferioridad revestido de la imagen de un presunto triunfador , que para lograr aquello que quiso encontrar , tuvo que aprender de los que le precedieron , superándose a sí mismo y a éstos  hasta alcanzar su propio respeto y el de los demás.

Tras aquel instante de silencio incómodo y tenso, sintió el anverso de una de sus manos rozada por sus dedos .  No acostumbrada a este tipo de gestos por su parte , una sacudida fría recorrió su cuerpo . Con su mano en serio ofrecimiento para que fuese cogida con la intención de que le acompañase, ella le correspondió saliendo de aquel salón bajo el mismo silencio que había precedido apenas un minuto antes.
Tras subir unas pequeñas escaleras , una puerta de seguridad daba lugar al puente del barco , en su parte superior . Tras ordenar que se marchasen quienes allí se encontraban, se acercó a una especie de mesa con cubierta de cristal oscuro . Tocando en uno de sus extremos, la cubierta pareció encenderse , y el reflejo de luz de las imágenes que transmitía se reflejaban en su cara.
Tras deslizar uno de sus dedos encima del cristal, le indicó que se acercase, y tras hacerlo, Heyden comprobó que se trataba de la imagen de una carta náutica  en parte agrandada.

Destino nuevo en el que empezar de cero pensó. Dubái. Un lugar dónde nadie haría preguntas porque el dinero y las amistades lo eran todo. Ese era el nuevo destino  y su intención, que le acompañase.

No hicieron falta las palabras , bastó el gesto de mostrárselo, bastó su media sonrisa sincera que le iluminaba la cara .

Empezar de cero con ella , lejos de todo y todos, lejos del pasado , sin ahondar en un presente que se debía vivir día a día, y ofreciendo un futuro sin apariencia de serlo.

·        HEYDEN: ¿Por qué ?
·        BOURKE:  Nadie hace preguntas . Nadie te cuestiona. Sólo vale lo que eres capaz de demostrar , sobre todo cuando eres extranjero, y hasta las normas pasan a ser algo más indulgentes .
·        HEYDEN:  ¿Y yo? ¿Qué papel se supone que juego en ese nuevo tablero de tu ajedrez?
·        BOURKE:  ¿Te has preguntado alguna vez por qué no terminé contigo cuando pude hacerlo? ¿Por qué te dejé acercarte de esa forma? 

Circunspecta , no parecía entender bien los motivos y temió confundirse, algo de lo que él la sacó de dudas inmediatamente.

·        BOURKE: No, no es lo que estás pensando, pero en parte se podría decir que tu visión sobre ese aspecto  es el mejor punto de partida. Tú y yo somos más iguales de lo que tú crees Heyden. Vivimos al límite , nos convertimos e suicidas de vida , con la que nos cabreamos porque no podemos abarcarla toda de un solo tajo. No tememos vivir , ni hacerlo como nuestros adentros nos lo piden, y no tememos morir porque sabemos que nuestro destino está escrito desde el nacimiento.
Antes de que nos presentaran de forma oficial yo ya sabía de ti todo lo que necesitaba, y mucho antes , tan sólo con verte , sentí que este juego se torcería sobre sus propias tripas dándome en toda la cara, no sabiendo como continuarlo, así que simplemente me dejé llevar.
Me ofreciste todo lo que deseaba sin límites , sin preguntas , te dejaste llevar y , de forma sorprendente , confiaste en mí  como nadie lo había hecho , disfrutando con cada nuevo obstáculo que saltase contigo.
Somos iguales  en nuestra forma de entender y amar la vida , iguales en dejar aparcados los sentimentalismos que de nada sirven.
·        HEYDEN:  Antes dijiste que yo creía conocerte y que no era cierto , sin embargo, osas presuponerte conocedor de mi persona como si fuese tan trasparente como un cristal simplemente por lo que ponen unos informes  o te dicen tus hombres.
·        BOURKE: No es que lo presuponga , lo sé. Y sí, eres muy trasparente si se sabe mirar. Para mí lo eres.

Apartada de aquella mesa , dándole la espalda , caminó alejándose de él mientras con sus ojos buscaba algo donde los mandos se encontraban , hasta que halló el contacto acercándose a él.

