CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO Y ÚLTIMO (
SEGUNDA PARTE)
TODO TIENE UN FINAL . TODO NECESITA UN
NUEVO COMIENZO
Encerrada en aquella minúscula
habitación, sentada en aquella cama, incapaz de reaccionar , aquel rostro del
que no paraba de emanar una sangre que de pronto parecía cubrirlo todo como un
manto de muerte y errores , fue sustituido , involuntariamente, por aquella
última mirada tan familiar para ella , aquella que le recordaba a un tiempo en
el que ambos habían sido felices, por aquellos ojos que aun deseándola fueron
capaces de respetarla. Momentos vividos con sus altos y bajos hasta
que todo tuvo que cambiar , y por cada segundo que ese rostro , que esa mirada
, permanecía viva en su mente , ella , en el fondo de su corazón, continuaba
preguntándose cuan diferente podría haber sido su vida de haber hecho las cosas
de otra forma, de no haberle alejado cómo lo hizo aunque fuese por su bien, de haberse quedado con él y haber seguido
hacia delante con un Andy más dispuesto
que nunca a enfrentarse a quién , en parte, la transformó en lo que es hoy.
Alguien capaz de amar tan
profundamente o más que cualquiera cuando siempre creyó que no tenía derecho a
ello , alguien capaz de abarcar el corazón de otro sin temor a no ser
correspondida .
Pero al mismo tiempo,
mientras aquellos pensamientos que la acuciaban, aquellas imágenes que la
entristecían hasta hacerla sentir culpable de lo que acababa de presenciar , parecían
reflotar en su mente una y otra vez como una tortura , trató de mantener la
cordura y la suficiente sangre fría como para saber que aquello ya no era un
juego con cartas marcadas a su favor , y que por desgracia, nadie era capaz de
controlar lo que estaba a punto de ocurrir, pero que definitivamente , no había
vuelta atrás posible , ni más fechas disponibles.
Sin saber con exactitud si a
ella le depararía el mismo final pero contando con esa posibilidad dado el
singular concepto de lealtad de su anfitrión, la parte más gloriosa de su
interpretación debía desplegarse a
partir de ese instante . Esa parte final de la obra , dónde nadie gana o pierde
, pero dónde la justicia acaba
encontrando la mejor de las recompensas , y en la que la venganza , ahora sí ,
cobraba el sentido más personal de todos.
Ella , la protagonista
involuntaria de una historia extraña
nacida hace años, asumía que su reloj debía dejar de circular en la misma
dirección , que como todo en su vida , con errores y aciertos, era quién
decidía , y que esta partida , debía continuarse .
Sola, sentada en la cama y con
el sonido del agua de fondo , su intento por auto convencerse se entremezclaba
con las lágrimas que esporádicamente
recorrían sus mejillas. Recuerdos de una vida breve e intensa , de
discusiones propias y ajenas , de pasos por una escalera de madera y de abrazos
protectores debajo de una cama , de mentiras ocultadas a los que más se quieren
para no hacerles daño , de provocaciones
en las que la menor sabía lo que se hacía y el policía caía rendido de corazón , de una agresión una noche al
salir de la biblioteca universitaria y
la connivencia con el agresor sin que nadie hiciese nada al respecto, de cómo
conoció a su ángel de la guarda inseparable y de sus momentos de intimidad
placenteramente inocente en el que unas palabras martillearon sin causa
construyendo , entre ellos , el mayor de los secretos.
Recuerdos de un cruce de
miradas una noche después de una actuación, del estallido de una intimidad
deseada en mitad de la Toscana , de roces y de un futuro con otra persona a la
que ella no sabría si volvería a ver ,
pero de la que estaba segura que nunca dejarían sola.
Mientras tanto, en el punto de
encuentro del resto del equipo, dónde se esperaba alguna señal cierta, la
noticia del disparo en la casa les había
dejado intranquilos a priori, pero una vez , los hombres apostados
diligentemente, observaron cómo sacaban
a Heyden de la vivienda , la normalidad pareció
regresar , salvo por el pequeño detalle de que nadie sabía qué había sucedido
con el enlace en la casa : Andy. Un
pequeño detalle al que parecía haberse tragado la tierra y cubierto una espesa
niebla, pero del que ninguno de los presentes se atrevía a especular sobre la
posibilidad de que aquel disparo escuchado tuviera alguna remota relación con
él.
Para Frank, Robert y Michael, apostados en un piso
flanco con vistas al puerto y desde el
que se veía el punto de atraque del yate de Bourke, las horas continuaban un
deambular largo y tedioso durante el cual, sólo uno de ellos , el primero , se
encontraba en expectativa ante lo que habría de devenir consciente de la
incertidumbre de sus dos acompañantes.
Mensajes de radio en los que
la tranquilidad y la no novedad resultaban la nota dominante , frente a la
intranquilidad de quienes ocupaban dicha estancia que evitaban salir de ella para no ser reconocidos .
Un Robert al cual no hubo
forma de despegar de la única ventana con vistas al barco y que no perdía ojo de todo cuánto sucedía,
entraba o salía de él, y un Michael que, en connivencia con Frank, no dejaba de
observarle atentamente ante cualquier posible reacción improvisada o intento de
ir a buscarla.
Horas que pasaban y que dieron
lugar a una madrugada fría y desolada en cuyo desarrollo, Frank aprovechó para
repasar el equipo de radio y los localizadores haciendo pruebas para evitar fallos
en cuanto éstos se pusieran de verdad en funcionamiento.
Con un diagrama 3D en la
pantalla del portátil de algo que Michael , en principio, vio de soslayo y no tardaría en confirmar , lo que comenzó siendo una situación de
nervios contenidos , deparó algo más de intranquilidad .
Tratando de no ser escuchado
por Robert, se dirigió a Frank casi en tono susurrante.
·
MICHAEL: ¿De quién ha sido la idea?
Sin desviar su atención hacia
la pantalla en la que aquel objeto daba
vueltas en función de los movimientos de ratón que quién se encontraba delante
de él le propiciaba , le contestó no sin asegurarse brevemente de que el tercer
miembro de aquella ecuación no estuviese pendiente de ellos.
·
FRANK: ¿En serio me lo estás preguntando?
·
MICHAEL: ¿No trataste de convencerla para que
desistiera?
Notándolo nervioso , Frank
trató de advertirle de que debía seguir disimulando tranquilidad.
·
FRANK: Tanto tú como yo sabemos perfectamente
como es ¿Intentarías realmente convencerla sabiendo que no serviría de nada?
Ella sabe lo que se hace.
·
MICHAEL: Ciertamente no estoy tan seguro de
ello.
·
FRANK: Pues llega tarde esa aseveración. Ya en
su momento, debiste pensarte mejor lo de traérmela a la oficina. Yo ya sabía
cómo era , desde la Universidad, por eso jamás me he atrevido a contrariarla,
¿pero tú? Has gozado de niveles de conocimiento íntimo y confianza que podrían
haberte llevado a alejarla de todo esto. Quisiste protegerla y lo que
conseguiste es inducirla a atraerse mucho más a la boca del lobo.
·
MICHAEL: ¿Los hombres lo saben?
Su mirada de incredulidad por
semejante pregunta , hizo que , intranquilo, volviese a observar a Robert para devolver sus ojos a la pantalla.
·
MICHAEL: ¿Y si… ?
