martes, 1 de mayo de 2018

LA VIUDA . CAPÍTULO PRIMERO . AL FINAL DE AQUELLA COLINA. (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)


LA VIUDA 

CAPÍTULO  PRIMERO . AL FINAL DE AQUELLA COLINA



CRED EDIT APCL73

LONDRES 1855

Apenas era una niña que se alzaba del suelo dos palmos cuando la oí por primera vez. Sentada en la vieja alfombra de aquel vetusto salón , a los pies de mi abuela . Ella , con una copa de oporto en una de sus manos . Yo, con un tazón de leche bien caliente que Betsi, la primera doncella , siempre me llevaba a mi habitación después de cenar . En esta ocasión  la costumbre perduraría pero como ya venía siendo habitual en esta fecha  el destino del encargo fue aquel lugar  , el preferido de mi abuelo para sus lecturas matinales , al calor de una chimenea que  únicamente había dejado de funcionar  en dos ocasiones : el día en que mi madre falleciera  y aquel en el que mi abuelo , de pena por su pérdida , decidiese acompañarla en su largo viaje , apenas un mes después .
Y cada veinte de Diciembre , la dulce aunque ajada voz de mi abuela , volvía a resonar entre aquellas cuatro paredes para recordarme una historia de la que jamás me atreví a preguntar pese a mi cada vez más creciente curiosidad ,pero en la que ella pareciese involucrarse de forma personal , como un protagonista más o , tal vez y de forma más apropiada , como el autor de una obra que , en silencio , observa todo entre bambalinas .
Sólo las palabras  con las que aquella narración comenzaba , entonadas con una musicalidad especial que sólo escuché en ella , provocaban que mi imaginación me llevase hasta el final de aquella colina , me adentrase entre los muros de piedra angosta y madera de la única casa situada en ella desde tiempos inmemoriales  aquel veinte de Diciembre .  Que una vez dentro ,  el silencio tenebroso y ahuecado del interior  no disminuyese el valor que habría de  poseer para permanecer  como un fantasma  en medio de aquella quietud sólo interrumpida , inesperadamente , por un estruendoso sonido capaz de atravesar el aire  fuera de allí .  Y como si el halo del tiempo fuera inmediato , observar la  gran puerta abrirse y “la gran dama”  aparecer con su rostro y parte de su cuerpo , entonces hermoso , oculto bajo una gran capa que terminaría cayendo , con elegancia inusitada , en aquel suelo que tantas historias tendría por contar si fuese un ser vivo.

Con notable prisa y ansiedad , aquella mujer ascendió por las escaleras hasta el piso superior abriendo una de las puertas . Nombres a grito,  emanados de una voz firme pero angustiosa , provocaron que parte del personal de la casa se personase en aquel cuarto y que tras órdenes recibidas , saliesen de él con prontitud .
Pasos apresurados de varias personas que ayudaban a otra a cambiar de habitación . Cubos de agua humeante y cepillos en ristre portados con el mismo destino durante interminables horas . Un caos absolutamente organizado en el que sólo se podía escuchar una voz , la de “la gran dama “. La señora que , siempre presente , supo estar a la vez que desaparecer cuando las circunstancias lo requirieron  . Aquella de las que nadie se atrevía a hablar mal en todo Aberdeen porque apenas nadie sabía nada de ella  desde el día que apareciese para quedarse .
            De la otra mujer , de la que hubo de ser acompañada  fuera de su habitación aquella noche nunca más se supo al parecer , volviendo a silenciarse aquella casa durante los años posteriores .
Aquella casa , la única al final de la colina de Peterhead se convirtió , desde entonces , en un cementerio para los únicos habitantes vivos que se encontraban en ella , la solitaria y joven mujer que permanecería encerrada en su habitación desde aquel día  y el personal de servicio cuyas labores de mantenimiento no decrecieron . Respecto de lo acontecido la noche del 20 de Diciembre de 1782 , nunca más se supo nada . Resultó , en su momento, ser la comidilla de los por aquel entonces aburridos habitantes del pueblo , e incluso llegando , desde las afueras del mismo ,  todo tipo de fábulas que el imaginario colectivo pudiese formular . Pero lo cierto , es que todos esos años de ausencia resultaron ser sólo el comienzo del  renacer de una mujer , la que sería conocida en todo Aberdeen , a partir de entonces , como “ LA VIUDA “  y ésta es su historia .