·        HEYDEN: “Todos tenemos un lado oculto”  dijiste ¿realmente crees en tus palabras?
·        BOURKE : ¿Por qué no habría de creer?
·        HEYDEN: Y si no hubieras sabido entrar en el mío por mucho que hubieras sabido mirar ?
·        BOURKE: Siempre fuiste diferente y yo lo supe desde que te vi. Tenerte no fue un triunfo más. Tú eres una superviviente como yo , que al igual que yo ha hecho lo que ha tenido que hacer para ser quién es hoy.
·        HEYDEN:  Y si tan igual a mí crees que eres ¿Qué estarías dispuesto a hacer  por aquello que tú considerases justo?

Segundos de silencio en los que él quedó pensativo junto a la mesa tratando de encontrar la respuesta precisa a una pregunta extraña.

·        BOURKE:  Creo que mi concepto de justicia y el tuyo difieren notablemente.

Acercando una de sus manos al pecho , insistió .

·        HEYDEN: ¿Qué estarías dispuesto a hacer ?

Con cautela y cuidado exquisito, extrajo el dispositivo que Andy le hubo entregado y que había portado pegado a su cuerpo.

·        BOURKE: Cualquier cosa . Estaría dispuesto a hacer cualquier cosa.

Con un gesto visto desde fuera como de apoyo, aprovechó un pequeño saliente dentro de la caja de arranque y lo colocó justo debajo, donde nadie pudiese verlo , apretando el pequeño botón  mientras cerraba los ojos.

La baliza había sido conectada y la señal se recibió en el piso.
Frank miró a  Michael  con rostro de circunstancia  y Robert , que  trataba de dilucidar de qué se trataba , vio a su amigo mirar hacia el portátil.

·        SHELDON: ¿Qué diablos es eso?

Cruzar los ojos con los del abogado fue suficiente para que corriera nervioso hasta el portátil y lo abriera . La imagen de lo que vio , aquel esquema tan perfectamente diseñado le era muy reconocible.  Alterado , sólo le quedó confirmar el peor de los presagios.

·        SHELDON: ¿Frank?

Tratando de buscar ayuda en el que se consideraba su amigo, se la solicitó a Michael que en teoría le conocía mejor .

·        MICHAEL: Robert..
·        SHELDON: ¡Dime que el sonido de la baliza no tiene nada que ver con lo que estoy viendo Michael!
·        FRANK:  Robert..

Sin dejar de mirar a un Michael que no sabía qué responderle , siguió exigiéndole explicaciones con  gritos tan altos y con tanta fuerza desgarradora  que hasta le sobrecogían a quién le escuchaba.

·        SHELDON:  Fue idea tuya ¿Verdad?  ¡Tú la convenciste!
·        FRANK: No Robert. Michael ni siquiera sabía nada hasta hace un rato que vio lo mismo que estás viendo tú. Fue ella quién me  lo solicitó. Traté de convencerla pero… ya sabemos cómo es.

Con la mirada ida y los nervios a flor de piel, en mitad de su desesperación, fue hacia Frank y le agarró con fuerza de la camisa tirando mientras le zarandeaba.

·        SHELDON: ¿Por qué se lo permitiste ? ¿ Por qué?
·        FRANK: Yo no he podido hacer nada . Con ella no valen las razones que los demás mortales podemos tener o usar. No le vale cualquier explicación, y eso ha sido así desde la Universidad , dónde yo la conocí. 

Una inesperada llamada por radio interrumpió la conversación.  Tras el abandono de la casa, algunos de los francotiradores  que la vigilaban  se adentraron en ella encontrando un cuerpo inerte que identificaron de inmediato como el de Andy.

·        MICHAEL: Lo ha hecho él, y conociéndole , habrá obligado a Heyden a presenciarlo.

Obcecado en la imagen móvil de aquel artefacto , y en como cada giro sobre sí mismo parecía acompasarse con el tintineo continuo y martilleante de la baliza avisadora , sólo una pregunta quedaba por responder .

·        SHELDON: ¿Cuánto tiempo?
·        FRANK: Sheldon…
·        SHELDON: -  Llevado por la rabia y la impotencia - ¿Cuánto?
·        FRANK: Diez minutos a partir de su activación.

