LA VIUDA
CAPÍTULO SEGUNDO
. VIEJOS CONOCIDOS (PARTE SEGUNDA )
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| CRED EDIT APCL73 |
E involuntariamente quedaron
solos en el centro de la sala . Los asistentes , sin instrucción alguna ,
decidieron formar un corrillo alrededor de ellos y convertirse en meros espectadores de lo que se acontecía , silenciándose instantes antes de que los primeros compases
de aquel inolvidable vals volviese a inundarles . El mismo delicado vals que podía escucharse el día que la vio por
primera vez , moviendo su cuerpo a su compás mientras era guiada por uno de los
invitados del fallecido Sr. Ashley .
Debiendo entonces
dirigirse hacia donde su padre se encontraba , quedó extasiado con la inocente
sonrisa de aquella joven de la que desconocía su nombre o procedencia y que cruzó la mirada con él, al final de la
pieza , al sentirse observada .
Frente a frente , su mano derecha se depositó con absoluta
delicadeza sobre la espalda de ella
mientras en su cabeza circulaban
a velocidad inusitada todo lo que deseaba decirle y sus cuerdas vocales le impedían . Tensión irremediable que ella
no pudo evitar sentir en la mano que le era sostenida y que provocó que se
acercase más a él para susurrarle .
·
VICTORIA
: Esto fue lo último que hicimos juntos , antes
de que te marchases . Ahora , sólo es un nuevo comienzo . Recuerdo que me sostuviste como si el
mundo fuera a desaparecer y que la sensación
me gustó. Quiero volver a sentirme
así .
Tragando con
dificultad , su cuerpo, erguido , dejó de flaquear . Firme y seguro de sí mismo
, aplacó sus nervios apretando con más fuerza su mano en la espalda de ella y
sosteniendo la otra de forma irrompible . Una leve sonrisa de complacencia , debidamente
correspondida por su acompañante femenina , daría paso al baile más esperado ,
el del reencuentro .
Aislados de nuevo
mentalmente , nada ni nadie podía hacerles daño . Ningún susurro ,convertido en sonido malsonante
emitido con la intención de herirles , podría haber hecho mella en aquel
instante tan suyo . Y con cada giro , las manos se mantenían firmes y
contundentes , casi apropiadoras mientras sus ojos conservaban su ansiado objetivo en sus finos
labios ligeramente sonrosados a propósito . Lo que en un principio pareciese una sonrisa tímida , acabó siendo , para satisfacción propia , la mejor
bienvenida de su vida , un recuerdo imborrable ante el que su corazón ,
impasible y acelerado , no podía resistirse .
Una danza sinuosa en
la que los pies de ambos parecían deslizarse sobre el aire componiendo una suerte de imagen viva que provocó la palidez pronunciada de
Elena y que su mandíbula marcase los
filos angulosos de su rostro .
Unos ojos contenidos en su deseo de llorar embaucados por la dosis suficiente de rabia añeja , hicieron de la observación de Anna
hacia ella toda una suerte de convencimientos de que en el fondo , pasasen
los años que pasasen , las circunstancias y las historias no habían cambiado .
Lejos había quedado el
día , lluvioso y frío, en que la
encontrase agachada en una esquina de aquel extraño y poco recomendable barrio
londinense , cubierta con una capa raída
y manchada . Lo que en principio podía pensarse que resultaba un bulto de
basura procedente de alguna casa o de
las tabernas cercanas , pasó por ser un
borracho dormido a la intemperie pero del que no podía vérsele el rostro .
La curiosidad , su
peor arma , pudo con ella y venciendo
sus temores iniciales , Anna decidió acercarse
sin saber bien por qué . Tocando aquel
fardo existencial con uno de sus pies
sin recibir respuesta alguna en un principio , lo intentó por segunda vez logrando que aquella persona misteriosa reaccionara cogiéndola por el pie con rapidez
y gran habilidad .
Tratando de
propiciarle calma a través de su voz pausada
, asegurándole que no le causaría daño alguno , una
jovencísima Anna se agachaba para tratar de retirarle la parte superior de la
capa que la cubría y poder verle el rostro . Sin demasiada resistencia pero con
sumo cuidado , tras lograrlo , sólo pudo ver una maraña de cabellos despeinados
y sucios y unos brazos que se aferraban
a algo contra su pecho .
Con un tiempo que
amenazaba sólo con empeorar , la joven , dispuesta a llevársela de allí con
prontitud , se detuvo en cuanto oyó lo que le pareció un llanto de bebé . Al
acercar con cautela una de sus manos para retirarle el pedazo de tela que lo
ocultaba , vio su pequeño rostro blanquecino humedecido por el agua y su
pequeño cuerpecito tembloroso por el frío .