 PETERHEAD, ABERDEEN 1797

            El carruaje había dispuesto su salida desde St Andrews durante la madrugada anterior  a efectos de poder concluir su camino y llegar al destino previsto durante las horas previas al almuerzo , pero la copiosa lluvia caída hasta en dos ocasiones  hizo que el barro de los caminos lo retrasase en demasía .
Cuando el cochero logró vislumbrar la verja de entrada , el sol se encontraba en el punto más álgido del cielo otorgando un sofocante calor  y una luz deslumbrante , molesta.
El sonido del viento sólo se vio silenciado por el de un seco latigazo al aire acompañado de la voz en grito de quién se suponía que dominaba los caballos , tras lo cual , éstos aumentaron su galopar de forma incansable  hasta que la que   entonces parecía una silueta alejada , supuso una realidad de férrea piedra e inmensos ventanales cuyos pesados cortinajes aún , desde el exterior , eran capaces de otorgarle cierta distinción .

Apenas la visitante  hubo descendido del vehículo , alguien del servicio le abría la gran puerta . Alzando su cabeza mientras se retiraba la capa que la cubría , aquella figura, elegante y  voluptuosa, de espeso pelo negro azabache , visualizó con rapidez cuanto la rodeaba . Mucho tiempo  había transcurrido desde que estuviese allí por última vez pero ante sus ojos todo parecía haberse detenido .
Como si de una máquina del tiempo se tratase , aquella mujer recapituló mentalmente las imágenes de un pasado nada cercano pero imborrable , el que precediese a aquella fatídica noche, congratulándose , en cierta forma , de que  la excesiva sobriedad transpirada en el ambiente por aquel entonces aún continuase siendo el verdadero protagonista .

Tras confirmar el lugar en el que encontrarla , escalón a escalón , paso a paso , aquel recorrido  fue resuelto una vez más . Con cada nueva ascensión  , su camino  prefijado la llevaría a una estancia concreta, tras cuya puerta,  la semioscuridad  reinaba a sus anchas. 

Detenida por un instante junto al marco de entrada , la elegante figura femenina   respiraba con cierta  dificultad.  El aire , pesado, parecía cargar  una humedad añeja,  más propia del puerto que de una casa , aunque ésta no estuviera situada muy lejos del mar .  El silencio habido en la estancia   contrastaba con el ligero resonar de una respiración que no era la suya , de una presencia que ella conocía demasiado bien .
Pese a las mil y una ideas  que sobrevolaban su cabeza respecto a lo qué podría encontrar nada más provocar que la luz del exterior entrase entre aquellas cuatro paredes , pese  a desconocer  , dado el paso del tiempo transcurrido desde la última vez que estuviera allí , siquiera su actual aspecto o cómo reaccionaría , ello no le impidió , sin mediar palabra alguna , adentrarse con determinación en la estancia y dirigirse hacia una de las ventanas para abrir el cortinaje .  Retenida en aquel lugar   por un instante , observó como la línea del horizonte se perdía y desdibujaba los límites ciertos de un mar, el del Norte , que la recibía , una vez más , mostrando su bravura intensa y peligrosa  y pese a ello , su intranquilidad , la que mantenía su tensión frente a este reencuentro , permanecía  allí dentro , entre aquellas dos mujeres , la que después de tantos años había decidido regresar por ella  y la que ahora la observaba .