Aquel tono victimista de esa
última pregunta no entraba en sus
planes. Un final inesperado no era
posible . Todo estaba demasiado bien programado y su preparación no la haría fallar , pero aquel tono en
aquella pregunta realizada por Michael, le hizo cerrar la tapa del portátil de
golpe y lanzar una mirada inquisitiva y enfurecida a un Michael al que estaban
pudiendo sus sentimientos en un momento en el que no cabían.
El ruido del cierre brusco
hizo que Robert se despistase de su foco de atención por un instante y cambiándolo por ambos rostros.
Su instinto le decía que algo no marchaba como se espera y eso le hizo
acercarse a ellos.
·
SHELDON: ¿ Qué se supone que me estoy perdiendo?
Frank , al escucharle, se
acercó a la cocina por una taza de café, mientras Michael, pensativo, parecía
costarle volver a parecer contenido.
·
SHELDON: ¿Va todo bien?
·
FRANK: ¿Y por qué no habría de ir todo como la
seda verdad Michael?
El agente reapareció ante la
posibilidad manifiesta de que todo se viniese abajo por el cambio de actitud de
un Michael visiblemente perjudicado.
Una última mirada hacia aquel
portátil por parte de éste último bastó
como respuesta para sí mismo .
Segundos después, una nueva
conexión vía radio desvelaba que un
coche negro se acercaba al muelle de atraque , y a esa ,
le prosiguió otra en la que pese
al ruido ambiental , se lograba distinguir claro el mensaje de quién
descendería del coche en dirección al barco.
Bourke había llegado. En
anfitrión, con una determinación propia
del triunfador de antaño que ahora se sintiera de nuevo dichoso por una gloria
inmerecida, descendía del coche separándole de la escalerilla de acceso apenas
unos pocos pasos.
Colocándose de forma correcta
la chaqueta , miró todo a su alrededor como en espera de ver algo
que no encontró, pero hasta que no se aseguró de que todo estuviese
tranquilo, no se decidió a subir .
Acompañado por varios de sus
hombres los cuales le habían seguido de
cerca en otro coche , se adentró en el
barco dirigiéndose hacia el salón de proa . Una vez allí y desprendiéndose de
la chaqueta , la cual dejó caer en el
espaldar de uno de los grandes sofás de piel negra que centralizaban la sala, se acercó al bar , situado en una de las
esquinas , procediendo a remangarse las mangas de la camisa antes de servirse
una copa.
Evidenciando una tensión
manifiesta , dada la rigidez de su mandíbula, sólo uno de sus hombres, el que
más tiempo llevaba con él, pudo quedarse en la sala haciéndole compañía por si
pudiera necesitarle, siendo a éste , a quién
solicitó que trajera a Heyden ante su presencia de inmediato.
Sin tardanza , el enviado acudió
en la mayor brevedad al camarote donde
se encontraba recluida . Ella , en su interior, cabizbaja y sin haberse
movido de la cama, alzó el rostro al
escuchar girar el pomo de la puerta.
La presencia de aquella
imponente figura varonil , que sin abrir la boca ya parecía decirle el
siguiente paso a realizar, fue suficiente
para que ella tratase de recomponerse , se colocase bien la ropa , y
tratando de conservar cierto aspecto sereno en su tez, pasase a su lado
adelantándose tal y como aquel hombre quería .
Instrucciones provenientes de
una voz ronca . Palabras secas que ni siquiera guardaban entre sí la musical
relación de las indicaciones ofrecidas
con relativa normalidad.
Actitud arisca en la voz, en
las órdenes emitidas .Pasos medidos casi al milímetro como forma de guardar
unas distancias no requeridas de forma
oficial pero sí voluntariamente para evitar problemas con quién le ordenaba y,
posiblemente, había transmitido, de alguna u otra forma, su titularidad sobre ella
, su invitada.
Paseo obligado hasta el piso
intermedio del barco durante el cual
tuvo , por primera vez, la sensación de sentirse propiedad de alguien al que
todos parecían más temer que respetar , y que a juzgar por la vigilancia
apostada en los exteriores , no se
sentía demasiado seguro ni en su propio territorio.
La radio volvió a resonar
dentro del piso flanco aviando del avistamiento de Heyden . Para Robert,
escuchar aquello le hizo albergar algo más de tranquilidad sin poder evitar reflejarlo.
Un camino por la terraza
exterior en el que ella , antes de subir por las escaleras de proa, no pudo
evitar girar su cabeza en dirección al piso donde se encontraba su equipo de
apoyo , aquel que en ese instante nada podía hacer , pero cuya estancia la
hacía sentirse menos sola.
Y tras el último escalón, una
aparentemente pesada puerta de caoba negra conveniente abierta por el hombre
que la acompañaba ofreciéndole
adentrarse en la habitación.
Una gran sala con vistas
podría ser la mejor descripción de aquella habitación. Grandes ventanales lo
rodeaban , permitiendo unas vistas de casi trescientos sesenta grados a su
alrededor . Amplios sofás de piel negra en su centro , y la presidencia casi
solemne de una gran chimenea en la pared que se situaba justo en frente.
Con el sonido del cierre de la
puerta , y sin que diese un sólo paso hacia ninguna parte , apostada allí de
píe, una mano que portaba una copa de vino blanco se adentró en su ángulo de
visión. Elevando el rostro desde la copa
hasta el de él, decidió cogerla .
La misma dichosa e inquietante
observación de la que fue protagonista por parte de él desde que hiciese acto
de presencia, continuaría una vez él se retirase hasta uno de esos sofás, se
sentase , y continuase bebiendo otro nuevo sorbo del manjar líquido que portaba
en su mano derecha.
Ligeramente ladeado , con su
brazo izquierdo sobre el espaldar y la copa sobre la rodilla que le quedaba más
cerca , tras cruzar sus piernas, no abandonó jamás ese aire de elegante
prepotencia que siempre le había caracterizado desde el principio. Un aire por
el que a ella jamás le extrañó que le calificasen más de nacionalidad británica
que canadiense.
Aquella forma tan sutil de acariciar el frío cristal de una de las paredes con su
dedo índice mientras con los otros
pareciera acariciar la piel del mueble en el que se encontraba cómodamente
sentado mientras la observaba sugerentemente , casi como si pudiese volver a
imaginar y sentir , que era su piel en realidad lo que tocaba y lo que impregnaba la yema de sus dedos.
Un sorbo al que siguieron dos
más, pausados , cubiertos de un silencio que a élno le apetecía romper por nada
del mundo dada la satisfacción de la situación, y ella parecía cubrirla como un
escudo, aunque fuese de cristal .
·
BOURKE: Ven.
Acércate .
Aquel tono de voz de nuevo,
condescendiente , apacible. Aquellas palabras que dichas de esa forma ,
suponían las primeras notas de aquella canción de atracción irremediable que él
se preciaba de conocer y tocar tan bien. Sin embargo, la imagen que él se hizo de una
Heyden precavida , casi temerosa y que parecía estar en el fondo de su corazón
muy apenada , extrajo un lado en él que ella aún no conocía.
De píe frente a él, con la
mirada fija en sus ojos , le vio beber
un nuevo sorbo de su bebida , más largo que los anteriores , y en cuanto
intentó sentarse él se lo impidió agarrándole la mano.
·
BOURKE: Todos acabamos pagando un precio tarde o
temprano, tú mejor que nadie deberías ser consciente de ello.
·
HEYDEN:
Yo hace mucho que pagué el mío, ¿cuándo va a tocarte a ti para que por
fín puedas dormir con la conciencia tranquila?
Sintiendo su mano más
constreñida de lo normal no hizo intento alguno por retirarla. Aquel rostro masculino,
cada vez más tenso , con aquella expresión de forzada aprobación , se
sonrió de forma comprometida , como sólo
él sabía hacerlo.
