domingo, 4 de diciembre de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE ( Secuela de ELECCIÓN) CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO . ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO

Noche perturbadora en donde el aire se respiraba enrarecido. Hasta la diosa Ariadna, convertida en hermosa luna , había decidido ocultarse tras las nubes percibiendo que esa noche algo habría de suceder.

El bosque se encontraba  más silencioso de lo normal . Los animales permanecían agazapados y las aguas demasiado tranquilas.

Aquel “no sonido” impresionaba. Sólo la respiración de uno mismo parecía ser la mejor  compañía, y hasta ella permanecía en el más absoluto de los silencios por momentos discontinuos sólo para comprobar que nada pasaba.

Los vigías, más intranquilos y pendientes de lo normal ,  comprobaban una y otra vez sus armas y el perímetro visual ayudados por las señales de sus compañeros .

Los centinelas  , lejos de su punto de encuentro habitual y habiendo cambiado de estrategia de forma inesperada, se encontraban rondando de forma individual, siempre al acecho ante cualquier movimiento a su alrededor. Plena posición de combate.

Pasos en mitad de las sombras , ramas que crujen al romperse conformando una melodía extraña y no habitual por aquella  tierra, una respiración agitada y el desvelo por el liviano olor venido de lejos que se produce entre los poros de la piel ante la subida de adrenalina.

Una capa que cubría incluso parte del rostro  , de tela oscura , que  se mezcla entre la espesa vegetación . Una daga resguardada en su portante de piel enclavado en la cintura y de cuyo cabezal  no desprendía una de sus manos.
Sombra real y humana que camina de forma agitada pareciendo no saber hacia dónde  cuando su destino lo conoce perfectamente , tanto , que incluso sin sus ojos sería capaz de hallarlo . Gran conocedor de lo que le rodea , aprovechaba las copas altas y espesas de los árboles  para conseguir un refugio improvisado que le permitiera pasar desapercibido, mientras agudizaba sus oídos  en busca del posible acercamiento de los lobos vigilantes .

Acercamiento presentido mediante un frío asolador que no muy lejos de allí, despertase a Veleda  en mitad de la noche con un sudor frío cubriendo la totalidad de su cuerpo.

Necesitaba levantarse . Algo la llamaba a salir de allí, así que optó por hacer caso a sus propios instintos  y ,  tras refrescarse con el agua fresca portada en una jarra ,  cogió su abrigo y tomó camino hacia el interior del bosque , hacia el lugar que mejor conocía por desgracia.  

Procurando asegurarse de no ser vista por nadie , de que todos estarían durmiendo plácidamente , Veleda se dirigió con paso presto hacia el interior del paraje cubierto por la frondosa vegetación  , lejos de las posibles miradas indiscretas de los vigías.

Dos detenciones  muy breves  le permitieron reconocer el camino que habría de tomar, y  sin pensarlo tan siquiera,  se dirigió a él  de inmediato.
Todas las previsiones , los sonidos , las imágenes , la llevaban al mismo lugar : el lago.

Su instinto la hacía proseguir sin saber muy bien qué era lo que la llamaba tan poderosamente , y aunque en circunstancias normales , con la luna iluminando , aquel paraje tuviera un aspecto evocador, en ese instante en que la oscuridad era casi absoluta , la sensación de no saber dónde se encontraba se acrecentaba.

Algo en ella hacía que fuera sin mirar hacia detrás , sin importarle demasiado  no saber qué sucedería , sólo sabiendo que debía ir hasta él .

Una vez hubo llegado , ni siquiera se molestó en asegurar el terreno habido a su alrededor . Su punto de visión sólo se centralizaba en aquel en donde  se había entregado  para después renacer , pero así como los lobos son atraídos por el olor de sus presas acarreado por el viento cuando éste se maneja a su favor, ella hubo de percibir algo distinto sobre el terreno.

Se sentía observada por unos ojos conocidos aunque distantes. Ojos que parecían acostumbrados a atravesarla, a conformar mil y una realidades exquisitas en su cuerpo. Ojos en los que nunca confió del todo ni ahora le merecían tal favor , pero que ella conocía bien.

Apenas un metro separaba a ambos cuerpos y a ella no le cupo ninguna duda. La extrañeza  no entraba en sus planes  ni sabía su significado pese a la sorpresa , y lo único que podía hacer en ese momento , era actuar con la mayor normalidad posible en busca de una explicación ansiada.

