domingo, 2 de julio de 2017

LA TEMPESTAD . CAPÍTULO DÉCIMO TERCERO .SECRETOS FAMILIARES . (Registrado en SAFE CREATIVE ENERO 2017)

LA TEMPESTAD

CRED ED APCL73
CAPÍTULO DÉCIMO TERCERO   : SECRETOS FAMILIARES .


Hacía tres días que Alice permanecía inconsciente . A juicio de su hermana Emma , que no hubo de despegarse de ella mientras yacía en el suelo de tierra y paja , la ambulancia tardó demasiado , pensamiento quizás imbuido por sus costumbres más urbanas y el olvido más absoluto de como solía hacerse las cosas  a las afueras . 
Para ella , la única en acompañarla durante el trayecto hasta el hospital más cercano , hasta los apenas veinte minutos de duración del trayecto hasta llegar a él  resultaron  un  castigo difícil de asumir .

Tres días inconsciente bajo vigilancia , entubada . Tres días en las que se le realizaron todo tipo de pruebas continuas que arrojaron un resultado incierto hasta que no despertase .

Tres días en las que los mismos tres protagonistas  permanecían allí y en los que dos de ellos , Thomas y Richard , se rotaban para volver  a la casa y vigilar el avance de los trabajos así como ocuparse de los animales .

Emma , sin embargo , optó por no moverse . No podía , pero tampoco ninguno de ellos se atrevió a indicarle que tan siquiera regresase para descansar .
Mal dormía en un sillón , que no sofá , abrigada por una chaqueta . Despertada con sobresaltos a horas intempestivas era como si la culpa se la estuviera reconcomiendo por dentro . Una culpa que no llegaba a entender del todo pero que sabía que sentía .

Una mala caída desde cinco mortales metros , ese fue el veredicto del médico encargado de su caso . Un traspiés sin aparente explicación aún  puesto que  la mayor de las dos no había querido preguntar a quién estaba con ella . No quería saber .

Durante las horas de silencio nocturno  Emma veía el rostro perfilado de su hermana pequeña , durmiendo plácidamente  gracias a la sedación ,  mientras ella recordaba con añoranza aquellos tiempos tan escasos como felices de ambas , cuando quizás aún no se fuera consciente de una posible envidia  o no se supiera realmente por qué se sentía minusvalorada  por una madre devota  cuyo único pecado  fue sobreproteger  a la única de las dos que había sido cuestionada desde que se engendrase y la llevase en su vientre.
El único hombre que hubo amado de verdad . El único amor que tendría en su vida , distaba de lo que los lugareños pensaban o especulaban , pero el secreto debía mantenerse  por el bien de ambas familias .
No lo provocó . Ninguno de los dos buscaron encontrarse o amarse casi de inmediato , estando casada ella  y él en busca de mejor futuro fuera de este país , fuera de su casa y lejos de su familia  pero dispuesto a quedarse o a huir  con  y por ella .

Todo Ulverston sabía de la existencia de ese hombre y de cómo su propio padre renegaba de él por ser simplemente diferente  , por ser el único con valor suficiente en aquella casa como para echarle en cara sus perniciosas costumbres . El único capaz de enfrentarse con quién se creía con poder sobre las personas de la misma  forma que dominaba a sus caballos o sus perros de caza .

No. El padre de Emma no era el viejo Aldrich . Ésta no fue engendrada por ese interesado  borracho que menospreciaba lo que su esposa representaba desde el mismo día de su casamiento  y a la que trató de forzar en más de una ocasión irrumpiendo en su dormitorio , en el que yacía con su soledad , bajo llave . Pero el de Alice sí , aunque ella jamás conocería la verdad  sobre la noche  que , pese a las lágrimas y las súplicas , Aldrich golpeó fuertemente en la cara a su esposa , dejándola aturdida y sin capacidad de reacción , mientras  tomaba su cuerpo con menos respeto que a las prostitutas que solía frecuentar .