·
BOURKE:
Siéntate .
Tras soltarle la mano, él
observó que ella parecía dudar sobre si hacer lo que le decía o continuar de
píe.
·
BOURKE: Si de verdad la llevase conmigo y
tuviese intención de utilizarla ¿crees que ya no lo habría hecho?
Tras escucharle , se sentó a
su lado incapaz de mostrarse relajada en ningún momento, sin querer mirarle , centrándose en la pared
que tenía en frente.
·
BOURKE:
Pese a la aparente confianza que se supone otorgo, nunca termina siendo
del todo sincera . Son detalles como
éstos, los que me hacen creer que el ser humano sigue disfrutando de ser un
puñetero producto erróneo de la naturaleza.
– Con su cabello rozando los dedos de él, a éste le bastó a penas
alargarlos un poco para llegar a tocarlo.- No puedo llegar a imaginar lo dulce que debías
verte cuando le conociste pese a tu rebeldía innata y enormes ganas de cabrear
a tu padre de forma constante. En realidad, cuando lo supe , la imagen que vino
a mi cabeza , fue la de una pequeña y joven manipuladora que trataba de
utilizar a su víctima para acabar con aquel que previamente la había despojado
de quién más quería , su madre.
Aferrada a la copa como un
náufrago a un salvavidas y con un nudo en la garganta que ya le ocasionaba
problemas para tragar , se limitó a
guardar silencio pese el tenor del monólogo que estaba escuchando.
·
BOURKE: Pero la niña rebelde debió darse cuenta
de que aquella posiblemente no era tan buena idea porque descubrió que lo que
el joven policía sentía por ella era verdadero , y el arrepentimiento la llevó a expulsarle de su vida de la peor
de las maneras posibles . ¿ Crees que es un digno y justo resumen de vuestra
historia?
Siguiendo la línea ascendete
de su cabello, partió del lateral que tenía delante y fue retirándoselo del
rostro con mucha delicadeza.
·
BOURKE: Claro que, en el fondo, siento auténtica
curiosidad por saber si realmente fuiste capaz de decirle alguna vez que le amabas de verdad , y que por eso y no
por otra causa, necesitaste tú y no él ,
que se marchase.
Girando la cabeza hacia él, su
cara expresaba una inmensa rabia contenida que no necesitaba más respuestas .
·
HEYDEN: ¿Curiosidad? ¿Cómo podría hacer entender
a alguien que no ha amado jamás lo que se siente cuando por amor debes alejar
aquello que se convierte en tu última esperanza para vivir?
Con sus dedos entrelazados en
su cabello, lo sostuvo con fuerza
dejando entrever de nuevo su verdadero carácter.
·
BOURKE: Amor, el mismo por el que ahora sientes
unas reprimidas ganas de llorar ¿o eso es por culpa y remordimiento? ¿ A caso
no son lo mismo? A diferencia de ti , tú no sabes de mí absolutamente nada . –
La soltó - Los negocios, las cuentas , los contactos , los sobornos. Todo lo
público y sórdido que me ha hecho ser un personaje público deseado por los
medios , hasta alguna que otra intimidad que te fue desvelada quizás, pero
¿realmente crees que me conoces tanto como para saber quién soy en realidad ?
¿Realmente
crees conocer al hombre que se esconde tras el personaje al que le place el dolor hasta extralimitar el nivel de placer
propio y ajeno? ¿Crees qué puedes
calificarme por ese baremo de clientes especiales y al mismo tiempo predecibles
de los que te convertiste en la mayor causa de seducción y el mayor motivo de
deseo?
No tienes
ni idea de cómo soy, ni de quién soy .
·
HEYDEN: Pero sí de lo que eres capaz.
Una nueva risa soslayada e
inquietante conformaba parte del juego
en el que se veía envuelta.
·
BOURKE: ¿Y Robert ? – Tras lograr de nuevo su
atención - ¿Realmente crees saber y conocer bien al hombre con el que te
casaste para protegerlo?
·
HEYDEN:
No vas a conseguir que me adentre en este juego y mueva las fichas a tu
conveniencia. Sé lo que tratas de hacer .
·
BOURKE: ¿En serio? ¿Lo sabes ?
Levantándose del sofá, se
acercó de nuevo al bar para servirse otra copa , y cuando se encontraba con los
cubos de hielo en la mano , le devolvió la mirada para contemplar a una
Heyden que se había superado a sí misma
, con sus ojos húmedos provocados por la
mezcla de rabia contenida y angustia ,
pero sensual y altiva , haciéndole frente como nunca , sin miedo , esperando
una respuesta .
·
BOURKE: ¿Alguna vez te preguntaste por qué
comencé a convertir quitarle mujeres a Robert como mi deporte favorito?
Su silencio fue lo que él
obtuvo por respuesta.
·
BOURKE: Tu querido Sheldon no se convirtió en el cliente más
afamado del club de Victoria por casualidad , ni yo la conocía porque un día
quisiese un polvo rápido y me encontrase en su puerta.
Yo acababa de llegar a la ciudad con una mano delante y otra detrás , mientras
que tu querido Robert ya era un más que reclamado pero nada respetuosos “hombre
de negocios”, al igual que tu querido Fassworth en su faceta de director de
campañas presidenciales .
Tú no fuiste al única que se convirtió en un capricho delicioso para
Victoria , sólo que a diferencia de ti , en mi caso, hubo alguien que me sirvió en bandeja de plata como un conejillo de indias muy particular ,
justo cuando a ella le dio por experimentar
con servicios nuevos que le reclamaban y no ofrecía . “Si quieres convencerme a mí, deberás
convencerla a ella primero “, esa maldita frase dicha la primera noche que
entré en aquel cuarto …
Tenía ambición , sí. Quería sobrevivir, tenerlo que aquellos dos me
mostraban a manos llenas. No era tanto que quisiera poder aparcar mi coche en la puerta de un
restaurante de lujo, me abrieran la
puerta y hasta me pidieran el abrigo, sino la necesidad de sentir el halo de
respeto con el que te observan cuando entras a esos sitios sin importar como
hayas hecho tu fortuna o a quién hayas tenido que untar. El respeto casi
convertido en miedo que puedes oler y sentir en los demás , cuando te miran y
vez las amistades con las que te codeas y que te hacen sentir más arriba que
nadie.
Pero el tiempo pasa inexorablemente para todos , y los que se
acostumbran a su ámbito y su estatus , corren el riesgo de perder la habilidad
para permanecer pendientes a los cambios.
Me bastó
tan sólo ser mínimamente más habilidoso para que en poco tiempo sus contactos
fueran míos en realidad , para que de ser un aprendiz discreto pasase a ser tan
necesario como el aire que podía respirar , y tan imprescindible como para que
los que antes le consideraban un socio inestimable , se negasen a operar con él
si yo no estaba de por medio.
Y tu adorado Fassworth, tu
bendito ángel de la guarda y sus tecnicismos legales , procurando con sus
artimañas jugar a mi lado por su propio
interés ante la muerte lenta del que se
supone que era su mejor amigo. Suena
terrible , lo sé.
“ Te hará daño antes de que te
des cuenta “ esa frase que le dijera Michael una y otra vez cuando vio venir
que sentía algo serio por Robert, hizo acto de presencia. Entonces no fue capaz
de comprenderlo , pero ahora sí cobraba sentido , todo el sentido que ella
necesitaba.
Sentado de nuevo a su lado,
bebió un trago largo de lo que se había servido, y simplemente , esperó a una
respuesta suya.
