LA MUJER DEL RETRATO
ADAM Y EL HOMBRE CLAVE.
ADAM Y EL HOMBRE CLAVE.
Aquella vuelta al hotel,
silenciosa , perdida , acompañada por quién menos esperaba ver , especialmente
allí.
Un transcurso eterno por una
carretera sin demasiada afluencia de tráfico . Una vuelta durante la cual quiso
escapar de allí poseyendo alas imposibles. Unos kilómetros que se alargaban en
demasía respecto a la ida y durante los
cuales se sintió muy observada , tanto cuando ello se producía como cuando no se
llevaba a cabo.
Cada uno sentado a un lado del
asiento trasero del coche . Ninguna explicación que pedir , al menos de momento,
ninguna que dar .
Y mientras , a través de la
ventana del coche , amplios pastos que pasaban ante sus ojos . Una visión ante
la que su mente se retrotraía y trataba de conjuntar las cientos , las miles de
fotografías que sólo pudo retomar una vez , de forma voluntaria, en los
archivos y registros históricos del Holocausto.
La imagen perenne de unas vías
de tren que ahora nadie utilizaba y que en otra época sólo señalaban el camino
de una muerte segura para la mayoría de los que las circundaban una sola vez .
Tras ellos , tras el color
apagado del invierno en unos campos teñidos de sangre y sollozos , la ciudad ,
con su aire añejo y ahora multicultural , bajo la sombra de estar marcada para
siempre con un símbolo de la humanidad más vergonzante .
No hubo cruce de palabras . Esther
no podía , no quería pese a los deseos más que denotados de su acompañante , y
sólo la recurrente imagen de unas manos ancianas entregándole una pequeña caja
de música , fue lo que realmente la hizo evadirse de todo desde mucho antes de
bajar del coche , una vez éste se detuvo en la entrada del hotel , mientras se dirigía a la recepción en busca de
la llave , seguida muy de cerca por él .
En el ascensor , poco faltó
para que subiera sola. Algo parecía haberse apoderado de su persona hasta
hacerla agilizar su paso ahora casi inalcanzable . Con las
puertas del elevador casi cerradas , la interposición ajustada y con dificultad
de media pierna de él provocó que éstas volviesen a abrirse y pudiese acceder a
su interior.
Una actitud casi irreconocible
en ella , hizo que al llegar a su planta , la sexta , abriese la puerta y la
cerrase lanzándola , sin importar en absoluto quién o qué estuviese detrás , y
de nuevo, la agilidad de Adam y su rapidez impidieron que otra puerta , la de
la habitación, se le cerrase en la cara.
La imagen de una Esther alterada
, quitándose el abrigo de forma agitada y dejándolo caer al suelo de la peor
forma posible mientras se dirigía al
cuarto de baño , ponía a Adam en
sobreaviso de lo que podría venir a continuación.
Recogiendo el abrigo y
doblándolo con cuidado , justo cuando se disponía a depositarlo en uno de los
reposabrazos del sofá oyó la puerta abrirse .
No escuchó pasos así que optó
por darse la vuelta y la vio , apoyada en la moldura de la puerta , con los
brazos cruzados sobre su pecho, observándole.
Terminando de colocar la tela
en el lugar escogido, se acercó a ella con cuidado y al llegar justo dónde pretendía , acercó
una de sus manos al lado derecho del cuello de la camisa abriéndoselo
ligeramente , comprobando que aquel tatuaje que tanto avivase su curiosidad la
primera vez que se conocieron continuaba en el mismo lugar.
Un pedazo de tela mínimo que
apenas apartó con dos de sus dedos y que con cuidado exquisito volvería a
soltar , sin que su piel se viese rozada en ningún momento.
Una mirada que escondía miles
de preguntas pero que ella prefirió resumir en una sola , al menos de momento, tratando en su interior, de cobrar las
fuerzas suficientes para formulársela, mientras él, apoyado en el otro listón
de madera , en frente suya, esperaba impaciente escucharla.
·
ADAM: ¿Realmente ha merecido la pena ?
