LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMERO
Mañana tras mañana, las
brumas cubrían toda la superficie del
bosque hasta que el calor comenzaba a hacer acto de presencia .
Día tras día, como en una
interminable espiral sin fin, siempre se afrontaba la misma rutina y el
angustioso aislamiento . Angustioso y necesario. Aileen determinó llevarse del poblado a
Veleda a fín de evitar daños, los propios y los ajenos, ante aquello que aún no era capaz de
controlar.
Apartadas en una zona del
bosque que sólo la más vieja conocía , su suelo sagrado , habitual de rituales
druidas en otra época, las protegería .
Provocada una y otra vez para
que aquello que se encontraba en su interior se manifestase a efecto de que Veleda
pudiese presentir su advenimiento, el control, al principio, fue ejercido por la que ejercía de maestra, reteniéndolo cuando las señales se interponían ante sus ojos.
Días con sus amaneceres y atardeceres
sombríos donde cada muestra , cada práctica llevada a cabo, costaba una
nueva señal en su blanquecina y delicada piel . Tiempo en el que las ojeras y
la falta de apetito se apoderaron de una cada vez más debilitada druidesa de primer rango, a la que aquel ente inexplicable había
decidido desgastar hasta casi hacerla desfallecer , y a la que se le acababa el
tiempo.
Sin apenas fuerzas y
visiblemente enferma, durante la última
noche que Aileen había decidido que permanecerían en aquel lugar, Veleda se
encontró inmersa en un agitado sueño para nada reparador.
La zona boscosa por la que
parecía deambular no le era reconocible . Desorientada por la mezcla de sonidos
, se sintió confusa al creer que unas voces la susurraban y que éstas provenían
de los árboles , pero lejos de sentirse atemorizada, continuó adentrándose mientras el entorno más
espeso se volvía.
Un sonido de lamentos cruzados
, casi interiorizados , comenzó a rodearla , y de los troncos emanaba un líquido oscuro . Acercándose a uno
de ellos para tratar de averiguar de qué se trataba , al acercar una de sus manos
, comprobó que aquel líquido era tibio y algo espeso. Al acercarse la mano
utilizada y observarla, la respiración se le entrecortó . Aquello que emanaba
tan abundantemente era sangre
y no es que lo pareciera , lo era.
Corriendo en huida frontal
tratando de alejarse de los llantos que parecían cada vez emitidos más alto, entró
en una nube de espesa niebla que la transportó a un recinto cerrado y
oscuro pero en el que de pronto dejó de
estar nerviosa , con la sensación de que aquel espacio le resultaba familiar aunque
no pudiera ver nada aún.
Un espacio indefinido en
cuanto a su tamaño y cuyo fondo resultaba tan indeterminado como todo lo demás.
Un punto de luz aparecido en
uno de los presuntos extremos parecía ser la señal de una posible salida. Un
acercamiento involuntario hacia él y su cuerpo apareció en la entrada de un
pasillo de piedra .
Familiaridad e intranquilidad
a partes iguales . Aquellas columnas de
piedra en sección circular , aquel altar del mismo material como todo lo que
revestía la sala … Aquella piedra blanca y aparentemente fría…
Apenas dos pasos la
distanciaban de adentrarse en su interior . Figuras encapuchadas de las que no lograba distinguir sus rostros y que actuaban como si no pudieran verla ,
fueron apareciéndose conforme sus ojos seguían la senda marcada por la
columnata.
Una figura alta, revestida con
una gran capa negra que rozaba en el suelo y cuyo rostro ocultaba tras su gran
capucha , apareció acompañada por otra
mucha más corpulenta, acercándose ambos al frontal de aquel altar.
Con ambas manos fue
retirándose con mucho cuidado aquel ropaje que lo cubría, deslizándose por su
desnudo cuerpo hasta caer definitivamente en el suelo.
Los rostros , antes borrosos, fueron volviéndose
más nítidos cada vez y mostrándose en su
plenitud de máxima atención y recogimiento. El último que escogió para ver , el
de él, un Aengus grandioso , imponente y
por ende muy hermoso que cerraba sus ojos como si entonara para sus adentros
una oración a los dioses de ese inframundo al que parecía haberse visto abocado.
Como si espectadora de la
escena fuera , ajena completamente a lo que allí sucedía, fue rodeando el lugar
observando minuciosamente cada detalle, notando en falta algo de lo que allí se
exhibía pero sin saber exactamente el qué.
