jueves, 2 de febrero de 2017

MOMENTOS . Siempre tuya (192)

Sólo fue un casi imperceptible cruce de miradas.
Una sonrisa oculta y tímida , casi de compromiso ,
un rostro que buscaba a su alrededor sin hallar nada a lo que aferrarse
que le sirviera de excusa
para evitar volver a encontrarse con el resto de su vida .

Sólo fue un atardecer de primavera ,
y una tierna coincidencia el encontrarte ,
el estar en aquel mismo lugar ,
al mismo tiempo ,
de la misma forma ,
solos,
sin nadie y con todo el mundo a la vez,
pero solos en definitiva.


Sólo fue la brisa y la luz naranja del sol mientras se marchaba ,
un leve gesto con una de tus manos,  
mientras la otra,  jugueteaba nerviosa con parte de tu ropa  
cual chiquillo temeroso que no sabe qué decir o qué hacer,
con una timidez tan hermosamente impropia
como importante me hiciste sentir por ello sin  apenas darte  cuenta  ,
y mis labios , en mi consciencia ,
musitaban un “te quiero “ improvisado, sin motivo aparente,
un “te quiero” sincero ,
un “te amo “ tan férreo
como aquello que los dos sentimos a partir de un inocente gesto ,
de un simple  y breve cruce de miradas.

Una locura desmedida sin motivo aparente
pero tan sincera,
 como el sentir de nuestra respiración agitada en el oscilar de nuestro pecho
en el que acabaron recalando nuestras manos ,
como el preámbulo más perfecto
del diálogo interminable de silencios sonoros y sensaciones,
de las palabras que  vinieron y de las que aún estaban por llegar ,
de una vida que comenzaba en ese instante  y que ya,
sin embargo,
éramos incapaces de concebir el uno si el otro .

Y en mi memoria , por mucho tiempo que pase ,
conforme las horas se apoderen de mi tiempo ,
y sus señales , de mi piel ,
siempre recordaré aquella hermosa tarde de primavera
en la que algo nos hizo encontrarnos ,
en la que el destino decidió que con un simple gesto era suficiente ,
y en el que la soledad se convertía en un vago recuerdo.

En mi memoria han quedado grabados tus ojos
y la forma en la que me hacías tuya sin tan siquiera tocarme ,
la única forma en la que te entregabas a mí incondicionalmente
porque para ti , nunca hubo otra forma ,
aquella en la que los dos supimos ,
al mismo tiempo,
que todo sería diferente a partir de un atardecer un día de primavera ,
aquella , en la que una vida se convertía en un sueño
cuando en sueños , los dos deseábamos esta vida  ,
aquella que ambos iniciamos
durante una coincidencia
una hermosa tarde de primavera .

ANA PATRICIA CRUZ LOPEZ
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