Con aquella mirada fija hacia la pantalla y sin que ninguno de los otros hombres pudiese reaccionar a tiempo, Robert salió de aquella habitación hacia la calle con una fuerza y velocidad inusitadas seguido a continuación de Michael  , mientras Frank trataba de avisar a los hombres que se encontraban en los alrededores para que intentasen impedirle llegar al barco .

Sin mirar hacia detrás, sin interesarle quién podría seguirle y dispuesto a llegar al barco sin que nadie se lo impidiese , con la vista fija en la silueta blanca del navío , el impulso de su rabia interior era lo que le hacía correr cada vez hasta dónde no podía dar más de sí . Ante la imposibilidad de gritar su nombre , Michael trató de alcanzarle pero cuando apenas faltarían unos pasos para ello, un vehículo se cruzó en su camino golpeándole por un lateral terminando  con su cuerpo rodando por el suelo.

Un tintineo musical que ella llevaba perfectamente en la cabeza , y que sin necesidad de reloj , le marcaba un tiempo , aquel que correría por última vez.
Girando ligeramente su cabeza hacia la izquierda vio una puerta que le llevaba al exterior  y , ante la mirada curiosa de un Bourke que simplemente la observaba , decidió ir detrás de ella .

Un exterior  con vistas muy especiales . Vistas al puerto , a los primeros edificios que se encontraban justo detrás, pero con u solo centro de atención : el piso dónde se encontraban ellos .

Mientras a Robert le comenzaban a flaquear  las fuerzas , Frank , en la persecución se encontró con un Michael al que le costaba correr, ayudándole mientras el otro le hostigaba a ir a por Sheldon e impedirle cometer una locura .

Un tica tac mental que ella tenía muy presente , y que  culminaba con la sensación del roce del cuerpo de Bourke en su espalda y sus brazos rodeando su cintura. Un tic tac con musicalidad predeterminada que ella decidió  asegurar entrelazando sus manos a las de él, mientras  algo extraño le pareció ver al otro lado  de la vaya que demarcaba la zona del atraque. La figura de un hombre corriendo perseguido por otro  mucho más alto y al que sí pudo reconocer.

Unas manos agarradas a la reja de acceso , una voz que gritaba aunque sólo llegasen suaves y lejanos murmullos por el ruido que le rodeaba, un rostro angustiada muy reconocible , y un tic tac que seguía pesando como una losa , mientras ellas sólo deseaba que dejase de sonar en su cabeza  y que el silencio lo cubriese todo.
Un Frank que trataba de apartarlo ayudado de un maltrecho y dolorido Michael sin éxito , y cuya imagen llamó la atención de los hombres  que protegían el barco y del propio Bourke.

Un tic tac  que marchaba cada vez más lento y más fuerte , y que tras confirmarle a él , por parte de uno de sus hombres de quienes se trataba , intentó soltarla .

Un tic tac  que por fín se detenía , que ya no continuaba. Unas manos de mujer que sostenían las de él con más fuerza que nunca , mientras cerraba sus ojos con aquella última imagen de un Robert desesperado  al que en silencio, sólo con el movimiento de sus labios, le decía por primera vez que le quería .

Un silencio angustioso , una calma seca y tortuosa  a la que prosiguió una fuerte explosión que afectó a los coches apostados al lado y cuya onda expansiva hizo que tanto Frank , como Robert y el propio Michael , saliesen despedidos al suelo.

Y la bola de fuego y los  lamentos silenciosos  lo cubrieron todo. La incredulidad y la sorpresa por lo que acaba de pasar, por lo que acababan de ver , les impedía no dejar de observar , incluso cuando el equipo de soporte fue en su ayuda.

Una imagen de la que las sensaciones guardadas nunca pudieron explicarse , y de las que aún quedaban los peores momentos , intentar sobrellevarlo , y procurar hacérselo más llevadero a los que quedaban.

Un informe oficial determinaría las causas del suceso tres semanas después, concluyendo que la explosión se debió a un cortocircuito en la sala de máquinas en la que ya se había diagnosticado una posible fuga de combustible, en el que se afirmaba no haberse hallado restos de cuerpos ni ningún superviviente en el interior de la nave, y que daría el caso Bourke por cerrado definitivamente .

