LA MUJER DEL RETRATO
ADAM Y EL HOMBRE CLAVE. JOSEPH
(Segunda
parte)
Ni siquiera era amante del
arte contemporáneo, lo suyo eran los clásicos , los renacentistas y los
impresionistas. Eso que los especialistas llamaban nuevo arte , no
le resultaba atrayente simplemente porque la gente normal , sin conocimientos ,
sería incapaz de conectar .
Sin capacidad para meterse en
la mente del artista , fuera éste pintor o escultor, nunca extraía ninguna
conclusión cuando se disponía a enfrentarse a una de ellas , pero aquel cuadro
cuya indefinición la atraía tanto, la tenía ensimismada sin saber por qué.
Una voz muy particular , casi
engañosa con el aspecto del individuo que se encontraba tras ella , y la imagen
de un dorado cubierto por el vaho de una humedad propia del contraste por
temperatura, fue lo que la trajo de aquel estado de percepción absoluta en la
que sus sentidos parecieron bloquearse entre medio de aquel conjunto de líneas
incoloras y aparentemente sin orden que
jugaban al libre albedrío sobre un lienzo.
De pronto , aquellos ojos que
la observaban resguardando un interior
infranqueable tras una apariencia opulentamente atractiva , se convirtieron en
el siguiente objetivo. Imposibles de esquivar , profundos, aseveraban una
temible seguridad en sí mismo por parte de su portador , especialmente en
cuanto al dominio de la historia de
quién tenía delante o del espacio que le
rodeaba.
Observadora innata , de la
misma forma que se sentía analizada , con disimulo, trató de extraer sus
iniciáticas propias conclusiones .
Excesivamente perfeccionista a juzgar por la exquisita colocación de la ropa ,
no conducía su propio coche o si lo hacía , posteaba ser inmensamente
cuidadoso, tanto, como para evitar ver una sola arruga en los lugares habituales
en que debieran estar .
Demasiado correcto en su
pronunciación, pese a no aparentarlo, efectivamente podía presumir de llevar la insigne Alemania en todo él , tal y como ya le había puesto en
sobre aviso Adam, pero de lo que nadie la había puesto al corriente , es de lo
sumamente intrigante que parecía .
Ejerciendo un papel muy bien aprendido, se mostraba
educado e interesado en cada una de las posibles reacciones que ella tuviera .
Cogerla por sorpresa podría haber sido
sólo el comienzo de una prueba de la que aún no se podía determinar el
propósito, pero no había nada en él, ningún gesto, que no estuviera
milimétricamente medido.
Gozaba de una ventaja que ella
no tenía o ésa , al menos , era la impresión que Esther profesaba. A ella nunca
le gustó ir a ciegas con nadie y menos
cuando se trataba de trabajo. ¿Cómo comenzar a desarrollar una conversación con
alguien que con tan sólo mirarte daba la
impresión inequívoca de saber las preguntas ?
No hizo falta ser la primera
en avivar un fuego en apariencia extinto , ni derretir el hielo ocasionado por
la impresión . Él se bastó solo para eso.
·
JOSEPH: ¿Le gusta?
Hablaba del cuadro frente al
cual llevaba un tiempo demasiado largo para ser ella , y sin embargo tardó en
reaccionar antes de volver a girar la vista hacia él.
·
ESTHER: Me temo que el arte contemporáneo y yo
somos bastante discordantes.
·
JOSEPH: Exclusivamente cabe la apreciación del artista y su banal
intento porque sea el propio público quién se embauque y le otorgue el sentido
que crea.
·
ESTHER: Quizás es que nunca me haya gustado la
indefinición como concepto.
·
JOSEPH: ¿Impresionistas quizás?
·
ESTHER: Románticos y Renacentistas podríamos
incluir.
·
JOSEPH: Vaya , justo lo que apenas necesita de
su experta opinión porque está todo dicho .
Una afirmación tan contundente
como peligrosa . Una opinión vertida para provocar , exclusivamente . Un
anzuelo lanzado que sólo resultaba medianamente efectivo.
Centrada de nuevo su atención
en él, le ofreció ahondar en su paseo de observación por el resto de la sala a
fin de continuar la conversación, a lo que ella aceptó siguiéndole .
·
JOSEPH: Esta es una ciudad pequeña y en
París aún conservo importantes amistades . Quizás este sea el eslabón que le
falte para entender el inicio de nuestro encuentro.
