LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO
Noche perturbadora en donde el
aire se respiraba enrarecido. Hasta la diosa Ariadna, convertida en hermosa
luna , había decidido ocultarse tras las nubes percibiendo que esa noche algo
habría de suceder.
El bosque se encontraba más silencioso de lo normal . Los animales
permanecían agazapados y las aguas demasiado tranquilas.
Aquel “no sonido”
impresionaba. Sólo la respiración de uno mismo parecía ser la mejor compañía, y hasta ella permanecía en el más
absoluto de los silencios por momentos discontinuos sólo para comprobar que
nada pasaba.
Los vigías, más intranquilos y
pendientes de lo normal , comprobaban
una y otra vez sus armas y el perímetro visual ayudados por las señales de sus
compañeros .
Los centinelas , lejos de su punto de encuentro habitual y
habiendo cambiado de estrategia de forma inesperada, se encontraban rondando de
forma individual, siempre al acecho ante cualquier movimiento a su alrededor.
Plena posición de combate.
Pasos en mitad de las sombras
, ramas que crujen al romperse conformando una melodía extraña y no habitual
por aquella tierra, una respiración
agitada y el desvelo por el liviano olor venido de lejos que se produce entre
los poros de la piel ante la subida de adrenalina.
Una capa que cubría incluso parte del rostro , de tela oscura , que se mezcla entre la espesa vegetación . Una daga resguardada en su portante de piel enclavado en la cintura y de cuyo cabezal no desprendía una de sus manos.
Sombra real y humana que
camina de forma agitada pareciendo no saber hacia dónde cuando su destino lo conoce perfectamente ,
tanto , que incluso sin sus ojos sería capaz de hallarlo . Gran conocedor de lo
que le rodea , aprovechaba las copas altas y espesas de los árboles para conseguir un refugio improvisado que le
permitiera pasar desapercibido, mientras agudizaba sus oídos en busca del posible acercamiento de los
lobos vigilantes .
Acercamiento presentido
mediante un frío asolador que no muy lejos de allí, despertase a Veleda en mitad de la noche con un sudor frío
cubriendo la totalidad de su cuerpo.
Necesitaba levantarse . Algo
la llamaba a salir de allí, así que optó por hacer caso a sus propios instintos y ,
tras refrescarse con el agua fresca portada en una jarra , cogió su abrigo y tomó camino hacia el
interior del bosque , hacia el lugar que mejor conocía por desgracia.
Procurando asegurarse de no
ser vista por nadie , de que todos estarían durmiendo plácidamente , Veleda se
dirigió con paso presto hacia el interior del paraje cubierto por la frondosa
vegetación , lejos de las posibles
miradas indiscretas de los vigías.
Dos detenciones muy breves
le permitieron reconocer el camino que habría de tomar, y sin pensarlo tan siquiera, se dirigió a él de inmediato.
Todas las previsiones , los
sonidos , las imágenes , la llevaban al mismo lugar : el lago.
Su instinto la hacía proseguir
sin saber muy bien qué era lo que la llamaba tan poderosamente , y aunque en
circunstancias normales , con la luna iluminando , aquel paraje tuviera un
aspecto evocador, en ese instante en que la oscuridad era casi absoluta , la
sensación de no saber dónde se encontraba se acrecentaba.
Algo en ella hacía que fuera
sin mirar hacia detrás , sin importarle demasiado no saber qué sucedería , sólo sabiendo que
debía ir hasta él .
Una vez hubo llegado , ni
siquiera se molestó en asegurar el terreno habido a su alrededor . Su punto de
visión sólo se centralizaba en aquel en donde
se había entregado para después
renacer , pero así como los lobos son atraídos por el olor de sus presas
acarreado por el viento cuando éste se maneja a su favor, ella hubo de percibir
algo distinto sobre el terreno.
Se sentía observada por unos
ojos conocidos aunque distantes. Ojos que parecían acostumbrados a atravesarla,
a conformar mil y una realidades exquisitas en su cuerpo. Ojos en los que nunca
confió del todo ni ahora le merecían tal favor , pero que ella conocía bien.
Apenas un metro separaba a
ambos cuerpos y a ella no le cupo ninguna duda. La extrañeza no entraba en sus planes ni sabía su significado pese a la sorpresa ,
y lo único que podía hacer en ese momento , era actuar con la mayor normalidad
posible en busca de una explicación ansiada.
Le sentía , y lo hacía como
siempre y como nunca . Distinto en esencia.