Una  íntima ceremonia oficiada en honor de Heyden , en una pequeña iglesia de Nueva York , apenas un mes después de lo acontecido , sería la última ocasión en la que coincidieran aquellos que más cercanamente estuvieron a su lado.
Su hermano  visiblemente afectado junto con una aún desconsolada Liz que no terminaban de superar ese desagradable instante en que Frank apareciese por la puerta de su despacho para comunicárselo. Un David inconsolable , que arremetió contra todo lo que encontraba a su paso , que gritaba como un loco atormentado , y que aún hoy , se despertaba en mitad de la noche pronunciando su nombre .

Una Liz que sirvió de apoyo incondicional tratando de ser fuerte mientras estuviese delante suya , pero que en la intimidad , cuando nadie la veía, no podía dejar de llorar su recuerdo .

A Frank, el encargado de transmitir las malas noticias , apenas le quedaron fuerzas para seguir adelante y decidió retirarse al día siguiente de hacerse público el informe con las conclusiones . Una muerte que no había servido para nada en los despachos de alguien que no contaba para ellos y cuya lealtad a la causa se mantendría en el más absoluto y denigrante de los secretos.

Y  Michael . Un Michael  absolutamente sereno   que trataba de consolarse  cada día con los buenos recuerdos  , como cuando estaba viva . Un ángel protector , que como tal, no podía llevar visible su más profundo luto porque aún debía llevar a cabo una misión , el último deseo en vida de una Heyden que , consciente más que nunca a quién se lo encomendaba , le convertía en un ángel de vida para quién ella más quería.

Pasados unos dos meses , el mandato post portem de Heyden se hizo realidad . Frank volvió a reencontrarse con Liz Y David para entregarles sus respectivas cartas manuscritas volviendo a ellos las emociones vividas y aún no superadas. Emociones que él también conservaba muy adentro especialmente , después de haber leído la suya.
Palabras de recuerdos en vida , de ternos agradecimientos y de eximentes de culpas que no les correspondían, pero en las que sobre todo, se transpiraba amor  y dulzura en cada sílaba, en cada letra.

Y al igual que a Frank, Michael , el ángel de vida , quién posiblemente la había conocido y amado como nadie , le tocó lo propio con un Robert al que no veía desde que sucediera todo . Un Robert que se instauró en su casa sin querer salir , que se dejó llevar  sin que nada le preocupase , al que se le dejó de ver en actos sociales  hasta el punto de rumorearse que podría haber desaparecido.
Un Robert Sheldon que se negó a acudir a la ceremonia llevando su dolor entre las paredes de su casa  y al que los recuerdos asestaban su más duro golpe cuando la noche se cernía sobre él.

Armado de todo el valor y fuerza de que era capaz, Michael se presentó una mañana en su casa  atendiéndole en el vestíbulo una de las personas de servicio, la cual , ante su pregunta, le indicó que se encontraba en su despacho.

Intentado afrontar la imagen que podría presenciar tras abrir la puerta de esa estancia mientras subía la escalera , tratando de  encontrar las palabras adecuadas y oportunas que no le causasen dolor , apenas le costó abrir la puerta del despacho para ver a un Robert aparentemente entero , de píe, asomado a la ventana situada justo detrás de la silla de su escritorio , con los brazos cruzados sobre el pecho.

No le hizo falta darse la vuelta para saber que se encontraba acompañado y por quién , y sólo cuándo Michael, en silencio, se acercó a él ,  vio que tenía la mirada fija en la piscina. 

·        SHELDON:  Es curioso. Te pasas media vida solo en una casa que además es tu lugar de trabajo , sin necesitar nada más, y de pronto  algo no previsto se acaba convirtiendo en imprescindible.
·        MICHAEL: Nunca creíste que pudiera pasar algo así cuando le propusiste que viniera.
·        SHELDON: Nunca creí que pudiera amar a nadie como la amé a ella , pese a todo. Pese a las verdades dolientes y abrumadoras , pese a las discusiones y los malentendidos , pese a los absurdos celos por algo que sólo vosotros teníais y yo no era capaz de entender.
·        MICHAEL: Dentro de su manida normalidad , esa que tanto apreciaba,  supo dejar una huella profunda y distinta en cada uno de nosotros .
·        SHELDON: Tanto que ahora que no está, no sé cómo vivir sin ella.
·        MICHAEL: Robert, me temo que sobre eso es por lo que he venido a verte .

