LA CÁMARA
CAPÍTULO CUARTO : EMPEZAR DE CERO ( Segunda parte )
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Apenas pudieron terciar palabra entre ambos . Los nervios hacían
de Ángelo algo parecido a un demonio vivo
mientras que la desagradable sensación, en el cuerpo del periodista ,se
negaba a desaparecer .
Aquellos malditos ojos minúsculos
que le observaban atemorizados , producían mucho más miedo que su propia
voz, amenazante, semejante a la que en su imaginación más remota , siendo niño,
adjudicó a las brujas de los cuentos y de las historias que su abuela le
contaba poco antes de irse dormir
o ante la chimenea, durante los
días previos de Navidad .
La impronta velocística acometida por el comisario , sumado a su
ofuscación, le convertían en un peligro a tener en cuenta en una ciudad como
Roma , conocida por ser de las peores en las que se manejaba el tráfico urbano
.
Aferrado al volante como si le fuera la vida en ello , Gabriel le
oía murmurar algo, sin lograr distinguir
que decía en realidad por más que
tratase de afinar los oídos .
Ángelo mantenía consigo mismo un
monólogo harto difícil que le exasperaba a cada palabra emitida en vez
de relajarle, obligándole de forma
involuntaria a pisar el acelerador o
incluso a no prestar la debida atención a las señales de precaución . Ni siquiera las sendas pitadas recibidas tras
saltarse algunos cedas el paso le sirvieron como escarmiento , ni le trajeron
de vuelta a la realidad en la que se encontraba .
¿El destino? Cualquiera . Sólo quien manejaba el vehículo podía
conocerlo y , sin embargo , pareciera llevado más por un instinto salvaje de
desfogue que por tener en claro a dónde dirigirse .
Asegurándose de que el cinturón de seguridad se encontraba bien
ajustado , Gabriel no perdió oportunidad de ir tratando de reconocer los
lugares por los que pasaban a través de su visión al otro lado de la ventanilla
, aquella que le aislaba del frío reinante especialmente intenso ese año .
Pese al tiempo pasado desde la última vez que estuviera en ella y
paseara por esas avenidas y callejuelas
, no sería hasta veinte minutos después,
cuando le pareció reconocer el
barrio, puesto que no parecía haber
cambiado , sin embargo , lejos de
conseguir la resolución a sus dudas una vez se hubo detenido el coche ,
éstas prosiguieron martilleando su propia ansiedad durante la prosecución del
paseo a pie , a un paso considerable , con el que el exsacerdote se vio
obligado a seguir a su colega .
Parado por fin ante la puerta de un edificio viejo , verle buscar
de forma compulsiva entre sus bolsillos, mientras trataba de hacer memoria de
lo que posiblemente pudiera resultar la última ubicación factible de unas
llaves , resultaba todo un espectáculo .
Su elevado estado de nerviosismo llegó a desquiciar a un
Gabriel que no sabía qué decirle o qué
hacer para que lograse recomponerse . En el fondo , no entendía qué le ofuscaba
tanto de lo sucedido, salvo por lo que
consideraba como una soberana pérdida de tiempo , algo que ya le había quedado
muy claro que no soportaba .
Tras aparentemente no encontrarlas pese a haber hecho ruido con ellas , su
acompañante se lanzó sobre él deteniéndole
los brazos con ambas manos . A continuación , le hizo apartarlas y tras
tocar la chaqueta por su parte exterior , se adentró en el bolsillo lateral
izquierdo extrayéndolas, esperando un
gesto de aprobación por parte del propietario .
Cogiéndolas , su ofuscación no parecía desaparecer , sin embargo ,
se mostraba algo más templado incluso cuando sin decirle nada , tras
abrir la puerta de la que era su casa , se la dejó abierta para que pasase .
Aquel no era el típico piso de soltero y Gabriel lo sabía
bien porque había visto y hasta
compartidos unos cuantos , pero en el fondo , algo sí tenía en común con los
que poseían o en los que convivían jóvenes solteros sin más responsabilidad que los libros y
divertirse ávidamente durante los fines de semana : el desorden . Un maremágnum de elementos distorsionados y
sacados de contexto , cosas que debían estar en estanterías, muebles ubicados para depositar objetos que
ahora componían una extraña suerte de
descompensación entre vacíos e
inestabilidad por el peso de lo que
portaban y sus
numerosas baldas dobladas . Ropa que aparecía colgada en los lugares más
insospechados y hasta la tumultuosa
visión de un fregadero que ocasionaría una catarsis de gritos y palabras malsonantes en cualquier madre que
viera en lo que se había convertido su retoño .
