LA MUJER DEL RETRATO
Una llamada bastó para , a través de una
mentira necesaria , no acudir esa mañana al trabajo . Adoleciéndose de una
presunta enfermedad vírica , con fiebre
añadida y mal estado corporal , Esther , aún con la muerte de su amigo y mentor
en la cabeza , telefoneó a la compañía
aérea para tratar de cerrar un vuelo en la mayor brevedad posible con destino ,
una vez más , al Aeropuerto Chopin, en Varsovia .
Ni siquiera hizo una maleta . Una mochila le
era más que suficiente para la noche que tendría que pasar en la capital y su
partida , antes de amanecer , hacia el campo.
Sin haber descansado demasiado bien tras las
palabras de su mentor , tras sus
advertencias , fue la súplica de no juzgarle lo que más le llamó la atención,
dándole a entender que todo esto podía
ser parte de un plan del que él había
formado parte .
Desconfiada por naturaleza , todo lo sucedido
sólo había acrecentado esa parte de su carácter
, por lo que salir de su casa
para coger un taxi , se convirtió en una suerte de caminatas a paso
rápido en donde la cabeza parecía dar vueltas de forma compulsiva hacia todos
lados , en donde sus ojos , desagallados e histéricos , buscaban algo sospechoso en
cada gabardina , en cada abrigo , en cada rostro que se protegía del frío
invernal enfundado en un sombrero o gorro .
Pasadas tres calles , atrapó por casualidad un
vehículo indicándole la dirección y aun así, allí sentada , su mirar continuo
hacia la parte de atrás , atrajo la
atención hasta del conductor , preguntándole éste si se encontraba bien .
Cientos , miles de coches aquella mañana que
provocaban que el tráfico agobiase . Ocupantes con destino fijo ,
posiblemente hacia sus trabajos ,
excepto uno que no perdía de vista el
vehículo de servicio público.
Apenas
quedaban unos cuarenta y cinco minutos para que subiese a ese avión,
dirigiéndose , nada más detenerse en la
puerta y abonar el recorrido , hacia la ventanilla para recoger la tarjeta de
embarque correspondiente .
Una mirada rápida confirmando la ubicación de
la puerta de salida y le tocó correr de nuevo al encontrarse en
última llamada . Dentro , aún hubo que esperar por un pasajero de última hora .
El recuento realizado por los auxiliares
de vuelo hasta en tres ocasiones, no otorgaba género de dudas de que el avión
no podía despegar sin él , haciendo que
todo se retrasase unos minutos tan sólo por suerte para todos .
Sentada en
el pasillo , en los primeros asientos , alguien la vigilaba desde la
última fila de su mismo lado . Alguien que , con un cuadernillo abierto en la
mesilla auxiliar , hacía sus anotaciones mientras vigilaba por encima de sus
gafas .
Horas de vuelo dónde el diario que Lambert le
había encomendado custodiar se
encontraba repasando una y otra vez . No es que necesitase memorizarlo , ni que aquella lectura resultase tan
brillante como para repasarla con
regusto morboso incluso . Se trataba de
encontrar pistas nuevas en cada línea , en cada palabra . Aquel acertijo de
dimensiones desproporcionadas debía tener un nexo de unión con todo lo
averiguado hasta ahora y , para ello,
para que no se le escapase nada , debía tomar sus propias notas mentales ,
repasar cada detalle una y otra vez , descartar lo que resultase superfluo.
Mientras tanto , en la última fila , quién no
deseaba perderla de vista , dejó la pequeña libreta de anotaciones a un lado , se incorporó y
extrajo del guarda equipajes situado justo encima suyo , de su maletín , para
ser más exactos , un cuaderno enfundado en piel oscura que colocó al lado de la libreta , sentándose
de nuevo a continuación.
Tras desenfundarlo , apareció un pequeño libro
, no muy grueso cuyo título en la portada rezaba así : “ Memoria de Inventarios .
Auschwitz- Birkenau. Segunda parte.
Abierto directamente a partir del capítulo
décimo primero , el individuo comenzaba a tomar notas en su pequeña libreta
adjunta mientras indicaba las líneas de seguimiento de lo que escribía con
auténtica sutileza usando las yemas de sus dedos .
