EL ÚLTIMO
DÍA DEL
RESTO DE TU VIDA
CAPÍTULO
TERCERO : PUNTO DE INICIO .
NO SE
PUEDE BURLAR AL DESTINO ( Segunda parte )
Los Ángeles ,
California , 18 de Diciembre de 2016
5.00 am .
846 Stradella Road,
Bel –Air
Se
sentía cansado . Normalmente , apenas
hiciese acto de presencia el sonido del despertador , éste no le afectaba
porque ya se encontraba despierto , de
forma natural , pero aun así, no se
atrevía a despegarse de la costumbre , como si necesitase de aquel repetitivo
sonido para saber que a partir de entonces la rutina y la normalidad , dominada
por su agenda mental y escrita , lo abarcaría todo de forma cuadriculada y
recta , sin desviación alguna .
Sin
embargo , aquella mañana comenzaría algo distinta para Andrew. No parecía
encontrarse como de costumbre . Se sentía aislado, perdido . No lograba centrar
ninguna idea ni recordar qué era lo primero que debía acometer ese día
. Tampoco lograba comprender por qué aquellas imágenes, aquellos recuerdos , le venían a su mente
precisamente ahora . Tal vez , la reunión,
preparada por otro , tuviese algo que ver .
Nunca
fue un hombre de relaciones fijas a nivel personal . Jamás le interesó un lazo
de unión que le diezmara su libertad o
su capacidad para moverse a cualquier parte del mundo , que limitase su
voluntad o su capacidad de trabajo . Nunca sintió la necesidad de sentirse
vinculado de forma estable con nadie y ,
por ende , la acumulación de experiencias varias resultaba a priori la mejor opción posible .
Lo
vivido recientemente , el reencuentro y lo que entrañaba , le trajo recuerdos a
la memoria . Agradables horas compartidas y no sólo de excesos , en las que
incluso los intercambios de secretos
varios fluctuaban .
Joven
orgulloso donde los hubiera , cuando
estaba con el resto de los chicos era simplemente distinto , pero moverse en aquellos círculos exquisitos
y su cada vez más creciente ambición , le superaron hasta consumirle y convertirle en alguien no fácil de llevar ,
al menos para quiénes no le conocían bien .
De
no tener nada a tenerlo todo . Desnudo
en su dormitorio , junto a la ventana , se preguntaba una y otra vez qué tenía
en realidad , pregunta recurrente que nunca lograba obtener una respuesta clara
.
Dándose
media vuelta , quiso percatarse de cada
minucioso detalle . Cada cosa material obtenida , cada objeto en su lugar sin
que se extralimitase ni un milímetro . Líneas rectas en cada pared , cada
esquina , cada fotografía de gran tamaño colgada , cada cuadro . La perfección absoluta en la limpieza depurada
de la rectitud más absoluta , tal y como él siempre quiso .
Un
piso vacío . Lleno de cosas materiales pero con sensación de soledad inconsolable , eso es lo que le
acompañaba por decisión propia o al menos eso siempre era lo que él había
defendido .
Aquella
chica … Aquella mujer sentada en una de las barras de la zona acotada aquella
noche … Aquella estudiante con la que había compartido en silencio cientos de
horas de biblioteca , observada a lo lejos en cada uno de sus movimientos y que sólo él reconoció o al menos , eso creía .
Aquella
mujer de pelo ondulado y oscuro , cuyos
movimientos oscilantes al caminar , eran lo único que lograban sacarle de su
rutina , de su cansancio durante las
prácticas , de las aburridas conversaciones con los tutores cuando apenas la veía pasar por su lado .
Un
cruce de miradas involuntario bastó . Él
la llevaba observando hacía horas sin que nadie más se diese cuenta , ni ella
misma . Un cruce de miradas que apenas durase unos segundos , interminables para él
, incitadores de un delicioso recuerdo jamás olvidado , de un
ensueño de dedos entrelazados , de un
deseo incontenible y forzadamente aguardado en pro de conseguir hacer las cosas
bien por una vez .
Un
cruce de miradas con gesto serio que se dulcificó en el de ella con un amago de
sonrisa que le provocaron la excitación
en la piel , erizándosele por completo .
Aquella
sensación de necesidad creciente que superaba el mero deseo físico y que hubo
estallado sin saber si podría ser correspondido
pero que no provocó, en ella , que
mostrase desacuerdo o desaprobación alguna .
Un
cruce de miradas que se repetiría años después , en aquella barra del Hotel
Stanley cuando, tras observar su entorno
, la reconoció. Aquellos tacones de aguja
que destacaban sobre la suela rojo sangre … Sólo alguien como ella podía
llevar un calzado así , alguien tan sinuoso como danzante al caminar , sólo para parecer , a
ojos de los demás , que la magia surtía efecto y flotaba .
