domingo, 11 de junio de 2017

LA TEMPESTAD . CAPÍTULO DUODÉCIMO .UN NUEVO AMANECER . (Registrado en SAFE CREATIVE ENERO 2017)

LA TEMPESTAD

CAPÍTULO DUODÉCIMO  : UN NUEVO AMANECER
CRÉD EDIC  APCL73

No había tiempo para descansar . Casi no había  tiempo ni para comer .

La jornada había comenzado ese día antes de lo que resultaba corriente  y apenas se llevaría en las tareas una hora  cuando el cansancio comenzó a aflorar .

Toda una pared de madera  y piedra como base derribados  para emerger la nueva ampliación  con el previo traslado de los animales al otro lado de las cuadras .
Alisar el terreno entre todos y asegurarse de arrancar alguna que otra raíz de algún árbol milenario o no tan viejo que aún permaneciese allí , colocar los cimientos que  fuesen capaces de sostener toda la construcción durante la temporada de vientos  y preparar los habitáculos destinados a las nuevas cajoneras .
Un trabajo titánico asumido por todos en grupo .

Mientras Alice se paseaba por la casa , asomada a las ventanas , viendo el ajetreo  y la frenética actividad , se preguntaba a sí misma en qué medida  los años la habían hecho no reconocer a su  propia hermana en la mujer que ahora tenía delante . La misma  a la que veía cargar material como cualquier hombre y llevarlo al lugar donde se necesitaba , trabajando como un obrero más , vestida con pantalones sucios  y una  blusa vieja , el cabello despeinado y cogido de cualquier forma  y sudando como ninguno.


No , esa no era la imagen que Alice guardaba de Emma  aunque siempre  fuera diferente a lo que los estereotipos sociales demandaban , aunque prefiriera , ya entonces ,   los trabajos arduos  más propios de los chicos que vestir trajes y socializarse coqueteando , algo en lo que ella  siempre fue una consumada maestra desde la más tierna edad .
Alegrándose de que su padre casi la repudiara en su propio beneficio , Emma , sin embargo , fue la “señorita “ de la casa . Su exceso de normalidad , de escasez de elementos superfluos , su sinceridad a la hora de mostrarse y un corazón  demasiado dulce y abierto , la hacían presa fácil  para atraer a cualquiera .

Ahora , mientras la veía trabajar como uno más , al ver a los hombres no distinguir a la “patrona “ aunque sí conservasen el respeto debido y no lo olvidasen nunca , al ver a todos y cada uno de quiénes la rodeaban agradecidos y dadivosos con sus dotes de absoluta integración , con su “manchar de manos” sin importar nada , ni la lluvia que se avecinaba con fuerza y comenzaba a aparecer en forma de gruesas gotas que el viento atraía hacia los cristales  , el frío que conllevaba  y la incomodidad que representaba para el buen desenvolvimiento de dicho trabajo  , al ver … Y de pronto comenzó a mirar con otros ojos , a centrar su atención en  un Richard entregado que mostraba  un orgullo infinito por trabajar junto a ella de esa manera , que hasta la sonreía y con la que compartía risas esporádicas cuando alguna situación lo merecía , que se acercaba a  ella con cualquier excusa , ya fuera para ayudarla o recibir material de sus manos  pero  que , en cualquier caso ,  procuraba mantenerla cerca, sintiéndose sobradamente cómodo a su lado .

Aquella escena repetida una y otra vez , desde lo alto de aquella ventana , le reconcomía por dentro hasta sentir sus entrañas arder por completo .
Resultándole inaguantable , a voz en grito , solicitó la presencia de Kitty para que le preparasen de inmediato uno de los caballos .

Vestida para montar al equino que primero se encontró disponible , ésta lanzó una última mirada hacia la imagen que más odiaba , a ellos , a Richard y a su hermana , como recordatorio de lo que  la motivaba  a  llevar a cabo un más que improvisado plan a la desesperada .

Cabalgando al galope , enfurecida consigo misma , no tardó demasiado en presentarse en la casa del vecino . Wadlow aún no se encontraba en ella , así que decidió esperarle en la biblioteca , sentada junto a la chimenea que iluminaba toda la estancia .

