domingo, 30 de julio de 2017

LA MUJER DEL RETRATO .CARAS . IDENTIDADES . VICTIMAS . ( Primera parte ) . ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)

LA MUJER DEL RETRATO
CARAS . IDENTIDADES . VICTIMAS   .
CRÉDITO EDIC APCL73

Ya todo parecía dar igual . Volver a París , terminar el trabajo o no terminarlo … ¿Terminar el trabajo ¿ ¿Qué trabajo ?
Un encargo que en definitiva  representaba ella misma y que otros debían culminar . Ella sólo se trataba de una tapadera bien entretejida durante años y que ahora se precipitaba sólo porque alguien decidió escogerla . Sólo una pregunta en el aire ¿por qué ella ?
De todas las respuestas posibles , dadas las características de las víctimas , ella conformaba parte del patrón buscado : morena , pelo largo , ascendiente judío directo … Todo a la perfección para culminar la obra completa  y que la colección pudiese terminarse , pero algo no terminaba de encajar . En sus adentros ,  lo que parecía  un plan concertado sin cabos sueltos ,   hacía aguas  por algunos de sus vértices , especialmente por el que representaba aquel que creía conocer a la perfección: Adam .

Once mujeres . Esa cifra … La Sociedad Thule y sus reminiscencias . Sus descendientes , las de los hombres que en su día sembraron  uno de los mayores caos y estados de terror de la humanidad , protectores del legado heredado de sus padres y abuelos , con sólo un objetivo : Reinstaurar el Reich en el mismo punto donde lo hubieron conquistado ,  antes de que los aliados  y la climatología rusa pudieran con ellos .


Once mujeres . Ese dato nada recurrente . Esas once víctimas que también poseerían familia y gente que se preocuparía por ellas , o no . Jóvenes ansiosas por conseguir ser algo en la vida , captadas por … para… No, se negaba a pensar que , en los últimos casos , él tuviera nada que ver  pero necesitaba saberlo de su propia voz . necesitaba encontrar el sentido a ese por qué desagradable pese a saber las razones , necesitaba saber qué parte de todo este proceso   llevó a cabo , cuál fue el papel definitivo de cada uno . Pero antes de reencontrarse con él a efectos de exigirle las respuestas que necesitaba ,  debía realizar nuevas averiguaciones .

Apenas el reloj marcaba las cinco de la mañana cuando el avión , de regreso a París , aterrizaba en el Aeropuerto de Orly .  En la salida , cogió un taxi  con dirección al edificio principal de la Gendarmería , a borde del río , cerca de la Concergerié,  dónde solicitaría el acceso al archivo histórico , de carácter público para los investigadores acreditados y estudiantes .
Vieja conocida de uno  de los funcionarios  , por los tiempos en que permaneció en el país  durante su tesis , éste  no le puso demasiadas dificultades para conseguirle lo que necesitaba .

Casos inconclusos . casos cerrados sin solución definitiva . Desapariciones de jóvenes  que no superasen los veinticinco o veintisiete años , morenas de pelo largo  y origen judío hasta la tercera generación. Estudiantes de arte  o que se movieran en ese mundo y , preferentemente ,  estuviesen en París solas , compartiendo piso con alguna otra compañera quizás que también podría haber desaparecido , pero , sobre todo , sin familia o al menos residenciada en la capital. 

Tras unos minutos de averiguación en el archivo informatizado , se la hizo pasar a una sala con dos mesas muy grandes  en donde esperaría sola  mientras buscaban lo  que había solicitado .
Unas miradas desesperadas y constantes a su teléfono móvil  , un repaso rápido a las anotaciones de su libreta  y mucha ansiedad , fueron las compañeras perfectas  mientras hacía tiempo esperando que realmente hubiera algo qué buscar , algo que le clarificase  lo que necesitaba . Una identificación  y unas respuestas   de las que era consciente que , posiblemente , las familias de  esas mujeres , no obtuvieron ni obtendrían jamás .
Un tiempo que culminó con la apertura de la puerta  y dos funcionarios , entre los que se encontraba el que ella conocía , que traían sendos carros  metálicos de ruedas con cajas de archivadores apiladas  hasta  casi perder el equilibrio .