Y tras las horas de vuelo vinieron las de
descanso en el hotel que había reservado sobre la marcha .
Con problemas visibles para que la invadiera el
sueño , por el evidente estado de nervios
que la reconcomía en su interior , y no siendo excesivamente tarde ,
pese al frío reinante , optó por dar una
vuelta por los alrededores .
Tranquila
en parte por la concertación del vehículo privado que la llevaría hasta
el campo , gestión realizada desde la recepción del hotel nada más llegar a él
, conforme paseaba por las tranquilas
calles de Varsovia , trataba de ausentarse del mundo a través de sus
escaparates , algunos muy curiosos , del brillo de la humedad y la lluvia caída
horas antes y que aún permanecía casi intacta
en los adoquines de la acera , salvo por las huellas de algunos pasos
reiterados por gente diversa .
Una cafetería , el olor a chocolate recién
hecho y un frío que calaba en los huesos
, resultó ser la mejor combinación que completaría con una generosa porción de
tarta de limón , cuya acidez contrastaría con el dulzor del manjar de los
aztecas .
No conforme con una sola taza , hubo una nueva
solicitud de repetición , esta vez tomada más
a conciencia, tras lo cual , salió
de allí para volver al hotel por el mismo camino , siguiendo sus mismos
pasos pero esta vez , no sola .
No es que fuese demasiado tarde aún , pero la
oscuridad que amenazaba el cielo a
través sus cúmulos de nubes ennegrecidas
amontonadas , avecinaba una lluvia intensa y una brusca bajada de
temperaturas en una noche aparentemente tranquila , quizás demasiado .Quizás ,
aquella soledad en las calles , pese a la hora , se debiera a alguna alerta de tormenta que ella desconocía
, pero encontrarse caminando sola , sin nadie alrededor , con algunos comercios
tradicionales ya cerrados y el sonido de
unos únicos pasos detrás suyos , a
distancia considerable , la inquietaban.
Por más que se detuvo tratando de disimular
mientras giraba ligeramente su cabeza para ver de quién se trataba , nunca
logró ver a nadie y , sin embargo , sus oídos no la engañaban .
Sólo cuando atravesó las puertas de entrada del
hotel y se encontró en el vestíbulo pudo respirar con relativa tranquilidad ,
aunque la desconfianza la hiciese tratar de percatarse de todo cuanto la
rodease.
Planta séptima . Habitación 710. Al fondo del pasillo a la derecha según se
salía de los ascensores . Puerta que es abierta por tarjeta y cerrada tras respirar más desahogadamente
apoyada en ella .
Sólo dos minutos después , una llave magnética
se adentraba en la cerradura electrónica de la habitación situada justo a su lado , la 712, cerrándose a los pocos
segundos .
Aquella sensación de desasosiego no la abandonó
durante toda la noche . Se sentía incómoda sin saber por qué , aunque prefirió
asociarlo al hecho de tener que volver al Campo y adentrarse en el único
pabellón al que nunca había podido
acceder , algo en su interior se lo impedía y menos aún , sabiendo lo
que sucedía en su interior . Sin embargo , ahora , debía hacerlo , debía
encontrar el valor suficiente y era consciente de que no habrían más
oportunidades para saber la verdad .
Despierta desde las cinco de la mañana ,
visiblemente ojerosa y con la sensación de que le hubieran dado una paliza , se
despertó , tomó una ducha y , cogiendo lo que necesitaba , tras el aviso del recepcionista
de que el coche se encontraba esperándola , bajó a recepción para tratar de
hacerse a la idea de a qué se enfrentaría dentro de aproximadamente cuatro
horas . Las cuatro horas más largas de su vida .
Cuatro horas tras las cuales, aquellas vías de tren volvieron a
aparecerse. Esta vez se encontraba sola
, sin ningún apoyo cierto . Sola ante una pesada verdad que la salpicaba de la
peor forma , sólo que esta vez sí era consciente .
Sacando el diario de su bolso , portándolo en
la mano , se acercó hasta la oficina de la Gerencia del Museo del Campo
para confirmar su presencia y recoger su
pase especial .
Sólo media hora después , estaba de píe , frente a la puerta del
pabellón número diez , el mal denominado
“Pabellón Hospital” , al cual , dicho nombre , conocidas las actividades que
allí se realizaban , le venía
indudablemente grande y falso .