Un
cruce de miradas sólo interrumpido por un
cuerpo masculino que se le acercaba, cruzándosele por delante, haciéndola desaparecer momentáneamente ante
sus ojos . Una apuesta entrelazada de la
que él no se había percatado puesto que
se encontraba en otro lugar distante de allí, sólo con ella . Una sensación de impotencia por saber que tenía que haber sido él
quien ocupase el lugar de Paul, quién le
propusiera irse de allí hacia un terreno vedado a los ojos inquietos de los
demás, hacia un lugar en dónde por fín la distancia ya no importaría por
inexistente y dónde el calor de su
aliento bastase para ser feliz .
Apenas
cinco minutos bastaron , tal vez diez . Difícil calcular cuando el reloj no es
lo que se mira , cuando se está mucho más pendiente y deseoso de que no se
cumplan las predicciones que daban a su amigo por vencedor , sólo porque él si había tenido el valor
suficiente , lo que a él siempre le faltó.
Ella
le reconoció, no le había olvidado de todas las mañanas y tardes en los que los
libros eran sus acompañantes , a tres mesas de distancia , entre las cabezas de
los demás usuarios . No se conocían , no sabían ni sus nombres y no importaba ,
sólo eran ellos , y esa misma inquietante y exultante sensación que lo culminase por primera vez , se apoderó
de él aquella noche en el Stanley.
Perdido y defraudado consigo mismo , se limitó a
verla pasar con otro que bien conocía
pero que no era él . La apuesta estaba más que ganada y su secreto , escondido en sus adentros ,
por siempre .
Parecía
no importar el pase del reloj ni qué hora debía ser en aquel instante . Con sus ojos puestos
hacia el exterior , a través de aquella ventana
de su señorial e inmenso apartamento , de aquel piso que no compartía
con nadie , el sol comenzaba a hacer
acto de presencia trayéndole de vuelta a la realidad , aunque con un rostro
femenino que nunca pudo olvidar, presente en cada instante .
Ligeramente
apático , como a media velocidad para lo que acostumbraba , tras una ducha rápida , no reparó mucho tiempo en el traje a
ponerse para aquella jornada . Todo
parecía darle igual . Bastaba una mínima corrección.
Un
sonido ahuecado . Un tintineo reconocible que provenía de su teléfono móvil y un mensaje a la vista que le avisaba de que
su chofer se encontraba esperándole en
el vestíbulo .
Terminándose
de acomodar la corbata y el cuello de la camisa
durante el transcurso de su descenso en
el ascensor , la imagen que le rebotaba
de sí mismo la puerta metálica
del elevador , no terminó por
convencerle . Algo en él parecía
distinto . Algo en él le hacía sentirse
extraño , no reconocerse . No se encontraba cómodo y no sabía exactamente bien
por qué .
En
el coche , veinte minutos de silencioso trayecto que le distanciaban del mandón
jefe , hombre de negocios sin escrúpulos , que disfrutaba departiendo con su
empleado mientras pareciese que le otorgaba derechos que ya de por sí tenía o
dándole supuestas órdenes mientras
hablaban del mercado bursátil . Él y sus
recomendaciones hacia los demás .
Aquella
mañana no habría sino silencio , diezmado por el sonido del tráfico proveniente del exterior , pero silencio en definitiva. Visiones de
gente con prisa y destinos desconocidos
hacia una vida mundanal y escandalosa de la que formaban parte y en la que él se integraba a la perfección .
Esa vida de fachada y de imágenes distorsionadas de la realidad que él mismo
había ayudado a construir y a mantener .
Papeles
brillantemente interpretados , acordes a
lo que el día a día exigía . Guiones sin resolución, marcados por otros con más derecho y luces.
Ese
era su mundo . El titiritero mayor de su propio reino de especulación e
impersonalidad . Vivía por y para una imagen agresiva y sin escrúpulos , eso
era lo que le hacía fuerte ante los demás , lo que le hacía ser un superviviente exitoso en los negocios porque
ya hace muchos años , alguien le dijo que debía mostrarse impenetrable ante los
ojos de los curiosos si quería ser alguien
en este océano . Alumno
aventajado por un orgullo mortal con el que convivía desde que nació, nunca le
temblaría el pulso o ¿tal vez sí ?
Las
puertas del ascensor se abrieron haciendo desaparecer aquella lastimosa imagen
de sí mismo . Mentalmente cambiado , asumió de nuevo la impronta que le
correspondía delante de sus múltiples empleados
mientras caminaba , con seguridad infinita , en dirección a su despacho
.
Abrió
la puerta y lo primero que vio fue , en el centro de su
mesa , una montaña de correo
y sobres varios . Dejó la
chaqueta colgada en el perchero situado a su izquierda y se encaminó hacia el
mueble con la intención de adentrarse en ese mundo , pero antes siquiera de que
pudiera tomar asiento , la voz lejana de su secretaria alterada , hablándole a
alguien , atrajo su atención a la puerta , siendo esclarecida su curiosidad
en apenas unos pocos segundos .
