LA CÁMARA
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| CRED EDC APCL73 |
CAPÍTULO SEGUNDO: EL PASADO SIEMPRE VUELVE
(Segunda Parte )
La imagen del Cardenal Daniel , con aquella sonrisa tan característica que Gabriel no había
logrado olvidar , entrando en la estancia , hizo que se le congelase la
sangre la cual no parecía circularle y ,
en sus articulaciones , un dolor punzante hizo acto de presencia .
Para el periodista , estrechar y apretar sus dedos entre sí era su
único refugio en aquel instante , la única forma de aguantar , de resistir en
aquella misma habitación con aquel hombre
y , pese al trato casi reverencial que Ángelo le hubo dedicado en claro
signo de respeto , éste mismo se extrañó de que no procediese de igual forma
con su acompañante .
El recién llegado no había cambiado en su forma de actuar ni de
presentarse . Pese a su nueva posición de poder , a la que indudablemente
siempre había aspirado , aquella presencia
alta , de impoluto negro y fajín
rosa de cuyo pecho colgaba orgulloso
algo que Gabriel , en sus adentros , siempre creyó que le sobraba, una gran
cruz pectoral , era capaz en aquella ocasión , delante de todos los presentes ,
como siempre fue y nunca de serlo , de convertirse en el auténtico centro de
atención.
Cada paso magistralmente dado sin perder , ni por un solo instante
, la visión de ambos hombres , especialmente del que fuera discípulo suyo ,
dejaba una estela de impostura y alarde difícil de olvidar .
El otro miembro de la curia , extrañado por tal reconocimiento ,
especialmente al ver su aspecto , no pudo evitar mostrarse inquieto y saciar su curiosidad .
·
CARDENAL
MATHIAS : ¿Padre Gabriel? ¿Creí haber entendido que era periodista ?
Pero antes de que pudiera dar respuesta alguna , el que fuera
mentor contestó de forma adelantada y
nada sutil , con aquel tono tan irónico como desquiciante propio de su persona
.
·
CARDENAL
DANIEL : Y lo era . Uno de los grandes privilegiados que aspiraba a lo más alto e indudablemente , hubiera llegado de no ser
por una repentina falta de fé . – Aquel hombre continuaba andando, regocijándose tanto interna como externamente por volverle
a tener en las mismas dependencias,
sabedor de su innata incomodidad , la cual no dejaba de reflejarse en su rostro y en la tensión manifestada por su
cuerpo .- O al menos , eso fue el motivo
aludido - se detuvo girándose hacia él
.- Puedes corregirme si lo estimas oportuno , Gabriel .
Ángelo se encontraba descuadrado en aquellas circunstancias,
perdido , pero no pudo ignorar que allí la tensión entre estos dos individuos
podía cortarse, más que con un cuchillo
afilado , con un sable de longitud extrema
o, incluso , si les pudieses otorgar algo más contundente , posiblemente
, el resultado les sería más
satisfactorio .
·
CARDENAL
MATHIAS : ¿Así que después de los años de seminario y adopción de votos decidió dejarlo?
·
CARDENAL DANIEL :
Y con una carrera más que prometedora, con una especialización en la
trascripción e interpretación de los textos antiguos , hablando a la perfección
latín desde temprana edad y arameo , sin contar el griego antiguo . Uno de mis
discípulos más aventajados y brillantes . Una de mis mayores pérdidas
personales .
Por más que Ángelo quisiera interpretar aquella situación de
alguna forma , las imágenes que se le reproducían en su mente resultaban tan increíbles como confusas
. Tras mirar a Gabriel en un par de
ocasiones y comprobar que éste , excesivamente serio , no cesaba de mirar al cardenal fijamente a los ojos , trató de destensar el ambiente
procurando centrarse en el motivo que les había llevado hasta allí .
·
ÁNGELO : Lo
cierto es , que desde mi Departamento queremos agradecerle que haya aceptado
recibirnos . Sabemos que su agenda debe estar copada de actos y reuniones tratándose de quién se trata y a quién asesora en primer término .