Podía sentir su agitado
respirar y casi oír latir su corazón tan
deprisa que pareciera salirse de su pecho. Podía sentir su necesidad real de
agarrarla por los hombros y darle la vuelta , de pedirle disculpas por su
actuación anterior . Podía sentir un sentimiento de desesperanza y su lucha interna
entre quedarse y huir , sin palabra
alguna que deba ser pronunciada porque todo está perdido según los augurios.
Sin embargo, lejos de todo ello
y apostando por mostrarse imperturbable y con ella aún dándole la espalda , fue
su voz lo que le reflejó su verdadero estado de ánimo.
Una voz que no podía disimular su quebradizo tono
inseguro y casi violentado por el desconocimiento sobre su posible reacción.
·
BRIAN: Has venido.
Dándose la vuelta hacia él , le
retiró la capucha que cubría su cabeza con cuidado comprobando que su rostro difería
mucho del último que recordaba , el de la fiesta.
·
VELEDA: Me recuerdas
Brian se limitó a bajar su
cabeza . No sabía qué decirle ni cómo. Todo
el valor del que hacía gala delante de los demás parecía desvanecerse estando con ella.
Aún tenía frescos los
recuerdos que le acompañaron todos aquellos años . Los mismos que , pese a la
realidad a la que se enfrentaba cada vez que su imagen se le presentaba en su
cabeza , le hacían no querer desprenderse.
Una despedida en el puerto con
un sabor muy amargo y sin fecha de regreso . Un destino incierto en el caso de
ella. Una entrega que , pese a lo que su
hermano pudiera decirle o venderle , sentía como suya. Un último intento por recuperarla .
·
VELEDA: ¿Impetuoso o inconsciente?
Sequedad y reprobación. Esa fue la fría respuesta que recibió y sin embargo, nada
pudo recriminarle .
·
BRIAN: Ansioso.
·
VELEDA: ¿Ansioso? Sé a qué has venido, y
sinceramente , podrías habértelo ahorrado.
Alzándole el rostro por la
barbilla , vio a un Brian que le era
totalmente desconocido, que no fingía , capaz de mostrar sentimientos
verdaderos , que no llevaba a cabo un
papel.
Sus ojos no mentían y lo que
le transmitían tampoco le ofrecía tal impresión.
·
VELEDA: Algo sucede esta noche . Demasiado
silencio . Hasta los centinelas han decidido actuar de forma distinta.
·
BRIAN: Márchate, vete de aquí ahora que aún
estás a tiempo.
Alejándose de él mientras
se acercaba a la orilla, otro olor no muy lejano en esta ocasión la puso en alerta.
·
VELEDA: Tú mejor que nadie sabes que no puedo.
Visiblemente dañado por lo que
parecía la respuesta más previsible, supo
que las peores confirmaciones se harían realidad .
·
BRIAN: Entonces … Todo está perdido.
·
VELEDA: Eso no es lo que debería preocuparte. Tú
conseguirás aquello que siempre has ambicionado ¿qué más puedes pedir para que tu dicha sea completa ?
Volviendo sobre sus pasos
hacia donde ella se encontraba , la cogió con fuerza por los hombros hasta hacerla tambalear de tal forma que
creyera caer al suelo.
·
BRIAN:
Todos lo han visto.
Su condescendencia le mataba .
Deseaba que se le enfrentase , que lo aislara, que le dijese verdades como
puños , y sin embargo, imperturbable , su rostro dulcificado no desapareció.
·
VELEDA: No. Todos no. Ella no ha podido.
Extrañado la soltó.
·
VELEDA: Ya veo. No os ha dicho nada aún. No ha
sido capaz. Tal vez sólo esté esperando a verlo completo . Sus imágenes no han
sido claras y eso la desestabiliza. Es
como si una nebulosa se cruzase justo en el instante que más le hace falta ver
. Ni ella puede controlarlo.
·
BRIAN: Ella puede que no lo haya visto como bien
dices pero y ¿tú?
·
VELEDA: Sabes que no se me está permitido ver
aquellos sueños premonitorios en los que me soy parte.
·
BRIAN: Pero sí has sido capaz de ver el de los
demás.
·
VELEDA: ¿Qué
es lo que pretendes conseguir esta vez Brian? Ya lo intentaste una vez . Insististe
para que me fuera siendo consciente de que me provocabas a quedarme. Debí morir aquella noche , sin embargo , tú
decidiste cambiar el curso de la historia sin importarte demasiado qué o a
quién dejabas . Estuviste conmigo el tiempo que fue posible , entregándote a tu manera, empeñándote en
demostrarme que no había perdido nada ,
que nada había dejado en aquel sótano, pero tú no viste sus ojos , no viste su
expresión de angustia sin saber qué decir cuando se dio cuenta de lo que había
hecho.
