domingo, 22 de julio de 2018

LA VIUDA . CAPÍTULO SEGUNDO . VIEJOS CONOCIDOS (PARTE SEGUNDA ) (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)


LA VIUDA
CAPÍTULO  SEGUNDO  . VIEJOS CONOCIDOS (PARTE SEGUNDA )

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E involuntariamente quedaron solos en el centro de la sala . Los asistentes , sin instrucción alguna , decidieron formar un corrillo alrededor de ellos  y convertirse en meros espectadores  de lo que se acontecía , silenciándose  instantes antes de que los primeros compases de aquel inolvidable vals volviese a inundarles . El mismo delicado vals  que podía escucharse el día que la vio por primera vez , moviendo su cuerpo a su compás mientras era guiada por uno de los invitados del fallecido Sr. Ashley .
Debiendo entonces dirigirse hacia donde su padre se encontraba , quedó extasiado con la inocente sonrisa de aquella joven de la que desconocía su nombre o procedencia  y que cruzó la mirada con él, al final de la pieza , al sentirse observada .

Frente a frente  , su mano derecha se depositó con absoluta delicadeza sobre la espalda de ella  mientras  en su cabeza circulaban a velocidad inusitada todo lo que deseaba decirle y sus cuerdas vocales le impedían .  Tensión irremediable que ella no pudo evitar sentir en la mano que le era sostenida y que provocó que se acercase más a él  para susurrarle .

·         VICTORIA :   Esto fue lo último que hicimos juntos , antes de que te marchases . Ahora , sólo es un nuevo comienzo .  Recuerdo que me sostuviste como si  el mundo fuera a desaparecer y que la sensación  me gustó.  Quiero volver a sentirme así .

Tragando con dificultad , su cuerpo, erguido , dejó de flaquear . Firme y seguro de sí mismo , aplacó sus nervios apretando con más fuerza su mano en la espalda de ella y sosteniendo la otra de forma irrompible . Una leve sonrisa de complacencia , debidamente correspondida por su acompañante femenina , daría paso al baile más esperado , el del reencuentro .


Aislados de nuevo mentalmente , nada ni nadie podía hacerles daño . Ningún  susurro ,convertido en sonido malsonante emitido con la intención de herirles , podría haber hecho mella en aquel instante tan suyo . Y con cada giro , las manos se mantenían firmes y contundentes , casi apropiadoras mientras  sus ojos conservaban su ansiado objetivo  en sus finos labios ligeramente sonrosados a propósito . Lo que en un principio pareciese   una sonrisa tímida , acabó siendo ,  para satisfacción propia , la mejor bienvenida de su vida , un recuerdo imborrable ante el que su corazón , impasible y acelerado , no podía resistirse .

Una danza sinuosa en la que los pies de ambos parecían deslizarse sobre el aire   componiendo una suerte de imagen viva  que provocó la palidez pronunciada de Elena  y que su mandíbula marcase los filos angulosos de su rostro .
Unos ojos contenidos  en su deseo  de llorar embaucados por   la dosis suficiente de rabia añeja , hicieron de la observación de Anna hacia ella  toda una suerte de convencimientos de que en el fondo , pasasen los años que pasasen , las circunstancias y las historias no habían cambiado .

Lejos había quedado el día , lluvioso y frío,  en que la encontrase agachada en una esquina de aquel extraño y poco recomendable barrio londinense , cubierta  con una capa raída y manchada . Lo que en principio podía pensarse que resultaba un bulto de basura  procedente de alguna casa o de las tabernas cercanas  , pasó por ser un borracho dormido a la intemperie pero del que no podía vérsele el rostro .

La curiosidad , su peor arma , pudo con ella  y venciendo sus temores iniciales , Anna decidió acercarse  sin saber bien  por qué . Tocando aquel fardo existencial con uno de sus pies  sin recibir respuesta alguna en un principio , lo intentó por segunda vez  logrando que  aquella persona misteriosa reaccionara  cogiéndola por el pie con rapidez y gran habilidad . 
Tratando de propiciarle calma a través de su voz pausada  ,  asegurándole  que no le causaría daño alguno , una jovencísima Anna se agachaba para tratar de retirarle la parte superior de la capa que la cubría y poder verle el rostro . Sin demasiada resistencia pero con sumo cuidado , tras lograrlo , sólo pudo ver una maraña de cabellos despeinados y sucios  y unos brazos que se aferraban a algo contra su pecho . 