La puerta permanecía cerrada por costumbre y pese a subir sus escasos escalones y
encontrarse con ella a pocos centímetros , sintió como un aire frío y
desagradable recorría su espalda .
Con la mano en el pasador , respiró hondo y la
abrió . En su interior , una reconstrucción perfecta de lo que en su día debió
parecer , al menos en apariencia , una enfermería más que un centro médico
donde supuestamente se llegaban a realizar intervenciones , si es que podía
llamárselas así.
Sin apenas poder tragar , la luz natural que
reverberaba y se abría paso entre la oscuridad reinante , le otorgaba un
aspecto lúgubre e insano .
Dada la hora a la que se realizaba la visita ,
las luces artificiales no se encendían salvo en las estancias más oscuras que
pudieran necesitarlo y , desde luego , a aquella le sobraba con la que se
adentraba entre los ventanales , sólo así, quizás se mitigase la crueldad de
las imágenes mentales que se potenciaban allí dentro .
Tras la sala principal , de recibimiento , con
una mesa , posiblemente utilizada para abrir los expedientes de las víctimas ,
una camilla y una silla desde donde los verdugos otorgaban su advenimiento
frotándose las manos mientras sus retorcidas mentes pensaban nuevas formas de
acrecentar el dolor y el sufrimiento , un pequeño pasillo y una puerta que
llevaba a una gran sala con mesas de operaciones y zonas con cortinas justo a un lado .
Aquella sala
era tal cual había visto en sus fotografías de antaño . Éstas imágenes
capturadas por otros ya la tensaban en exceso , sobrecogiéndola , especialmente
cuando dominas los datos y la información , entonces , la expectativa cambia ,
se vuelve tremendamente oscilante y desagradable .
Cuando posees el conocimiento comparativo
de lo que allí se daba lugar , llegas a captar la esencia , el espíritu
colmatado de una sala en la que casi puedes continuar escuchando los gritos y
los lamentos desoídos por otros , incluso por los propios ejecutores . Una sala en la que los cuerpos eran reales
y casi palpables sin falta de mucha imaginación. Una estancia que aún
conservaba olor a muerte .
Un olor que ahora ya no tenía que imaginar ,
que no asociaría a su especial sensibilización con el tema ni a la conjunción de los factores que le
permitían trasladarse al comienzo de los años cuarenta . Ahora se encontraba
físicamente en ella , en ese pabellón y
, aunque estuviese sola , los gritos no se habían silenciado ,ni las imágenes de
los niños adentrarse por la puerta siendo recibidos por las enfermeras se
habían detenido , disipándose a voluntad .
Sobrecogida como nunca , optó por sentarse en
el suelo de vieja madera seca con el diario en ambas manos , abriéndolo por
dónde ella misma lo había dejado marcado
e intentando , una vez más , que sus pulmones llenos de aire le
otorgasen la fuerza suficiente para continuar , procedió a comenzar la lectura
del capítulo décimo primero .
“ 8 de Julio 1940,
16.00 pm. Capítulo décimo primero .
Hoy por fin comenzamos
a ver la luz al final del túnel . Los primeros resultados favorables se han producido . Los extractos se mantienen
días enteros antes de empeorar su estado y deteriorarse de forma irremediable
. Ahora
sólo cabe esperar que el barniz especial que han decidido usar otorgue
la esperanza que hace falta , que los cuadros se mantengan a lo largo del
tiempo .
Mengele se ha vuelto
mucho más selectivo con los sujetos portadores a los que extraer material de
más exquisita calidad . La edad de los niños ha descendido y ahora son recién nacidos y bebés de no más de seis
meses los escogidos , de los que la mitad se destinan a sus investigaciones .
Las mujeres embarazadas
de gemelos y mellizos han resultado una opción más que interesante y la extracción de líquido medular para
combinar los óleos , se espesa
notablemente al combinarlo con los extractos de huesos jóvenes ,
otorgando una textura especial a las pinturas .
Hoy he hablado por
teléfono con el Führer . Requería los informes de costumbre sobre los avances que se iban realizando ,
informándome de cómo se estaba
publicitando todo lo referente a las
nuevas técnicas médicas para la
consecución de las normas de distinción de los miembros impuros .
