domingo, 25 de diciembre de 2016

LA MUJER DEL RETRATO . ADAM Y EL HOMBRE CLAVE.( Primera parte) ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)

LA MUJER DEL RETRATO
ADAM Y EL HOMBRE CLAVE.
(Primera parte) 
PABELLÓN 10 AUSCHWITZ- BIRKENAU (Pabellón médico)
Crédito foto AGENCIA EFE

Aquella vuelta al hotel, silenciosa , perdida , acompañada por quién menos esperaba ver , especialmente allí.

Un transcurso eterno por una carretera sin demasiada afluencia de tráfico . Una vuelta durante la cual quiso escapar de allí poseyendo alas imposibles. Unos kilómetros que se alargaban en demasía respecto a la ida  y durante los cuales se sintió muy observada , tanto cuando ello se producía como cuando no se llevaba a cabo.

Cada uno sentado a un lado del asiento trasero del coche . Ninguna explicación que pedir , al menos de momento, ninguna que dar  .

Y mientras , a través de la ventana del coche , amplios pastos que pasaban ante sus ojos . Una visión ante la que su mente se retrotraía y trataba de conjuntar las cientos , las miles de fotografías que sólo pudo retomar una vez , de forma voluntaria, en los archivos y registros históricos del Holocausto.
La imagen perenne de unas vías de tren que ahora nadie utilizaba y que en otra época sólo señalaban el camino de una muerte segura para la mayoría de los que las circundaban una sola vez .

Tras ellos , tras el color apagado del invierno en unos campos teñidos de sangre y sollozos , la ciudad , con su aire añejo y ahora multicultural , bajo la sombra de estar marcada para siempre con un símbolo de la humanidad más vergonzante .


No hubo cruce de palabras . Esther no podía , no quería pese a los deseos más que denotados de su acompañante , y sólo la recurrente imagen de unas manos ancianas entregándole una pequeña caja de música , fue lo que realmente la hizo evadirse de todo desde mucho antes de bajar del coche ,  una vez  éste se detuvo en la entrada del hotel ,  mientras se dirigía a la recepción en busca de la llave , seguida muy de cerca por él .

En el ascensor , poco faltó para que subiera sola. Algo parecía haberse apoderado de su persona hasta hacerla agilizar su paso ahora casi inalcanzable .  Con  las puertas del elevador casi cerradas , la interposición ajustada y con dificultad de media pierna de él provocó que éstas volviesen a abrirse y pudiese acceder a su interior.

Una actitud casi irreconocible en ella , hizo que al llegar a su planta , la sexta , abriese la puerta y la cerrase lanzándola , sin importar en absoluto quién o qué estuviese detrás , y de nuevo, la agilidad de Adam y su rapidez impidieron que otra puerta , la de la habitación, se le cerrase en la cara.

La imagen de una Esther alterada , quitándose el abrigo de forma agitada y dejándolo caer al suelo de la peor forma posible  mientras se dirigía al cuarto de baño ,  ponía a Adam en sobreaviso de lo que podría venir a continuación.

Recogiendo el abrigo y doblándolo con cuidado , justo cuando se disponía a depositarlo en uno de los reposabrazos del sofá oyó la puerta abrirse .
No escuchó pasos así que optó por darse la vuelta y la vio , apoyada en la moldura de la puerta , con los brazos cruzados sobre su pecho, observándole.

Terminando de colocar la tela en el lugar escogido, se acercó a ella con cuidado  y al llegar justo dónde pretendía , acercó una de sus manos al lado derecho del cuello de la camisa abriéndoselo ligeramente , comprobando que aquel tatuaje que tanto avivase su curiosidad la primera vez que se conocieron continuaba en el mismo lugar.

Un pedazo de tela mínimo que apenas apartó con dos de sus dedos y que con cuidado exquisito volvería a soltar , sin que su piel se viese rozada en ningún momento.

Una mirada que escondía miles de preguntas pero que ella prefirió resumir en una sola , al menos de momento,  tratando en su interior, de cobrar las fuerzas suficientes para formulársela, mientras él, apoyado en el otro listón de madera , en frente suya, esperaba impaciente escucharla.