No. Yo no
voy a marcharme, y nada de lo que digas logrará convencerme . Haré lo que tenga
que hacer , haya quién haya delante .
Enfurecido , trató de dirigirse de nuevo a ella , pero unos
pasos y un gruñido, justo a su espalda , le hicieron detenerse.
Pronto , a esos pasos
acompañaron otros , éstos , unidos a los
ruidos de ramas y hojas secas pisarse provenientes de todos lados , hizo que mirase
a su alrededor .
Aquel olor que le había
llegado de nuevo tenía un origen
conocido . Los centinelas , al acecho, habían hecho acto de presencia
rodeándolos por completo en un círculo perfecto . Ella , sin inmutarse , no
dejaba de mirarle reaccionar con pavor creciente ante tal situación , desconcertado sin saber dónde centrarse ni cómo actuarían mientras se acercaban, lo
que contrastaba con la enorme tranquilidad de ella , sabedora de lo que vendría a continuación.
Habiendo descubierto una rama
gruesa caída de un árbol junto a uno de sus pies, se agachó muy lentamente
con la intención de hacerse con él, pero ella trató de detenerle.
·
VELEDA: No es una buena idea . No son lobos ,
son soldados .
·
BRIAN: Había
oído hablar de ellos .
·
VELEDA : Un solo movimiento en falso y ni yo
podré detenerlos.
·
BRIAN: ¿Tú?
Tenía entendido que vosotras no podíais controlarlos , sólo las….
Se detuvo en su disertación y
, por un solo instante , su vista se
centró en una Veleda que se le mostraba
grandiosa y orgullosa , más segura de sí misma que nunca , contemplando a los
lobos mientras les permitía que continuaran acercándose.
Tras voltear su cabeza de
nuevo y ver como los animales
devocionaban obediencia ante ella sin que apenas realizase gesto alguno , la
pregunta fue evidente .
·
BRIAN: ¡No puede ser !
Tras los animales sentarse
donde mismo se encontraban, ella ladeó
su cabeza hacia su izquierda . No se encontraban solos . Un nuevo medio giro hacia el otro lado y bajó
la cabeza.
·
VELEDA:
Tratar de ser discretos conmigo no funciona , deberíais saberlo .
De entre las sombras , y el
espeso follaje , emergieron las figuras de Kyliam y Kaley, este último pertrechado con su
ropaje de batalla y sus armas.
·
KALEY: ¿Interrumpimos algo¿? ¿Una ejecución
traicionera por casualidad ? Ah no claro, te falta el arco.
Ante la postura a la
defensiva de éste , Brian comenzó a
sentirse acorralado. Situados ambos hombres , uno a cada lado de ella y rodeado de los lobos más grandes y fuerte
que había visto jamás, su principal temor continuaba en lo que acababa de
presenciar por parte de ella.
·
KILLIAM: ¿A qué has venido Brian?
·
KALEY: A provocar un acto de guerra ¿sabe hacer
otra cosa acaso?
Dubitativo , sus ojos
oscilaban entre todos los posibles objetivos de defensa estando atento ante cualquier
mínimo gesto . En esa situación , todo intento estaría dado por perdido de
antemano , pero no moriría sin intentarlo.
·
VELEDA: Ha venido para pedirme una vez más que
desaparezca. – Comenzó a caminar hacia
Hadass , quién capitaneaba a los centinelas – Sólo que esta vez , a
diferencia de al anterior, sus intenciones sí pasan porque desaparezca.
Acariciando la cabeza de tan hermoso
animal, la estampa resultaba de lo más
extrañamente hermosa ante los ojos de los hombres.
·
BRIAN: ¿Cómo…..?
·
KYLLIAM: ¿Te
envía ese que tú llamas padre?
·
BRIAN: No. Nadie sabe que he venido.
·
KALEY: ¡Estupendo! ¿Entonces si acabamos contigo
nadie se enterará ni vendrá a rescatarte? – frotaba la empuñadura de la daga
corta que portaba en la parte delantera de su cinturón de cuero - ¡Dadme la venia , mis dioses , para vengar la
muerte de mi hermana aquí y ahora ! Ante sus ojos no habrá diferencia , está
tan desarmado como ella.
·
VELEDA : Me temo que eso no es del todo cierto
Kaley . Yo de ti revisaría el puñal de su cinturón.
Con uno de sus cuchillos en la
mano , se acercó a él colocándoselo en
la barbilla, y con un tono harto amenazante le instó a deshacerse de él,
mientras Kyliam detenía su atención en
la extraña y aparente conversación que Veleda parecía mantener con el mayor de
los lobos.