·
ESTHER: Si lo que pretendía era captar mi atención
y avivar mi curiosidad debe felicitarse
por ello , lo ha conseguido, aunque supongo que esas mismas amistades también
le habrán dicho qué hago aquí y por qué le busco, así que ¿por qué no vamos
directamente al grano y me evita tener que preguntarle?
Sonriéndose ampliamente , él
bebió un sorbo largo de su vino mientras la guiaba a uno de los apartados de la
sala donde se encontraban solos.
·
JOSEPH: ¿Le gustan las personas directas y la
ausencia de argumentos superfluos? Bien, entonces creo que debe saber que
efectivamente sé quién es , sé quién la envía y sé por qué, ya que esos mismos que la contratan ya han intentado lo mismo que usted intenta ahora hasta en dos ocasiones , la más
reciente hace algunos años, cuando aún Viena no les había concedido los
derechos sobre la colección, pero lejos de evaluar el posible respeto que
pudiera tener sobre la Pinacothéque como
museo o sobre quién o cómo se gestiona , lo que no me gustaría es rebajar el
alto concepto que tengo de usted como profesional del ramo tratando de
averiguar , como si esto fuese un juego , unas preguntas que sé que no tiene ,
no al menos en su cabeza , porque sinceramente , si osase repetir las mismas
formuladas por sus antecesores , me temo que recibirá peor respuesta que ellos
.
Bajo otras circunstancias la
palabra que mejor podría definirle es cargante
hasta casi resultar obsceno. Ese exceso de seguridad en sí mismo y su enquistada actuación , no otorgaban
demasiadas opciones al contrario.
·
ESTHER: ¿Y qué preguntas se supone que serían
las óptimas en este caso?
·
JOSEPH: Las justas . Precisas .
·
ESTHER: ¿Y qué garantías tengo de recibir las
respuesta apropiadas a tal nivel de exigencia?
·
JOSEPH: Ninguna. Yo no ofrezco garantías , no lo
hago en ninguna de las facetas que desarrollo en mi vida , pero puede que de
los silencios , si es tan lista como
tengo entendido y aparenta, extraiga sus propias conclusiones.
·
ESTHER: Así que este es su juego y estas son sus
reglas.
·
JOSEPH:
¿No le gusta jugar verdad Sra . Neuman?
·
ESTHER: No. No me gustan los juegos ni los
jugadores .
·
JOSEPH: Curioso proceder teniendo en cuenta en
el mundo en el que se mueve dónde las apuestas más altas se realizan desde
mesas invisibles a golpe de teléfono.
·
ESTHER: Yo sólo evalúo y catalogo obras Sr.
Weigel, lo que mis clientes hagan con ellas no me ha incumbido nunca.
·
JOSEPH: Extraño escuchar eso en boca de una
persona que se declara amante del arte.
No hacía falta más . Ella
sabía que preguntase lo que preguntase no obtendría ninguna respuesta concluyente . La
estaba tanteando, comprobando sus propias averiguaciones , las informaciones de
que disponía. Poniéndola a prueba .
Receloso hasta decir basta ,
resultaba tan inaccesible y acaparador como su aspecto profería de él, y sin embargo , lejos de amedrentarse ,
Esther se interesó por saber hasta dónde
estaba dispuesto a llegar . Contrariamente al efecto esperado, su contrincante
optó por desinteresarse .
·
ESTHER: Y lo amo , pero no tengo por costumbre
cuestionar la práctica de mis clientes.
·
JOSEPH: Conformista , no lo esperaba .
·
ESTHER: ¿Cuestiona usted lo que hacen los suyos?
·
JOSEPH: En cuanto a mi faceta de abogado , mis clientes , una vez se ponen en mis manos
, dejan de ser dueños de sus propias decisiones
hasta que todo ha finalizado. Como apoderado de artistas , simplemente
preservo aquello que ellos quieren resguardar, sean proyectos, obras,
domicilios o … identidades.
·
ESTHER: Un estricto deber de sigilo profesional ,
extraño viniendo de alguien que pasa la mayor parte de su tiempo libre haciendo
pública dichas obras y debiendo promocionarlas. Lo que sí resulta asombroso ,
más si tenemos en cuenta como se mueve este mundo, que más de un interesado ,
sobre todo si rige galerías , no le haya puesto como condición inexcusable la
presencia del artista.
