domingo, 29 de julio de 2018

LA CÁMARA .CAPÍTULO CUARTO : EMPEZAR DE CERO ( Segunda parte )( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2017)


LA CÁMARA

CAPÍTULO CUARTO : EMPEZAR DE CERO ( Segunda  parte )


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Apenas pudieron terciar palabra entre ambos . Los nervios hacían de Ángelo algo parecido a un demonio vivo  mientras que la desagradable sensación, en el cuerpo del periodista ,se negaba a desaparecer .
Aquellos malditos ojos minúsculos  que le observaban atemorizados , producían mucho más miedo que su propia voz, amenazante, semejante a la que en su imaginación más remota , siendo niño, adjudicó a las brujas de los cuentos y de las historias que su abuela le contaba  poco antes de irse  dormir  o ante la chimenea,  durante los días previos de Navidad .

La impronta velocística acometida por el comisario , sumado a su ofuscación, le convertían en un peligro a tener en cuenta en una ciudad como Roma , conocida por ser de las peores en las que se manejaba el tráfico urbano .

Aferrado al volante como si le fuera la vida en ello , Gabriel le oía murmurar algo,  sin lograr distinguir  que decía en realidad por más que tratase de afinar los oídos .
Ángelo mantenía consigo mismo  un  monólogo harto difícil que le exasperaba a cada palabra emitida en vez de relajarle, obligándole  de forma involuntaria   a pisar el acelerador o incluso a no prestar la debida atención a las señales de precaución .  Ni siquiera las sendas pitadas recibidas tras saltarse algunos cedas el paso le sirvieron como escarmiento , ni le trajeron de vuelta a la realidad en la que se encontraba .


¿El destino? Cualquiera . Sólo quien manejaba el vehículo podía conocerlo y , sin embargo , pareciera llevado más por un instinto salvaje de desfogue que por tener en claro a dónde dirigirse .

Asegurándose de que el cinturón de seguridad se encontraba bien ajustado , Gabriel no perdió oportunidad de ir tratando de reconocer los lugares por los que pasaban a través de su visión al otro lado de la ventanilla , aquella que le aislaba del frío reinante especialmente intenso ese año .

Pese al tiempo pasado desde la última vez que estuviera en ella y paseara por esas avenidas  y callejuelas , no sería hasta veinte minutos después,  cuando  le pareció reconocer el barrio,   puesto que no parecía haber cambiado , sin embargo , lejos de  conseguir la resolución a sus dudas una vez se hubo detenido el coche , éstas prosiguieron martilleando su propia ansiedad durante la prosecución del paseo a pie , a un paso considerable , con el que el exsacerdote se vio obligado a seguir a su colega .

Parado por fin ante la puerta de un edificio viejo , verle buscar de forma compulsiva entre sus bolsillos, mientras trataba de hacer memoria de lo que posiblemente pudiera resultar la última ubicación factible de unas llaves , resultaba todo un espectáculo . 
Su elevado estado de nerviosismo llegó a desquiciar a un Gabriel  que no sabía qué decirle o qué hacer para que lograse recomponerse . En el fondo , no entendía qué le ofuscaba tanto de lo sucedido,  salvo por lo que consideraba como una soberana pérdida de tiempo , algo que ya le había quedado muy claro que no soportaba .

Tras aparentemente no encontrarlas  pese a haber hecho ruido con ellas , su acompañante se lanzó sobre él deteniéndole  los brazos con ambas manos . A continuación , le hizo apartarlas y tras tocar la chaqueta por su parte exterior , se adentró en el bolsillo lateral izquierdo extrayéndolas,  esperando un gesto de aprobación por parte del propietario .
Cogiéndolas , su ofuscación no parecía desaparecer ,  sin embargo ,  se mostraba algo más templado incluso cuando sin decirle nada , tras abrir la puerta de la que era su casa , se la dejó abierta para que pasase .