Entre los sonidos de la máquina que la ayudaba a respirar , con aquel bombeo continuo , los pitidos casi milimétricos   de la que vigilaba sus pulsaciones  y el sonido casi liviano procedente del exterior , Emma , sin poder conciliar el sueño  , comenzó a pensar qué diría su hermana si se enterase de la verdad sobre su nacimiento , si supiera por qué , realmente , se convirtió en la preferida de un padre  que para conseguir tenerla tuvo que forzar a su propia madre  pero que , al no poder hacerlo en condiciones de normalidad  por su elevado estado de embriaguez , optó por golpearla fuertemente en la cara hasta casi la extenuación .

Posiblemente no se sorprendería pensó. Alice había vivido de todo a juzgar por lo que le había contado  y lo que sabía . Ni siquiera generaría en ella algún tipo de odio o rencor hacia la figura que más alababa , la de su progenitor,  y en mitad de aquella melodía  , de aquel falso silencio , observando su perfil ,  mientras dormía plácidamente ,  llegó a la conclusión de  que conociéndola,acabaría justificando la acción de sus padre .

Para Emma fue mucho más fácil  huir aquella noche en la que algo ya le decía , desde media tarde , que aquel era el día . Las palabras de su madre, en su lecho de muerte , antes de que su último aspirar se produjese, la verdadera historia sobre su origen , su procedencia, sobre quién era en realidad y de quién debía protegerse . No obstante , aunque su progenitora le advirtiera  sobre la necesidad de guardar el secreto por el resto de su vida , salvo para salvarse de los tratos finalistas de su padre , ella  siempre fue  consciente de que lo que su madre había guardado en su corazón como el mayor secreto no debía saberse jamás , ni siquiera  que a diferencia de su hermano , su padre biológico ,  Joshua Albert Wadlow , el menor de ambos hermanos , con el que sólo mantuviera en común su apellido  y que nunca pudo reconocerla  por razones evidentes ,   si la amó de verás,  pudiendo conocer a su descendiente recién nacida  poco antes de regresar al ejército donde  se le diera por desaparecido en el campo de batalla .

Una mujer amada hasta el dolor .  Una hija querida y deseada aunque no pudiese disfrutarla . Así se lo describió su madre . Esa fue la conclusión con la que ella había crecido y vivido durante todos estos años . Ese era su secreto , la mayor razón de todas para no volver y sin embargo, el destino parecía empeñarse en que  tal y como naciese  y creciese , su cuerpo  debía permanecer a merced de aquellas tierras , de aquellos hombres , aunque su mente se mantuviera alejada  muchos kilómetros de allí.

Cansada, decidió estirar las piernas saliendo de la habitación por un rato . En el exterior ,  apenas a unos cinco  metros , sentado solo en la sala de espera , Thomas , con cuyo rostro preocupado se encontró nada más salir .

Detenida por un instante en la puerta , con la vista fija en el suelo , respiró hondo y volvió a ladear su cabeza a la derecha  volviendo a encontrarse con aquel gesto de culpa sincera cuya voz no había escuchado en estos tres días .

Con decisión , Emma se dirigió hacia la sala  levantándose él de la silla en cuanto la vio atravesar la puerta .

-         Iba a ir por café  . Puedo traerle uno si quiere Sra Bowman.

Pasó por delante de él , sin mirarle , sentándose en la última silla de aquella misma  fila en la que previamente su empleado  había estado esperando .

Thomas se quedó en el mismo lugar , parado , tratando de no enjuiciar a  una mujer  que posiblemente podía encontrarse a dos aguas , por una parte sintiendo rencor hacia el hombre que pudo haberlo evitado  aunque su rostro no lo demostrase  y por otra , la “patrona” ofendida por el incumplimiento de la regla más elemental .
Sin querer molestarla , se limitó a darse la vuelta  para cumplir el objetivo que se había propuesto   pero escuchó su voz y tuvo que detenerse .

