domingo, 15 de enero de 2017

LA MUJER DEL RETRATO . LA REUNIÓN Y LA FAMILIA .( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)

LA MUJER DEL RETRATO
LA REUNIÓN Y LA FAMILIA
PABELLÓN 10 AUSCHWITZ- BIRKENAU . Créd foto AGENCIA EFE

Adam , como ya era habitual en él ante la presencia de Joseph , no  terminaba por encontrarse cómodo. Se sentía vigilado al milímetro y eso no era algo que llevase bien.

Él se encontraba trabajando en su estudio, o por lo menos intentándolo. Una nueva que culminase una serie de cuatro sobre el paso del tiempo , sobre la vida , algo que le había inspirado durante una tarde de verano sentado en un banco en un parque .

El paso de las horas  había mudado de tal forma que la mañana empató con la noche y ni siquiera él se dio cuenta , hasta que  tras encontrarse sentado frente a su proyecto a medio terminar, tocaron a la puerta .  Nada más abrir , se extrañó de que apenas entrase luz por las ventanas de la escalera del edificio , pero no portaba reloj , nunca lo hacía mientras trabajaba , y tampoco se acordaba de ello.

Christopher había ido a buscarle . Hacía mucho tiempo que no se habían visto y aparentemente  lo que comenzó como una visita  de cortesía e interés por los avances de sus últimos trabajos y la confirmación de los rumores que circulaban sobre su vuelta con una gran exposición, acabó  en una cena en el mismo estudio , preparada por el propio Adam, y en el que la conversación inicial sobre el recordatorio amable de los viejos tiempos acabó convirtiéndose en una propuesta casi temeraria y difícil de explicar.


Para Christopher , Joseph era un viejo conocido. Un socio de negocios  demasiado acostumbrado a hacer las cosas por sí mismo, sin delegaciones , de hecho , no sólo montó su despacho de abogados  apenas finalizase la carrera sin contar con nadie y sin un plan de previsión , si no que lo mantenía, muchos años después,  en las mismas condiciones , de forma exitosa, bajo el fundamento de no deberle  favores ni “gracias “a nadie .

El tema del arte , para el germano , le venía de familia , pero hasta en eso resultaba excesivamente controlador. Pese a su prestigio , no gozaba de “demasiados “ protegidos. Sus formas pasaban por la ausencia de independencia en la toma de decisiones de los auténticos protagonistas bajo la excusa de que todo se realizaba por su bien , y que ellos sólo debían preocuparse de crear , que de los otros menesteres ya se encargaban los burócratas varios, entre los que él, por supuesto, se daba por incluido.

La primera vez que se vieron Joseph y Adam , con Christopher como intermediario y maestro de ceremonias , fue determinante para su relación posterior. Sólo se trataba de negocios , de una propuesta en la que lo único que el artista debía otorgar a manos llenas y sin demasiadas preguntas , era su habilidad para la socialización  y su sangre fría , pero aunque su valedor oficial, aquel que más le conocía , ya hubiera dado buena cuenta de sus virtudes , Joseph nunca terminó de confiar demasiado en él.

Desconfiado por naturaleza , provocador nato de situaciones límites  y amante de introducir a personas en ellas para estudiar sus reacciones como punto débil fundamental,  el germano, como era conocido, presumía de ello con su talante e imposición , con sus aspecto férreo y su exquisita prepotencia que aplicaba como don natural, algo que al escultor le desquició desde el primer momento en que le vio, sin que aún se hubieran cruzado ni media palabra.

Pese a todo , la relación de negocios se mantuvo y la tensión en el aspecto personal le siguió a la zaga .  Guardar las formas en público para despellejarse en privado cada vez que era posible , así se iban conformando los sucesivos encuentros , así , se conformó este nuevo que se producía en el château.

Así que , ante aquella pregunta  de aquel que disfrutaba haciéndose el imponente jefe y manipulador de todo , a Adam sólo le bastó el silencio , pero a quien la había formulado, sin embargo, no.

·        JOSEPH:  Parece ser que nuestro amigo no esperaba encontrarse tan cómodo con parte de su pasado.

Viéndole beber un nuevo sorbo, Adam , sin dejar de observarle con rabia, se acercó hasta el mueble bar sirviéndose una copa de la primera botella que tenía delante , sin importar de qué fuera.

