domingo, 23 de julio de 2017

EL ÚLTIMO DÍA DEL RESTO DE TU VIDA. CAPÍTULO TERCERO : PUNTO DE INICIO . NO SE PUEDE BURLAR AL DESTINO ( Segunda parte ) .( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2017)

EL ÚLTIMO DÍA  DEL  RESTO DE TU VIDA
CAPÍTULO TERCERO  : PUNTO DE INICIO .
NO SE PUEDE  BURLAR AL DESTINO ( Segunda  parte )




Los Ángeles , California  , 18 de Diciembre de 2016
5.00 am .
846 Stradella Road,
Bel –Air


Se sentía cansado . Normalmente  , apenas hiciese acto de presencia el sonido del despertador , éste no le afectaba porque  ya se encontraba despierto , de forma natural ,  pero aun así, no se atrevía a despegarse de la costumbre , como si necesitase de aquel repetitivo sonido para saber que a partir de entonces la rutina y la normalidad , dominada por su agenda mental y escrita , lo abarcaría todo de forma cuadriculada y recta , sin desviación alguna .

Sin embargo , aquella mañana comenzaría algo distinta para Andrew. No parecía encontrarse como de costumbre . Se sentía aislado, perdido . No lograba centrar ninguna idea  ni recordar  qué era lo primero que debía acometer ese día . Tampoco  lograba comprender  por qué aquellas imágenes,   aquellos recuerdos , le venían a su mente precisamente ahora . Tal vez , la reunión,  preparada por otro , tuviese algo que ver .

Nunca fue un hombre de relaciones fijas a nivel personal . Jamás le interesó un lazo de unión  que le diezmara su libertad o su capacidad para moverse a cualquier parte del mundo , que limitase su voluntad o su capacidad de trabajo .  Nunca sintió la necesidad de sentirse vinculado de forma estable con nadie  y , por ende , la acumulación de experiencias varias  resultaba a priori la mejor opción posible .

Lo vivido recientemente , el reencuentro y lo que entrañaba , le trajo recuerdos a la memoria . Agradables horas compartidas y no sólo de excesos , en las que incluso  los intercambios de secretos varios fluctuaban . 


Joven orgulloso donde los hubiera ,  cuando estaba con el resto de los chicos era simplemente distinto ,  pero moverse en aquellos círculos exquisitos y su cada vez más creciente ambición , le superaron hasta consumirle  y convertirle en alguien no fácil de llevar , al menos para quiénes no le conocían bien .

De no tener nada a tenerlo todo .  Desnudo en su dormitorio , junto a la ventana , se preguntaba una y otra vez qué tenía en realidad , pregunta recurrente que nunca lograba obtener una respuesta clara .

Dándose media vuelta ,  quiso percatarse de cada minucioso detalle . Cada cosa material obtenida , cada objeto en su lugar sin que se extralimitase ni un milímetro . Líneas rectas en cada pared , cada esquina , cada fotografía de gran tamaño colgada , cada cuadro .  La perfección absoluta en la limpieza depurada de la rectitud  más absoluta  , tal y como él siempre quiso .

Un piso vacío . Lleno de cosas materiales pero con sensación de soledad  inconsolable , eso es lo que le acompañaba  por decisión propia  o al menos eso siempre era lo que él había defendido .

Aquella chica … Aquella mujer sentada en una de las barras de la zona acotada aquella noche … Aquella estudiante con la que había compartido en silencio cientos de horas de biblioteca , observada a lo lejos en cada uno de sus movimientos  y que sólo él reconoció  o al menos , eso creía .
Aquella mujer de pelo ondulado y oscuro  , cuyos movimientos oscilantes al caminar , eran lo único que lograban sacarle de su rutina , de su cansancio  durante las prácticas , de las aburridas conversaciones con los tutores  cuando apenas la veía pasar  por su lado .

Un cruce de miradas involuntario bastó .  Él la llevaba observando hacía horas sin que nadie más se diese cuenta , ni ella misma . Un cruce de miradas que apenas durase unos segundos , interminables  para él  , incitadores de un delicioso recuerdo jamás olvidado , de un ensueño  de dedos entrelazados , de un deseo incontenible y forzadamente aguardado en pro de conseguir hacer las cosas bien por una vez .

Un cruce de miradas con gesto serio que se dulcificó en el de ella con un amago de sonrisa  que le provocaron la excitación en la piel , erizándosele por completo . 
Aquella sensación de necesidad creciente que superaba el mero deseo físico y que hubo estallado sin saber si podría ser correspondido  pero que no provocó, en ella , que  mostrase desacuerdo o desaprobación alguna .