·
HEYDEN: ¿ Así qué en el fondo , lo que eres
ahora, aquello en lo que te has convertido, es por qué resultas ser una víctima
de las circunstancias?
·
BOURKE: Yo no he dicho eso.
·
HEYDEN: ¿Entonces qué es lo que has tratado de
venderme ?
·
BOURKE: Todos tenemos un lado oculto . Yo no
quería su ayuda pero a él le atrajo mi ambición para después darse el gusto de
pisotearla, o al menos creer que podía hacerlo. Nadie es tan bueno como para
tapar sus miserias por demasiado tiempo, todas acaban saliendo a la luz.
Yo no era inocente , no trato de venderme como el bueno de la película,
pero tampoco consiento que nadie me diga cómo hacer las cosas .
En el mundo dónde se mueve tu querido marido y mi socio, como en un
tablero de ajedrez, el que lleva blancas es el que mueve primero, pero a veces
, llevar las negras supone jugar con cierta ventaja, sobre todo cuando te
quedas agazapado y sólo esperas verlas venir. Un poco de atención,
sensibilidad manifiesta en su justa
medida y otorgarle el placer buscado que el otro no es capaz ni de imaginar.
Ese es el problema de quién cree que poseer es lo mismo que tener .
Todas sus parejas fueron primero sus asistentes comerciales . Apenas tenía que
hacer nada me bastaba estar presente en alguna que otra reunión , observar
detenidamente y cruzar un par de veces las miradas. Dos gestos medidos en los
puntos débiles chequeados previamente , y podía cerrar mis manos con la
seguridad de que ya no había vuelta atrás.
Reconozco
que acabé viéndole el regusto dulce a tal práctica, hasta que encontrándome en
clara posición ventajosa y sabiéndose socio indispensable para poder continuar
manteniendo su estatus , jamás tuvo el valor suficiente para retarme o recriminarme lo más mínimo, simplemente agachaba la cabeza
cada vez que sucedía y se daba la vuelta
. Con todas … excepto contigo.
Apurando su copa , Heyden se
levantó del sofá andando tan sólo unos pocos pasos para poder respirar . No
quería , pero tampoco podía evitar continuar escuchando aquellos argumentos ,
aquella voz , aquella parte de una historia que no conocía , de un Robert del
que tampoco quería saber ni justificar porque nadie , y menos ella, estaba
libre de pecado.
¿Confesiones de un pasado ,
del suyo ? ¿Por qué ahora? ¿Por qué en
este preciso instante? Un tono casi de sincera
disculpa . ¿Un último intento por qué ella tuviese una imagen distinta
del Bourke del que se sentía atraída , alejada quizás o diametralmente opuesta
al hombre de los gustos especiales .
Imposible no escucharle ,
tanto, como imposible creer que podría tener éxito con ello. La imagen de su
mano portando el arma con la que
dispararía a la cabeza a Andy , los resolutivos e inimaginables capítulos de esa misma escena pero con distintas
víctimas que venían a engrosar una lista demasiado abultada cuya cifra exacta
sólo él conocía, restaban toda
credibilidad a una historia con
desgraciados tintes ciertos , sólo contrastados por su forma de contarla y el sentimiento puesto
en ello .
La rabia aún contenida del
joven utilizado que sólo pretendía sobrevivir y superarse seguía calando en él
. Una imagen de sí mismo que jamás mostraba y que dejaba , a flor de piel, la
venganza como único elemento para continuar vivo.
Un sentimiento de perpetua
inferioridad revestido de la imagen de un presunto triunfador , que para lograr
aquello que quiso encontrar , tuvo que aprender de los que le precedieron ,
superándose a sí mismo y a éstos hasta
alcanzar su propio respeto y el de los demás.
Tras aquel instante de
silencio incómodo y tenso, sintió el anverso de una de sus manos rozada por sus
dedos . No acostumbrada a este tipo de
gestos por su parte , una sacudida fría recorrió su cuerpo . Con su mano en
serio ofrecimiento para que fuese cogida con la intención de que le acompañase,
ella le correspondió saliendo de aquel salón bajo el mismo silencio que había
precedido apenas un minuto antes.
Tras subir unas pequeñas
escaleras , una puerta de seguridad daba lugar al puente del barco , en su
parte superior . Tras ordenar que se marchasen quienes allí se encontraban, se
acercó a una especie de mesa con cubierta de cristal oscuro . Tocando en uno de
sus extremos, la cubierta pareció encenderse , y el reflejo de luz de las
imágenes que transmitía se reflejaban en su cara.
Tras deslizar uno de sus dedos
encima del cristal, le indicó que se acercase, y tras hacerlo, Heyden comprobó
que se trataba de la imagen de una carta náutica en parte agrandada.
Destino nuevo en el que
empezar de cero pensó. Dubái. Un lugar dónde nadie haría preguntas porque el
dinero y las amistades lo eran todo. Ese era el nuevo destino y su intención, que le acompañase.
No hicieron falta las palabras
, bastó el gesto de mostrárselo, bastó su media sonrisa sincera que le
iluminaba la cara .
Empezar de cero con ella ,
lejos de todo y todos, lejos del pasado , sin ahondar en un presente que se
debía vivir día a día, y ofreciendo un futuro sin apariencia de serlo.
·
HEYDEN: ¿Por qué ?
·
BOURKE:
Nadie hace preguntas . Nadie te cuestiona. Sólo vale lo que eres capaz
de demostrar , sobre todo cuando eres extranjero, y hasta las normas pasan a
ser algo más indulgentes .
·
HEYDEN:
¿Y yo? ¿Qué papel se supone que juego en ese nuevo tablero de tu
ajedrez?
·
BOURKE: ¿Te
has preguntado alguna vez por qué no terminé contigo cuando pude hacerlo? ¿Por
qué te dejé acercarte de esa forma?
Circunspecta , no parecía
entender bien los motivos y temió confundirse, algo de lo que él la sacó de
dudas inmediatamente.
·
BOURKE: No, no es lo que estás pensando, pero en
parte se podría decir que tu visión sobre ese aspecto es el mejor punto de partida. Tú y yo somos
más iguales de lo que tú crees Heyden. Vivimos al límite , nos convertimos e
suicidas de vida , con la que nos cabreamos porque no podemos abarcarla toda de
un solo tajo. No tememos vivir , ni hacerlo como nuestros adentros nos lo
piden, y no tememos morir porque sabemos que nuestro destino está escrito desde
el nacimiento.
Antes de que nos presentaran de forma oficial yo ya sabía de ti todo lo
que necesitaba, y mucho antes , tan sólo con verte , sentí que este juego se
torcería sobre sus propias tripas dándome en toda la cara, no sabiendo como
continuarlo, así que simplemente me dejé llevar.
Me ofreciste todo lo que deseaba sin límites , sin preguntas , te
dejaste llevar y , de forma sorprendente , confiaste en mí como nadie lo había hecho , disfrutando con
cada nuevo obstáculo que saltase contigo.
Somos iguales en nuestra forma
de entender y amar la vida , iguales en dejar aparcados los sentimentalismos
que de nada sirven.
·
HEYDEN:
Antes dijiste que yo creía conocerte y que no era cierto , sin embargo,
osas presuponerte conocedor de mi persona como si fuese tan trasparente como un
cristal simplemente por lo que ponen unos informes o te dicen tus hombres.
·
BOURKE: No es que lo presuponga , lo sé. Y sí,
eres muy trasparente si se sabe mirar. Para mí lo eres.