Todo el día allí dentro , pensó, pero no le importaba. Ordenadas por fecha , desde 1940 en adelante , lo dispuso todo para comenzar a rebuscar entre las carpetas que cada archivador contenía .
Cada  caja , se identificaba con la fecha  de cada caso , con el número del expediente  y una nota sellada en rojo en la que se declaraba si había sido cerrado con resultado favorable o no .

Las carpetas que portaban en su interior , algunas con más documentación que otras ,  contaban con fotos de mayor o menos calidad de las víctimas , identidad de las mismas , datos aproximativos del lugar de residencia y proveniencia  en caso de no poderse conocer con exactitud  y las circunstancias tanto de la desaparición , según los hechos hallados y los testimonios de posibles testigos  , así como del estado en el que fueron encontrados los cuerpos de algunas de ellas .

No sería tras terminar de analizar concienzudamente la información de dos de los archivadores de 1940 , cuando pudo detenerse en un nombre y un rostro .

Alena Aaran. 17 años . Bailarina de la Ópera Garnier desde hacía dos meses .  Padres judeo -polacos  no residentes en París .  Vivía en Monmartre junto con dos compañeras más en un pequeño estudio de la calle Bachelet .  Hallada  muerta a orillas del Sena , en  el margen Norte , a las cinco y media de la mañana por un hombre que paseaba con su perro . Pelo oscuro , complexión delgada .   Causa de la muerte : Desollada viva tras su inmersión en algún medio  líquido a altas temperaturas  dados os destrozos internos en sus órganos y vísceras . Reconocimiento posible  gracias al mantenimiento de su rostro intacto .

Le costaba escribir . La imagen absolutamente clarificadora , la visualización , sin necesidad de demasiada imaginación , del dolor sufrido en carne viva por la joven , la cual , posiblemente , dada su débil envergadura a juzgar por su profesión , no debió durar ni tanto como  quiénes se lo hicieron hubieran esperado  ni tan poco como ella hubiera deseado, hizo que la mano que portaba el bolígrafo le temblase, que el estupor  y una sensación muy desagradable se apoderasen de su persona .

Esther la había visto , posiblemente , hasta hubiera podido tocar su piel .  Alena era una de aquellas mujeres jóvenes sentadas de espaldas , con su cuerpo prácticamente desnudo  y piel blanquecina , que mostraban absoluta inocencia sensual conforme giraban su  rostro para emular el paso de un tiempo  que se les agotaba .
Ella la habría tocado , la habría visto , aunque su rostro no se le pareciese , al igual que podría suceder con el resto . Esther había tenido  restos de su vida entre sus dedos , aunque tratados con delicadeza infinita , pero los había tenido  y  ello la hizo sentirse  , en cierta forma culpable  hasta el punto de observar aquellas manos suyas  y no reconocerlas .

No. Su muerte no podía haber sido en vano . Debía continuar ,  culminar esta especie de homenaje a unas desconocidas a las que se les arrebató de forma salvaje la vida por algo que desconocían  a cambio de una cantidad  de dinero  o de una promesa de triunfo y mejora o…
Se negaba a pensar en otra cosa , especialmente cuando comenzase a encontrar , si lo hacía , a las más recientes .

Su ansiedad por continuar buscando se incrementó . Las carpetas fueron pasando por sus manos  hasta que halló otra en el mismo años , cerca de Navidad .