Le sentía , y lo hacía como siempre y como nunca . Distinto en esencia.
Podía sentir su agitado respirar  y casi oír latir su corazón tan deprisa que pareciera salirse de su pecho. Podía sentir su necesidad real de agarrarla por los hombros y darle la vuelta , de pedirle disculpas por su actuación anterior . Podía sentir un sentimiento de desesperanza y su lucha interna entre quedarse  y huir , sin palabra alguna que deba ser pronunciada porque todo está perdido  según los augurios.

Sin embargo, lejos de todo ello y apostando por mostrarse imperturbable y con ella aún dándole la espalda , fue su voz lo que le reflejó su verdadero estado de ánimo.
Una voz  que no podía disimular su quebradizo tono inseguro y casi violentado por el desconocimiento sobre su posible reacción.

·        BRIAN: Has venido.

Dándose la vuelta hacia él , le retiró la capucha que cubría su cabeza  con cuidado comprobando que su rostro difería mucho del último que recordaba , el de la fiesta.

·        VELEDA: Me recuerdas

Brian se limitó a bajar su cabeza . No  sabía qué decirle ni cómo. Todo el valor del que hacía gala delante de los demás parecía desvanecerse  estando con ella.

Aún tenía frescos los recuerdos que le acompañaron todos aquellos años . Los mismos que , pese a la realidad a la que se enfrentaba cada vez que su imagen se le presentaba en su cabeza , le hacían no querer desprenderse.
Una despedida en el puerto con un sabor muy amargo y sin fecha de regreso . Un destino incierto en el caso de ella.  Una entrega que , pese a lo que su hermano pudiera decirle o venderle , sentía como suya.  Un último intento por recuperarla .

·        VELEDA: ¿Impetuoso o inconsciente?

Sequedad  y reprobación. Esa fue la fría  respuesta que recibió y sin embargo, nada pudo recriminarle .

·        BRIAN: Ansioso.
·        VELEDA: ¿Ansioso? Sé a qué has venido, y sinceramente , podrías habértelo ahorrado.

Alzándole el rostro por la barbilla ,  vio a un Brian que le era totalmente desconocido, que no fingía , capaz de mostrar sentimientos verdaderos  , que no llevaba a cabo un papel.
Sus ojos no mentían y lo que le transmitían tampoco le ofrecía tal impresión.

·        VELEDA: Algo sucede esta noche . Demasiado silencio . Hasta los centinelas han decidido actuar de forma distinta. 
·        BRIAN: Márchate, vete de aquí ahora que aún estás a tiempo.

Alejándose  de él  mientras se acercaba  a la orilla, otro  olor no muy lejano en esta  ocasión la puso en alerta.

·        VELEDA: Tú mejor que nadie sabes que no puedo.

Visiblemente dañado por lo que parecía la respuesta más previsible,  supo que las peores confirmaciones se harían realidad .

·        BRIAN: Entonces … Todo está perdido.
·        VELEDA: Eso no es lo que debería preocuparte. Tú conseguirás aquello que siempre has ambicionado ¿qué más puedes pedir  para que tu dicha sea completa ?

Volviendo sobre sus pasos hacia donde ella se encontraba , la cogió con fuerza por los hombros  hasta hacerla tambalear de tal forma que creyera caer al suelo.

·        BRIAN:  Todos lo han visto.

Su condescendencia le mataba . Deseaba que se le enfrentase , que lo aislara, que le dijese verdades como puños , y sin embargo, imperturbable , su rostro dulcificado no desapareció.

·        VELEDA: No. Todos no.  Ella no ha podido.

Extrañado la soltó.

·        VELEDA: Ya veo. No os ha dicho nada aún. No ha sido capaz. Tal vez sólo esté esperando a verlo completo . Sus imágenes no han sido claras y eso la desestabiliza.  Es como si una nebulosa se cruzase justo en el instante que más le hace falta ver . Ni ella puede controlarlo.
·        BRIAN: Ella puede que no lo haya visto como bien dices  pero  y ¿tú?
·        VELEDA: Sabes que no se me está permitido ver aquellos sueños premonitorios en los que me soy parte.
·        BRIAN: Pero sí has sido capaz de ver el de los demás.
·        VELEDA:  ¿Qué es lo que pretendes conseguir esta vez Brian? Ya lo intentaste una vez . Insististe para que me fuera siendo consciente de que me provocabas a quedarme.  Debí morir aquella noche , sin embargo , tú decidiste cambiar el curso de la historia sin importarte demasiado qué o a quién dejabas . Estuviste conmigo el tiempo que fue posible ,  entregándote a tu manera, empeñándote en demostrarme que  no había perdido nada , que nada había dejado en aquel sótano, pero tú no viste sus ojos , no viste su expresión de angustia sin saber qué decir cuando se dio cuenta de lo que había hecho.  
No. Yo no voy a marcharme, y nada de lo que digas logrará convencerme . Haré lo que tenga que hacer , haya quién haya delante .

