sábado, 12 de noviembre de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE ( Secuela de ELECCIÓN) CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMERO . ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMERO

Mañana tras mañana, las brumas  cubrían toda la superficie del bosque hasta que el calor comenzaba a hacer acto de presencia .

Día tras día, como en una interminable espiral sin fin, siempre se afrontaba la misma rutina y el angustioso aislamiento . Angustioso y necesario.  Aileen determinó llevarse del poblado a Veleda a fín de evitar daños, los propios y los ajenos,   ante aquello que aún no era capaz de controlar.

Apartadas en una zona del bosque que sólo la más vieja conocía , su suelo sagrado , habitual de rituales druidas en otra época, las protegería .
Provocada una y otra vez para que aquello que se encontraba en su interior se manifestase a efecto de que Veleda pudiese presentir su advenimiento, el control, al principio,  fue ejercido por la  que ejercía de maestra, reteniéndolo  cuando las señales  se interponían ante sus ojos.

Días  con sus amaneceres y atardeceres sombríos  donde cada muestra  , cada práctica llevada a cabo, costaba una nueva señal en su blanquecina y delicada piel . Tiempo en el que las ojeras y la falta de apetito se apoderaron de una cada vez más debilitada  druidesa de primer rango,  a la que aquel ente inexplicable había decidido desgastar hasta casi hacerla desfallecer , y a la que se le acababa el tiempo.


Sin apenas fuerzas y visiblemente enferma,  durante la última noche que Aileen había decidido que permanecerían en aquel lugar, Veleda se encontró inmersa en un agitado sueño para nada reparador.

La zona boscosa por la que parecía deambular no le era reconocible . Desorientada por la mezcla de sonidos , se sintió confusa al creer que unas voces la susurraban y que éstas provenían de los árboles , pero lejos de sentirse atemorizada,  continuó adentrándose mientras el entorno más espeso se volvía.
Un sonido de lamentos cruzados , casi interiorizados , comenzó a rodearla , y de los troncos  emanaba un líquido oscuro . Acercándose a uno de ellos para tratar de averiguar de qué se trataba , al acercar una de sus manos , comprobó que aquel líquido era tibio y algo espeso. Al acercarse la mano utilizada y observarla, la respiración se le entrecortó . Aquello que emanaba tan  abundantemente  era sangre  y no es que lo pareciera , lo era.

Corriendo en huida frontal tratando de alejarse de los llantos que parecían cada vez emitidos más alto, entró en una nube de espesa niebla que la transportó a un recinto cerrado y oscuro  pero en el que de pronto dejó de estar nerviosa , con la sensación de que aquel espacio le resultaba familiar aunque no pudiera ver nada aún.

Un espacio indefinido en cuanto a su tamaño y cuyo fondo resultaba tan indeterminado como todo lo demás.

Un punto de luz aparecido en uno de los presuntos extremos parecía ser la señal de una posible salida. Un acercamiento involuntario hacia él y su cuerpo apareció en la entrada de un pasillo de piedra .

Familiaridad e intranquilidad a partes iguales .  Aquellas columnas de piedra en sección circular , aquel altar del mismo material como todo lo que revestía la sala … Aquella piedra blanca y aparentemente fría…
Apenas dos pasos la distanciaban de adentrarse en su interior . Figuras encapuchadas  de las que no lograba distinguir sus rostros  y que actuaban como si no pudieran verla , fueron apareciéndose conforme sus ojos seguían la senda marcada por la columnata.

Una figura alta, revestida con una gran capa negra que rozaba en el suelo y cuyo rostro ocultaba tras su gran capucha , apareció  acompañada por otra mucha más corpulenta, acercándose ambos al frontal de aquel altar.
Con ambas manos fue retirándose con mucho cuidado aquel ropaje que lo cubría, deslizándose por su desnudo cuerpo hasta caer definitivamente en el suelo.

Los  rostros , antes borrosos, fueron volviéndose más nítidos cada vez  y mostrándose en su plenitud de máxima atención y recogimiento. El último que escogió para ver , el de él, un  Aengus grandioso , imponente y por ende muy hermoso que cerraba sus ojos como si entonara para sus adentros una oración a los dioses de ese inframundo al que parecía haberse visto abocado.