Christopher, situado a su lado, observando su perfil , trataba de  hallar algún gesto que justificase tal acusación , encontrándola en sus ojos cuando le giró la cara mientras bebía.
Aquella expresión le bastó para tratar de asumir el papel de mediador , lo que nunca dejó de ser , intentando poner algo de calma entre ambos.

·        CHRISTOPHER: Nadie dijo que esto sería fácil. En el mismo instante que se pronunció su nombre todos sabíamos a qué nos ateníamos , y al proponérselo a él mucho más. Adam fue honesto y dijo lo que había.

·        JOSEPH: Temerario por su parte .

Adam se contenía , y lo hacía con todas sus formas refugiándose en mantener su boca llena de alcohol antes de darse la vuelta y contestarle  en su estado.

·        CHRISTOPHER: Joseph, nadie dijo que esto sería fácil , pero tampoco nadie ha dudado jamás de la competencia de cada uno para desenvolver el papel que tiene que realizar , ni siquiera nosotros  lo hacemos contigo, y no creas que ese encuentro en la galería me ha hecho demasiado gracia , más si partimos de que Adam la mandase hacia ti , mucho menos.

·        JOSEPH: Mi querido Christopher , a estas alturas ¿no pretenderás que justifique mis acciones ? A diferencia de nuestro querido amigo , el artista , que sin duda , hasta ahora , ha dado muestras notables de saber lo que hacía , yo diría que es posible , sólo meramente posible , que  su intento de vendernos a ambos que aquello que tuviera con ella estuviera más que volatilizado chocase , de forma involuntaria, con la realidad , la de tenerla delante en carne y hueso, y es que hablar sin esa muestra de prueba es muy fácil, pero  no tanto cuando la tienes a menos de cinco quince centímetros ¿verdad Adam?

Soltando la copa de forma brusca e el mueble , rabioso se dio la vuelta hacia él. Veía su rostro, disfrutando del instante , mientras un Christopher que no se separaba de él,  trataba de tocarle la espalda disimuladamente para que se calmase.

Aquella figura altiva deambulando por la habitación como si se tratase de un ilustre profesor de universidad  ofreciendo una clase magistral, aquel porte  y aquel gesto irónico en su cara , provocador ,esperando que su oponente supiese estar a la altura cuando es consciente de que no puede estarlo porque no va en su carácter y forma de ser.

·        ADAM: ¿En serio crees saberlo todo de todos  Joseph? Entonces ¿Por qué no le explicas a Christopher qué fue lo que te encontraste en la sala de arte ?

·        JOSEPH:  No conseguirás llevarme a tu terreno Adam. No había nada diferente a lo que esperaba . Yo jamás la subestimé y lo sabes.

·        ADAM: Pero tampoco pudiste retenerla. – Dirigiéndose de forma sarcástica hacia Christopher -  Aquí , el jefe ,  dice que no la subestimó y sin embargo quiso iniciar uno de su habituales jueguecitos y le salió mal . Obvió la calidad de su contrincante . Mala jugada  que nunca reconocerá. ¡ Ah!  Y se me olvidaba un pequeño detalle , el caballero se dejó ver desde mucho antes y por supuesto se aseguró de dejar huella mental y que ella le reconociera.

·        JOSEPH: - Riéndose  abiertamente – Tiene gracia . Ahora resulta que soy yo el que comete errores cuando en realidad sólo facilito las cosas .  Lo que está claro es que no he venido a perder el tiempo .

Sentado en un sillón cercano, Adam se frotaba las manos de manera nerviosa  mientras gesticulaba una forzada contención difícil de asumir .

Christopher trataba de ponerse en medio, entre ambos, de ocultarles del campo de visión mutua a efectos de que el ambiente pudiese relajarse .

·        CHRISTOPHER : Si continuamos acelerando los acontecimientos ….

·        JOSEPH: Tú eres el que más tiene que perder , eres la cara más visible y directa que tiene . ¿Cuándo se prevé que aparezcan los resultados del scanner?

·        CHRISTOPHER : Los estoy retrasando todo lo posible .

·        JOSEPH: no fue una buena idea . Un análisis de los cuadros le hubiera llevado más tiempo y el resultado sería más confuso.

·        CHISTOPHER: No podemos andar así , no con ella. Sabe lo que se hace y lo que quiere , y me temo que pese a encantarle la ciudad , - oscilando su cabeza hacia Adam – no se encuentre demasiado cómoda en ella.

·        JOSEPH: Debemos terminar el trabajo de la misma forma que fueron terminados los anteriores .  El resultado no sólo debe parecer perfecto, debe serlo .