Shamira Aberman . 20 años . Padre israelita y madre turca . Estudiante de bellas artes en la Sorbona . Vivía con su familia  en el centro de París . Hallada muerta cerca de Notre Dame , cerca del río . Pelo castaño , 1.65 cm de altura . Causa de la muerte : desconocida . Signos reconocibles , un anillo de compromiso en la mano izquierda . Cuerpo completamente desfigurado . Numerosas incisiones con instrumental quirúrgico . La autopsia desvela  la ausencia de elementos óseos palpables en cavidad torácica , costillas , al menos seis ,  extracción de ligamentos y parte de la base de la musculatura de recubría las rodillas .

Tras dos horas inmersa en aquella macabra lectura  y varios archivadores después , no sería hasta 1965 cuando encontrase a varias víctimas más  que correspondían o podían haberlo hecho , a los parámetros ideales de aquellos que las reclutaban para morir de aquella forma  en pos de sus anhelados objetivos.
A partir de  1975 ,  los detalles de los informes se volvían aún más oscuros y desagradables ,  favorecidos por el avance en las técnicas  de averiguación y los análisis aplicados en las autopsias .


Elena Abosch . 25 años . Judeo alemana nacida en Berlín.  Sin familia conocida o localizable  . Hallada muerta cerca de Grand Palais en un contenedor  de restos de obra . Embarazada de siete meses.  Último trabajo conocido : Ala de conservación del Louvre . Técnico de restauración.  
Se ha tardado seis meses en poder tener una identificación clara de la víctima . Completamente desfigurada , se estima que su muerte se produjo algunos meses antes de hallarse el cuerpo  habiendo sido desplazado desde algún puto de origen a juzgar por los restos de barro y ramas secas encontrados debajo de las uñas .
Cicatriz abierta en el vientre señal de una posible cesárea crítica  y posterior extracción visceral sin cerrar . Deterioro orgánico por el paso del tiempo  y exposición  a alguna sustancia de contenido ácido o inflamable .  El cuerpo aparece desollado en un setenta por ciento de su extensión , mostrando la que queda , en ambas  manos y pies , especialmente , señales de habérsele realizado pruebas reactivas a sustancias químicas .
Se estima que la muerte pudiera haberse producido de forma lenta y angustiosa  , y que los procesos  traumáticos  se llevaran a cabo en esta consciente .

Sarah Dachefsky,  Emilia  Davinovich , Hena Labi , Clarice Lancman  y Susan Maarfeld  fueron los siguientes expedientes a tener en cuenta  entre medio de aquel maremágnum de casos sin resolver . Mujeres que hallaron la muerte más traumática posible entre 1975 y 1986 . Mujeres con el mismo promedio de edad , con  vidas normales y profesiones relacionadas , todas ellas , con algún aspecto artístico .  Mujeres de origen o ascendiente judío y características  físicas similares , la mayoría , sin familia a la que avisar o recurrir  no sólo a efectos de lograr una pronta identificación , dado el estado de algunos de los cuerpos , sino para poderles dar una sepultura  que no fuese  en soledad .

Las letras se distorsionaban . Después de las horas , una mezcla de cansancio y abrumador hastío , le provocaron una sensación de revoltura difícil de llevar consigo .  Sabía que era real .  En los informes de las últimas víctimas , se adjuntaban fotografías del hallazgo de los cuerpos , de su estado y de las realizadas en la morgue  como prueba de lo hallado . Absolutamente espeluznante .

Le costaba si quiera escribir y , sin embargo , aún le quedaba lo peor , seguir revisando los archivos más recientes  a fin de encontrar a las últimas tres víctimas de tal horror .

Cada archivador que debía trasladar hasta la mesa pesaba más y más . Por instinto , llegó a abrirlos con cuidado exquisito, a modo de respeto, por aquellas cuya memoria había sido olvidada en una inmensa sala llena de estanterías de metal que llegaban hasta el techo .

