domingo, 30 de julio de 2017

LA TEMPESTAD . CAPÍTULO DÉCIMO TERCERO .SECRETOS FAMILIARES .( Segunda parte ) . (Registrado en SAFE CREATIVE ENERO 2017)

LA TEMPESTAD

CAPÍTULO DÉCIMO TERCERO   : SECRETOS FAMILIARES
 (Segunda parte)

Sentado a su lado ,  a Richard le bastaba  observar su delicado perfil , cabizbajo, perdido en algún recuerdo vago de su memoria que sólo ella era capaz de visualizar .
Imbuido en la visión de sus ojos e inmensas pestañas , acercó tímidamente una de sus manos a la más cercana a él . Apenas le acarició tímidamente la punta de uno de los dedos y hubo logrado que volviese a su lado  desde dónde fuera que estuviese.
Con aquel gesto suyo , entendiendo que daba  su conformidad , se apoderó de forma definitiva aprendiéndola fuertemente.  En senda correspondencia , Emma la elevó hasta su mejilla , estrechándola fuertemente contra ella .

Ante la sensación de una impronta e inesperada humedad en la piel , Richard la estrechó contra su pecho ayudándose de la mano que poseía libre .

Era su refugio . Lo único a lo que podía aferrarse mientras él , con cada caricia de su mano sobre el brazo de ella , agradecía inmensamente gozar de aquella oportunidad .


Muchos fueron los días  y noches en los que el capataz , siendo muy joven , diera gracias a dios por haberla cruzado en su camino mientras  su madre , la cocinera , la mujer más dulce  que nunca pudo recriminarles nada a ninguno de los dos  pese a prever lo que habría de devenirse , rogaba al altísimo porque a ella la  enviasen a un internado suizo , como venía siendo tradición  y a él , su tesoro más preciado , quizás lograsen admitirle en el ejército .
Pendiente de ambos desde que se diese cuenta del surgimiento de algo más que de una mera relación de protección por quién también era empleado de la casa  durante los tiempos estivales , la Sra. Mildred cuidó de sus “hijos “ todo lo bien que su mermada salud le permitía , especialmente en los últimos tiempos , antes de que ella desapareciese , tratando de consolar la desolación de su varón ante su marcha cuando ésta se produjo .
Horas interminables en aquella cocina , a escondidas de los ojos de los curiosos y maledicentes que no eran capaces de entender ni lo harían jamás  lo que había entre ellos .
Un gran vaso de leche y un poco de bizcocho entre susurros y risas  contenidas para no ser oídos en el silencio de la noche mientras el resto dormía, dulzura en cada gesto que resultaba correspondido y a la vez  interrumpido por la aparición de  la verdadera dueña de aquella estancia .

Aquella forma de abrazarla , en la sala de espera , trajo a la memoria de  Richard todas aquellas maravillosas fotos fijas de las tardes y noches en las que , sentados en algún lugar cercano a la casa  o en los recovecos más ocultos , él la poseía por entero de aquella  forma sintiendo la misma inmensa felicidad que podía autocontemplar en este instante . Sólo aquel gesto le  bastaba . Sentir su calor , su fragilidad pese a su carácter y a lo pasado , saber que sólo con él  ella era de esa forma, mostrándose como en realidad sabía que era y sólo él conocía .

Pero al mismo tiempo , todo aquello también le trajo a la mente el recuerdo de una conversación con su madre , la que mantuvo al día siguiente de su marcha , cuando empezando a amanecer , la Sra . Mildred  se disponía a comenzar la jornada atemperando  la leche  y terminando de servir  el té recién hecho en las teteras , así como colocar con cuidado , en sus respectivas bandejas , con gusto exquisito , las viandas  que presumiblemente pudieran apetecerles a los señores de la casa , encontrando a su hijo sentado junto a una de las ventanas desde la que se podían observar las caballerizas .