·
JOSEPH: Quienes se ponen en contacto conmigo
saben a lo que se atienen y saben el tipo de apoderados que mayoritariamente
llevo. Es la obra lo que realmente importa no el hombre que está detrás. Es la
obra la que debe sobrevivir , venderse a sí misma y no la firma . Quienes sólo
se interesan por esto último , son los que consideran esto como una simple
inversión ,sin nada más que aportar . Números en una cuenta y una enorme caja
fuerte privada en algún prestigioso banco en el que quedar relegada.
Y aunque pareciera extraño
ella coincidía en aquel virtuoso planteamiento. La primera cosa coherente que
desentrañaba parte de su personalidad . Indudablemente amaba el arte , porque
nadie que no lo amara podía afirmar con tanta rotundidad su desprecio por los
sólo veían y presumían de su fácil acceso al arte como inversión de futuro ,
tratando de captar jóvenes promesas con
proyección cierta y segura a efectos de poder deshacerse de esas obras cuando
ya resultaran afamados y rentables.
El mercado del arte a veces
resultaba de mayor riesgo que la bolsa ,
especialmente si el experto, que bien podría sustituir al típico bróker , se
equivocaba en la previsión .
Un cuidadoso estudio de la
oscilación del mercado y gusto combinado
con la evolución de la modas y las cifras en ventas era primordial para que
estos “carroñeros” sacasen tajadas limpias de cada operación y de cada nuevo
cliente captado, y en el que la palabra escrúpulos , se movía oscilante entre
la de su valor como principio y el chiste del mes.
Sí, ciertamente estaba de
acuerdo con aquella argumentación , y lo estaba de forma aplastante, pero aún
así, su deber de sigilo profesional , llevado hasta las últimas consecuencias ,
no le daría la oportunidad de obtener las respuestas que tanta falta le hacían.
·
ESTHER: Una auténtica pena. La conversación
comenzaba a parecer interesante pero… -
mirando su reloj – ya es hora de que me marche.
·
JOSEPH: ¿Volverá a París?
·
ESTHER: Mañana por la mañana . Nada hago ya aquí
. Sin respuestas , tendré que comenzar a investigar otras alternativas.
·
JOSEPH: ¿No tira la toalla nunca verdad?
·
ESTHER: No tengo por costumbre hacerlo.
·
JOSEPH: ¿Entonces por qué rendirse ahora? ¿Por
qué está dispuesta a marcharse de Polonia sin sus ansiadas respuestas?
·
ESTHER: Porque éste es su juego Sr. Weigel, y
como le dije antes , no me gustan los juegos ni los jugadores. Si me disculpa …
Simplemente se dio la vuelta ,
dándole la espalda mientras se dirigía a la salida ante su atenta observación .
Una observación en la que no quedaba indiferente ante una mujer que le había
causado una impresión que no esperaba.
Sola, de regreso al hotel y dispuesta a recoger sus
cosas y finiquitar su equipaje de nuevo , en cuanto llegó a recepción solicitó
su llave y , a paso presto, se incorporó en el ascensor nada más llegar éste al
vestíbulo.
Tratando de recopilar mentalmente
sus notas y de buscar una vía alternativa en la que poder fundamentar su regreso , tras entrar en la habitación ,
sin encender la luz aún , se quitó los zapatos dejándolos cerca de la
entrada .
Conforme iba acercándose hacia
la mesita auxiliar situada a su izquierda para encender la pequeña lámpara , se desabrochó la falda y la dejó caer. El sonido del interruptor dio lugar a la
visión situada justo delante suya .
No sabía por qué , pero no se
sorprendía. En el fondo , pudiera parecer que todo era demasiado previsible con
él ahí, y como antaño, su imagen , sentado en aquella silla con aspiraciones a
antigüedad de mercadillo , con sus piernas cruzadas y los brazos en el pecho, le
traía una detención en el tiempo , una ubicación en otro lugar, y sólo por un
instante no había preguntas qué
hacerse ni se querían . Por sólo un
instante , ella volvía a verse en sus profundos y enormes ojos , como siempre
se vio reflejada , con aquellos aires de
libertad que siempre le otorgó mientras otros se lo habían impedido, con
aquellos silencios eternos bajo la
musicalidad de una respiración entrecortada y asfixiante , con la desesperación
de los amantes que no volvieran a encontrarse nunca aunque permaneciesen en la
misma habitación.