Como si espectadora de la escena fuera , ajena completamente a lo que allí sucedía, fue rodeando el lugar observando minuciosamente cada detalle, notando en falta algo de lo que allí se exhibía pero sin saber exactamente el qué.
Colocada al otro extremo de dónde él estaba , admirando la serenidad de la que parecía hacer gala, vio como se postró sobre sus rodillas , con sus brazos colocados lentamente  sobre sus piernas y con los ojos cerrados .

Una escena que creía haber vivido , en la que un objeto que no pudo distinguir bien le era entregado, y que sólo logró identificar con exactitud cuando , apoyado sobre sus piernas ,   ella no pudo evitar seguir con sus ojos cada uno de los movimientos tan cuidadosamente coreografiados  que realizaba.   
Sólo cuando portó delante suya aquel objeto, pudo reconocerlo como el puñal usado en aquel sacrificio ,y lejos de poder hacer nada, simplemente se notó bloqueada , retirando sus ojos del objeto y  dirigiéndose a los de él encontrándoselos .  Ojos azules de profundidad inmensa  que parecían penetrarla y aferrarse en su interior , uniéndolos por un invisible cordón de miedo y dolor a partes iguales.

Sólo cuando aquello que sentía se le hizo insostenible, volvió a la realidad , despertándose sobresaltada y sudorosa , con la respiración muy agitada, se incorporó de tan forma  que despertó a Aileen.
Ésta, extrañada , no se atrevió a preguntarle, pero por su rostro y su aspecto ,  dedujo que posiblemente habría tenido un sueño premonitorio.

Tratando de volver a retomar el sueño   hasta que las primeras luces del alba  hiciesen acto de presencia, ambas no lo consiguieron y el supuesto descanso se convirtió en una suerte de tortura natural.

En cuanto la mayor de las dos mujeres hubo recogido todo dispuesta a regresar al poblado tal y como habían acordado,   comenzó a buscar a    su acompañante por los alrededores , apenas una paseo reconciliador con  todo lo que  las rodeaba ,    hallándola en un claro cercano.

Bastó verla una sola vez, casi de pasada. No hubo siquiera que preguntarle . Aileen ya sabía que algo había visto en ese sueño  y que ello le había otorgado las fuerzas suficientes para da por finalizado su entrenamiento. Lo que hubiera de pasar ya estaba escrito y nada podría hacerlo cambiar.  

Bastaba con que pudiera predecir con suficiente antelación a Enyd  con todo  lo que conllevaba, y con ello, saber cómo manejarla a conveniencia suya . Saber aprovechar su furia, su rabia hacia quién la envío dónde ahora se encontraba , sumar sus poderes convertidos en poderosa fuente de energía , comprobar in situ cómo el poder de los sueños premonitorios le daba margen para actuar, así como su capacidad para viajar entre las sombras sin ser percibida ni vista , don que ya poseía pero que ahora se incrementaba hasta cotas inimaginables, convirtiéndola en  la mejor observante posible entre las paredes de aquella casa – hospital que tan bien conocía sin que nadie pudiera saber que se encontraba en su interior.

Aquello sólo era el comienzo y Aileen lo sabía. Para la vieja druidesa , mucho más experimentada , en el trasfondo de todo aquello por lo que Veleda estaba pasando , en el interior de aquella mujer , se escondía todo un mundo que hasta a ella misma podía parecerle objeto de cierto temor . Un mundo que no le era ajeno pero que desconocía con cuáles efectos en realidad había decidido apoderarse de la druidesa que ahora debía proteger.

Acercándose a ella con cuidado, aún sabiendo que es lo que habría de venir a continuación, decidió asegurarse .

·        AILEEN: La has visto ¿verdad?

Con sus ojos puestos a un punto en concreto , el camino que señalaría la vuelta al poblado , muy tranquila  , se dispuso a contestarle.

·        VELEDA: Lo que he visto , sólo parecía ser un retroceso en el reloj de mi vida y en el de otra persona.
·        AILEEN: ¿Un retroceso?
·        VELEDA: Era una señal de que algo debe culminarse . Yo me encontraba presente , en el mismo lugar, delante de la misma persona, sólo que esta vez no había víctima que salvar.
·        AILEEN: Debemos  volver , aún queda una última prueba , la más grande de todas. Debemos saber hasta dónde eres capaz , al menos en parte .

Cuando la mujer se hubo dado la vuelta, sintió que su mano resultaba retenida .

·        VELEDA: ¿Será capaz de reconocerme?