Apartada de aquella mesa ,
dándole la espalda , caminó alejándose de él mientras con sus ojos buscaba algo
donde los mandos se encontraban , hasta que halló el contacto acercándose a él.
·
HEYDEN: “Todos tenemos un lado oculto” dijiste ¿realmente crees en tus palabras?
·
BOURKE : ¿Por qué no habría de creer?
·
HEYDEN: Y si no hubieras sabido entrar en el mío
por mucho que hubieras sabido mirar ?
·
BOURKE: Siempre fuiste diferente y yo lo supe
desde que te vi. Tenerte no fue un triunfo más. Tú eres una superviviente como
yo , que al igual que yo ha hecho lo que ha tenido que hacer para ser quién es
hoy.
·
HEYDEN: Y
si tan igual a mí crees que eres ¿Qué estarías dispuesto a hacer por aquello que tú considerases justo?
Segundos de silencio en los
que él quedó pensativo junto a la mesa tratando de encontrar la respuesta
precisa a una pregunta extraña.
·
BOURKE: Creo
que mi concepto de justicia y el tuyo difieren notablemente.
Acercando una de sus manos al
pecho , insistió .
·
HEYDEN: ¿Qué estarías dispuesto a hacer ?
Con cautela y cuidado
exquisito, extrajo el dispositivo que Andy le hubo entregado y que había
portado pegado a su cuerpo.
·
BOURKE: Cualquier cosa . Estaría dispuesto a
hacer cualquier cosa.
Con un gesto visto desde fuera
como de apoyo, aprovechó un pequeño saliente dentro de la caja de arranque y lo
colocó justo debajo, donde nadie pudiese verlo , apretando el pequeño
botón mientras cerraba los ojos.
La baliza había sido conectada
y la señal se recibió en el piso.
Frank miró a Michael con rostro de circunstancia y Robert , que trataba de dilucidar de qué se trataba , vio
a su amigo mirar hacia el portátil.
·
SHELDON: ¿Qué diablos es eso?
Cruzar los ojos con los del
abogado fue suficiente para que corriera nervioso hasta el portátil y lo
abriera . La imagen de lo que vio , aquel esquema tan perfectamente diseñado le
era muy reconocible. Alterado , sólo le
quedó confirmar el peor de los presagios.
·
SHELDON: ¿Frank?
Tratando de buscar ayuda en el
que se consideraba su amigo, se la solicitó a Michael que en teoría le conocía
mejor .
·
MICHAEL: Robert..
·
SHELDON: ¡Dime que el sonido de la baliza no
tiene nada que ver con lo que estoy viendo Michael!
·
FRANK:
Robert..
Sin dejar de mirar a un
Michael que no sabía qué responderle , siguió exigiéndole explicaciones con gritos tan altos y con tanta fuerza
desgarradora que hasta le sobrecogían a
quién le escuchaba.
·
SHELDON:
Fue idea tuya ¿Verdad? ¡Tú la
convenciste!
·
FRANK: No Robert. Michael ni siquiera sabía nada
hasta hace un rato que vio lo mismo que estás viendo tú. Fue ella quién me lo solicitó. Traté de convencerla pero… ya
sabemos cómo es.
Con la mirada ida y los
nervios a flor de piel, en mitad de su desesperación, fue hacia Frank y le
agarró con fuerza de la camisa tirando mientras le zarandeaba.
·
SHELDON: ¿Por qué se lo permitiste ? ¿ Por qué?
·
FRANK: Yo no he podido hacer nada . Con ella no
valen las razones que los demás mortales podemos tener o usar. No le vale
cualquier explicación, y eso ha sido así desde la Universidad , dónde yo la
conocí.
Una inesperada llamada por
radio interrumpió la conversación. Tras
el abandono de la casa, algunos de los francotiradores que la vigilaban se adentraron en ella encontrando un cuerpo
inerte que identificaron de inmediato como el de Andy.
·
MICHAEL: Lo ha hecho él, y conociéndole , habrá
obligado a Heyden a presenciarlo.
Obcecado en la imagen móvil de
aquel artefacto , y en como cada giro sobre sí mismo parecía acompasarse con el
tintineo continuo y martilleante de la baliza avisadora , sólo una pregunta
quedaba por responder .
·
SHELDON: ¿Cuánto tiempo?
·
FRANK: Sheldon…
·
SHELDON: -
Llevado por la rabia y la impotencia - ¿Cuánto?
·
FRANK: Diez minutos a partir de su activación.
Con aquella mirada fija hacia
la pantalla y sin que ninguno de los otros hombres pudiese reaccionar a tiempo,
Robert salió de aquella habitación hacia la calle con una fuerza y velocidad
inusitadas seguido a continuación de Michael
, mientras Frank trataba de avisar a los hombres que se encontraban en
los alrededores para que intentasen impedirle llegar al barco .
Sin mirar hacia detrás, sin
interesarle quién podría seguirle y dispuesto a llegar al barco sin que nadie
se lo impidiese , con la vista fija en la silueta blanca del navío , el impulso
de su rabia interior era lo que le hacía correr cada vez hasta dónde no podía
dar más de sí . Ante la imposibilidad de gritar su nombre , Michael trató de
alcanzarle pero cuando apenas faltarían unos pasos para ello, un vehículo se
cruzó en su camino golpeándole por un lateral terminando con su cuerpo rodando por el suelo.
Un tintineo musical que ella
llevaba perfectamente en la cabeza , y que sin necesidad de reloj , le marcaba
un tiempo , aquel que correría por última vez.
Girando ligeramente su cabeza
hacia la izquierda vio una puerta que le llevaba al exterior y , ante la mirada curiosa de un Bourke que
simplemente la observaba , decidió ir detrás de ella .
Un exterior con vistas muy especiales . Vistas al puerto ,
a los primeros edificios que se encontraban justo detrás, pero con u solo
centro de atención : el piso dónde se encontraban ellos .
Mientras a Robert le
comenzaban a flaquear las fuerzas ,
Frank , en la persecución se encontró con un Michael al que le costaba correr,
ayudándole mientras el otro le hostigaba a ir a por Sheldon e impedirle cometer
una locura .
Un tica tac mental que ella
tenía muy presente , y que culminaba con
la sensación del roce del cuerpo de Bourke en su espalda y sus brazos rodeando
su cintura. Un tic tac con musicalidad predeterminada que ella decidió asegurar entrelazando sus manos a las de él,
mientras algo extraño le pareció ver al
otro lado de la vaya que demarcaba la
zona del atraque. La figura de un hombre corriendo perseguido por otro mucho más alto y al que sí pudo reconocer.
Unas manos agarradas a la reja
de acceso , una voz que gritaba aunque sólo llegasen suaves y lejanos murmullos
por el ruido que le rodeaba, un rostro angustiada muy reconocible , y un tic
tac que seguía pesando como una losa , mientras ellas sólo deseaba que dejase
de sonar en su cabeza y que el silencio
lo cubriese todo.
Un Frank que trataba de
apartarlo ayudado de un maltrecho y dolorido Michael sin éxito , y cuya imagen
llamó la atención de los hombres que
protegían el barco y del propio Bourke.
Un tic tac que marchaba cada vez más lento y más fuerte
, y que tras confirmarle a él , por parte de uno de sus hombres de quienes se
trataba , intentó soltarla .
Un tic tac que por fín se detenía , que ya no
continuaba. Unas manos de mujer que sostenían las de él con más fuerza que
nunca , mientras cerraba sus ojos con aquella última imagen de un Robert
desesperado al que en silencio, sólo con
el movimiento de sus labios, le decía por primera vez que le quería .