·
ESTHER: Te lo preguntaré una sola vez ¿Qué haces aquí?
Su sequedad , su voz cortante
, su gesto rudo y serio trasmitían con claridad una incomodidad manifiesta . Un
auténtico bloque de hielo imponente y
capaz de destrozar todo a su paso . Una imagen que él sentía que se le refrescaba .
·
ADAM: Ya te lo dije. He venido para ayudarte.
·
ESTHER: Sí, me lo dijiste , pero ¿hasta aquí?
·
ADAM: Sabía que volverías en cuanto te abrieran
paso . Los del museo han sido los primeros interesados en allanarte el camino.
Ella no bajó la guardia , sin
embargo, rozarse la piel de forma inconsciente donde el tatuaje se encontraba , le hizo volver al tema inicial de la
conversación.
·
ADAM. Y ahora que has logrado estar allí ¿crees realmente que eso te
devolverá la imagen bucólica que tenías antes de saber la verdad o sólo
hará que cambies tus sentimientos hacia él?
Siendo consciente de a lo que
se refería , dejó de tocarse .
·
ESTHER: Jamás lo entendiste y aún
sigas sin entenderlo.
·
ADAM: ¿Qué se suponía que debía de entender , tu
incredulidad cuando te lo dijeron o tu ansiedad al saber la verdad en boca de
tu madre y que pese a todo ,pese a las pruebas , sigas creyendo en él y no en la
verdad ? En lo que él te contaba. En aquellos maravilloso cuentos de hadas que
te narraba cuando te dormías, en sus viajes de investigación por toda Europa y
como escapó de ellos convirtiéndose en tu héroe.
·
ESTHER: Hizo lo que tuvo que hacer para
sobrevivir, como muchos otros.
·
ADAM: Tal vez , pero ¿y los demás ? ¿Aquellos que tu gente
demonizó y no hicieron nada distinto? ¿Aquellos que incluso no jugaron a ser
Dios ni ayudaron al diablo ? Curioso
resulta que teniendo libertad de acceso, que pudiendo hacerlo y de hecho hayas
accedido incluso a los hornos , allí, te limitases a observar la puerta , ¿Qué
has sentido realmente al pasar por delante , al detenerte ante ella? ¿Realmente vas a hacerme creer que no deseabas
entrar ? ¿Vas a seguir autoconvenciéndote
de la versión de la historia que siempre quisiste creer ? – El rostro de Esther ,cada vez más desencajado
por la tensión, no lograba detener su insistencia en la narración - ¿Sabes? Es tan fácil pensar en ello una vez
estás dentro . Todo se ha conservado tal
cual estaba , y apenas hace falta
imaginación para ver las imágenes de los días pasar .
Retirándole la mirada y
centrándola en el suelo , se alejó de la
puerta donde se apoyaba buscando un lugar dónde encontrarse más cómoda recalando en el sofá en cuyo espaldar apoyó la
cabeza respirando hondo.
·
ESTHER: Sigues
siendo un maldito egoísta .
·
ADAM: ¿Por recordarte una verdad que te niegas a
asumir o por qué soy el único que tiene el valor suficiente para hacerte
enfrentar la verdad?
·
ESTHER:
Siempre supiste lo que significó y nunca dejaste de repetirme una y otra
vez que mi torre de marfil se desvanecía.
·
ADAM: Jamás te recriminé que le amases, pero ocultar la
verdad y vanagloriarte de llevar “eso” tatuado .
·
ESTHER: “Eso” , como tú lo llamas, es lo que ellos hicieron de él. Dejaron de
tener sus propios nombres para pasar a ser números. Ganado que recolectar y del
que olvidarse cuando ya no era útil.
·
ADAM: Menos a él , que supo hábilmente como
resultar imprescindible.
Apretando sus puños sobre los
cojines , la rabia interior le hacía
revivir las mismas sensaciones ya vividas con el mismo coprotagonista de esta
historia años atrás.
·
ESTHER: Esta era una de las razones por las que no quería volver .
·
ADAM: Tenerte en frente de nuevo , era una de
las mías para desear que volvieras.
