LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO VIGÉSIMO CUARTO ( Primera
parte)
Visiblemente débil , apoyada
sobre Kyliam, ambos volvieron al poblado . Tras adentrarse ambos en lo qué se
había convertido en su residencia provisional durante su estancia allí, la
ayudó a recostarse en el camastro y
mientras se aseguraba de que repusiera fuerzas y se encontrase mejor , Aileen entró
apresuradamente .
Les había visto acercarse ,
pero también había presagiado algo más y el temor por ello se reflejaba en su
rostro. El miedo evidenciado alertó a Kyliam.
·
KYLIAM: ¿Qué sucede?
·
AILEEN: Han cambiado de planes .
Aileen se centró en Veleda , aún aturdida y
creyéndola no del todo consciente continuó hablando.
·
KYLIAM: ¿De qué estás hablando?
·
AILEEN:
Lo que suponía la alianza perfecta ahora se ha convertido en la excusa
perfecta . Su sacrificio les librará del
traidor.
Kaley había escuchado sus
últimas palabras mientras se adentraba y unía a ellos.
·
KALEY:
¿Sacrificar al traidor? ¿Alguien piensa que me va a privar de ese
placer?
Kyliam volvió a observar a una
Veleda que continuaba débil y aturdida ,pero que hacía todo lo posible por
volver a la normalidad.
·
AILEEN: Todo parece haberse acelerado con el
eclipse de mañana .
·
KALEY: Eso mismo dijo ella.
·
AILEEN: La luna de sangre entrará en plenitud
aprovechando la luna llena que se eclipsará mañana. Morrigan ha logrado convencer a Darren del cambio en
base a que si la presa del sacrificio es mayor eso incrementa la recompensa.
·
KALEY: Tratan de quitarse de en medio lo que se ha convertido en un problema.
·
KYLIAM: En un problema no, en un enemigo.
Aengus ha decidido mostrar su cara menos
amable y saben que no estará de su parte . Ellos le deben aquello en lo que se
ha convertido . Lleva mucho tiempo esperando este momento .
·
AILEEN: Sí, pero su objetivo sigue siendo el mismo y no podrá hacerlo
solo, además, la fiesta …
Sin que el aturdimiento
desapareciera del todo, Veleda trató de incorporarse en el camastro. Ante la
dificultad mostrada para ello , Kaley y Kyliam trataron de ayudarla para que
pudiera sentarse en donde mismo se encontraba, pero tras insistirles en que
deseaba hacerlo en el borde de la cama ,
ambos la ayudaron a sentarse
según sus deseos.
Con ambas manos apoyadas a
cada lado de su cuerpo y la cabeza baja , aún respiraba con dificultad
costándole pronunciar una sola palabra, no obstante, sintiéndose observada, se
dirigió a ellos tratando de encontrar
una respuesta coherente.
·
VELEDA: Ejecutado por su propio hermano, tal
como debió ser desde el principio.
·
KALEY: ¿Brian?
·
VELEDA: Y Darren habrá completado el circulo
rematando a su hijo una vez esté se encuentre embelesado con su supuesto
triunfo.
·
KYLIAM: ¡ Dos por el precio de uno!
Los rostros de sorpresa de
ambos hombres contrastaban con el casi
lastimoso gesto de una Aileen que no podía dejar de observarla con
condescendencia lastimosa . De todos los presentes la estancia , las únicas que
sabían realmente cuál sería el final de
todo esto eran ellas dos, por eso, cuando Veleda se acrecentó de algo más de
fuerza , fue a Aileen a la que miró fijamente.
·
AILEEN:
Eso le destrozará , y no será al único.
La sorpresa se convirtió en un
extraño juego de incógnitas no resueltas y de mensajes clave entre las dos
mujeres que llegaba a desquiciar .
·
VELEDA: ¿ Hay alguna otra opción? Soy toda
oídos.
·
AILEEN: ¿Aún no la controlas y pretendes jugar
con fuego?
·
VELEDA: No creo ser la persona más recomendable
para recordarte la máxima de los dioses.
·
AILEEN: No. No lo eres, pero tampoco hace falta.
Hartos ambos , decidieron
acotar de una vez aquel intercambio de palabras aparentemente sin sentido.