-         Nos hemos pasado media vida distanciadas . – Él fue girándose hacia donde ella se encontraba – Al principio todo iba bien . No había más que una buena relación entre hermanas y mucha complicidad . De pronto , sin saber por qué , todo cambia . Las hermanas dejaron de jugar de forma entrañable o incluso de dirigirse la palabra  y ahora que volvemos a estar juntas  me encuentro con alguien a quién no soy capaz de reconocer.

No sin temor y con mucho respeto  él se atrevió a dirigirse a ella .

-         Las relaciones familiares no siempre son fáciles de llevar . Por suerte  yo no puedo quejarme , al menos respecto a Richard . Nunca hubieron grandes confrontaciones , al menos hasta la adolescencia , entonces nos distanciamos algo más , pero con el paso de los años  , aquello que teníamos , no parece haberse resquebrajado ni un ápice . Pero claro , también es cierto que en eso ayudó mucho tener una madre como la mía y como la suya .

Sin que ella dejase de observar un punto distante , Thomas  creyó oportuno irse acercando . Necesitaba contarle aquello que ella parecía negarse a preguntar .

-         Me sorprendió durmiendo . Vino a buscarme y todavía no sé por qué , pero parecía confusa  y nerviosa . Se…- trató de continuar pero ella no le dejó - .

-         ¿Así que es cierto ? – Se preguntó ella para sorpresa del ayudante de capataz – Podría haber sido culpa mía . Debió verme con … - cerró los ojos resignada ante la imagen mental de una Alice agazapada viéndoles entrar en su dormitorio - . Como dije antes , la persona que se encuentra en esa habitación es alguien que a estas alturas  no conozco . La mujer de la que todos , incluido Reder , me hablaba , no la reconozco como mi hermana  y sin embargo,  siento el dolor de no haber querido reaccionar a tiempo  y haberla sacado de aquí antes de que todo esto la corrompiera  por completo .  Y en medio ... Richard .

-         ¿Richard ? – Preguntó extrañado  consiguiendo que ella le prestase la atención debida - .

-         Todo lo bueno que tuve en la  casa se reduce a una sola persona : Richard  Bennet. Cuando me marché , algo que no he querido preguntar ni saber por qué ,  generó lo que ahora está postrado en la cama de esa habitación.  Una obsesión enfermiza por amor de la que jamás me atrevería a dudar que es tan sincera como dolorosa y que por lo que he podido comprobar ... aún perdura .

Habiendo entrado en cierta confianza ,  se decidió a sentarse  a su lado .

-         Sra. Bowman …- Ella volvió a interrumpirle - .

-         Emma , por favor . – Se sonrió con amarga tristeza . Escuchar aquel apellido de casada , en sus circunstancias , sentada en aquella sala de espera de aquel hospital   le traía recuerdos que quebraban su voz por momentos mientras su vista volvía a perderse en algún aparte indefinida – La última vez que estuve sentada en la sala de espera  de un hospital fue para reconocer un cuerpo , el de mi marido . Hace dos años .

Pese a no ser un hombre que potenciase su curiosidad , Thomas no podía  evitar desear que ella continuase su propia narración sobre aquellos hechos que tanto la marcaron  mientras que  Richard se acercaba desde el fondo del pasillo.

-         Acabábamos de cumplir nuestro segundo aniversario . Estaba de permiso ese día , después de casi un mes sin habernos visto . Apenas había llegado a casa.  Me llamó para preguntarme si necesitaba algo. Iba a acercarse al centro , por unas botellas de vino blanco para la cena . Yo estaba trabajando .  Dos horas después de hablar con él  se presentaron en mi oficina  dos agentes de Scotland Yard para comunicarme que había muerto y necesitaban que les acompañase para  identificarlo .

-         ¿Cómo …fue ?- Preguntó sinceramente intrigado .