Dos horas de casi desesperación que trató de relajar con alguna de las lecturas  que poseía entre aquellas paredes  y que finalizaron cuando , bajo sorpresa del anfitrión, nada más dejar en manos del mayordomo su sombrero y su abrigo , le  era comunicada la inesperada visita .

Cuanto más cerca se encontraba de la sala , el sonido de sus pasos sobre la madera se hizo más patente hasta el punto de cerrar el libro  y colocarlo a un lado suyo en el reposabrazos .

Wadlow parecía no haber creído del todo el aviso de que ella se encontraba allí  hasta que no la vio por sus propios ojos .

Acercándose al mueble bar mientras se desabrochaba las mangas de la camisa para recogérselas hasta la doblez del codo , sacó un vaso ancho y se sirvió  un poco de bourbon ante la espectadora que ,  sorprendida , comenzaba a entender  que no era la única con razones para encontrarse ofuscado .

Apuró su copa de un solo trago mientras con la mano que quedaba libre no paraba de entrelazar sus dedos en sus cabellos y lanzarlos hacia detrás .
Se veía muy nervioso  y aunque  no era la primera vez que lo había sufrido en ese estado , nunca terminaba de acostumbrarse .

-        Creí que te había dejado claro que nunca fuese de día . – Aseveró bastante enfadado a juzgar por el tono de su voz mientras ella le veía servirse otra copa que posiblemente terminaría apurando de la misma forma.-

-        Y yo creía haberte dicho que no era buena idea darle ese tiempo .

Colocó el vaso fuertemente sobre la madera . Su respirar era agitado y parecía perdido en su inmensidad .  Alice se incorporó y se le acercó  .

-        Debemos deshacernos de Bennet  , mientras él y sus hombres continúen allí las posibilidades de quedarnos con todo disminuyen.

Aún sin verle la cara si pudo escuchar una estrepitosa risa por su parte .

-        ¿Deshacernos ? – y aquel rostro , imponente por sí mismo , se fijó en ella de forma determinante y sobrecogedora  -  Richard siempre fue un asunto estrictamente tuyo , así lo pediste y así se te fue encomendado , pero lo perdiste , ¡ no tuviste la suficiente capacidad para retenerlo  y  ahora que tu hermana ha regresado  sólo resulta un incordio difícil de solventar ! 

Aquella forma de enervarse, ese enfurecimiento que le hacía sobresalir  todas las venas de su rostro , cuello y manos , comenzó a retraer a Alice ,  ya que por muy acostumbrada que estuviera a haberle visto en ese tipo de situaciones , en ninguno de los casos había estallado de esa forma .

-        Pero de Emma … De ella te ibas a encargar tú  y tampoco he visto que te haya ido nada bien .

Soltando el vaso y dejándolo caer al suelo , la mano que lo sostenía pasó a centrarse en mantener apretado el cuello de la joven , cada vez con más fuerza   ante sus vagos intentos por liberarse . Empujada hacia detrás por el cuerpo de él , acabó mal apoyada en una de las librerías , medio asfixiada y clavándole unas uñas que no parecían hacer nada de daño  en ese momento .

-        Emma siempre  fue un asunto muy familiar . Mi padre no pudo conseguirla  pero yo no soy mi padre – Alice continuaba tratando de que la soltase  mientras sentía como el ahogo sólo se incrementaba y apenas podía continuar respirando .-  Él se limitó a rendirse , yo no lo haré .

La mano que ostentaba libre se acercó a su cuerpo . Ella no pudo presenciar todo su recorrido pero si sentirla cuando apretaba con fuerza su sexo , tanto que hasta lo que en principio , en más de un juego compartido , había resultado placentero , pasó de pronto a ser muy doloroso  para disfrute del ejerciente  , placer  que no dudó en reflejar tras una sonrisa abordada por el morbo más explícito .

-        Antes de que termine el año  - y acercó su boca a la suya – tu hermana  será pasto de mis manos y manjar para mi boca , sin que nada ni nadie pueda evitarlo .  Un menú del todo exquisito  , ideal para convertirse en la estrella central de mi cuarto de juegos .