·        ADAM: Entonces deja de presionar a los demás y  limitate a hacer tu parte .

Continuar deambulando,  apenas tres pasos, le dio la visión de un Adam  ofuscado y certero que se atrevía a desafiarle dándole órdenes .

·        CRISTOPHER : - Dirigiéndose a un Adam que no cesaba en su empeño de continuar provocando al “germano”  -   ¿Cuándo se supone que regresaba?

Sin dar margen para que respondiese el cuestionado , Joseph se le adelantó.

·        JOSEPH: Hoy por la mañana .

·        CHRISTOPHER: Pues no ha salido de Polonia .

·        ADAM: Que saliese  esta mañana no significa que fuese al museo, estará esperando a mañana para aparecer.

·        CHRISTOPHER : No. Me consta que ni siquiera ha abandonado el hotel , en el Aeropuerto no la han visto  y su vuelo no se ha cerrado .

·        JOSEPH: Quizás  esté buscando las respuestas que yo no supe darle.

Adam se levantó  y caminó pensativo por la habitación. Parecía resguardarse algo para sí mismo.

·        CHRISTOPHER: ¿Podrías llamar a tu gente allí Joseph? Necesitamos saber qué diablos está haciendo . No me gusta la idea de dejarla sin vigilancia .

·        JOSEPH: Haré un par de llamadas .

·        CHRISTOPHER : Bien caballeros , ¿qué tal si cenamos de forma cordial antes de  regresar?

Y aunque la propuesta sonaba del todo interesante , en aquella sala , uno de los asistentes parecía perdido en sus pensamientos, tanto , como para que el proponente  tuviera que reclamarle una vez más.


Mientras , la tarde caía sobre una Varsovia fría , invernal , agreste . 
Esther no había partido . Había decidido retrasar su vuelta un día más . Tenía algo pendiente qué hacer , algo  a lo que no tuvo oportunidad  cuando vino hace años.

Y aquello , lo que la tuvo dando vueltas a la cabeza tantas horas , se vio formalizado de golpe . Encontró el valor y los arrestos desde lo más profundo de su interior  asumiendo un reencuentro necesario con su pasado , con el más reciente y con el más alejado.

Caminando por la ciudad , sin apenas mirar las placas que en lo alto de las paredes indicaban las calles , o los postes  direccionales , aquella ciudad había cambiado pero su parte vieja se conservaba tal cual recordaba haberla visionado en las fotos que le mostraron siendo niña. Sorpresivamente,  incluso los antiguos comercios de entonces , aún permanecían en píe y prácticamente intactos gracias a una intensa labor de recuperación .

Aquellas pequeñas tiendas de telas y complementos de costura con sus escaparates de madera oscura y cristal , invitaban a entrar en un pedazo de historia de otra época , continuada a través de las numerosas estanterías , también de madera , que cubrían la totalidad de las paredes hasta el techo. La única nota discordante en aquel viaje atemporal, las dependientas ataviadas con trajes contemporáneos , pero indudablemente , no se podía tener todo , pensó ella.

De pronto  un recuerdo  también contado , cobró forma deliciosamente olorosa , el de la panadería de  la esquina de la que tanto había oído hablar , la que solía hacer unos pequeños bizcochos cuadrados con nueces y pasas envueltos en virutas de  chocolate negro  , y cuyo propietario encendía los hornos  todos los días a las tres de la mañana , comenzó a atraerle , dentro de la tienda , los olores casi visuales de su niñez , aquellos que su abuela solía reproducir cada verano viéndose favorecida por los secretos culinarios de aquel viejo pastelero.

Ella no había crecido allí, sin embargo , sus raíces sí  se encontraban en aquella ciudad o por lo menos , parte de ellos .

Sus abuelos , trasladados desde muy jóvenes allí, desde su Berlín natal, hicieron de Varsovia su nuevo hogar hasta que , poco antes de que los aliados invadieran la ciudad y liberasen los campos,  se instalasen en Londres .

De esa historia , ella sólo sabía lo que sus padres le habían contado y , no habiendo disfrutado mucho de su abuelo por desgracia , las imágenes de los momentos de convivencia con él,  en este último caso , resultaban muy difusos, inconclusos.

Apenas había rostros en aquellos instantes . No podía hacerse un vídeo corto en su cabeza ni una fotografía fija  por la falta de material que la ayudase, y por más que ella sintiese curiosidad , lo que si recordaba bien , es que a diferencia de su abuela , hablar  o mencionar a su abuelo, suponía un cambio rotundo de gesto en el rostro de sus padres .

