LA TEMPESTAD
(Segunda parte)
Sentado a su lado , a Richard le bastaba observar su delicado perfil , cabizbajo,
perdido en algún recuerdo vago de su memoria que sólo ella era capaz de
visualizar .
Imbuido en la visión de sus ojos e inmensas
pestañas , acercó tímidamente una de sus manos a la más cercana a él . Apenas
le acarició tímidamente la punta de uno de los dedos y hubo logrado que
volviese a su lado desde dónde fuera que
estuviese.
Con aquel gesto suyo , entendiendo que
daba su conformidad , se apoderó de
forma definitiva aprendiéndola fuertemente.
En senda correspondencia , Emma la elevó hasta su mejilla , estrechándola
fuertemente contra ella .
Ante la sensación de una impronta e inesperada
humedad en la piel , Richard la estrechó contra su pecho ayudándose de la mano
que poseía libre .
Era su refugio . Lo único a lo que podía
aferrarse mientras él , con cada caricia de su mano sobre el brazo de ella ,
agradecía inmensamente gozar de aquella oportunidad .
Muchos fueron los días y noches en los que el capataz , siendo muy
joven , diera gracias a dios por haberla cruzado en su camino mientras su madre , la cocinera , la mujer más
dulce que nunca pudo recriminarles nada
a ninguno de los dos pese a prever lo
que habría de devenirse , rogaba al altísimo porque a ella la enviasen a un internado suizo , como venía
siendo tradición y a él , su tesoro más
preciado , quizás lograsen admitirle en el ejército .
Pendiente de ambos desde que se diese cuenta
del surgimiento de algo más que de una mera relación de protección por quién
también era empleado de la casa durante
los tiempos estivales , la Sra. Mildred cuidó de sus “hijos “ todo lo bien que
su mermada salud le permitía , especialmente en los últimos tiempos , antes de
que ella desapareciese , tratando de consolar la desolación de su varón ante su
marcha cuando ésta se produjo .
Horas interminables en aquella cocina , a
escondidas de los ojos de los curiosos y maledicentes que no eran capaces de
entender ni lo harían jamás lo que había entre ellos .
Un gran vaso de leche y un poco de bizcocho
entre susurros y risas contenidas para
no ser oídos en el silencio de la noche mientras el resto dormía, dulzura en
cada gesto que resultaba correspondido y a la vez interrumpido por la
aparición de la verdadera dueña de
aquella estancia .
Aquella forma de abrazarla , en la sala de
espera , trajo a la memoria de Richard
todas aquellas maravillosas fotos fijas de las tardes y noches en las que , sentados
en algún lugar cercano a la casa o en
los recovecos más ocultos , él la poseía por entero de aquella forma
sintiendo la misma inmensa felicidad que podía autocontemplar en este instante
. Sólo aquel gesto le bastaba . Sentir
su calor , su fragilidad pese a su carácter y a lo pasado , saber que sólo con
él ella era de esa forma, mostrándose como en realidad sabía que era y sólo
él conocía .
Pero al mismo tiempo , todo aquello también le
trajo a la mente el recuerdo de una conversación con su madre , la que mantuvo
al día siguiente de su marcha , cuando empezando a amanecer , la Sra .
Mildred se disponía a comenzar la
jornada atemperando la leche y terminando de servir el té recién hecho en las teteras , así como
colocar con cuidado , en sus respectivas bandejas , con gusto exquisito , las
viandas que presumiblemente pudieran
apetecerles a los señores de la casa , encontrando a su hijo sentado junto a
una de las ventanas desde la que se podían observar las caballerizas .
A su madre no le hizo falta preguntar . Por su
aspecto , vestido con las mismas
ropas que portaba cuando le hubo dado
las buenas noches , sabía que no sólo no había dormido o descansado , si no
que las horas muertas se le habían debido hacer muy largas esperando a que ella volviera .
Asegurándose de que no viniera nadie su madre
se acercó a la despensa . Cogiendo la pequeña escalera de tres peldaños de su
interior , se subió y , tras retirar unos botes de cristal con condimentos
, se apropió de una pequeña lata situada
al fondo , oculta . Tras volverse a
asegurar de que no se escuchaban pasos que se acercasen , la vieja cocinera
cogió una cuchara de uno de los cajones ,
introdujo el elemento metálico
tres veces y depositó su contenido en un gran tazón al que después colmató de leche bien caliente .