No pronunció su nombre , sin embargo,   sabía perfectamente de quién hablaba pero no podía contestarle.

·        VELEDA: Años en soledad , tratada diferente sin saber por qué. Años sin tener  un rostro familiar al que aferrarme.
·        AILEEN: Nunca fue a verte  y jamás se permitió acercarse allá dónde te encontrabas , pero preguntaba por ti todos y cada uno de sus días. Nunca creía en él y tampoco me gustó, pero como ya sabes , a nosotras se nos encomendaban funciones muy precisas ,y emitir opiniones  no era una de ellas, y mucho menos si se referían a quién nos gobernaba.
Por mucho que traté de aconsejar , por mucho que traté de convencer a tu madre de que aquello no era más que un tremendo error , supongo que tu cabezonería provendría de ella , porque por muchos argumentos que pudiera haberle dado, el corazón jamás entendió ninguno ni quiso asumir realidades mostradas con claridad meridiana y a manos llenas.
Lejos de justificar sus propias acciones , lo único que nadie podrá decir jamás es que no amase a tu madre. Sólo un no cuerdo se atrevería a afirmar algo como eso.  A lo largo de mis años de vivencia en aquel lugar, le conocí muchas mujeres ,  incluyendo a las madres de Kylian y Brian, pero de entre todas ellas , jamás le vi mirar a una mujer como lo hacía  con la tuya, ni conocí a una mujer capaz de amar a un simple mortal como la vi amarlo a ella.
Sé que ahora te será difícil escuchar todo esto porque tú lo viviste de otra forma a nosotros, los que más cerca estábamos de ellos – cogiéndole las manos con fuerza – pero de entre todos sus hijos , tú fuiste siempre su predilecta .
·        VELEDA :  Amor. – se sonrió con cierta tristeza - ¿ También se supone que le mostraba amor mientras dejaba que se desangrase viva?
·        AILLEN: Veleda… - fue interrumpida bruscamente -.
·        VELEDA: Tú lo dijiste antes , será mejor marcharse y así llegar antes de que amanezca.

Alejándose de ella , se dirigió hacia dónde habían improvisado el campamento  seguida por la druidesa de más edad tras asumir su implacable argumentación.

Mientras , en el poblado, la vida había seguido desarrollándose como de costumbre. Los niños seguían compartiendo su tiempo de enseñanzas vitales y juegos , las mujeres organizaban las tropas de caza con las labores de administración de víveres , y los hombres  continuaban su proceso de práctica y adiestramiento para un combate a muerte en el que  , en su mayoría, jamás se habían visto involucrados.

Una vida aparentemente normal en el que la tensión se respiraba , especialmente en los matrimonios y parejas . Muestras de cariño que recordaban a tiernas despedidas casi a cada instante al desconocer cuándo sería dada la señal de partir , y es que , aunque la batalla principal serían otros quiénes la librasen, el resto debía estar  listos para la defensa  de su entorno por si los principales actores no regresasen. 

Kaley, de práctica continua hasta la extenuación, logró no sólo recuperar la total movilidad de su brazo, sino que además incrementó  la velocidad en sus movimientos haciendo del uso de las espadas su arma más imbatible.

Ayudado por Kylian  en las técnicas de la lucha cuerpo a cuerpo , la fuerza contrarrestada de ambos potenciaba la resistencia incluso al dolor  y la capacidad para predecir el siguiente golpe del enemigo. Un tipo de lucha a la que ambos estaban más que acostumbrados y en donde lo inmaterial sólo entraría en juego con otros participantes.

Apenas sin descanso , todos los habitantes se preparaban para una posible y veloz huida, puesto que de conllevar todo aquel esfuerzo un  fatídico final, aquellos que durante años , después de huir de su hogar,  se habían establecido allí, deberían partir n busca de un nuevo comienzo  en las colinas más alejadas, aquellas que los más viejos del lugar recuerdan haber atravesado en más de una ocasión, y donde los inviernos no resultaban tan llevaderos ,especialmente para los más pequeños y los enfermos.

Las viejas montañas que durante siglos los refugiaron y que con las sucesivas batallas entre clanes , la sangre derramada en sus tierras la había convertido casi en improductiva . Tierras en donde ni los ancestros se atrevían a mostrarse por los cadáveres de los que allí habían yacido  y que cubría todo el subsuelo.