Interesado en lo que su amigo tuviera que decirle , le prestó toda su atención.

·        MICHAEL: Heyden nos dejó a Frank y a mí unos encargos muy precisos, unas cartas . Frank se encargaría de entregárselas a David y a Liz, y yo debía darte la tuya.
·        SHELDON: ¿Una carta?
·        MICHAEL: Sí, nosotros también recibimos  la nuestra . Las dejó escritas por si….

Sus ojos volvieron a humedecerse ante el pensamiento de que ella lo hubiera previsto todo , como si hubiera estado segura de que aquel debía ser el final , sin posibilidad de  que cupiera otro.

·        SHELDON: ¿Y dónde está la mía? ¿ La tienes encima?

Ante su repentina desesperación , Michael tuvo que intentar tranquilizarle.

·        MICHAEL: Sí, la llevo conmigo, pero…
·        SHELDON : ¿Pero? ¿Pero qué?
·        MICHAEL: La tuya es la única que  para ser entregada ha de cumplirse con una condición previa.
·        SHELDON: ¿Condición previa? No entiendo.
·        MICHAEL: Heyden condicionó la entrega de tu carta y su lectura a que cumplieses un mandato previo .
·        SHELDON: ¡Por Dios!  ¿Y cuál es?
·        MICHAEL: Debes  acompañarme a un sitio , una vez en él, te la entregaré.
·        SHELDON:¡Por favor! ¿Qué te acompañe a dónde? Hace siglos que no salgo de esta casa ,de hecho no quiero ni necesito salir . Cuánto misterio por unas letras .
·        MICHAEL: Si no quieres hacerlo por la carta , creo que deberías hacerlo por respeto a su última voluntad.

Aquello sí resultó duro escucharlo. ¿Podría faltar a la promesa de amarla siempre y no ceder en lo que constituía su último deseo? Su último y egoísta deseo programado en vida.

·        SHELDON: ¿ A dónde debo ir contigo?
·        MICHAEL: Coge tu pasaporte , te enterarás en el Aeropuerto.

Encontrándose ambos en una de las ventanillas  para la compra de los billetes , escuchar en la voz de Michael  solicitar dos  en el primer vuelo con destino Panamá  le extraño aún más. ¿Qué relación podría guardar Heyden con aquel país?
No atreviéndose a preguntar ,  implemente se limitó a seguirlo , a dejarse llevar por quién había sido mandatado , sin demasiada confianza en aquello que se supone le había sido impuesto para gozar del derecho a leer unas letras escritas poco antes de morir por la mujer que le marcó en vida y hasta en su muerte .
Un viaje de horas durante el cual , el silencio fue el elemento en común predominante,  y en el que la observación  de Michael hacia su compañero en el mismo no le dejó indiferente.
Ni una sola pregunta y  un  rostro mantenido muy serio,  fue todo lo que obtuvo por cuenta de éste incluso cuando llegaron al país de destino , y cogieron el vehículo que el anfitrión había contratado.

Un todoterreno que les llevaría , durante dos horas , por tortuosos caminos de tierra hasta un enclave en el pico de una montaña.
Una finca enorme , recubierta de madera , y cuya fachada , se encontraba presidida por una cruz cristiana en lo alto.

Tras apagar el motor y bajarse del vehículo, manteniendo aún el silencio que les había acompañado durante todo el viaje, una monja de hábito marrón y avanzada edad se acercó a recibirles.
Tras saludar a Michael, éste , en exquisito español , preguntó por la hermana Clarence, invitándoles la mujer a adentrarse en el interior.

·        MICHAEL: - Dirigiéndose a Robert-  Espera aquí un momento.

De píe , en el humilde vestíbulo , comenzó a fijarse en las fotos apostadas en sus paredes con escenas cotidianas más propias de un colegio .
Grupos de niños  con rostros de felicidad inmensa jugando ,  haciendo manualidades o cantando en un coro.

Imbuido en la sucesión de imágenes , un suave sonido, similar a un murmullo pareció venirle de lejos.  Prestando mucha atención sobre la dirección de origen, como el sonido se perpetuaba, se limitó a seguirlo, y lo que comenzó siendo casi un susurro  familiar , se convirtió en la deliciosa melodía ralentizada a manos de un piano .