Ni el olor a delicioso y humeante chocolate
recién hecho logró sacarlo de su
apostamiento en aquella ventana. Sólo la
voz y palabras sabias de su madre lo hicieron girarse hacia el interior .
-
¿Has
conseguido algo ahí quieto toda la noche ?
Su hijo bajó la cabeza pero no se giró hacia
ella .
-
Será
mejor que te tomes la taza de chocolate antes de que el olor se expanda . Si
los señores se enteran de que lo tengo escondido me costará una reprimenda de
las gordas.
Y sin levantar la cabeza , giró medio cuerpo
viendo el tazón en la mesa . Tras respirar hondo optó por sentarse frente a
ella , acercársela y soplar para poder
tomar al menos un pequeño sorbo .
El ligero sabor a limón, aquel pequeño truco
propio y exclusivo de ella que ensalzaba el sabor del chocolate , se aferraba
a su paladar calmando aquella ansiedad
,no aparente , que lo asolaba .
Su silencio era tan desgarrador como la
tristeza en sus ojos y la rabia contenida de su interior . Ante aquella imagen su madre intentó consolarle .
-
Volverá
. Tarde o temprano tendrá que regresar .
Quizás sólo necesite que las aguas se calmen .
Y él la miró por primera vez desde que entrase
en aquella habitación .
-
¿Estás
segura , madre ? – Le preguntó él con un tono de voz bajo , lastimoso -.
No podía no creer en sus palabras la vieja
cocinera . No podía transmitirle a su hijo que sólo era una sensación basada en
cuánto la conocía y lo que sabía .
No podía .
-
¡Oh
Richard ! Mi Richard – se acercó y sentó
a su lado cogiendo con ambas manos su rostro – Si pudiera borrar esta noche y
retrotraer el tiempo… Si pudiera darte la libertad y la fortuna suficiente para
ir en su busca y que huyerais , si pudiera otorgarle la paz que necesita y la
normalidad que siempre ha merecido .
Podía sentir a su madre ahogarse con sus
propias palabras , sentirlas en sus adentros y clavársele con dolor .
-
No
es fortuna ni libertad lo que necesito madre . Ella , sólo a ella y sé que sería feliz .
Los ojos humedecidos de su hijo fueron apagando su hermoso color
hasta casi opacarlos , dejarlos sin vida .
-
Lo
sé - le replicó su madre besándole con
ternura - Lo sé mi vida , pero algún día
, cuando menos te lo esperes , volverás a encontrarla en tu camino y sólo entonces , antes que lanzar cualquier
tipo de reproche por tan siquiera haberse despedido , recuerda lo que sientes esta noche , ahora, y piensa si serías capaz de vivir con este
desasosiego el resto de tu vida pese a gozar de la posibilidad de recuperarla .
Recuerda Richard quién es ella y sobre todo , no olvides jamás de dónde
procede parte de tu sangre . Vive orgulloso de quién eres y lo qué hayas
conseguido y cuando la tengas en frente tuya , demuéstrale que nunca ha dejado
de formar parte de ti, de tu alma . Debes conservar ese sentimiento Richard ,
no olvidarlo jamás , porque eso que sientes es sólo y exclusivamente tuyo y
nadie podrá arrebatártelo nunca .
Una única lágrima solitaria que hubo escapado
de uno de sus ojos buscando una mejilla donde asentarse ante
la mirada desconsolada de una madre que no sabía qué más decirle para
tranquilizarle .
Una
lágrima solitaria que buscó el mismo refugio en aquella sala de espera ,
mientras la tenía entre sus brazos, estrechada fuertemente contra su pecho
.
-
¿Cómo
sucedió ? – preguntó ella de repente -.
Extrañado, al no saber a qué se refería , trató
de que le aclarase.
-
¿El
qué ?
-
Alice
y tú.
Richard respiró tan profundamente que el
movimiento de su pecho la hubo desplazado ligeramente . No podía ver su
cara pero sabía que la pregunta le había
podido incomodar .
-
Emma…
- tratando de disuadirla -.