Inclinando su cabeza hacia la
procedencia del sonido de su voz, vio su rostro justo encima suya, aquel que
vio acercarse sigilosamente pensando que sus labios encontrarían poder recalar
en los suyos de nuevo.
·
ESTHER: ¿No me digas que lo preparaste todo sólo para esto?
Su sonrisa irónica y el tono
de su voz le hicieron detenerse .
·
ESTHER:
No me hagas volver a preguntarte .
Él se incorporó rodeando el
mueble hasta apoyarse en la pared situada justo en frente suya.
·
ADAM: Dije que iba a ayudarte y voy a cumplir
con mi palabra , al menos en parte . Tampoco es cuestión de ponerte todo en
bandeja de plata .
·
ESTHER: Tiene gracia tu concepto de ayuda , pero
que pienses que alguna vez la he necesitado o que realmente me hayas facilitado
algo , es mucho suponer.
·
ADAM: La Pinacothéque te dio tres nombres de
referencia . ¿Qué pensarías si te dijera que dos de ellos no te llevarán a
ninguna parte?
·
ESTHER: Tu ayuda nunca ha sido gratuita , siempre ha tenido
un precio , pero que pases por inventarte algo así…
Adam no pudo evitar sonreírse
ante su ingenuidad manifiesta.
·
ADAM: ¿En serio crees que me lo estoy
inventando? De los tres nombres dados , sólo el tercero te llevará hasta lo que
quieres . Los tres son marchantes de arte en cierta forma , de ahí su
vinculación . Lo que les diferencia , a
parte de los contactos y el mundo donde realmente se mueve cada uno, , es
quiénes lo hacen como única fuente de ingresos y se toman el arte como un
simple artículo de venta y compra , y quién no lo tiene sino como actividad
complementaria y adora tanto este trabajo extra que incluso llega a ocultar su identidad en las subastas como
comprador . Este último es un coleccionista nato, con un gusto exacerbado por
determinados pintores , especialmente holandeses y de una época muy concreta.
·
ESTHER: ¿Vas a someterme a un ristra de
acertijos ?
·
ADAM: Lo más curioso en todo esto es como el
museo no sólo no se conforman con tenerte buscando y jugando al gato y al ratón
con los nombres , si no el orden exacto en el que te han sido dados. ¿ Quieres que continúe?
Mostrándose incrédula, le dio
la venia para que prosiguiera .
·
ESTHER : Por favor.
·
ADAM: El primero de tu lista , Izan Graves ,
marchante británico residente en Ámsterdam . Protector y mecenas de algunos de
los jóvenes artistas holandeses más
prometedores de la última década . Excelente profesional pero con un pequeño
defecto, una más que incómoda mancha en
su expediente policial en su ciudad natal y en Berlín por relacionársele en
determinados clubes con chicos que no gozaban de la edad , digamos legal, para
llevar a cabo determinado tipo de prácticas.
Demasiados detalles y un nombre que ella recordaba haber visto
entre sus papeles aunque no fuera capaz
de recordar el orden. Demasiada información que él manejaba con exasperante
exactitud en un instante que parecía
disfrutar por sí solo.
·
ADAM : El
segundo no goza de vicios tan perniciosos,
aunque su expediente tampoco es
tan inmaculado como aparentemente quieren venderlo, tanto él como quienes lo
tratan , por supuesto. Johan Saferhields
Strasse . Este no es un marchante propiamente dicho ni tampoco es que sea de madre alemana por lo
que pudiera parecer pese a su apellido . Nada más lejos de la realidad. Sus
más de setenta imprudentes años y una rápida y oportuna huida de la
Rusia de la “ Guerra Fría “, pueden
retrotraerte a las razones originales de por qué goza de una vida que no existe
apoyada en una identidad completamente falsa , para ser más exactos , de
un médico asesinado bastantes años antes
y cuyo cuerpo no fue finalmente reclamado.