Así eran ellos. Incisivos ,
distantes hasta que él la viera en aquella exposición y coincidiera poco después
en la facultad, cuando pasar a posta por detrás del lugar dónde estuviera
situada sólo para deleitarse escuchándola hablar era la mejor excusa para conocerla ; cuando
a sabiendas de sus horarios , la coincidencia en los pasillos ,
resultaba todo en ese día amén de su más
alta pretensión por captar su atención .
Cuando todo estuvo hecho,
cuando la casi imposible seducción acometió el mayor grado de locura , aquella
atracción nunca fue a menos . Cuando ella vio de lo que él era capaz de forjar
con sus propias manos , en su estudio , de lo que parecía casi imposible de
extraer en un modelo de arcilla primario
y cómo lo convertía en algo maravilloso
dando calidez a la fría piedra o al basto bronce , él obtuvo lo que siempre deseó , tenerla ,
que fuera suya hasta convertir la ansiedad en insaciabilidad y su no compañía o su no presencia , en la
falta de aire más cruel.
Ninguno de los dos pudo
suponer entonces que aquella destructiva
relación lo abarcaría todo, que lo que empezó como una atracción hacia una
escondida inteligencia nunca mostrada en
público, acabaría pasándoles factura .
Una locura en la que ambos
pervivían y que se encargaban de alimentar cada día, pero de la que trataron de
desprenderse sin conseguirlo , hasta que una obsesión y una llamada de teléfono
lo cambiarían todo .
·
ESTHER: ¿Cómo has entrado? – cayó en la forma -
¡Ah, claro! Tus amistades .
·
ADAM: Has vuelto pronto.
·
ESTHER: Quizás tú puedas decirme por qué.
Incorporándose hacia delante ,
mostró sorpresa .
·
ESTHER: Le avisaste de que iría. Apenas diez
minutos allí y me enfiló de forma directa viniendo hacia mí.
·
ADAM: ¿Qué le avisé? Pero… Pero ¿de qué estás hablando?
·
ESTHER: Lo que aún no logro entender es qué
pintas tú en toda esta ecuación. Te presentas en París de pronto , me cuentas
una historia que me lanza directamente hacia lo que denominaste como la única
pista posible y fiable , vengo aquí y reapareces de nuevo sin explicación ocultando o mediatizando la información que
sobre mí tenía él, y ahora estás aquí. Afirmaste conocerle e incluso haber
hablado con él. Afirmaste tener un objetivo necesario sin dar las razones de
por qué , y en vez de dirigirte tú directamente hacia esa pista tan espléndida
, me envías a mí como intermediaria perfecta , alguien no molesto , muy cómodo
para él , alguien que desconoce todo
sobre la aparentemente única persona que puede llevarla hasta el cuadro que
busca . Dime Adam , ¿por qué?
Una labor analítica
absolutamente magistral que él debía tratar de sostener y que , como siempre , resultaba demasiado
difícil de afrontar.
·
ADAM: ¿En serio crees que todo esto es una de
esas teorías conspiranóicas? Yo sólo te puse en el camino y te dije lo que
necesitabas saber, y pese a todo ¿me acusas de estar detrás ? ¿De qué?
·
ESTHER : Reapareces
en mi vida después de tantos años dando muestras de volver a controlarlo todo,
dónde vivo, mis horarios , dónde trabajo y en qué, hasta te atreves a
utilizarme .
Apenas un leve intento de
acercamiento provocó que ella retrocediera.
·
ESTHER: ¿Por qué?
El mutismo en él , difícil de
olvidar , no hizo que ella se compadeciera .
·
ESTHER: ¿Sabes qué es lo peor Adam? Que pese al
paso de los años , el silencio siga siendo tu única respuesta.
Dirigiéndose hacia el baño cerró
la puerta tras de sí dejándolo solo , con
la cabeza baja hasta que logró reaccionar .
Comprobando que no podía abrir
la puerta , apoyó su cuerpo en ella .
·
ADAM: No puedo .
Al otro lado , sentada en el
filo de la bañera , trataba de hacer acopio de fuerzas para volver a
desprenderse del sonido de aquella voz lastimosa que le hablaba a través
de la puerta.