Un cruce de miradas que se repetiría años después , en aquella barra del Hotel Stanley  cuando, tras observar su entorno , la reconoció. Aquellos tacones de aguja  que destacaban sobre la suela rojo sangre … Sólo alguien como ella podía llevar un calzado así , alguien tan sinuoso como  danzante al caminar , sólo para parecer , a ojos de los demás , que la magia surtía efecto y flotaba .

Un cruce de miradas sólo interrumpido por  un cuerpo masculino que se le acercaba, cruzándosele por delante,  haciéndola desaparecer momentáneamente ante sus ojos .  Una apuesta entrelazada de la que él no se había percatado  puesto que se encontraba en otro lugar distante de allí, sólo con ella .  Una sensación de impotencia  por saber que tenía que haber sido él quien  ocupase el lugar de Paul, quién le propusiera irse de allí hacia un terreno vedado a los ojos inquietos de los demás, hacia un lugar en dónde por fín la distancia ya no importaría por inexistente  y dónde el calor de su aliento bastase para ser feliz .

Apenas cinco minutos bastaron , tal vez diez . Difícil calcular cuando el reloj no es lo que se mira , cuando se está mucho más pendiente y deseoso de que no se cumplan las predicciones que daban a su amigo por vencedor ,  sólo porque él si había tenido el valor suficiente , lo que a él siempre le faltó.
Ella le reconoció, no le había olvidado de todas las mañanas y tardes en los que los libros eran sus acompañantes , a tres mesas de distancia , entre las cabezas de los demás usuarios . No se conocían , no sabían ni sus nombres y no importaba , sólo eran ellos , y esa misma inquietante y exultante sensación  que lo culminase por primera vez , se apoderó de él aquella noche en el Stanley.

Perdido  y defraudado consigo mismo , se limitó a verla pasar con otro que bien conocía  pero que no era él . La apuesta estaba más que ganada  y su secreto , escondido en sus adentros , por siempre .

Parecía no importar el pase del reloj ni qué hora debía ser  en aquel instante . Con sus ojos puestos hacia el exterior , a través de aquella ventana  de su señorial e inmenso apartamento , de aquel piso que no compartía con nadie ,  el sol comenzaba a hacer acto de presencia trayéndole de vuelta a la realidad , aunque con un rostro femenino que nunca pudo olvidar,  presente en cada instante .

Ligeramente apático , como a media velocidad para lo que acostumbraba , tras una ducha  rápida , no reparó mucho tiempo en el traje a ponerse para aquella jornada .  Todo parecía darle igual . Bastaba una mínima corrección.

Un sonido ahuecado . Un tintineo reconocible que provenía de su  teléfono móvil  y un mensaje a la vista que le avisaba de que su chofer se encontraba esperándole  en el vestíbulo .

Terminándose de acomodar la corbata y el cuello de la camisa  durante el transcurso de su descenso en  el ascensor , la imagen que le rebotaba  de sí mismo  la puerta metálica del elevador ,  no terminó por convencerle .  Algo en él parecía distinto . Algo en él   le hacía sentirse extraño , no reconocerse . No se encontraba cómodo y no sabía exactamente bien por qué .

En el coche , veinte minutos de silencioso trayecto que le distanciaban del mandón jefe , hombre de negocios sin escrúpulos , que disfrutaba departiendo con su empleado mientras pareciese que le otorgaba derechos que ya de por sí tenía o dándole supuestas órdenes  mientras hablaban del mercado  bursátil . Él y sus recomendaciones hacia los demás .
Aquella mañana no habría sino silencio , diezmado por el sonido  del tráfico proveniente del exterior ,  pero silencio en definitiva. Visiones de gente con prisa  y destinos desconocidos hacia una vida mundanal y  escandalosa  de la que formaban parte y  en la que él se integraba a la perfección . Esa vida de fachada y de imágenes distorsionadas de la realidad que él mismo había ayudado a construir y a mantener .
Papeles brillantemente interpretados  , acordes a lo que el día a día exigía . Guiones sin resolución,  marcados por otros  con más derecho y luces.

Ese era su mundo . El titiritero mayor de su propio reino de especulación e impersonalidad . Vivía por y para una imagen agresiva y sin escrúpulos , eso era lo que le hacía fuerte ante los demás , lo que le hacía  ser un superviviente exitoso en los negocios porque ya hace muchos años , alguien le dijo que debía mostrarse impenetrable ante los ojos de los curiosos si quería ser alguien  en este océano  . Alumno aventajado por un orgullo mortal con el que convivía desde que nació, nunca le temblaría el  pulso o ¿tal vez sí ?

Las puertas del ascensor se abrieron haciendo desaparecer aquella lastimosa imagen de sí mismo . Mentalmente cambiado , asumió de nuevo la impronta que le correspondía delante de sus múltiples empleados  mientras caminaba , con seguridad infinita , en dirección a su despacho .