Levantándose del sillón, se acercó hasta su bolso extrayendo su pequeña libreta de anotaciones . La abrió por la mitad aproximadamente y
comprobó que tanto los nombres aportados por él como su orden eran los establecidos en los respectivos
informes. Sin moverse del lugar ni
darse tan siquiera la vuelta , se
dirigió a él de nuevo.
·
ESTHER: ¿Y el tercero?
·
ADAM: Joseph H. Weigel.
Sin error alguno que poder
recriminarle , sin argumentos para su sorpresa, cerró la libreta y se dio la
vuelta hacia él esperando simplemente que
continuase su disertación.
·
ADAM: Ese
no es como los demás . Es el amante del arte por excelencia del que te
hablaba . Abogado prestigioso de profesión , goza de muy buena reputación tanto
en Alemania como fuera de ella. Sólo es
marchante por vocación, cuando se cree en la necesidad de proteger una obra y que
vuelva a su autor o cuando le apetece ampliar su excelente colección privada.
·
ESTHER :
¿H. Weigel?
·
ADAM: Alemán de pura raza.
Aquellas últimas palabras con aquel concreto tintineo de su voz la
hicieron estremecerse y él se percató de ello .
·
ADAM: Ha representado a artistas , de hecho se
sabe que aún lleva a algunos aunque sus
nombres no le vinculen, de ahí que goce de una posición preeminente en este mundo .
·
ESTHER: ¿Y su vinculación con la colección?
·
ADAM: Hace años
que se coló la información de que el último cuadro de la colección tenía
un autor concreto y que incluso aún
vivía. Las referencias últimas le vinculaban a él con ese nombre y con ese
cuadro. Yo diría , que sin duda es tu hombre , e incluso me atrevería a afirmar
que sólo él será capaz de llevarte hasta la obra que la cierra o a su autor.
·
ESTHER : Pareces conocerle algo más que de oídas.
·
ADAM: Que lo dejase todo de lado después de que
te marchases no significa que abandonase los círculos en los que siempre me he
movido, y ya sabes cómo es eso, siempre hay alguien que habla y alguien que
expande la información, aún así , le conocí hace años , durante una exposición
en Belgrado.
Devolviendo la libreta al
interior del bolso , se dio la vuelta mirándole a los ojos directamente y sin que se los retirase, caminó hacia
él desafiantemente . A mitad de camino,
en su rostro se reflejó una sonrisa harto familiar para él , malévola y
provocativa. Aquel rostro que ella sabía emplear muy bien cuando sólo buscaba
conseguir un objetivo concreto.
·
ESTHER : Le conoces. Has hablado con él. Le has
tratado y sin embargo pretendes usarme a mí como intermediario ¿por qué?
Acosado por su presencia , sin
posibilidad de escapar ni intención de hacerlo pero sin dejar de sentir aquello que sabía que no
había olvidado , esperó su siguiente movimiento.
·
ADAM: No le conozco tanto como crees ni gozo de
su confianza.
·
ESTHER : No es cuestión de confianza, son negocios
y tú no me lo estás contando todo ¿Por qué?
A cada nueva pregunta, insistente , su tono de voz y su determinación
se incrementaban.
·
ADAM: Suele organizar las exposiciones de quiénes
lleva , por eso sé lo de su vinculación con artistas .
·
ESTHER: ¿Por qué?
Con pocos centímetros de
distancia entre ambos , a él aquella situación comenzó a ponerle tenso y
nervioso.
·
ADAM: No es accesible. Nada accesible . Es un
tipo extraño y seco , pero excesivamente receloso de sus clientes y sus asuntos
.
·
ESTHER: ¿Y por qué crees entonces que vulneraría
su inaccesibilidad conmigo?
Visualizándola hasta donde la
vista le alcanzaba , volvió a recalar en sus ojos .
·
ESTHER : ¿No estarás hablando en serio?
·
ADAM: Yo
no he dicho nada .
·
ESTHER: Aún eres capaz de …
Ante su sonrisa , ella se
apartó un poco.
·
ADAM: No es lo que piensas . Bastará que le
digas tu nombre , con eso sólo generarás su interés. Sabe quién eres .