1990 , Lidia Paiuk.  2005 ,   Ángela Quer. 2010 Bryce Zabarski . Todas ellas modelos . Estudiantes de arte  en distintas modalidades cuyo trabajo extra les permitía llevar una vida más bien acomodada en París . Las tres sin familia localizable , lo que resultaba muy oportuno . Quizás todo se hubiera complicado con alguna de ellas y prefirieron ir sobre seguro  escogiendo a chicas que no representasen un problema adicional . Desaparecidas en fechas sin concordancia  pero aparecidas , las tres , meses después , con sus cuerpos completamente mutilados , desolladas por completo  hasta el punto que su identificación dependió de unos más que exhaustivos  análisis de ADN de los pocos restos  que se encontrasen menos deteriorados y  que fueron repetidos en más de una ocasión .

Todas ellas mujeres jóvenes , atractivas . En el caso de las tres últimas , vistas por última vez a orillas del Sena , sentadas en alguna  de las terrazas que allí se disponían , tomando algo .
En estos tres casos , los testimonios de los testigos  habidos , los empleados de dichos locales , coincidieron en aportar la misma reveladora información : las habían visto entrar solas , ser acompañadas por un hombre que no pasaba desapercibido  y marcharse acompañadas tras hablar largo rato .

Portando aún el bolígrafo en la mano , con la punta pegada al papel y  la libreta abierta de par en par , pese a no dejar de mirar la foto de aquella última víctima , Bryce , su mente comenzó a traicionarla con imágenes paralelas , de paseos a orillas del Sena  acometidos hace años , de puestos de libros de segunda mano en los que alguien se detenía y observaba , de alguien que cogía aquellos libros legendarios e imposibles  de precios aún más in asequibles . Imágenes de  manos que acercaban , instantes después  y de forma sorpresiva , aquellas mismas obras  y que  con mirada profunda y una anhelada sonrisa cómplice , sabían perfectamente lo que querían de quién simplemente observaba , ignorando que , en realidad , sólo era una presa más .

Por más que examinó el resto de expedientes  , Esther no halló nada más que cubriera sus expectativas . Todo le abrumaba sobre manera mientras su cuerpo comenzaba a experimentar la sensación de agobio más asfixiante qué era capaz de sentir .
Se sentía débil como nunca . Por fin , había puesto rostro a quienes poseían el mismo en aquellos lienzos . Por fan, pudo poner nombres , edades , datos reales y conforme   se los fue topando , los siguientes  superaban a los anteriores hasta colmatarlos .  Conforme los años pasaron y los medios de investigación fueron superados ,  los datos se volvían más profundos , con más lujo de detalles , con más reseñas sobre las causas reales de la producción de la muerte o de cómo  habían sufrido   todos aquellos padecimientos , convirtiéndose  en testigos vivos de todo cuanto se les hacía .

Con todo aquello en su mente , tras recoger los expedientes y volverlos a colocar en los archivadores  y ver como los funcionarios  se los llevaban para devolverlos a aquella lúgubre y solitaria sala en la que dormirían , de nuevo , el sueño de los justos , salió de allí tras agradecer los servicios prestados al funcionario que conocía el cual, se preocupó al ver su estado tras todas aquellas horas . Estaba más pálida de lo normal y no sólo por el cansancio o no haber tomado nada durante todas aquellas horas  , pero aunque el hombre fuera consciente de que lo que hubo leído podría haberla afectado , aquel funcionario  jamás podría imaginar cuánto se ocultaba detrás de aquel rostro casi ido , de aquellas ansias por  escapar de aquel lugar , por encontrar una explicación que sólo alguien podía darle en aquel instante  y , de paso , determinar la confirmación que llevaba deduciendo a raíz de lo dicho por Joseph Weigel  en el pabellón nº 10.
Tenía que saber si ella era la víctima número doce .

Una dirección única y exacta era su objetivo . Un hombre , el único en el que podía confiar que le dijese la verdad  si gozaba del valor suficiente para pronunciar una sola palabra al respecto , si no, lo sabría igualmente , le bastaría mirarle a los ojos .