Colocada al otro extremo de
dónde él estaba , admirando la serenidad de la que parecía hacer gala, vio como
se postró sobre sus rodillas , con sus brazos colocados lentamente sobre sus piernas y con los ojos cerrados .
Una escena que creía haber
vivido , en la que un objeto que no pudo distinguir bien le era entregado, y
que sólo logró identificar con exactitud cuando , apoyado sobre sus piernas
, ella no pudo evitar seguir con sus
ojos cada uno de los movimientos tan cuidadosamente coreografiados que realizaba.
Sólo cuando portó delante suya
aquel objeto, pudo reconocerlo como el puñal usado en aquel sacrificio ,y lejos
de poder hacer nada, simplemente se notó bloqueada , retirando sus ojos del
objeto y dirigiéndose a los de él
encontrándoselos . Ojos azules de
profundidad inmensa que parecían
penetrarla y aferrarse en su interior , uniéndolos por un invisible cordón de
miedo y dolor a partes iguales.
Sólo cuando aquello que sentía
se le hizo insostenible, volvió a la realidad , despertándose sobresaltada y
sudorosa , con la respiración muy agitada, se incorporó de tan forma que despertó a Aileen.
Ésta, extrañada , no se
atrevió a preguntarle, pero por su rostro y su aspecto , dedujo que posiblemente habría tenido un sueño
premonitorio.
Tratando de volver a retomar
el sueño hasta que las primeras luces
del alba hiciesen acto de presencia,
ambas no lo consiguieron y el supuesto descanso se convirtió en una suerte de
tortura natural.
En cuanto la mayor de las dos
mujeres hubo recogido todo dispuesta a regresar al poblado tal y como habían
acordado, comenzó a buscar a su acompañante por los alrededores , apenas
una paseo reconciliador con todo lo que las rodeaba , hallándola
en un claro cercano.
Bastó verla una sola vez, casi
de pasada. No hubo siquiera que preguntarle . Aileen ya sabía que algo había
visto en ese sueño y que ello le había
otorgado las fuerzas suficientes para da por finalizado su entrenamiento. Lo
que hubiera de pasar ya estaba escrito y nada podría hacerlo cambiar.
Bastaba con que pudiera
predecir con suficiente antelación a Enyd
con todo lo que conllevaba, y con
ello, saber cómo manejarla a conveniencia suya . Saber aprovechar su furia, su
rabia hacia quién la envío dónde ahora se encontraba , sumar sus poderes convertidos
en poderosa fuente de energía , comprobar in situ cómo el poder de los sueños
premonitorios le daba margen para actuar, así como su capacidad para viajar
entre las sombras sin ser percibida ni vista , don que ya poseía pero que ahora
se incrementaba hasta cotas inimaginables, convirtiéndola en la mejor observante posible entre las paredes
de aquella casa – hospital que tan bien conocía sin que nadie pudiera saber que
se encontraba en su interior.
Aquello sólo era el comienzo y
Aileen lo sabía. Para la vieja druidesa , mucho más experimentada , en el
trasfondo de todo aquello por lo que Veleda estaba pasando , en el interior de
aquella mujer , se escondía todo un mundo que hasta a ella misma podía
parecerle objeto de cierto temor . Un mundo que no le era ajeno pero que
desconocía con cuáles efectos en realidad había decidido apoderarse de la
druidesa que ahora debía proteger.
Acercándose a ella con
cuidado, aún sabiendo que es lo que habría de venir a continuación, decidió
asegurarse .
·
AILEEN: La has visto ¿verdad?
Con sus ojos puestos a un
punto en concreto , el camino que señalaría la vuelta al poblado , muy
tranquila , se dispuso a contestarle.
·
VELEDA: Lo que he visto , sólo parecía ser un
retroceso en el reloj de mi vida y en el de otra persona.
·
AILEEN: ¿Un retroceso?
·
VELEDA: Era una señal de que algo debe
culminarse . Yo me encontraba presente , en el mismo lugar, delante de la misma
persona, sólo que esta vez no había víctima que salvar.
·
AILEEN: Debemos
volver , aún queda una última prueba , la más grande de todas. Debemos
saber hasta dónde eres capaz , al menos en parte .
Cuando la mujer se hubo dado
la vuelta, sintió que su mano resultaba retenida .
·
VELEDA: ¿Será capaz de reconocerme?
No pronunció su nombre , sin
embargo, sabía perfectamente de quién
hablaba pero no podía contestarle.
