LA VIUDA
CAPÍTULO
PRIMERO . AL FINAL DE AQUELLA COLINA
Apenas era una niña
que se alzaba del suelo dos palmos cuando la oí por primera vez. Sentada en la
vieja alfombra de aquel vetusto salón , a los pies de mi abuela . Ella , con
una copa de oporto en una de sus manos . Yo, con un tazón de leche bien
caliente que Betsi, la primera doncella , siempre me llevaba a mi habitación
después de cenar . En esta ocasión la costumbre perduraría pero como ya
venía siendo habitual en esta fecha el destino del encargo fue aquel
lugar , el preferido de mi abuelo para
sus lecturas matinales , al calor de una chimenea que únicamente había dejado de funcionar en dos ocasiones : el día en que mi madre
falleciera y aquel en el que mi abuelo ,
de pena por su pérdida , decidiese acompañarla en su largo viaje , apenas un
mes después .
Y cada veinte de
Diciembre , la dulce aunque ajada voz de mi abuela , volvía a resonar entre
aquellas cuatro paredes para recordarme una historia de la que jamás me atreví
a preguntar pese a mi cada vez más creciente curiosidad ,pero en la que ella
pareciese involucrarse de forma personal , como un protagonista más o , tal vez
y de forma más apropiada , como el autor de una obra que , en silencio ,
observa todo entre bambalinas .
Sólo las
palabras con las que aquella narración
comenzaba , entonadas con una musicalidad especial que sólo escuché en ella ,
provocaban que mi imaginación me llevase hasta el final de aquella colina , me
adentrase entre los muros de piedra angosta y madera de la única casa situada
en ella desde tiempos inmemoriales aquel veinte de Diciembre . Que una vez dentro
, el silencio tenebroso y ahuecado del
interior no disminuyese el valor que
habría de poseer para permanecer como un fantasma en medio de aquella quietud sólo interrumpida
, inesperadamente , por un estruendoso sonido capaz de atravesar el aire fuera de allí . Y como si el halo del tiempo fuera inmediato ,
observar la gran puerta abrirse y “la
gran dama” aparecer con su rostro y
parte de su cuerpo , entonces hermoso , oculto bajo una gran capa que
terminaría cayendo , con elegancia inusitada , en aquel suelo que tantas
historias tendría por contar si fuese un ser vivo.
Con notable prisa y ansiedad , aquella mujer ascendió por las escaleras hasta el piso superior abriendo una de las puertas . Nombres a grito, emanados de una voz firme pero angustiosa , provocaron que parte del personal de la casa se personase en aquel cuarto y que tras órdenes recibidas , saliesen de él con prontitud .
Pasos apresurados de varias personas que
ayudaban a otra a cambiar de habitación . Cubos de agua humeante y cepillos en
ristre portados con el mismo destino durante interminables horas . Un caos
absolutamente organizado en el que sólo se podía escuchar una voz , la de “la
gran dama “. La señora que , siempre presente , supo estar a la vez que
desaparecer cuando las circunstancias lo requirieron . Aquella de las que nadie se atrevía a
hablar mal en todo Aberdeen porque apenas nadie sabía nada de ella desde el día que apareciese para quedarse .
De
la otra mujer , de la que hubo de ser acompañada fuera de su habitación aquella noche nunca
más se supo al parecer , volviendo a silenciarse aquella casa durante los años
posteriores .
Aquella casa , la única al final de la
colina de Peterhead se convirtió , desde entonces , en un cementerio para los
únicos habitantes vivos que se encontraban en ella , la solitaria y joven mujer
que permanecería encerrada en su habitación desde aquel día y el personal de servicio cuyas labores de
mantenimiento no decrecieron . Respecto de lo acontecido la noche del 20 de
Diciembre de 1782 , nunca más se supo nada . Resultó , en su momento, ser la
comidilla de los por aquel entonces aburridos habitantes del pueblo , e incluso llegando , desde las afueras del mismo , todo tipo de fábulas que el imaginario
colectivo pudiese formular . Pero lo cierto , es que todos esos años de
ausencia resultaron ser sólo el comienzo del
renacer de una mujer , la que sería conocida en todo Aberdeen , a partir
de entonces , como “ LA VIUDA “ y ésta es su historia .