A su madre no le hizo falta preguntar . Por su aspecto ,  vestido con las mismas ropas  que portaba cuando le hubo dado las buenas noches , sabía que no sólo no había dormido o descansado , si no que  las horas muertas  se le habían debido hacer muy largas  esperando a que ella volviera .
Asegurándose de que no viniera nadie su madre se acercó a la despensa . Cogiendo la pequeña escalera de tres peldaños de su interior , se subió y , tras retirar unos botes de cristal con condimentos ,  se apropió de una pequeña lata situada al fondo , oculta .   Tras volverse a asegurar de que no se escuchaban pasos que se acercasen , la vieja cocinera cogió una cuchara de uno de los cajones ,  introdujo el elemento metálico  tres veces y depositó su contenido en un gran tazón al que después  colmató de leche bien caliente .
Ni el olor a delicioso y humeante chocolate recién hecho  logró sacarlo de su apostamiento en aquella ventana.  Sólo la voz y palabras sabias de su madre lo hicieron girarse hacia el interior .

-         ¿Has conseguido algo ahí quieto toda la noche ?

Su hijo bajó la cabeza pero no se giró hacia ella .

-         Será mejor que te tomes la taza de chocolate antes de que el olor se expanda . Si los señores se enteran de que lo tengo escondido me costará una reprimenda de las gordas.

Y sin levantar la cabeza ,  giró medio cuerpo viendo el tazón en la mesa . Tras respirar hondo  optó por sentarse frente a ella , acercársela y soplar para poder  tomar al menos un pequeño sorbo .
El ligero sabor a limón, aquel pequeño truco propio y exclusivo de ella  que ensalzaba el sabor del chocolate , se aferraba a  su paladar calmando aquella ansiedad ,no aparente , que lo asolaba .

Su silencio era tan desgarrador como la tristeza en sus ojos y la rabia contenida de su interior . Ante aquella imagen su madre intentó consolarle .

-         Volverá . Tarde  o temprano tendrá que regresar . Quizás  sólo necesite que las aguas se calmen .

Y él la miró por primera vez desde que entrase en aquella habitación .

-         ¿Estás segura , madre ? – Le preguntó él con un tono de voz bajo , lastimoso -.

No podía no creer en sus palabras la vieja cocinera . No podía transmitirle a su hijo que sólo era una sensación basada en cuánto la conocía y lo que sabía .
No podía .

-         ¡Oh Richard ! Mi Richard – se  acercó y sentó a su lado cogiendo con ambas manos su rostro – Si pudiera borrar esta noche y retrotraer el tiempo… Si pudiera darte la libertad y la fortuna suficiente para ir en su busca y que huyerais , si pudiera otorgarle la paz que necesita y la normalidad que siempre ha merecido .

Podía sentir a su madre ahogarse con sus propias palabras , sentirlas en sus adentros y clavársele con dolor .

-         No es fortuna ni libertad lo que necesito madre . Ella , sólo a ella  y sé que sería feliz .

Los ojos humedecidos  de su hijo fueron apagando su hermoso color hasta casi opacarlos , dejarlos sin vida .

-         Lo sé  - le replicó su madre besándole con ternura  - Lo sé mi vida , pero algún día , cuando menos te lo esperes , volverás a encontrarla en tu camino  y sólo entonces , antes que lanzar cualquier tipo de reproche por tan siquiera haberse despedido , recuerda lo que  sientes esta noche , ahora,   y piensa si serías capaz de vivir con este desasosiego el resto de tu vida pese a gozar de la posibilidad de recuperarla . Recuerda Richard quién es ella y  sobre todo , no olvides jamás de dónde procede parte de tu sangre . Vive orgulloso de quién eres y lo qué hayas conseguido y cuando la tengas en frente tuya , demuéstrale que nunca ha dejado de formar parte de ti, de tu alma . Debes conservar ese sentimiento Richard , no olvidarlo jamás , porque eso que sientes es sólo y exclusivamente tuyo y nadie podrá arrebatártelo nunca .

Una única lágrima solitaria que hubo escapado de uno de sus ojos buscando una mejilla donde asentarse  ante  la mirada desconsolada de una madre que no sabía qué más decirle para tranquilizarle .

Una  lágrima solitaria que buscó el mismo refugio en aquella sala de espera , mientras la tenía entre sus brazos, estrechada fuertemente contra su pecho .  

-         ¿Cómo sucedió ? – preguntó ella de repente -.

Extrañado, al no saber a qué se refería , trató de que le aclarase.

-         ¿El qué ?

-         Alice y tú.