·
CARDENAL
DANIEL : Por nuestra parte nunca ha habido problema Comisario , pese a sus más
que dudosas “relaciones “ con el clero católico y la Curia desde que se
produjese aquella sucesión de muertes ,
con las cuales , por cierto , trató de relacionarnos si no recuerdo mal
.
Acostumbrado a tratar con el otro
servidor de la Iglesia allí presente , este hombre lograba incomodarlo sobremanera .
·
ÁNGELO :
Ciertamente , las pistas en aquella ocasión llevaban a ciertas concordancias y
, si me permite recordárselo, en aquellos años ustedes no gozaban de una
apaciguada vida precisamente .
Su gesto serio evidenció la molestia por tal comentario. El C.
Mathias estuvo raudo en el quite .
·
C. MATHIAS
: ¿Y son esas especulaciones las que le
han vuelto hacer que toque a nuestras
puertas Comisario ?
·
ÁNGELO: No,
más bien la entidad de la víctima escogida . Un miembro de su comunidad , una
monja .
·
GABRIEL : Y
no una cualquiera precisamente . La
hermana Rosso .
No mostró sorpresa ni aturdimiento . El carácter del C. Daniel no llevaba a dudas
, no cabían . Siempre fue frío y distante . De hecho ,para sus discípulos ,
resultaba un pater duro y sin sentimientos que jamás afloraba el término
consuelo ni lo practicaba . Sin embargo , en algo si parecía externalizar sus
emociones , al menos las más básicas , las que confieren el animal que todo
humano suele llevar dentro desde que se es gestado , su intolerancia ante la
desobediencia y el castigo ante los errores que , a su juicio , un sacerdote o
futuro padre , no podía permitirse
cometer .
Entre sus alumnos y el término posesivo , en este caso , está muy
bien empleado puesto que era él mismo quién los escogía , se le temía nada más
aparecer en la estancia en la que estuvieran y más cuando lo hacía con una
pequeña vara de bambú tratado que solía
usar para flagelarse en sus momentos de
recogimiento , en su celda .
Con una pequeña gota de sangre recorriendo una de sus piernas ,
todos los alumnos e internistas con los que se topaba en sus paseos
deambulatorios y de vigilancia , ya sabían que se encontraba de penitencia por
alguna culpa oculta que sólo él conocía , puesto que por mucho que tratase de
taponarse , el brazalete ajustable con pinchos , continuaba penetrando en su
carne a cada paso que éste diera , pero en su rostro , impenetrable , duro ,
nada simbolizaría el dolor al que , por otra parte , parecía haberse acostumbrado en exceso .
Y entre todos , frente a quiénes aplicaba la mayor dureza en sus
recriminaciones , a quiénes toleraba en menor medida la falta de entrega
entendida como devoción y la ausencia de
perfeccionamiento , se encontraban sus
“preferidos “ , ese pequeño núcleo de escogidos al que nadie , en
realidad , deseaba pertenecer , ya fuera por la gracia de quién les elegía o
del mismo dios que parecía no
comparecerse otorgándoles la señal por
la cual el otro se guiaba .
Sólo a Daniel , el Cardenal aspirante a Papa , se le permitía tan
lujo , tal privilegio , y pese a las críticas recibidas desde distintos
estamentos de la Iglesia , de la propia Curia Romana , éste contaba con la
bendición de ser el hombre de confianza de su Santidad incluso antes de que su
nombramiento se consolidase y llegase a oficializarse .
·
ÁNGELO : Me
preguntaba , Excelentísimo , si podría decirnos los motivos por los cuales
renunció a los servicios que como asistenta personal esta mujer había estado
desarrollando .
El C. Daniel detuvo su paso
al lado de la gran y robusta silla de madera que copaba el centro justo
y medido de la pared del fondo de la estancia . Con su mano en uno de los
salientes elevados del espaldar y la
cara con la vista puesta en la chimenea que se encontraba justo delante suya ,
éste decidió responder con otra pregunta .
·
C DANIEL :
¿Te dignarás algún día decirme las verdaderas causas de tu abandono ?