Enfurecido , trató  de dirigirse de nuevo a ella , pero unos pasos y un gruñido, justo a su espalda , le hicieron detenerse.
Pronto , a esos pasos acompañaron otros  , éstos , unidos a los ruidos de ramas y hojas secas pisarse  provenientes de todos lados , hizo que mirase a su alrededor .

Aquel olor que le había llegado de nuevo  tenía un origen conocido . Los centinelas , al acecho, habían hecho acto de presencia rodeándolos por completo en un círculo perfecto . Ella , sin inmutarse , no dejaba de mirarle reaccionar con pavor creciente ante tal situación  , desconcertado sin saber dónde centrarse  ni cómo actuarían mientras se acercaban, lo que contrastaba con la enorme tranquilidad de ella  , sabedora de lo que vendría a continuación.

Habiendo descubierto una rama gruesa caída de un árbol  junto a   uno de sus pies, se agachó muy lentamente con la intención de hacerse con él, pero ella trató de detenerle.

·        VELEDA: No es una buena idea . No son lobos , son soldados .
·         BRIAN: Había oído hablar de ellos .
·        VELEDA : Un solo movimiento en falso y ni yo podré detenerlos.
·        BRIAN:  ¿Tú? Tenía entendido que vosotras no podíais controlarlos , sólo las….

Se detuvo en su disertación y , por un solo instante ,  su vista se centró en una Veleda que se le  mostraba grandiosa y orgullosa , más segura de sí misma que nunca , contemplando a los lobos mientras les permitía que continuaran acercándose.

Tras voltear su cabeza de nuevo  y ver como los animales devocionaban obediencia ante ella sin que apenas realizase gesto alguno , la pregunta fue evidente .

·        BRIAN:  ¡No puede ser !

Tras los animales sentarse donde mismo se encontraban, ella  ladeó su cabeza hacia su izquierda . No se encontraban solos .  Un nuevo medio giro hacia el otro lado y bajó la cabeza.

·        VELEDA:  Tratar de ser discretos conmigo no funciona , deberíais saberlo .

De entre las sombras , y el espeso follaje , emergieron las figuras de Kyliam  y Kaley, este último pertrechado con su ropaje de batalla y sus  armas.

·        KALEY: ¿Interrumpimos algo¿? ¿Una ejecución traicionera por casualidad ? Ah no claro, te falta el arco.

Ante la postura a la defensiva  de éste , Brian comenzó a sentirse acorralado. Situados ambos hombres , uno a cada lado de ella  y rodeado de los lobos más grandes y fuerte que había visto jamás, su principal temor continuaba en lo que acababa de presenciar por parte de ella.

·        KILLIAM: ¿A qué has venido Brian?
·        KALEY: A provocar un acto de guerra ¿sabe hacer otra cosa acaso?

Dubitativo , sus ojos oscilaban entre todos los posibles objetivos de defensa estando atento ante cualquier mínimo gesto . En esa situación , todo intento estaría dado por perdido de antemano , pero no moriría sin intentarlo.

·        VELEDA: Ha venido para pedirme una vez más que desaparezca. – Comenzó a caminar hacia  Hadass , quién capitaneaba a los centinelas – Sólo que esta vez , a diferencia de al anterior, sus intenciones sí pasan porque desaparezca.

Acariciando la cabeza de tan hermoso animal, la estampa  resultaba de lo más extrañamente hermosa ante los ojos de los hombres.

·        BRIAN: ¿Cómo…..?
·        KYLLIAM:  ¿Te envía ese que tú llamas padre?
·        BRIAN: No. Nadie sabe que he venido.
·        KALEY: ¡Estupendo! ¿Entonces si acabamos contigo nadie se enterará ni vendrá a rescatarte? – frotaba la empuñadura de la daga corta que portaba en la parte delantera de su cinturón de cuero -  ¡Dadme la venia , mis dioses , para vengar la muerte de mi hermana aquí y ahora ! Ante sus ojos no habrá diferencia , está tan desarmado como ella.
·        VELEDA : Me temo que eso no es del todo cierto Kaley . Yo de ti revisaría el puñal de su cinturón.