-        Ella no te aguantará  - dijo con mucha dificultad para emitir cada palabra  - Ella no es como yo  , no es como ninguna con la que hayas estado .

Apretando aún más la mano situada en su intimidad , aprisionando su cuerpo con el de él  mientras usaba una de sus rodillas para mantenerle las piernas abiertas , provocándole mayores gestos de dolor , de pronto la soltó, sin más , retirándose , dirigiéndose hacia la chimenea.

Alice trató de recuperar el aire  y la compostura . Se encontraba fatigada  y el susto aún perduraba en su cuerpo.
El rostro de William se volvió dubitativo , había perdido la fiereza demostrada instantes antes y no parecía el mismo.

Consciente de que algo no encajaba en su actitud , creyó reconocer lo que posiblemente estuviera pasando  aunque  en su interior lo negase .

-        Tú también .

Apoyado en el saliente de la chimenea , sólo deseaba que se marchase , necesitaba estar solo .


-        Vete .
Ella , sin embargo , haciendo caso omiso a su reclamo , se acercó hasta donde estaba  .

-        ¡Tú también!

Aquel grito  hizo que William apretase sus puños con fuerza evitando darse la vuelta y hacer lo que el cuerpo le pedía por lo que consideraba un auténtico desafío por su parte.

-        ¡¡Vete !! ¡¡ Sal de aquí !!

Sin creerse lo que estaba viendo en él , en su mente sólo sobrevolaba la grandiosa imagen de su hermana , victoriosa de  nuevo sin proponérselo , venciendo a un enemigo antiguo  que sin saber por qué  aspiraba a tenerla .


Barro , frío y lluvia incesante que no había querido detenerse . Eso fue lo que determinó la vuelta  de Alice a la casa y que su llegada no pasase desapercibida para Thomas al verla entrar en las cuadras .

Aprovechando que  el capataz  y la “patrona “ se encontraban terminando de adecentar las vallas externas , él fue hasta la que era su residencia habitual para recoger el caballo y  desensillarlo.
Al llegar se encontró el caballo suelto , fuera de los cajones  y completamente montado tal cual  había salido de allí.  Sin señas de su jinete , lo introdujo en el habitáculo destinado para él  , cerrándolo tras salir .

Un sonido suave , como de haber chocado contra madera , fue lo que escuchó a continuación , quedando en silencio a la espera de que pudiese repetirse , y volvió a hacerlo  y él a escucharlo.  Procedía del altillo , dónde él pernoctaba .
Con mucho cuidado y procurando evitar hacer ruido  subió las escaleras . Cuando aún faltaban dos escalones , la figura de espaldas  de una Alice empapada  que parecía rebuscar curiosa entre sus cosas hizo que se detuviera a observarla esperando se diera cuenta de su presencia . Sólo cuando de entre todos los objetos   trató de alcanzar la mochila  con la que había venido , decidió interrumpirla por sorpresa .

-        Si me dice qué trata de encontrar , quizás pueda ayudarla .

Se sobresaltó al escuchar su voz .  Se alejó de la mochila  y le miró. Aquel hombre  que no parecía enfurecerse  pese a haberla descubierto  rastreando sus cosas , apoyado en la pared de madera con los brazos cruzados al pecho , esperaba impaciente una respuesta .

-        Es la segunda vez que tengo … el placer cuando no más el disgusto de encontrármela dónde no debe  y cuándo no debe .

-        Vine a dejar el caballo . – Le respondió tratando de imponerse - .

-        Sí claro ,  y el caballo es lo que he encontrado abajo , mientras su jinete invadía mi intimidad .

Resultaba tan  provocador  que resultaba sumamente odioso y más dadas las circunstancias , un día nada favorable para ella desde que  lo empezase.

-        ¿Su intimidad ? Que yo sepa todo esto es mío  y usted está aquí de prestado , así que ni su intimidad es tan propiamente suya .

Con determinación , se dirigió hacia la  escalera , pero antes de comenzar a bajarla , él le atravesó el brazo  impidiéndole continuar.

-        Creo que usted y yo tenemos un problema de apreciación de la realidad  , Srta . Aldrich .