Aquella situación sólo agrandaba la incomodidad de ambos hombres .
Ángelo no entendía aquella obcecación personal
y comenzaba a molestarse por la
reacción que todo aquello producía en su acompañante .
·
ÁNGELO :
Excelentísimo , necesito saber los verdaderos motivos que le llevaron a … - Mathias le interrumpió -.
·
C MATHIAS :
La hermana Rosso se había mostrado disconforme con algunas de las decisiones
que hubimos de adoptar por aquel entonces . Desechaba las formas y lo cierto es
, que dentro de ese carácter inestable que parecía poseer desde siempre ,
éste acaparó sus cotas más altas a raíz
de aquellas decisiones .
·
ÁNGELO : Así
que ¿fue por falta de confianza sobrevenida?
·
C. MATHIAS :
Le pondré un ejemplo que a buen seguro entenderá . ¿Confiaría su vida a un
compañero que no ha hecho más de desatender sus órdenes , desoír sus
consejos y boicotearle la mitad de sus
planificaciones ? Me precio de no
conocerle demasiado , tal vez sólo un poco Comisario , pero juraría que
trataría , en ese caso y por todos los medios , de que a ese compañero le
procediese un cambio de destino , quizás a algún lugar en donde no requiera la
aprobación de nadie , ni nadie contar
con él .
·
ÁNGELO : Por
suerte , Cardenal Mathias , ese no es
uno de los mayores problemas que tenemos en nuestro Departamento .
·
C. MATHIAS :
La hermana Rosso era una fiel servidora
nuestra y la asistente personal más
eficiente que el C. Daniel ha podido tener jamás . Lamentamos realmente que se
haya visto envuelta en este oscuro y feo asunto .
El sonido de toque en la puerta
y la apertura de la misma , hicieron que un tercer miembro de aquel
gabinete hiciese acto de presencia .
·
C. MATHIAS :
¡Oh vaya , Simón !
El hombre , de porte elegante , vestido de impoluto traje negro ,
se agachó para besarle el anillo al cardenal
presentándole sus respetos .
·
C. MATHIAS :
Déjame que te presente a nuestros visitantes .
Éste es el Comisario Ángelo Lorusso
- le dijo señalándole, a lo cual
el recién incorporado le presentó los respetos debidos estrechando la mano – y
este caballero es un periodista del Washington Post , el Sr. Bryce - acto
que fue repetido por quién acababan de adentrarse en aquella sala -. Al parecer
el Sr. Bryce fue uno de los nuestros
antes que un célebre periodista laicista
y profético del ateísmo más poco convencional . Simon – le colocó una de sus manos en el
hombro más cercano – es uno de nuestros laicos
más respetados y devotos, ese compañero en el que sí se puede confiar
sin lugar a dudas , Comisario .
Aquel hombre , de lustre aspecto parecía cualquier cosa menos un
fiel servidor de Dios , aunque los laicos tenían sus formas y no comulgaba, en
su mayoría , con lo que se movía entre
aquellas frías paredes .
·
GABRIEL :
Simón , el Zelote . Celoso y apasionado en cuanto a su entrega a Dios y al mantenimiento
de la palabra de Moisés .
Tanto el Cardenal que les hubo presentado , dentro de su sorpresa
, manifestó , sin cortapisa alguna , su inmensa satisfacción por el no olvido
de los conocimientos mientras que el laico , manteniendo su vista fija en el
periodista, simplemente gesticuló con
una pequeña sonrisa de convencimiento.
·
C. MATHIAS :
Nunca un maestro pudo tener tan digno alumno Daniel . pese a los años , no ha
olvidado .
El otro cardenal , aún de espaldas , apretaba con fuerza aquel
saliente de madera hasta casi humedecerlo de sudor, hasta casi pode
desgastarlo de ser otra su calidad .
·
C. DANIEL :
¿A qué debemos tu visita Simón ?
·
SIMÓN: Todos
está listo para la selección Excelentísimo . Los chicos esperan en la sala
cardenalicia .