Lejos de pensar que estando en su propia casa podría irse
encontrando más calmado , la búsqueda de forma ansiosa de algo que esta
vez su acompañante no pudo predecir , continúo siendo la auténtica protagonista de
sus desvelos y aspavientos . Mientras tanto , Ángelo aprovechaba para tratar de
recoger algo de aquel especial campo de batalla personal al que se le notaba la
falta de una buena mano femenina .
La casa , de por sí antigua , transmitía que había gozado de esa mano cuidadosa y
detallista tiempo atrás , pero ahora ,
el panorama que atemperaba no podía resultar más desolador .
·
GABRIEL :
Quizás si intentases tranquilizarte… la
búsqueda de lo que sea que estés tratando de encontrar te resultaría más fácil
, al menos te acordarías de dónde lo
pusiste .
Pero sólo el sonido de las cosas, al chocar contra el suelo, precipitadas mientras eran cambiadas de lugar
y de las puertas de algunos muebles al
cerrarlas de forma brusca ,
colmató una incipiente conversación caída en el más absoluto de los fracasos
antes , incluso , de tener lugar .
·
GABRIEL :
Suelo caracterizarme por ser una persona más bien atemperada y paciente , que
no se altera con facilidad , pero reconozco que tú estás consiguiendo que me replantee la utilidad de dichos
principios propios de mi carácter .
Ante la ignorancia más supina no sólo de sus palabras sino incluso
de su presencia allí dentro , optó por interponerse entre él y el siguiente
montón de cosas que habría de desarmar sin sentido alguno .
·
GABRIEL : ¡
Quieres parar de una vez !
Nunca alzaba la voz. Por regla general no le gustaba hacerlo y de hecho no recordaba la última vez que tuvo que
gritarle a alguien , pero en este caso
resultó sumamente efectivo .
Tras comprobar que había
logrado centrarle y detenerle en su ímpetu , decidió sonsacarle en qué podía
serle útil .
·
GABRIEL :
Bien .Estando todos de vuelta a la tierra , si me dices qué estás buscando quizás pueda
serte de ayuda , lo que - mirando a su
alrededor – me temo que no será nada fácil a juzgar como está todo .
Sin mediar palabra aún, extrañamente , el policía se acercó hasta
un sillón orejero que tenía en la sala principal , apartó con cuidado lo que lo
poblaba convirtiéndolo en inoperativo
para desempeñar su labor y procedió a
sentarse.
Aquella tranquilidad sobrevenida no dejaba del todo relajado a
Gabriel , especialmente , porque su acompañante aún parecía ubicado en su
particular mundo y con la mirada ida hacia no se sabía dónde , hasta que
comenzó a hablar, con los ojos perdidos en el mismo sitio .
·
ÁNGELO : Tenemos
un código con ella . Una especie de clave . Desde hace años . – Sin que hiciera
falta dar más detalles , su compañero temporal sabía perfectamente de quién
hablaba – Cuando todo esto empezó andábamos muy perdidos . Ninguno de los que
estábamos en la comisaría habíamos visto algo así jamás , ni siquiera podíamos
compararlo con nada de lo que hubiéramos visto antes y eso que algunos ya nos
habíamos topado con sucesos desagradables y escabrosos. Supongo que es el
precio que tienes que pagar por vivir en una ciudad donde las prácticas mafiosas
hasta se llevan a cabo por quienes no son capaces de otra cosa, salvo imitar .
Al principio no me percaté de
ella . Era una vieja curiosa más que se acercaba para satisfacer su propio sentido morboso , pero aquella no
fue la única vez que la vi . Cuando apareció la siguiente mujer allí estaba, al
igual que con las demás ,
mirándolas con auténtica pena , moviendo los labios , como si les
hablase .
Cuando descubrimos a la quinta
víctima , al verla en el lugar donde descubrieron el cuerpo , fui a dar con
ella y cuando me acerqué , cuando la tuve justo en frente , a pocos centímetros
, antes de que pudiera decirle nada , me cogió de uno de los brazos y apretando
con mucha fuerza me miró a los ojos tal
como lo ha hecho contigo para decirme lo
mismo que me ha dicho hoy .