Aún, no ha dicho nada
de la colección . Estoy evitando el tema
manteniéndole ocupado con otros datos mientras él, continúa adelante con sus planes .
FDO: H. Himmler”
“
20 de Julio 1940, 10.00 pm. Capítulo décimo tercero .
El tren acaba de llegar retrasado . Debía haberlo hecho
hace dos horas .
Se me ha informado que
entre los nuevos residentes se encuentran algunos científicos y , sobre todo
, un médico judío muy importante , un cirujano con consulta propia y fama de excelente profesional.
Heim se marchará pronto, así que he informado personalmente a
Mengele de este hecho para que lo tuviera en cuenta ya que necesitará
mucha más ayuda profesional para avanzar en sus investigaciones , las cuales ,
le han restringido salud y horas de sueño.
Apenas ha tardado cinco
minutos en decidirse . Reconoció su
apellido , sabía de su buena mano como cirujano pese a su condición . Me lo ha
reclamado y , para que no se negase ni
prestase resistencia , me ha solicitado se les traslade al barracón
especial tanto a él como a su esposa ,
lo que he ordenado de inmediato .
Neuman será la mejor
opción para avanzar .
Buscado por los
soldados , no ha tardado ni cinco
minutos en aceptar . Por su bien , sólo espero que haga lo que se le exige
y que Mengele no haya errado escogiéndole .
FDO: H. Himmler”
Lo dejó caer al suelo sin apenas darse cuenta .
Sus manos se habían debilitado y casi no las sentía mientras el pecho le dolía fuertemente .
Lo que ella había considerado una pretensión por parte de Joseph Weigel , en
realidad , sólo se consolidaba como un anuncio de lo que habría de venir , de
lo que ella iba a encontrarse .
De pronto , como si el tiempo se hubiese
detenido , se encontraba con una figura emblemática en su vida prestando su
semblanza a cada uno de los listones de madera que recubrían aquellas paredes
que la rodeaban . El hombre que más había amado y respetado en su vida , el
excelente cirujano , sólo se había convertido en un verdugo más y por mucho que tratasen de mostrarle que sólo
se trataba de una cuestión de supervivencia , aquello , encerraba mucho más .
Apenas quedarían unos pocos capítulos para
terminarlo pero no se sentía con fuerzas
y , sin embargo , no podía no cumplir el mandato recibido por su mentor , pero
de pronto ,lo que sintió como un escalofrío asociado a su estancia allí y a sus
descubrimientos , proseguía de forma
cortante .
Unos pasos venidos desde su espalda , lentos ,
seguros , reconocibles , le mostraron la otra parte de la verdad .
En silencio, sin moverse apenas salvo para
alargar con cuidado una de sus manos y volver a coger el diario , fue aquella
particular voz masculina con aquel desquiciante acento germano , el que le
confirmaba su presencia en aquel mismo lugar .
·
JOSEPH:
Yo de usted no lo haría Sra. Neuman.
Esther apenas había rozado las hojas cuando se
detuvo .
Aquellos pasos
, acercándose . Aquella figura que ella reconocía tan bien , la misma
que le imponía en su juego en el museo de la Liberación, la misma que , sin verle , sabía que se
encontraba justamente detrás suya .
·
JOSEPH
: ¿Una verdad difícil de asimilar ?
·
ESTHER
: ¿No pretendería que le creyese verdad?
Pendiente del suelo algo cayó delante suya . Otro libro con tapa
de cuero que tapaba el que ella poseía .
·
JOSEPH:
Creo que a partir de ahora debería
empezar a leer este .
Sin dejar de observarlo , Esther no movió un
solo músculo para tratar de cogerlo .
Él dio la vuelta y se agachó delante suya
, lo cogió , le retiró el protector de
piel y lo abrió por el final del capítulo uno
señalándole con el dedo enguantado
la firma que finalizaba las anotaciones . Era la de su abuelo .
·
JOSEPH:
Si yo comenzase a contarle lo que hay en él transcrito , posiblemente sucedería como cuando en la cabaña le dije la
verdad sobre él. No me creería . Pero resulta diferente cuando se lee y , más aún , cuando es el propio sujeto el
que lo escribe , describiendo con sumo detalle cada proceso .