Richard respiró tan profundamente que el movimiento de su pecho la hubo desplazado ligeramente . No podía ver su cara  pero sabía que la pregunta le había podido incomodar .

-         Emma… - tratando de disuadirla -.

-         Necesito saberlo Richard .  Necesito saber cómo empezó todo, qué encontró en ti para obsesionarse de esa forma .

Tratando de  incorporarse ,  buscando una respuesta directa mirándole a los ojos , se liberó de sus brazos.
No sabía qué palabras escoger , cómo explicárselo . Para Richard no resultaba fácil contar nada de algo de lo que no se sentía precisamente orgulloso y menos  delante de ella .

-         Me temo que no puedo responderte a esa pregunta ni saciar tu curiosidad o ansiedad de conocimiento .

Pero aquello, aquella respuesta , su actitud , la enervaron hasta hacerla levantarse y alejarse de su lado  hacia el otro lado de la sala .

-         No sabía si jamás volvería o si me reencontraría con mis viejos fantasmas , de hecho , tú eras uno  con  los que más temía encontrarme de nuevo . Durante todos estos años no pude dejar de pensar , ni por un solo instante , si estarías o  continuarías solo , si habrías formado una familia o … si quiera si querrías verme o me guardarías rencor por la forma en que me marché , sin despedirme .

-         ¿Todos los días ? ¿Durante todos estos años ? – Preguntó irónicamente su acompañante masculino - ¿ También me tuviste presente cuándo le conociste a él y estabas en el altar casándote ?

Emma no pudo evitar esbozar una muy ligera sonrisa .

-         Tú no lo entiendes .

Aquello hizo que él se levantase de su asiento para acercarse a ella .

-         ¿Y qué es lo que quieres que entienda Emma ? Me reprochas , aunque muy sutilmente eso sí ,  lo pasado con Alice y tú , sin embargo , vuelves viuda , apenas se te puede mentar su persona porque tu rostro cambia radicalmente y pretendes hacerme creer  que seguías pensando en mí.  Ninguno de los dos  está libre de pecado alguno en ese aspecto  y lo sabes . – Pensativo , recayó en una posible opción - ¡Dios!  ¡Es por ella!  Porque es Alice .

No podía negárselo . A sabiendas de que  habría estado con muchas mujeres , el hecho de haber pasado por los brazos de su hermana era algo que le enturbiaba la razón por completo .

-         Fue bueno conmigo y me quiso más de lo que yo nunca creí que pudiera quererse a una persona que sabe que no le merece . Sabía que no era yo por entero cuando estaba con él y jamás me dijo nada ni me reprochó lo más mínimo . Nunca preguntó el por qué pese a mis intentos de entrega .
Sí, llegué a tenerle aprecio  y pensé que podría olvidar todo y sentirme bien a su lado .  Fue tan paciente y tan bueno conmigo  durante tanto tiempo… que a la hora de la verdad no pude decirle que no . De lo único que me arrepentiré toda mi vida  es de no haberle dicho  “te quiero “ ni una sola vez , pese a recibirlo a manos llenas . Pero no podía . No podía decírselo y sentir que no era cierto  . Y después … - se le quebró la voz en esa última palabra –  todo pareció esfumarse en cuestión de minutos . Te acuestas viendo su cara , esperando a  que te  duermas , como cada noche que pasaba en casa  y a la mañana siguiente , una sonrisa , la última , sin tú saberlo,  y la soledad vuelve a invadirlo todo  de nuevo , aunque esta vez  con una diferencia, una presencia a la que echar de menos .
Y tú,  Richard , ¿cuál es tu historia? ¿Cuál es tu motivación o excusa para haber caído en las redes de una cría sin cerebro  y con la suficiente sangre fría como para  saber el daño que es capaz de hacer a los demás ? ¿En serio necesitabas hacer esto con ella ?

Richard notaba en su garganta como se hinchaba algo que le impedía tragar con normalidad .  Un sudor frío comenzó a recorrer su cuerpo de nuevo , el mismo que ya le circulase y le invadiese el día que la volvió a ver y aún así, pese a sus ganas por contarle , por decirle , no encontraba las palabras que le ayudasen a no dudar sobre su actitud hacia él después .