·        ADAM: ¿Realmente ha merecido la pena ?

·        ESTHER: Te lo preguntaré una sola vez  ¿Qué haces aquí?

Su sequedad , su voz cortante , su gesto rudo y serio trasmitían con claridad una incomodidad manifiesta . Un auténtico bloque de hielo  imponente y capaz de destrozar todo a su paso . Una imagen que él  sentía que se le refrescaba .

·        ADAM: Ya te lo dije. He venido para ayudarte.

·        ESTHER: Sí, me lo dijiste , pero ¿hasta aquí?

·        ADAM: Sabía que volverías en cuanto te abrieran paso . Los del museo han sido los primeros interesados en allanarte el camino.

Ella no bajó la guardia , sin embargo, rozarse la piel de forma inconsciente donde el tatuaje se encontraba  , le hizo volver al tema inicial de la conversación.

·        ADAM. Y ahora que has logrado  estar allí ¿crees realmente que eso te devolverá la imagen bucólica que tenías antes de saber la verdad  o  sólo hará que cambies tus sentimientos hacia él?

Siendo consciente de a lo que se refería , dejó de tocarse .

·        ESTHER: Jamás lo entendiste  y  aún sigas sin entenderlo.

·        ADAM: ¿Qué se suponía que debía de entender , tu incredulidad cuando te lo dijeron o tu ansiedad al saber la verdad en boca de tu madre y que pese a todo ,pese a las pruebas , sigas creyendo en él y no en la verdad ? En lo que él te contaba. En aquellos maravilloso cuentos de hadas que te narraba cuando te dormías, en sus viajes de investigación por toda Europa y como escapó de ellos convirtiéndose en tu héroe.

·        ESTHER: Hizo lo que tuvo que hacer para sobrevivir, como muchos otros.

·        ADAM: Tal vez ,  pero ¿y los demás ? ¿Aquellos que tu gente demonizó y no hicieron nada distinto? ¿Aquellos que incluso no jugaron a ser Dios  ni ayudaron al diablo ? Curioso resulta que teniendo libertad de acceso, que pudiendo hacerlo y de hecho hayas accedido incluso a los hornos , allí, te limitases a observar la puerta , ¿Qué has sentido realmente al pasar por delante , al detenerte ante ella?  ¿Realmente vas a hacerme creer que no deseabas entrar ? ¿Vas a seguir autoconvenciéndote  de la versión de la historia que siempre quisiste creer ? –  El rostro de Esther ,cada vez más desencajado por la tensión, no lograba detener su insistencia en la narración -  ¿Sabes? Es tan fácil pensar en ello una vez estás dentro .  Todo se ha conservado tal cual estaba ,  y apenas hace falta imaginación para ver las imágenes de los días pasar .

Retirándole la mirada y centrándola en el suelo ,  se alejó de la puerta donde se apoyaba buscando un lugar dónde encontrarse más cómoda recalando  en el sofá en cuyo espaldar apoyó la cabeza  respirando hondo.

·        ESTHER:  Sigues siendo un maldito egoísta .

·        ADAM: ¿Por recordarte una verdad que te niegas a asumir o por qué soy el único que tiene el valor suficiente para hacerte enfrentar la verdad?

·        ESTHER:  Siempre supiste lo que significó y nunca dejaste de repetirme una y otra vez que mi torre de marfil se desvanecía.

·        ADAM: Jamás  te recriminé que le amases, pero ocultar la verdad y vanagloriarte de llevar “eso” tatuado .

·        ESTHER: “Eso” , como tú lo llamas,  es lo que ellos hicieron de él. Dejaron de tener sus propios nombres para pasar a ser números. Ganado que recolectar y del que olvidarse cuando ya no era útil.

·        ADAM: Menos a él , que supo hábilmente como resultar imprescindible.

Apretando sus puños sobre los cojines , la rabia interior  le hacía revivir las mismas sensaciones ya vividas con el mismo coprotagonista de esta historia años atrás.

