domingo, 27 de noviembre de 2016

MOMENTOS . Siempre tuya (183)

Lágrimas de recuerdos  de otra época
en que la felicidad vestía de blanco,
el viento  nos daba la mano,
y la lluvia nos abrazaba  hasta penetrar en nuestra piel .

Lágrimas de algo maravilloso
que creció de forma infinita en nuestro corazón
de la misma forma que los chiquillos se conocen y juegan,
nublando una realidad que aventuraba un final.


Lágrimas  que nunca podré detener ,
ni creo que quiera parar jamás
mientras este amor que siento permanezca vivo,
arrancando un rayo de luz  donde siempre ha habido oscuridad ,
aunque ya no pueda tenerte
en mi corazón
estás.

Destinado desde tu nacimiento a acompañar a la DAMA,
nadie supuso que ella te requiriera tan pronto ,
ni que las notas del vals
del que tú debías obrar como acompañante ,
comenzasen a escucharse aquella noche.

Lágrimas que no puedo contener ni quiero,
muestra de mi rabia contenida ,
mientras los celos me van devorando con sus dientes afilados
porque ella te tiene en su regazo.
Un regazo  construido en unos brazos fríos y sin forma
que no te conocen,
que no saben cómo abrigarte en realidad ,
que no pueden amarte ,
pero que ella ,
hermosamente egoísta,
alargó antes de que pudiese intentar decirte adiós.

Egoísta y con una razón tan grande como ella misma,
se sonrió mientras me veía hundida en mi propio sufrimiento y desesperación,
y es que , ciertamente ,
es imposible no haberte amado más,
pero tampoco merecías menos,
por todo lo entregado a manos llenas sin pedir nada a cambio,
por tus inolvidables buenos días , siempre con una sonrisa ,
por tus dulces buenas noches , con tus labios rozando mis mejillas ,
por tus sorpresas  con cada palabra dicha
y cada sentimiento puesto con cada verbo,
por tus abrazos , en donde mi espalda se acurrucaba en tu pecho,
por tu calor  ante mi frío,
por tu consuelo  sin solicitar  y que predecías necesitaba,
por todo lo que eras capaz de dar ,
conformándote , como pago dado,
con una mirada ,
una sola mirada sincera  
traducida en lo único que siempre te importó.

Sentimientos que aún permanecen en mi interior
y  que no dejaré se marchen nunca ,
capaz de ser entregados  a la que te retiene
a cambio de recuperarte,
al menos un solo instante ,
ese instante en el que pueda volver a mirarte a los ojos  
llenos de la vida que siempre me transmitiste ,
y pueda decirte mi último adiós.
Un último “te amo”
tan grande , alto y sincero
que  mi voz se pierda en el grito silenciándolo todo ,
abarcando con ello ese último suspiro exhalado ,
ese que necesitaré para irme contigo.

Ana Patricia Cruz López
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