domingo, 26 de agosto de 2018

AMANECER ROJO . (AKAI YOAKE) CAPÍTULO CUARTO TODO POR LA FAMILIA ( PRIMERA PARTE) (すべての家族のため) (Registrado en SAFE CREATIVE 3 DE MAYO 2018)


AMANECER ROJO
(AKAI YOAKE)

CAPÍTULO CUARTO  . TODO POR LA FAMILIA ( PRIMERA PARTE)
(すべての家族のため)

CRED EDIT  APCL73


“La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.

En situaciones de defensa, acalláis las voces y borráis las huellas, escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra, invisibles para todo el mundo. En situaciones de ataque, vuestro movimiento es rápido y vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el relámpago, para los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.”

Sun Tzu
El arte de la guerra

¿Cómo se convence a un gran guerrero ? ¿Cómo se le hace desistir de una actitud sin vulnerar aquello por lo que ha luchado y en lo que ha creído toda su vida ?
Aiko volvió a casa y mirando su reloj , entendió que aún era temprano para molestarle . Jamás nadie debía osar despertarle de su sueño tardío .
Disfrutando de la aparente soledad de la casa , de sus silencios , sólo interrumpidos por los habitantes del jardín , acabó recalando en el espacio de la residencia por el que sentía más respeto , la que conocían como “sala de armas “ .  Un exclusiva habitación abierta , sin restricciones , en cuyo núcleo central  se encontraba una armadura de samurái completa y un “Daisho” o  conjunto de armas delante de la misma , a sus pies,   una encima de la otra , de mayor a menor  tamaño , siendo la primera, la que estuviera colocada encima de las demás, un hermoso y antiquísimo sable  o  “katana” recibido en calidad de herencia  , debajo de ésta se encontraba una “Wakizashi” que le sirviera de acompañamiento en su momento   , algo más pequeña , y finalmente el “Tanto” o sable más pequeño de todos .

Arrodillada en el suelo , frente a aquel punto exacto y sin que sus ojos dejaran de admirarlo una vez más , de las incontables en que esta labor ya había sido realizada por ella desde que fuera niña , recordó la primera vez en que , tratando de coger la mayor de ellas , cuando apenas alzaba dos palmos del suelo , su padre la sorprendió .


Acaba de llegar a la casa hacía relativamente poco tiempo  y  su bienvenida , aunque correcta , distó mucho de ser cordial . Atsushi , el hombre de confianza de su padre , se convertía en su máximo protector y maestro en enseñanzas de lucha con armas y sin ellas , disciplina en la que aprendió con enorme rapidez para sorpresa de todos . Para Isamu , el hijo fiel y legítimo del viejo Tanaka , a sus doce años y con su madre muerta apenas  hacía unos meses , la presencia de Aiko , portando su apellido y bajo la mirada atenta de  la figura paterna , representó un obstáculo más que insalvable  en una relación ya de por sí complicada con el patriarca , al cual siempre culpó de la marcha , para siempre , de la amada figura de referencia en su vida .
Para ella , pese a los tratos con amabilidad que le dispensaba desde su corta edad al que era , a partir de ese momento , su hermano mayor , aquel joven de doce  años , rebelde y que se negaba a dirigirle la palabra , le compuso una imagen de su situación en aquella casa , la de una intrusa no bienvenida , a la que su padre mimaba desde su rudeza con lo que jamás dio a su legítimo heredero .
Cariño , atenciones exquisitas y tiempo , algo que , en este último caso , nunca tuvo para con el joven Isamu , que desde bien entrada la adolescencia , soñaba despierto con marcharse lejos de allí y ejercitarse  y progresar en su carrera militar .

Aquel día , con apenas siete años y una curiosidad desmedida por la belleza de la empuñadura de aquel sable , procurando no ser vista por nadie , trató de desenvainarla acabando en el suelo con ella encima . Para su sorpresa , su padre , que andaba buscándola por toda la casa , la sorprendió y tuvo que ayudarla  retirándole la espada previamente y volviéndola a envainar  con cuidado .  Preguntada por él sobre si se había hecho daño , tras la respuesta negativa de la niña  , su gesto compungido , lejos de agravarse con la sonora  letanía castigadora de su progenitor , fue transformándose en el halo curioso de una niña que admiraba el gran conocimiento que poseía aquella figura que tanto admiraba y conocía, aunque fuera en otro lugar . Desde las historias y leyendas en torno a los samuráis y los  verdaderos guerreros  como las costumbres de respeto que debían mantenerse en torno a ese sable y sus acompañantes en concreto , abrían su mente , ya de por sí bastante despierta , justo antes de dormirse , en la cama , donde las imágenes de  hombres ataviados con semejantes armaduras  realzaban , con movimientos sigilosos y enorme ferocidad táctica , la danza preparatoria para una imaginativa batalla sin cuartel .