Aquel no era el típico piso de soltero y Gabriel lo sabía bien  porque había visto y hasta compartidos unos cuantos , pero en el fondo , algo sí tenía en común con los que poseían o en los que convivían jóvenes solteros sin  más responsabilidad que los libros y divertirse ávidamente durante los fines de semana  : el desorden .  Un maremágnum de elementos distorsionados y sacados de contexto , cosas que debían estar en estanterías,    muebles ubicados para depositar objetos que ahora componían una extraña suerte de   descompensación  entre vacíos e inestabilidad  por el peso de lo que portaban   y  sus numerosas baldas dobladas . Ropa que aparecía colgada en los lugares más insospechados  y hasta la tumultuosa visión de un fregadero que ocasionaría una catarsis de gritos  y palabras malsonantes en cualquier madre que viera en lo que se había convertido su retoño .

Lejos de pensar que estando en su propia casa podría irse encontrando más calmado , la búsqueda de forma ansiosa de algo que esta vez  su acompañante no pudo predecir ,  continúo siendo la auténtica protagonista de sus desvelos y aspavientos . Mientras tanto , Ángelo aprovechaba para tratar de recoger algo de aquel especial campo de batalla personal al que se le notaba la falta de una buena mano femenina .
La casa , de por sí antigua , transmitía  que había gozado de esa mano cuidadosa y detallista tiempo atrás ,  pero ahora , el panorama que atemperaba no podía resultar más desolador .

·        GABRIEL : Quizás si intentases tranquilizarte…  la búsqueda de lo que sea que estés tratando de encontrar te resultaría más fácil , al menos  te acordarías de dónde lo pusiste .

Pero sólo el sonido de las cosas, al chocar contra el suelo,  precipitadas mientras eran cambiadas de lugar y de las puertas de algunos muebles al  cerrarlas  de forma brusca , colmató una incipiente conversación caída en el más absoluto de los fracasos antes , incluso , de tener lugar .

·        GABRIEL : Suelo caracterizarme por ser una persona más bien atemperada y paciente , que no se altera con facilidad , pero reconozco que tú estás consiguiendo  que me replantee la utilidad de dichos principios propios de mi carácter .

Ante la ignorancia más supina no sólo de sus palabras sino incluso de su presencia allí dentro , optó por interponerse entre él y el siguiente montón de cosas que habría de desarmar sin sentido alguno .

·        GABRIEL : ¡ Quieres parar de una vez !

Nunca alzaba la voz. Por regla general no le gustaba hacerlo  y de hecho  no recordaba la última vez que tuvo que gritarle a alguien , pero en este caso  resultó sumamente efectivo .

Tras comprobar que  había logrado centrarle y detenerle en su ímpetu , decidió sonsacarle en qué podía serle  útil .

·        GABRIEL : Bien .Estando todos de vuelta a la tierra ,  si me dices qué estás buscando quizás pueda serte de ayuda , lo que  - mirando a su alrededor – me temo que no será nada fácil a juzgar como está todo .

Sin mediar palabra aún, extrañamente , el policía se acercó hasta un sillón orejero que tenía en la sala principal , apartó con cuidado lo que lo poblaba convirtiéndolo en   inoperativo para desempeñar su labor  y procedió a sentarse.

Aquella tranquilidad sobrevenida no dejaba del todo relajado a Gabriel , especialmente , porque su acompañante aún parecía ubicado en su particular mundo y con la mirada ida hacia no se sabía dónde , hasta que comenzó a hablar, con los ojos perdidos en el mismo sitio .

·        ÁNGELO : Tenemos un código con ella . Una especie de clave . Desde hace años . – Sin que hiciera falta dar más detalles , su compañero temporal sabía perfectamente de quién hablaba – Cuando todo esto empezó andábamos muy perdidos . Ninguno de los que estábamos en la comisaría habíamos visto algo así jamás , ni siquiera podíamos compararlo con nada de lo que hubiéramos visto antes y eso que algunos ya nos habíamos topado con sucesos desagradables y escabrosos. Supongo que es el precio que tienes que pagar por vivir   en una ciudad donde las prácticas mafiosas hasta se llevan a cabo por quienes no son capaces de otra cosa, salvo imitar .

Al principio no me percaté de ella . Era una vieja curiosa más que se acercaba para satisfacer  su propio sentido morboso , pero aquella no fue la única vez que la vi . Cuando apareció la siguiente mujer allí estaba, al igual que con   las demás ,  mirándolas con auténtica pena , moviendo los labios , como si les hablase .

