Una desazón entre la cabeza y
el corazón ,
un giro interminable de
vueltas sin control ,
una búsqueda sin fín y un
final sin fecha prevista ,
un viaje interminable hacia
ninguna parte .
Quisiera poder volver a tener
ese control que desean los demás ,
una vida perfecta a imagen de
los demás ,
abrazar ese concepto manido de
felicidad del que presumen quienes no han sabido vivir otra cosa ,
y apartar los lamentos
acumulados durante mis insignificantes años de existencia .
Quisiera vivir otra vida ,
sentirme amada en brazos que correspondan ,
y la ternura de unos labios a
los que poder hacer míos una y otra vez sin motivo .
Quisiera tener alguien a quién
importar y que me importe,
una almohada real de carne y hueso sobre la que descansar en
paz de una vez ,
sobre la que poder soñar ,
sobre la que no tener que
lamentarme .
Un mundo de locos en el que yo soy la más cuerda ,
la que grita más alto,
la que araña las paredes con
la mejor motivación
cuando las sombras me recuerdan tu cuerpo
y el viento me silba tu nombre
.
Un tañido de campanas soy
capaz de escuchar ,
anuncian las almas en pena en
su largo caminar hacia un destino a ninguna
parte
mientras yo las acompaño
sólo para ver si al final
estás tú.
Una locura indefinible y advertida .
Toxicidad en la piel al menor
roce ,
pura obsesión que nos convierte en imbéciles del
seguimiento hacia donde los demás van
cuando en realidad queremos
romper en busca de una oportunidad .
Daño y autolesión con cada
caricia que dejamos de darnos en una
distancia fatal ,
con cada palabra que no somos
capaces de decirnos .
Cristales rotos como mi
corazón yacen el frío suelo
como muestra del instinto
animal ,
una disculpa velada necesitada
de escucharse y jamás dicha ,
arrepentimiento en estado puro
como penitencia .
Lamentos sordos ante los oídos
de mi mundo
mientras busco donde
encerrarme por siempre .
Esperanza aferrada a que
vuelvas y olvides para comenzar de cero ,
una vez más y serán ocho mil .
Autodestrucción que engancha
como la vida misma ,
que nos convirtió en adictos a
lo nuestro ,
a aquello que sólo nosotros
podemos vivir
haciéndonos daño mientras nos
amamos .
Camino sin retorno como forma
de amar ,
locura maravillosa que
encierra nuestras almas en su jaula de oro particular
de la que la llave , partida en
dos ,
sólo se completa cuando estás conmigo .
Vida incompleta sin aire puro
si tú no estás
y sólo un deseo para continuar : no dejar de amarte nunca
.
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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