El
carruaje había dispuesto su salida desde St Andrews durante la madrugada
anterior a efectos de poder concluir su
camino y llegar al destino previsto durante las horas previas al almuerzo ,
pero la copiosa lluvia caída hasta en dos ocasiones hizo que el barro de los
caminos lo retrasase en demasía .
Cuando el cochero logró vislumbrar la
verja de entrada , el sol se encontraba en el punto más álgido del cielo otorgando un sofocante calor y una luz
deslumbrante , molesta.
El sonido del viento sólo se vio
silenciado por el de un seco latigazo al aire acompañado de la voz en grito de
quién se suponía que dominaba los caballos , tras lo cual , éstos aumentaron su
galopar de forma incansable hasta que la
que entonces parecía una silueta
alejada , supuso una realidad de férrea piedra e inmensos ventanales cuyos
pesados cortinajes aún , desde el exterior , eran capaces de otorgarle cierta
distinción .
Apenas la visitante hubo descendido del vehículo , alguien del
servicio le abría la gran puerta . Alzando su cabeza mientras se retiraba la
capa que la cubría , aquella figura, elegante y voluptuosa, de espeso pelo negro azabache ,
visualizó con rapidez cuanto la rodeaba . Mucho tiempo había transcurrido desde que estuviese allí
por última vez pero ante sus ojos todo parecía haberse detenido .
Como si de una máquina del tiempo se
tratase , aquella mujer recapituló mentalmente las imágenes de un pasado nada cercano
pero imborrable , el que precediese a aquella fatídica noche, congratulándose ,
en cierta forma , de que la excesiva
sobriedad transpirada en el ambiente por aquel entonces aún continuase siendo el verdadero protagonista .
Tras confirmar el lugar en el que
encontrarla , escalón a escalón , paso a paso , aquel recorrido fue resuelto una vez más . Con cada nueva ascensión , su
camino prefijado la llevaría a una estancia
concreta, tras cuya puerta, la semioscuridad
reinaba a sus anchas.
Detenida por un instante junto al
marco de entrada , la elegante figura femenina respiraba con cierta dificultad.
El aire , pesado, parecía cargar una humedad añeja, más propia del puerto que de una casa , aunque
ésta no estuviera situada muy lejos del mar .
El silencio habido en la estancia contrastaba con el ligero resonar de una
respiración que no era la suya , de una presencia que ella conocía demasiado
bien .
Pese a las mil y una ideas que sobrevolaban su cabeza respecto a lo qué
podría encontrar nada más provocar que la luz del exterior entrase entre
aquellas cuatro paredes , pese a
desconocer , dado el paso del tiempo
transcurrido desde la última vez que estuviera allí , siquiera su actual
aspecto o cómo reaccionaría , ello no le impidió , sin mediar palabra alguna ,
adentrarse con determinación en la estancia y dirigirse hacia una de las
ventanas para abrir el cortinaje .
Retenida en aquel lugar por un instante , observó como la línea del
horizonte se perdía y desdibujaba los límites ciertos de un mar, el del Norte ,
que la recibía , una vez más , mostrando su bravura intensa y peligrosa y
pese a ello , su intranquilidad , la que mantenía su tensión frente a este
reencuentro , permanecía allí dentro ,
entre aquellas dos mujeres , la que después de tantos años había decidido
regresar por ella y la que ahora la
observaba .
Sin darse la vuelta aún , optó por
realizar la misma maniobra en el ventanal situado a su derecha , contemplando ,
con sólo girar ligeramente su cabeza
hacia la pared más cercana , como la luz jugaba de forma misteriosa con las
pequeñas motas de polvo que sobrevolaban
de forma desesperada en una habitación con demasiados recuerdos
para las dos .