Cuando descubrimos a la quinta víctima , al verla en el lugar donde descubrieron el cuerpo , fui a dar con ella y cuando me acerqué , cuando la tuve justo en frente , a pocos centímetros , antes de que pudiera decirle nada , me cogió de uno de los brazos y apretando con mucha fuerza  me miró a los ojos tal como lo ha hecho contigo para decirme  lo mismo que me ha dicho hoy .

·        GABRIEL  : Contigo se refirió a una fecha  y a decirle algo  a alguien, a  una mujer ¿ a qué se refería ?

·        ÁNGELO  : Necesito un café ¿quieres uno? – Le preguntó mientras se levantaba -.

·        GABRIEL  : Claro .

Buscando unas tazas  que a continuación fregaría bien y las partes de una desarmada cafetera que acabó montando de nuevo , la cargó de agua y del polvo marrón correspondiente  y la puso al fuego , y mientras esperaba que éste saliese,  
apoyado en la encimera de la cocina  ,  le respondió .

·        ÁNGELO : Bernadette . Es a ella a quién se refería y a quién se refirió cuando la vi por primera vez y me cogió del brazo , pero sin mentar su nombre . Entonces recuerdo que me asusté . ¿Cómo podía saber nadie esa historia , ese capítulo de mi vida resguardado en mis secretos  y menos una vieja con aspecto de loca  a la que no había visto en mi vida ? Pues lo sabía . Lo sabía . – Expresó resignado -.

Sé que resulta difícil de creer , pero  terminé buscándola  durante meses hasta que di con ella y su dirección. Me presenté una tarde en su casa y estuvimos hablando una hora , quizás dos , no me acuerdo  bien .  Te aseguro que ni yo mismo podía creer lo que estaba escuchando salir de su voz , hasta pensé que podía ser una manipulación orquestada por alguien para vengarse , hacer que yo supiera  que alguien más conocía mi historia . 

Poco antes de marcharme , su voz cambió y la conversación tomó otros derroteros .  Comenzó a hablarme de las víctimas , a darme detalles que ni nosotros  habíamos conseguido averiguar y no sólo de las más recientes  sino incluso de las más antiguas . Era increíble la nitidez de detalles que aquella vieja loca me daba  , otorgándome nuevas vías para continuar investigando .  Fue ella la que hizo que me replanteara la posibilidad de que el Vaticano estuviese envuelto en todo esto , pero ¿cómo explicárselo así a mis superiores de entonces ? Hubieran creído que estaba borracho o había perdido la cabeza .
Así , que me limité a incluir los datos que recababa y ella me iba diciendo en los respectivos informes desde aquel mismo instante y , al final resultó ser como un punto y aparte en todo  . A partir de entonces , la investigación se derivó , se abrieron frentes nuevos y los equipos existentes se multiplicaron con más personal siendo reasignados . Derivaciones con nuevos resultados que salían a flote a raíz de las locuras visionarias de una vieja tratada como una bruja que ha resultado ser una médium de lo más eficaz para desgracia o suerte nuestra .

El silbido  característico de la cafetera les señalaba que el ansiado manjar estaba listo para ser servido y apreciado en toda su sabor y textura .  Sumamente cargado y con cuerpo , como solían degustarlo los italianos  o al menos  éste .

·        GABRIEL : ¿ Y en cuánto se acercaron demasiado …?

·        ÁNGELO : - Sonriéndose resignado - Todo terminó fastidiándose de la peor manera . Comenzamos a recibir notificaciones de jueces conocidos . Los envíos ,  casi siempre , coincidían con temporadas electorales así que su interés siempre conllevaba  un resultado único : no perjudicarles en sus aspiraciones . Política y mafia eclesiástica , ya  me entiendes .

Tras entregarle la taza ,  se percató de que se encontraba muy pensativo .

·        ÁNGELO : ¿Atando cabos ?

·        GABRIEL : No especialmente.  – bebió un sorbo y gesticuló su total aprobación - . ¿A qué se refería la anciana con decirle qué a Bernadette ?

Observado el café moverse en el interior de su taza , humedeció sus labios y respiró todo lo hondo de lo que fue capaz .