Años tratando de investigar por su propia cuenta  tampoco arrojaron muchas luces sobre la sombra alargada y espesa que cubría esa parte de su pasado , y como todo trazo ensombrecido , los rumores vagaban a sus anchas sin obstáculo alguno , causa que determinó , tras unas apesadumbradas navidades en las que el recuerdo más notable fue el de una desagradable discusión , que las relaciones con cierta parte de su familia , se recrudecieran hasta el término de no dirigirse la palabra.

Una sola pregunta a una de las dependientas de la tienda , una dirección a la que dirigirse y apenas cinco minutos de paso tranquilo para llegar a la dirección dónde se supone que se encontraba la antigua casa habitada por sus abuelos , aquella en la que hubo nacido su padre.

Apostada en la cera de en frente , alzando su vista hasta las tres ventanas de la derecha de una fila de seis del cuarto piso  de aquel edificio , trataba de imaginar cómo debió haber sido su vida allí, en una ciudad que los acogía con las manos abiertas porque no habían demasiados médicos destacados en ella , y la fama de su abuelo le precedía.

Un cirujano ejemplar que después de la guerra dejó de ejercer y del que destacaban , aquellos que le conocieron en Londres , muy pocas personas , su carácter intimista y reservado. Siempre vestido de oscuro, con sombrero hasta en verano , su cabeza baja y tratando de pasar desapercibido entre la multitud de la capital británica , lo que resultaba tremendamente fácil en una ciudad que aún trataba de recomponerse de los devastadores efectos de la contienda.

Al acercarse al portal y buscar el piso , se topó en el portero con una sorpresa . La que había sido la vivienda habitual de sus abuelos aparecía reconvertida en la consulta de un oftalmólogo. El horario de la misma , establecido en una placa metálica situada a la izquierda de la puerta, daría al traste con sus buenas intenciones por intentar convencer a quién la ocupase , de poder recorrerla , al menos en parte , porque por mucho tiempo que hubiese pasado , por muchos cambios a los que hubiese sido sometida , el espíritu de sus abuelos permanecería intacto de alguna u otra forma, al menos en su mente.

Entristecida  y con la noche viniéndosele encima , optó por marcharse de nuevo al hotel .

Esta vez sí, con sus maletas en el aeropuerto , a primera hora de la mañana , en la ventanilla de facturación ,  trató de que la ubicasen en el primer avión disponible con destino a Heathrow, y tras confirmarla en el que tenía prevista su salida  hora y  media más tarde ,   tras  caerse del sistema una reserva  , voló de regreso a su casa .

No.  No volaba a París , necesitaba hacer algo antes de regresar.

En Londres , cogió un taxi que la llevase hasta Liverpool, a una dirección concreta que no pisaba desde hacía muchos años , la que había sido y era su casa familiar .

Un hogar adquirido por su abuelo al trasladarse al país  y  en el que convivieron todos hasta que él falleciese siguiéndole , al poco tiempo , su abuela .

Con ella fuera de la casa , sólo sus padres la habitaban , y el hecho de encontrarse de nuevo allí , delante de aquella puerta , hizo que algo la sobrecogiese.
Observando su reloj , vio que por la hora que era posiblemente estuviesen a punto de acostarse  y que quizás no era el mejor momento , pero no podía marcharse , no conseguiría ningún lugar dónde quedarse y poder pasar la noche , así que , aún a riesgo de poder despertar a alguien , optó por tocar a la puerta .

Al rostro de sorpresa de su madre , cuyo pelo cano y brillante , con el mismo peinado que siempre ella recordó, destacaba por encima de todo , le prosiguió , sin mediar palabra alguna , el seco gesto de apartarse para dejarla pasar .

Invitándola a dejar el abrigo en el perchero de la puerta , la mujer se adelantó hacia el salón  mientras Esther  lo visualizaba todo con rapidez  comprobando que la casa no había cambiado , que todo se encontraba situado en el mismo sitio , que el tiempo parecía no haber pasado pese a los años en que ella no había vuelto a pisar aquella madera de su suelo.

Adentrándose en el salón, su padre no se encontraba allí , así que dedujo que posiblemente estuviese durmiendo , y su madre , aún en silencio, optó por tratar de recomponerse sin que su hija le viese el rostro , asomándose a una de las ventanas  tratando , con ello, de disimular  su sorpresa.