Sin
que nadie la detuviese , una mujer de unos cuarenta y tantos años , impostada de carácter y seriedad ,
elegantemente vestida y cargando un maletín de piel, se adentró con determinación en su despacho sin
que nadie pudiese evitarlo . Andrew no disimuló sus encomiables expectativas
respecto a la desconocida que se
encontraba delante suya , devorando
visualmente cada línea de su cuerpo que la ropa perfilaba a la
perfección.
·
SECRETARIA :
¿Llamo a seguridad ?- preguntó la joven
bastante agobiada - .
·
MUJER : Yo no
haría eso si es que el Sr. Eichner sabe
realmente lo que le conviene. – Afirmó con determinación la intrusa mientras le
miraba fijamente a los ojos -.
Una
señal con la cabeza bastó para que la joven se marchase sin hacer nada y les
dejase solos . Una indicación con la
mano hacia ella mientras se sentaba en su silla , bastó a la invitada sorpresa para tomar asiento sin distanciarse de su
maletín ni un ápice .
Con
las manos cruzadas sobre una de sus rodillas , aquella mujer parecía esperar el
momento adecuado para proceder a informarle del verdadero motivo que la había
traído hasta su despacho , sin embargo , esto
continuaría hasta que él no pudo soportar más aquel silencio .
·
ANDREW : Determinante
sin duda . No acostumbro a recibir sin
cita previa , pero tampoco recuerdo que en mi agenda figurase ninguna
cita a estas horas , y menos con alguien
como usted . ¿Nos conocemos ? - Preguntó aparentando mucha más seguridad que la
que en realidad sentía en ese instante - .
·
MUJER : No soy el
estilo de mujer que acostumbra a frecuentar o a meter en su cama Sr. Eichner,
así que lo dudo .
Directa como pocas , él decidió corresponderle .
·
ANDREW : Bien ,
entonces ¿por qué no procede a decirme
el motivo que la ha traído hasta aquí , irrumpiendo de esta forma en mi
propiedad ?
La
mujer alargó uno de su brazos hasta alcanzar el maletín que portaba . Sobre
sus piernas , lo abrió y cogió un sobre
que depositó seguidamente encima de la mesa , delante suya .
·
MUJER : Creo que ha ido dejando demasiados cadáveres
por el camino Sr. Eichner y ahora ,
todos ellos , desean cobrar lo que les corresponde .
Extrañado
por tal afirmación con aquella ironía
, cogió el sobre y lo abrió . Era una
citación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y una orden de suspensión, con carácter
inmediato , de la actividad en sus empresas radicadas en Estados Unidos así como el bloqueo , de forma automática y
sin posibilidad de revisión, de las
cuentas vinculadas a ellas .
·
ANDREW : ¿Qué
diablos significa esto ? – Evidenciando molestia , adelantó su cuerpo
apoyándose sobre la mesa -.
·
MUJER : Creo que es lo suficientemente inteligente
como para saber lo qué es . La Comisión ha recibido información detallada sobre
presuntas actividades irregulares
realizadas mediante o a través de sus empresas americanas y filiales
respectivas . Esa información
parece acusarle claramente de
utilización fraudulenta del mercado
secundario de cotización y abuso de información privilegiada .
Sorprendido
por lo que tanto el documento explicaba como por lo dicho por ella , no podía
evitar sentir una mezcla de sensaciones varias entre las que podían
visualizarse rabia y sorpresa .
·
ANDREW :
¿Información ? Pero ¿De quién ? ¿De dónde ha salido ese informe ?
·
MUJER : ¡Oh vamos
Sr. Eichner ! Usted mejor que nadie sabe cómo funciona el sistema . Nos llega
una denuncia y nosotros escarbamos . No
obstante , si le sirve de consuelo ,
sabemos que el informe omite ciertas referencias informativas o fuentes
, con lo que no podremos utilizarlas de forma directa contra usted , pero
gracias a las cuales , nos han sido transmitidas las claves perfectas para
llegar hasta otros puntos de sumo interés
que nos servirán para quitarle del mapa .
Aquella
seguridad se tornaba amenaza y el tono de voz de la mujer lo declaraba
abiertamente .
·
MUJER : Créame si
le digo que no hay nada personal en todo esto, al menos en lo que a nosotros
respecta , pero que este mundo estará
mejor con usted fuera de circulación .
¡Ah, por cierto ! – continuó mientras se levantaba y cogía el
maletín - No le recomiendo que trate de huir o
desaparecer , no le convendría . Como ya sabrá y si no le recomiendo se informe
co sus abogados , este es un delito federal , con todo lo que ello conlleva y por ende , es una investigación del mismo
tenor . Cualquier intento por escapar o evadirse le llevaría a la cárcel de forma directa ,
así que , si no quiere gozarse mi rostro de pura satisfacción , yo de usted me
lo pensaría antes de acudir a esa opción . Ya recibirá la correspondiente
notificación citándole para declarar . Que tenga buen día , Sr. Eichner .