·
GABRIEL : Contigo se refirió a una fecha y a decirle algo a alguien, a
una mujer ¿ a qué se refería ?
·
ÁNGELO : Necesito un café ¿quieres uno? – Le preguntó
mientras se levantaba -.
·
GABRIEL : Claro .
Buscando unas tazas que a
continuación fregaría bien y las partes de una desarmada cafetera que acabó
montando de nuevo , la cargó de agua y del polvo marrón correspondiente y la puso al fuego , y mientras esperaba que éste
saliese,
apoyado en la encimera de la cocina , le
respondió .
·
ÁNGELO :
Bernadette . Es a ella a quién se refería y a quién se refirió cuando la vi por
primera vez y me cogió del brazo , pero sin mentar su nombre . Entonces
recuerdo que me asusté . ¿Cómo podía saber nadie esa historia , ese capítulo de
mi vida resguardado en mis secretos y
menos una vieja con aspecto de loca a la
que no había visto en mi vida ? Pues lo sabía . Lo sabía . – Expresó resignado
-.
Sé que resulta difícil de creer ,
pero terminé buscándola durante meses hasta que di con ella y su
dirección. Me presenté una tarde en su casa y estuvimos hablando una hora ,
quizás dos , no me acuerdo bien . Te aseguro que ni yo mismo podía creer lo que
estaba escuchando salir de su voz , hasta pensé que podía ser una manipulación
orquestada por alguien para vengarse , hacer que yo supiera que alguien más conocía mi historia .
Poco antes de marcharme , su voz
cambió y la conversación tomó otros derroteros . Comenzó a hablarme de las víctimas , a darme
detalles que ni nosotros habíamos
conseguido averiguar y no sólo de las más recientes sino incluso de las más antiguas . Era increíble
la nitidez de detalles que aquella vieja loca me daba , otorgándome nuevas vías para continuar
investigando . Fue ella la que hizo que
me replanteara la posibilidad de que el Vaticano estuviese envuelto en todo
esto , pero ¿cómo explicárselo así a mis superiores de entonces ? Hubieran creído
que estaba borracho o había perdido la cabeza .
Así , que me limité a incluir los
datos que recababa y ella me iba diciendo en los respectivos informes desde
aquel mismo instante y , al final resultó ser como un punto y aparte en todo . A partir de entonces , la investigación se
derivó , se abrieron frentes nuevos y los equipos existentes se multiplicaron
con más personal siendo reasignados . Derivaciones con nuevos resultados que
salían a flote a raíz de las locuras visionarias de una vieja tratada como una
bruja que ha resultado ser una médium de lo más eficaz para desgracia o suerte
nuestra .
El silbido característico
de la cafetera les señalaba que el ansiado manjar estaba listo para ser servido
y apreciado en toda su sabor y textura .
Sumamente cargado y con cuerpo , como solían degustarlo los italianos o al menos
éste .
·
GABRIEL : ¿
Y en cuánto se acercaron demasiado …?
·
ÁNGELO : -
Sonriéndose resignado - Todo terminó fastidiándose de la peor manera .
Comenzamos a recibir notificaciones de jueces conocidos . Los envíos , casi siempre , coincidían con temporadas
electorales así que su interés siempre conllevaba un resultado único : no perjudicarles en sus
aspiraciones . Política y mafia eclesiástica , ya me entiendes .
Tras entregarle la taza ,
se percató de que se encontraba muy pensativo .
·
ÁNGELO :
¿Atando cabos ?
·
GABRIEL : No
especialmente. – bebió un sorbo y
gesticuló su total aprobación - . ¿A qué se refería la anciana con decirle qué
a Bernadette ?
Observado el café moverse en el interior de su taza , humedeció
sus labios y respiró todo lo hondo de lo que fue capaz .