Altiva como nunca , acercó su vientre al brazo para empujarle .

-        ¡Quite ese maldito brazo de mi camino !.

Pero lejos de hacerlo , pese a dos intentos por parte de ella de desestabilizarlo con su cuerpo y que lo apartase , éste se mostró mucho más férreo .

-        No creo que en realidad haya entendido de qué va todo esto . Es cierto que estoy de prestado como usted bien dice , a cambio de trabajo recibo techo y comida , pero hasta la señora de la casa , su hermana por cierto , la que me contrató , sabe las normas  sobre el uso de estas instalaciones y lo que es la privacidad . ¿Usted sabe lo qué es  Srta . Aldrich ?

Sin dejar de mirarle inquisitivamente , sin caer en sus provocaciones aunque le enfermaran ,  trató de empujarle una vez más , cogiéndola por sorpresa y empujándola hacia el interior del habitáculo .

Con una seguridad pasmosa , se dirigió hacia ella mientras Alice trataba de andar hacia detrás  sin perder la perspectiva de lo que pudiera haber en medio a fin de evitar tropezarse .

Sin que aquel hombre se detuviera ella acabó en la pared contraria , entre la ventana y el camastro , rodeada y sin capacidad de escapatoria .

Con la sana intención de asustarla de forma definitiva , la encerró en medio de sus dos brazos apoyados en la pared , pegados a su cuerpo , tocándola con sus antebrazos , sintiéndose  extraña ante la sensación de ser devorada de forma salvaje por alguien que no conocía  pero que sí demostraba saber lo que quería .

-        Ya que veo que le gusta conocer la intimidad de los demás , me pregunto qué pasaría si yo le diera a conocer la mía , la que no encontrará en esa bulto .

Sus brazos se estrechaban hacia el cuerpo de ella mientras  sus ojos se centraban en su boca manifestando a las claras sus intenciones .

Que uno de los hombres gritase su nombre desesperado desvió su atención  haciendo que la apartase para no ser vista .

-        ¡Thomas ! ¡Thomas !

El trabajador , que llevaba buscándolo desde hacía un rato , no lograba verle hasta que oyó su voz .

-        ¡Aquí arriba ! ¿Qué sucede ?

-        ¡Las bombas de achique acaban de pararse , hay demasiada agua en el suelo   y no parece que vaya a parar de llover !. ¡Tenemos que asegurar los cimientos y las paredes nuevas o no resistirán hasta mañana !

-        Vale , en seguida voy , cogeré algunas cosas del cuarto de herramientas .

Girándose de nuevo hacia ella , la vio marcharse  mientras él la seguía  pero para desviarse y coger algunas cosas . 
Pendiente Richard de verle venir , vio salir a Alice de las cuadras y  seguidamente a su primo  esperando que sólo él lo hubiera visto ya que Emma estaba ocupada ayudando a los hombres con los pilares .

-        ¡Debéis enderezarlos más  o las paredes no aguantarán , están recibiendo demasiada agua y comienzan a hincharse ! – gritó a sus hombres ante el ruido de la tormenta que apenas les dejaba escuchar a ninguno pese a la cercanía -.

El agua no cesaba pareciendo que se acrecentase  a cada minuto que pasaba . Con Thomas  cargando rollos de cable  y algunas herramientas , empezó a extenderlo y desenrollarlo mientras el resto de los hombres y Emma  aseguraban los pilares improvisados .
El esfuerzo de la mitad de la cuadrilla ,empujando al lado contrario del que las paredes parecían querer ceder  dada la inestabilidad del suelo  ,  comenzó a hacer mella  en algunos que , aun así, no cesaron en su empeño  con todas su fuerzas .

Tratando Richard de que Emma saliese de ese lado, sólo recibió una sonora reprimenda  y varias negativas rotundas a moverse. Todas las manos eran necesarias  y las suyas  debían dar ejemplo .

Thomas abrió las cajas de motor de las dos bombas succionadoras . Parte de los motores se habían mojado y no poseían suficiente fuerza  para tirar debiendo apañarse realizando empates con la terminal de luz  que se encontraba dentro de la parte antigua de la cuadra .