·        ESTHER: Esta era una de las razones por  las que no quería volver .

·        ADAM: Tenerte en frente de nuevo , era una de las mías para desear que volvieras.

Inclinando su cabeza hacia la procedencia del sonido de su voz, vio su rostro justo encima suya, aquel que vio acercarse sigilosamente pensando que sus labios encontrarían poder recalar en los suyos de nuevo.

·        ESTHER: ¿No me digas que lo preparaste todo  sólo para esto?

Su sonrisa irónica y el tono de su voz le  hicieron detenerse .

·        ESTHER:  No me hagas volver a preguntarte .

Él se incorporó rodeando el mueble hasta apoyarse en la pared situada justo en frente suya.

·        ADAM: Dije que iba a ayudarte y voy a cumplir con mi palabra , al menos en parte . Tampoco es cuestión de ponerte todo en bandeja de plata .

·        ESTHER: Tiene gracia tu concepto de ayuda , pero que pienses que alguna vez la he necesitado o que realmente me hayas facilitado algo , es mucho suponer.

·        ADAM: La Pinacothéque te dio tres nombres de referencia . ¿Qué pensarías si te dijera que dos de ellos no te llevarán a ninguna parte?  

·        ESTHER:  Tu ayuda nunca ha sido gratuita , siempre ha tenido un precio , pero que pases por inventarte algo así…

Adam no pudo evitar sonreírse ante su ingenuidad manifiesta.

·        ADAM: ¿En serio crees que me lo estoy inventando? De los tres nombres dados , sólo el tercero te llevará hasta lo que quieres . Los tres son marchantes de arte en cierta forma , de ahí su vinculación .  Lo que les diferencia , a parte de los contactos y el mundo donde realmente se mueve cada uno, , es quiénes lo hacen como única fuente de ingresos y se toman el arte como un simple artículo de venta y compra , y quién no lo tiene sino como actividad complementaria y adora tanto este trabajo extra que incluso llega  a ocultar su identidad en las subastas como comprador . Este último es un coleccionista nato, con un gusto exacerbado por determinados pintores , especialmente holandeses y de una época muy concreta.

·        ESTHER: ¿Vas a someterme a un ristra de acertijos  ?

·        ADAM: Lo más curioso en todo esto es como el museo no sólo no se conforman con tenerte buscando y jugando al gato y al ratón con los nombres , si no el orden exacto en el que te han sido dados.  ¿ Quieres que continúe?

Mostrándose incrédula, le dio la venia para que prosiguiera .

·        ESTHER : Por favor.

·        ADAM: El primero de tu lista , Izan Graves , marchante británico residente en Ámsterdam . Protector y mecenas de algunos de los jóvenes  artistas holandeses más prometedores de la última década . Excelente profesional pero con un pequeño defecto, una  más que incómoda mancha en su expediente policial en su ciudad natal y en Berlín por relacionársele en determinados clubes con chicos que no gozaban de la edad , digamos legal, para llevar a cabo determinado tipo de  prácticas.

Demasiados detalles  y un nombre que ella recordaba haber visto entre sus papeles  aunque no fuera capaz de recordar el orden. Demasiada información que él manejaba con exasperante exactitud  en un instante que parecía disfrutar por sí solo.

·        ADAM :  El segundo no goza de vicios tan perniciosos,  aunque su expediente  tampoco es tan inmaculado como aparentemente quieren venderlo, tanto él como quienes lo tratan , por supuesto. Johan  Saferhields Strasse . Este no es un marchante propiamente dicho  ni tampoco es que sea de madre alemana por lo que pudiera parecer pese a su apellido . Nada más lejos de la realidad.  Sus  más de setenta imprudentes años y una rápida y oportuna huida de la Rusia de la “ Guerra Fría “,  pueden retrotraerte a las razones originales de por qué goza de una vida que no existe apoyada en una identidad completamente falsa , para ser más exactos , de un  médico asesinado bastantes años antes y cuyo cuerpo no fue finalmente reclamado.