Un silencio angustioso , una
calma seca y tortuosa a la que prosiguió
una fuerte explosión que afectó a los coches apostados al lado y cuya onda
expansiva hizo que tanto Frank , como Robert y el propio Michael , saliesen
despedidos al suelo.
Y la bola de fuego y los lamentos silenciosos lo cubrieron todo. La incredulidad y la
sorpresa por lo que acaba de pasar, por lo que acababan de ver , les impedía no
dejar de observar , incluso cuando el equipo de soporte fue en su ayuda.
Una imagen de la que las
sensaciones guardadas nunca pudieron explicarse , y de las que aún quedaban los
peores momentos , intentar sobrellevarlo , y procurar hacérselo más llevadero a
los que quedaban.
Un informe oficial
determinaría las causas del suceso tres semanas después, concluyendo que la
explosión se debió a un cortocircuito en la sala de máquinas en la que ya se
había diagnosticado una posible fuga de combustible, en el que se afirmaba no
haberse hallado restos de cuerpos ni ningún superviviente en el interior de la
nave, y que daría el caso Bourke por cerrado definitivamente .
Una íntima ceremonia oficiada en honor de Heyden
, en una pequeña iglesia de Nueva York , apenas un mes después de lo acontecido
, sería la última ocasión en la que coincidieran aquellos que más cercanamente
estuvieron a su lado.
Su hermano visiblemente afectado junto con una aún desconsolada
Liz que no terminaban de superar ese desagradable instante en que Frank
apareciese por la puerta de su despacho para comunicárselo. Un David
inconsolable , que arremetió contra todo lo que encontraba a su paso , que
gritaba como un loco atormentado , y que aún hoy , se despertaba en mitad de la
noche pronunciando su nombre .
Una Liz que sirvió de apoyo
incondicional tratando de ser fuerte mientras estuviese delante suya , pero que
en la intimidad , cuando nadie la veía, no podía dejar de llorar su recuerdo .
A Frank, el encargado de
transmitir las malas noticias , apenas le quedaron fuerzas para seguir adelante
y decidió retirarse al día siguiente de hacerse público el informe con las
conclusiones . Una muerte que no había servido para nada en los despachos de
alguien que no contaba para ellos y cuya lealtad a la causa se mantendría en el
más absoluto y denigrante de los secretos.
Y Michael . Un Michael absolutamente sereno que trataba de consolarse cada día con los buenos recuerdos , como cuando estaba viva . Un ángel
protector , que como tal, no podía llevar visible su más profundo luto porque
aún debía llevar a cabo una misión , el último deseo en vida de una Heyden que
, consciente más que nunca a quién se lo encomendaba , le convertía en un ángel
de vida para quién ella más quería.
Pasados unos dos meses , el
mandato post portem de Heyden se hizo realidad . Frank volvió a reencontrarse
con Liz Y David para entregarles sus respectivas cartas manuscritas volviendo a
ellos las emociones vividas y aún no superadas. Emociones que él también
conservaba muy adentro especialmente , después de haber leído la suya.
Palabras de recuerdos en vida
, de ternos agradecimientos y de eximentes de culpas que no les correspondían,
pero en las que sobre todo, se transpiraba amor
y dulzura en cada sílaba, en cada letra.
Y al igual que a Frank,
Michael , el ángel de vida , quién posiblemente la había conocido y amado como
nadie , le tocó lo propio con un Robert al que no veía desde que sucediera todo
. Un Robert que se instauró en su casa sin querer salir , que se dejó
llevar sin que nada le preocupase , al
que se le dejó de ver en actos sociales
hasta el punto de rumorearse que podría haber desaparecido.
Un Robert Sheldon que se negó
a acudir a la ceremonia llevando su dolor entre las paredes de su casa y al que los recuerdos asestaban su más duro
golpe cuando la noche se cernía sobre él.
Armado de todo el valor y
fuerza de que era capaz, Michael se presentó una mañana en su casa atendiéndole en el vestíbulo una de las
personas de servicio, la cual , ante su pregunta, le indicó que se encontraba
en su despacho.
Intentado afrontar la imagen
que podría presenciar tras abrir la puerta de esa estancia mientras subía la
escalera , tratando de encontrar las palabras
adecuadas y oportunas que no le causasen dolor , apenas le costó abrir la
puerta del despacho para ver a un Robert aparentemente entero , de píe, asomado
a la ventana situada justo detrás de la silla de su escritorio , con los brazos
cruzados sobre el pecho.
No le hizo falta darse la
vuelta para saber que se encontraba acompañado y por quién , y sólo cuándo
Michael, en silencio, se acercó a él , vio que tenía la mirada fija en la piscina.
·
SHELDON: Es
curioso. Te pasas media vida solo en una casa que además es tu lugar de trabajo
, sin necesitar nada más, y de pronto
algo no previsto se acaba convirtiendo en imprescindible.
·
MICHAEL: Nunca creíste que pudiera pasar algo
así cuando le propusiste que viniera.
·
SHELDON: Nunca creí que pudiera amar a nadie
como la amé a ella , pese a todo. Pese a las verdades dolientes y abrumadoras ,
pese a las discusiones y los malentendidos , pese a los absurdos celos por algo
que sólo vosotros teníais y yo no era capaz de entender.
·
MICHAEL: Dentro de su manida normalidad , esa
que tanto apreciaba, supo dejar una
huella profunda y distinta en cada uno de nosotros .
·
SHELDON: Tanto que ahora que no está, no sé cómo
vivir sin ella.
·
MICHAEL: Robert, me temo que sobre eso es por lo
que he venido a verte .
Interesado en lo que su amigo
tuviera que decirle , le prestó toda su atención.
·
MICHAEL: Heyden nos dejó a Frank y a mí unos
encargos muy precisos, unas cartas . Frank se encargaría de entregárselas a
David y a Liz, y yo debía darte la tuya.
·
SHELDON: ¿Una carta?
·
MICHAEL: Sí, nosotros también recibimos la nuestra . Las dejó escritas por si….
Sus ojos volvieron a
humedecerse ante el pensamiento de que ella lo hubiera previsto todo , como si
hubiera estado segura de que aquel debía ser el final , sin posibilidad de que cupiera otro.
·
SHELDON: ¿Y dónde está la mía? ¿ La tienes
encima?
Ante su repentina
desesperación , Michael tuvo que intentar tranquilizarle.
·
MICHAEL: Sí, la llevo conmigo, pero…
·
SHELDON : ¿Pero? ¿Pero qué?
·
MICHAEL: La tuya es la única que para ser entregada ha de cumplirse con una
condición previa.
·
SHELDON: ¿Condición previa? No entiendo.
·
MICHAEL: Heyden condicionó la entrega de tu
carta y su lectura a que cumplieses un mandato previo .
·
SHELDON: ¡Por Dios! ¿Y cuál es?
·
MICHAEL: Debes
acompañarme a un sitio , una vez en él, te la entregaré.
·
SHELDON:¡Por favor! ¿Qué te acompañe a dónde?
Hace siglos que no salgo de esta casa ,de hecho no quiero ni necesito salir .
Cuánto misterio por unas letras .
·
MICHAEL: Si no quieres hacerlo por la carta ,
creo que deberías hacerlo por respeto a su última voluntad.
Aquello sí resultó duro
escucharlo. ¿Podría faltar a la promesa de amarla siempre y no ceder en lo que
constituía su último deseo? Su último y egoísta deseo programado en vida.
·
SHELDON: ¿ A dónde debo ir contigo?