Un sonido claro y preciso que salía  como una exhalación que invitase a adentrarse en la estancia , cosa que él no dudó en hacer tras empujar un poco la puerta con mucha suavidad para evitar hacer ruido.

Un salón grande con un gran piano central en que sentada se encontraba una pequeña niña de pelo oscuro  y a cuya espalda , una especie de tarima conformaba un pequeño  escenario.
La pequeña , de reducido tamaño y delicadeza infinita , parecía acariciar cada tecla como su sus dedos fueron pequeñas plumas , y pese al acercamiento sutil y cuidadoso del intruso , ésta continuó tocando la misma pieza sin un ápice de desconcentración.

Conforme Robert más se acercaba a ella , más tierna le parecía la imagen  , llegando a ver  en la pequeña,  gestos que le traían recuerdos familiares . Su cabello largo y  oscuro bien peinado suelto sobre la espalda , la posición de sus brazos  tan correcta , la delicadeza en cada movimiento de sus dedos y una espalda recta y delineada , le hicieron quedar absorto  junto con el acompañamiento de aquella pieza tan especial y en apariencia tan difícil para alguien como ella .

Aquel Claro de luna ,de Beethoven, más acompasado y lento que de costumbre , en el fondo , resultaba sencillamente perfecto, y sólo durante una equivocación en uno de los cambios , pareció percatarse de que no se encontraba sola.

Sin que Robert pudiese dejar de admirarla , cuando se dio cuenta de su torpeza trató de excusarse, pero antes de poder decir nada, la niña ya lo hizo por él con una corrección exquisita.

·        NIÑA: Lo siento , no me había dado cuenta de que hubiera nadie.
·        SHELDON: Soy yo el que tiene que pedirte disculpas por entrometerme , pero estaba en la entrada y escuché  la preciosa melodía y no pude evitarlo.  Soy Robert .

Le ofreció la mano para estrechársela.

·        NIÑA:  Yo Bell – se la correspondió – encantada.
·        SHELDON : ¿Bell? – preguntó extrañado-
·        NIÑA: Sí, Bell.
·        SHELDON: Pero Bell ¿A secas?  No Bellany , ¿sólo Bell?
·        NIÑA: Sí, simplemente Bell. ¿Y usted?  ¿Es simplemente Robert?
·        SHELDON: Sí . Bell, hermoso nombre. Tú eres la segunda mujer que conozco con él.

La pequeña se sonrió y vio que la monja que ejercía las labores de maestra de piano se acercaba hasta ella seguida de un hombre .

·        NIÑA: ¡ Tío Michael!

Poco tiempo le faltó a la criatura para saltar del banco en el que se encontraba sentada y correr hacia él con los brazos extendidos y una sonrisa que le abracaba toda la cara . Fundidos en un intenso abrazo ante la sorpresa de u Robert que trataba de casar las casualidades que se estaba encontrando, lo que quizás más sorpresa le produjera fuera precisamente  asociar de esta forma a su amigo, teniendo en cuenta su vida y  obras varias, precisamente con niños.

Mientras ellos dos parecían entablar una disertación, la monja  que lo acompañaba se dirigió a él.

·        MONJA: Es tan especial y mucho más inteligente y avispada que el resto de niñas de su edad.
·        SHELDON: Cuando he entrado estaba interpretando a Beethoven, ¿qué edad se supone que tiene?
·        MONJA:  Cumplirá los ocho dentro de tres meses .
·        SHELDON: Ocho años ...- musitó en un tono tan bajo que la monja no pudo escucharle con claridad-
·        MONJA: ¿Disculpe?
·        SHELDON: No, nada, hablaba yo solo , perdone.

Una vez Michael y Bell finalizaron,  ella volvió a dirigirse hacia el piano, y Michael le reclamó para sentarse fuera indicando a la hermana  que volvería en un rato.

Sentados en el patio exterior , en una zona habilitada como merendero, Robert seguía conjeturando la casualidades  hasta que la ironía comenzó a brotar.