Temerosa , hubo de armarse de valor
para darse la vuelta pero aún más para contener las lágrimas por algo que no podía llegar a imaginar . Sus ojos , ojos que recordaba llorosos y
desesperados , suplicantes , incrédulos
ante lo que acababa de suceder en aquel entonces , ahora hacían gala de
una inmensa oscuridad , de una increíble tristeza . Aquella jovialidad de
antaño que la caracterizara , se había
consumido con el paso de unos años en los que su encierro voluntario , a
especie de castigo autoinflingido, de penitencia autoimpuesta por el mayor de
los pecados que ante el Altísimo podrían haberse cometido , ejercido ya desde el matrimonio , había ejercido de patrón de envejecimiento
prematuro , palideciendo su piel antes sonrosada , adelgazando en exceso una
figura de las que se recordaba conservar dulces curvas y afilado en extremo un rostro cuyas
mejillas permanecían como acompañantes fieles de una amplia sonrisa que jamás
faltó .
Sólo su cabello , recogido a la
perfección y de forma distinguida , dio pistas sobre lo único que posiblemente
no hubiera cambiado en todos estos años : la exquisitez y pulcritud en las formas a
través de la apariencia .
No siendo educada entre
algodones ni en las mejores escuelas ,
desconociéndose hasta su propio origen , Victoria tuvo que aprender por sí
misma , a través de la atenta observación
hacia los demás , aquellas normas de social cumplimiento que se le requerían a
toda señorita para ser bien merecida y
estimada en cualquier ámbito social .
Discreta y callada , nunca destacó por poseer una belleza extrema pero sí un cierto encanto personal y una personalidad
tremendamente dulce que provocaban que no pudiera pasar tan inadvertida como
pretendía .
Nadie supo nada de ella , de su
pasado , de aquellos tres primeros años antes de su llegada a St. Andrews . Las
preguntas soslayadas y los rumores cesaron mucho más pronto de lo que era de
imaginar puesto que por su carácter ,
Victoria supo ganarse a todo aquel que la rodeaba , hasta que …
No. Elena no la recordaba tal cual la
estaba viendo ahora , sentada en la cama , vestida de riguroso luto , con las
manos entrelazadas en las que aún se portaba el anillo y mirada perdida en unos ojos sin vida aparente que se negaban a
desviarse de un punto concreto de la pared
que tenían en frente .
¿Qué podía decirle ? ¿Cómo dirigirse
a ella cuándo a quién esperaba encontrar , al menos en su mente , ni siquiera
se le parecía ?
Apenas la vio pestañear alguna vez
durante el tiempo en el que trataba de
configurar toda una suerte de palabras que necesitaba decirle , dudando si
quiera sobre si pudiera estar viva, lo
que resolvía de inmediato cuando comprobaba que su pecho oscilaba con suavidad
.
Desesperada ante la posibilidad de
que la locura pudiera haberse apropiado de su persona decidió dirigirse a ella para intentar conseguir una
reacción , algo que le propiciase un
poco de tranquilidad , aparentando la mayor normalidad de la que era capaz .
·
ELENA
: ¡ Por dios Victoria , mírate ! ¿Aun
así? Con el día tan maravilloso que hace fuera .
Ni un solo gesto , siquiera un
pestañeo como reacción plausible .
·
ELENA
: ¿No crees que ya es hora de que te de la luz del sol? Cámbiate . Hace un día de primavera espléndido y no hay porque desaprovecharlo .
Ante la ausencia de una respuesta por
mínima que fuera , se acercó con determinación al gran arcón de madera añeja colocado
a los pies de la cama , abriéndolo .
Negro , sólo había negro en cada vestido que se resguardaba . Apenas
seis contados en inmejorable estado y doblados
con tanta perfección que no daban la impresión de haber salido de allí
jamás . Desviando entonces sus ojos hacia la parte baja del vestido que portaba la impertérrita dueña de la casa
, observó que sus bordes se encontraban ligeramente desechos y que con la
claridad de la luz , hasta su tono de negro parecía muy desgastado tendiendo a gris . Entonces, su voz se tornó mucho más seria .