·
VELEDA: Años en soledad , tratada diferente sin
saber por qué. Años sin tener un rostro
familiar al que aferrarme.
·
AILEEN: Nunca fue a verte y jamás se permitió acercarse allá dónde te
encontrabas , pero preguntaba por ti todos y cada uno de sus días. Nunca creía
en él y tampoco me gustó, pero como ya sabes , a nosotras se nos encomendaban
funciones muy precisas ,y emitir opiniones
no era una de ellas, y mucho menos si se referían a quién nos gobernaba.
Por mucho
que traté de aconsejar , por mucho que traté de convencer a tu madre de que
aquello no era más que un tremendo error , supongo que tu cabezonería
provendría de ella , porque por muchos argumentos que pudiera haberle dado, el
corazón jamás entendió ninguno ni quiso asumir realidades mostradas con
claridad meridiana y a manos llenas.
Lejos de
justificar sus propias acciones , lo único que nadie podrá decir jamás es que
no amase a tu madre. Sólo un no cuerdo se atrevería a afirmar algo como
eso. A lo largo de mis años de vivencia
en aquel lugar, le conocí muchas mujeres ,
incluyendo a las madres de Kylian y Brian, pero de entre todas ellas ,
jamás le vi mirar a una mujer como lo hacía
con la tuya, ni conocí a una mujer capaz de amar a un simple mortal como
la vi amarlo a ella.
Sé que
ahora te será difícil escuchar todo esto porque tú lo viviste de otra forma a
nosotros, los que más cerca estábamos de ellos – cogiéndole las manos con
fuerza – pero de entre todos sus hijos , tú fuiste siempre su predilecta .
·
VELEDA :
Amor. – se sonrió con cierta tristeza - ¿ También se supone que le
mostraba amor mientras dejaba que se desangrase viva?
·
AILLEN: Veleda… - fue interrumpida bruscamente
-.
·
VELEDA: Tú lo dijiste antes , será mejor
marcharse y así llegar antes de que amanezca.
Alejándose de ella , se
dirigió hacia dónde habían improvisado el campamento seguida por la druidesa de más edad tras
asumir su implacable argumentación.
Mientras , en el poblado, la
vida había seguido desarrollándose como de costumbre. Los niños seguían
compartiendo su tiempo de enseñanzas vitales y juegos , las mujeres organizaban
las tropas de caza con las labores de administración de víveres , y los
hombres continuaban su proceso de
práctica y adiestramiento para un combate a muerte en el que , en su mayoría, jamás se habían visto
involucrados.
Una vida aparentemente normal
en el que la tensión se respiraba , especialmente en los matrimonios y parejas .
Muestras de cariño que recordaban a tiernas despedidas casi a cada instante al
desconocer cuándo sería dada la señal de partir , y es que , aunque la batalla
principal serían otros quiénes la librasen, el resto debía estar listos para la defensa de su entorno por si los principales actores
no regresasen.
Kaley, de práctica continua
hasta la extenuación, logró no sólo recuperar la total movilidad de su brazo,
sino que además incrementó la velocidad
en sus movimientos haciendo del uso de las espadas su arma más imbatible.
Ayudado por Kylian en las técnicas de la lucha cuerpo a cuerpo , la
fuerza contrarrestada de ambos potenciaba la resistencia incluso al dolor y la capacidad para predecir el siguiente
golpe del enemigo. Un tipo de lucha a la que ambos estaban más que
acostumbrados y en donde lo inmaterial sólo entraría en juego con otros
participantes.
Apenas sin descanso , todos
los habitantes se preparaban para una posible y veloz huida, puesto que de
conllevar todo aquel esfuerzo un
fatídico final, aquellos que durante años , después de huir de su hogar, se habían establecido allí, deberían partir n
busca de un nuevo comienzo en las
colinas más alejadas, aquellas que los más viejos del lugar recuerdan haber
atravesado en más de una ocasión, y donde los inviernos no resultaban tan
llevaderos ,especialmente para los más pequeños y los enfermos.
Las viejas montañas que
durante siglos los refugiaron y que con las sucesivas batallas entre clanes ,
la sangre derramada en sus tierras la había convertido casi en improductiva .
Tierras en donde ni los ancestros se atrevían a mostrarse por los cadáveres de
los que allí habían yacido y que cubría
todo el subsuelo.