-
Necesito
saberlo Richard . Necesito saber cómo
empezó todo, qué encontró en ti para obsesionarse de esa forma .
Tratando de
incorporarse , buscando una
respuesta directa mirándole a los ojos , se liberó de sus brazos.
No sabía qué palabras escoger , cómo
explicárselo . Para Richard no resultaba fácil contar nada de algo de lo que no
se sentía precisamente orgulloso y menos delante de ella .
-
Me
temo que no puedo responderte a esa pregunta ni saciar tu curiosidad o ansiedad
de conocimiento .
Pero aquello, aquella respuesta , su actitud ,
la enervaron hasta hacerla levantarse y alejarse de su lado hacia el otro lado de la sala .
-
No
sabía si jamás volvería o si me reencontraría con mis viejos fantasmas , de
hecho , tú eras uno con los que más temía encontrarme de nuevo .
Durante todos estos años no pude dejar de pensar , ni por un solo instante , si
estarías o continuarías solo , si
habrías formado una familia o … si quiera si querrías verme o me guardarías
rencor por la forma en que me marché , sin despedirme .
-
¿Todos
los días ? ¿Durante todos estos años ? – Preguntó irónicamente su acompañante
masculino - ¿ También me tuviste presente cuándo le conociste a él y estabas en
el altar casándote ?
Emma no pudo evitar esbozar una muy ligera
sonrisa .
-
Tú
no lo entiendes .
Aquello hizo que él se levantase de su asiento
para acercarse a ella .
-
¿Y
qué es lo que quieres que entienda Emma ? Me reprochas , aunque muy sutilmente
eso sí , lo pasado con Alice y tú , sin
embargo , vuelves viuda , apenas se te puede mentar su persona porque tu rostro
cambia radicalmente y pretendes hacerme creer
que seguías pensando en mí.
Ninguno de los dos está libre de
pecado alguno en ese aspecto y lo sabes .
– Pensativo , recayó en una posible opción - ¡Dios! ¡Es por ella!
Porque es Alice .
No podía negárselo . A sabiendas de que habría estado con muchas mujeres , el hecho
de haber pasado por los brazos de su hermana era algo que le enturbiaba la
razón por completo .
-
Fue
bueno conmigo y me quiso más de lo que yo nunca creí que pudiera quererse a una
persona que sabe que no le merece . Sabía que no era yo por entero cuando
estaba con él y jamás me dijo nada ni me reprochó lo más mínimo . Nunca
preguntó el por qué pese a mis intentos de entrega .
Sí, llegué a tenerle
aprecio y pensé que podría olvidar todo
y sentirme bien a su lado . Fue tan
paciente y tan bueno conmigo durante tanto
tiempo… que a la hora de la verdad no pude decirle que no . De lo único que me
arrepentiré toda mi vida es de no haberle dicho “te quiero “ ni una sola vez , pese a
recibirlo a manos llenas . Pero no podía . No podía decírselo y sentir que no
era cierto . Y después … - se le quebró
la voz en esa última palabra – todo
pareció esfumarse en cuestión de minutos . Te acuestas viendo su cara ,
esperando a que te duermas , como cada noche que pasaba en
casa y a la mañana siguiente , una
sonrisa , la última , sin tú saberlo, y
la soledad vuelve a invadirlo todo de
nuevo , aunque esta vez con una
diferencia, una presencia a la que echar de menos .
Y tú, Richard , ¿cuál es tu historia? ¿Cuál es tu
motivación o excusa para haber caído en las redes de una cría sin cerebro y con la suficiente sangre fría como
para saber el daño que es capaz de hacer
a los demás ? ¿En serio necesitabas hacer esto con ella ?
Richard notaba en su garganta como se hinchaba
algo que le impedía tragar con normalidad .
Un sudor frío comenzó a recorrer su cuerpo de nuevo , el mismo que ya le
circulase y le invadiese el día que la volvió a ver y aún así, pese a sus
ganas por contarle , por decirle , no encontraba las palabras que le ayudasen a
no dudar sobre su actitud hacia él después .