Abrió la puerta y lo primero que vio fue , en el centro de  su  mesa , una montaña de correo  y  sobres varios . Dejó la chaqueta colgada en el perchero situado a su izquierda y se encaminó hacia el mueble con la intención de adentrarse en ese mundo , pero antes siquiera de que pudiera tomar asiento , la voz lejana de su secretaria alterada , hablándole a alguien , atrajo su atención a la puerta , siendo esclarecida su curiosidad en  apenas  unos pocos segundos .

Sin que nadie la detuviese , una mujer de unos cuarenta y tantos años  , impostada de carácter y seriedad , elegantemente  vestida  y cargando un maletín de piel,  se adentró con determinación en su despacho sin que nadie pudiese evitarlo . Andrew no disimuló sus encomiables expectativas respecto  a la desconocida que se encontraba delante suya , devorando  visualmente  cada  línea de su cuerpo que la ropa perfilaba a la perfección.


·        SECRETARIA : ¿Llamo a  seguridad ?- preguntó la joven bastante agobiada - .


·        MUJER : Yo no haría eso si es que el Sr. Eichner  sabe realmente lo que le conviene. – Afirmó con determinación la intrusa mientras le miraba fijamente a los ojos -.


Una señal con la cabeza bastó para que la joven se marchase sin hacer nada y les dejase solos .  Una indicación con la mano hacia ella mientras se sentaba en su silla ,  bastó a la invitada sorpresa  para tomar asiento sin distanciarse de su maletín ni un ápice .

Con las manos cruzadas sobre una de sus rodillas , aquella mujer parecía esperar el momento adecuado para proceder a informarle del verdadero motivo que la había traído   hasta su despacho , sin embargo , esto continuaría hasta que él no pudo soportar más aquel silencio .


·        ANDREW : Determinante sin duda . No acostumbro a recibir sin  cita previa , pero tampoco recuerdo que en mi agenda figurase ninguna cita a estas horas ,  y menos con alguien como usted . ¿Nos conocemos ? - Preguntó aparentando mucha más seguridad que la que en realidad  sentía  en ese instante - .

·        MUJER : No soy el estilo de mujer que acostumbra a frecuentar o a meter en su cama Sr. Eichner, así que lo dudo .


Directa  como pocas , él decidió  corresponderle .


·        ANDREW : Bien , entonces  ¿por qué no procede a decirme el motivo que la ha traído hasta aquí , irrumpiendo de esta forma en mi propiedad ?


La mujer  alargó uno de su brazos  hasta alcanzar el maletín que portaba . Sobre sus piernas , lo abrió y  cogió un sobre que depositó seguidamente encima de la mesa , delante suya .


·        MUJER :  Creo que ha ido dejando demasiados cadáveres por el camino Sr. Eichner  y ahora , todos ellos , desean cobrar lo que les corresponde .  


Extrañado por tal afirmación con aquella  ironía ,  cogió el sobre y lo abrió . Era una citación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores  y una orden de suspensión, con carácter inmediato , de la actividad en sus empresas radicadas en Estados Unidos  así como el bloqueo , de forma automática y sin posibilidad de revisión,  de las cuentas vinculadas a ellas .


·        ANDREW : ¿Qué diablos significa esto ? – Evidenciando molestia , adelantó su cuerpo apoyándose sobre la mesa -.


·        MUJER :  Creo que es lo suficientemente inteligente como para saber lo qué es . La Comisión ha recibido información detallada sobre presuntas actividades irregulares  realizadas mediante o a través de sus empresas americanas y filiales respectivas .  Esa información parece   acusarle claramente de utilización fraudulenta  del mercado secundario de cotización y abuso de información privilegiada . 


Sorprendido por lo que tanto el documento explicaba como por lo dicho por ella , no podía evitar sentir una mezcla de sensaciones varias entre las que podían visualizarse rabia  y sorpresa .


·        ANDREW : ¿Información ? Pero ¿De quién ? ¿De dónde ha salido  ese informe ?


·        MUJER : ¡Oh vamos Sr. Eichner ! Usted mejor que nadie sabe cómo funciona el sistema . Nos llega una denuncia y nosotros  escarbamos . No obstante , si le sirve de consuelo ,  sabemos que el informe omite ciertas referencias informativas o fuentes , con lo que no podremos utilizarlas de forma directa contra usted , pero gracias a las cuales , nos han sido transmitidas las claves perfectas para llegar hasta otros puntos de sumo interés  que nos servirán para quitarle del mapa .


Aquella seguridad se tornaba amenaza  y  el tono de voz de la mujer lo declaraba abiertamente .