Una comunión perfecta con la
naturaleza más salvaje y agreste que no permitía bajar la guardia en ningún
momento un mundo que Kyllian conocía
bien y al que no deseaba volver con su gente .
Con las horas venidas encima
como un manto, al atardecer le siguió la noche . Una noche despejada pero
oscura donde las estrellas no parecían
querer que se las admirase y capaz de escalofriar , aparentemente sin sentido
lógico alguno.
Los vigías , pendientes en sus
respectivos puntos , vieron acercase a lo lejos dos figuras femeninas,
comprobando que a partir de cierto punto del camino, ambas se separaban.
La que se decidió a continuar
hacia dónde ellos se encontraban apostados , hizo la señal pactada nada más llegar al primer punto , y el hombre
que se percató de ello y lo comprobó,
fue el encargado de dar la señal a los demás de que el acercamiento era amigo.
Pasos en mitad de un silencio
sordo sobrevenido , casi cortante. Que los animales nocturnos dejasen de emitir
aquellos acompañamientos naturales fue lo que despertó de su sueño a Kylian,
haciéndole salir de su tienda en busca de aquella que había ejercido como
madre.
Encontrándose con ella apenas
habiendo salido de la misma , sobraban las palabras entre ellos.
Al ver a Aileen sola , giró su
cabeza hacia el camino que le llevaba al lago de nuevo mientras ella bajaba la
suya para a continuación seguir andando .
Un instinto que le llevaba hacia el punto que
había servido cono origen de todo , de la muerte y nacimiento de lo que ahora
era el arma más poderosa que poseían, de aquello que él era incapaz de
reconocer y sin embargo le atraía irremediablemente.
Acercándose a la orilla , por
más que trató de buscarla no la vio, sin
embargo , en su interior, podía sentirla .
Ella se encontraba allí mismo, pero ¿dónde?.
Algo en su interior le
reclamaba desde el agua , justo desde el punto dónde ella dejó de ser la misma
, y hacia allí se dirigió.
El agua , anormalmente fría y
con aquella característica capa de pequeña niebla húmeda encima, iba penetrando
en su piel como si fuese cera , costándole , conforme más se acercaba al punto
neurálgico donde aquel ritual fue
realizado , dar un nuevo paso.
Las piernas le pesaban como
pesadas columnas de piedra , y la temperatura se denotaba en estrepitosa caída
como si de pronto todo se convirtiera en hielo.
La brisa que desde las horas
de la tarde hubo amenizado todo, se detuvo de golpe . Las oscilaciones en el
agua desaparecieron, haciendo de ésta una pesada masa difícil de atravesar.
Su cabeza giraba hacia todos
lados buscándola desesperado sin entender qué estaba ocurriendo hasta que
llegado al sitio exacto , algo le impidió continuar.
Apostado tratando de encontrar
una explicación que relacionase todo aquello con ella, la brisa regresó pero
trayendo un aire cálido que parecía cubrirle y abrigarle , circulando por su
cuerpo como la caricia de una chiquilla .
Disfrutando de aquella extraña
y a la vez agradable sensación, como mismo apareció se hubo retirado , y
aquello que sintió durante todo el trayecto , durante su estancia en aquel lugar, se presentaba a su espalda
sin que se hubiese dado cuenta.
Tratando de darse la vuelta
algo se lo impidió, mientras que en su espalda comenzó a sentir lo que parecían
yemas de dedos finos y delicados . Sólo
la ropa le aislaba de aquel tacto que
nunca había olvidado. Un tacto
que volvía a erizar su piel , haciéndole olvidar cualquier posible advertencia
realizada por Aileen respecto de lo que viera , escuchase o sintiese.
Una sensación en la que se
sumergió inmensamente , que se limitó a disfrutar aunque sólo fuese por esa vez
, y que al igual que la brisa que lo precediera, se detuvo sin aviso .
Tratando de volver a darse la
vuelta , de confirmar que lo sentido
provenía de sus manos , sin impedimento alguno esta vez , se giró pero no vio a nadie . Depositando sus
ojos en el agua con la esperanza de ver algún tipo de movimiento , nada halló,
e incluso aquella especie de presunción en donde la percibía había desaparecido.
El silencio se agudizó y la quietud se convirtió en temor
que recorrió su cuerpo, el cual no desapareció cuando notó que una presión
ascendía por sus piernas, viéndola emerger del agua rozando su cuerpo con el suyo mientras sus manos cobraban vida
y la acompañaban recorriendo sus piernas, para continuar , ante su mirada
incrédula, por todo su pecho .