La franqueza le haría daño. La idea de que la imagen que de él pudiera tener caería en picado ,de que se destrozaría como
un viejo cristal, provocaban en él mil y una dudas diferentes y angustiosas que
aún le impedían siquiera hablarle de ello . El miedo a perderla sobrevolaba su
conciencia dañada con el recuerdo más
vivo de su mayor error , ahora postrado
en una cama a unos pocos metros de donde se encontraban .
Sin embargo , harto de silenciarse , medio
ahogado , encontró el valor suficiente para decírselo .
-
Emma
… yo… - logró que ella volviera a prestarle atención - creí que .. - un médico apareció en ese instante ,
interrumpiéndoles - .
Alice , aturdida , acaba de despertar del
estado de inconsciencia. Tanto los doctores como las enfermeras de guardia se
encontraban en la habitación para realizarle los pertinentes chequeos y sólo cuando éstos hubieran finalizado ellos podría entrar en la habitación.
Aquella conversación tan oportunamente
interrumpida no volvería a ser retomada , en su lugar los silencios y la
preocupación lo coparon todo . Emma
deambulaba nerviosa de un lado hacia otro en el pasillo , frente a la puerta ,
ante los ojos de un Richard que no dejaba de observar cada uno de sus gestos ,
visiblemente preocupado por el ahora y el después , una vez la hermana
regresase a casa .
Aproximadamente veinte minutos después , con la
más joven de las Aldrich estabilizada
, unos de los especialistas les
rogó se marchasen a descansar puesto que ahora se encontraba fuera de peligro .
Apenas Richard agradecía al médico la información , cuando se dio la vuelta Emma había desaparecido . Corrió hacia el
hueco de la escalera pero el sonido del
ascensor llegar , al fondo del pasillo
lateral donde se encontraba , hizo que desviase su camino . De los cuatro
elevadores sólo uno descendía con rapidez . Ante la imposibilidad de
coger otro y llegar a tiempo para interceptarla , optó por volver atrás , hacia
las escaleras y tratar de llegar al vestíbulo .
Conforme las puertas metálicas se abrieron apenas anduvo unos diez pasos , con su cabeza baja , cuando en su vista se
interpusieron unos zapatos muy elegantes , se sintió cogida por ambos
brazos y una voz sorpresivamente reconocible la sacaba de dudas .
-
¡Sra.
Bowman !
Era él, William Wadlow, elegantemente vestido ,
el que con gesto preocupado la interceptó .
-
¡Sr.
Wadlow! . ¿Qué hace usted aquí ? – Le preguntó confusa . El cansancio comenzaba
a hacer mella en ella ahora que la tensión iba desapareciendo -.
-
Acabo
de enterarme del accidente de su hermana ¿ Cómo se encuentra ? – Le preguntó
mostrando un inusitado y realista interés -.
-
Mejor
, gracias . Se encuentra fuera de peligro . Estuvo inconsciente hasta hace un
rato . – Los párpados comenzaron a pesarle
y le costaba afianzar las respuestas o pensar con un mínimo de claridad
-.
-
Eso
me tranquiliza sobre manera , - Pese a su excesiva y extraña amabilidad de
mostrada , Emma no pudo corresponderle de la misma manera , se encontraba
excesivamente cansada – me habían dicho que su estado era notablemente grave ,
una caída muy fea al parecer .
-
No
quiero parecerle grosera Sr. Wadlow -
comenzó a encontrarse bastante mal -
pero tras tres días aquí metida y sin apenas descansar me temo que no puedo
ser todo lo elocuente que posiblemente
esperaría de mí . Me disponía a regresar a casa para descansar algo y
así hacer caso a los médicos por una vez . Si me disculpa …
Richard había logrado , con las prisas y sus
zancadas , casi bajando los escalones de tres en tres , llegar hasta el
vestíbulo donde vio a William agarrar de uno de los brazos a Emma , la cual se
encontraba medio decaída .
-
¿Cómo
pensaba regresar ? Se ve a leguas de distancia que no se encuentra bien .
Permítame que la lleve yo .
Wadlow exponiendo su rostro más amable y cortés
, las exquisitas formas que tanto le desquiciaban y que reflejaban la más pura
ocultación de su verdadero rostro , mucho más oscuro .
Comprometida , aunque sin fuerzas para sentirse
incómoda con la presencia de aquel hombre , trató de deshacerse de tal
propuesta .