Levantándose del sillón,  se acercó hasta su bolso extrayendo  su pequeña libreta de anotaciones .  La abrió por la mitad aproximadamente y comprobó que tanto los nombres aportados por él como su orden  eran los establecidos en los respectivos informes.   Sin moverse del lugar ni darse tan siquiera la vuelta ,  se dirigió a él de nuevo.

·        ESTHER: ¿Y el tercero?

·        ADAM: Joseph H. Weigel.

Sin error alguno que poder recriminarle , sin argumentos para su sorpresa, cerró la libreta y se dio la vuelta hacia él esperando simplemente que  continuase su disertación.

·        ADAM: Ese  no es como los demás . Es el amante del arte por excelencia del que te hablaba . Abogado prestigioso de profesión , goza de muy buena reputación tanto en Alemania  como fuera de ella. Sólo es marchante por vocación, cuando se cree en la necesidad de proteger una obra y que vuelva a su autor o cuando le apetece ampliar su excelente colección privada.

·        ESTHER :  ¿H. Weigel?
·        ADAM: Alemán de pura raza.

Aquellas últimas palabras  con aquel concreto tintineo de su voz la hicieron estremecerse y él se percató de ello .

·        ADAM: Ha representado a artistas , de hecho se sabe que aún lleva a algunos  aunque sus nombres no le vinculen, de ahí que goce de una  posición preeminente en este mundo .  

·        ESTHER: ¿Y su vinculación con la colección?

·        ADAM: Hace años  que se coló la información de que el último cuadro de la colección tenía un autor concreto  y que incluso aún vivía. Las referencias últimas le vinculaban a él con ese nombre y con ese cuadro. Yo diría , que sin duda es tu hombre , e incluso me atrevería a afirmar que sólo él será capaz de llevarte hasta la obra que la cierra o a su autor.

·        ESTHER : Pareces conocerle algo más que de oídas.

·        ADAM: Que lo dejase todo de lado después de que te marchases no significa que abandonase los círculos en los que siempre me he movido, y ya sabes cómo es eso, siempre hay alguien que habla y alguien que expande la información, aún así , le conocí hace años , durante una exposición en Belgrado.

Devolviendo la libreta al interior del bolso , se dio la vuelta mirándole a los ojos directamente  y sin que se los retirase, caminó hacia él  desafiantemente . A mitad de camino, en su rostro se reflejó una sonrisa harto familiar para él , malévola y provocativa. Aquel rostro que ella sabía emplear muy bien cuando sólo buscaba conseguir un objetivo concreto.

·        ESTHER : Le conoces. Has hablado con él. Le has tratado y sin embargo pretendes usarme a mí como intermediario ¿por qué?

Acosado por su presencia , sin posibilidad de escapar ni intención de hacerlo pero  sin dejar de sentir aquello que sabía que no había olvidado , esperó su siguiente movimiento.

·        ADAM: No le conozco tanto como crees ni gozo de su confianza.

·        ESTHER : No es cuestión de confianza, son negocios  y tú no me lo  estás contando todo ¿Por qué?

A cada nueva pregunta,  insistente , su tono de voz y su determinación se incrementaban.

·        ADAM: Suele organizar las exposiciones de quiénes lleva , por eso sé lo de su vinculación con artistas .

·        ESTHER: ¿Por qué?

Con pocos centímetros de distancia entre ambos , a él aquella situación comenzó a ponerle tenso y nervioso.

·        ADAM: No es accesible. Nada accesible . Es un tipo extraño y seco , pero excesivamente receloso de sus clientes y sus asuntos .

·        ESTHER: ¿Y por qué crees entonces que vulneraría su inaccesibilidad conmigo?

Visualizándola hasta donde la vista le alcanzaba , volvió a recalar en sus ojos .

·        ESTHER : ¿No estarás hablando en serio?

·        ADAM:  Yo no he dicho nada .

·        ESTHER: Aún eres capaz de …

Ante su sonrisa , ella se apartó  un poco.