“La Selección” . Ese proceso . Sus preferidos . los nuevos
escogidos para servir a Dios y a él ,
para vivir en su plena subyugación y sus cadenas .
Un maremágnum de sensaciones
a cual más incómoda recorrían el
cuerpo de Gabriel mientras él , mentalmente , trataba de acostumbrarse a estar
allí dado que se temía , puesto que la información aportada ese día no había
sido excesiva , que deberían volver .
·
C DANIEL :
Está bien. En seguida iré .
·
SIMÓN: Sí su
Excelentísimo . Caballeros …
Y se marchó , no sin antes lanzar una última mirada a Gabriel , al que convirtió en su centro de
atención de forma voluntaria y
completamente intencional .
·
C. MATHIAS :
Como puede comprobar , me temo que nuestra agenda siempre se acaba
colmatando así que , salvo que tenga …-
Daniel le interrumpió -.
·
C. DANIEL :
Aún espero una respuesta .
Ángelo volvió a mirar a su compañero mientras el C. Mathias hacía lo propio con su compañero de Curia .
·
GABRIEL :
¿Para qué contestar algo de lo que se sabe perfectamente la respuesta ?
Y aquella mano apretaba y cada vez con más fuerza aquella madera ,
mientras las venas de su mano ,
exaltadas , denotaban la tensión y la rabia que él mantenía oculta externamente.
·
ÁNGELO :
Será mejor volver en otra ocasión.
·
C. MATHIAS :
Por supuesto – afirmó con aquella vocecita fingida y e irritante – será un
auténtico placer recibirles de
nuevo y poder ayudarles a esclarecer,
en todo lo que esté en nuestra mano ,
ese feo asunto .
Dispuestos a acompañarlos hasta la puerta , el C. Daniel se dirigió
al C. Mathias .
·
C. DANIEL :
¿Te importa acompañar al Comisario fuera ?
·
C. MATHIAS :
Por supuesto que no , eso justamente me disponía a hacer precisamente .
·
C. DANIEL :
Sólo al Comisario . ¡Gabriel ! Tú quédate . – Dijo con determinación-.
Una mirada entre ambos civiles bastó para que Ángelo hiciese caso
a Gabriel . Éste debía quedarse , aunque no le resultase fácil.
El Cardenal continuó dándole la espalda aunque no por mucho
tiempo mientras Gabriel le observaba
desde el punto mismo dónde se encontraba , de pie , con las manos a la espalda
, apretándolas una y otra vez como salvo conducto para poder continuar .
·
C. DANIEL : Ahora
que estamos tú y yo solos - fue dándose
la vuelta y sui gesto sobrecogió al
discípulo - ¿vas a darme una buena razón para que te marchases de aquella
forma y lo tirases todo por la borda ?
El aire se volvía cada vez más denso e imposible de respirar . No
era una cuestión de tratar de relajarse
, si no de tratar de recordar cómo se
sobrevivía intra muros .
·
GABRIEL :
Quizás , tu interpretación de la palabra de Jesús terminase por no convencerme
.
·
C. DANIEL :
La palabra de Jesús … Creía que dados
tus conocimientos y lo que aprendiste , no te dejarías influenciar tan
fácilmente por mis interpretaciones .
·
GABRIEL :
Precisamente por lo que aprendí y cómo
lo hice , fue tu interpretación del “dejad que los niños se acerquen a mí “ lo
que no terminó de convencerme .
La rabia retenida , la ofuscación reinante y creciente manifestada
en una cara enfurecida que le hizo arrancarse hacia él ante el temor del otro
que ya conocía ese otro lado no tan
bondadoso .
Pero al llegar a su altura , pese a toparse con el mentón altivo y
la mirada desafiante de su discípulo , el cardenal , simplemente , se vino
abajo .
Con las palmas de sus manos abiertas , suplicantes , deseaba
tocarle , abrazarle como antaño pero no
podía . Cerró sus puños con fuerza y
sólo unos ojos coléricos , demostraban toda la impotencia que era capaz de sentir volviendo a tenerlo
delante después de tantos años . unos ojos que comenzaron a humedecerse y que
él simplemente bajó para que Gabriel no los viera , pero a él , no le hizo
falta . Sabía perfectamente cómo se sentía , y cómo se había sentido el día que
se marchó de aquellos muros sin comunicarle nada , enterándose por terceros al
realizar el recuento y cantar su falta .