Rostro y cuerpo de una Veleda a la que en el fondo
no parecía reconocer. Tatuajes que no reaccionaban y un deseo enmascarado a
través de sus ojos en el que tampoco reconocía a Enyd.
Y mientras aquellas preguntas
sobrevolaban su mente como signo de una cordura recuperada por momentos, algo que no identificaba le atraía hacia ella
sin control.
Negándose a sí mismo aquello que estaba sintiendo, sus propios
instintos parecían luchar ye intentar doblegarle.
Un cuerpo que se le mostraba
hermosamente desnudo y dadivoso dispuesto a una entrega y a un despliegue de sentidos sin medida. Una
piel brillante , en la que Ariadna había decidido jugar de la forma más cruel
posible mostrándose en cada poro de su piel mientras observaba el recorrido de
cara gota de agua circulando libre por su cuerpo.
Unos labios entre abiertos que
le reclamaban con movimientos tan
sutiles como delicadamente estudiados, y sus ojos… unos ojos en los que se adentraba sin querer salir.
Decidida a continuar , dio un
paso más y sus manos acabaron depositándose en sus mejillas tratando de acercar
su boca a la suya.
Un pequeño instante de cordura
se atravesó y al ver lo que iba a suceder , él trató de impedirlo colocando sus
manos encima de las de ella.
Como si un latigazo de
corriente de alta tensión le recorriese, el aire comenzó a faltarle y en su
cabeza se sucedieron imágenes a velocidad inusitada.
Las venas de los brazos
comenzaron a exaltarse continuando un recorrido casi mortal con la misma
velocidad con la que se extiende un poderoso veneno.
Y mientras el aire continuaba
faltando y ella simplemente le observaba
sin inmutarse , aquellas imágenes
continuaban sucediendo presionando en su
cerebro con terrible dolor que sólo su
rostro era capaz de manifestar, mientras sus venas continuaban su maldito
recorrido sobresaliendo por encima de la
piel.
Sólo cuando ella hubo acercado
sus labios a los de él, la última imagen tuvo lugar de forma mantenida ,
mientras el aire volvía a él y las señales del deterioro físico iban
desapareciendo.
Culminando dicho beso, él
continuó mirándola a aquellos ojos que ahora sí reconocía tratando de encontrar una explicación por
parte de ella a esa última imagen que había visto y sentido,
lo que no pudo suceder.
Por primera vez el miedo podía
verse reflejado en el rostro de un hombre acostumbrado a ver todo tipo de cosas
, tanto en la realidad como en sus peores sueños, pero aquello y más por la
persona que implicaba y lo que acontecía en aquellas imágenes, le sobrepasaba.
Incapaz de dar un paso o decir
nada , continuó preguntándose en silencio qué era lo que habría sucedido durante el viaje , mientras ella continuaba jugando con sus manos sobre su cuerpo.
·
VELEDA: Huelo tu miedo , tan virgen y tan auténtico.
Aquel tono de voz casi dolorosamente
susurrante penetraba en su interior
bloqueando su capacidad para razonar .
·
VELEDA: La cuestión – y sus dedos ascendieron
por su pecho en dirección a su cuello – es si es a lo que sientes – acabando en sus labios dibujando su contorno - o a lo que viste.
Aquello le hizo reaccionar
agarrándola con fuerza de los brazos y apartándola. A ella le bastaba verle su
cara para entender cómo se encontraba y por qué, así que quién inició el juego decidió
el siguiente paso a dar.
·
KYLIAN: ¿Por
qué?
Su tono de voz, herido y furioso le hizo darse cuenta de que realmente sufría ,
optando por deponer su actitud.
Mirando hacia la luna por un
instante, ella se dio la vuelta .
·
VELEDA:
Sigues teniendo un punto débil difícil de salvar. Si Morrigan da con él
, estarás perdido.
·
KYLIAM: No me has contestado.
·
VELEDA: ¿Acaso importa la respuesta? Lo que has
sentido te lo he provocado yo , utilizando aquello que más te atraía de ella .
Él se adelantó hasta acercarse
.
·
KYLIAM: ¿Por qué me lo has mostrado?
No era su inquietante actitud
hacia él lo que Kyliam cuestionaba. Una de las imágenes que había presenciado,
la final , le sobrecogió .
·
VELEDA: Ya perdiste a alguien que amabas sin tan
siquiera tener oportunidad de despedirte . Lo que yo te he mostrado te dará la
posibilidad de enmendarlo, al menos esta vez.