Sin darse la vuelta aún , optó por realizar la misma maniobra en el ventanal situado a su derecha , contemplando , con sólo  girar ligeramente su cabeza hacia la pared más cercana , como la luz jugaba de forma misteriosa con las pequeñas motas de polvo que sobrevolaban  de  forma desesperada  en una habitación con demasiados recuerdos para las dos .

Temerosa , hubo de armarse de valor para darse la vuelta  pero aún más para contener las lágrimas por  algo que no podía llegar a imaginar . Sus   ojos , ojos que recordaba llorosos y desesperados , suplicantes , incrédulos  ante lo que acababa de suceder en aquel entonces , ahora hacían gala de una inmensa oscuridad , de una increíble tristeza . Aquella jovialidad de antaño que la caracterizara ,  se había consumido con el paso de unos años en los que su encierro voluntario , a especie de castigo autoinflingido, de penitencia autoimpuesta por el mayor de los pecados que ante el Altísimo podrían haberse cometido ,  ejercido ya desde el matrimonio ,  había ejercido de patrón de envejecimiento prematuro , palideciendo su piel  antes sonrosada , adelgazando en exceso una figura de las que se recordaba conservar  dulces curvas y afilado en extremo un rostro cuyas mejillas permanecían como acompañantes fieles de una amplia sonrisa que jamás faltó .
Sólo su cabello , recogido a la perfección y de forma distinguida , dio pistas sobre lo único que posiblemente no hubiera cambiado en todos estos años  : la exquisitez y pulcritud en las formas a través de la apariencia .
No siendo educada entre algodones  ni en las mejores escuelas , desconociéndose hasta su propio origen , Victoria tuvo que aprender por sí misma , a través de  la atenta observación hacia los demás , aquellas normas de social cumplimiento que se le requerían a toda señorita para ser bien merecida  y estimada en cualquier ámbito social .  Discreta y callada , nunca destacó por poseer una belleza extrema  pero sí un cierto encanto personal y una personalidad tremendamente dulce que provocaban que no pudiera pasar tan inadvertida como pretendía .
Nadie supo nada de ella , de su pasado , de aquellos tres primeros años antes de su llegada a St. Andrews . Las preguntas soslayadas y los rumores cesaron mucho más pronto de lo que era de imaginar  puesto que por su carácter , Victoria supo ganarse a todo aquel que la rodeaba , hasta que …
No. Elena no la recordaba tal cual la estaba viendo ahora , sentada en la cama , vestida de riguroso luto , con las manos entrelazadas en las que aún se portaba el anillo  y  mirada perdida en  unos ojos sin vida aparente que se negaban a desviarse de un punto concreto de la pared  que tenían en frente .
¿Qué podía decirle ? ¿Cómo dirigirse a ella cuándo a quién esperaba encontrar , al menos en su mente , ni siquiera se le parecía ?
Apenas la vio pestañear alguna vez durante  el tiempo en el que trataba de configurar toda una suerte de palabras que necesitaba decirle , dudando si quiera  sobre si pudiera estar viva, lo que resolvía de inmediato cuando comprobaba que su pecho oscilaba con suavidad .

Desesperada ante la posibilidad de que la locura pudiera haberse apropiado de su persona decidió  dirigirse a ella para intentar conseguir una reacción ,  algo que le propiciase un poco de tranquilidad , aparentando la mayor normalidad de la que era capaz .

·        ELENA : ¡ Por dios  Victoria , mírate ! ¿Aun así? Con el día tan maravilloso que hace fuera .

Ni un solo gesto , siquiera un pestañeo como reacción plausible .

·        ELENA : ¿No crees que ya es hora de que te de la luz del sol? Cámbiate . Hace un  día de primavera espléndido  y no hay porque desaprovecharlo .

Ante la ausencia de una respuesta por mínima que fuera , se acercó con determinación al gran arcón de madera añeja colocado a los pies de la cama , abriéndolo .  Negro , sólo había negro en cada vestido que se resguardaba . Apenas seis contados en inmejorable estado y doblados  con tanta perfección que no daban la impresión de haber salido de allí jamás . Desviando entonces sus ojos hacia la parte baja del vestido  que portaba la impertérrita dueña de la casa , observó que sus bordes se encontraban ligeramente desechos y que con la claridad de la luz , hasta su tono de negro parecía muy desgastado tendiendo a  gris  . Entonces,  su  voz se tornó mucho más seria .