No
pasaron ni dos segundos cuando al ruido
del cerramiento de aquella puerta le siguiera la de una serie de improperios
gritados sin medir y el propio de quién lanza todo lo que tiene delante , lo
que se depositaba encima de su mesa para ser más exactos . Una sola cosa quedó
en ella , justo en uno de los bordes .
Un sobre con él por destinatario .
Mirándolo
atentamente durante un instante , le extrañó la graciosa casualidad de encontrarse
con aquel elemento y que éste fuese el
único que permaneciese .
Le
pudo la curiosidad . Aquella extraña sensación , más allá de la casualidad ,
que hacía que aquel pequeño sobre , el único superviviente del desastre ,
hubiese acabado siendo el único elemento discordante de aquella solitaria mesa.
Una
vez lo tuvo en su mano , al tacto , parecía no portar mucho , tal vez una hoja
de papel con alguna que otra doblez . Intentó mirarlo al trasluz , tratar de
averiguar su contenido antes de abrirlo
definitivamente pero no pudo , sólo veía
algo que se ajustaba a la perfección al tamaño del envoltorio protector .
Con
mucho cuidado , retiró la lengüeta que lo cerraba por completo abriéndolo
, tirando de su contenido con la otra
mano . Un recorte de periódico viejo : Joven
estudiante de la Universidad de Columbia desaparecida . La fecha del
periódico : 21 de Diciembre de 2005.
Aquellas
imágenes que le hubieron aturdido antes de amanecer , volvieron a coparlo todo
, sin sentido ni lógica alguna , solo, en su despacho .
Washington
, 18 de Diciembre de 2016
7.00
am .
GEORGETOWN UNIVERSITY
37th and O Streets, N.W.,
Washington
D.C. 20057
Acababa
de regresar . Llevaba demasiado tiempo fuera de casa y necesitaba regresar ,
aunque ya no le quedase nada de lo que le unía
. Una misión suicida . Una más con la que escribir su propia
historia y un comienzo , apenas unas
semanas después , comenzaría sus clases
, en Columbia (Nueva York)
gracias a un permiso especial que le hubieron otorgado puesto que las
clases habían comenzado hace tiempo .
Nunca
se encontró demasiado extraño porque
habían más alumnos con su media de edad
y jamás , nadie le cuestionó por ello ni le preguntó por qué se
incorporaba tan tarde .
Apenas
unas pocas semanas bastaron para conocerla , para encontrase con la sorpresa
más deliciosa posible , durante el
transcurso de uno de los seminarios más
esperados, el que departiría uno de los militares más afamados y bajo cuya supervisión él tuvo la oportunidad de encontrarse.
La
gran aula magna . Treinta filas que distaban del escenario y cuarenta sillas
que le separaban de ella . Apenas se
alzaría unos centímetros por encima de las cabezas de los demás para
recolocarse mejor en su asiento puesto que el pantalón parecía incomodarle y eso bastó para verla. La única persona en toda la fila ocupada de
asientos que centraba su foco de atención en él .
Sólo
pudo perderla de vista durante un instante , el necesario para sentarse de
nuevo y no molestar a los asistentes que se encontraban detrás , pero eso bastó
para que le distorsionara el centro de
atención durante el resto de la jornada .
Sin
perderla de vista durante el transcurso de la clase magistral , tan sólo espero
poder alcanzarla a su término mirando,
de forma ininterrumpida y desesperada ,
un reloj al que parecían habérsele paralizado las agujas .
Un
aplauso , algunos acercamientos al ponente y todo se daba por terminado . Unos
segundos para levantarse de su asiento , girar la cabeza y comprobar que ya no
se encontraba en la silla , ni en el pasillo . La puerta abierta , dejó el halo
de un cabello oscuro irse , algo que él pareció reconocer como de ella y que le
provocó salir apresuradamente de la sala pidiendo paso
, atropelladamente , a todo el que se encontraba por el camino.
En
cuanto pudo tener acceso al pasillo , pese a buscarla , no fue capaz de dar con
ella . Una confusión con otra joven que ya se disponía a bajar las escaleras ,
le confirmó que la había perdido no
siendo hasta meses después cuando se la volviera a encontrar , aunque más bien,
en aquella ocasión, fuese ella quién le encontrase a él .
Una
biografía de Alejandro Magno colocada delante suya, mientras él consultaba la base de la
biblioteca , en los archivos , hizo que
intentase girarse y no pudiera , ella se lo impediría susurrándole que no le
convenía .