Al alzar la vista , encontró los de su madre , suplicante y llorosa .
Ayudándola a
incorporarse , se la llevó consigo hacia lo que parecía una casa vieja , de varias plantas y de la que parecían
entrar y salir muchos hombres que ,
precavidamente , antes de asentarse en la calle para marcharse , procuraban
comprobar que no eran vistos por nadie .
Dos palabras al hombre
negro y fuerte de la entraba fueron
suficientes para que la pega inicial de que la acompañase al interior desapareciese . Con cierta dificultad para caminar y
protegiendo a su hijo con sumo cuidado , tropezó con algunos clientes cuyo
aspecto distaba de la caballerosidad o la elegancia , trabajadores del puerto
posiblemente , con altas dosis de alcohol en sus cuerpos y la racionalidad en
la entrepierna .
Anna no tenía más de doce años por aquel entonces
, pero por su cuerpo y maneras sumado a todo lo que a su temprana edad ya le había
tocado vivir , aparentaba ser mucho más mayor y madura que la mayoría de las
chicas que trabajaban en la casa . Enfrentada sin temor a todo aquel que le
impidiese el paso a su invitada , se dispuso
a ayudarla a subir las escaleras que las
llevarían hasta su habitación , en el otro
extremo del edificio .
Una vez en ella ,
buscó desesperadamente ropa con la que pudiera cambiarse y algo para el niño . Llamó a una de las chicas de las
habitaciones contiguas para que la ayudase ocupándose del bebé y mientras ella atendía a su improvisada invitada .
Mientras en la cocina
se calentaba el agua que había dispuesto le preparasen , ella la ayudó a quitarse
toda la ropa mojada . Su vestido , echo jirones , apenas cubría un tramo de piel contigua y conforme está se
iba descubriendo , lo que vieron sus ojos la conmovió.
Ni un solo centímetro
de su piel se encontraba inmaculado . Arañazos realizados con el mayor de los
ensañamientos y marcas de latigazos posiblemente llevados a cabo con un cinturón o
varios .
Cicatrices propias de
luchas antiguas y nudillos marcadamente
machados en algunos de los dedos de las manos . Pero lo más le llamó la
atención fue una marca prominente y sonrosada que circundaba su cuello y que
ella trató de ocultar una y otra vez . Cuando Anna hubo logrado que se la dejase
ver , la joven de pelo anaranjado pudo comprobar que se lo habían realizado con una
soga de trabajo , posiblemente vieja dadas las marcas del trenzado , dando la impresión de haber estado colgada durante días a juzgar por el pequeño surco .
Con un pequeño trapo y
algo de jabón , oculto en uno de los armarios , debajo de una pila de sábanas ,
Anna mojó en el agua caliente el mismo y lo revistió de la materia
jabonosa para comenzar a lavarla . Sin
emitir sonido alguno , aquella apocada mujer , sólo la detuvo un segundo cuando
notó el roce del calor en uno de sus brazos , acercando la mano de la joven a
su nariz y disfrutando del olor que desprendía el vapor .
Mientras la aseaba , pendiente del bebé , preguntaba a su
compañera de forma insistente por su estado hasta que las risas de la pequeña , ante los juegos de quién la atendía , la
tranquilizaron .
Lejos quedaron aquellos
días en que un encuentro afortunado en un callejón le salvase la vida de
aquella manera , a ella y a Victoria , pero
de la misma forma que las señales en su piel reflejaban su sufrimiento ,
las invisibles de lo que tuvo que hacer para salir adelante y llegar a ser lo
que era ahora , las que sólo ella era capaz de visualizar una y otra vez en
forma de recordatorio de lo que no estaría dispuesta a que su hija pasase ,
estaban pesándole como una losa de insignificancia hacia el ser que más había
amado en su vida y que ahora la despreciaba de aquella forma .
Con la música
detenida y los danzantes apostados
frente a frente de nuevo , tal cual comenzó todo , esta vez fue él quien quiso
apartarla de todo aquello y tenerla para sí durante unos instantes , ante la
estupefacción de parte de los asistentes
y los sonidos crecientes de la rumorología más reciente .
Sin discreción alguna
, casi en volandas , cogida de la mano ,
la sacó de la sala sin mirar hacia atrás . Poco le importaba qué dijeran
o insinuasen , poco o nada le interesaba ser la comidilla de la ciudad o de
todo Londres por una acción tan poco caballerosa , pero tras la impresión por
ver su deseo concedido después de tantos años ,
tenerla para él solo , aunque sólo fuera por un instante , era lo único
que necesitaba .