·
KALEY: Ahora cogerás ese maldito puñal con dos
dedos nada más y con mucho cuidado , y
lo lanzarás detrás de ti bien lejos .
Ante un movimiento de
cabeza realizado por Hadass , el resto
de la manada le siguió . Éstos parecían adelantarse unos metros y esperar a
alguien, mientras Veleda se acercaba hasta el borde de la orilla .
·
VELEDA: Debes regresar . Los centinelas te
acompañarán hasta el límite , el resto del camino deberás andarlo tal y como lo
has hecho al venir hasta aquí.
·
BRIAN: Veleda ….
·
VELEDA: La luna de sangre se ha adelantado por
el eclipse de luna de mañana . Dos días
- se agachó y comenzó a acariciar el agua con sus dedos - En dos días todo será decidido.
·
BRIAN: ¡Por todos los dioses Veleda ! Yo…. -
Kyliam le interrumpió –.
·
KYLIAM : ¡Te ha dicho que vuelvas !. ¡Hazlo!
·
KALEY: Y de paso me aseguraré de que
cumples porque iré contigo hasta donde
ellos mismos – señalando a los lobos-
van a hacerlo, así que vete dándote la vuelta y comienza a andar .
Una última mirada hacia ella
que aún continuaba jugando con el agua ante un Kyliam que no le perdía de vista
mientras éste era acompañado por alguien que , por una vez, aunque lo desease,
no perdería los nervios.
Cuando las figuras fueron
empequeñeciendo hasta casi perderse de vista , culminadas por las siluetas de
los cuerpos oscilantes de los cánidos, su rostro volvió a aquel especial punto
de interés que , silenciado por el momento, continuaba en la orilla del lago ,
aparentemente perdida.
Decidido a acompañarla en su
silencio , su instinto le pidió sentarse a su lado y así lo hizo, sin enfocarla de forma directa
para no violentarla .
La tranquilidad que transmitía
no era supuesta . Su respiración se volvió lenta, demasiado pausada , pero todo
debía andar bien a juzgar por la falta de sensaciones extrañas en sus brazos
una vez más.
Sí, era ella , era Veleda la
que se encontraba a su lado, simplemente ella , jugando con el agua como una chiquilla bucólica que se encontrase
en mitad de una hermosa ensoñación.
Y en mitad de todo aquello ,
él se percató que el abrumador silencio que los rodeaba hasta entonces dejaba paso a los sonidos habituales de
cualquier noche tranquila , que al mirar al cielo, las nubes temerosas que lo
cubrían todo parecían desvanecerse , y que Ariadna volvía a hacer acto de presencia con cierta timidez.
Inesperadamente , fue su voz
lo que rompió con todo aquello.
·
VELEDA: Los sueños han coincidido, salvo el de
ella , que aún no logra descifrar.
·
KYLIAN: ¿
Y bien?
·
VELEDA: No quieres saberlo.
·
KYLIAN: Necesito saberlo.
Sus dedos , inquietos ,
continuaban removiendo el agua a su antojo creando ochos eternos en una tranquilidad casi
asfixiante .
Una idea cruzada a raíz de una
sensación frenética de ansiedad se apoderó de él .
·
KYLIAN: No puedes estar pensándolo en serio.
·
VELEDA: No hay otra forma . No se atreverán a
hacer nada antes y menos cuando apenas
quedan dos noches . La casa estará llena de invitados y ellos celebrarán una
recepción en su honor . Es la única
oportunidad que tendré para adentrarme.
La ausencia de palabras entre
ellos se hizo patente.
Una ausencia cortante , casi
desagradable, que él no se atrevía a romper. Un empeño por tratar de averiguar en qué
pensaba mientras sus ojos se depositaban
, fijamente , en el oscilante movimiento de sus manos .
·
VELEDA:
¿Cuál es tu miedo ?
Sorprendido , detuvo con sus
manos las de ella cogiéndolas con fuerza , sin poder mirarla . Comprobar que
resultase tan transparente le aturdía.
Correspondiéndole en el gesto,
ella las sacó del agua acercándoselas hasta una de sus mejillas.
·
VELEDA: Puedo
sentir tu miedo. Puedo sentir tu corazón latir más deprisa de lo normal cuando me encuentro cerca de ti o en el mismo
espacio , pero lo único que me queda por saber , es si es a lo qué ves o a lo
que llevo dentro y aún amas,
Sin poder encontrar las
palabras exactas con las que responderle y ante la imposibilidad de mirarla a
los ojos , con sus ojos puestos aún en el agua, notó que se las liberaba mientras
sus mejillas eran conquistadas por un halo de ternura infinita que doblegaron
su voluntad hacia su rostro.