·
ÁNGELO
: Un día , durante una visita a su casa
, me cogió del brazo poco antes de
marcharme . Todo hasta entonces había
resultado de lo más normal , hablando de los casos habituales , pero de pronto
le palideció la piel y se puso muy nerviosa y a sudar , de manera muy similar a
como se ha puesto contigo . Mirándome a los ojos , ante mi insistencia , me
dijo lo mismo que hoy . Yo no entendía de qué hablaba o a qué se refería y de pronto , apretó con su mano mi brazo con
fuerza inusitada y me dijo que había visto a un niño cubierto de barro y ramas
en el fondo de un pozo , con unos símbolos concretos en su exterior . Un viejo pozo de piedra en cuyo borde unas
manos sostuvieron al niño hasta soltarlo .
Gabriel , que se disponía a beber , no pudo hacerlo , depositando
la taza encima de la mesa mientras él ,
observando al periodista , sabía a la perfección en quién estaba pensando.
·
ÁNGELO – Sí,
en ese mismo nombre pensé yo , pero por más que intenté sonsacarla no logré que
me dijera nada , salvo la descripción de lo que se suponía era el lugar de
ubicación del pozo . Imágenes borrosas , símbolos sin sentido ni colocación
precisa .
·
GABRIEL : Así
que tuviste que quedarte con la duda .
Con su taza en el borde sus labios ….
·
ÁNGELO : Su madre es una de esas mujeres de antes , una
italiana nacida y criada en lo profundo del campo , con inviolables principios
religiosos. Admitió a su nieto a cambió
de no volver a verla ni a saber nada de ella y se comprometió a criarlo con la
rectitud propia de un hombre de bien . Para
Bernadette fue un duro golpe pero no le quedó más remedio , no tenía a nadie más
para dejárselo .
Desde entonces , ella ha vivido
con el recuerdo del niño mientras lo tuvo pero nada más sabe de él , desde hace
años .
Cuando la vieja me hubo contado
aquello , nada quise decirle , no me pareció prudente conociéndola así que , comencé a buscarlo tras confirmar , por otra vía , que el
niño hacía mucho que no se hallaba en
aquella casa .
Así que , irónicamente , busqué y
busqué , yo solo , en mis ratos y días libres . Resulta muy curioso darte
cuenta de la cantidad de recursos que ofrece esta ciudad y en los que no
recalas hasta que los necesitas .
No obtuve muchos detalles , es
cierto , pero por el tipo de pozo viejo de piedra , caí en la cuenta de que debía
iniciar la búsqueda por los conventos y monasterios de la ciudad . la vieja no
tenía demasiados recursos ni cerebro para idear llevarlo a cualquier otra parte
, claro que , si tenemos en cuenta que solo ,en la ciudad de Roma , hay más de
cien conventos de los cuales , la mayoría , permiten la pernoctación de los turistas , según la
avidez y el tiempo de que dispones … la búsqueda podría alargarse años .
Aquella mirada melancólica volvía a su rostro . La búsqueda de una
confirmación emanada de las entrañas de una vieja , se había convertido en su
sino personal , en su hito a solventar , en el caso más difícil con el que se
había encontrado a lo largo de su carrera , sin saber , a ciencia cierta , qué
acabaría hallando o , en mayor medida , cómo comunicarle el
resultado , fuese cual fuese , a su adorada, por siempre , Bernadette . Una promesa
hecha consigo mismo que se había convertido en su segunda obsesión y en su
propio acto de constricción .
Un café alargado en horas que
le llevó a dejarle solo pasadas las dos de la mañana . Insistiendo en llevarle
de vuelta al hotel , en su coche , Gabriel prefirió que se quedase en casa
tratando de tranquilizarse . necesitaba descansar física y mentalmente para
poder continuar con el trabajo al día
siguiente .
Un paseo por aquellas solitarias calles , humedecidas por el
sereno reinante caído durante horas . Un inhóspito silencio , acompasado por el
sonido , tardío , de algún ave nocturna y , de fondo , sus pasos , sus
exclusivos y sonoros pasos en la calzada
de piedra antigua .
Sin tráfico del que percatarse o que molestara, Gabriel decidió
obtener otra perspectiva diferente de aquellas paredes altas y viejas que le
rodeaban por completo , las mismas que
recordaba haber disfrutado de día o con
la semioscuridad de alguna tarde- noche de verano en las pocas ocasiones que logró escapar de
aquella “prisión” de boato ceremonial y frío mármol por la única salida posible
sin ser visto , los túneles , aquellos pasadizos secretos de los que todo el mundo
hablaba o había oído hablar y que él había
convertido en su única vía de
escape hacia la libertad , en medio de
la oscuridad y la soledad de la noche , de los indeseables de los que ocultarse
aunque los reales fueran los que convivieran con él .
