Escribiendo las palabras que
colmarán aquellas cartas
que debí mandarte y nunca me
atreví,
que debiste recibir y leer.
Palabras llevadas por el
viento de mi memoria ,
en las que expreso como me
siento al saberme sola de nuevo
mientras acompañada por ti me
encuentro ,
buscando una excusa que valide
la separación
mientras me autodestruye mi
propia conciencia
con el amor que te siento .
Tratando de plasmar que no es
falta de valor ,
todo parece carecer de sentido
a mi alrededor
cuando en otros sólo te
encuentro a ti,
y lo venidero pinta oscuridad
y rojo sangre .
Confusión y locura a partes iguales
gestionan mi vida ahora
mientras no sé qué hacer.
Peligro de muerte en vena circula
por mi cuerpo,
cuando son tus caricias
las que recitan esas mismas
palabras que ahora te escribo.
Sufrimiento como condena ,
mientras el fuego de esto que
hay entre nosotros
me devora,
y tú , consciente , lo avivas
hasta que las brasas me hacen chillar
y tú nombre resalta en ese
cielo ,
testigo de todo.
Palabras que forman líneas
inconclusas
que ni puedo ni sé terminar,
mientras espero desesperada
ansiando mi libertad .
No puedo vivir contigo
pero no puedo amar sin ti,
y la angustia con la que
aprisionas mi corazón
puede conmigo de forma brutal
hasta no reconocerme ,
haciendo conmigo lo que es tu
voluntad.
Muñeca de carne y hueso que
cede sólo por un amor ,
un amor que sólo se
corresponde con una realidad ,
la tuya,
mientras mi palabra se
silencia por el juego de tus labios.
Cartas que nunca envié o
enviaré a ninguna parte ,
a ese lugar hondo de mi mente en
dónde poder ser feliz
si es que ese concepto existió
alguna vez
y fue concedido a una humilde
mortal
que no sabe cómo enfrentarse a
un Dios,
al villano de la historia de
cara a los demás,
a lo único que da significado
a mi vida y a mi tormento.
Cartas de una desesperación
inmensa y lágrimas que desconoces
mientras tus brazos me
hicieron sentir más tuya que de nadie,
mientras tu cuerpo dominaba
todo mi ser,
mientras trataba de comprender
tu sentido del amor,
ese concepto extraño que
siempre buscamos en los demás
y yo en ti encontré,
o al menos eso creía.
Ahogada una vez más ,
ya no encuentro forma de que
el aire llegue a mis pulmones
ni mis ojos dejen de
humedecerse.
Adoradora del mismo diablo que
me hubo conquistado ,
el que me mata tan lentamente
como me place,
con cada roce y cada intento
por no tocarme,
el reloj está llegando a su
final
y la arena dejará de bajar,
sin que nadie le dé la vuelta.
Escribiendo cartas que nunca existieron ,
sólo mi imaginación las guarda
,
y las palabras que debí
expresarte
seguirán en el fondo de mi
alma ,
porque aunque muera en vida
teniéndote,
muerta estaré sin tenerte .
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página