Una comunión perfecta con la naturaleza más salvaje y agreste que no permitía bajar la guardia en ningún momento un mundo que Kyllian  conocía bien y al que no deseaba volver con su gente .

Con las horas venidas encima como un manto, al atardecer le siguió la noche . Una noche despejada pero oscura  donde las estrellas no parecían querer que se las admirase y capaz de escalofriar , aparentemente sin sentido lógico alguno.

Los vigías , pendientes en sus respectivos puntos , vieron acercase a lo lejos dos figuras femeninas, comprobando que a partir de cierto punto del camino, ambas se separaban. 
La que se decidió a continuar hacia dónde ellos se encontraban apostados , hizo la señal pactada  nada más llegar al primer punto , y el hombre que se percató  de ello y lo comprobó, fue el encargado de dar la señal a los demás de que el acercamiento era amigo.

Pasos en mitad de un silencio sordo sobrevenido , casi cortante. Que los animales nocturnos dejasen de emitir aquellos acompañamientos naturales fue lo que despertó de su sueño a Kylian, haciéndole salir de su tienda en busca de aquella que había ejercido como madre.

Encontrándose con ella apenas habiendo salido de la misma , sobraban las palabras entre ellos.
Al ver a Aileen sola , giró su cabeza hacia el camino que le llevaba al lago de nuevo mientras ella bajaba la suya para a continuación seguir andando .

Un  instinto que le llevaba hacia el punto que había servido cono origen de todo , de la muerte y nacimiento de lo que ahora era el arma más poderosa que poseían, de aquello que él era incapaz de reconocer y sin embargo le atraía irremediablemente.

Acercándose a la orilla , por más que trató de buscarla  no la vio, sin embargo , en su interior, podía sentirla .  Ella se encontraba allí mismo, pero ¿dónde?.

Algo en su interior le reclamaba desde el agua , justo desde el punto dónde ella dejó de ser la misma , y hacia allí se dirigió.

El agua , anormalmente fría y con aquella característica capa de pequeña niebla húmeda encima, iba penetrando en su piel como si fuese cera , costándole , conforme más se acercaba al punto neurálgico  donde aquel ritual fue realizado , dar un nuevo paso.
Las piernas le pesaban como pesadas columnas de piedra , y la temperatura se denotaba en estrepitosa caída como si de pronto todo se convirtiera en hielo.

La brisa que desde las horas de la tarde hubo amenizado todo, se detuvo de golpe . Las oscilaciones en el agua desaparecieron, haciendo de ésta una pesada masa difícil de atravesar.

Su cabeza giraba hacia todos lados buscándola desesperado sin entender qué estaba ocurriendo hasta que llegado al sitio exacto , algo le impidió continuar.

Apostado tratando de encontrar una explicación que relacionase todo aquello con ella, la brisa regresó pero trayendo un aire cálido que parecía cubrirle y abrigarle , circulando por su cuerpo como la caricia de una chiquilla . 

Disfrutando de aquella extraña y a la vez agradable sensación, como mismo apareció se hubo retirado , y aquello que sintió durante todo el trayecto , durante su estancia  en aquel lugar, se presentaba a su espalda sin que se hubiese dado cuenta.
Tratando de darse la vuelta algo se lo impidió, mientras que en su espalda comenzó a sentir lo que parecían yemas de dedos finos y delicados .  Sólo la ropa le aislaba de aquel tacto que 
nunca había olvidado. Un tacto que volvía a erizar su piel , haciéndole olvidar cualquier posible advertencia realizada por Aileen respecto de lo que viera , escuchase o sintiese.

Una sensación en la que se sumergió inmensamente , que se limitó a disfrutar aunque sólo fuese por esa vez , y que al igual que la brisa que lo precediera, se detuvo sin aviso .

Tratando de volver a darse la vuelta , de confirmar que  lo sentido provenía de sus manos , sin impedimento alguno esta vez ,  se giró pero no vio a nadie . Depositando sus ojos en el agua con la esperanza de ver algún tipo de movimiento , nada halló, e incluso aquella especie de presunción en donde la percibía  había desaparecido.

El silencio  se agudizó y la quietud se convirtió en temor que recorrió su cuerpo, el cual no desapareció cuando notó que una presión ascendía por sus piernas, viéndola emerger del agua rozando su cuerpo  con el suyo mientras sus manos cobraban vida y la acompañaban recorriendo sus piernas, para continuar , ante su mirada incrédula,  por todo su pecho .