·
ESTHER: Nunca has podido.
·
ADAM: Ábreme la puerta , por favor.
Y ante el silencio de ella
como respuesta , él volvió a reiterar su petición .
·
ADAM: Esther , ábreme la puerta.
·
ESTHER: Ya saliste una vez de mi vida Adam, te será fácil volver al mismo lugar.
Sin más súplicas que hacer ,
sin más ruegos que escuchar, esperó inquieta a que el siguiente sonido fuese
el cerrar de la puerta de la habitación , pero lejos de imaginar que eso se
produciría, la imposición de la
presencia de él tras dar una patada en la puerta , la sobresaltó e hizo que se
incorporase.
Sus ojos , húmedos y más
brillantes que nunca , fue lo único que pudo
ver . Trató de que no le influyese , de no perder la objetividad , lo que no
resultaba nada fácil con él. Nunca lo
había sido.
·
ADAM: No pude contestar .
“No puedo”. Aquellas dos
palabras tan familiares entre ellos , convertidas en haz de los celos, el empecinamiento y la mala interpretación en un “no quiero” . Dos palabras que quedaron marcadas en ambos.
·
ESTHER: Te supliqué . Te rogué hasta en tres ocasiones y sólo recibí el silencio por respuesta .
·
ADAM: No po...- fue interrumpido abruptamente -.
·
ESTHER : ¡ No pudiste! ¡La maldita excusa ! ¡Me
dejaste sola cuando más te necesitaba , en aquel calabozo ! ¡Sin mi equipaje , sin
mis objetos personales, sin nada ! Sola,
con tu silencio. Y ahora reapareces en mi vida de la misma forma que entraste
en ella , sin esperarlo, cuando había dado por sentado que te habrías ido de
París o con la esperanza de que siendo una ciudad tan grande , un país , el francés , tan enorme, no tendría porque
encontrarme contigo. Pero no. Tú y tus maravillosas amistades que no utilizaste para evitar que me
deportaran.
Visiblemente afectado, casi se
podría decir que hundido o al menos tocado y no en superficie en mitad de un bombardeo
que ya iniciase él hace años, trataba de encontrar las palabras que le ayudasen
a continuar , a dirigirse a ella y darle la explicación que mejor pudiera
ofrecerle .
Sabía que no podría
compensarla pero intentaba , al menos , otorgarle algunas de las palabras que
fue incapaz de decirle por teléfono. Sin embargo, una vez más , no pudo .
La contundencia escuchada no
le permitió pensar nada creíble que
decirle cuando la posibilidad de contarle las verdaderas razones no era una opción.
Un incidente diplomático
resuelto en cuestión de horas y en el
que la única llamada que se le permitió realizar fue a él , no sirviendo absolutamente para nada .
Una reacción no tan desmedida
como el entonces gerente del Museo declaró en su informe y ante la policía . Un
altercado provocado por respuestas inconexas y sin sentido a sus preguntas , por
una imposibilidad de saber la verdad , querer saciar unas ansias nos
satisfechas por quienes tenían la obligación
de hacerlo.
Él era en lo único que podía
confiar en ese momento . Su familia , o lo que quedaba de ella , no era una
opción. No entonces . Y sin embargo, su único respiro , su salvavidas , la dejó
sola y sola continuó sintiéndose el tiempo que prosiguió a aquella llamada .
No alzó la cabeza . Parado
frente a ella , cerrando los puños con fuerza desmedida , acabó con sus manos
en sus piernas tratando de contenerse , tratando de sobrellevar una serenidad
necesaria.
Esther simplemente esperaba
que se fuera , pero él continuaba allí, de pie , delante de ella , hasta que
por fin pudo verle el rostro .
No habían sido muchos los años
que permanecieron juntos pero sí el
tiempo , lo suficiente como para poder interpretar cada gesto, cada expresión
de su hermoso rostro , y aquel, le hizo caminar buscando alejarse impidiéndoselo la pared cercana a su espalda.
Silencio. Justificado silencio
en el que ahora las palabras sí sobraban y en el que su acercamiento , pausado
, iba desgarrándola como sólo recordaba
que él era capaz de hacerlo.
No pudo mantenerle la mirada, siendo su pecho lo que vi a continuación
junto al suyo.