Tanta seguridad en el manejo de los cables y de empates que él no había visto hacer jamás  provocó que Richard  intentase comprobar si estaba seguro de lo que hacía. 

-         Dime qué sabes lo que estás haciendo . – Le preguntó preocupado tratando , tapándolo con su cuerpo ,   de que Emma  no le viera . 

Mientras Thomas  cortaba parte de los cables e introducía las manos dentro de los motores   con una seguridad aplastante , intentaba  mantener la concentración negándose a contestarle salvo con una mirada fugaz .

-        ¿Aguantará ? – Le insistió sin dejar de  mirar lo qué hacía .-

-        Mientras lo mantengamos en un lugar elevado y procuremos que no se pare  todo irá bien . Deberemos hacer guardias .

Extrajo cables húmedos de la caja del motor y comenzó a pelar los extremos del que había traído para , con cinta aislante , unificarlos  y proteger los empates  lo mejor posible .

Echando la vista hacia detrás , vio  la posibilidad de abrir un hueco pequeño en la pared más cercana para acortar distancias hasta el punto de empalme .

-        ¡Dile a uno de los hombres que abra un hueco a la derecha de la ventana , de  unos cinco centímetros   - y su  primo lo hizo  - Ahora ayúdame a trasladarlos . Los motores están apagados pero todavía guardan corriente .

Y cogiendo ambos hombres los cables conforme los tensaba y recogían  los acercaron hasta dónde se encontraba el que había recibido la orden .

Con Thomas en el interior de las caballerizas , hasta que no dio el aviso , los cables no le fueron entregados a través de aquel agujero . Los llevó hasta el  punto de luz  ,quedando ligeramente tensos  y los empató al resto .

-        ¡ Enciéndelos !

Y Richard , con la mano protegida por el guante de  goma  , introdujo la mano para arrancarlos .  Atascados ambos , más el segundo que el primero , ambos comenzaron a achicar el agua y a sacarla  de inmediato con el doble de potencia que la que venían desalojando .
De esa forma , el barro continuaba  pero no así el charco de agua en suspensión que lo convertía todo en un auténtico lago .

Con la luz del día casi yéndose  la tormenta decidió dar una tregua ,  y con las paredes aseguradas hasta el día siguiente los hombres pudieron descansar y comer algo .

Poco tardaron en asearse y cambiarse de ropa , aunque mucho menos tardó en comenzar a desaparecer la comida que Kitty había preparado para ellos , claro que no lo hicieron de inmediato . No hizo falta decirles nada , ni darles instrucciones . Para cuando Emma hubo  bajado   los hombres de la cuadrilla la estaban esperando , sentados a la mesa , como a uno más , con todas los frutos de recompensa sin tocar y su sitio dispuesto en la otra punta de la mesa , en frente del capataz  y de Thomas que , como si fuese su discípulo , continuaba sentándose a la derecha del padre .

Levantados todos los hombres al verla aparecer , ella trató de que no lo hicieran  y se sentaran ,  comenzando aquellos trabajadores , con una amplia sonrisa en sus rostros , a ofrecerle los distintos recipientes para que se sirviese antes que los demás .

Abrumada por tal recibimiento , sólo podía estar inmensamente agradecida mientras al otro lado , un  Richard orgulloso volvía a convertirla en su centro de atención  .

Entre risas y comentarios sobre anécdotas varias , la naturalidad con la que la habían recibido entre ellos hizo que se olvidaran , en ocasiones , de que incluso era una mujer,  pidiéndole disculpas en cuanto Richard o alguno de los compañeros se lo recordaban  a base de codazos o gesticulaciones .

A lo largo de la noche  aquella imagen de total integración se difuminaba ante los ojos de Richard , aislándola , dejándola sola  frente a él  , lo que no pasó inadvertido para Thomas .  Nadie más se encontraba en esa sala en aquel instante   y verle tragar saliva o intentarlo  , sólo denotaba  todo lo que en su interior guardaba para decirle sin  saber qué se lo impedía en realidad .