La franqueza le haría daño. La idea de que  la imagen que de él pudiera tener  caería en picado ,de que se destrozaría como un viejo cristal, provocaban en él mil y una dudas diferentes y angustiosas que aún le impedían siquiera hablarle de ello . El miedo a perderla sobrevolaba su conciencia dañada  con el recuerdo más vivo de su mayor error ,  ahora postrado en una cama a unos pocos metros de donde se encontraban . 

Sin embargo , harto de silenciarse , medio ahogado , encontró el valor suficiente para decírselo .

-         Emma … yo… - logró que ella volviera a prestarle atención  - creí que .. -  un médico apareció en ese instante , interrumpiéndoles  - .

Alice , aturdida , acaba de despertar del estado de inconsciencia. Tanto los doctores como las enfermeras de guardia se encontraban en la habitación para realizarle los pertinentes chequeos  y sólo cuando éstos hubieran finalizado ellos podría entrar en la habitación.

Aquella conversación tan oportunamente interrumpida no volvería a ser retomada , en su lugar los silencios y la preocupación  lo coparon todo . Emma deambulaba nerviosa de un lado hacia otro en el pasillo , frente a la puerta , ante los ojos de un Richard que no dejaba de observar cada uno de sus gestos , visiblemente preocupado por el ahora y el después , una vez la hermana regresase a casa .
Aproximadamente veinte minutos después , con la más joven de las Aldrich estabilizada  ,  unos de los especialistas les rogó se marchasen a descansar puesto que ahora se encontraba fuera de peligro .

Apenas Richard agradecía al médico  la información , cuando se dio la vuelta  Emma había desaparecido . Corrió hacia el hueco de la escalera  pero el sonido del ascensor  llegar , al fondo del pasillo lateral donde se encontraba , hizo que desviase su camino .  De los cuatro  elevadores  sólo uno descendía con rapidez . Ante la imposibilidad de coger otro y llegar a tiempo para interceptarla , optó por volver atrás , hacia las escaleras  y  tratar de llegar al vestíbulo .

Conforme las puertas metálicas se abrieron apenas anduvo unos diez pasos , con su cabeza baja , cuando en su vista se interpusieron unos zapatos muy elegantes , se sintió cogida  por ambos brazos   y una voz  sorpresivamente reconocible  la sacaba de dudas  .

-         ¡Sra. Bowman !

Era él, William Wadlow, elegantemente vestido , el que con gesto preocupado la interceptó .

-         ¡Sr. Wadlow! . ¿Qué hace usted aquí ? – Le preguntó confusa . El cansancio comenzaba a hacer mella en ella ahora que la tensión iba desapareciendo -.

-         Acabo de enterarme del accidente de su hermana ¿ Cómo se encuentra ? – Le preguntó mostrando un inusitado y realista interés -.

-         Mejor , gracias . Se encuentra fuera de peligro . Estuvo inconsciente hasta hace un rato . – Los párpados comenzaron a pesarle  y le costaba afianzar las respuestas o pensar con un mínimo de claridad -.

-         Eso me tranquiliza sobre manera , - Pese a su excesiva y extraña amabilidad de mostrada , Emma no pudo corresponderle de la misma manera , se encontraba excesivamente cansada – me habían dicho que su estado era notablemente grave , una caída muy fea al parecer .

-         No quiero parecerle grosera Sr. Wadlow  - comenzó a encontrarse bastante mal  - pero tras tres días aquí metida y sin apenas descansar me temo que no puedo ser todo lo elocuente que posiblemente  esperaría de mí . Me disponía a regresar a casa para descansar algo y así hacer caso a los médicos por una vez . Si me disculpa …

Richard había logrado , con las prisas y sus zancadas , casi bajando los escalones de tres en tres , llegar hasta el vestíbulo donde vio a William agarrar de uno de los brazos a Emma , la cual se encontraba medio decaída .

-         ¿Cómo pensaba regresar ? Se ve a leguas de distancia que no se encuentra bien . Permítame que la lleve yo .

Wadlow exponiendo su rostro más amable y cortés , las exquisitas formas que tanto le desquiciaban y que reflejaban la más pura ocultación de su verdadero rostro , mucho más oscuro .