Rostro  y cuerpo de una Veleda a la que en el fondo no parecía reconocer. Tatuajes que no reaccionaban y un deseo enmascarado a través de sus ojos en el que tampoco reconocía a Enyd.
Y mientras aquellas preguntas sobrevolaban su mente como signo de una cordura recuperada por momentos,  algo que no identificaba le atraía hacia ella sin control.

Negándose a sí mismo  aquello que estaba sintiendo, sus propios instintos parecían luchar ye intentar doblegarle.

Un cuerpo que se le mostraba hermosamente desnudo  y dadivoso  dispuesto a una entrega  y a un despliegue de sentidos sin medida. Una piel brillante , en la que Ariadna había decidido jugar de la forma más cruel posible mostrándose en cada poro de su piel mientras observaba el recorrido de cara gota de agua circulando libre por su cuerpo.
Unos labios entre abiertos que le reclamaban  con movimientos tan sutiles como delicadamente estudiados, y sus ojos… unos ojos en los que  se adentraba sin querer salir.

Decidida a continuar , dio un paso más y sus manos acabaron depositándose en sus mejillas tratando de acercar su boca a la suya.
Un pequeño instante de cordura se atravesó y al ver lo que iba a suceder , él trató de impedirlo colocando sus manos encima de las de ella.
Como si un latigazo de corriente de alta tensión le recorriese, el aire comenzó a faltarle y en su cabeza se sucedieron imágenes a velocidad inusitada.
Las venas de los brazos comenzaron a exaltarse continuando un recorrido casi mortal con la misma velocidad con la que se extiende un poderoso veneno.

Y mientras el aire continuaba faltando  y ella simplemente  le observaba  sin inmutarse ,  aquellas imágenes continuaban sucediendo  presionando en su cerebro con terrible dolor que  sólo su rostro era capaz de manifestar, mientras sus venas continuaban su maldito recorrido  sobresaliendo por encima de la piel.
Sólo cuando ella hubo acercado sus labios a los de él, la última imagen tuvo lugar de forma mantenida , mientras el aire volvía a él y las señales del deterioro físico iban desapareciendo.

Culminando dicho beso, él continuó mirándola a aquellos ojos que ahora sí reconocía  tratando de encontrar una explicación por parte de ella a esa última imagen que había visto y sentido,
lo que no pudo suceder.

Por primera vez el miedo podía verse reflejado en el rostro de un hombre acostumbrado a ver todo tipo de cosas , tanto en la realidad como en sus peores sueños, pero aquello y más por la persona que implicaba y lo que acontecía en aquellas imágenes, le sobrepasaba.

Incapaz de dar un paso o decir nada , continuó preguntándose en silencio qué era lo que  habría sucedido  durante el viaje , mientras ella  continuaba jugando  con sus manos sobre su cuerpo.

·        VELEDA:  Huelo tu miedo ,  tan virgen y tan auténtico.  

Aquel tono de voz casi dolorosamente susurrante penetraba en su interior  bloqueando su capacidad para razonar .

·        VELEDA: La cuestión – y sus dedos ascendieron por su pecho en dirección a su cuello – es si es a lo que sientes –  acabando en sus labios  dibujando su contorno -  o a lo que viste.

Aquello le hizo reaccionar agarrándola con fuerza de los brazos y apartándola. A ella le bastaba verle su cara para entender cómo se encontraba y por qué, así que quién inició el juego decidió el siguiente paso a dar.

·        KYLIAN:  ¿Por qué?

Su tono de voz, herido  y furioso le hizo  darse cuenta de que realmente sufría , optando por deponer  su actitud.

Mirando hacia la luna por un instante,  ella se dio la vuelta .

·        VELEDA:  Sigues teniendo un punto débil difícil de salvar. Si Morrigan da con él , estarás perdido.
·        KYLIAM: No me has contestado.
·        VELEDA: ¿Acaso importa la respuesta? Lo que has sentido te lo he provocado yo ,  utilizando aquello que más te atraía de ella .

Él se adelantó hasta acercarse .

·        KYLIAM: ¿Por qué me lo has mostrado?

No era su inquietante actitud hacia él lo que Kyliam cuestionaba. Una de las imágenes que había presenciado, la final , le sobrecogió .