Y durante su largo caminar , a cada paso dado , el aire a añejo se
introducía por su nariz hasta penetrar , como un invasor , en sus pulmones ,
dejando cierto regusto agrío en la boca .
Roma , una ciudad hermosa por muchas razones de la que él , para
su desgracia , no podía guardar buenos recuerdos . La que provocó en él sus más
sinceros temores infantiles pero que
supo , también , arroparle como la madre
loba que la hubo de fundar , abarcando con sus misteriosos brazos al retoño necesitado de gritar , de olvidar las
caricias inmerecidas de quién lo convirtió en un capricho , en un juguete
rasgado , desecho .
Roma lo vio crecer y soñar
apostado en sus colinas , planear
una vida lejos de ella y a
conservar la memoria viva de lo que le convirtió en lo que es hoy , con sus
temores y sus lazadas de llanto inmenso
tras el refugio inusitado de alguna de las esquinas , en la gran biblioteca .
Habitual del Baptisterio , muchas noches pasaron intramuros ,
frente a las columnatas o en su interior
, tratando de conciliar un sueño que no fuese interrumpido por el rostro de quién
quería hacerle hombre a su imagen y semejanza , de aquel que aspiraba a ser
algo más que su mentor y que , a diferencia de los otros , siempre le trató con mucha más indulgencia .
Luces teñidas de amarillo tenue que juegan a su anchas con las
sombras de los vetustos balcones o de las envejecidas ventanas tras las cuales
se mecen , en cunas de colores y sangre
, una historia vital , distinta , concluyente , íntima .
La capital de la “santa madre iglesia católica “, determinada así
por una suposición sobre los datos nada verificados de un enterramiento sagrado
, el de San Pedro . Una institución tan
negra en su historia como poco clara en sus predicamentos respecto a la palabra
de un dios supuestamente bondadoso y con voto de pobreza perpetuo al que los
habidos en su interior , corrompieron de la peor forma posible , sin hartarse de acumular riquezas arrebatadas a otros .
Pasos . Sólo podía escuchar los suyos , sin embargo , tenía la
sensación de no encontrarse así . Se
detuvo , giró en redondo sobre sí mismo lentamente en busca de algo o alguien , recaló en
sombras engañosas e incluso en la figura
móvil de alguna rata perdida que golpease una lata , una orquestación
excesivamente escandalosa para una ambientación tan lúgubre . Observó , quieto y en silencio, pero no halló nada , por lo que decidió
proseguir en su camino hacia el hotel .
Poco tiempo después , al cruzar una de las calles , logró
visualizar el edificio , pero apenas descendía por aquella calle empinada ,
el silencio se vio interrumpido por lo que ahora sí eran otros pasos distintos
a los suyos . Sin pensarlo dos veces ,
se detuvo . Deseaba comprobar hasta qué punto la sensación que albergaba sólo era producto de un instinto disociado y
confuso , pero de la misma forma que el silencio fue provocado , éste se
mantuvo pronosticando la peor de las
ideas . Volvió a caminar con absoluta
tranquilidad , apenas unos diez pasos y
a continuación se detuvo en seco de
nuevo , volviendo el silencio a
abarcarlo todo .
Sabía que le estaban siguiendo y aquel instinto tan suyo casi podía
firmar de dónde provenía tal encargo aunque no quién lo ejecutaba . Dándose la
vuelta con mucho sigilo y movimientos
lentos , retrocedió con rapidez sobre sus pasos a efectos de poder descubrir de
quién se trataba , pero no vio a nadie , no sintió ninguna respiración , ningún
gesto en medio de la oscuridad de los soportales .
Tratando de relajarse y volver a la normalidad , optó por
apresurar su paso hasta la puerta del hotel
. Poco antes de abandonar la calle por la que deambulaba y cruzar hasta
el vestíbulo , sintió que le observaban
. La misma frialdad intencional e interés manifiesto que experimentó cuando se
encontraba en la terraza de su habitación y vio a alguien en la calle , y de la
misma forma que entonces , simplemente se dio la vuelta muy lentamente . El mismo abrigo . El mismo
sombrero. El mismo hombre .
ANA PATRICIA CRUZ LOPEZ
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