Sentir
deslizarse aquella mano femenina por su espalda , sin previo aviso , erizó su
piel con la misma intensidad que paralizó su cuerpo frente a aquella librería .
No
podía verla pero sabía que era ella , lo
presentía . Nunca la había oído hablar y , sin embargo , su voz le otorgaba
aquella especial y extraña familiaridad que le conectaba con pocas personas . Nunca la había visto de
cerca , bien y la tentación le pudo
girando su cabeza hacia ella , viéndola sonreír y marcharse al mismo tiempo.
Contrariamente
a sus deseos no la siguió . Se quedó para observar el libro que le había dejado
,para cogerlo y comenzar a pensar por qué ese texto en concreto . Al abrirlo ,
en su interior , encontró una nota manuscrita : “ El mejor estratega sabe
cuándo esperar y cuándo acometer el ataque . El mejor estratega , sabe cómo
acudir al encuentro del final exitoso que ha esperado toda la vida. ¿Eres tú
ese estratega o sólo te conformas con ser uno más ?. “
No
resultaba casual aquella biografía . Cerrarla y observar el presunto retrato
del gran conquistador , del estratega por antonomasia , le brindó la capacidad
suficiente para entenderlo pero no así su juego .
Pensamientos
que se acrecentaban en su mente como recuerdo vivo mientras trataba de
incorporarse del sofá de sus despacho en el Departamento. Otra noche más
durmiendo en él , como si no tuviera una casa y cama propia a la que aferrarse
, con el portátil encendido y la página de Word en blanco para no variar . Otra
noche más, perdido en mitad de la ausencia de creatividad , de comienzo .
Sentado
aún en él , frotaba sus muslos con la intención
de que sus adormecidas piernas recobrasen el riego sanguíneo , pero su
mente , sobrevoló de nuevo aquella inconmensurable visión de ser sus manos la que sustituirían las propias , de ser sus
dedos los que predecían a la palma y
ascendían por su carne en vez de
descender , de ser su cuerpo sutil y
femenino lo que se encontraba entre sus piernas
y su rostro , lo que apenas a cinco centímetros de su cara vislumbraba , de sentir su boca hacerse con
la de ella una y otra vez hasta casi no dejarla respirar mientras dominaba
parte de su cuerpo con ambas manos en sus mejillas .
Imágenes
cruzadas que se transformaron en otra cosa al levantarse de forma definitiva
para reintegrarse a la normalidad , al
encontrarse con aquella imagen de nuevo , con aquel recuerdo , el de ella , al
abrirse las puertas de aquel ascensor , aquella noche , en el STANLEY.
Una
sonrisa al elevar su rostro, le bastó para cerciorarse de que le había
reconocido . Y aquella salida , aquel reencuentro manejado como a cámara
lenta con un leve roce de ambas manos ,
intencional por parte de ella , que le hizo girarse para verla marcharse y
asegurarse de que no la perdería de vista . Una marcha culminada por unos ojos
que terminaban de descender por aquel oscilante cuerpo hasta encontrarse con
aquellos característicos zapatos de suela roja y tacón de aguja hasta el
infinito.
No
es que lo hubiera olvidado todo . No es que su memoria hubiera decidido aguardar esas imágenes en
algún lugar a buen recaudo , pero su
vida había tratado de transcurrir con la mayor normalidad posible desde aquella
noche , volviendo a quemarle la sensación de incapacidad ante un secreto
guardado , el propio de quién sabe que se hizo con la mujer que amaba su amigo , casi delante de sus
propios ojos . Una quemazón con regusto
agrio en la boca cuando se reincorporó a la mesa donde los demás se hallaban
sentados , en el bar reservado en exclusiva para los universitarios , después
de subir un segundo a su habitación. Una quemazón creciente cuando le vio
observar intranquilo e impaciente hacia un punto fijo y éste , al ladear su
cabeza , también la vio . Un nudo generado
de inmediato en su garganta que le hacía palidecer al confirmar que era ella y
aún más, cuando fue Paul el que se le cruzase por delante de él ,
interrumpiéndole el paso , al haber sido el único que aceptase aquella maldita
apuesta .
Reencontrarse
con sus recuerdos , con su propio infierno , con sólo las imágenes de lo que
convenía y no poder reencontrarse jamás con las que debía y nunca lograba que
apareciesen. Aquellas pesadillas intercaladas de las que despertaba sudando y
en donde diferenciaba las que pertenecían a sus vivencias en el campo de
batalla de las otras , las que se erradicaban entre aquellas cuatro paredes , entre medio de su cuerpo y
aquel charco de sangre , entre aquel estado seminconsciente producido,
posiblemente , por un golpe en la cabeza al chocar con algo , entre aquel olor
desagradable a alcohol desmedido mezclado con algo más que no lograba
diferenciar .