Con un tiempo que amenazaba sólo con empeorar , la joven , dispuesta a llevársela de allí con prontitud , se detuvo en cuanto oyó lo que le pareció un llanto de bebé . Al acercar con cautela una de sus manos para retirarle el pedazo de tela que lo ocultaba , vio su pequeño rostro blanquecino humedecido por el agua y su pequeño cuerpecito tembloroso por el frío .  Al alzar la vista , encontró los de su madre , suplicante y llorosa  .

Ayudándola a incorporarse , se la llevó consigo  hacia lo que parecía una casa  vieja , de varias plantas y  de la que parecían entrar y salir   muchos hombres que , precavidamente , antes de asentarse en la calle para marcharse , procuraban comprobar  que no eran vistos  por nadie .
Dos palabras al hombre negro y fuerte de la entraba  fueron suficientes para que la pega inicial de que la acompañase al interior  desapareciese .  Con   cierta  dificultad para caminar y protegiendo a su hijo con sumo cuidado , tropezó con algunos clientes cuyo aspecto distaba de la caballerosidad o la elegancia , trabajadores del puerto posiblemente , con altas dosis de alcohol en sus cuerpos y la racionalidad en la entrepierna .

Anna  no tenía más de doce años por aquel entonces , pero por su cuerpo y maneras sumado a todo  lo que a su temprana  edad ya le había tocado vivir , aparentaba ser mucho más mayor y madura que la mayoría de las chicas que trabajaban en la casa . Enfrentada sin temor a todo aquel que le impidiese el paso a su invitada ,  se dispuso a ayudarla a  subir las escaleras que las llevarían hasta su habitación , en el otro  extremo del edificio .
Una vez en ella , buscó desesperadamente ropa  con la que pudiera  cambiarse y algo para el niño . Llamó a una de las chicas de las habitaciones contiguas  para que la ayudase ocupándose del bebé y  mientras ella atendía a su improvisada invitada .

Mientras en la cocina se calentaba el agua que había dispuesto le preparasen , ella la ayudó a quitarse toda la ropa mojada . Su vestido , echo jirones , apenas cubría  un tramo de piel contigua y conforme está se iba descubriendo , lo que vieron sus ojos la conmovió.
Ni un solo centímetro de su piel se encontraba inmaculado . Arañazos realizados con el mayor de los ensañamientos y marcas de latigazos posiblemente llevados a cabo  con un cinturón o varios .
Cicatrices propias de luchas antiguas  y nudillos marcadamente machados en algunos de los dedos de las manos . Pero lo más le llamó la atención fue una marca prominente y sonrosada que circundaba su cuello y que ella trató de ocultar una y otra vez . Cuando Anna hubo logrado que se la dejase ver , la joven de pelo anaranjado pudo comprobar que se lo habían realizado con una soga de trabajo , posiblemente vieja dadas las marcas  del trenzado  , dando la impresión de haber estado colgada  durante días a juzgar por el pequeño surco .

Con un pequeño trapo y algo de jabón , oculto en uno de los armarios , debajo de una pila de sábanas , Anna mojó en el agua caliente el mismo y lo revistió de la materia jabonosa  para comenzar a lavarla . Sin emitir sonido alguno , aquella apocada mujer , sólo la detuvo un segundo cuando notó el roce del calor en uno de sus brazos , acercando la mano de la joven a su nariz y disfrutando del olor que desprendía el vapor .

Mientras la  aseaba , pendiente del bebé , preguntaba a su compañera de forma insistente por su estado hasta que las risas de la pequeña ,  ante los juegos de quién la atendía ,  la tranquilizaron .

Lejos quedaron aquellos días en que un encuentro afortunado en un callejón le salvase la vida de aquella manera , a ella y a Victoria , pero  de la misma forma que las señales en su piel reflejaban su sufrimiento , las invisibles de lo que tuvo que hacer para salir adelante y llegar a ser lo que era ahora , las que sólo ella era capaz de visualizar una y otra vez en forma de recordatorio de lo que no estaría dispuesta a que su hija pasase , estaban pesándole como una losa de insignificancia hacia el ser que más había amado en su vida y que ahora la despreciaba de aquella forma .

Con la música detenida  y los danzantes apostados frente a frente de nuevo , tal cual comenzó todo , esta vez fue él quien quiso apartarla de todo aquello y tenerla para sí durante unos instantes , ante la estupefacción de  parte de los asistentes y los sonidos crecientes de la rumorología más reciente .

