Inconstante ,
trato de recordar aquellos
días en que podía permitirme ser feliz.
Dubitativa,
trato de no olvidar que un día
fui persona ,
que un día fue mujer.
Melancólica,
trato de saber qué ha pasado
para tal cambio.
De ser independiente
ahora no hallo mi camino sin
ti,
de adorar mi absoluta libertad
ahora no puedo vivir sin saber
que todo gira en torno a ti.
Pasan los días
y yo , simplemente , trato de
sobrevivir,
a base de recuerdos enconsertados en otros tiempos
en los que los relojes no se
detenían en su acelerada marcha,
entregándome a las caricias de
otros
que ni siquiera conozco,
dando besos que ni siento míos
.
Tiempo, ese concepto abstracto,
moldeable a conveniencia
y enemigo de lo que es verdad.
Tiempo
para vivir,
para respirar,
para amarte .
Tiempo que escapas cada vez
que trato de atraparte ,
metida en este maldito bucle del
que no quiero salir
aspiro a volver a sentirte ,
a volver a escuchar tu agitado
respirar
y a ser acariciada por su
calidez.
Tiempo que no te detienes
y me llevas a un camino sin
retorno
si al final del mismo
no soy capaz de encontrarte,
tiempo que me robas y no te prestas
cada gota de sentimiento que
recorre mis venas,
tiempo que huyes ante mí
al ver unas lágrimas que no se
detendrán jamás
y tú provocaste .
Envuelta en tu propia montaña
rusa ,
en este tiovivo que nunca
osará pararse,
maldigo cada uno de mis días ,
aquellos que se iniciaron cuando
cruzaste la puerta para no volver,
aquellos que nunca he dejado
de recorrer en mi mente ,
aquellos que me dan vida y
muerte.
Dime tiempo malicioso ,
verdugo mío,
dime si has conocido alguna
vez
alguien capaz de amar de esta
forma que sufres conmigo ,
dime si alguna vez has visto
sangrar hiel a través de los poros de la
piel,
dime si alguna vez has visto a
alguien morir en vida,
dime si serás capaz de vivir
con ello,
dime … si cuando tu cuerda se
rompa y tus agujas ya no puedan andar más,
serás capaz de recoger mis
restos ,
mi alma herida
y un corazón que ya no
reconozco.
Dime si de verdad , tiempo
mío,
puedo seguir esperando te
apiades
dejándomelo ver una sola vez
más,
entre medio de un gentío que
desconozca ,
en medio de un ruido
ensordecedor que no le permita escuchar mis lamentos,
en medio de un silencio que le
permita escuchar “ lo siento”.
Dime , eterno compañero mío ,
cuánto más habré de esperar
para recibir la muerte más
dulce de todas.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página