Pasaron algunos años antes de obtener algún gesto amable del que ahora era su hermano  , produciéndose durante una clase de  defensa con armas por parte de Atsushi .   Pese a la negativa del muchacho de enfrentarse a ella y mucho menos con armas reales , la imposición del jefe de seguridad de su padre resultó tan tajante que no pudo desistir del mismo . 
Las prácticas tradicionales en la lucha y el uso de las costumbres más arraigadas  que ya se iban olvidando predominaban  y apenas hubo de indicarles nada que no supieran de antemano .  Uno frente a otro , mirándose a los ojos  y con ambos brazos colocados a cada lado de sus respectivos cuerpos para , a continuación , realizar la reverencia  de respeto al contrincante y al terreno  para acabar finalizando  toda la labor previa al combate  con la posición que ambos debían ejecutar,   una de las manos agarrando con seguridad la saya o vaina mientras la otra sostenía la tsuka o empuñadura .
Dispuestos a recibir la primera señal de movimiento que el otro propiciase como comienzo , fue la desesperante imprudencia de él   la que lo comenzó todo . Sin quitarse los ojos de encima , cada uno trató de prever los siguientes movimientos de su contrincante  bajo el sonido del roce de las finas hojas acariciándose de forma continua y chocar entre sí para evitar  el daño por alcance .

Ante los ojos atentos del maestro común , para su sorpresa , se confirmaba lo que siempre había pensado de ambos , soldados perfectos a los que aún les quedaba mucho por aprender  pero absolutamente conjuntados al unísono , lo que resultaba muy difícil de  encontrar . Sin haberlos enfrentado antes , sin que coincidieran siquiera en los entrenamientos , ambos parecían conocerse demasiado bien y haber asumido , con destreza magistral , cada una de las habilidades que se precisaban , componiendo una suerte de conjunto de magnitudes abismales  para la corta edad de ambos .
Conforme Isamu veía que no podía vencerla y que resultaba un rival a su altura , su autoexigencia y sus ansias de vencer a la que consideraba una extraña entre aquellas paredes , le hizo incrementar  su fuerza y fiereza durante cada embate,  sin miramientos y sin tener en cuenta que estaba siendo observado con mucha atención por la única persona autorizada allí para llamarle la atención , el cual comenzaba a preocuparse aunque a priori no tuviese intención de intervenir esperando conocer  hasta dónde serían capaces de llegar , pese a los riesgos .
La respuesta de Aiko , ante el brusco cambio de actitud de su hermano , no fue menos sorprendente . Cerró los ojos tal cual su maestro le hubo enseñado  y agudizó el oído,  manteniéndose impasible en el punto en el que se encontraba . Ante tal circunstancia y creyéndose con ventaja , Isamu fue a por ella empuñando el sable con la mano derecha , infringiendo una de las normas  del tipo de combate expuesto  y sólo cuando ella pudo escuchar el ligero silbido de la fina pero contundente hoja asomar por encima de su cabeza , en dirección a su hombro , ella cruzó la suya impidiéndole proseguir su camino . 

En medio de su estado de creciente ofuscación ,  para sorpresa de Atsushi ,  el joven extrajo un “Tanto “ ( sable muy corto ) de la espalda  y cogiéndola por sorpresa , la empujó al suelo con una de las rodillas  colocándose encima de su cuerpo , acercándoselo al cuello sin miramiento alguno, si escuchar ninguna de las insistentes llamadas   atención, a voz en grito ,  de su maestro , 

Pese a mentarle , con su nombre , hasta en cuatro  cuatro ocasiones , Isamu era incapaz de oír nada . Únicamente,  cuando vio emanar sangre del lugar donde tenía depositada la afilada y peligrosa hoja , fue capaz  de darse cuenta de lo que estaba pasando o lo que había hecho . 

Reprendido por su maestro  igual que si fuera un chiquillo , sólo faltó la que le otorgaría su padre puesto que la herida de ella se encontraba en lugar visible y él , con su actitud , había infringido todas las normas de lucha y entrenamiento que debían respetarse en el interior de su casa . Los gritos de un padre alterado , tachándolo de irresponsable y envidioso , algo que no era tolerable en su cultura y menos aún en aquella casa , le valieron el deber de guardar silencio y el dolor de soportar  quince azotes , uno por cada año suyo cumplido .  Huida de su habitación , en que fue encomendada a permanecer , cuando llegó al salón y vio la espalda de su hermano , con su padre listo para disponer el último , la niña corrió hacia el cuerpo magullado y ensangrentado de Isamu , abrazándolo , recibiendo por él , con toda la fuerza de la que su padre fue capaz, aquel último resquicio de cruel castigo , en su fina y delicada piel .  Un rasguño silencioso  del que sólo se emitiría una lágrima caída en la piel del varón  y que le perviviría por siempre .

Separado de todos como castigo por su ofensa , fue enviado a la Academia Militar  muy joven , tal y como él había querido , mientras que ella , años más tarde , comenzaría su periplo por distintas escuelas  e internados  por toda Europa .
Con el paso del tiempo  y sin que ninguno de los dos hubiera tenido oportunidad de encontrase en la casa ,por orden estricta del jefe de la misma  , recién licenciado por obligación de sus labores castrenses y con  ella a punto de marcharse a Inglaterra para continuar sus estudios , Tanaka les hizo regresar para celebrar su cumpleaños sin que ninguno de los supiera  de su reencuentro, el cual se produjo durante la incorporación a la cena .