Su
vello se erizaba por completo una vez más al recordarlo , al volver a vivir, de
forma involuntaria ,todas aquella
imágenes que le retrotraían a aquella habitación de hotel y a la desazón que le
producía saberse controlado por algo que no era humano , algo que le había
sonsacado lo peor de su propia persona , aquello que no era capaz de reconocer
.
Sus
ojos abiertos , mirándole . Esa fue la última imagen que tuvo de aquel día ,
cuando aún la luz del alba no había comenzado a invadir aquella zona aunque faltasen pocas horas . Ojos que , sin embargo , pese a su confusión mental , su
desasosiego por su estado , no parecían transmitirle si no miedo . La mejor
muestra , sin duda , de que algo terrible debía haber pasado . Algo , de lo que
él había formado parte , sin duda .
La
vuelta a la realidad actual vino de la mano de su eterno compañero , ese alma
plácida que siempre se preocupaba por él ,
especialmente en los últimos
tiempos , cuando su aspecto distaba mucho del hombre que conoció hace años y
las ojeras representaban una dura marca
diaria que conllevar .
No
hubieron toques a la puerta . Su amigo y
compañero se limitó a empujarla y a
adentrase encontrándoselo de espaldas ,
sentado en el filo de su mesa .
·
COMPAÑERO: ¿Otra
noche larga ?
Caleb
ni se dio la vuelta . Permaneció sentado en la misma oposición, tocándose las
manos mientras las observaba .
Su
amigo , su compañero , el nada extraño
visitante que venía a buscarle , se acercó hasta la mesa donde se encontraba
sentado deteniendo sus ojos , una vez
más , en la pantalla del ordenador y en la página en blanco de Word .
·
COMPAÑERO : ¿Has
pensado en tomarte un descanso ?
·
CALEB: ¿En serio
crees que eso me devolverá el sueño o que la musa vuelva y las palabras
comiencen a salir de nuevo como en una fuente cuando sale el agua ?
Aquel
tono de resignación no era habitual en él .
·
COMPAÑERO :
Siento no poder responderte a eso – se sentó a su lado viéndole visiblemente
afectado y sintiendo la imposibilidad de ayudarle .- Pero sé que sea lo que sea
aquello que te aflige y te provoca las pesadillas , salir de aquí te ayudará a
desconectarlo , aunque sea por un tiempo .
Caleb
no cesaba en su empeño por tratar de culminar su empeño por borrar unas señales
que sólo él era capaz de visualizar . Con el interior de sus manos enrojecidas
y su cabeza gacha , la animosidad o
vivacidad de la que solía hacer gala habían dejado lugar a una soledad hueca y
una tristeza extraña . Una especie de oscuridad que le invadía y no le permitía
reaccionar .
·
COMPAÑERO : Sea
lo que sea que hicieses , así no desaparecerá .
Sus
manos se detuvieron de golpe y su cabeza
se elevó por fin .
·
CALEB: Pero al
menos puedo continuar intentándolo .
Cogiendo
algo del bolsillo trasero de su pantalón, le hizo entrega de un sobre pequeño .
·
COMPAÑERO :
Dejaron esto en secretaría . Dicen que es para ti . – Se levantó de la mesa en
dirección a la salida - Piénsatelo
Caleb, a veces , alejarse de todo
durante un tiempo es la mejor opción.
Pensativo
, tratando de digerir aquellas palabras que acababa de escuchar, comenzó a tocar el sobre , a imbuirse de su
textura entre medio de su extrañeza . Tras decidir salir de dudas , abrió la
solapa y , ante su sorpresa , expandió aquella vieja hoja de periódico y a leer aquel titular : Joven estudiante de la Universidad de Columbia desaparecida . La
fecha del periódico : 21 de Diciembre de 2005.
Sin
soltarlo , sin querer ni necesitar leer nada más , se limitó a mirar a través
de aquella ventana en la que tantas veces depositó sus ojos . La única forma de
escapar que conocía , hasta ahora .
Los
Ángeles , California , 18 de Diciembre
de 2016
15 . 15 pm .
Aquellas
manos volvieron a acariciar su nuca mientras aquella pieza de piano resonaba en
la sala una y otra vez . Los acordes
inspirados en su cuerpo , danzaban en su mente imaginando acariciar su piel con
la misma suavidad con la que sus dedos
se imponían sobre la combinación de blancas y negras .
Su
tacto , suave , deseado , lo era todo en aquel momento donde los ángeles acompasaban la inspiración y ésta no le
abandonaba jamás .
Una
pieza tras otra , horas sin dormir , partituras a doquier que colmataban de
forma desordenada el suelo alrededor de las
patas del piano en la sala inmaculadamente blanca y sin más muebles , en la que pasaba aquellas
interminables horas acompañado de sí mismo y de su instrumento , aquel con el
que verdaderamente era feliz y se sentía completo.