Como figuras de sal , uno
frente al otro , no cesaban en su empeño de tratar de averiguar qué pasaba por la cabeza del otro
.
Hoy como antaño, aquella
inusual facilidad para la contemplación fija , sin que todo lo que les rodease
importase, volvía a hacer acto de presencia , y de la misma forma que entonces
, las ganas por tocarse , propias de cualquier pareja de amantes en los que aún quedase algo por rescatar ,
dejaban paso al placer de la contemplación infinita como forma suprema de de
deleitarse con la presencia del otro.
Pero también como entonces , aquella contemplación
acababa retorciéndose y se volvía virulenta y desagradable .
La incomodidad hacía acto de
presencia una vez más y los ojos ,
siempre en uno de los dos casos, acababan buscando una salida , un halo de aire
en los que poder salir airoso antes de ceder un solo ápice más , ese ápice que
sólo ellos eran capaces de captar y en donde la voluntad dejaba el cuerpo por
completo sin importar nada más.
Y aunque le pareciera
imposible , esta vez le tocó a ella . La mujer fuerte que creía conocerse a sí misma, aquella que estaba
segura de que todo habría pasado , de
que sólo formaba parte de su historia vital , se consumía para fundirse con su
presente .
Aquella sensación continua de
aquellos días , como si el tiempo se hubiese detenido aquel entonces , aquella percepción de ser acariciada por sus
manos sin tan siquiera tocarse , todo volvía a reflejarse delante suya , con su
imagen en frente , observándola .
Pero tal y como sucediera en
aquel entonces el raciocinio volvió a
hacer acto de presencia , y el presente ocupó
de nuevo su lugar .
·
ESTHER:
Apuesto a qué te mueres de ganas por qué te pregunte dónde puedo
encontrarle.
·
ADAM: Mañana . Círculo de Bellas Artes . Inaugura
una exposición de las que suele organizar cuando se trata de alguien que lleva.
Está previsto que comience a las seis de la
tarde. No hará falta que preguntes por él, estoy seguro de que le
reconocerás nada más verlo.
·
ESTHER: ¿Y tú?
·
ADAM: A mí podrás encontrarme en París , en mi
estudio, si es que te acuerdas cómo llegar.
Dejándole espacio para salir ,
no dijo nada más , tampoco hizo falta . Aquella indirecta rogándole que se
marchase fue suficiente , pero antes de que pudiera atravesar la puerta , volvió
a girar su cabeza una vez más , y aquella figura tan familiar , con la cabeza hacia el suelo , fue la última
imagen que se llevó de ella.
Mientras él bajaba en el
ascensor , dispuso de su móvil resguardado en uno de los bolsillos de la
chaqueta buscando en su agenda un número concreto , pero sólo cuando salió del
vestíbulo y se encontraba en la calle , lo marcó.
·
ADAM: Todo listo. Avísale.
Mientras que los pasos le
distanciaban, en la habitación, Esther trataba de no pensar cuántas cosas no
parecían casar y cómo él lo había
provocado todo . la forma en que ella había reavivado algo perdido u
olvidado que no le traía buenos
recuerdos , y como su personalidad , tan atrayente como destructiva, seguía
consumiéndola , abarcándola por completo.
Adam era así, y el tiempo no
había hecho más que confirmar su personalidad misteriosa y atrayente , la de un
artista capaz de hacer de un pedazo de arcilla que usaba como modelo ,perfección
absoluta sólo endiosada cuando pasaba a convertirla en piedra o en bronce .
El paso del tiempo no le había
hecho cambiar. No haber mantenido
contacto con él , no le había hecho redescubrir a alguien diferente del que dejó
años atrás. Alguien que podía con ella y sin embargo odiaba con toda sus fuerzas por
convertirla en algo que no era cuando estaba con él.
El artista que tanto admiraba
, dejaba paso al hombre que nunca llegó a conocer . Amante incondicional del primero , el segundo
lo acaparaba todo , la destrozaba interiormente sin que pudiera huir de él y
sin saber la razón de su dependencia, consciente de que la amaba pero que hacerlo de aquella manera tan
intensa acabaría con ellos tarde o temprano.