El viejo salón de té
fue el lugar escogido . Abrió apresuradamente las puertas para adentrarse con
ella y cerrarlas de nuevo . Quería intimidad , la necesitaba , pero lejos de
continuar actuando con el mismo ímpetu, se limitó a observarla caminando
lentamente por aquella estancia , rozando cada uno de sus muebles con las yemas
de sus delicados dedos hasta que llegase
al piano , encima del cual se encontraba una pequeña caja . Cogida con ambas manos , dio media vuelta ,
mirándole .
·
FREDERICK
: Es para ti .
Observaba la pequeña
caja entre sus manos sin saber qué encontraría en su interior . Cuando abrió la
tapa , se encontró con una más que grata sorpresa .
·
VICTORIA
: ¡Dios ! Una Zygopetalum, mi flor favorita .
Si hubiera tenido que
emplear palabras para describir lo que sentía en ese momento , viéndole su
rostro de satisfacción , la ternura que era capaz de transmitir … Pero se
limitó a observarla, viéndola feliz con aquella delicada flor entre sus manos .
·
FREDERICK
: Hermosa , delicada y resistente . Muy apropiada la verdad .
De regreso a su caja ,
no quiso soltarla ni dejar de admirar aquella hermosa flor morada , de pétalos
complacientemente bellos y llamativos , pero cerró la tapa de la cajita y con
ella entre sus manos ,anduvo unos pocos pasos hacia él .
·
VICTORIA
: Dicen que has vuelto hecho un hombre de fortuna , que has comprado industrias
y que has construido una buena reputación allá dónde has estado .
Apoyado en aquella
puerta , con la visión de toda la sala para él solo , se deleitaba con cada
paso de acercamiento dado por ella durante aquel lento caminar , con su rostro
bajo y su vista fijada en aquella pequeña caja .
·
FREDERICK
: Nunca quise convertirme en mi padre . Me bastaba con tener que portar su
apellido y con ello ... la vergüenza .
Y aquellos lentos y
pausados pasos iban acercándola hacia aquella puerta mientras él parecía
esperarla , con sus manos arañando , sin ser visto , la madera de la misma .
·
VICTORIA
: Nunca fuiste como tu padre Frederick ni creo que puedas serlo , no a
propósito , al menos . Has debido
conocer gente tan interesante en tus viajes ….. –manifestó como cuando una
chiquilla anda tanteando una sazón de curiosidad sólo destinada a adultos -.
Tratando de guardar la
compostura , su gesto se volvió serio ,
así como su voz .
·
FREDERICK
: Hombres ricos ignorantes y aburridos en busca de un nuevo juguete .
·
VICTORIA
: ¿Y siendo tan afortunado en el dinero ….
? Después de tantos años y las noticias que iban llegando , imaginé que
pudieras haberte casado .
·
FREDERICK:
He conocido mucha gente , pero a la hora de la verdad , cuando necesitaba
hablar con alguien , al girarme, sólo
encontraba vacío .
·
VICTORIA
: No te creo . Puede que sus gentes no tengan vuestros
modales ni la exquisita educación recibida , pero me resulta incomprensible que
durante todos estos años no hayas encontrado
lo que siempre ansiaste .
Con su cabeza baja ,
se mordió el labio inferior con fuerza conteniendo sus impetuosas ganas de
contestarle como su cuerpo se lo requería .
·
FREDERICK: No Victoria , siento decepcionarte pero… me temo que , después de conocerte , el listón
siempre ha estado demasiado alto y lo
único que no he olvidado es que tú te convertiste en el único refugio seguro en
el que poder recalar y estar tranquilo y en paz , aunque … supiera a ciencia
cierta que... no podía tenerte.
Con la cabeza baja aún
, vio su delicada mano depositarse en la parte baja de su barbilla para
ayudarse a que alzase el rostro .
·
VICTORIA:
¿Por qué no ha venido contigo ?
Los ojos comenzaron a
humedecérsele.
·
FREDERICK:
¿Y generar un nuevo escándalo ? ¿Crees en serio que alguien lo entendería ? No
puedo vivir de los secretos permanentemente . Entonces apenas podía
respirar o alzar la cabeza y ver algo
más allá que su rostro , pero sabía que al final te tenía a ti , siempre
estuviste allí para mí .
·
VICTORIA
: Frederick … yo no puedo darte aquello
que necesitas .
·
FREDERICK
: ¿En serio Victoria ? ¿Y qué crees que es lo que necesito ? Porque hasta en eso siempre me
llevaste ventaja . Siempre tuviste las palabras justas . Jamás hizo falta que
te dijera nada porque te bastó mirarme a los ojos para comprenderlo todo . Dignificaste
un papel que yo jamás te pedí y me salvaguardaste . ¿Y aún te preguntas y
cuestionas que no eres lo que necesito ? ¿ En serio ?