Sin discreción alguna , casi en volandas , cogida de la mano ,  la sacó de la sala sin mirar hacia atrás . Poco le importaba qué dijeran o insinuasen , poco o nada le interesaba ser la comidilla de la ciudad o de todo Londres por una acción tan poco caballerosa , pero tras la impresión por ver su deseo concedido después de tantos años ,  tenerla para él solo , aunque sólo fuera por un instante , era lo único que necesitaba .
El viejo salón de té fue el lugar escogido . Abrió apresuradamente las puertas para adentrarse con ella y cerrarlas de nuevo . Quería intimidad , la necesitaba , pero lejos de continuar actuando con el mismo ímpetu, se limitó a observarla caminando lentamente por aquella estancia , rozando cada uno de sus muebles con las yemas de sus delicados dedos  hasta que llegase al piano , encima del cual se encontraba una pequeña caja .  Cogida con ambas manos , dio media vuelta , mirándole .

·         FREDERICK : Es para ti .

Observaba la pequeña caja entre sus manos sin saber qué encontraría en su interior . Cuando abrió la tapa , se encontró con una más que grata sorpresa .

·         VICTORIA :  ¡Dios ! Una  Zygopetalum, mi  flor favorita .



Si hubiera tenido que emplear palabras para describir lo que sentía en ese momento , viéndole su rostro de satisfacción , la ternura que era capaz de transmitir … Pero se limitó a observarla, viéndola feliz con aquella delicada flor entre sus manos .

·         FREDERICK : Hermosa , delicada y resistente . Muy apropiada  la verdad .

De regreso a su caja , no quiso soltarla ni dejar de admirar aquella hermosa flor morada , de pétalos complacientemente bellos y llamativos , pero cerró la tapa de la cajita y con ella entre sus manos ,anduvo unos pocos pasos hacia él .

·         VICTORIA : Dicen que has vuelto hecho un hombre de fortuna , que has comprado industrias y que has construido una buena reputación allá dónde has estado .

Apoyado en aquella puerta , con la visión de toda la sala para él solo , se deleitaba con cada paso  de acercamiento dado por ella   durante aquel lento caminar , con su rostro bajo y su vista fijada en aquella pequeña caja .

·         FREDERICK : Nunca quise convertirme en mi padre . Me bastaba con tener que portar su apellido y con ello ... la vergüenza .

Y aquellos lentos y pausados pasos iban acercándola hacia aquella puerta mientras él parecía esperarla , con sus manos arañando , sin ser visto , la madera de la misma .

·         VICTORIA : Nunca fuiste como tu padre Frederick ni creo que puedas serlo , no a propósito , al menos .  Has debido conocer gente tan interesante en tus viajes ….. –manifestó como cuando una chiquilla anda tanteando una sazón de curiosidad  sólo destinada a adultos -. 

Tratando de guardar la compostura , su gesto se volvió  serio , así como su voz .

·         FREDERICK : Hombres ricos ignorantes y aburridos en busca de un nuevo juguete .

·         VICTORIA : ¿Y siendo tan afortunado en el dinero ….  ? Después de tantos años y las noticias que iban llegando , imaginé que pudieras haberte casado .

·         FREDERICK: He conocido mucha gente , pero a la hora de la verdad , cuando necesitaba hablar con alguien , al girarme,  sólo encontraba vacío .

·         VICTORIA :  No te creo .  Puede que sus gentes no tengan vuestros modales ni la exquisita educación recibida , pero me resulta incomprensible que durante todos estos años no hayas encontrado  lo que siempre ansiaste .

Con su cabeza baja , se mordió el labio inferior con fuerza conteniendo sus impetuosas ganas de contestarle como su cuerpo se lo requería .

·         FREDERICK:  No Victoria , siento decepcionarte  pero…  me temo que , después de conocerte , el listón siempre ha estado demasiado alto  y lo único que no he olvidado es que tú te convertiste en el único refugio seguro en el que poder recalar y estar tranquilo y en paz , aunque … supiera a ciencia cierta  que...  no podía tenerte.  

Con la cabeza baja aún , vio su delicada mano depositarse en la parte baja de su barbilla para ayudarse a que alzase el rostro . 

·         VICTORIA: ¿Por qué no ha venido contigo ?

Los ojos comenzaron a humedecérsele.

·         FREDERICK: ¿Y generar un nuevo escándalo ? ¿Crees en serio que alguien lo entendería ? No puedo vivir de los secretos permanentemente . Entonces apenas podía respirar  o alzar la cabeza y ver algo más allá que su rostro , pero sabía que al final te tenía a ti , siempre estuviste allí para mí .

·         VICTORIA : Frederick …  yo no puedo darte aquello que necesitas .