·
ELENA
: Hoy ya no deberías llevarlo puesto .
La mujer a la que esas palabras se
dirigían apenas ladeó la cabeza hacia el lugar del que procedía la voz .
·
ELENA
: Y tampoco tendrías porque permanecer encerrada entre estas cuatro paredes .
¿Estos cinco años no han sido suficientes ? ¿Tampoco los once anteriores ?
Y la cabeza de su acompañante
femenina volvió a su posición original .
Ante la inacción mostrada , en mitad
de un arrebato de rabia , Elena se sentó a su lado dispuesta a no desistir en su empeño .
·
ELENA
: Durante todos estos años he venido
desde St Andrews , cruzando los caminos en plena noche , con el único objetivo
de comprobar por mí misma cómo te encontrabas , y durante todos y cada uno de
ellos ,sólo he recibido apenas unas palabras de las doncellas que te atendían
y … muy a mi pesar , he debido conformarme
regresando sin haberte visto y
ahora que por fin la cuenta de los días ha finalizado , que todo ha pasado y
que la normalidad debería estar presente y hacerse con todo , sólo me cabe
seguir padeciendo tu desaprobación más silenciosa .
Como si de una figura de frío mármol
se tratase , aquellas palabras no la
conmovieron ni hicieron que Victoria desviase sus ojos del que hasta entonces
parecía su único centro de atención.
·
ELENA
: Está bien . – Señaló resignada - .
Saliendo de la habitación , hizó llamar a una de las doncellas para que se personase mientras volvía al interior . Delante del gran arcón , comenzó a extraer aquellos vestidos y a lanzarlos al suelo ,
al lado suyo . Cuando una de las
muchachas hubo aparecido mandató que se los llevasen y los quemasen de
inmediato . La joven , dudosa , trató de buscar una reafirmación por parte de
su señora sin lograr éxito alguno , ante lo cual , Elena hubo de reiterarle , alterada , la
orden que acababa de recibir .
La doncella , visiblemente preocupada
, se dispuso a recoger los vestidos con la mayor prontitud posible mientras
quién parecía , a la vista de todos , haber asumido el control de
la casa , continuaba revisando el arcón en busca de algún vestido antiguo que
pudiera utilizar mientras tanto . Tras
obtener un resultado colmado de camisones
en blanco impoluto , optó por comunicarle cuál sería el siguiente paso a llevar a cabo
.
·
ELENA
: Está bien . Ya veo que no sacaré nada en claro entre tus viejos ropajes .Le haré llegar un
mensaje a la Señora Dobson , mi modista . Le llevaré algunos vestidos míos que
creo te irán bien y que por sentimentalismo aún guardo a buen recaudo . Es más , creo que te llevaré conmigo de
regreso a mi casa . Te sentará divinamente salir y ver a otra gente . Además
, aún tenemos a nuestros conocidos de
St. Andrews , los cuales no han dejado de acordarse de ti , por cierto .
Sin reacción . Aquellas palabras
rebotaban como en un muro de piedra . Ni
un gesto , ni un cambio en su modo de proceder o de respirar , por mínimo que fuera . Nada hasta que …. La voz de Elena se tornó
más seria y determinante tras situarse
delante suya .
·
ELENA
: Frederick ha vuelto .
Un nombre . Un único nombre bastó para que
Victoria desviase la vista hacia ella
mientras apretaba sus manos con
fuerza .
·
ELENA
: Dicen que ha regresado con gran fortuna y muchas pretensiones tras detenerse en Glasgow. Al parecer ha encontrado socios interesados
en invertir con él en sus afamadas nuevas empresas industriales , ya sabes ,
esas fábricas de las que todo el mundo habla , los grandes demonios de metal
que prodigan las más infames historias .