Volviendo a observar
la caja , Victoria cayó en la cuenta .
·
VICTORIA
: Sabrías que vendría …
·
FREDERICK
: No, no lo sabía , sólo esperaba poder verte entre la multitud y cerciorarme
de que serías lo único que no me fallaría esta noche . No, no lo sabía ni
esperaba en realidad , pero en mis adentros rogaba a Dios que te trajese de
vuelta .
Devolviéndole con sus
ojos la ternura entregada con su tono de voz y sus palabras , se acercó a él
para abrazarlo con fuerza .
Apenas unas horas
después , el amanecer daba la bienvenida a la casa de nuevo a su dueña y señora a la cual ,el coche
dejaba en la misma puerta mientras el cochero la ayudaba a descender de él.
En el porche , recordó
que el personal de la casa no habría despertado aún , optando por rodearla
hasta llegar a la puerta de servicio .
Sin esperar a llegar a su dormitorio , en medio de la semioscuridad de
la casa , tuvo mucho cuidado de no hacer ruido y llamar la atención . Con la
capa de abrigo desenganchada del cuello
nada más llegar a la puerta de su cuarto ,
una vez dentro , la dejó encima de la cama . Dirigiéndose hacia la
cómoda , depositó la pequeña caja delante suya
y apoyó ambas manos en la madera viéndose
en el espejo . Ligeramente mareada y sudorosa , trató de abrir el primer cajón a
su derecha e introduciendo su mano , extrajo de él un pequeño tarrito de
cristal , un vaso y una cuchara . Al
acudir a los de la izquierda , se hizo con una petaca con recubrimiento de cuero marrón cuyo tapón abrió , sirviendo parte de su
contenido .
Con el botecito de cristal transparente en una de sus manos lo estuvo mirando durante largo rato , como si estuviese pensando si todo
aquello era una buena opción. Tomada de una vez por todas la decisión , cansada
de pensar nada más , dispuesta a abrirlo pero una mano depositada encima de la suya ,
se lo impidió .
¿Qué había sido de su
instinto y de sus sentidos agudizados , los mismos que la ayudaban a
presentir cada paso de su esposo hasta
el punto de averiguar con anticipación , según su sonido y velocidad , lo que
habría de acontecer seguidamente ?
Fue incapaz de saber
que él estaba allí, que habría entrado en la casa y que ya se encontraba en
aquel espacio tan suyo que a ambos resultaba tan familiar . Fue incapaz de oler
su presencia , cuando era ese matiz de su piel lo que tenía presente cada vez
que su esposo la poseía , cada vez que , agarrándola del cabello , la
arrastraba por el suelo rodando por las escaleras hasta el mismo vestíbulo ,
cada vez que escuchaba de aquella voz ronca y desagradable , como su nombre se
desvirtuaba entre los labios de un borracho
más sereno de lo normal porque si no era incapaz de disfrutar.
Fue incapaz de
predecir siquiera que aparecería de
nuevo , de aquella forma, que volvería a sentir la fuerza de sus manos
aprisionando las suyas o la piel
erizándosele , cuando fue su pecho lo que ocupó su espalda , mientras su cintura era rodeada y poseída por
su otra mano.
Su barbilla , apoyada
en un lateral de su cabeza , le hizo ladearla sólo un poco y cuando sus labios se conjuntaban de
nuevo con la piel de su cuello , supo que todo volvía a estar perdido .
·
EDWARD: Esto – aprisionando la mano que resguardaba
el tarrito de cristal – ya no te hace falta .
Su aliento , tibio ,
como una pequeña brisa que va dejando su marca … Su voz , susurrante , con
aquel desliz danzante de las letras , capaz de causar en ella el efecto de doblegar una voluntad que para él jamás mostró resistencia alguna.
·
EDWARD
: Tu piel … - deslizando sus ojos conforme el brazo culminaba en una mano que
hacía suya de nuevo - La he echado tanto de menos .
Él le introdujo sus dedos
entre los de ella , forzándola a abrir la mano para poder alejar el recipiente de su alcance . Aprisionándola
contra su pecho , la mano que disfrutaba de su vientre comenzó a descender ,
tanteando con firmeza aquel recodo de su intimidad que también conocía .
·
VICTORIA
: ¿Cómo has entrado ?
Y mientras aquellas
palabras de voz ida y endeble entrecortaban el más placentero de los sonidos
para él , el de su respiración intermitente , mientras continuaba paladeando su piel , le contestaba .