-         Fue uno de los dos militares que murieron en el atentado de Omagh, el 15 de Agosto . – El rostro de Thomas palideció girando su cabeza hacia Richard que se encontraba escuchando todo desde la puerta -  Una de las veintinueve víctimas de entre la multitud de personas  a las que se trató de alejar  del lugar en el que se iba a explosionar la bomba según un aviso que recibió la policía . Resulta paradójico  que tratando de salvarles  les llevasen directamente hacia la muerte .

Absorta en su pensamiento , el de aquel día ,  que aún conservaba en su memoria como si fuera ayer , Thomas necesitó salir , alejarse . Poder respirar un aire  que ahora no terminaba de entrar . Necesitaba una excusa , algo qué le justificase .

-         Voy por ese café . Vengo en seguida .

Pero al salir   ni se detuvo a la altura de su primo el cual terminó  yendo detrás suya . Lo que comenzó como una caminata a pasó acelerado  hacia la salida más cercana  terminó casi convirtiéndose  en una carrera de obstáculos a sortear  a esas horas de la noche  en la que algunas enfermeras se disponían a cambiar las medicaciones  de los pacientes .

-         ¡Thomas  ! – Le llamó Richard sin que el otro le hiciese ningún caso -. ¡Thomas detente !

Pero no se detenía . Buscaba la forma más rápida de llegar al exterior  y no la encontraba .  Ante la imposibilidad de inmediatez de los ascensores , su primo optó por bajar corriendo las escaleras seguido a la zaga por el mayor de los dos   el cual logró interceptarlo en el rellano entre dos pisos .

-         ¿Quieres parar?

Prácticamente abalanzándose sobre él  logró detenerle ,  cogiéndole por la camisa y tirando de él contra la pared que tenía justo al lado .

-         ¿Se puede saber por qué no te has parado cuándo te lo he dicho ?

La palidez de su piel se incrementó por momentos  hasta casi rozar la trasparencia . Las venas de su rostro  casi podían dibujarse  y el resto de su cuerpo se encontraba excesivamente tenso . 
Con signos claros de angustia  y  ganas de continuar su marcha  y salir corriendo , el corpulento  cuerpo de su primo se lo impedía . Richard necesitaba una explicación a tal reacción , aunque se temía por dónde podía devenir  esto .

-         Dime que tú no tuviste nada que ver Thomas . Dime que no estabas en Omagh.

A cada palabra que pronunciaba el mayor de los dos  más comenzaba a prodigarse el sudor por cada rasgo de su piel .

Ambos hombres se conocían demasiado bien no pudiendo mentirse sin que lelotro lo descubriera    de la misma forma que  ocultar información tampoco era una opción.

Para el capataz  aquel silencio era la peor respuesta posible.  Asumirlo , ante la posibilidad de que Emma le descubriese, algo insostenible .

-         Por eso tienes que salir del país . Una vez atrapado el segundo de abordo en el coche  sólo queda averiguar dónde pudo esconderse el conductor  , ¿por qué eso es lo que hacías verdad Thomas ?

Pero su primo continuaba sin responder temiéndose , quién le cuestionaba , lo peor.

-         No, aquel día no sólo conducía . El que iba conmigo fue quién dio el aviso , a  mí me tocó detonarla con el temporizador .

Con la respiración agitada y el corazón a punto de salírsele del pecho, Richard comenzó a apretarle  fuertemente hasta dar , con rabia , un puñetazo en la pared .

-         ¡Dios , Thomas !

-         Pese al tiempo  han ido cerrando los círculos y cogiendo a  gente que ha hablado de más . Mis contactos me lograron el barco , sólo necesitaba un tiempo  de transición, hasta que me avisasen para salir fuera del país .

Horrorizado   a Richard le costaba siquiera mirarle a la cara .

-         ¡Murieron niños Thomas !, incluido un bebé de apenas seis meses .

-         Yo sólo cumplía órdenes Richard . Ellos ni siquiera tenían que estar allí. El aviso fue muy claro y  sin embargo  los evacuaron justo hacia el lado contrario ,  mandándolos a la muerte . -  Le respondió  un Thomas que intentaba de que al menos pudiese entenderle -  Ellos no tenían que estar allí.