Cada vez que sonreía , su boca parecía repetir el mismo gesto de satisfacción .  La mujer que tenía ante sus ojos no había dejado de ser la que siempre fue , la sencilla niña que siempre se entremezclaba con todos , la que él adoraba y de la que aquella noche vio emerger de nuevo una sonrisa que reconocía  y una risa que echaba de menos .

-        Bien señores, creo que ya es hora de que vayamos a descansar  . Mañana nos toca terminar de apoyar los cimientos y clausurar la extensión. – dijo Thomas levantándose de la mesa - .

-        Yo haré el primer turno de guardia .- Le confirmaba Richard .-

-        Hasta las cuatro , después entraré yo .- le reafirmaba  su primo .

Tras todos irse despidiendo en la cocina quedaron sólo ellos dos  y aquella imagen,  que en la mente del capataz se había ido conformando con mucha más gente , se hizo realidad .
Uno frente al otro . Él tratando de terminar de tomarse  el café  mientras ella jugueteaba con las migas de su lado de la mesa , sin mirarle .

La sonrisa había desaparecido pero la dulzura de su rostro aún continuaba allí.  Cómoda , tranquila pese a sentirse observada , no quería marcharse pese al cansancio .

-        Hermosos silencios cuando todo está por decir . – Sentenció Richard casi de susurrante - .

Emma detuvo las manos colocando ambas palmas sobre la mesa , mirándole.

-        No podía despedirme . No encontré el valor suficiente para buscarte , mirarte a los ojos y decirte que debía irme , pese a saber que tú lo comprenderías por mucho que te doliese.  No podía .  Pero tampoco podía quedarme .

Aquel gesto de ternura casi infantil  dejo entrever un sentimiento de culpa sostenido en su interior durante todos estos años  y  por mucho que  intentase evitarlo y contenerse  , que se le humedecieran los ojos fue casi inevitable .

-        Eras lo único que tenía aquí . La única persona en la que podía confiar y sabía que no me fallaría . La única que me había amado de verdad junto con mi madre y la única a la que de verdad me dolió dejar atrás .

Sentado en frente suya aún, deseaba ir hacia ella más que nada en este mundo, pero se contuvo .

-        Y de la misma forma que no encontré el valor para mirarte a la cara tampoco hallé las fuerzas  suficientes para intentar que te llegase una carta en donde poder decirte que todo estaba bien . Resultó mucho más fácil poner agua y tierra de por medio , desaparecer . Ya  encontrará alguien con quién ser feliz y yo me alegraría por ello .  Pero supongo que el destino tenía guardada otra cosa para mí.  Un matrimonio feliz pero truncado de la peor manera  y volver a esta maldita casa y a lo que conlleva , un reencuentro con lo peor de mi pasado .

-        Jamás me planteé  el por qué te marchaste así , simplemente sabía que tarde o temprano te marcharías .

-        Y aun así … nunca dejaste de sentir aquello que nos hacía especiales – Emma respiró hondo  y se levantó de la mesa acercándose a la ventana que tenía justo a su lado , desde la cual se veían las caballerizas , desde la que él la vio partir aquella noche .-

El sonido de la otra silla retirarse , de sus pasos , pesados y contundentes sobre el suelo de madera vieja , el calor de su pecho tan cerca de su espalda , sus inmensas y abarcantes manos en sus hombros …

-        Nunca pude sacarte de mis recuerdos o de mi vida. El día que te vi por primera vez , en las cuadras , huyendo de tu padre, ese día , atrapaste  parte de mi alma y sin saber cómo  me convertí en una especie de ángel guardián . Tú no me lo habías pedido , nadie lo había hecho en realidad , pero yo necesitaba serlo , necesitaba estar ahí , donde tú estuvieras , dónde pudiera dormir en paz porque sabía que estabas a salvo , bien .  Cuando te vi marcharte , por esta misma ventana , sabía que sólo era un hasta luego , nunca perdí la confianza  y el día que reapareciste, en la taberna … -  Acercó sus labios al cabello - .

Cerrando los ojos por un segundo casi imperceptible , ella apoyó su cabeza en su pecho.

-        Abrázame .- Casi le suplicó ella -.

Y mientras sus labios se estrecharon aún más fuerte contra su cabeza , sus inmensos brazos la estrecharon aún más por delante de su pecho.


ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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