Nunca
le cuestionó nada , jamás necesitó preguntarle cómo había llegado hasta él o
por qué , simplemente apareció en aquella sala de conciertos , colándose
durante uno de los ensayos , acto que se repetiría en los días sucesivos y previos
a la gran representación.
Aquellas
piezas vivas que parecían cobrar forma humana a través de su cuerpo , sobre el
que escribiría más de una pieza y alguna que otra carta de acompañamiento que ella guardara de los ojos ajenos , a
buen recaudo.
Él
buscaba una oportunidad . Ella , encontrarle a él . La música , les encontraría
a ambos y sólo se detendría cuando ella
se alejó de su lado .
Pese
al extraño frío reinante aquel día , Jonas llevaba horas sentado en aquella
parte del muelle , lejos de su hogar . Aquella mañana se despertó mucho más
temprano de lo que solía ser habitual en él , animal nocturno donde los hubiera
, sintiendo la necesidad de escapar de todo y tratar de encontrarse consigo
mismo .
Aquel
reencuentro con los que eran sus amigos durante sus años de estudio ,
compañeros de fechorías inocentes varias
y no tan inolvidables , por aquel entonces , reavivó la sensación que siempre
le había perseguido , la de ahogarse con una verdad pesada que lo consumía y
que nadie lograba resolverle para , al menos , poder permitirse descansar .
La
humedad reinante , el olor del mar viniendo tras aquellas ráfagas de viento que
improvisadamente aparecieron , refrescaron su rostro hasta casi poder sentir la
sal y saborearla .
El
sonido inquietante de su risa , producido por su mente intranquila que se la
traía de nuevo , resquebrajaba su alma hasta provocar unas inmensas ganas de llorar en medio de la
desazón , pero él , contenido , se
resistía a venirse abajo.
Un
maldito bloqueo mental que perduraría desde que la perdiera de vista , desde
que se marchase sin decirle nada , y tan inesperadamente como apareciera en su
vida , el cual , no le permitió volver a componer nada nuevo ni original que no
fuera exclusivamente por encargo y, unas manos , después de aquella maldita noche,
en aquella habitación del Stanley , que jamás dejaron de teñirse inexplicablemente
de rojo .
Nudos
que alguien apretaba cada vez más fuerte conforme ella se lo solicitaba, en una intimidad prefabricada a su imagen y
antojo , exigente , invencible . Así era
aquella hermosa desconocida , al que un día conquistase su hombría sin que él
se diese cuenta y sin necesidad , tan siquiera , de tocarle , sólo con una
mirada continua y una ligera sonrisa casi intimidante .
Gritos
silenciosos y susurros suplicantes que aún
hoy continuaba escuchando , novedosos al no haberlos vertido nadie más . Armonía
en cada gesto , como el afinador cuando se enfrenta con cada
martillo y cada cuerda . Roces continuados y manos intrincadas en cada recoveco
, haciéndose con su interior , como la más bella caja de resonancia .
Ella
era el más hermoso instrumento que jamás había poseído ni hecho vibrar y sólo sus sensaciones , habían superado las
del alma del instrumento vital para el que había nacido y que provocaban las
obras que mostraba al mundo .
Y
pese a todo , pese a la supuesta inmensa felicidad , sus manos seguían tiñéndose
de un rojo sangrante que nunca dejó de emanar y perseguirle cada vez que se
sentaba frente a él .
Lo
agradable de la tarde terminaría tiñéndose tan rojo como aquellos malditos
recuerdos de los que le costaba desprenderse . Una revisión hacia su pasado ,
hacia aquel tramo de su vida en el que
ella le acompañaba y en el que fueron sorprendidos , inesperadamente , mientras
entraban en un club nocturno , por
alguien muy familiar para él al que hacía mucho que no había vuelto a
ver : su hermana .
Aislado
de su familia por voluntad propia , no había vuelto a saber nada de ellos desde
hacía muchos años, por lo que encontrársela
, conforme pedía unas copas para él mismo y su acompañante femenina , suponía
todo un alarde y reto de aguante tensionado, real y hasta cierto punto , poco efectivo.
Pendiente
de que le sirviese el camarero, su voz se le introdujo en el cerebro venido
desde su espalda .
·
HERMANA : Ya
pueden pasar mil años que algunas cosas no cambiarán jamás . Aún sigues sin
saber seleccionar a tus acompañantes o
¿debo considerarla tu amante quizás ?
Pendiente
sólo de lo que tenía en frente y deseando en su interior que el camarero
encontrase la botella con la cual servirle a efectos de poder marcharse , se
limitó a tratar de encontrar en aquel pedazo de barra del club un apoyo al que aferrarse mientras ella , conservando su aire
desquiciante y aseverativo , no cesaba en su empeño de incomodarle y , al mismo
tiempo , de vigilar cada movimiento que la joven realizaba .