·
MICHAEL: Coge tu pasaporte , te enterarás en el
Aeropuerto.
Encontrándose ambos en una de
las ventanillas para la compra de los
billetes , escuchar en la voz de Michael solicitar dos
en el primer vuelo con destino Panamá
le extraño aún más. ¿Qué relación podría guardar Heyden con aquel país?
No atreviéndose a preguntar
, implemente se limitó a seguirlo , a
dejarse llevar por quién había sido mandatado , sin demasiada confianza en
aquello que se supone le había sido impuesto para gozar del derecho a leer unas
letras escritas poco antes de morir por la mujer que le marcó en vida y hasta
en su muerte .
Un viaje de horas durante el
cual , el silencio fue el elemento en común predominante, y en el que la observación de Michael hacia su compañero en el mismo no
le dejó indiferente.
Ni una sola pregunta y un
rostro mantenido muy serio, fue
todo lo que obtuvo por cuenta de éste incluso cuando llegaron al país de destino
, y cogieron el vehículo que el anfitrión había contratado.
Un todoterreno que les
llevaría , durante dos horas , por tortuosos caminos de tierra hasta un enclave
en el pico de una montaña.
Una finca enorme , recubierta
de madera , y cuya fachada , se encontraba presidida por una cruz cristiana en
lo alto.
Tras apagar el motor y bajarse
del vehículo, manteniendo aún el silencio que les había acompañado durante todo
el viaje, una monja de hábito marrón y avanzada edad se acercó a recibirles.
Tras saludar a Michael, éste ,
en exquisito español , preguntó por la hermana Clarence, invitándoles la mujer
a adentrarse en el interior.
·
MICHAEL: - Dirigiéndose a Robert- Espera aquí un momento.
De píe , en el humilde
vestíbulo , comenzó a fijarse en las fotos apostadas en sus paredes con escenas
cotidianas más propias de un colegio .
Grupos de niños con rostros de felicidad inmensa jugando
, haciendo manualidades o cantando en un
coro.
Imbuido en la sucesión de
imágenes , un suave sonido, similar a un murmullo pareció venirle de lejos. Prestando mucha atención sobre la dirección de
origen, como el sonido se perpetuaba, se limitó a seguirlo, y lo que comenzó
siendo casi un susurro familiar , se
convirtió en la deliciosa melodía ralentizada a manos de un piano .
Un sonido claro y preciso que
salía como una exhalación que invitase a
adentrarse en la estancia , cosa que él no dudó en hacer tras empujar un poco
la puerta con mucha suavidad para evitar hacer ruido.
Un salón grande con un gran
piano central en que sentada se encontraba una pequeña niña de pelo oscuro y a cuya espalda , una especie de tarima
conformaba un pequeño escenario.
La pequeña , de reducido
tamaño y delicadeza infinita , parecía acariciar cada tecla como su sus dedos
fueron pequeñas plumas , y pese al acercamiento sutil y cuidadoso del intruso ,
ésta continuó tocando la misma pieza sin un ápice de desconcentración.
Conforme Robert más se
acercaba a ella , más tierna le parecía la imagen , llegando a ver en la pequeña, gestos que le traían recuerdos familiares .
Su cabello largo y oscuro bien peinado
suelto sobre la espalda , la posición de sus brazos tan correcta , la delicadeza en cada
movimiento de sus dedos y una espalda recta y delineada , le hicieron quedar
absorto junto con el acompañamiento de
aquella pieza tan especial y en apariencia tan difícil para alguien como ella .
Aquel Claro de luna ,de Beethoven,
más acompasado y lento que de costumbre , en el fondo , resultaba sencillamente
perfecto, y sólo durante una equivocación en uno de los cambios , pareció
percatarse de que no se encontraba sola.
Sin que Robert pudiese dejar
de admirarla , cuando se dio cuenta de su torpeza trató de excusarse, pero
antes de poder decir nada, la niña ya lo hizo por él con una corrección
exquisita.
·
NIÑA: Lo siento , no me había dado cuenta de que
hubiera nadie.
·
SHELDON: Soy yo el que tiene que pedirte
disculpas por entrometerme , pero estaba en la entrada y escuché la preciosa melodía y no pude evitarlo. Soy Robert .
Le ofreció la mano para
estrechársela.
·
NIÑA: Yo
Bell – se la correspondió – encantada.
·
SHELDON : ¿Bell? – preguntó extrañado-
·
NIÑA: Sí, Bell.
·
SHELDON: Pero Bell ¿A secas? No Bellany , ¿sólo Bell?
·
NIÑA: Sí, simplemente Bell. ¿Y usted? ¿Es simplemente Robert?
·
SHELDON: Sí . Bell, hermoso nombre. Tú eres la
segunda mujer que conozco con él.
La pequeña se sonrió y vio que
la monja que ejercía las labores de maestra de piano se acercaba hasta ella
seguida de un hombre .
·
NIÑA: ¡ Tío Michael!
Poco tiempo le faltó a la
criatura para saltar del banco en el que se encontraba sentada y correr hacia
él con los brazos extendidos y una sonrisa que le abracaba toda la cara .
Fundidos en un intenso abrazo ante la sorpresa de u Robert que trataba de casar
las casualidades que se estaba encontrando, lo que quizás más sorpresa le
produjera fuera precisamente asociar de
esta forma a su amigo, teniendo en cuenta su vida y obras varias, precisamente con niños.
Mientras ellos dos parecían
entablar una disertación, la monja que
lo acompañaba se dirigió a él.
·
MONJA: Es tan especial y mucho más inteligente y
avispada que el resto de niñas de su edad.
·
SHELDON: Cuando he entrado estaba interpretando
a Beethoven, ¿qué edad se supone que tiene?
·
MONJA:
Cumplirá los ocho dentro de tres meses .
·
SHELDON: Ocho años ...- musitó en un tono tan
bajo que la monja no pudo escucharle con claridad-
·
MONJA: ¿Disculpe?
·
SHELDON: No, nada, hablaba yo solo , perdone.
Una vez Michael y Bell
finalizaron, ella volvió a dirigirse
hacia el piano, y Michael le reclamó para sentarse fuera indicando a la
hermana que volvería en un rato.
Sentados en el patio exterior ,
en una zona habilitada como merendero, Robert seguía conjeturando la
casualidades hasta que la ironía comenzó
a brotar.
·
SHELDON: No sabía que tuvieras una sobrina.
·
MICHAEL: Y no la tengo , al menos no
oficialmente.
·
SHELDON:
Si tú lo dices…
·
MICHAEL:
Siento llevarte la contraria pero sí, me temo que lo sé perfectamente
porque mi única hermana murió hace muchísimo tiempo antes de que naciese ella ,
y que a mí me conste no tengo a nadie más.
·
SHELDON: ¿Entonces ? ¿Alguna noche de locura y
abandono posterior o…?
·
MICHAEL: Lamento no poder darte esa información
puesto que yo no estaba presente, pero
ante la ausencia de figura paterna de referencia , su madre me pidió que
asumiera dicho papel, a lo que no pude negarme.
·
SHELDON: Ah. Una obra de buen samaritano, ya
veo.
·
MICHAEL: Más bien , un favor que le hacía a una
muy buena amiga que tú te preciaste de conocer demasiado bien, a partir de una
sola noche y un solo encuentro de miradas en un club.
Un frío helado y cortante
comenzó a recorrer su cuerpo hasta el punto de tensarlo.
·
SHELDON:
¿Para qué me has traído hasta aquí?