-
Se
lo agradezco de veras Sr Wadlow pero … - él la interrumpió -.
-
William - ella observó su brazo cogiéndola apenas
para que no se cayese al suelo y su cara
, con una sonrisa que parecía mostrar cierta dulcificación , la misma con la que le vio por primera vez – por favor
.
-
William
, de verdad que se lo agradezco pero … me temo que no soy una buena
compañía y además usted vendría a ver a alguien , no querría ser el
motivo que le desviase sus intenciones .
-
En
realidad he venido para estar con usted
Emma. – un escalofrío recorrió su
espalda – Nada más enterarme supuse que se encontraría sola . Pensé que un
poco de compañía no le vendría mal . – Convincente como pocos , Wadlow tenía la curiosa habilidad de saber
manejar las palabras con una dicción británica perfecta y una modulación exquisitamente estudiada ,
lo que provocaba , en quién le escuchaba , la
incómoda sensación de que dijese lo que dijese siempre quedaría siendo
absolutamente grosero a su lado - .
Ni siquiera pudo acercarse . La dadivosidad
agradecida de Emma para con él fue suficiente para retenerle de toda intención
de proseguir su marcha y ser él quien la acompañase de camino a casa . Allí de
pie esperó a perderles de vista de forma definitiva antes de salir y coger el coche
, aunque cuando lo hizo, no sería en la casa de los trabajadores ni en
la propiedad donde terminaría recalando .
Sabía perfectamente lo que necesitaba , una
buena copa sin compañía alguna , solo , en la barra de un lugar que consideraba
como su segunda casa.
Casi se podría decir que el O´Neill no cerraba
nunca . Una especie de veinticuatro horas , muy bien llevado desde tiempos inmemoriales , por la mujer más
famosa y de peor carácter de toda la ciudad . Pese a todo , ella siempre estuvo
allí para él , para aconsejarle y hasta darle algún bofetón recordatorio de que
sus palabras dichas fueron desoídas y de
cuánta razón solía tener ,para su
desgracia .
Un lugar en dónde sentirse acogido y tranquilo aún
a costa de recibir la reprimenda más sonora en años en cuanto ella le viese cruzar la puerta del local.
Tras detener el coche en la puerta, esperó
sentado aferrado al volante por un instante y sólo , tras respirar hondo , se dispuso a cerrar el vehículo y adentrarse en la taberna .
Nada más abrir la puerta y aparecer vio un
panorama muy familiar . Los mismos clientes
habituales que parecían no tener más vida social que entre aquellas viejas
paredes , la escasa luz que acrecentaba su sabor añejo , la madera oscura y casi salvaje que aún conservaba prácticamente intacto su
olor a recién cortada, el olor a cerveza negra
y a wiski irlandés de pura malta,
oscuro y con cuerpo , cuya toma obligaba
a ser decidido y tenerlo muy claro .
Una visualización general detenida en la
mesa del fondo , la que permanecía entre sombras y en la que se encontraba
sentado cuando volvió a verla . El sonido contundente de una voz que lo recibía
por todo lo grande, aunque a su manera , la mejor muestra de que se encontraba
en casa .
-
¿Ya
aprendiste la lección irlandés ?
Espetó la buena mujer aparecida por sorpresa detrás
de la barra .
-
Déjame
una jarra y acompáñala .
La gerente
y camarera no se movió un ápice
antes de comprobar que efectivamente no estaba bien , hasta confirmar su derrota.
Tras
llenar la jarra y el pequeño vaso con el oscuro licor se los colocó
delante suya , encima de la barra , de forma tan contundente que hasta parte de
la cerveza se desbordó .
-
¿Cuándo
puñetas vas a reconocerme que tenía razón? – le cuestionó la mujer muy seria y con los brazos en jarra sobre su cintura -.
Él trató de esquivarla y evitar dar una respuesta .
-
Sólo
he venido a tomar algo . No sé de qué me hablas .
Cuando trató de apropiarse de su jarra para
beber la mujer le bajó el brazo de golpe, derramándole parte del contenido
encima de la mano .
-
¡Por
dios ! ¿Has perdido la cabeza ? ¿Qué
crees que estás haciendo ?
-
Reconocer
a un perdedor al que ya se le había
avisado .