El calor de su mejilla , tan
cerca de la suya , hizo que todo se paralizase
autocastigándose a sí misma , desde su interior , por sentirse así.
Apenas sentir el roce de sus
labios en un solo pero mantenido beso, la hizo desear que todo aquello no fuese real
, que se odiase a sí misma por aceptar
este trabajo que la trajera de vuelta a su pasado , a todo su pasado , el
habido con él y aquel en el que él no formaba parte, sin embargo allí estaba , volviendo
a sentir aquella calidez , aquel gesto aparentemente sincero que ella prefirió
entender como una disculpa aunque su significado real fuese otro.
Y el frío volvió , y la
soledad , tras el sonido de una puerta cerrarse , regresó como compañera de
viaje.
Seis de la tarde del día
siguiente . En un chateau a las afueras
de París.
La verja permanecía abierta de
par en par a la espera del resto de invitados . El primero de ellos ya se
encontraba en él desde hacía horas , y el segundo llegaba en ese instante aparcando su vehículo junto con el que ya se
encontraba allí estacionado. Su ocupante, descendió de él dirigiéndose hacia la
puerta , introdujo la mano derecha en el bolsillo de su abrigo y extrajo una
llave con la que abrió.
Tras entrar en la casa se
dirigió hacia la parte trasera donde un salón no demasiado grande, ofrecía el paso intermedio hacia su
culminación perfecta , un pequeño patio con vides colgadas de un enrejado de
jardín.
Conforme se acercaba a él, fue
quitándose los guantes dejándolos encima
de una pequeña cómoda con espejo situada a su izquierda.
·
JOSEPH: ¿Cuántas llevas ya?
·
CHRISTOPHER : No las suficientes , pero tampoco
demasiadas.
Con una copa balón con brandy
hasta casi la mitad y un aspecto sereno
, Chistopher le recibía , dispuesto a servirle otra a él mientras éste se
quitaba el abrigo.
·
CHRISTOPHER : ¿Estamos solos?
·
JOSEPH: Por el momento .
Tras coger su copa se la
acercó a la nariz para disfrutar del
olor añejo de aquel brandy tan especial , y conforme sus labios y su paladar
degustaban el delicioso sabor del mismo
en un minúsculo sorbo, mostraba lo que se podría denominar como la muestra del
mejor “saber vivir” que se podía disfrutar.
·
CRISTOPHER : ¿Crees que ha sido una buena idea ?
·
JOSEPH: Dados los acontecimientos , necesario.
·
CHRISTOPHER: Yo no estoy tan seguro.
El sonido de un coche en el
exterior atrajo las miradas de ambos hacia el otro lado de la casa . Joseph se apostaba en la puerta visualizando
el exterior mientras Christopher
esperaba de pie , observando la entrada a la sala.
De pronto la puerta se abrió.
·
CHRISTOPHER: Ya estamos todos .
·
JOSEPH: El hijo pródigo se ha dignado
comparecer.
Aquel tono irónico sin que le
acompañase una cara , resultaba difícil de asimilar .
·
CHRISTOPHER : ¿Una copa ?
·
ADAM: No gracias . Yo también me alegro de verte Joseph.
·
JOSEPH: No presupongas tanto. Que te haya dado
la bienvenida no significa que me alegre .
·
ADAM : El sentimiento es mutuo .
Una tensión que cortaba el
aire y que Christopher trataba de paliar.
·
CHRISTOPHER : Me gustaría que por una vez, sólo
por una vez , hubiese algún adulto extra que no fuera yo solo.
·
ADAM: Eso deberías decírselo al jefe supremo que
es el que presume de comportamiento y rectitud.
·
CHRISTOPHER : Adam…..
·
ADAM: Esa forma tan germana de hacer las
cosas y de creer que los demás debemos
obedecer.
·
CHRISTOPHER : Adam…. No sigas .
·
ADAM: Realmente me pregunto porque diablos …
La voz de Joseph le silenció.
·
JOSEPH: ¿Va a suponer un problema , Adam?
·
CRISTOPHER: ¿De qué estás hablando?
La tensión se imponía en su
rostro mientras Joseph ,por fin, se
dignaba darse la vuelta mirando fijamente a Adam.
·
JOSEPH: Me refiero a ella y a ti .¿Va a suponer esto un problema?
Ana Patricia Cruz López
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