·
C. DANIEL :
Nunca entendiste lo que eras para mí ,
ni lo que yo vi en ti y te hubiera hecho grande .
Lástima en cada palabra , pero nunca culpa . Ese otro término ,
aquel del que gozan los humanos católicos convencidos , con el arrepentimiento y posteriormente el
perdón , jamás había entrado en su
vocabulario .
Haciendo descender su mentón para que su rostro quedase a su misma
altura , mirándole como sólo un hombre puede mirar a otro cuando las verdades
se saben reconocidas por ambos , se dirigió a él una última vez antes de
marcharse .
·
GABRIEL :
Ese siempre ha sido tu problema Daniel,
el precio que exiges a los demás para ver cumplido un sueño que sólo es
tuyo por entero , el precio que lograste sonsacar a otros mientras conmigo nunca pudiste , y las frustraciones que cobraste en el
cuerpo de aquellos que escogías para
aliviar un pecado que sólo tú cometías
de pensamiento , palabra y omisión.
– Rabia contenida , extraída gota
a gota como la sangre que se derrama - Yo jamás te pedí nada de lo que me diste
. Jamás te pedí ser tu preferido entre
todos . Jamás te solicité convertirme en tu capricho más deseado y oportuno . Yo no te pedí nada de eso y sin
embargo , todo cuanto me diste , todo cuanto me enseñaste , me dio la fuerza
suficiente para irme de aquí en cuanto tuve oportunidad . Tú fuiste el que me
hizo creer que cabía la existencia de un Dios compasivo y misericordioso que
sabía perdonar - aquel elevó su rostro
lloroso para mirarle - pero también me
hiciste creer , que no sois más que aquellos sacerdotes que decidieron
convertir su templo en un maldito mercado , donde todo se compra y se vende ,
hasta la salvación del alma por algo que
osáis llamar inmortalidad divina . Querías
tus razones , yo te las he dado . Lo que me pregunto es , si realmente llegará el día en que te arrepientas de a quiénes
has dañado y flagelado con esa palabra
que decías era de Dios , cuando en realidad la vertían tus propias
entrañas . Si algún día , podrás mirarles a ellos a la cara de la misma forma
que me miras ahora a mí, cuando los tengas delante en las puertas del mismo
infierno .
Y dejándole , solo , compungido consigo mismo , ante la necesidad
de respirar , no detuvo su paso para salir de aquel lugar , de aquellos
corredores que no añoraba y tanto quería
perder de vista , encontrándose al otro lado de la puerta con el policía .
·
ÁNGELO : ¿Qué
diablos ha pasado ahí dentro ? – le preguntó mientras trataba de caminar a su
lado con gran dificultad-.
·
GABRIEL :
Aquí no .
·
ÁNGELO
: Me da la impresión de que esta va a
ser una noche muy larga y que tendré que
hacer una parada antes de irnos a casa .
·
GABRIEL : Yo
me voy al hotel .
Dentro del coche .
·
ÁNGELO : Yo
no me voy a quedar con las ganas de saber qué puñetas ha pasado ahí dentro y como alguien que se supone es
periodista termina siendo un cura
renegado . ¡Dios ! Necesito una copa y
con urgencia .
·
GABRIEL
: Que sea una botella mejor . Hay cosas
que no puedo remover después de diez años sin tener alcohol encima .
·
ÁNGELO :
Bien, entonces dos botellas .
·
GABRIEL :
Creo que no debí haber venido y menos
tras al confirmación de Bernadette .
·
ÁNGELO
: Ninguno de los somos bienvenidos a este lugar . Yo, por implicarlos hace años y volver a hacerlo y tú, por un
pasado que ha hecho sangrar más de una llaga ajena . Como tú dijiste , salgamos
de aquí . ya pensaremos mañana qué hacer .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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