·        MUJER : Créame si le digo que no hay nada personal en todo esto, al menos en lo que a nosotros respecta ,  pero que este mundo estará mejor con usted fuera de circulación .  ¡Ah, por cierto ! – continuó mientras se levantaba y cogía el maletín  -  No le recomiendo que trate de huir o desaparecer , no le convendría . Como ya sabrá y si no le recomiendo se informe co sus abogados , este es un delito federal , con todo lo que ello conlleva  y por ende , es una investigación del mismo tenor . Cualquier intento por escapar o evadirse  le llevaría a la cárcel de forma directa , así que , si no quiere gozarse mi rostro de pura satisfacción , yo de usted me lo pensaría antes de acudir a esa opción . Ya recibirá la correspondiente notificación citándole para declarar . Que tenga buen día , Sr. Eichner .


No pasaron ni dos segundos cuando al  ruido del cerramiento  de aquella puerta  le siguiera la de una serie de improperios gritados sin medir y el propio de quién lanza todo lo que tiene delante , lo que se depositaba encima de su mesa para ser más exactos . Una sola cosa quedó en ella , justo en uno de los bordes .   Un sobre con él por destinatario .
Mirándolo atentamente durante un instante , le extrañó la graciosa casualidad de encontrarse con aquel elemento  y que éste fuese el único que permaneciese .

Le pudo la curiosidad . Aquella extraña sensación , más allá de la casualidad , que hacía que aquel pequeño sobre , el único superviviente del desastre , hubiese acabado siendo el único elemento discordante de aquella solitaria mesa.

Una vez lo tuvo en su mano , al tacto , parecía no portar mucho , tal vez una hoja de papel con alguna que otra doblez . Intentó mirarlo al trasluz , tratar de averiguar su contenido  antes de abrirlo definitivamente  pero no pudo , sólo veía algo que se ajustaba a la perfección al tamaño del envoltorio protector .

Con mucho cuidado , retiró la lengüeta que lo cerraba por completo abriéndolo ,  tirando de su contenido con la otra mano . Un recorte de periódico viejo : Joven estudiante de la Universidad de Columbia desaparecida . La fecha del periódico : 21 de Diciembre de 2005.

Aquellas imágenes que le hubieron aturdido antes de amanecer , volvieron a coparlo todo , sin sentido ni lógica alguna , solo, en su despacho .



Washington , 18 de Diciembre de 2016
7.00 am .
GEORGETOWN UNIVERSITY
37th and O Streets, N.W.,
Washington D.C. 20057


Acababa de regresar . Llevaba demasiado tiempo fuera de casa y necesitaba regresar , aunque ya no le quedase nada de lo que le unía  . Una misión suicida . Una más con la que escribir su propia historia  y un comienzo , apenas unas semanas después , comenzaría sus clases  , en Columbia (Nueva York)  gracias a un permiso especial que le hubieron otorgado puesto que las clases habían comenzado hace tiempo .

Nunca se encontró demasiado extraño  porque habían más alumnos con su media de edad  y jamás , nadie le cuestionó por ello ni le preguntó por qué se incorporaba tan tarde .

Apenas unas pocas semanas bastaron para conocerla , para encontrase con la sorpresa más deliciosa  posible , durante el transcurso de  uno de los seminarios más esperados, el  que departiría   uno de los militares más afamados  y bajo cuya supervisión  él tuvo la oportunidad de encontrarse.

La gran aula magna . Treinta filas que distaban del escenario y cuarenta sillas que le separaban de ella .  Apenas se alzaría unos centímetros por encima de las cabezas de los demás para recolocarse mejor en su asiento puesto que el pantalón parecía incomodarle  y eso bastó para verla.  La única persona en toda la fila ocupada de asientos que centraba su foco de atención en él .
Sólo pudo perderla de vista durante un instante , el necesario para sentarse de nuevo y no molestar a los asistentes que se encontraban detrás , pero eso bastó para  que le distorsionara el centro de atención durante el resto de la jornada .

Sin perderla de vista durante el transcurso de la clase magistral , tan sólo espero poder alcanzarla a su término  mirando, de forma ininterrumpida y desesperada ,  un reloj al que parecían habérsele paralizado las agujas .

Un aplauso , algunos acercamientos al ponente y todo se daba por terminado . Unos segundos para levantarse de su asiento , girar la cabeza y comprobar que ya no se encontraba en la silla , ni en el pasillo . La puerta abierta , dejó el halo de un cabello oscuro irse , algo que él pareció reconocer como de ella y que le provocó salir  apresuradamente de la sala  pidiendo paso  , atropelladamente , a todo el que se encontraba por el camino.
En cuanto pudo tener acceso al pasillo , pese a buscarla , no fue capaz de dar con ella . Una confusión con otra joven que ya se disponía a bajar las escaleras , le confirmó que la había perdido  no siendo hasta meses después cuando se la volviera a encontrar , aunque más bien, en aquella ocasión, fuese ella quién le encontrase a él .