Esther continuaba mirando de forma desconsolada
pero doliente aquel libro que se suponía había escrito a aquel al que admiraba
por encima de todas las cosas , sin poder decir nada , como en la cabaña,
mientras escuchaba cada palabra del alemán
y la sentía clavándose y adentrándose en su interior a través de la piel
, vuelta fina de repente .
·
JOSEPH
: ¿En qué está pensando Sra. Neuman? No es que sea una persona curiosa , pero
su rostro en este momento podría juzgarse por sí solo y eso , es algo que prefiero ahorrarme .
Ironía como la forma más hiriente de dirigirse
a quién se le acaba de asestar un nuevo golpe y se encuentra aturdido .
·
ESTHER
: ¿Quién diablos es ?
Con una risa sonora y franca ante el
desconocimiento de su identidad , el alemán se engrandeció de vanagloria y
orgullo patrio alzándose mientras disfrutaba del momento , caminando por la
estancia , asegurándose continuar siendo el centro de atención de ella .
·
JOSEPH:
Al final va a resultar que Lambert tenía razón después de todo .
El rostro de Esther se tornó pálido .
·
JOSEPH:
¡Oh! ¡Qué lástima! Enterarse de que al fin y al cabo quien mejor ha sido
nuestro maestro también puede convertirse en verdugo , claro que , al final le
pudo la conciencia , la misma que no tuvo cuando nos requirió para que le
ayudásemos a acceder a la Dirección del Departamento , lo que justamente
necesitaba para sentirse realizado y lo que también necesitábamos nosotros para
progresar en nuestro proyecto . Una desgracia
tener principios en un mundo como éste .
“ Cuando sepas la verdad , no me juzgues “ .
Esa frase vino a su memoria una y otra vez .
·
ESTHER
: Era imposible que se hubiera suicidado
, amaba demasiado la vida . ¿Por qué matarle ?
·
JOSEPH:
Si hay algo que no puedo tolerar , a parte de la indisciplina , es la deslealtad y él mostró su punto más álgido entregándole
algo que recibió con una encomienda clara , protegerlo hasta que llegase el momento
.
Ella bajó sus ojos hacia el diario .
·
ESTHER
: El diario de Himmler…
·
JOSEPH:
El diario del maestro diría yo. Sólo los descendientes de aquellos que hicieron
posible que el Reich permaneciera intacto en cuanto a sus principios , serán
dignos de heredar la tierra y a quiénes viven en ella , devolviendo todo a su
estado natural , como siempre fue y
nunca debió haber dejado de ser . Usted me preguntaba quién era , más bien , si
me permite la apreciación, me atrevería a corregirla especificándole que la
pregunta es más bien quiénes somos , pero claro ,
en ambas , usted ya conoce la respuesta .
Los descendientes de los
progenitores. Quizás si le dijese o
mencionase la Sociedad Thule , ¿le sonaría más ?
Sin poder salir de su asombro , trató de
serenarse ante un hombre que la tenía en el punto de mira de forma constante , con una sonrisa espectacularmente abierta
y expansiva en su cara mientras
lo hacía .
·
JOSEPH:
Respecto a mi persona , de mí sólo sabe lo que yo he permitido conocer ante los
demás , pero en sus manos ya ha obtenido más información que el resto , sobre
todo , en lo que a mi progenitor se refiere , habitual de este habitáculo por un
tiempo .
La sensación de frío acabó paralizando su
cuerpo en segundos . “Heim” . Joseph H. Weigel
era en realidad el nieto de Heim y su padre el niño , Joseph, que lo visitó durante una
corta estancia .
Con la
piel erizada , comenzó a sentirse incómoda de la posición de desventaja que le
otorgaba estar sentada en el suelo , determinado levantarse .
·
JOSEPH
: Ya veo que ha sabido encajar las piezas con notable rapidez .– afirmó orgulloso
– El secreto mejor guardado sobre mi verdadera identidad al descubierto . Ahora
tendré que hacerla desaparecer - Se río profusamente. – Bueno , tal vez no sea tan
buena idea , no hasta que nos haya servido a nuestros propósitos Sra. Nueman o
¿Puedo llamarla Esther ? Se me hace muy engorroso e incómodo pronunciar tantas
veces ese apellido para dirigirme a usted .