·        SHELDON: No sabía que tuvieras una sobrina.
·        MICHAEL: Y no la tengo , al menos no oficialmente.
·        SHELDON:  Si tú lo dices…
·        MICHAEL:  Siento llevarte la contraria pero sí, me temo que lo sé perfectamente porque mi única hermana murió hace muchísimo tiempo antes de que naciese ella , y que a mí me conste no tengo a nadie más.
·        SHELDON: ¿Entonces ? ¿Alguna noche de locura y abandono posterior o…?
·        MICHAEL: Lamento no poder darte esa información puesto que yo no estaba presente, pero  ante la ausencia de figura paterna de referencia , su madre me pidió que asumiera dicho papel, a lo que no pude negarme.
·        SHELDON: Ah. Una obra de buen samaritano, ya veo.
·        MICHAEL: Más bien , un favor que le hacía a una muy buena amiga que tú te preciaste de conocer demasiado bien, a partir de una sola noche y un solo encuentro de miradas en un club.

Un frío helado y cortante comenzó a recorrer su cuerpo hasta el punto de tensarlo.

·        SHELDON:  ¿Para qué me has traído hasta aquí?
·        MICHAEL: Se enteró de que estaba embarazada  en la cárcel , y desesperada , nos pidió que moviéramos todos los contactos posibles para que la trasladaran durante la gestación.  Poco antes de nacer me mandó llamar para que redactase un poder en el que se me otorgaba la tutela provisional  de la niña en caso de pasarle algo a ella.
Nada más nacer me suplicó que me la llevase y que la trajese aquí, que ya estaba todo hablado . una identidad nueva , apellidos  en los que nadie recalaría y un aspecto  que no desentonaría del resto. Un plan perfectamente diseñado para protegerla de todos , incluso de ella misma.

La palidez cada vez más evidenciada del rostro de Sheldon , y el nombre de la pequeña , le dificultaban pensar con claridad.

·        SHELDON: Antes has dicho que tenías la tutela provisional ¿Cuándo se convertiría en definitiva ?
·        MICHAEL: Heyden dejó estipulado que yo pasaría a tener la custodia total  y definitiva si no se daban las circunstancias, pero  estaba muy segura de que ello no sería necesario.
·        SHELDON: ¿Y cuáles son esas circunstancias de las que se encontraba tan segura que no habrían de pasar?
·        MICHAEL: Heyden estaba segura de que por mucho que hubiese pasado con ella , por mucho daño que ella pudiera haberle hecho a él , en cuanto su padre la conociese,  no la rechazaría.

Visiblemente nervioso y sin saber cómo reaccionar , las palabras parecían dificultarse al salir de su boca.
Mientras Michael le observaba luchar consigo mismo ante su sorpresa , visionando sólo su espalda y sus escasos gestos, escuchó su voz.

·        SHELDON:  Bell. Simplemente Bell.  Mi madre aprendió a tocar el Claro de Luna de Beethoven con cuatro años , de la misma forma que se lo he escuchado a ella, y conforme me he ido acercando , al entrar en la sala , me ha parecido reconocer gestos de ella en esa niña.
·        MICHAEL:  Antes de que tomes una decisión o digas nada más, debo entregarte tu carta. Te la dejo aquí , en la mesa . Volveré con ella mientras tanto.

Solo en aquel patio , con el sonido de las hojas mecidas por los árboles y el canto de los pájaros, Robert observó aquel pequeño sobre encima de la madera tratando de acumular el valor suficiente para abrirlo y leer su contenido.

Una últimas palabras , la únicas con mandato implícito  y toda la intención del mundo en medio de la obcecación por una sorpresa inusitada e increíble .
Unas últimas palabras que debían ser leídas , aunque sólo fuera como muestra de respeto hacia lo que aún sentía por aquella mujer , y que le provocaron tomar asiento , y con delicadeza infinita , coger aquel pequeño sobre  , abrirlo y comenzar a sentir cada palabra escrita como si aún pudiese escuchar su voz leyéndola, hablándole .