·
KALEY: ¿De qué estáis hablando?
·
AILEEN: ¿Vas a decírselo tú o prefieres que lo
haga yo?
Veleda intentó levantarse del camastro tambaleándose
. Ante la visión de que terminase en el suelo, Kaley se acercó rápidamente para
ayudarla pero ella le gesticuló que se detuviera. Acercándose a la pared más
cercana a la otra mujer , le profirió amenazadoramente.
·
VELEDA; Cada uno hará lo que deba hacer , y se
sacrificará en la medida en que el destino, ya escrito, le confiera el
mismo. A ti te corresponde encargarte de la estrategia con ellos y de los cambios que habrán de operarse
sobre los planes originales , de lo que pase en el interior de la casa hasta ese
día , seré yo la única responsable.
·
KALEY: Un momento….
Un Kyliam que casi podía ver
la imagen de lo que iba a suceder parecía resignarse ante semejante visión lo
que alteró a Kaley que se negaba , de forma enérgica , a darse por vencido.
·
KALEY: Pero , ¿esto va en serio? ¡Kyliam! ¿No
vas a hacer ni a decir nada en serio?
·
VELEDA: Nada tiene que decir , ni él ni
nadie. Las cartas están más que
repartidas y el final de la partida está más que escrito. Ahora quisiera estar sola .
·
KALEY: ¡No! Sí es lo que me estoy temiendo no te
dejaré sola.
Acercándose a él, le agarró
con fuerza por los hombros y furiosa, como nunca la había visto , le habló.
·
VELEDA: No hace mucho viniste a buscarme para
devolverme a aquellas que renegaron de mí una vez, y cuando lo hiciste no te
importaba asestarme tú mismo la puñalada. ¿Pretender convencerme de que el
sicario ha pasado a ser un ángel protector
sólo porque ahora cree que quien se encuentra en mi interior sobrevivirá
si yo lo hago? Nunca fuiste capaz de ser
honesto ni contigo mismo ¿cómo crees que puedas serlo con ella o incluso
conmigo? Te pedí que te marcharas , que
dejaras todo esto y sin embargo optaste por quedarte y seguir adelante quizás
con la esperanza de acabar con todo si continuaba negándome a marchar , ahora ¿qué opciones crees que tienes en realidad ,
volver a un lugar dónde acabarán contigo y te expulsarán si son mínimamente
generosas , o arriesgarlo todo por esto y volver sin mí pero como el renovado
héroe que ellas necesitan ?
Eres un
soldado y como tal estarás en esto hasta
el final .
Soltándolo , comenzó a
dirigirse hacia el camastro de nuevo y sólo cuando , de espaldas , se
encontraba a punto de sentarse de nuevo , volvió a requerirle.
·
VELEDA: Ahora necesito estar sola , por favor. –
y fueron dirigiéndose hacia la puerta quedando Kyliam rezagado detrás de un
Kaley que , pese a detenerse al escuchar
de nuevo su nombre , se negó a darse la
vuelta - ¡ Kaley! Lo siento. Siento no
ser ella.
Nadie descansaría ese día . Ni
los hombres que junto con Kaley y Kyliam preparaban la retaguardia con los
planos improvisados de la que parecía haberse convertido en la fortaleza a
batir , un bastión aparentemente
inimpugnable que en realidad gozaba de demasiados puntos débiles desconocidos
por sus actuales habitantes salvo uno de
ellos , ni Aileen que debía preparar a las mujeres , a los enfermos y a los niños en el supuesto
caso de tener que evacuar.
Y tras un intenso día llegó la noche . La oscuridad se invadía de la inquietud
ambiental de quiénes debían permanecer como vigías con turnos de seis horas de
guardia continua , y no serían los únicos . mientras Kaley preparaba y
acondicionaba tanto sus corazas como sus armas , Kyliam se mostraba
aparentemente tranquilo pero pensante , demasiado para el gusto del que ahora
era su compañero y su mano derecha.
Demasiadas cosas rondaban su
cabeza de cabellera larga . Demasiados silencios para lo que era habitual en él
y las imágenes reiteradas del único paso posible de acceso a la propiedad sin
ser vistos .