Una biografía de Alejandro Magno colocada delante suya,  mientras él consultaba la base de la biblioteca , en los archivos ,  hizo que intentase girarse y no pudiera , ella se lo impediría susurrándole que no le convenía .
Sentir deslizarse aquella mano femenina por su espalda , sin previo aviso , erizó su piel con la misma intensidad que paralizó su cuerpo frente a aquella librería .

No podía verla  pero sabía que era ella , lo presentía . Nunca la había oído hablar y , sin embargo , su voz le otorgaba aquella especial y extraña familiaridad que le conectaba  con pocas personas . Nunca la había visto de cerca , bien  y la tentación le pudo girando su cabeza hacia ella , viéndola sonreír y marcharse al mismo tiempo.
Contrariamente a sus deseos no la siguió . Se quedó para observar el libro que le había dejado ,para cogerlo y comenzar a pensar por qué ese texto en concreto . Al abrirlo , en su interior , encontró una nota manuscrita : “ El mejor estratega sabe cuándo esperar y cuándo acometer el ataque . El mejor estratega , sabe cómo acudir al encuentro del final exitoso que ha esperado toda la vida. ¿Eres tú ese estratega o sólo te conformas con ser uno más ?. “

No resultaba casual aquella biografía . Cerrarla y observar el presunto retrato del gran conquistador , del estratega por antonomasia , le brindó la capacidad suficiente para entenderlo pero no así su juego .

Pensamientos que se acrecentaban en su mente como recuerdo vivo mientras trataba de incorporarse del sofá de sus despacho en el Departamento. Otra noche más durmiendo en él , como si no tuviera una casa y cama propia a la que aferrarse , con el portátil encendido y la página de Word en blanco para no variar . Otra noche más, perdido en mitad de la ausencia de creatividad , de comienzo .
Sentado aún en él , frotaba sus muslos con la intención  de que sus adormecidas piernas recobrasen el riego sanguíneo , pero su mente , sobrevoló de nuevo aquella inconmensurable visión de ser sus manos  la que sustituirían las propias , de ser sus dedos los que predecían a la palma  y ascendían por su carne  en vez de descender , de ser su cuerpo  sutil y femenino lo que se encontraba entre sus piernas  y su rostro , lo que apenas a cinco centímetros de su cara  vislumbraba , de sentir su boca hacerse con la de ella una y otra vez hasta casi no dejarla respirar mientras dominaba parte de su cuerpo con ambas manos en sus mejillas .

Imágenes cruzadas que se transformaron en otra cosa al levantarse de forma definitiva para reintegrarse a la normalidad ,  al encontrarse con aquella imagen de nuevo , con aquel recuerdo , el de ella , al abrirse las puertas de aquel ascensor , aquella noche , en el STANLEY.
Una sonrisa al elevar su rostro, le bastó para cerciorarse de que le había reconocido . Y aquella salida , aquel reencuentro manejado como a cámara lenta  con un leve roce de ambas manos , intencional por parte de ella , que le hizo girarse para verla marcharse y asegurarse de que no la perdería de vista . Una marcha culminada por unos ojos que terminaban de descender por aquel oscilante cuerpo hasta encontrarse con aquellos característicos zapatos de suela roja y tacón de aguja hasta el infinito.

No es que lo hubiera olvidado todo . No es que su memoria  hubiera decidido aguardar esas imágenes en algún lugar a  buen recaudo , pero su vida había tratado de transcurrir con la mayor normalidad posible desde aquella noche , volviendo a quemarle la sensación de incapacidad ante un secreto guardado , el propio de quién sabe que se hizo con la mujer  que amaba su amigo , casi delante de sus propios ojos . Una quemazón  con regusto agrio en la boca cuando se reincorporó a la mesa donde los demás se hallaban sentados , en el bar reservado en exclusiva para los universitarios , después de subir un segundo a su habitación. Una quemazón creciente cuando le vio observar intranquilo e impaciente hacia un punto fijo y éste , al ladear su cabeza , también la vio .  Un nudo generado de inmediato en su garganta que le hacía palidecer al confirmar que era ella y aún más, cuando fue Paul el que se le cruzase por delante de él , interrumpiéndole el paso , al haber sido el único que aceptase aquella maldita apuesta .

Reencontrarse con sus recuerdos , con su propio infierno , con sólo las imágenes de lo que convenía y no poder reencontrarse jamás con las que debía y nunca lograba que apareciesen. Aquellas pesadillas intercaladas de las que despertaba sudando y en donde diferenciaba las que pertenecían a sus vivencias en el campo de batalla de las otras , las que se erradicaban entre aquellas  cuatro paredes , entre medio de su cuerpo y aquel charco de sangre , entre aquel estado seminconsciente producido, posiblemente , por un golpe en la cabeza al chocar con algo , entre aquel olor desagradable a alcohol desmedido mezclado con algo más que no lograba diferenciar .

