miércoles, 2 de noviembre de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (171)

Inconstante ,
trato de recordar aquellos días en que podía permitirme ser feliz.
Dubitativa,
trato de no olvidar que un día fui persona ,
que un día fue mujer.

Melancólica,
trato de saber qué ha pasado para tal cambio.
De ser independiente
ahora no hallo mi camino sin ti,
de adorar mi absoluta libertad
ahora no puedo vivir sin saber que todo gira en torno a ti.


Pasan los días
y yo , simplemente , trato de sobrevivir,
a base de recuerdos  enconsertados en otros tiempos
en los que los relojes no se detenían en su acelerada marcha,
entregándome a las caricias de otros
que ni siquiera conozco,
dando besos que ni siento míos .

Tiempo, ese concepto abstracto,
moldeable a conveniencia 
y enemigo de lo que es verdad.

Tiempo
para vivir,
para respirar,
para amarte .

Tiempo que escapas cada vez que trato de atraparte ,
metida en este maldito bucle del que no quiero salir
aspiro a volver a sentirte ,
a volver a escuchar tu agitado respirar
y a ser acariciada por su calidez.

Tiempo que no te detienes
y me llevas a un camino sin retorno
si al final del mismo
no soy capaz de encontrarte,
tiempo que me robas  y no te prestas
cada gota de sentimiento que recorre mis venas,
tiempo que huyes ante mí
al ver unas lágrimas que no se detendrán jamás
y tú provocaste .

Envuelta en tu propia montaña rusa ,
en este tiovivo que nunca osará pararse,
maldigo cada uno de mis días ,
aquellos que se iniciaron cuando cruzaste la puerta para no volver,
aquellos que nunca he dejado de recorrer en mi mente ,
aquellos que me dan vida y muerte.
Dime tiempo malicioso ,
verdugo mío,
dime si has conocido alguna vez
alguien capaz de amar de esta forma que sufres conmigo ,
dime si alguna vez has visto sangrar hiel  a través de los poros de la piel,
dime si alguna vez has visto a alguien morir en vida,
dime si serás capaz de vivir con ello,
dime … si cuando tu cuerda se rompa y tus agujas ya no puedan andar más,
serás capaz de recoger mis restos ,
mi alma herida
y un corazón que ya no reconozco.

Dime si de verdad , tiempo mío,
puedo seguir esperando te apiades
dejándomelo ver una sola vez más,
entre medio de un gentío que desconozca ,
en medio de un ruido ensordecedor que no le permita escuchar mis lamentos,
en medio de un silencio que le permita escuchar  “ lo siento”.

Dime , eterno compañero mío ,
cuánto más habré de esperar
para recibir la muerte más dulce  de todas.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página