De pronto algo le hizo
acercarse de nuevo a la colina dónde Enyd perecería . El lugar desde dónde todo
el valle se vislumbraba y donde su próximo objetivo se apoderaba de pronto de
toda la atención que podía ser capaz de prestarle.
Su estado de presunta soledad
no duraría demasiado. Hadass , el jefe
de los centinelas fue llamado a encontrarse con él en ese mismo lugar seguido
del resto de la manada.
Extrañado por la benevolencia
con la que aparecía , sólo la presencia de
Veleda , cubierta por una enorme capa oscura , detrás de los animales ,
podría explicar tal amansamiento.
Abriendo el resto de lobos un
pasillo para que ella pasase hasta situarse al lado del que era su jefe
natural, el que los capitaneaba se sentó sobre sus patas traseras y con su
porte elegante y su cabeza alta , parecía estar esperando instrucciones .
Dadas las más que tensas
relaciones que ambos jefes siempre habían mantenido , Kyliam aprendió , a lo
largo de su vida , a no darle jamás la espalda y a no dejar de observarle
fijamente ante su imprevisibilidad . No obstante , en aquella ocasión , la
presencia de ella le permitió relajarse en cierto modo aunque no tuviera las
máximas garantías.
Tras volver a girarse hacia
los terrenos que al día siguiente deberían ser suyos, sintió que ella le
acompañaba .
·
VELEDA: Hadass y los centinelas esperan órdenes de su jefe , al menos , el
que lo será durante esta contienda.
Kyliam volvió a girarse hacia
ellos dudando de su presunta e inmediata
lealtad y obediencia , lo que fue
percibido por ella como una notable y nada deseada inseguridad .
·
VELEDA: Deberás aprender a confiar en ellos y
olvidar el pasado.
·
KYLIAM: Ellos no me protegen a mí o a los otros
, lo hacen por alguien que ni siquiera va a volver.
Su contundencia la sobrecogió
. En sus palabras se transmitía mucha rabia y dolor , y su rostro había endurecido su gesto hasta
límites que ella no sospechó verle jamás.
·
KYLIAM: ¿Y después qué? Después de que todo esto
haya terminado ¿qué nos quedará?
·
VELEDA: Después de mañana , tú serás el que
tengas que tomar las decisiones.
·
KYLIAM: Es curioso. Todo esto por algo que
realmente no quiero , por algo a lo que no me siento vinculado.
·
VELEDA: Pero algo a lo que perteneces y a lo que pertenece tu gente. Eso que
tenemos delante es la mayor cota de tierra sagrada que nos queda y debe volver
a serlo .
·
KYLIAM: ¿Y realmente merece tanto esfuerzo y
tantos cadáveres ? ¿Tantas almas destrozadas y esperanzas perdidas por el
camino?
·
VELEDA: Yo no puedo responderte a eso, pero
quizás cuando todo haya terminado y veas sus rostros , tú mismo puedas
encontrar la respuesta que buscas. Eres
su esperanza , lo único que les queda y el único que les devolverá su
libertad , el único al que los dioses acabarán reconociendo como su verdadero portador .
·
KYLIAM: Mientras tú…
Ella se giró hacia Hadass y
apenas le hubo sonreído livianamente antes de comenzar a caminar hacia su
destino . Apenas un paseo en mitad de las arboledas , de unas horas de duración
y a la que llegaría posiblemente nada más comenzado el recibimiento , aunque su
intención no era visibilizarse , no al menos de momento .
No hubieron palabras amables
de despedidas. No hubieron abrazos. No hubieron miradas . Simplemente comenzó a
andar sin dejar de tener presente el final de su camino y siendo muy consciente
de lo que dejaba atrás y a quiénes dejaba , siendo consciente de que
posiblemente no volvería a verles ni a
compartir los mismos instantes , ni el posible triunfo si se producía.
Sin embargo, con todo su escaso presente por delante , con
todo su incierto aunque previsible futuro
en las palmas de sus manos , sólo un rostro de le presentaba y se le
hacía posible , el de aquel al que siempre estuvo unida y lo estaría hasta que
los dioses , el destino y la suerte
lo hubieran decidido por ella.