Comprometida , aunque sin fuerzas para sentirse incómoda con la presencia de aquel hombre , trató de deshacerse de tal propuesta .

-         Se lo agradezco de veras Sr Wadlow  pero … - él la interrumpió -.

-         William  - ella observó su brazo cogiéndola apenas para que no se cayese al suelo  y su cara , con una sonrisa que parecía mostrar cierta dulcificación , la misma  con la que le vio por primera vez – por favor .

-         William , de verdad que se lo agradezco pero … me temo que no soy una buena compañía  y además usted  vendría a ver a alguien , no querría ser el motivo que le desviase sus intenciones .

-         En realidad he venido para estar  con usted Emma. –  un escalofrío recorrió su espalda – Nada más enterarme supuse que se encontraría sola . Pensé que un poco de compañía no le vendría mal . – Convincente como pocos ,  Wadlow tenía la curiosa habilidad de saber manejar las palabras con una dicción británica perfecta  y una modulación exquisitamente estudiada , lo que provocaba , en quién le escuchaba , la  incómoda sensación de que dijese lo que dijese siempre quedaría siendo absolutamente grosero a su lado - .

Ni siquiera pudo acercarse . La dadivosidad agradecida de Emma para con él  fue suficiente para retenerle de toda intención de proseguir su marcha y ser él quien la acompañase de camino a casa . Allí de pie esperó a perderles de vista de forma definitiva antes de salir y  coger el coche  , aunque cuando lo hizo, no sería en la casa de los trabajadores ni en la propiedad  donde terminaría recalando .

Sabía perfectamente lo que necesitaba , una buena copa sin compañía alguna , solo , en la barra de un lugar que consideraba como su segunda casa.
Casi se podría decir que el O´Neill no cerraba nunca . Una especie de veinticuatro horas , muy bien llevado  desde tiempos inmemoriales , por la mujer más famosa y de peor carácter de toda la ciudad . Pese a todo , ella siempre estuvo allí para él , para aconsejarle y hasta darle algún bofetón recordatorio de que sus palabras dichas fueron desoídas  y de cuánta  razón solía tener ,para su desgracia .
Un lugar en dónde sentirse acogido y tranquilo aún a costa de recibir la reprimenda más sonora en años  en cuanto ella le viese cruzar  la puerta del local.

Tras detener el coche en la puerta, esperó sentado aferrado al volante por un instante y sólo , tras respirar hondo  , se dispuso a cerrar el vehículo  y adentrarse en la taberna .
Nada más abrir la puerta y aparecer vio un panorama muy familiar . Los mismos  clientes habituales que parecían no tener más vida social que entre aquellas viejas paredes , la escasa luz que acrecentaba su sabor añejo , la madera oscura  y casi salvaje  que aún conservaba prácticamente intacto su olor a recién cortada, el olor a cerveza negra  y a wiski  irlandés de pura malta, oscuro y con cuerpo ,  cuya toma  obligaba  a ser decidido y tenerlo muy claro .

Una visualización general  detenida   en la mesa del fondo , la que permanecía entre sombras y en la que se encontraba sentado cuando volvió a verla . El sonido contundente de una voz que lo recibía por todo lo grande, aunque a su manera , la mejor muestra de que se encontraba en casa .

-         ¿Ya aprendiste la lección irlandés ?

Espetó la buena mujer aparecida por sorpresa detrás de la barra .

-         Déjame una jarra  y acompáñala .

La gerente  y camarera  no se movió un ápice antes de comprobar que efectivamente no estaba bien ,  hasta confirmar su derrota.
Tras  llenar la jarra y el pequeño vaso con el oscuro licor se los colocó delante suya , encima de la barra , de forma tan contundente que hasta parte de la cerveza se desbordó .

-         ¿Cuándo puñetas vas a reconocerme que tenía razón? – le cuestionó la mujer muy seria y   con los brazos en jarra sobre su cintura -.

Él trató de esquivarla  y evitar dar una respuesta .

-         Sólo he venido a tomar algo . No sé de qué me hablas .

Cuando trató de apropiarse de su jarra para beber  la mujer le bajó el brazo de golpe, derramándole parte del contenido encima de la mano .

-         ¡Por dios  ! ¿Has perdido la cabeza ? ¿Qué crees que estás haciendo ?

