Desierto de ambiciones
donde las ansiedades las
consumen los recuerdos,
y la sed de los perdidos
se sacia con las lágrimas de
los desesperados por amar.
Océanos de fuego y arena
donde uno se acostumbra a
vagar
cuando el destino decide jugar
sus cartas marcadas y con ventaja.
Montañas de paredes
invisibles,
cubiertas por un armazón de
aventuras imposibles y sueños roto
contra las que nos damos una y
otra vez .
Bosques de oscuridad ,
donde las penas se aferran a
cada uno de sus árboles
desprovistos de vida,
de cuyos troncos
emana la sangre de los vencidos por la verdad ,
por el dolor que nunca
creyeron sentir
porque jamás creyeron amar de
esa forma.
Lagos de nubes oscurecidas por
el desamparo y el desasosiego
de los que buscan algo a lo
que aferrarse
cuando se ven solos y no
quieren.
Y yo que pensaba que sería más
fácil.
Sé que prometí olvidarte ,
ser féliz,
seguir adelante .
Sé que prometí rehacer lo
andado,
dedicarme a respirar y a
exprimir la vida en cada gesto
como si ese fuese el último
día.
Pero no puedo mentirte.
Me siento como un barco encallado
en el coral
que no logra salir.
No me quedan fuerzas ni ganas
cuando miro hacia delante y sé
que tú no estás.
No me quedan alas para
continuar volando dónde lo dejamos
porque ese era un camino de a
dos
y mi caminar se vuelve cojo y torpe sin ti.
No puedo decirte la verdad ,
porque ya no estás,
aunque nunca sería capaz de
saber si encontraría el valor suficiente
para confesarte cómo me siento .
No puedo,
no quiero,
para qué voy a engañarme.
No puedo,
no quiero ,
escucharte de nuevo diciendo
que todo irá a mejor sin ti,
que la vida sigue aunque sea
en brazos de otra persona,
que el futuro no se encierra
en una caja,
que los sueños prosiguen
y las ilusiones son el mejor
impulso.
No puedo,
no quiero,
sentirte abrazándome como si
fuese una maldita despedida,
como si un beso fuese el
último,
como si tu entrega tuviera que ser diferente a la de
cualquier otro día.
No puedo,
no quiero,
seguir planificando
ni vivir no haciéndolo,
saber que me haces entre otras
sábanas
y entre otros brazos,
que mis labios
son cubiertos por la humedad
de otros que no son los tuyos.
No puedo,
no quiero,
me niego
a renunciar ,
a perderte,
a despedirme,
a que todo haya acabado.
Si el futuro nos cubre de errores
también debe haber una segunda
, una tercera
y así una infinidad de
oportunidades,
porque esto siempre ha
merecido la pena,
porque amor como el nuestro no
es repetible,
no puede sustituirse,
ni lo pretendo.
Media vida viviendo bajo mis
propios principios
que yo misma dejé romper
por tus incursiones y tu
insistencia,
por tu palabrería fácil y
curtida
con aquella voz modulada a
conveniencia,
marcando cada poro de mi piel,
y ahora que estás tan adentro
he de dejarte marchar.
No puedo.
No quiero.
No me atrevo …. A dejar de
amarte .
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
Un vendaval que todo lo arrasa a su paso pero que desea que vuelva y que siga con su curso natural. No se puede frenar, ni se quiere.
ResponderEliminarComo en todas, las palabras bien escogidas, expuestas con ese sentimiento que tu sabes describir tan bien y que tan humildemente expones para que todos lo embebamos. Otra vez, gracias.