Atorado por los nervios , sus deseos
por abrazarla casi podían con él haciéndole olvidar todo raciocinio posible, pero antes de que
pudiese llevar a cabo lo que su corazón le solicitaba, casi le exigía, ella le
habló de nuevo.
·
VELEDA: No puedo permitir que continúe sintiéndose
culpable.
Sí, no se refería a él . Aquella escena vista tenía que ver con Aengus y
su sueño premonitorio. Aquella escena inconclusa que debía retrotraerse y en la
que las víctimas no aparecían. Aquel
instante donde la sangre se supone que lo purificaba todo sobre un suelo
sagrado en el que todos volverían a encontrarse, en el que todo comenzaría de
cero nuevamente y en donde ella debía estar presente.
·
VELEDA: Todos tenemos nuestros puntos débiles ,
absolutamente todos y Morrigan lo sabe. Lo que acabas de ver conmigo, lo que
acabas de sentir, ella lo duplicará hasta que tu razón desaparezca , hasta que
dejes de saber siquiera tu nombre y no veas por esos ojos nada que no sea ella.
Conmigo allí, verás y escucharás cosas
tan reales que querrás morir ciegamente
por el dolor que van a ser capaz de infringirte. Respecto a mí, la
presencia de un padre incapaz de reconocerme y al que no he perdonado, un
Aengus desarmado y cuya culpa lo devora por instantes , un Brian que por desgracia me conoce mejor que muchos
de los que allí se encuentran y… tú.
Al darse de nuevo la vuelta hacia él , vio en sus ojos
dolor y profunda amargura . Consciente ,
ahora más que nunca, que todo volvería a su cauce porque así habría de ser y
que el final se tornaba irremediable , se le acercó .
·
KYLIAM: Tiene que haber otra forma.
·
VELEDA: No. Ni la hay ni la habrá. Todo ha sido
dispuesto desde mucho antes de que naciéramos o todo esto comenzase en
realidad. Aquel día no debí haber sobrevivido , pero ni estaba donde debía para
que Aengus hubiese acertado, ni Brian me
dejó allí.
Esa imagen que te he mostrado
es la continuación de la que previamente los dioses me han querido mostrar, y
así debe hacerse. Sólo entonces todo volverá a ser como nunca debió dejar de
serlo, y sólo aquellos con verdadero derecho , recuperaran lo que les pertenece.
·
KYLIAM: Pero, yo no quiero nada de eso. ¿De qué
me sirve eso si no puedo compartirlo con…?
Cogiendo de nuevo sus manos , se las acercó a su corazón
. Una sensación de calor comenzó a
recorrerle las manos hasta llegar a los tatuajes . Sin separarlas , giró parcialmente sus
antebrazos y los dibujos parecían haber cobrado vida . Cada línea parecía haber
cobrado vida y se movía y circulaba igual que las aguas sobre un río.
Lejos de quemarle , como en otras ocasiones , el calor se
mantuvo y los dibujos siguieron vivos durante el tiempo que permaneció el
contacto.
Al volver a mirarla a los ojos , fue a Enyd a quién pudo ver a través de ellos , pero no era la Enyd que
se le había presentado más atrás . La mujer que conoció al principio, la
chiquilla dulce y apasionada que aún sólo se había fijado en él de forma
incipiente , la de la vista sin maldad alguna y las palabras medidas con
aquella voz tan sensual.
La Enyd de las tardes sólo en compañía, la que se
escabullía para encontrarse con él , la Enyd del primer beso , el más
pensado y al que se rindieron ambos sin
pensar en nada más.
La Enyd que él siempre había echado de menos y que ahora
le volvía a tener justo delante suya a través de los ojos de Veleda.
Aquella muchacha inolvidable , de la que nunca pudo
despedirse , a la que no pudo decirle el último te amo , pero a la que ahora , con
aquel peculiar tono de voz , volvería a escuchar .
·
VELEDA: Viviré por siempre en ti y en tu corazón.
Para siempre .
Acercando sus labios apenas rozó los de él esperando que
el acto le complaciera y al menos respondiese, pero sólo tras separarse apenas
unos centímetros de su cara , la reacción no se hizo esperar , y mientras la
estrechaba contra su pecho , pudo sentirla plenamente , como en aquel entonces
, a través de los labios de otra persona .
Ana Patricia Cruz López
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