·        ELENA : Hoy ya no deberías llevarlo puesto .

La mujer a la que esas palabras se dirigían  apenas ladeó la cabeza hacia el lugar del que procedía la voz .

·        ELENA : Y tampoco tendrías porque permanecer encerrada entre estas cuatro paredes . ¿Estos cinco años no han sido suficientes ? ¿Tampoco los once anteriores ?

Y la cabeza de su acompañante femenina volvió a su posición original .

Ante la inacción mostrada , en mitad de un arrebato de rabia , Elena se sentó a su lado  dispuesta a no desistir en su empeño .

·        ELENA :  Durante todos estos años he venido desde St Andrews , cruzando los caminos en plena noche , con el único objetivo de comprobar por mí misma cómo te encontrabas , y durante todos y cada uno de ellos ,sólo he recibido apenas unas palabras de las doncellas que te atendían y … muy a mi pesar , he debido conformarme  regresando sin haberte visto  y ahora que por fin la cuenta de los días ha finalizado , que todo ha pasado y que la normalidad debería estar presente y hacerse con todo , sólo me cabe seguir padeciendo tu desaprobación más silenciosa .

Como si de una figura de frío mármol se tratase ,  aquellas palabras no la conmovieron  ni hicieron que Victoria  desviase sus ojos del que hasta entonces parecía su único centro de atención.

·        ELENA : Está bien . – Señaló resignada - .

Saliendo de la habitación , hizó llamar a una de las doncellas para que se personase  mientras  volvía al interior .  Delante del gran arcón , comenzó a extraer  aquellos vestidos y a lanzarlos al suelo ,  al lado suyo .  Cuando una de las muchachas hubo aparecido  mandató que se los llevasen y los quemasen de inmediato . La joven , dudosa , trató de buscar una reafirmación por parte de su señora  sin lograr éxito alguno , ante lo cual , Elena hubo de reiterarle , alterada , la orden que acababa de recibir .
La doncella , visiblemente preocupada , se dispuso a recoger los vestidos con la mayor prontitud posible  mientras  quién parecía , a la vista de todos , haber  asumido el control de la casa , continuaba revisando el arcón en busca de algún vestido antiguo que pudiera utilizar mientras tanto .  Tras obtener un resultado colmado de camisones  en blanco impoluto , optó por comunicarle  cuál sería el siguiente paso a llevar a cabo .

·        ELENA : Está bien . Ya veo que no sacaré nada en claro  entre tus viejos ropajes .Le haré llegar un mensaje a la Señora Dobson , mi modista . Le llevaré algunos vestidos míos que creo te irán bien y que por sentimentalismo aún guardo a buen recaudo .  Es más , creo que te llevaré conmigo de regreso a mi casa .  Te sentará  divinamente salir y ver a otra gente . Además , aún tenemos  a nuestros conocidos de St. Andrews , los cuales no han dejado de acordarse de ti , por cierto .

Sin reacción . Aquellas palabras rebotaban como en un muro de piedra .  Ni un gesto , ni un cambio en su modo de proceder  o de respirar ,   por mínimo que fuera .  Nada hasta que …. La voz de Elena se tornó más seria y determinante  tras situarse delante suya .

·        ELENA : Frederick ha vuelto .

Un nombre . Un único nombre  bastó para que Victoria desviase la vista hacia ella  mientras apretaba sus manos  con fuerza .

·        ELENA : Dicen que ha regresado con gran fortuna y muchas pretensiones  tras detenerse en Glasgow.  Al parecer ha encontrado socios interesados en invertir con él en sus afamadas nuevas empresas industriales , ya sabes , esas fábricas de las que todo el mundo habla , los grandes demonios de metal que prodigan las más infames historias .