·         FREDERICK : ¿En serio Victoria ? ¿Y qué crees que es lo que  necesito ? Porque hasta en eso siempre me llevaste ventaja . Siempre tuviste las palabras justas . Jamás hizo falta que te dijera nada porque te bastó mirarme a los ojos para comprenderlo todo . Dignificaste un papel que yo jamás te pedí y me salvaguardaste . ¿Y aún te preguntas y cuestionas que no eres lo que necesito ? ¿ En serio ?

Volviendo a observar la caja , Victoria cayó en la cuenta .

·         VICTORIA : Sabrías que vendría …

·         FREDERICK : No, no lo sabía , sólo esperaba poder verte entre la multitud y cerciorarme de que serías lo único que no me fallaría esta noche . No, no lo sabía ni esperaba en realidad , pero en mis adentros rogaba a Dios que te trajese de vuelta .

Devolviéndole con sus ojos la ternura entregada con su tono de voz y sus palabras , se acercó a él para  abrazarlo con fuerza  .

Apenas unas horas después , el amanecer daba la bienvenida a la casa de nuevo  a su dueña y señora a la cual ,el coche dejaba en la misma puerta mientras el cochero la ayudaba a descender de él.
En el porche , recordó que el personal de la casa no habría despertado aún , optando por rodearla hasta llegar a la puerta de servicio .  Sin esperar a llegar a su dormitorio , en medio de la semioscuridad de la casa , tuvo mucho cuidado de no hacer ruido y llamar la atención . Con la capa de abrigo  desenganchada del cuello nada más llegar a la puerta de su cuarto ,  una vez dentro , la dejó encima de la cama . Dirigiéndose hacia la cómoda , depositó la pequeña caja delante suya  y apoyó ambas manos en la madera  viéndose  en el espejo . Ligeramente mareada  y sudorosa , trató de abrir el primer cajón a su derecha e introduciendo su mano , extrajo de él un pequeño tarrito de cristal , un vaso y una cuchara .  Al acudir a los de la izquierda , se hizo con una petaca  con recubrimiento de cuero marrón cuyo tapón abrió , sirviendo parte de su contenido .
Con el botecito  de cristal transparente en una de sus manos  lo estuvo mirando durante largo rato , como si estuviese pensando si todo aquello era una buena opción. Tomada de una vez por todas la decisión , cansada de pensar nada más , dispuesta a  abrirlo pero una mano depositada encima de la suya , se lo impidió .

¿Qué había sido de su instinto y de sus sentidos agudizados , los mismos que la ayudaban a presentir  cada paso de su esposo hasta el punto de averiguar con anticipación , según su sonido y velocidad , lo que habría de acontecer  seguidamente ?

Fue incapaz de saber que él estaba allí, que habría entrado en la casa y que ya se encontraba en aquel espacio tan suyo que a ambos resultaba tan familiar . Fue incapaz de oler su presencia , cuando era ese matiz de su piel lo que tenía presente cada vez que su esposo la poseía , cada vez que , agarrándola del cabello , la arrastraba por el suelo rodando por las escaleras hasta el mismo vestíbulo , cada vez que escuchaba de aquella voz ronca y desagradable , como su nombre se desvirtuaba entre los labios de un borracho  más sereno de lo normal porque si no era incapaz de disfrutar.
Fue incapaz de predecir siquiera  que aparecería de nuevo , de aquella forma, que volvería a sentir la fuerza de sus manos aprisionando las suyas  o la piel erizándosele , cuando fue su pecho lo que ocupó su espalda ,  mientras su cintura era rodeada y poseída por su otra mano.
Su barbilla , apoyada en un lateral de su cabeza , le hizo ladearla sólo un poco  y  cuando sus labios se conjuntaban de nuevo con la piel de su cuello , supo que todo volvía a estar perdido .

·         EDWARD:  Esto – aprisionando la mano que resguardaba el tarrito de cristal – ya no te hace falta .

Su aliento , tibio , como una pequeña brisa que va dejando su marca … Su voz , susurrante , con aquel desliz danzante de las letras ,  capaz de causar en ella  el efecto de doblegar una voluntad que para él  jamás mostró resistencia alguna.  

·         EDWARD : Tu piel … - deslizando sus ojos conforme el brazo culminaba en una mano que hacía suya de nuevo - La he echado tanto de menos .

Él le introdujo sus dedos entre los de ella , forzándola a abrir la mano para poder  alejar el recipiente de su alcance . Aprisionándola contra su pecho , la mano que disfrutaba de su vientre comenzó a descender , tanteando con firmeza aquel recodo de su intimidad que también conocía .

·         VICTORIA : ¿Cómo has entrado ?

Y mientras aquellas palabras de voz ida y endeble entrecortaban el más placentero de los sonidos para él , el de su respiración  intermitente  , mientras continuaba paladeando su piel   , le contestaba .