Aún hoy, al mirarle a los ojos
, era a aquel hombre al que veía en
ellos . Aquel que la había amado y hecho sentir como ninguno , pero también veía a al que no supo estar a la altura
cuando más le necesitó.
Escuchar su voz tras la
llamada telefónica realizada hubiera bastado . Que el consulado británico hubiera
decidido ayudarla no estaba en su mano,
pero al menos no se hubiera sentido tan sola. Y sin embargo , recordando en la
soledad de su habitación esa tarde , podía volver a ver sus ojos al otro lado
de la línea , mirando el móvil con deseos de cogerlo y contestar , y no obstante
, evitando hacerlo .
Una contestación que nunca se
produjo y cuyas excusas no quiso escuchar fue lo que motivó que la repatriaran
a Inglaterra sin sus pertenencias . Acompañada
policialmente desde los calabozos de la comisaría central en Berlín hasta el
Aeropuerto , prácticamente se aseguraron
a pie de pista de que no descendía del avión.
Un incidente diplomático que
lo empañaría todo y al que ella continuaba dando vueltas pese a los años
transcurridos junto con la misma sensación de impotencia de entonces , nada
mermado pese a su entrada por fín
culminada.
Una única pregunta que la
acompañaría acostada en su cama mientras el sueño se hacía con ella y que no desaparecería hasta el día siguiente
, durante el cual, permaneció en el
hotel hasta que llegase la hora de prepararse para el evento en el Círculo de
Bellas Artes.
Un repaso exhaustivo y
continuado a sus notas añadiendo las nuevas procedentes de los archivos que
pudo estudiar y ver, algo de descanso después de un ligero almuerzo tempranero
, y tocaba quedar lista para salir y enfrentarse a su mejor baza según Adam. Una
apuesta presuntamente segura . La única carta que posiblemente tocaría de las
tres expuestas.
Faltando apenas media hora del
comienzo oficial de la Exposición, el coche que le serviría hasta su marcha
como vehículo de desplazamiento , la esperaba en la puerta . Los atascos
a esa hora, notables , produjeron
una impuntualidad no deseada y a la que no estaba acostumbrada , por lo que
cuando llegó a su destino, las fase previa de presentaciones y discursos había
finalizado y los asistentes , se dedicaban a
disfrutar de las copas de vino y los canapés que adornaban la estancia hábilmente
, en los puntos propicios para no dejar
de visualizar las obras expuestas , logrando el objetivo de captación de atención.
Como una visitante más ,
comenzó a pasear por el interior de las instalaciones habilitadas para la misma
y sin darse cuenta , la muestra comenzó a interesarle olvidándose , por un
instante, de lo que la había llevado
hasta allí.
Tras apurar la copa de vino
blanco que portaba en una de sus manos , no pudo evitar detenerse en frente de
una de las obras . Sin medir el tiempo transcurrido , inmersa por completo en
la obra , una copa de vino blanco ofrecida ante sus ojos y unas palabras en un
idioma reconocible la trajeron de vuelta:
“Durch die Arbeit versunken zu
tun?” (¿Embelesada por la obra ?)
Tras observar la copa ofrecida,
siguió el sonido de aquella voz
imponente con aquella pronunciación alemana capaz de causar escalofríos. Tras
ella , un hombre, pero no uno cualquiera.
Elegantemente vestido y gesto serio , su rostro le resultaba familiar así como sus maneras . Tras unos instantes
tratando de recordar dónde le había visto , le vino a la memoria el vestíbulo
del hotel nada más entrar el día que llegó, y el hombre de porte distinguido que la saludaba al otro lado del pasillo en la
Gerencia del Múseo.
Ayudándola a decidirse , le
gesticuló ofreciéndole de nuevo la copa
retirándole la que yacía vacía .
·
JOSEPH : Disculpe mi atrevimiento, pensé que hablaba con una compatriota Srta. Neuman.
Soy Joseph Weigel y creo que andaba buscándome.
Ana Patricia Cruz López
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