Ninguna de las dos se atrevía a ser la primera en romper el fuego , pero alguien debía hacerlo , y en este caso , fue su madre.

·        MADRE: El fantasma de las navidades pasadas.

No había lugar para una tregua . El resentimiento en su voz rasgaba el aire hasta cortarlo, casa sonido , de cada sílaba , de cada letra que la mujer pronunciaba con aquella voz llena de amargura , dejaba entrever ese sentimiento pese a los años pasados .

·        ESTHER: ¿Rememorando a Dickens,  madre ?

·        MADRE: No lo sé , dímelo tú.

·        ESTHER : No he venido para continuar una discusión dejada hace años a medias , y preferiría, sinceramente , que esa no fuese la actitud.
·        MADRE: Curiosa forma de llamarlo , y más para quién lo inició.

Unos pasos que hacían crujir la madera de la escalera , anunciaban la incorporación de su padre .

·        PADRE: ¿Quién diablos  anda ……?

Ella se levantó del lugar dónde se encontraba sentada mientras vio  como los ojos de su padre  se humedecían y su rostro mostraba una emoción inusitada ante tan incrédula presencia.

·        PADRE: ¡Dios mío ! ¡Que alguien me pellizque!

Se abalanzó sobre su hija estrechándola fuertemente entre sus brazos ante la aparente impertérrita mirada de su madre.

·        PADRE : Esto sí que me hace creer que el espíritu navideño puede llegar a ser real. No puedes imaginar cuanto he pedido que este momento se  produjese  y tenerte aquí de nuevo.

·        ESTHER: Me alegro mucho de que seas feliz papá.

·        PADRE: ¿No es la mejor sorpresa que podría traernos el Señor , Margaret?

Pero la madre continuaba evitar mostrar emoción alguna con aquel reencuentro , apostada en la ventana  y con el mismo gesto  de presunta indiferencia en la cara.

·        MADRE: No sé si exactamente poder definirlo así. ¿A qué has venido Esther ?

·        PADRE : ¡ Margaret!

La apremió enfurecido el buen hombre.

·        PADRE: ¿Vuelve después de tantos años y a ti no se te ocurre otro recibimiento que darle?

·        ESTHER : No importa papá.

·        PADRE: Claro que importa . A esa mujer sólo la mueve el maldito resentimiento. Tan religiosa que se dice ser  y el perdón ya ni se acuerda de cómo escribirlo.

·        MADRE : ¿Perdón? – Dándose la vuelta ,  su actitud , casi despreciativa y llena de odio hacia su hija , parecían cubrir de oscuridad toda la estancia - ¿Cómo crees que puedo perdonar o si quiera considerar esa opción en alguien que vejó e insultó a los presentes  en el lugar más sagrado en donde el respeto debía imperar ? ¡ Nos  avergonzó de todas las formas posibles , a nosotros , sus padres , en nuestra casa, con aquella dignidad y orgullo impropios y devastadores de señoritinga de ciudad  venida a más !

Cada palabra como una losa que cayese encima, así lo sentía Esther y así apesadumbraba a su padre .

Y aunque tratase de evitarlo, aquel orgullo n ella , aquel que tanto detestaba su madre , volvió a hacer acto de presencia .

·        ESTHER : Si pretendes , aún hoy, que me disculpe por lo sucedido , me temo que deberás darlo por perdió porque no voy a hacerlo.  

·        MADRE: ¡Bravo! ¡La hija pródiga vuelve a las andadas ! Entonces ¿A qué has venido a parte de a alterar la paz de esta casa ?

·        ESTHER :  He estado en el Campo , madre.

Sintió debilitarse los abrazos de su padre  el cual trató de buscar apoyo en el sillón cercano , mientras su madre aún se mostraba más enfurecida .

·        ESTHER: He estado en él . He tenido los registros y archivos en mis manos y no he encontrado su nombre , ni el de abuela .  ¿Cuándo vas a permitirme saber la verdad,  madre? ¿Cuándo considerarás que seré lo suficientemente mayor  o razonable para entenderlo? ¿ Cuándo dejarás que pueda sentirme como un miembro real de esta familia con derecho a saber la verdad que os empeñáis en ocultarme ? – Y miró a su padre , decaído , con la cabeza baja y sus manos nerviosas frotándose entre sí  - ¿Cuándo vas a permitirme saber qué fue lo que les permitió salir del Campo con vida?.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

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