·        ADAM: No es lo que piensas . Bastará que le digas tu nombre , con eso sólo generarás su interés. Sabe quién eres .

Como figuras de sal , uno frente al otro , no cesaban en su empeño de tratar  de averiguar qué pasaba por la cabeza del otro .

Hoy como antaño, aquella inusual facilidad para la contemplación fija , sin que todo lo que les rodease importase, volvía a hacer acto de presencia , y de la misma forma que entonces , las ganas por tocarse , propias de cualquier pareja de amantes  en los que aún quedase algo por rescatar , dejaban paso al placer de la contemplación infinita como forma suprema de de deleitarse con la presencia del otro.

Pero  también como entonces , aquella contemplación acababa retorciéndose y se volvía virulenta y desagradable .
La incomodidad hacía acto de presencia una vez más  y los ojos , siempre en uno de los dos casos, acababan buscando una salida , un halo de aire en los que poder salir airoso antes de ceder un solo ápice más , ese ápice que sólo ellos eran capaces de captar y en donde la voluntad dejaba el cuerpo por completo sin importar nada más.

Y aunque le pareciera imposible , esta vez le tocó a ella . La mujer fuerte que creía  conocerse a sí misma, aquella que estaba segura de que  todo habría pasado , de que sólo formaba parte de su historia vital , se consumía para fundirse con su presente . 
Aquella sensación continua de aquellos días , como si el tiempo se hubiese detenido aquel entonces  , aquella percepción de ser acariciada por sus manos sin tan siquiera tocarse , todo volvía a reflejarse delante suya , con su imagen en frente , observándola .

Pero tal y como sucediera en aquel entonces  el raciocinio volvió a hacer acto de presencia , y el  presente ocupó de nuevo su lugar .  

·        ESTHER:  Apuesto a qué te mueres de ganas por qué te pregunte dónde puedo encontrarle.

·        ADAM: Mañana . Círculo de Bellas Artes . Inaugura una exposición de las que suele organizar cuando se trata de alguien que lleva. Está previsto que comience a las seis de la  tarde. No hará falta que preguntes por él, estoy seguro de que le reconocerás nada más verlo.

·        ESTHER: ¿Y tú?

·        ADAM: A mí podrás encontrarme en París , en mi estudio, si es que te acuerdas cómo llegar.

Dejándole espacio para salir , no dijo nada más , tampoco hizo falta . Aquella indirecta rogándole que se marchase fue suficiente , pero antes de que pudiera atravesar la puerta , volvió a girar su cabeza una vez más , y aquella figura tan familiar ,  con la cabeza hacia el suelo , fue la última imagen que se llevó de ella.

Mientras él bajaba en el ascensor , dispuso de su móvil resguardado en uno de los bolsillos de la chaqueta buscando en su agenda un número concreto , pero sólo cuando salió del vestíbulo y se encontraba en la calle , lo marcó.

·        ADAM: Todo listo. Avísale.

Mientras que los pasos le distanciaban, en la habitación, Esther trataba de no pensar cuántas cosas no parecían casar   y cómo él lo había provocado todo . la forma en que ella había reavivado algo perdido u olvidado  que no le traía buenos recuerdos , y como su personalidad , tan atrayente como destructiva, seguía consumiéndola , abarcándola por completo.

Adam era así, y el tiempo no había hecho más que confirmar su personalidad misteriosa y atrayente , la de un artista capaz de hacer de un pedazo de arcilla que usaba como modelo ,perfección absoluta sólo endiosada cuando pasaba a convertirla en piedra o en bronce .

El paso del tiempo no le había hecho cambiar. No  haber mantenido contacto con él , no le había hecho redescubrir a alguien diferente del que dejó años atrás. Alguien que podía con ella y  sin embargo odiaba con toda sus fuerzas por convertirla en algo que no era cuando estaba con él.
El artista que tanto admiraba , dejaba paso al hombre que nunca llegó a conocer .  Amante incondicional del primero , el segundo lo acaparaba todo , la destrozaba interiormente sin que pudiera huir de él y sin saber la razón de su dependencia, consciente de que la amaba  pero que hacerlo de aquella manera tan intensa acabaría con ellos tarde o temprano.