·        VELEDA: Ya perdiste a alguien que amabas sin tan siquiera tener oportunidad de despedirte . Lo que yo te he mostrado te dará la posibilidad de enmendarlo, al menos esta vez.

Atorado por los nervios , sus deseos por abrazarla casi podían con él haciéndole olvidar  todo raciocinio posible, pero antes de que pudiese llevar a cabo lo que su corazón le solicitaba, casi le exigía, ella le habló de nuevo.

·        VELEDA: No puedo permitir que continúe sintiéndose culpable.

Sí, no se refería a él .  Aquella escena vista tenía que ver con Aengus y su sueño premonitorio. Aquella escena inconclusa que debía retrotraerse y en la que las víctimas no aparecían.  Aquel instante donde la sangre se supone que lo purificaba todo sobre un suelo sagrado en el que todos volverían a encontrarse, en el que todo comenzaría de cero nuevamente y en donde ella debía estar presente.

·        VELEDA: Todos tenemos nuestros puntos débiles , absolutamente todos y Morrigan lo sabe. Lo que acabas de ver conmigo, lo que acabas de sentir, ella lo duplicará hasta que tu razón desaparezca , hasta que dejes de saber siquiera tu nombre y no veas por esos ojos nada que no sea ella.  Conmigo allí, verás y escucharás cosas tan reales que querrás morir ciegamente  por el dolor que van a ser capaz de infringirte. Respecto a mí, la presencia de un padre incapaz de reconocerme y al que no he perdonado, un Aengus desarmado y cuya culpa lo devora por instantes  , un Brian  que por desgracia me conoce mejor que muchos de los que allí se encuentran y… tú.

Al darse de nuevo la vuelta hacia él , vio en sus ojos dolor y profunda amargura .  Consciente , ahora más que nunca, que todo volvería a su cauce porque así habría de ser y que el final se tornaba irremediable , se le acercó .

·        KYLIAM: Tiene que haber otra forma.
·        VELEDA: No. Ni la hay ni la habrá. Todo ha sido dispuesto desde mucho antes de que naciéramos o todo esto comenzase en realidad. Aquel día no debí haber sobrevivido , pero ni estaba donde debía para que Aengus hubiese acertado, ni  Brian me dejó allí.
Esa imagen que te he mostrado es la continuación de la que previamente los dioses me han querido mostrar, y así debe hacerse. Sólo entonces todo volverá a ser como nunca debió dejar de serlo, y sólo aquellos con verdadero derecho , recuperaran  lo que les pertenece.
·        KYLIAM: Pero, yo no quiero nada de eso. ¿De qué me sirve eso si no puedo compartirlo con…?

Cogiendo de nuevo sus manos , se las acercó a su corazón .  Una sensación de calor comenzó a recorrerle las manos hasta llegar a los tatuajes .  Sin separarlas , giró parcialmente sus antebrazos y los dibujos parecían haber cobrado vida . Cada línea parecía haber cobrado vida y se movía y circulaba igual que las aguas sobre un río.
Lejos de quemarle , como en otras ocasiones , el calor se mantuvo y los dibujos siguieron vivos durante el tiempo que permaneció el contacto.

Al volver a mirarla a los ojos ,  fue a Enyd a quién pudo ver  a través de ellos , pero no era la Enyd que se le había presentado más atrás . La mujer que conoció al principio, la chiquilla dulce y apasionada que aún sólo se había fijado en él de forma incipiente , la de la vista sin maldad alguna y las palabras medidas con aquella voz tan sensual.
La Enyd de las tardes sólo en compañía, la que se escabullía para encontrarse con él , la Enyd del primer beso , el más pensado  y al que se rindieron ambos sin pensar en nada más.
La Enyd que él siempre había echado de menos y que ahora le volvía a tener justo delante suya a través de los ojos de Veleda.

Aquella muchacha inolvidable , de la que nunca pudo despedirse , a la que no pudo decirle el último te amo , pero a la que ahora , con aquel peculiar tono de voz , volvería a escuchar .

·        VELEDA: Viviré por siempre en ti y en tu corazón. Para siempre .

Acercando sus labios apenas rozó los de él esperando que el acto le complaciera y al menos respondiese, pero sólo tras separarse apenas unos centímetros de su cara , la reacción no se hizo esperar , y mientras la estrechaba contra su pecho , pudo sentirla plenamente , como en aquel entonces , a través de los labios de otra persona .


Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página