Su vello se erizaba por completo una vez más al recordarlo , al volver a vivir, de forma involuntaria  ,todas aquella imágenes que le retrotraían a aquella habitación de hotel y a la desazón que le producía saberse controlado por algo que no era humano , algo que le había sonsacado lo peor de su propia persona , aquello que no era capaz de reconocer .

Sus ojos abiertos , mirándole . Esa fue la última imagen que tuvo de aquel día , cuando aún la luz del alba no había comenzado a invadir aquella zona  aunque faltasen pocas horas . Ojos que , sin  embargo , pese a su confusión mental , su desasosiego por su estado , no parecían transmitirle si no miedo . La mejor muestra , sin duda , de que algo terrible debía haber pasado . Algo , de lo que él había formado parte , sin duda .

La vuelta a la realidad actual vino de la mano de su eterno compañero , ese alma plácida que siempre se preocupaba por él ,  especialmente  en los últimos tiempos , cuando su aspecto distaba mucho del hombre que conoció hace años y las ojeras  representaban una dura marca diaria que conllevar .

No hubieron toques a la puerta .  Su amigo y compañero  se limitó a empujarla y a adentrase encontrándoselo de espaldas ,  sentado en el filo de su mesa .


·        COMPAÑERO: ¿Otra noche larga ?


Caleb ni se dio la vuelta . Permaneció sentado en la misma oposición, tocándose las manos  mientras las observaba .

Su amigo , su compañero , el  nada extraño visitante que venía a buscarle , se acercó hasta la mesa donde se encontraba sentado  deteniendo sus ojos , una vez más , en la pantalla del ordenador y en la página en blanco de Word .


·        COMPAÑERO : ¿Has pensado en tomarte un descanso ?


·        CALEB: ¿En serio crees que eso me devolverá el sueño o que la musa vuelva y las palabras comiencen a salir de nuevo como en una fuente cuando sale el agua ?


Aquel tono de resignación no era habitual en él .


·        COMPAÑERO : Siento no poder responderte a eso – se sentó a su lado viéndole visiblemente afectado y sintiendo la imposibilidad de ayudarle .- Pero sé que sea lo que sea aquello que te aflige y te provoca las pesadillas , salir de aquí te ayudará a desconectarlo , aunque sea por un tiempo .  


Caleb no cesaba en su empeño  por tratar  de culminar su empeño por borrar unas señales que sólo él era capaz de visualizar . Con el interior de sus manos enrojecidas y su cabeza gacha , la animosidad  o vivacidad de la que solía hacer gala habían dejado lugar a una soledad hueca y una tristeza extraña . Una especie de oscuridad que le invadía y no le permitía reaccionar .


·        COMPAÑERO : Sea lo que sea que hicieses , así no desaparecerá .


Sus manos se detuvieron de golpe  y su cabeza se elevó por fin .


·        CALEB: Pero al menos  puedo continuar intentándolo .


Cogiendo algo del bolsillo trasero de su pantalón, le hizo entrega de un sobre  pequeño .


·        COMPAÑERO : Dejaron esto en secretaría . Dicen que es para ti . – Se levantó de la mesa en dirección a la salida  - Piénsatelo Caleb,  a veces , alejarse de todo durante un tiempo es la mejor opción.


Pensativo , tratando de digerir aquellas palabras que acababa de escuchar,  comenzó a tocar el sobre , a imbuirse de su textura entre medio de su extrañeza . Tras decidir salir de dudas , abrió la solapa y , ante su sorpresa , expandió aquella vieja hoja de periódico  y a leer aquel titular : Joven estudiante de la Universidad de Columbia desaparecida . La fecha del periódico : 21 de Diciembre de 2005.

Sin soltarlo , sin querer ni necesitar leer nada más , se limitó a mirar a través de aquella ventana en la que tantas veces depositó sus ojos . La única forma de escapar que conocía  , hasta ahora .




Los Ángeles , California  , 18 de Diciembre de 2016
15 . 15 pm .

Aquellas manos volvieron a acariciar su nuca mientras aquella pieza de piano resonaba en la sala  una y otra vez . Los acordes inspirados en su cuerpo , danzaban en su mente imaginando acariciar su piel con la misma suavidad con la que sus dedos  se imponían sobre la combinación de blancas y negras .

Su tacto , suave , deseado , lo era todo en aquel momento  donde los ángeles  acompasaban la inspiración y ésta no le abandonaba jamás .
Una pieza tras otra , horas sin dormir , partituras a doquier que colmataban de forma desordenada el suelo alrededor de las  patas del piano  en  la sala inmaculadamente blanca  y sin más muebles , en la que pasaba aquellas interminables horas acompañado de sí mismo y de su instrumento , aquel con el que verdaderamente era feliz y se sentía completo.