·
EDWARD:
Sabes perfectamente que conozco cada hueco de esta casa tan bien como cada
recoveco de tu cuerpo .
Intentando conservar
la cordura trató de reaccionar y volvió a alargar su mano hacia el interior
del mismo cajón . No consiguiendo su objetivo allí donde creía que la había
dejado antes de marcharse , intentó adentrarse mucho más en su interior, sin resultado .
Sólo un instante
después , la llave con su correspondiente cadena aparecían delante de sus ojos
, pendiendo de una de las manos de él .
·
EDWARD:
¿Es esto lo que estás buscando ?
Al intentar
arrebatársela , él la retiró bruscamente al mismo tiempo que la empujaba , con su cuerpo , sobre el aparador , mientras que con la otra
presionaba aún más sobre su intimidad .
·
EDWARD
: ¿Creí que te habrías desecho de todo nada más enterrarle ?
Aquel tono de su voz ,
posesivo , cerca de su oído , sintiendo
como su cuerpo pasaba a ser de él casi en exclusiva una vez más , comenzaba a incomodarla hasta que recaló en la caja y deseó que él no
se diera cuenta .
Besando su mejilla ,
en busca de sus labios , vio que se encontraba fuera de allí de repente . Su cuerpo . inmóvil , sólo parecía querer centrarse
en algo y tras buscarlo con los ojos ,
de forma desesperada ,vio aquello que la
hizo cambiar . Su cuerpo ya no se
mostraba tembloroso o frágil . Su rostro se había vuelto frío y aún más pálido
de lo normal . Su mayor temor se consumaba y , pese a saber cuál sería su
reacción , temía el grado de imprevisibilidad que , después de tantos años ,
esto pudiera causarle .
Edward soltó su mano
para coger la pequeña caja y ,sin dejar
de observarla y no recibir respuesta alguna por su parte , optó por abrirla y visualizar
su contenido . Al reconocer de lo que se
trataba , Victoria sintió liberar el resto de su cuerpo y alejarse de ella .
·
EDWARD: Las exquisitas formas y los deliciosos
detalles .
Aquel tono irónico de
su voz presagiaba un estallido posterior. Herido en lo más profundo de su
orgullo , una vez más , por la misma
persona , sin estar presente , sin que la caja se le escapase de las manos ,
retrocedió hasta sentarse en la cama , observándola con rabia contenida y apretándola
con ambas manos como si quisiera
destrozarla y hacerla desaparecer .
·
EDWARD: Te ha faltado tiempo para volver corriendo a
su lado .
Haciendo del mueble su
mejor punto de apoyo , trató de recabar fuerzas suficientes para intentar contenerle mientras los nudos y las ganas de llorar se
acumulaban en su garganta .
·
VICTORIA
: ¿De qué serviría volver a insistir ?
Dejando la caja encima de la cama , respiró hondo con
dificultad .
·
EDWARD
: Es cierto , de qué serviría volver a
pensar que me marché de esta casa , de este maldito pueblo , porque tú me lo
suplicaste . – Su ansiedad , su yo interior comenzaba a aflorar con cada
palabra que pronunciaba - De qué serviría decirte lo solo y desesperado que me
he llegado a sentir sin saber cómo estarías o si me necesitabas , aquí , sola ,
encerrada .
Y con cada nueva
pregunta lanzada al aire , más se aferraba Victoria a aquel pedazo de madera
con forma definida que le servía como bastión y
apoyo .
·
EDWARD
: ¡De qué sirve decirte que por cada día que pasaba lejos , sólo pensando en ti
, eran esas imágenes las que me daban la
vida que necesitaba y la razón suficiente para continuar hacia delante
deseando que llegase la maldita hora de regresar !
Con la cabeza baja ,
casi lastimoso , así fue como ella le vio al darse la vuelta . Una imagen de un Edward herido y cabizbajo que distaba mucho del hombre que ella recordaba . Un hombre , el de ahora , que parecía darse
por vencido en una batalla que sólo mantenía él en su cabeza .
·
EDWARD:
Nunca tuve las maneras delicadas ni el porte que requeriste - alzó el rostro para sobrecogimiento de ella
– y jamás fui lo que realmente necesitaste , pero creí que eso bastaba . Ahora
ya veo que , pese al tiempo , eso no ha cambiado . Yo, simplemente , sigo
siendo el mismo Victoria , aquel al que
te entregaste y que te protegió mientras le permitiste hacerlo . El mismo de
las maneras toscas , de la cultura limitada y … Soy simplemente lo que ves , un
hombre , un hombre que se pregunta si
eso ya no te basta.
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS
RESERVADOS


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