Alejada de él sin atreverse a darle la espalda
, trató de acercarse a la puerta de salida , pero él , previendo su siguiente movimiento , la
interceptó empujándola hacia la pared .
·
JOSEPH:
- Circundando su cuerpo por entero
con lascivia .- Ahora entiendo muchas
cosas .- Con una de las manos , se retiró el guante de la otra acercándosela
a la cara . Ella se la retiró, pero entonces , su foco de atracción , la piel ,
se mostraba en plenitud a través de su cuello – Sí, ahora entiendo que Adam la
seleccionara - Su rostro , enfurecido ,
se giró hacia el de él , encontrándole sonriente nuevamente - ¡Oh , vaya ! ¿Una nueva sorpresa Esther o demasiada información quizás ? Todos
han querido , deseado algo , a lo que no podían aspirar solos , pero todo tiene
su precio y todos debemos hacer nuestros respectivos sacrificios .
El mío , ocultar bajo
las sombras mi verdadera y gran identidad , el de él , salir del ostracismo como artista y que le
comenzaran a llover los reconocimientos
en un arte prácticamente en declive por sus continuas reminiscencias clásicas
, algo , que hoy no se valora tanto teniendo en cuenta lo que encontramos en el
arte contemporáneo .
·
ESTHER : Seleccionada . Once mujeres sacrificadas para
el beneplácito ambicioso de unos malditos locos por algo que no tiene ni tuvo
jamás más sentido que el ser pinturas
que demostraban el paso del tiempo
pero no lo mostraban . ¿Otorgarle el sentido esotérico y convencer a Hitler
fue cosa de ustedes ?
·
JOSEPH: Los cuadros originales aparecieron en el
taller de un judío polaco , un artista . Himmler conocía los exquisitos gustos del Führer y sabía que siempre que escogía un artista ,
lo hacía porque su médium , previamente , le había enviado algún tipo de
mensaje sobre signos que debía buscar y
de los que debía rodearse . Tener fé
ciega en algo que no puede ver ni
tocarse , ni siquiera sentirse , en algo que no es real , acaba convirtiéndose
en una enfermedad , de ahí a la locura sólo existe una delgada línea .
Que llegaran
deteriorados al campo fue lo peor que podría haberles pasado. De hecho Himmler
no lo tuvo nada fácil para tratar de contener a su destinatario, ni para culminar
con plena satisfacción el engaño .
Rodeada a ambos lados por aquellos brazos , los
penetrantes ojos del germano se clavaban e imponían por si solos . Sabía
perfectamente lo que quería pero ella no
lograba desvelar hasta dónde sería capaz de llegar por conseguirlo .
Sin embargo , algo distinto la aturdía más aún
si cabe . Enlazar las puntas de los hilos
hasta poder cerrar el círculo .
·
ESTHER
: Once mujeres , once cuadros , pero algo ha debido salir mal con el último ,
algo que lo ha retrasado todo . Ahora
todo vuelve a precipitarse porque Adam escogió a quién no debía o ¿me equivoco
?
La sonrisa desapareció mientras acercaba su
rostro al de ella , permaneciendo su boca
a escasos centímetros de la de ella mientras sus penetrantes ojos disfrutaban
de su contorno ,pero lejos de seguir adelante , simplemente ella le oyó respirar
muy cerca de su piel .
·
JOSEPH:
Simplemente perfecta . - Separándose de
ella y acercándose a recoger ambos
diarios - Creo que esto no le hará falta
¿o sí?- No hubo respuesta mientras él
volvía hacia la puerta con intención de marcharse , deteniéndose nuevamente a
su lado -. Sobra decir , que nada de lo que se atreva a contar resultará creíble
, nada, así que yo de usted , me limitaría a terminar su parte del trabajo, ya nos encargaremos nosotros de la que nos corresponde y recuerde , en toda
causa no hay víctimas , sólo héroes que se
sacrifican .
Y dejando la puerta abierta y a ella en aquella pared , clavada , sin
poder moverse , iba desapareciendo sobre
llevando sus pasos a la par que los railes
que trajeron entonces a los trenes de la muerte .
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

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