Pasos durante los cuales toda
su vida se revisaba por última vez de nuevo. Pasos en soledad con un cielo nada
protector desde el que los dioses observaban sin dicha alguna lo que se
avecinaba .
Un pacto de sangre clavado a
fuego desde su nacimiento . Una fecha
escrita en alguna parte y que nunca le fue transmitida . Un futuro en
cierta medida incierto donde las personas que lo conformaron se le clavaron en lo más hondo de un alma que
creía no tener ni merecer por ser quién era y lo qué era , y donde , en
definitiva, su lado humano, pudo con todo y por encima de todo .
Pasos que horas más tarde y
con alguna visibilidad de cansancio le llevaron hasta los límites de la
propiedad .
Sabedora de que la verja no
era una opción y menos es noche , pese
a encontrarse abierta de par en par a la
espera de que los invitados comenzasen a llegar
y con el caserón completamente iluminado en su interior como nunca
recordó haberlo visto, optó por esperar agazapada hasta que el bullicio de los
coches que portaban a los invitados comenzase
a fín de poder pasar más desapercibida.
Con el frío de la noche , tras
esperar un largo rato, el momento que tanto ansiaba comenzó a producirse . Las
luces de grupos de vehículos que se acercaban por la carretera como en una
especie de procesión , se hacían más grandes y cercanos conforme la verja se
les interponía delante como frontera artificial, aunque ésta permaneciese
abierta .
Sin nadie en el porche que
saliese a recibir a los invitados y con sólo un hombre mayor muy bien arreglado
,que ella no logró distinguir a esa distancia,
que abriese la puerta , la atención en el recibimiento de los numerosos
asistentes fue la mejor oportunidad para colarse en el interior de la propiedad
, pero lejos de adentrarse en la casa o de permanecer en los alrededores , se
dirigió rápidamente a la única estancia que le parecía mínimamente segura
aquella noche , el antiguo cuarto que servía de granero y donde se guardaban la
maquinaria.
Aquella construcción, no
renovada y que sí denotaba el paso del tiempo , aún se mantenía en píe pese a
los años y al maltrato de las inclemencias meteorológicas.
Aquel especie de desván en la
mitad de la nada continuaba sin su principal ventana aunque ahora sí contaba
con unas especies de contraventanas de chapa de madera que el viento , brusco
como siempre, embravecido, movía a su antojo
con violencia inusitada.
Al llegar a aquel cobertizo ,
entró y cerró la puerta . El frío y la humedad parecían colarse sin medida por
cada hueco habido entre las piedras que lo conformaban y sostenían , y de las
maderas del techo , gotas de agua helada le daban una bienvenida que no parecía
haber olvidado .
Cerrando las contraventanas a
efectos de poder contrarrestar en alguna medida el frío reinante , buscó un hueco en dónde poder sentarse ,
lejos del húmedo y resbaladizo suelo .
Un viejo carro, muy parecido al que se encontraba allí mismo
cuando ella entró por primera vez , sucio pero seco , pareció ser la mejor opción
posible para esperar agazapada.
Pese al estruendoso sonido del viento chocando contra las paredes y sus intentos
reiterados por colarse en el interior ,
el sonido de los motores y de
cierto bullicio de voces parecía sobresalir
en ocasiones, y lo hizo durante horas , al menos en lo que ella pudo ser
consciente antes de que se traspusiera y
quedase dormida .
Un sueño no muy profundo del que
un nuevo golpe de viento y el sonido de
la madera chocar de golpe contra la piedra la trajeron de vuelta.
Aturdida ante la posibilidad
de que hubiera amanecido o que su estado se hubiese alargado en demasía , se
incorporó con la intención de cerrar la ventana que aún continuaba golpeando
con fuerza . Tratando de agarrar la madera con dificultad puesto que había
empezado a llover especialmente con fuerza y el viento la empapaba , una vez
en su poder , la cerró, pero sin
tan siquiera darse la vuelta , supo que no se encontraba sola.
Con el cobertizo completamente
a oscuras , el viento continuaba su lucha intestina en el exterior mientras
allí dentro comenzaba la suya mientras , apoyada en aquella misma
contraventana que poco antes había
cerrado, sentía los golpes de aquellas gotas que venían a morir en aquellas
viejas tablas de madera.