·        ÁNGELO :  Un día , durante una visita a su casa ,  me cogió del brazo poco antes de marcharme . Todo  hasta entonces había resultado de lo más normal , hablando de los casos habituales , pero de pronto le palideció la piel y se puso muy nerviosa y a sudar , de manera muy similar a como se ha puesto contigo . Mirándome a los ojos , ante mi insistencia , me dijo lo mismo que hoy . Yo no entendía de qué hablaba o a qué se refería  y de pronto , apretó con su mano mi brazo con fuerza inusitada y me dijo que había visto a un niño cubierto de barro y ramas en el fondo de un pozo , con unos símbolos concretos en su exterior .  Un viejo pozo de piedra en cuyo borde unas manos  sostuvieron al niño  hasta soltarlo .  


Gabriel , que se disponía a beber , no pudo hacerlo , depositando la taza encima de la mesa  mientras él , observando al periodista , sabía a la perfección en quién estaba pensando.


·        ÁNGELO – Sí, en ese mismo nombre pensé yo , pero por más que intenté sonsacarla no logré que me dijera nada , salvo la descripción de lo que se suponía era el lugar de ubicación del pozo . Imágenes borrosas , símbolos sin sentido ni colocación precisa .


·        GABRIEL : Así que tuviste que quedarte con la duda .

Con su taza en el borde sus labios ….

·        ÁNGELO :  Su madre es una de esas mujeres de antes , una italiana nacida y criada en lo profundo del campo , con inviolables principios religiosos.  Admitió a su nieto a cambió de no volver a verla ni a saber nada de ella y se comprometió a criarlo con la rectitud propia de un hombre de bien .  Para Bernadette fue un duro golpe pero no le quedó más remedio , no tenía a nadie más para dejárselo .
Desde entonces , ella ha vivido con el recuerdo del niño mientras lo tuvo pero nada más sabe de él , desde hace años .
Cuando la vieja me hubo contado aquello , nada quise decirle , no me pareció prudente conociéndola  así que , comencé a buscarlo  tras confirmar , por otra vía , que el niño  hacía mucho que no se hallaba en aquella casa .  
Así que , irónicamente , busqué y busqué , yo solo , en mis ratos y días libres . Resulta muy curioso darte cuenta de la cantidad de recursos que ofrece esta ciudad y en los que no recalas  hasta que los necesitas .
No obtuve muchos detalles , es cierto , pero por el tipo de pozo viejo de piedra , caí en la cuenta de que debía iniciar la búsqueda por los conventos y monasterios de la ciudad . la vieja no tenía demasiados recursos ni cerebro para idear llevarlo a cualquier otra parte , claro que , si tenemos en cuenta que solo ,en la ciudad de Roma , hay más de cien conventos de los cuales , la mayoría , permiten  la pernoctación de los turistas , según la avidez y el tiempo de que dispones … la búsqueda podría alargarse años .  

Aquella mirada melancólica volvía a su rostro . La búsqueda de una confirmación emanada de las entrañas de una vieja , se había convertido en su sino personal , en su hito a solventar , en el caso más difícil con el que se había encontrado a lo largo de su carrera , sin saber , a ciencia cierta , qué acabaría hallando   o , en mayor medida , cómo comunicarle el resultado , fuese cual fuese , a su adorada, por siempre , Bernadette . Una promesa hecha consigo mismo que se había convertido en su segunda obsesión y en su propio acto de constricción .

Un café alargado en horas  que le llevó a dejarle solo pasadas las dos de la mañana . Insistiendo en llevarle de vuelta al hotel , en su coche , Gabriel prefirió que se quedase en casa tratando de tranquilizarse . necesitaba descansar física y mentalmente para poder continuar con el trabajo  al día siguiente .

Un paseo por aquellas solitarias calles , humedecidas por el sereno reinante caído durante horas . Un inhóspito silencio , acompasado por el sonido , tardío , de algún ave nocturna y , de fondo , sus pasos , sus exclusivos  y sonoros pasos en la calzada de piedra antigua .

Sin tráfico del que percatarse o que molestara, Gabriel decidió obtener otra perspectiva diferente de aquellas paredes altas y viejas que le rodeaban por completo  , las mismas que recordaba haber disfrutado de día  o con la semioscuridad de alguna tarde- noche de verano  en las pocas ocasiones que logró escapar de aquella “prisión” de boato ceremonial y frío mármol por la única salida posible sin ser visto , los túneles , aquellos pasadizos secretos de los que todo el mundo hablaba o había oído hablar  y que él había convertido en su  única vía de escape  hacia la libertad , en medio de la oscuridad y la soledad de la noche , de los indeseables de los que ocultarse aunque los reales fueran los que convivieran con él .
Y durante su largo caminar , a cada paso dado , el aire a añejo se introducía por su nariz hasta penetrar , como un invasor , en sus pulmones , dejando cierto regusto agrío en la boca .