Tras tragar saliva , serena ,
Victoria se alzó de la cama para acercarse a una de las ventanas , cerrando sus
ojos para sentir más profundamente el calor del sol que iluminaba su cara .
·
ELENA:
Curiosa coincidencia ¿no crees ? Da la impresión de que no soy la única que ha
estado descontando los días de un
calendario .
La más joven de las dos abrió sus
ojos y respiró profundamente mientras
continuaba observando el exterior a través del
cristal .
·
VICTORIA
: ¿Cómo fue contigo ?
Aquella pregunta desconcertó a Elena
por un instante .
·
VICTORIA
: ¿Fue amable alguna vez , cariñoso ? Nunca has querido contármelo , aunque tal vez , a mí siempre me faltase el
valor suficiente para preguntar .
No se mencionaba su nombre y sin
embargo se sabía perfectamente de quién se
estaba hablando . Sin poder ocultar cierta
incomodidad , Elena trató de evitar responderle .
·
ELENA
: ¿Por qué me preguntas eso ahora ? ¿Por
qué cuestionar historias antiguas en
este momento ? Hace cinco años , Victoria , cinco años que lo enterraste . ¿Por qué volver hacia el
pasado y remover algo así cuando deberías pensar en disfrutar de tu vida , de la
libertad que ahora posees ?
Sin mirarla , Victoria volvió a
dirigirse a ella .
·
VICTORIA
: ¿Libertad ? Después de quince años ya no sé qué es eso . Durante quince años
he vivido lo que tú decidiste que para ti no era adecuado mientras
gozabas de aquello que me arrebataste y hasta tal punto resultó rentable el intercambio , que aún vives
desahogadamente de las rentas percibidas.
– Girándose , Elena pudo ver el cambio evidente en la expresión de su rostro - Me has robado quince años de mi vida y no
conforme con ello vuelves a hacerlo , vuelves a planificar cómo seguir
viviendo a mi costa mencionándome a Frederick . – Mostrándose desesperada - ¿
Cuándo vas a parar ? ¿Es que ni por un momento piensas detenerte ?
Palabras nunca antes escuchadas por Elena , de una madurez y desesperación
absolutas con las que nunca pensó que debiera enfrentarse antes y menos aún procediendo de ella .
La impotencia se hizo dueña de quién
hubo de escuchar tales reproches . La rabia contenida se apoderó de ella como
un ciclón del mar y no pudo , ni quiso , evitar reaccionar con los sentimientos
resguardados desde hace tantos años .
·
ELENA
: Niña desagradecida . ¡ Con todo lo que he hecho por ti y así me lo devuelves !
·
VICTORIA
: ¿ Por mí ? – El sonido estruendoso de una risa abierta y forzada resonó en
toda la habitación mientras sus ojos , llorosos , desataban la peor furia
- ¿Qué es lo que has hecho por mí salvo
convertirme en una desgraciada apresada en un matrimonio con alguien que sólo
tú conocías y sólo años más tarde averigüé por
qué ? ¿Qué es lo que has hecho por mí salvo beneficiarte de decisiones
en las que yo jamás pude decir nada , en las que me sentía sucia ficha de
intercambio a cambio de que tú mantuvieras tu mismo nivel de vida y tu posición
, bajo el precio acordado claro está ?
¿Qué lo hiciste por mí , por mi bien ? ¿ Dentro de ese “hacerlo todo por mi
bien” debo considerar incluidos los forzamientos a los que me vi sometida durante cada uno de los días y cada una de
las noches en que el alcohol se convertía en el mejor guía de su conducta ,
cada mordisco con el que acostumbraba a marcar a “su res” , sobrenombre con el
que me llamaba , y de los que aún conservo las marcas , cada arañazo producido
por sus sucias manos y propiciado sin motivo aparente , cada grito , cada
insulto y la pena de encierro por resultarle una vergüenza ? ¿Entra todo
eso en tu buen hacer para con mi persona …madre ?