-         Reconocer a un perdedor  al que ya se le había avisado .

En pocas ocasiones  se la había visto actuar con él de esa forma . No era la primera vez que se enfadaba con él llevando gran razón  para ello , pero nunca como esta noche .

En cuanto Richard trató de volver a coger la  jarra , ella se la apartó bruscamente . Molesto , intentó coger el vaso de licor  y tampoco pudo  puesto que ella le hubo dado  tal manotazo que terminó en el suelo . Evidenciando su creciente enfado , se alzó del taburete  para marcharse ante lo que ella le detuvo .

-         ¡Perfecto Bennet ! ¡Huye ! Huye de nuevo que es lo que mejor se te da , esconderte .

-         Me sirves y no me dejas saborearlo . Me quiero ir  y me lo impides ¿Qué es lo que quieres ?

La tabernera le repuso las bebidas con un talante más sosegado .

-         Que por una vez en tu vida reconozcas que llevaba algo de razón, puesto que hacerte reconocer  que en realidad era toda  puede que no llegues a superarlo .

Sentado de nuevo y tras beber la mitad de la cerveza y acompañarla  seguidamente por el trago de wiski, apenas podía alzar los ojos de la barra .

-         Te advertí que era un error volver a esa maldita casa , que ella te atraparía de nuevo . – Le dijo la mujer casi compadeciéndose de él -.

-         Esta vez no . No es ella .

La corpulenta mujer  se rió escandalosamente mientras se ajustaba el delantal .

-         Sí que lo es . Siempre ha sido ella . Ya lo decía tu madre Richard , sería tu perdición y desgracia  , por muy inevitable que resultase .

Resignado  , siendo consciente de que poseía parte de razón , miró hacia la puerta recordando cuándo entró aquel bendito día .

-         Las mujeres de esa familia no han traído más que desgracias a esta maldita ciudad y tú lo sabes mejor que nadie . Primero la madre y luego las hijas , las dos , y si ya no teníamos bastante con aguantar a la pequeña  tenía que volver ella . ¿Ya no te acuerdas de lo que nos trajeron esos dos nacimientos ni de lo que la loca de la menor  ha provocado entre los hombres, incluyendo hermanos ?

Bebiendo  un nuevo sorbo  Richard aún permanecía con la cabeza gacha mientras continuaba escuchándola.

-         Recuperar esa maldita finca para cría caballar , ¡ja! Hubiera sido más rentable convertirlo en una casa de p… - la mirada inquisitiva de Richard la detuvo – bien, al fin logro que reacciones , la cuestión es cuánto tiempo te va  durar .

-         Crees que lo sabes todo y en realidad no sabes nada . – tras lo cual , ´ él volvió a coger la jarra para terminarse su contenido – Si no la ayudo , caerá en manos de William  y ya sabes lo que eso supone .

La tabernera  volvió a servirle otra jarra .

-         Wadlow , menudo elemento también , con más secretos y medias verdades que en una sacristía . Quizás ella sea lo que le convenga a ese ricachón de tres al cuarto , una mujer con carácter que lo sepa manejar .

Mostrándole incredulidad ante lo que acababa de escuchar , cogió la jarra y se dispuso a beber .

-         Nadie  puede manejar a un Wadlow o ¿quieres preguntarle a aquellas dos chicas? , si es que las encuentras .

Mientras refrescaba su garganta sin quitarle ojo a la buena mujer ésta se acercaba a él por encima de la barra.

-         Siempre me pregunté que vio tu madre en el viejo para acabar cayendo en sus malditas manos , pero hablas de manejar y creo que ella fue a la única a la que no llegó a inutilizar del todo , sólo “acarició “ a su modo , con ese concepto de ternura que tanto le caracterizó .  Por suerte , no se te pegó nada de él  pese a tu insistencia por visitar esa maldita casa . – Él continuaba bebiendo  - Claro que me preguntó  también qué es lo que pensaría ella si supiera quién eres en realidad .

De pronto  dejó de tragar y fue bajando la jarra hasta depositarla en la madera . Sólo cabía un temor mayor que el hecho de  tratar que entendiera lo suyo con Alice , que llegase a saber que era un Wadlow .


ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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