Tras tragar saliva , serena , Victoria se alzó de la cama para acercarse a una de las ventanas , cerrando sus ojos para sentir más profundamente el calor del sol que iluminaba su cara .

·        ELENA: Curiosa coincidencia ¿no crees ? Da la impresión de que no soy la única que ha estado  descontando los días de un calendario .

La más joven de las dos abrió sus ojos y respiró profundamente  mientras continuaba observando el exterior a través del  cristal .

·        VICTORIA : ¿Cómo fue contigo ?

Aquella pregunta desconcertó a Elena por un instante .

·        VICTORIA : ¿Fue amable alguna vez , cariñoso ? Nunca has querido contármelo ,  aunque tal vez , a mí siempre me faltase el valor suficiente para preguntar .

No se mencionaba su nombre y sin embargo se  sabía perfectamente de quién se estaba hablando .  Sin poder ocultar cierta incomodidad , Elena trató de evitar responderle .

·        ELENA :  ¿Por qué me preguntas eso ahora ? ¿Por qué cuestionar historias antiguas  en este momento ? Hace cinco años , Victoria , cinco años  que lo enterraste . ¿Por qué volver hacia el pasado y remover algo así cuando deberías pensar en disfrutar de tu vida , de la libertad que ahora posees ?

Sin mirarla , Victoria volvió a dirigirse a ella .

·        VICTORIA : ¿Libertad ? Después de quince años ya no sé qué es eso . Durante quince años he vivido lo que tú decidiste que para ti no era adecuado  mientras  gozabas de aquello que me arrebataste y hasta tal punto resultó rentable el intercambio , que aún vives desahogadamente de las rentas percibidas.  – Girándose , Elena pudo ver el cambio evidente en  la expresión de su rostro -  Me has robado quince años de mi vida y no conforme con ello  vuelves a hacerlo , vuelves a planificar cómo seguir viviendo a mi costa mencionándome a Frederick . – Mostrándose desesperada - ¿ Cuándo vas a parar ? ¿Es que ni por un momento piensas detenerte ?

Palabras nunca antes escuchadas  por Elena , de una madurez y desesperación absolutas con las que nunca pensó que debiera enfrentarse antes  y menos aún procediendo de ella .

La impotencia se hizo dueña de quién hubo de escuchar tales reproches . La rabia contenida se apoderó de ella como un ciclón del mar y no pudo , ni quiso , evitar reaccionar con los sentimientos resguardados desde hace tantos años .

·        ELENA : Niña desagradecida . ¡ Con todo lo que he hecho por ti  y así me lo devuelves !

·        VICTORIA : ¿ Por mí ? – El sonido estruendoso de una risa abierta y forzada resonó en toda la habitación mientras sus ojos , llorosos , desataban la peor furia -  ¿Qué es lo que has hecho por mí salvo convertirme en una desgraciada apresada en un matrimonio con alguien que sólo tú conocías y sólo años más tarde averigüé por  qué ? ¿Qué es lo que has hecho por mí salvo beneficiarte de decisiones en las que yo jamás pude decir nada , en las que me sentía sucia ficha de intercambio a cambio de que tú mantuvieras tu mismo nivel de vida y tu posición , bajo el precio acordado claro está  ? ¿Qué lo hiciste por mí , por mi bien ? ¿ Dentro de ese “hacerlo todo por mi bien” debo considerar incluidos los forzamientos a los que me vi sometida  durante cada uno de los días y cada una de las noches en que el alcohol se convertía en el mejor guía de su conducta , cada mordisco con el que acostumbraba a marcar a “su res” , sobrenombre con el que me llamaba , y de los que aún conservo las marcas , cada arañazo producido por sus sucias manos y propiciado sin motivo aparente , cada grito , cada insulto  y la pena de encierro  por resultarle una vergüenza ? ¿Entra todo eso en tu buen hacer para con mi persona …madre ? 