·         EDWARD: Sabes perfectamente que conozco cada hueco de esta casa tan bien como cada recoveco de tu cuerpo .

Intentando conservar la cordura  trató de reaccionar y volvió a alargar su mano hacia el interior del mismo cajón . No consiguiendo su objetivo allí donde creía que la había dejado antes de marcharse , intentó adentrarse mucho más en su interior,   sin resultado .
Sólo un instante después , la llave con su correspondiente cadena aparecían delante de sus ojos , pendiendo de una de las manos de él .

·         EDWARD: ¿Es esto lo que estás buscando ?

Al intentar arrebatársela , él la retiró bruscamente  al mismo tiempo  que la empujaba , con su cuerpo  , sobre el aparador , mientras que con la otra presionaba  aún más sobre su intimidad .

·         EDWARD : ¿Creí que te habrías desecho de todo nada más enterrarle ?

Aquel tono de su voz , posesivo ,  cerca de su oído , sintiendo como su cuerpo pasaba a ser de él casi en exclusiva una  vez más , comenzaba a incomodarla  hasta que recaló en la caja y deseó que él no se diera cuenta .

Besando su mejilla , en busca de sus labios , vio que se encontraba fuera de allí de repente  . Su cuerpo . inmóvil , sólo parecía querer centrarse en algo  y tras buscarlo con los ojos , de forma desesperada  ,vio aquello que la hizo cambiar .  Su cuerpo ya no se mostraba tembloroso o frágil . Su rostro se había vuelto frío y aún más pálido de lo normal . Su mayor temor se consumaba y , pese a saber cuál sería su reacción , temía el grado de imprevisibilidad que , después de tantos años , esto pudiera causarle .

Edward soltó su mano para coger la pequeña caja  y ,sin dejar de observarla y no recibir respuesta alguna por su parte , optó por abrirla y visualizar su contenido .  Al reconocer de lo que se trataba , Victoria sintió liberar el resto de su cuerpo y alejarse de ella .  

·         EDWARD:  Las exquisitas formas y los deliciosos detalles .

Aquel tono irónico de su voz presagiaba un estallido posterior. Herido en lo más profundo de su orgullo ,  una vez más , por la misma persona , sin estar presente , sin que la caja se le escapase de las manos , retrocedió hasta sentarse en la cama , observándola con rabia contenida y apretándola con ambas manos como si  quisiera destrozarla y hacerla desaparecer .

·         EDWARD:  Te ha faltado tiempo para volver corriendo a su lado .

Haciendo del mueble su mejor punto de apoyo , trató de recabar fuerzas suficientes para  intentar contenerle  mientras los nudos y las ganas de llorar se acumulaban en su garganta .  

·         VICTORIA : ¿De qué serviría volver a insistir ?

Dejando  la caja encima de la cama , respiró hondo con dificultad .

·         EDWARD :  Es cierto , de qué serviría volver a pensar que me marché de esta casa , de este maldito pueblo , porque tú me lo suplicaste . – Su ansiedad , su yo interior comenzaba a aflorar con cada palabra que pronunciaba - De qué serviría decirte lo solo y desesperado que me he llegado a sentir sin saber cómo estarías o si me necesitabas , aquí , sola , encerrada .

Y con cada nueva pregunta lanzada al aire , más se aferraba Victoria a aquel pedazo de madera con forma definida que le servía como bastión y  apoyo .

·         EDWARD : ¡De qué sirve decirte que por cada día que pasaba lejos , sólo pensando en ti ,  eran esas imágenes las que me daban la vida que necesitaba y la razón suficiente para continuar  hacia delante  deseando que llegase la maldita hora de regresar  !

Con la cabeza baja , casi lastimoso , así fue como ella le vio al darse la vuelta .  Una imagen de un Edward  herido y cabizbajo que  distaba mucho del hombre que ella recordaba  . Un hombre , el de ahora , que parecía darse por vencido en una batalla que sólo mantenía él en su cabeza .

·         EDWARD: Nunca tuve las maneras delicadas ni el porte que requeriste  - alzó el rostro para sobrecogimiento de ella – y jamás fui lo que realmente necesitaste , pero creí que eso bastaba . Ahora ya veo que , pese al tiempo , eso no ha cambiado . Yo, simplemente , sigo siendo el mismo Victoria  , aquel al que te entregaste y que te protegió mientras le permitiste hacerlo . El mismo de las maneras toscas , de la cultura limitada y … Soy simplemente lo que ves , un hombre  , un hombre que se pregunta si eso ya no te basta.

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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