·
MICHAEL: Se enteró de que estaba embarazada en la cárcel , y desesperada , nos pidió que
moviéramos todos los contactos posibles para que la trasladaran durante la
gestación. Poco antes de nacer me mandó
llamar para que redactase un poder en el que se me otorgaba la tutela provisional
de la niña en caso de pasarle algo a
ella.
Nada más
nacer me suplicó que me la llevase y que la trajese aquí, que ya estaba todo
hablado . una identidad nueva , apellidos
en los que nadie recalaría y un aspecto que no desentonaría del resto. Un plan
perfectamente diseñado para protegerla de todos , incluso de ella misma.
La palidez cada vez más
evidenciada del rostro de Sheldon , y el nombre de la pequeña , le dificultaban
pensar con claridad.
·
SHELDON: Antes has dicho que tenías la tutela
provisional ¿Cuándo se convertiría en definitiva ?
·
MICHAEL: Heyden dejó estipulado que yo pasaría a
tener la custodia total y definitiva si
no se daban las circunstancias, pero estaba
muy segura de que ello no sería necesario.
·
SHELDON: ¿Y cuáles son esas circunstancias de
las que se encontraba tan segura que no habrían de pasar?
·
MICHAEL: Heyden estaba segura de que por mucho que
hubiese pasado con ella , por mucho daño que ella pudiera haberle hecho a él , en
cuanto su padre la conociese, no la
rechazaría.
Visiblemente nervioso y sin
saber cómo reaccionar , las palabras parecían dificultarse al salir de su boca.
Mientras Michael le observaba
luchar consigo mismo ante su sorpresa , visionando sólo su espalda y sus escasos
gestos, escuchó su voz.
·
SHELDON:
Bell. Simplemente Bell. Mi madre aprendió a tocar el Claro de Luna de
Beethoven con cuatro años , de la misma forma que se lo he escuchado a ella, y
conforme me he ido acercando , al entrar en la sala , me ha parecido reconocer
gestos de ella en esa niña.
·
MICHAEL: Antes
de que tomes una decisión o digas nada más, debo entregarte tu carta. Te la dejo
aquí , en la mesa . Volveré con ella mientras tanto.
Solo en aquel patio , con el
sonido de las hojas mecidas por los árboles y el canto de los pájaros, Robert
observó aquel pequeño sobre encima de la madera tratando de acumular el valor
suficiente para abrirlo y leer su contenido.
Una últimas palabras , la únicas
con mandato implícito y toda la intención
del mundo en medio de la obcecación por una sorpresa inusitada e increíble .
Unas últimas palabras que debían
ser leídas , aunque sólo fuera como muestra de respeto hacia lo que aún sentía
por aquella mujer , y que le provocaron tomar asiento , y con delicadeza infinita
, coger aquel pequeño sobre , abrirlo y
comenzar a sentir cada palabra escrita como si aún pudiese escuchar su voz leyéndola,
hablándole .
“ Si estás leyendo
esta carta , significa que ya estás allí, bajo los árboles del patio , cubierto
por la paz que emana ese lugar.
Si
estás leyendo esta carta, significa que la has visto, que la has conocido y que
sabes que es ella.
Si
estás sintiendo estas palabras de la misma forma que eras capaz de escuchar mi
voz , significa que tu mente se encuentra
confusa , y que me necesitas más que nunca, para que alivie ese dolor que te
acucia y sé que te oprime el pecho , por haber resguardado de ti mismo , el más
hermoso de los secretos.
Mi
bien amado Robert , aquel a quien nunca dejé expresarme todo el amor que me tenía,
colmando en el silencio de mi impuesta
soledad , el autocastigo de alejarte porque no me consideraba digna de ello.
Mi
amado y dolido Robert . Sí, pese a todo te escuchaba , pese a todo supe lo que
de verdad era importante , y por ello , en cuanto supe que sería niña , me prometí a mí
misma que de nacer , que de ver la luz, ese maravilloso fruto nuestro llevaría
el nombre de la mujer que más admirabas , la que siempre has amado por encima
de todas las cosas y en la que te refugiaste
cuando te encontrabas solo.
Sí,
mi querido y dolido Robert, Bell es tuya y es mía. Es el único pedazo de mi
corazón que sobrevive sin dañar , es la esperanza de que se puede empezar de
nuevo y que la historia no tiene por que repetirse.
Bell
debía protegerse de todo y de todos , incluida yo misma, la madre que ella no merecía porque no podría
dañar ese hermoso caparazón de verdad
absoluta en que se había convertido , el
recuerdo vivo de lo único hermoso y verdadero que existió en mi vida , el
recuerdo del amor que más intensamente
me dolió alejar y más gloria me
conminó en mi ser sin aún creer que pudiera merecerlo.
Bell
es eso y mucho más mi querido Robert, pero lejos de pensar que pudiera
condicionar tu vida a mis recuerdos con su tan sola presencia , con este hecho,
con el de conocerla y saber que existe, y con estas palabras que sólo tratan de
trasmitirte lo que no fui capaz de decirte
en vida, quiero que sepas que
nunca te estaré lo suficientemente agradecida por hacerme creer que se podía
amar y sentir verdaderamente amada sin pedir nada a cambio , que lejos de una
etiqueta o una imagen , supiste escudriñar y llegar , sin darte cuenta , a un corazón
que cayó rendido a cada gesto tuyo en perdición absoluta , y que Bell , ha sido el más hermoso regalo que pudiste
haberme hecho como prueba de ese amor tan inmenso que sé que me tuviste y que aún
me tienes .
Por
ello, te la entrego si tú la quieres , porque tan mía como tuya es , sabiendo
que e ella ,un pedazo de mi corazón continuará contigo.
Gracias
por lo que siempre supiste darme ,
Gracias
por lo que nunca me negaste,
Gracias
por simplemente , amarme.
Tuya por siempre, Heyden. “
Con la mirada fija en su
nombre , una lágrima caída en el papel le devolvió a la realidad espacial en la
que se encontraba.
Pensativo por un instante,
mientras volvía a doblar la hoja de papel manuscrita y la colocaba en el interior del sobre , se secó los ojos frotándoselos con fuerza respirando
muy hondo.
En el interior de la sala , Michael
, sentado al lado de la niña en el piano, le enseñaba algunos acordes de
canciones menos clásicas, deteniéndose en seco cuando vio aparecer a Robert .
Sin necesidad de palabras , un
gesto de asentimiento con su cabeza , bastó como señal , y tras decirle algo a
la pequeña , ésta se bajó del banco y se acercó cuidadosamente a él, agachándose éste para ponerse a su altura.
·
BELL: Mi madre me prometió que vendrías a
buscarme si a ella le pasaba algo. Yo nunca dejé de creerla .
Con los ojos húmedos de nuevo, trató de asumir aquellas palabras.
·
SHELDON: ¿Nos vamos a casa?
La niña asintió con una
pequeña sonrisa tras lo cual él se incorporó ofreciéndole la mano. La pequeña
Bell , tras mirarla y devolver la mirada a los ojos de su padre, por fin le
correspondió ,
saliendo ambos de la habitación.
FIN..
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
Imposible decir lo que siento en estos momentos al terminar de leer este capitulo final, imposible describir lo que siento y la emocion al leer estas ultimas lineas, pese a presionarte por que queria saber el final de esta historia, no queria que terminase, este tipo de finales agridulces son los mas hermosos que existen, por que ciertamente en la vida real los hay, por que no hay un "vivieron felices para siempre" . En cuanto pueda asimilar (dejar de llorar) y estar en condiciones sabras de mi Ana Patricia Cruz Lopez ❣
ResponderEliminar