“              Si estás leyendo esta carta , significa que ya estás allí, bajo los árboles del patio , cubierto por la paz que emana ese lugar.
Si estás leyendo esta carta, significa que la has visto, que la has conocido y que sabes que es ella.
Si estás sintiendo estas palabras de la misma forma que eras capaz de escuchar mi voz , significa que tu mente  se encuentra confusa , y que me necesitas más que nunca, para que alivie ese dolor que te acucia y sé que te oprime el pecho , por haber resguardado de ti mismo , el más hermoso de los secretos.
Mi bien amado Robert , aquel a quien nunca dejé expresarme todo el amor que me tenía,   colmando en el silencio de mi impuesta soledad , el autocastigo de alejarte porque no me consideraba digna de ello.
Mi amado y dolido Robert . Sí, pese a todo te escuchaba , pese a todo supe lo que de verdad era importante , y por ello , en  cuanto supe que sería niña , me prometí a mí misma que de nacer , que de ver la luz, ese maravilloso fruto nuestro llevaría el nombre de la mujer que más admirabas , la que siempre has amado por encima de todas las cosas y en la que te refugiaste  cuando te encontrabas solo.
Sí, mi querido y dolido Robert, Bell es tuya y es mía. Es el único pedazo de mi corazón que sobrevive sin dañar , es la esperanza de que se puede empezar de nuevo y que la historia no tiene por que repetirse.
Bell debía protegerse de todo y de todos , incluida yo misma, la madre  que ella no merecía porque no podría dañar  ese hermoso caparazón de verdad absoluta en que se había convertido ,  el recuerdo vivo de lo único hermoso y verdadero que existió en mi vida , el recuerdo del amor que más intensamente  me dolió alejar  y más gloria me conminó en mi ser sin aún creer que pudiera merecerlo.
Bell es eso y mucho más mi querido Robert, pero lejos de pensar que pudiera condicionar tu vida a mis recuerdos con su tan sola presencia , con este hecho, con el de conocerla y saber que existe, y con estas palabras que sólo tratan de trasmitirte lo que no fui capaz de decirte  en vida,  quiero que sepas que nunca te estaré lo suficientemente agradecida por hacerme creer que se podía amar y sentir verdaderamente amada sin pedir nada a cambio , que lejos de una etiqueta o una imagen , supiste escudriñar y llegar , sin darte cuenta , a un corazón que cayó rendido a cada gesto tuyo en perdición absoluta , y que Bell  , ha sido el más hermoso regalo que pudiste haberme hecho como prueba de ese amor tan inmenso que sé que me tuviste y que aún me tienes .
Por ello, te la entrego si tú la quieres , porque tan mía como tuya es , sabiendo que e ella ,un pedazo de mi corazón continuará contigo.

Gracias por lo que siempre supiste darme ,
Gracias por lo que nunca me negaste,
Gracias por simplemente , amarme.

               Tuya por siempre, Heyden.  “

Con la mirada fija en su nombre , una lágrima caída en el papel le devolvió a la realidad espacial en la que se encontraba.

Pensativo por un instante, mientras volvía a doblar la hoja de papel manuscrita  y la colocaba en el interior del sobre ,  se secó los ojos frotándoselos con fuerza respirando muy hondo.

En el interior de la sala , Michael , sentado al lado de la niña en el piano, le enseñaba algunos acordes de canciones menos clásicas, deteniéndose en seco cuando vio aparecer a Robert .
Sin necesidad de palabras , un gesto de asentimiento con su cabeza , bastó como señal , y tras decirle algo a la pequeña , ésta se bajó del banco y se acercó cuidadosamente a  él, agachándose  éste para ponerse a su altura.

·        BELL: Mi madre me prometió que vendrías a buscarme si a ella le pasaba algo. Yo nunca dejé de creerla .

Con los ojos  húmedos de nuevo, trató de asumir aquellas palabras.

·        SHELDON: ¿Nos vamos a casa?

La niña asintió con una pequeña sonrisa tras lo cual él se incorporó ofreciéndole la mano. La pequeña Bell , tras mirarla y devolver la mirada a los ojos de su padre, por fin le correspondió ,
saliendo ambos de la habitación.


FIN..

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


1 comentario:

  1. Imposible decir lo que siento en estos momentos al terminar de leer este capitulo final, imposible describir lo que siento y la emocion al leer estas ultimas lineas, pese a presionarte por que queria saber el final de esta historia, no queria que terminase, este tipo de finales agridulces son los mas hermosos que existen, por que ciertamente en la vida real los hay, por que no hay un "vivieron felices para siempre" . En cuanto pueda asimilar (dejar de llorar) y estar en condiciones sabras de mi Ana Patricia Cruz Lopez ❣

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