·
JONAS : Nunca he
dado explicaciones de mi vida a nadie . ¿No pretenderás que empiece ahora a dártelas a ti ?
La
conocía demasiado bien y , por ello, su actitud hacia la persona con la que se
había criado hasta que se marchado de
aquella casa familiar, resultaba la misma. Impostada. Creciente . Difícil.
·
HERMANA: No , querido hermano , no pretendo que me des
unas explicaciones que a los ojos de todos
sobran , pero considerando que renegaste de tu familia por tu música y
lo que ello representa , quizás deberías replantearte encontrarte más centrado
en eso que ….- se sonrió provocativamente
buscando que él la mirase - en
buscar “saldos” a las que la ciudad se les ha quedado
pequeña.
Y
su objetivo fue conseguido obteniendo dicha atención , aunque fue muy poco lo
que pudo disfrutar ella de aquel instante . Con las copas en sus manos , él se
dio media vuelta observándola para devolverle
a su joven incordio familiar algo de
pago por la actuación realizada imbuyéndose de toda la ironía clasista de la
que podía hacer gala .
·
JONAS : Tenías razón , pasarán los años y las cosas
no cambiarán. Sigues envidiando la vida que llevo y las decisiones que tomé por tu incapacidad para vivir tu propia
realidad . A ella - la señaló con una de
las manos – la consideras un saldo , pero ¿qué debería considerarte yo teniendo
en cuenta con quién te acuestas por una posición acomodada y un puñetero
apellido que te supera más en más veinte
años y ocupa su culo gordo en la Cámara de los Lores ?. – Comenzando a dejarla
detrás - Por cierto , ¿Dónde has dejado
al cadáver?
Sentado
en aquella punta del muelle , la sensación de regocijo al recordar su última
cara , aquel último gesto , la última
lanza clavada por él , le devolvía , junto al oscurecimiento progresivo del día y una bajada brusca de temperatura , a la realidad
presente , aquella que le haría volver a casa para enfrentarse de nuevo a la
fila de blancas y negras , a aquel banco en el que se sentaría y en el que intentaría que la espiritualidad
del instante volviese a hacerse con él , algo , que hasta el momento , resultaba harto imposible
.
Volvió
sobre sus propios pasos hacia su casa barco . Aquella casa flotante que con tanta ilusión compró y reformó para acondicionarla . Su
hogar. Su mejor escudo .
Apenas
faltaban pocos metros y ya la visualizaba pero algo extraño le pareció ver .
Hombre
de costumbres fijas , dejaba las puertas y ventanas de la misma de una forma
concreta cada vez que salía así como una
determinada luz encendida . El panorama que se fue encontrando conforme se
acercaba a ella , le aclaraba que las cosas no estaban tal cual las había
dejado y su temor creciente porque
hubiesen entrado , se acrecentaba a cada paso que daba hacia ella .
Desde
la barandilla de la pasarela , apenas
habiéndose adentrado dos pasos , vio que la puerta se encontraba medio
abierta y que la luz que dejaba encendida
no reflejaba igual . Con cuidado exquisito , aprovechando el relativo silencio
externo , trató de escuchar algún ruido , de determinar si quién había decidido
darle la posiblemente desagradable sorpresa , aún continuaba en su
interior no llegando a oír nada .
Empujó
la puerta con mucho cuidado y su cuerpo se enmudeció al ver aquella desoladora imagen . Todo estaba muy
revuelto . Las pocas fotografías , realizadas por él, que se encontraban
colgadas de las paredes , yacían en el suelo , destrozadas y sin cristal . Los
armarios habían sido abiertos y gran parte de su contenido lanzado al suelo de
cualquier forma .
Todo
excesivamente alborotado . Todo , propio de una fotografía descarnada de un
posible robo , pero esa no fue la conclusión a la que llegó tras una primera
visualización . No faltaba nada , a priori .
Sin
embargo , conforme continuó intentando deambular por el interior , tratando de
esquivar sus mermadas posesiones , en la
habitación contigua , en su sala privada , la imagen sí resultó del todo
desoladora .
Su
piano , aparentemente intacto , tenía depositado un pequeño sobre al que le
rodeaba , a manera de lazo , una cuerda . Tras acercarse y mirar en el interior
de la caja para comprobar si procedía de su interior , denotó la falta de una ,
concretamente una de las agudas .
Tras
revisar que no hubiera sufrido daño alguno , salvo el que se podía reponer
, cogió el sobre con mucho cuidado desatándole
el lazo perfectamente realizado y procedió a
descubrir su contenido . Un recorte de periódico viejo con varias
dobleces que extendió para averiguar de qué se trataba y cuyo titular , rezaba de la siguiente
forma : Joven estudiante de la Universidad de Columbia desaparecida .
Tras
sobrecogerse al reconocerlo , comprobó al fecha cierta del mismo, 21 de
Diciembre de 2005.
ANA
PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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