Aquella presencia , a la que
aún no era capaz de ver pero sí de constatar que se encontraba con ella ,
comenzó a acercarse . Cuando sintió su
respiración cálida lo suficientemente cerca , cerró sus puños colocados a ambos
lados de sus piernas . Puños que eran abarcados y forzados a abrirse por las
manos de quién estaba allí con ella , tan cerca como para sentir su
corazón acelerarse en su pecho sin que apenas el resto de su cuerpo se percatase de que se encontraba atrapada.
Manos que frías pero suaves , con dedos finos y largos que se
entremezclaban con los suyos obligándola a una conjunción perfecta y deseada.
No, no podía verle pero sí sentir su rostro acercarse al suyo por
uno de los laterales . Una fría y húmeda mejilla que se deslizaba por la suya
rozando apenas, mientras su voluntad se
doblegada a la más vana de las evidencias , de espaldas , sin querer darse la
vuelta .
Una piel que iba conquistando
aquel terreno que conocía tan bien y que
no encontraba resistencia alguna, con tal delicadeza , como el amante impasible
que tras muchos años de ausencia y ansias por satisfacer su encuentro , decide
disfrutar de cada poro de su amante .
Aquel olor , el de su piel.
Aquel olor que una vez más volvía a introducirse en ella para de nuevo hacerse
con todo su mundo, convirtiéndose en el
centro de su vida una vez más , sólo como él supo hacerlo entonces , sólo como
él continuaba sabiéndolo hacer y nunca había olvidado.
Una entrega absoluta y
exclusiva donde el tiempo no parecía pasar, donde se mantenía aquel diálogo
silencioso en el que era la piel la que tomaba la voz cantante mientras las
sensaciones imponían las notas y acordes de aquella melodía que ya sonó para
ellos una vez, en aquel mismo lugar.
Unos labios que sólo buscaban
sentir su aliento , huidizos de todo intento de contacto incrementando un
deseo resguardado en la más cruenta
intimidad, un sentimiento tan puro, profundo y visceral , que se hubiera
vuelto irracional e incontrolable si la sangre fría de él y aquella doliente pasividad no lo dominaran
todo por completo , incluso a ella.
De pronto el viento , en su continuo embestir, se acrecentó durante unos instantes
abriendo de nuevo las contraventanas
hasta casi arrancarlas para, finalmente , detenerse de la misma forma inesperada en que había aparecido . A punto
de caer al otro lado del hueco, él la sostuvo con fuerza por la cintura
atrayéndola hacia sí, acercándola a su pecho.
Girando su cabeza hacia él, la escasa luz natural habida
en el exterior iluminó por fín su rostro, y aquella forma de mirarla era
indiscutiblemente suya , tan sólo suya y
sólo para ella.
Una sensación de seguridad que
Veleda quiso corresponder con sus manos encima de las suyas , apretándolas con
fuerza y con sus ojos buscando sus
labios entre abiertos a expensas de que decidiese besarla.
Mientras ella esperaba la
respuesta a sus deseos, él le dio la vuelta y tras mirarse fijamente a los ojos , ella
cerró los suyos y dejó caer sus brazos .
·
AENGUS:
Perdóname.
Mientras la besaba y sin que sus labios se separasen, él extrajo
el puñal sostenido en su espalda gracias a un cinturón, clavándoselo lentamente
allí dónde sus heridas habían permanecido abiertas durante tanto tiempo.
Una aspiración profunda ,
apenas un perceptible quejido de dolor
mientras su cuerpo caía flácido , sin resistencia , sobre el brazo que
la sostenía y que fue recolocándose para que no cayese al suelo.
Con su cabeza apoyada en su
pecho , notando aún su entrecortada respiración , se lo extrajo , oyendo la
puerta del cobertizo abrirse .
·
NAGI ( MORRIGAN) : Sabía que no nos fallarías . –
Con una amplia sonrisa maledicente con
sabor a triunfo – Ahora todo volverá a ser lo que era y el círculo podrá
cerrarse.
Apostada en la puerta
disfrutando de aquella visión , harto hermosa para ella , Aengus no cesaba en
su empeño de mirar el cuerpo flácido de una Veleda que yacía en sus brazos .
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página