Fría por completo quedó una Elena
cuya fuerza hubo desaparecido sin saber bien por qué . Verdades resonantes que agrietaban todo lo
que ella había considerado haber llevado a cabo para otorgarle una vida mejor
que la que ella pudo tener jamás y sin
embargo , como respuesta , un cruento desagradecimiento tras años de
silencio y rechazo . Cuando logró reaccionar , sólo una respuesta
le sirvió para contratacarla , sin que le importarle terminar desatando sus demonios
interiores .
·
ELENA
: En vista de tu escaso interés por la
vuelta de Frederick , quizás la de alguien que también parece haber estado
contando los días si te interese . Han
visto a Craig en el puerto .
Victoria retuvo la respiración
mientras su rostro se relajaba .
·
ELENA
: Ya veo que esa sigue siendo harina de otro costal .
·
VICTORIA
: No se te ocurra ni mentarlo . ¡ No te
atrevas a ensuciar su nombre o…!
·
ELENA
: ¿ O…? Sólo una cosa voy a decirte
Victoria , ese hombre jamás te convino y no lo hará nunca . Siempre aferrada a
tus malditos sueños infantiles que no trajeron nada bueno . ¿Y tú eres la que me acusa de haber escogido
para ti una mala vida? ¿ Qué crees que te hubiera esperado con él , sin fortuna
, sin labor conocida , sin apellido ni familia a la que aferrarse ?
Visiblemente perjudicada por ese último
anuncio , Victoria intentaba mantener la
respiración y guardar una calma que su madre parecía empeñada en aturdir con cada segundo de más que permanecía en aquel habitáculo , junto a ella .
·
VICTORIA
: Deja de una vez el papel que has decidido interpretar madre . Edward es y será
lo que tú siempre deseaste para ti y nunca pudiste conseguir , lo único
verdaderamente puro y cierto que he tenido en mi vida y el hecho de
tenerle frente a ti o siquiera de verle , te recuerda aquello que
dejaste escapar porque la conveniencia social y el dinero era lo que siempre
ambicionaste . Ahora madre , tienes la posición , el dinero y el nombre . El respeto de todos . Pero también tienes un alma tan oscura que te
reconcome por dentro y la amargura de
saber que jamás podrás volver a tener lo que siempre anhelaste con él porque
no tenía nombre , posición , ni dinero , ni familia ni un prestigioso empleo con el que
mantenerte. – Acercándose su rostro al
de ella , apenas rebajó su voz como un
susurro - Tú lo dijiste antes , madre . Ya pagué el precio y tú condena .
Ahora soy libre para vivir mi vida y tú … no estás en ella .
Tratando de no evidenciar sus más íntimos
deseos de abofetearla , se recompuso como pudo mientras se disponía a marcharse
. A medio camino , sólo se detuvo para
comunicarle el verdadero motivo que la había traído , en principio , hasta allí
una vez más .
·
ELENA
: Más tarde o más temprano todos debemos pagar un justo precio por nuestros
actos , una penitencia por nuestros pecados
y hacer sacrificios que no haríamos de ninguna de las maneras si las circunstancias
no reclamasen su propia dosis de sangre y eso es algo que tú , mejor que
nadie , deberías saber . – Respiró hondo antes de proseguir - Mandaré llamar a
la Sra . Dobson para que traiga unas telas de su tienda y venga con su
asistente . Después de hoy creo que lo vas a necesitar . Frederick ha dispuesto
celebrar un baile , en su casa de St. Andrews , el próximo viernes . Es su
forma de celebrar su bienvenida , ya
sabes cómo es . Creo , sinceramente ,
que deberías asistir , claro que … -
volvió la cabeza hacia ella de nuevo – como mujer libre que eres , me
temo que sólo a ti incumbe la decisión .
Y sólo el sonido de la puerta
cerrarse tras ella , condujo a Victoria a una realidad , la suya a partir de
ese día y a una sola idea , aquella que
la hiciera sobrevivir durante los últimos dieciséis años .
ANA PATRICIA CRUZ
LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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