Roma , una ciudad hermosa por muchas razones de la que él , para su desgracia , no podía guardar buenos recuerdos . La que provocó en él sus más sinceros temores infantiles pero  que supo , también , arroparle como  la madre loba que la hubo de fundar , abarcando con sus misteriosos brazos  al retoño necesitado de gritar , de olvidar las caricias inmerecidas de quién lo convirtió en un capricho , en un juguete rasgado , desecho .

Roma lo vio crecer y soñar  apostado en sus colinas , planear  una vida lejos de ella  y a conservar la memoria viva de lo que le convirtió en lo que es hoy , con sus temores  y sus lazadas de llanto inmenso tras el refugio inusitado de alguna de las esquinas , en la gran biblioteca .  
Habitual del Baptisterio , muchas noches pasaron intramuros , frente a las columnatas o en  su interior , tratando de conciliar un sueño que no fuese interrumpido por el rostro de quién quería hacerle hombre a su imagen y semejanza , de aquel que aspiraba a ser algo más que su mentor y que , a diferencia de los otros ,  siempre le trató con mucha más indulgencia .

Luces teñidas de amarillo tenue que juegan a su anchas con las sombras  de los vetustos balcones  o de las envejecidas ventanas tras las cuales se mecen , en cunas de colores  y sangre , una historia vital , distinta , concluyente , íntima .  
La capital de la “santa madre iglesia católica “, determinada así por una suposición sobre los datos nada verificados de un enterramiento sagrado , el de San Pedro  . Una institución tan negra en su historia como poco clara en sus predicamentos respecto a la palabra de un dios supuestamente bondadoso y con voto de pobreza perpetuo al que los habidos en su interior , corrompieron de la peor forma posible ,  sin hartarse de acumular  riquezas  arrebatadas a otros .

Pasos . Sólo podía escuchar los suyos , sin embargo , tenía la sensación de  no encontrarse  así . Se detuvo , giró en redondo sobre sí mismo lentamente  en busca de algo o alguien , recaló en sombras engañosas  e incluso en la figura móvil de alguna rata perdida que golpease una lata , una orquestación excesivamente escandalosa para una ambientación tan lúgubre .  Observó , quieto y en silencio,  pero no halló nada , por lo que decidió proseguir  en su camino hacia el hotel .

Poco tiempo después , al cruzar una de las calles , logró visualizar el edificio , pero apenas descendía por  aquella calle empinada , el silencio se vio interrumpido por lo que ahora sí eran otros pasos distintos a los suyos .  Sin pensarlo dos veces , se detuvo . Deseaba comprobar hasta qué punto la sensación que albergaba  sólo era producto de un instinto disociado y confuso , pero de la misma forma que el silencio fue provocado , éste se mantuvo pronosticando la peor  de las ideas .  Volvió a caminar con absoluta tranquilidad , apenas unos diez pasos  y a continuación  se detuvo en seco de nuevo , volviendo el silencio  a abarcarlo todo .  
Sabía que le estaban siguiendo y aquel instinto tan suyo casi podía firmar de dónde provenía tal encargo aunque no quién lo ejecutaba . Dándose la vuelta con mucho sigilo  y movimientos lentos , retrocedió con rapidez sobre sus pasos a efectos de poder descubrir de quién se trataba , pero no vio a nadie , no sintió ninguna respiración , ningún gesto en medio de la oscuridad de los soportales .

Tratando de relajarse y volver a la normalidad , optó por apresurar su paso hasta la puerta del hotel  . Poco antes de abandonar la calle por la que deambulaba y cruzar hasta el vestíbulo ,  sintió que le observaban . La misma frialdad intencional e interés manifiesto que experimentó cuando se encontraba en la terraza de su habitación y vio a alguien en la calle , y de la misma forma que entonces , simplemente se dio la vuelta  muy lentamente . El mismo abrigo . El mismo sombrero. El mismo hombre .

ANA PATRICIA CRUZ LOPEZ
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