Aún hoy, al mirarle a los ojos , era  a aquel hombre al que veía en ellos . Aquel que la había amado y hecho sentir como ninguno , pero también  veía a al que no supo estar a la altura cuando más le necesitó.

Escuchar su voz tras la llamada telefónica realizada hubiera bastado . Que el consulado británico hubiera decidido ayudarla no estaba  en su mano, pero al menos no se hubiera sentido tan sola. Y sin embargo , recordando en la soledad de su habitación esa tarde , podía volver a ver sus ojos al otro lado de la línea , mirando el móvil con deseos de cogerlo y contestar , y no obstante , evitando hacerlo .

Una contestación que nunca se produjo y cuyas excusas no quiso escuchar fue lo que motivó que la repatriaran a Inglaterra sin sus pertenencias .  Acompañada policialmente desde los calabozos de la comisaría central en Berlín hasta el Aeropuerto , prácticamente se aseguraron  a pie de pista de que no descendía del avión.  
Un incidente diplomático que lo empañaría todo y al que ella continuaba dando vueltas pese a los años transcurridos junto con la misma sensación de impotencia de entonces , nada mermado pese a su entrada  por fín culminada.

Una única pregunta que la acompañaría acostada en su cama mientras el sueño se hacía con ella  y que no desaparecería hasta el día siguiente ,  durante el cual, permaneció en el hotel hasta que llegase la hora de prepararse para el evento en el Círculo de Bellas Artes.

Un repaso exhaustivo y continuado a sus notas añadiendo las nuevas procedentes de los archivos que pudo estudiar y ver, algo de descanso después de un ligero almuerzo tempranero , y tocaba quedar lista para salir y enfrentarse a su mejor baza según Adam. Una apuesta presuntamente segura . La única carta que posiblemente tocaría de las tres expuestas.

Faltando apenas media hora del comienzo oficial de la Exposición, el coche que le serviría hasta su marcha como vehículo de desplazamiento , la esperaba en la puerta .  Los atascos  a esa hora, notables ,  produjeron una impuntualidad no deseada y a la que no estaba acostumbrada , por lo que cuando llegó a su destino, las fase previa de presentaciones y discursos había finalizado y los asistentes , se dedicaban a  disfrutar de las copas de vino y los canapés que adornaban la estancia hábilmente ,  en los puntos propicios para no dejar de visualizar las obras expuestas , logrando el objetivo de captación de atención.

Como una visitante más , comenzó a pasear por el interior de las instalaciones habilitadas para la misma y sin darse cuenta ,  la muestra  comenzó a interesarle olvidándose , por un instante,  de lo que la había llevado hasta allí.

Tras apurar la copa de vino blanco que portaba en una de sus manos , no pudo evitar detenerse en frente de una de las obras . Sin medir el tiempo transcurrido , inmersa por completo en la obra , una copa de vino blanco ofrecida ante sus ojos y unas palabras en un idioma reconocible la trajeron de vuelta:  “Durch die Arbeit versunken zu tun?” (¿Embelesada por la obra ?)
                                                                                                  
Tras observar la copa ofrecida,  siguió el sonido de aquella voz imponente con aquella pronunciación alemana capaz de causar escalofríos. Tras ella , un hombre, pero no uno cualquiera.  Elegantemente vestido y gesto serio , su rostro le resultaba familiar  así como sus maneras . Tras unos instantes tratando de recordar dónde le había visto , le vino a la memoria el vestíbulo del hotel nada más entrar el día que llegó, y el hombre de porte distinguido  que la saludaba al otro lado del pasillo en la Gerencia del Múseo.

Ayudándola a decidirse , le gesticuló ofreciéndole de nuevo la copa   retirándole la que yacía vacía .

·        JOSEPH : Disculpe mi atrevimiento, pensé  que hablaba con una compatriota Srta. Neuman. Soy Joseph  Weigel y creo que andaba buscándome.


Ana Patricia Cruz López
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