Fría por completo quedó una Elena cuya fuerza  hubo desaparecido  sin saber bien por qué .  Verdades resonantes que agrietaban todo lo que ella había considerado haber llevado a cabo para otorgarle una vida mejor que la que ella pudo tener jamás  y sin embargo , como respuesta , un cruento desagradecimiento tras años de silencio  y rechazo .  Cuando logró reaccionar , sólo una respuesta le sirvió para contratacarla , sin que le importarle terminar desatando sus demonios interiores .

·        ELENA :  En vista de tu escaso interés por la vuelta de Frederick , quizás la de alguien que también parece haber estado contando los días  si te interese . Han visto a Craig en el puerto .

Victoria retuvo la respiración mientras su rostro  se  relajaba .

·        ELENA : Ya veo que esa sigue siendo harina de otro costal .

·        VICTORIA : No se te ocurra  ni mentarlo . ¡ No te atrevas a ensuciar su nombre  o…!

·        ELENA : ¿ O…?  Sólo una cosa voy a decirte Victoria , ese hombre jamás te convino y no lo hará nunca . Siempre aferrada a tus malditos sueños infantiles que no trajeron nada  bueno .  ¿Y tú eres la que me acusa de haber escogido para ti una mala vida? ¿ Qué crees que te hubiera esperado con él , sin fortuna , sin labor conocida , sin apellido ni familia a la que aferrarse ?

Visiblemente perjudicada por ese último anuncio , Victoria  intentaba mantener la respiración  y guardar una calma que su madre parecía empeñada en aturdir con  cada segundo de más que permanecía en aquel habitáculo , junto a ella .
           
·        VICTORIA : Deja de una vez el papel que has decidido interpretar madre . Edward es y será lo que tú siempre deseaste para ti y nunca pudiste conseguir , lo único verdaderamente puro y cierto que he tenido en mi vida  y el hecho de tenerle  frente a ti  o siquiera de verle , te recuerda aquello que dejaste escapar porque la conveniencia social y el dinero era lo que siempre ambicionaste . Ahora  madre , tienes la posición , el dinero  y el nombre . El respeto de todos . Pero  también tienes un alma tan oscura que te reconcome por dentro  y la amargura de saber que jamás podrás volver a  tener lo que siempre anhelaste con él  porque  no tenía nombre , posición , ni dinero , ni familia  ni un prestigioso empleo con el que mantenerte.  – Acercándose su rostro al de  ella , apenas rebajó su voz como un susurro -  Tú lo dijiste antes  , madre . Ya pagué el precio y tú condena . Ahora soy libre para vivir mi vida y tú … no estás en ella .

Tratando de no evidenciar sus más íntimos deseos de abofetearla , se recompuso como pudo mientras se disponía a marcharse . A medio camino , sólo se detuvo  para comunicarle el verdadero motivo que la había traído , en principio , hasta allí una vez más .

·        ELENA : Más tarde o más temprano  todos debemos pagar un justo precio por nuestros actos , una penitencia por nuestros pecados  y hacer sacrificios  que no  haríamos de ninguna de las maneras si las circunstancias no reclamasen su propia dosis de sangre y eso  es algo que tú , mejor que nadie , deberías saber . – Respiró hondo antes de proseguir - Mandaré llamar a la Sra . Dobson para que traiga unas telas de su tienda y venga con su asistente . Después de hoy creo que lo vas a necesitar . Frederick ha dispuesto celebrar un baile , en su casa de St. Andrews , el próximo viernes . Es su forma de celebrar su bienvenida ,  ya sabes cómo es  . Creo , sinceramente , que deberías asistir , claro que … -  volvió la cabeza hacia ella de nuevo – como mujer libre que eres , me temo que sólo a ti incumbe la decisión .

Y sólo el sonido de la puerta cerrarse tras ella , condujo a Victoria a una realidad , la suya a partir de ese día  y a una sola idea , aquella que la hiciera sobrevivir durante los últimos dieciséis años .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ                                
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