Con uno de sus cuchillos en la mano , se acercó a él  colocándoselo en la barbilla, y con un tono harto amenazante le instó a deshacerse de él, mientras Kyliam  detenía su atención en la extraña y aparente conversación que Veleda parecía mantener con el mayor de los lobos.

·        KALEY: Ahora cogerás ese maldito puñal con dos dedos nada más  y con mucho cuidado , y lo lanzarás detrás de ti bien lejos .

Ante un movimiento de cabeza  realizado por Hadass , el resto de la manada le siguió . Éstos parecían adelantarse unos metros y esperar a alguien, mientras Veleda se acercaba hasta el borde de la orilla .

·        VELEDA: Debes regresar . Los centinelas te acompañarán hasta el límite , el resto del camino deberás andarlo tal y como lo has hecho al venir hasta aquí.
·        BRIAN: Veleda ….
·        VELEDA: La luna de sangre se ha adelantado por el eclipse de luna de mañana . Dos días  - se agachó y comenzó a acariciar el agua con sus dedos -  En dos días todo será decidido.
·        BRIAN: ¡Por todos los dioses Veleda ! Yo…. - Kyliam le interrumpió –.
·        KYLIAM : ¡Te ha dicho que vuelvas !.  ¡Hazlo!
·        KALEY: Y de paso me aseguraré de que cumples  porque iré contigo hasta donde ellos mismos – señalando a los lobos-  van a hacerlo, así que vete dándote la vuelta y comienza a andar .

Una última mirada hacia ella que aún continuaba jugando con el agua  ante un Kyliam que no le perdía de vista mientras éste era acompañado por alguien que , por una vez, aunque lo desease, no perdería los nervios.

Cuando las figuras fueron empequeñeciendo hasta casi perderse de vista , culminadas por las siluetas de los cuerpos oscilantes de los cánidos, su rostro volvió a aquel especial punto de interés que , silenciado por el momento, continuaba en la orilla del lago , aparentemente perdida.

Decidido a acompañarla en su silencio , su instinto le pidió sentarse a su lado  y así lo hizo, sin enfocarla de forma directa para no violentarla .

La tranquilidad que transmitía no era supuesta . Su respiración se volvió lenta, demasiado pausada , pero todo debía andar bien a juzgar por la falta de sensaciones extrañas en sus brazos una vez más.
Sí, era ella , era Veleda la que se encontraba a su lado, simplemente ella , jugando con el agua  como una chiquilla bucólica que se encontrase en mitad de una hermosa ensoñación.

Y en mitad de todo aquello , él se percató que el abrumador silencio que los rodeaba hasta entonces  dejaba paso a los sonidos habituales de cualquier noche tranquila , que al mirar al cielo, las nubes temerosas que lo cubrían todo parecían desvanecerse , y que Ariadna  volvía a hacer acto de presencia  con cierta timidez.

Inesperadamente , fue su voz lo que rompió con todo aquello.

·        VELEDA: Los sueños han coincidido, salvo el de ella , que aún no logra descifrar.
·        KYLIAN:  ¿ Y bien?
·        VELEDA: No quieres saberlo.
·        KYLIAN: Necesito saberlo.

Sus dedos , inquietos , continuaban removiendo el agua a su antojo  creando ochos eternos en una tranquilidad casi asfixiante .

Una idea cruzada a raíz de una sensación frenética de ansiedad se apoderó de él .

·        KYLIAN: No puedes estar pensándolo en serio.
·        VELEDA: No hay otra forma . No se atreverán a hacer nada antes  y menos cuando apenas quedan dos noches . La casa estará llena de invitados y ellos celebrarán una recepción en su honor .  Es la única oportunidad que tendré para adentrarme.

La ausencia de palabras entre ellos se hizo patente.
Una ausencia cortante , casi desagradable,   que él no se atrevía a romper.  Un empeño por tratar de averiguar en qué pensaba  mientras sus ojos se depositaban , fijamente , en el oscilante movimiento de sus manos  .

·        VELEDA:  ¿Cuál es tu miedo ?

Sorprendido , detuvo con sus manos las de ella cogiéndolas con fuerza , sin poder mirarla . Comprobar que resultase tan transparente  le aturdía.

Correspondiéndole en el gesto, ella  las sacó del agua  acercándoselas hasta una de sus mejillas.

·        VELEDA:  Puedo sentir tu miedo. Puedo sentir tu corazón latir más deprisa de lo normal  cuando me encuentro cerca de ti o en el mismo espacio , pero lo único que me queda por saber , es si es a lo qué ves o a lo que llevo dentro y aún amas,

Sin poder encontrar las palabras exactas con las que responderle y ante la imposibilidad de mirarla a los ojos , con sus ojos puestos aún en el agua, notó que se las liberaba mientras sus mejillas eran conquistadas por un halo de ternura infinita que doblegaron su voluntad hacia su rostro.