Aquel edificio al final de la calle , en lo alto de la colina  de Monmartre , con el Sacre Ceur a la izquierda . Aquel sabor a añejo , aquel silencio estruendoso que casi podía tocarse  y que la acompañaba en un momento donde ni un alma  bendita pareciera querer interrumpirla .

Esperó agazapada , pacientemente , en el portal de enfrente hasta que un vecino se apiadara de ella y saliese .  Arriba , en el  cuarto piso , todo permanecía en silencio . Apenas un par de respiraciones  , casi imperceptibles, provenientes del dormitorio . una lluvia que , inesperadamente , comenzó a caer abundantemente otorgando musicalidad al piso a través de la enorme claraboya central.  La luz , convertida en casi oscuridad por la negrura de las nubes que improvisaban juegos de alterne en cuanto a demostrar la mayor capacidad para explotar .  El sonido constante de un goteo proveniente del grifo de la cocina  y el sonido de la nevera  y su motor .
Espacio abierto , diáfano , solitario . Una paz que pronto se vería interrumpida .

El deseo de Esther se convirtió en realidad . Nada más vio que se alejaban unos pasos dichos  vecinos , se acercó hasta el portalón, corriendo , antes de que se le cerrase .
De nuevo aquellas escaleras . De nuevo el ascenso hacia su propio infierno , aquel del que no podía huir , aquel al que siempre volvía porque algo le atraía y le obligaba a hacerlo . Y al fin, aquella gran puerta corrediza , la que siempre atravesaba siendo consciente de que dejaba de ser aquella persona que todos creían para convertirse en los que era en realidad , en lo que sus propias entrañas la empujaban.

Una  marcha hacia delante , una decisión sin vuelta atrás y de la que desconocía el después , algo a lo que no estaba acostumbrada .

Tocó a la puerta  con fuerza y de forma enérgica esperando él la hubiese escuchado . Tras algunos segundos sin respuesta , volvió a intentarlo  sin respuesta .  Cuando la tercera vez se producía , ésta fue interrumpida por el sonido del pasador de seguridad y el rodamiento forzoso de la puerta .  La sábana enrollada alrededor de su cintura y su rostro , denotaban que se encontraba acostado .

Esther miró su reloj para comprobar la hora cuando vio que él se apartaba de la puerta dejándola pasar sin mediar una sola palabra . Tras cerrarla , ella creyó que la seguiría pero sin embargo , prefirió quedarse en la puerta , apoyado en ella , esperando una explicación.

·        ESTHER :  Lidia Paiuk,  Ángela Quer,  Bryce Zabarski. Captadas en el río . Los testigos , trabajadores de las terrazas , afirmaron que las vieron llegar solas  y que las vieron marcharse acompañadas por alguien que no pasaba muy desapercibido . – Se dio la vuelta para mirarle  - ¿También a ellas las engatusaste con un libro ?

No  decía nada . Adam no podía pronunciar palabra . Subestimada , así era y había sido por los demás  y él se los había advertido .

·        ESTHER : ¿Por qué yo ? ¿Querías demostrarte a ti mismo que lo habías superado , que me habías olvidado ?

·        ADAM : Te escogió él , a mí , sólo me quedó terminar el trabajo . La nieta del gran médico  que ayudase a su abuelo , del hombre que colaboró a que todo pudiese llevarse a cabo . No, no fui yo quién te escogió. Yo jamás lo habría hecho .

Su vista se desplazó hacia el centro de la sala , aquel lugar en el que las inmensas esculturas de piedra parecían  suplicar su ansiada libertad .

·        ESTHER : Su rostro … Su angustia . ¿Cuántas veces imaginaste  mi cara de esa forma sabiendo cómo terminaría todo esto ?

·        ADAM : Más de las que a mí me hubiera gustado .