·
VELEDA: Cierra los ojos .
Aquel candor de pronto
aparecido en su voz estremeció su cuerpo
inesperadamente. Al tardar en corresponderla , ella le insistió con la
cabeza para que los cerrase , y sin saber bien por qué ni cómo, se limitó a
confiar y dejarse llevar.
Tras invocar en silencio una salva rogatoria de
perdón y a su vez de agradecimiento a Ariadna ,
acercó su rostro al suyo besándole
en los labios con cuidadoso detalle.
Conforme Veleda fue separándose
, apenas unos centímetros, vio que él los había abierto, pero realmente no era
a ella a quién estaba viendo.
Para Kylian, el sabor de
aquellos labios le resultaba confortantemente familiar . Aquel vahó respiratorio tenía su perfume , al
igual que su piel , y la dulzura evocadora de los mismos, le llevaba a aquellos días en dónde la ocultación era la única
forma real de permanecer juntos.
No quiso ser consciente pese a
la realidad . Kyliam prefirió creer aquel regalo especial que ella le estaba
otorgando , el poder despedirse de Enyd como nunca le permitieron hacerlo,
decirle aquello que jamás pudo escuchar de sus labios, pero lo único que
deseaba hacer en ese instante era poder contemplarla con aquella sonrisa
inocente con la que siempre le recibía , con aquel gesto de felicidad inmensa
que transmitía con sus ojos , con sus dadivosos y suaves labios que nunca se
cansaba de poseer y con el sonido de su risa que jamás podría olvidar , la
melodía más deseada para ostentar una paz inmensa .
Aislados por completo del
mundo en aquel habitáculo natural, en aquel mismo sitio donde se encontraban
ahora , no cabía pensar en frustraciones por vanos intentos de recuperarla , ni
en las lágrimas derramadas cuando vio como su vida se evadía de entre sus
brazos . En aquel espacio , bajo aquella inmensa y maravillosa diosa blanca que
todo lo ha visto , que todo lo sabe y
que siente y padece por el amor y desgracia de los amantes , volvía a
reencontrarse con ella aunque sólo fuera un instante , tal y como la recordaba
cuando era entera y solamente suya , cuando no existían ni un padre vengativo y
rencoroso o un hermano que odiase su
propia condición al desearla sin poder obtenerla.
Y observando sus labios , estos
se entreabrieron para dejar salir aquellas palabras tan contundentes como
exactas que él debió escuchar .
·
VELEDA ( Enyd)
: Si de veras quieres salvarla debes dejarme marchar.
·
KYLIAM: ¿Dejarte marchar? Si no te tengo.
·
VELEDA ( Enyd) :
Debes enfriar tus recuerdos , alejarme de tu corazón o no podrás hacer
nada por ella. Hay una parte de mí que no conoces y nunca has visto , una parte
que sólo Kaley ha comprobado en su propia carne y que no resulta nada agradable de ver.
·
KYLIAM: ¿Cómo puedes pedirme ….?
Ella le interrumpió obligándole a que la mirase cuando cerró sus
ojos .
·
VELEDA (Enyd) : Cuando llegue el momento alguien
tendrá que ayudarla , porque cree que puede controlarme pero no
del todo . Cuando llegue el momento , alguien tendrá que devolverme al lugar dónde
debí estar desde el principio y sacarme de ella , o acabaré matándola, y esa persona sólo puede
ser alguien que me haya amado más que
nadie en este mundo y que aún, pese al paso del tiempo nunca lo haya dejado de
hacer .
Soltando sus manos , trató de
alejarse pero ella se lo impidió.
·
VELEDA ( Enyd) : Si no lo haces ella morirá ,
¿podrás vivir el resto de tu vida sintiéndote culpable de su muerte y de mi
permanencia a donde no perteneceré nunca ?
Alejado de ella apenas unos
pasos , sintió un quejido lastimoso a su espalda . Apesadumbrado por lo que se
le acababa de encomendar , sintiéndose incapaz de poder llevarlo a cabo, el
sonido liviano de un cuerpo caer sobre el suelo le hizo darse la vuelta .
Corrió hacia ella y alzándole medio cuerpo, apoyándola sobre
uno de sus brazos, vio que volvía paulatinamente a reconocer a Veleda ,
mientras un susurro lastimoso se escuchó
.
·
VELEDA: Te amaré siempre Kyliam. Siempre.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página