-         ¡Pero estaban Thomas ! – Le respondió ofuscado su primo - ¿Cómo puedes dormir por las noches sabiendo que les ejecutaste , que uno de aquellos niños podía haber sido hijo tuyo? – Con la  cabeza alta , el flash de lo que le acababa de escuchar a Emma hizo que callese en la cuenta sobre otra cosa - ¡Diosssssss! Su marido …  ya te advertí que ella no podría saber jamás quién eras ni lo que eras , ni ella ni nadie debe saber qué estás aquí de lo contrario tendremos a la policía antes de que vuelvas a respirar . ¿Cuándo se supone que debían avisarte ?

-         No lo sé – sintió la mano de su primo cogiéndole fuertemente de la camisa a la altura del pecho – pero no podían tardar demasiado , saben que la policía anda buscándome .

-         Está bien  - Richard trató de relajarse  aunque no pudiera pensar en ese instante  - Regresa  a la casa , yo me quedo con ella .

-         ¿Y si pregunta ? – Le contrapreguntó su primo -.

-         No lo hará . Además , yo estoy aquí,  con ella. Eso la  despistará de pensar de nuevo en eso . ¡Vete ! ¡Ahora !

Y Thomas , con la mano en el hombro de su primo  y confiado en su palabra , como siempre fue  y nunca dejó de serlo , se marchó por las escaleras deteniéndose a mitad de camino para volver a girarse y mirarle por última vez esa noche .  Era consciente de lo que aquello representaba y el riesgo que suponía .  Su primo miembro destacado del  IRA Auténtico desde muy joven .

Y mientras trataba de respirar hondo y volver a aparentar  serenidad  , al volver, se encontró de nuevo con la invariable figura de Emma  sentada en la misma silla.

¿Una verdad escondida por el amor a la familia que podría destrozar todo lo que había logrado recuperar con ella ? La familia nunca supo oficialmente  cuándo Thomas hubo ingresado al IRA Auténtico , la división paramilitar , pero tampoco les pasó inadvertido que de todos los hermanos , cuatro para ser más exactos,  éste  era el único que  se reconocía como digno hijo de su padre , un famoso activista republicano irlandés  que defendía su independencia perdida por encima de todas las cosas .

Richard  fue de los pocos que conocieron esa trayectoria , él y una más que disgustada madre de un jovencísimo y rebelde pero amantísimo   Thomas al que nunca fue fácil educar  y menos para una mujer sola una vez ésta hubo enviudado .

Las redadas comenzaron a sucederse y , lo que en principio sólo era esporádico y no afectaba en exceso a la paz familiar , pasaron a traducirse en el desenvolvimiento claro de  las cada vez más utilizadas estratagemas  por parte de la policía inglesa para conseguir que diesen su paradero llegando a aplicar medidas completamente abusivas.

Richard lo conocía pero aun así nunca quiso saberlo todo . Jamás se interesó en que Thomas le contase con detalle sus movimientos o los motivos de por qué de ser un activista antiviolencia , salvo para los objetivos militares marcados,  había pasado a convertirse en alguien que no sólo conducía y colocaba los vehículos bomba en los puntos estratégicos  sino que además montaba los artefactos y los programaba sabiendo que entre las víctimas habrían civiles .

No. Su madre nunca lo supo todo por suerte  para ella y  aún así, aquel modus vivencial de su hijo más pequeño le conllevó enfermarse de preocupación e histeria con cada noticia nueva que escuchaba por la radio o le decían , sin saber dónde o cómo podría encontrarse .

Volver a aquella sala , enfrentarse cara a cara con una verdad oculta y dolorosa no es lo que habría querido , pero no le quedaba más remedio .
¿Su última esperanza  ? Que el mensaje de su marcha llegase pronto y saliese del país . La realidad a la que se enfrentaba , que todo se descubriera y su mundo se viniese abajo de nuevo . Perderla , esta vez , para siempre .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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