Visualizando la sala , halló el mando de la cadena que pendía de la polea  y servía para ayudarse a trasladar las obras de grandes dimensiones .

·        ESTHER : ¿Y te conformaste con entregárselas en bandeja o también le ayudaste a desollarlas vivas ? ¿Cómo pudiste … ?- por un instante , se le quebró la voz en mitad de la incredulidad – Estuviste presente  ¿Cómo pudiste no hacer nada ?

Adam continuaba en la puerta , sin moverse . Sus ojos descendían más de lo que ella hubiera deseado  pero su rostro decantaba una verdad demasiado evidente , algo de lo que no se sentía orgulloso  pero que no había  impedido pudiendo .

Ante su silencio , ella se acercó con determinación hacia la pared donde la cadena permanecía amarrada . Deduciendo sus intenciones , Adam comenzó a caminar a toda prisa hacia ella para tratar de impedírselo .

·        ADAM : ¡ Esther , no !

Sin que él llegase a tiempo , ella soltó la cuerda para que la gran polea de hierro  descendiese hasta llegar a media altura haciéndola oscilar hacia las esculturas , soltándola cuando hubo llegado a la primera de ellas  .  Pese a la lucha que mantenía con Adam , el cual trataba de arrebatarle la cuerda ,  Esther logró que la polea terminase en el cuerpo de piedra de una de ellas  dañándola gravemente . Durante el forcejeo , aferrándose a la misma ,  hacía que aquel elemento contundente de hierro continuase yendo y viniendo , con enloquecidos e indeterminados trayectos , cada vez que chocaba con una de ellas .
Una tras otra , las cuatro esculturas fueron perdiendo parte de los elementos de piedra . Los trozos de la misma  comenzaban a poblar el suelo de madera y , en alguna que otra ocasión ,  más de una ventana  se convirtió en la víctima material colateral de aquel momento de locura .

Pese al daño que Adam le producía en las manos para tratar de arrebatarle  lo que sostenía la pieza  de hierro , Esther se negaba a soltarla .  Sintiendo su cuerpo aprisionado por el de él ,  ella trató de quitárselo de encima , de recuperar su capacidad de movimiento , pero no podía .

Un último empujón ayudado por una de las rodillas de él sobre el brazo , hizo que lograse arrebatarle por fin la cuerda , cayendo la pesada polea sobre una de las figuras , haciéndola oscilar  con peligro de que se viniese abajo  ante sus ojos .

En el suelo , sin poder moverse por más que lo intentara , llegó el momento de rendirse , de no continuar . Con el asustado rostro de Adam observándola , sólo pudo ver el miedo real  y la desesperación reflejados en sus ojos .
Pese a su respiración agitada  , dado el esfuerzo , ella pareció irse calmando , incluso cuando él fue acercándose a su rostro para besarla . Conseguido sin correspondencia por su parte , aún no había alejado sus labios cuando una pregunta le hizo detenerse .

·        ESTHER : ¿El beso de despedida ?

Ella pudo sentir sus labios si los de él , su respiración cálida sobre su rostro , sus ojos enormes y azules observándola  a escasos centímetros de su cara .

De pronto , sintió la presencia de alguien más en la sala, lo que provocó  que ella girase la cabeza para comprobar de quién se trataba . Alguien que había estado  viendo toda la escena con suma atención desde  el dormitorio  y cuyo aspecto , semidesnudo y cubierto sólo por una sábana enrollada a la cintura , al igual que quién la retenía ,  con los brazos cruzados sobre el pecho  y mirar  irritantemente irónico .

·        CHRISTOPHER :  Irónico . Obsesionada por conocer la verdad sobre la Colección  y el cuadro número doce , y la respuesta la ha tenido delante toda su vida .

Asombrada , sólo le quedó volver a girar su cabeza hacia Adam  y encontrarse con sus ojos , encontrarse con algo que ya había visto una sola vez , en el Aeropuerto , cuando la deportaron.


ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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