Nunca le cuestionó nada , jamás necesitó preguntarle cómo había llegado hasta él o por qué , simplemente apareció en aquella sala de conciertos , colándose durante uno de los ensayos , acto que se repetiría en los días sucesivos y previos a la gran representación.
Aquellas piezas vivas que parecían cobrar forma humana a través de su cuerpo , sobre el que escribiría más de una pieza y alguna que otra carta de acompañamiento    que ella guardara de los ojos ajenos , a buen recaudo.

Él buscaba una oportunidad . Ella , encontrarle a él . La música , les encontraría a ambos  y sólo se detendría cuando ella se alejó de su lado .

Pese al extraño frío reinante aquel día , Jonas llevaba horas sentado en aquella parte del muelle , lejos de su hogar . Aquella mañana se despertó mucho más temprano de lo que solía ser habitual en él , animal nocturno donde los hubiera , sintiendo la necesidad de escapar de todo y tratar de encontrarse consigo mismo .

Aquel reencuentro con los que eran sus amigos durante sus años de estudio , compañeros de fechorías inocentes  varias y no tan inolvidables , por aquel entonces , reavivó la sensación que siempre le había perseguido , la de ahogarse con una verdad pesada que lo consumía y que nadie lograba resolverle para , al menos , poder permitirse descansar .

La humedad reinante , el olor del mar viniendo tras aquellas ráfagas de viento que improvisadamente aparecieron , refrescaron su rostro hasta casi poder sentir la sal  y saborearla .
El sonido inquietante de su risa , producido por su mente intranquila que se la traía de nuevo , resquebrajaba su alma hasta provocar  unas inmensas ganas de llorar en medio de la desazón , pero él , contenido ,  se resistía a venirse abajo.

Un maldito bloqueo mental que perduraría desde que la perdiera de vista , desde que se marchase sin decirle nada , y tan inesperadamente como apareciera en su vida , el cual , no le permitió volver a componer nada nuevo ni original que no fuera exclusivamente por encargo y, unas manos , después de aquella maldita noche, en aquella habitación del Stanley , que jamás dejaron de teñirse inexplicablemente de rojo  .

Nudos que alguien apretaba cada vez más fuerte conforme ella se lo solicitaba,  en una intimidad prefabricada a su imagen y antojo  , exigente , invencible . Así era aquella hermosa desconocida , al que un día conquistase su hombría sin que él se diese cuenta y sin necesidad , tan siquiera , de tocarle , sólo con una mirada continua y una ligera sonrisa casi intimidante .
Gritos silenciosos y susurros suplicantes que  aún hoy continuaba escuchando , novedosos al no haberlos vertido nadie más . Armonía en cada gesto ,   como el afinador cuando se enfrenta con cada martillo y cada cuerda . Roces continuados y manos intrincadas en cada recoveco , haciéndose con su interior , como la más bella caja de resonancia .
Ella era el más hermoso instrumento que jamás había poseído ni hecho vibrar  y sólo sus sensaciones , habían superado las del alma del instrumento vital para el que había nacido y que provocaban las obras que mostraba al mundo .

Y pese a todo , pese a la supuesta inmensa felicidad , sus manos seguían tiñéndose de un rojo sangrante que nunca dejó de emanar y perseguirle cada vez que se sentaba frente a él .

Lo agradable de la tarde terminaría tiñéndose tan rojo como aquellos malditos recuerdos de los que le costaba desprenderse . Una revisión hacia su pasado , hacia aquel tramo de su vida  en el que ella le acompañaba y en el que fueron sorprendidos , inesperadamente , mientras entraban en un club nocturno , por  alguien muy familiar para él al que hacía mucho que no había vuelto a ver : su hermana .

Aislado de su familia por voluntad propia , no había vuelto a saber nada de ellos desde hacía muchos años,  por lo que encontrársela , conforme pedía unas copas para él mismo y su acompañante femenina , suponía todo un alarde y reto de aguante tensionado,  real y hasta cierto punto , poco efectivo.

Pendiente de que le sirviese el camarero, su voz se le introdujo en el cerebro venido desde su espalda .


·        HERMANA : Ya pueden pasar mil años que algunas cosas no cambiarán jamás . Aún sigues sin saber seleccionar a tus acompañantes  o ¿debo considerarla tu amante quizás ?


Pendiente sólo de lo que tenía en frente y deseando en su interior que el camarero encontrase la botella con la cual servirle a efectos de poder marcharse , se limitó a tratar de encontrar en aquel pedazo de barra del club  un apoyo al que aferrarse  mientras ella , conservando su aire desquiciante y aseverativo , no cesaba en su empeño de incomodarle y , al mismo tiempo , de vigilar cada movimiento que la joven realizaba .