·        VELEDA: Cierra los ojos .

Aquel candor de pronto aparecido en su voz estremeció su cuerpo  inesperadamente. Al tardar en corresponderla , ella le insistió con la cabeza para que los cerrase , y sin saber bien por qué ni cómo, se limitó a confiar y dejarse llevar.

Tras  invocar en silencio una salva rogatoria de perdón y a su vez de agradecimiento a Ariadna ,
acercó su rostro al suyo besándole en los labios con cuidadoso detalle.
Conforme Veleda fue separándose , apenas unos centímetros, vio que él los había abierto, pero realmente no era a ella a quién estaba viendo.

Para Kylian, el sabor de aquellos labios le resultaba confortantemente familiar .  Aquel vahó respiratorio tenía su perfume , al igual que su piel , y la dulzura evocadora de los mismos, le  llevaba a aquellos días  en dónde la ocultación era la única forma  real de permanecer juntos.

No quiso ser consciente pese a la realidad . Kyliam prefirió creer aquel regalo especial que ella le estaba otorgando , el poder despedirse de Enyd como nunca le permitieron hacerlo, decirle aquello que jamás pudo escuchar de sus labios, pero lo único que deseaba hacer en ese instante era poder contemplarla con aquella sonrisa inocente con la que siempre le recibía , con aquel gesto de felicidad inmensa que transmitía con sus ojos , con sus dadivosos y suaves labios que nunca se cansaba de poseer y con el sonido de su risa que jamás podría olvidar , la melodía más deseada para ostentar una paz inmensa .

Aislados por completo del mundo en aquel habitáculo natural, en aquel mismo sitio donde se encontraban ahora , no cabía pensar en frustraciones por vanos intentos de recuperarla , ni en las lágrimas derramadas cuando vio como su vida se evadía de entre sus brazos . En aquel espacio , bajo aquella inmensa y maravillosa diosa blanca que todo lo ha visto , que todo lo sabe  y que siente y padece por el amor y desgracia de los amantes , volvía a reencontrarse con ella aunque sólo fuera un instante , tal y como la recordaba cuando era entera y solamente suya , cuando no existían ni un padre vengativo y rencoroso o un hermano que odiase  su propia condición al desearla  sin poder obtenerla.

Y observando sus labios , estos se entreabrieron para dejar salir aquellas palabras tan contundentes como exactas  que él debió escuchar .

·        VELEDA ( Enyd)  :  Si de veras quieres salvarla  debes dejarme marchar.
·        KYLIAM: ¿Dejarte marchar? Si no te tengo.
·        VELEDA ( Enyd) :  Debes enfriar tus recuerdos , alejarme de tu corazón o no podrás hacer nada por ella. Hay una parte de mí que no conoces y nunca has visto , una parte que sólo Kaley ha comprobado en su propia carne  y que no resulta nada agradable de ver.
·        KYLIAM: ¿Cómo puedes pedirme ….?

Ella le interrumpió  obligándole a que la mirase cuando cerró sus ojos .

·        VELEDA (Enyd) : Cuando llegue el momento alguien tendrá que ayudarla , porque cree que puede controlarme  pero  no del todo . Cuando llegue el momento , alguien tendrá que devolverme al lugar dónde debí estar desde el principio y sacarme de ella , o  acabaré matándola, y esa persona sólo puede ser alguien que me haya  amado más que nadie en este mundo y que aún, pese al paso del tiempo nunca lo haya dejado de hacer .

Soltando sus manos , trató de alejarse pero ella se lo impidió.

·        VELEDA ( Enyd) : Si no lo haces ella morirá , ¿podrás vivir el resto de tu vida sintiéndote culpable de su muerte y de mi permanencia a donde no perteneceré nunca ?

Alejado de ella apenas unos pasos , sintió un quejido lastimoso a su espalda . Apesadumbrado por lo que se le acababa de encomendar , sintiéndose incapaz de poder llevarlo a cabo, el sonido liviano de un cuerpo caer sobre el suelo le hizo darse la vuelta .

Corrió hacia ella  y alzándole medio cuerpo, apoyándola sobre uno de sus brazos, vio que volvía paulatinamente a reconocer a Veleda , mientras un susurro lastimoso  se escuchó .

·        VELEDA: Te amaré siempre Kyliam. Siempre.


Ana Patricia Cruz López
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