En pocas ocasiones se la había visto actuar con él de esa forma
. No era la primera vez que se enfadaba con él llevando gran razón para ello ,
pero nunca como esta noche .
En cuanto Richard trató de volver a coger
la jarra , ella se la apartó bruscamente
. Molesto , intentó coger el vaso de licor
y tampoco pudo puesto que ella le
hubo dado tal manotazo que terminó en el
suelo . Evidenciando su creciente enfado , se alzó del taburete para marcharse ante lo que ella le detuvo .
-
¡Perfecto
Bennet ! ¡Huye ! Huye de nuevo que es lo que mejor se te da , esconderte .
-
Me
sirves y no me dejas saborearlo . Me quiero ir
y me lo impides ¿Qué es lo que quieres ?
La tabernera le repuso las bebidas con un
talante más sosegado .
-
Que
por una vez en tu vida reconozcas que llevaba algo de razón, puesto que hacerte
reconocer que en realidad era toda puede que no llegues a superarlo .
Sentado de nuevo y tras beber la mitad de la
cerveza y acompañarla seguidamente por el trago de wiski, apenas podía
alzar los ojos de la barra .
-
Te
advertí que era un error volver a esa maldita casa , que ella te atraparía de
nuevo . – Le dijo la mujer casi compadeciéndose de él -.
-
Esta
vez no . No es ella .
La corpulenta mujer se rió escandalosamente mientras se ajustaba
el delantal .
-
Sí
que lo es . Siempre ha sido ella . Ya lo decía tu madre Richard , sería tu
perdición y desgracia , por muy
inevitable que resultase .
Resignado
, siendo consciente de que poseía parte de razón , miró hacia la puerta
recordando cuándo entró aquel bendito día .
-
Las
mujeres de esa familia no han traído más que desgracias a esta maldita ciudad y
tú lo sabes mejor que nadie . Primero la madre y luego las hijas , las dos , y
si ya no teníamos bastante con aguantar a la pequeña tenía que volver ella . ¿Ya
no te acuerdas de lo que nos trajeron esos dos nacimientos ni de lo que la loca
de la menor ha provocado entre los hombres,
incluyendo hermanos ?
Bebiendo
un nuevo sorbo Richard aún
permanecía con la cabeza gacha mientras continuaba escuchándola.
-
Recuperar
esa maldita finca para cría caballar , ¡ja! Hubiera sido más rentable convertirlo
en una casa de p… - la mirada inquisitiva de Richard la detuvo – bien, al fin
logro que reacciones , la cuestión es cuánto tiempo te va durar .
-
Crees
que lo sabes todo y en realidad no sabes nada . – tras lo cual , ´ él volvió a
coger la jarra para terminarse su contenido – Si no la ayudo , caerá en manos
de William y ya sabes lo que eso supone
.
La tabernera
volvió a servirle otra jarra .
-
Wadlow
, menudo elemento también , con más secretos y medias verdades que en una
sacristía . Quizás ella sea lo que le convenga a ese ricachón de tres al cuarto
, una mujer con carácter que lo sepa manejar .
Mostrándole incredulidad ante lo que acababa de
escuchar , cogió la jarra y se dispuso a beber .
-
Nadie
puede manejar a un Wadlow o ¿quieres
preguntarle a aquellas dos chicas? , si es que las encuentras .
Mientras refrescaba su garganta sin quitarle
ojo a la buena mujer ésta se acercaba a él por encima de la barra.
-
Siempre
me pregunté que vio tu madre en el viejo para acabar cayendo en sus malditas
manos , pero hablas de manejar y creo que ella fue a la única a la que no llegó
a inutilizar del todo , sólo “acarició “ a su modo , con ese concepto de
ternura que tanto le caracterizó . Por
suerte , no se te pegó nada de él pese a
tu insistencia por visitar esa maldita casa . – Él continuaba bebiendo - Claro que me preguntó también qué es lo que pensaría ella si
supiera quién eres en realidad .
De pronto
dejó de tragar y fue bajando la jarra hasta depositarla en la madera . Sólo
cabía un temor mayor que el hecho de tratar
que entendiera lo suyo con Alice , que llegase a saber que era un Wadlow .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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