·        JONAS : Nunca he dado explicaciones de mi vida a nadie . ¿No pretenderás que empiece ahora  a dártelas a ti ?


La conocía demasiado bien y , por ello, su actitud hacia la persona con la que se había criado hasta que se marchado  de aquella casa familiar, resultaba la misma. Impostada. Creciente . Difícil.


·        HERMANA:  No , querido hermano , no pretendo que me des unas explicaciones que a los ojos de todos  sobran , pero considerando que renegaste de tu familia por tu música y lo que ello representa , quizás deberías replantearte encontrarte más centrado en eso que ….- se sonrió provocativamente  buscando que él la mirase -  en buscar  “saldos”   a las que la ciudad se les ha quedado pequeña.


Y su objetivo fue conseguido obteniendo dicha atención , aunque fue muy poco lo que pudo disfrutar ella de aquel instante . Con las copas en sus manos , él se dio media vuelta observándola  para devolverle a su joven incordio familiar algo  de pago por la actuación realizada imbuyéndose de toda la ironía clasista de la que podía hacer gala .


·        JONAS :  Tenías razón , pasarán los años y las cosas no cambiarán. Sigues envidiando la vida que llevo y las decisiones que tomé  por tu incapacidad para vivir tu propia realidad . A ella  - la señaló con una de las manos – la consideras un saldo , pero ¿qué debería considerarte yo teniendo en cuenta con quién te acuestas por una posición acomodada y un puñetero apellido que te supera más en más  veinte años y ocupa su culo gordo en la Cámara de los Lores ?. – Comenzando a dejarla detrás  - Por cierto , ¿Dónde has dejado al cadáver?


Sentado en aquella punta del muelle , la sensación de regocijo al recordar su última cara , aquel último gesto  , la última lanza clavada por él , le devolvía , junto al oscurecimiento progresivo del día  y una bajada brusca de temperatura , a la realidad presente , aquella que le haría volver a casa para enfrentarse de nuevo a la fila de blancas y negras , a aquel banco en el que se sentaría  y en el que intentaría que la espiritualidad del instante volviese a hacerse con él , algo , que  hasta el momento , resultaba harto imposible .

Volvió sobre sus propios pasos hacia su casa barco .  Aquella casa flotante que con tanta ilusión  compró y reformó para acondicionarla . Su hogar. Su mejor escudo .

Apenas faltaban pocos metros y ya la visualizaba pero algo extraño le pareció ver .
Hombre de costumbres fijas , dejaba las puertas y ventanas de la misma de una forma concreta cada vez que salía  así como una determinada luz encendida . El panorama que se fue encontrando conforme se acercaba a ella , le aclaraba que las cosas no estaban tal cual las había dejado y  su temor creciente porque hubiesen entrado , se acrecentaba a cada paso que daba hacia ella .

Desde la barandilla de la pasarela , apenas  habiéndose adentrado dos pasos , vio que la puerta se encontraba medio abierta y que la luz que dejaba encendida  no reflejaba igual . Con cuidado exquisito , aprovechando el relativo silencio externo , trató de escuchar algún ruido , de determinar si quién había decidido darle la posiblemente desagradable sorpresa , aún continuaba en su interior  no llegando a  oír nada .

Empujó la puerta con mucho cuidado y su cuerpo se enmudeció al ver  aquella desoladora imagen . Todo estaba muy revuelto . Las pocas fotografías , realizadas por él, que se encontraban colgadas de las paredes , yacían en el suelo , destrozadas y sin cristal . Los armarios habían sido abiertos y gran parte de su contenido lanzado al suelo de cualquier forma .
Todo excesivamente alborotado . Todo , propio de una fotografía descarnada de un posible robo , pero esa no fue la conclusión a la que llegó tras una primera visualización . No faltaba nada , a priori .
Sin embargo , conforme continuó intentando deambular por el interior , tratando de esquivar  sus mermadas posesiones , en la habitación contigua , en su sala privada , la imagen sí resultó del todo desoladora .

Su piano , aparentemente intacto , tenía depositado un pequeño sobre al que le rodeaba , a manera de lazo , una cuerda . Tras acercarse y mirar en el interior de la caja para comprobar si procedía de su interior , denotó la falta de una , concretamente una de las agudas .

Tras revisar que no hubiera sufrido daño alguno , salvo el que se podía reponer ,  cogió el sobre con mucho cuidado desatándole el lazo  perfectamente realizado  y procedió a  descubrir su contenido . Un recorte de periódico viejo con varias dobleces que extendió para averiguar de qué se trataba   y cuyo titular , rezaba de la siguiente forma :  Joven estudiante de la Universidad de Columbia desaparecida .
Tras sobrecogerse al reconocerlo , comprobó al fecha cierta del mismo, 21 de Diciembre de 2005.

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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