Una tardanza inusual para lo que solían ser costumbres de pulcritud en cuestión  de horarios junto con una excesiva tranquilidad por parte de su padre ,  le atrajo poderosamente la atención a un Isamu expectante . No sabía qué había de diferente en aquella ocasión , ni podía imaginárselo , pero  el exceso de actividad aquel día , en la residencia , aun sin preguntar , le resultó extraño .  La apertura de la puerta del comedor le trajo el aire a aquel perfume suave y tan reconocible que la viera usar desde niña y cuando retiró los ojos de su padre en aquella dirección , su imagen se le apareció .
Ya no era la chiquilla  extraña de mirada lacónica que recordaba , se había convertido en una mujer , discretamente atractiva,  que  pese a sus años en Occidente  no había olvidado las buenas costumbres orientales  y que , antes de centrarse en él , con sorpresa , se reverenciaba ante los asistentes .

Tratando de disimular su sorpresa  , comportándose con la discreción que sabía le era requerida , se sentó a la mesa en silencio  , permitiéndose alguna mirada esquiva cuando se acercaba un bocado a la boca  y , de la misma forma que para él hubo de resultar una sorpresa grata semejante transformación, para ella , la de él,  también resultó sorprendente  aunque algo hubiera cambiado en sus ojos  y su forma de mirarla .

Sólo fueron tres  días . Tres  días de silencios  con mensajes secretos , miradas veladas  y tratar de ver al otro a espaldas del padre . Ojos no tan inocentes pero igual de curiosos que entonces degustaban observarle entrenar solo  , cuando caía la noche , o seguirle hasta  la orilla del lago donde trataba de reencontrarse consigo mismo en el interior del agua , por muy fría que ésta pudiese estar .

Tres días y un tiempo de incomunicación absoluta entre ambos  en el que a ninguno le estuvo permitido preguntar por el otro aunque ella , con el beneplácito y ayuda de Atsushi  siempre mantuvo la frescura de las noticias . Algo que cambiaría , definitivamente , cuando Aiko pudo regresar a la que siempre fue su casa , esta vez , para quedarse . 

Con la idea cierta de saber que su regreso venía acompañado de  la intención del patriarca de que se ocupase , en la sombra , de los asuntos de la empresa , algunas cosas , sin embargo , habían cambiado .  Su regreso vino acompañado de la primera vez que viese a Matthew y  se preguntase , de forma ambigua , como había logrado congeniar de aquella forma  con su padre  o  incluso con Atsushi , un hombre muy particular para escoger amistades , pero esas  no fueron las únicas sorpresas .  Pese a que la orden de silencio había desaparecido , una mirada de Isamu , fría como el hielo y breve como una exhalación ,  en el salón principal , tras confirmar la noticia de su vuelta , fue todo lo que recibió de él .

Sacrificios por tradiciones , todo  por el bien de la familia . Isamu tuvo que ser lo que su padre le impuso quebrantando sus sueños  y a ella , mandatada desde el principio en cada paso dado , no se le permitió siquiera soñar , por muy afortunada que se reconociese .

Al salir de allí , en el pasillo exterior , le parecieron  escuchar sonidos muy reconocibles que la llevaban directamente a la sala de entrenamientos . En su interior , un Isamu , sólo ataviado con la mitad del traje  , dejaba vislumbrar , entre gotas de sudor  y la brillantez de su piel , el enorme dragón rodeado de carpas con la vista al cielo que lo rodeaban y cubrían la totalidad de su espalda . Entrando muy despacio para no ser descubierta antes de tiempo , observó cada rígido movimiento de su cuerpo , cada músculo apropiándose del espacio así como la firmeza y decisión  demostradas en cada gesto que ejecutaba con rabia , algo que se suponía debió aprender a controlar o al menos eso creía ella .  

Incluso el silencio emite sus sonidos  y  sólo por eso se detuvo , dándole la espalda a su inesperado acompañante  mientras trataba de recobrar el resuello .
De la misma forma sigilosa con la que hubo de sorprenderle , él cerró sus ojos y  escuchó sus delicados pasos sobre el tatami ,acercándosele , y sólo cuando sintió las yemas de sus dedos sobre su piel , prosiguiendo solas cada una de las líneas marcadas por las viejas cicatrices , los abrió .

·        AIKO : Unidos por la sangre , quién nos lo habría dicho .

Inmóvil , trataba de tranquilizarse mientras sentía su piel respondiendo a cada roce   provocada  por la suya .

·        ISAMU : Nunca debiste interponerte . Sólo conseguiste enfurecerle .

·        AIKO : Y hacer que nos alejase más aún de lo que ya estábamos ¿ o no?

Alejado de ella , se dirigió hasta uno de los bancos laterales donde tenía una toalla y alguna de sus cosas .

·        ISAMU : No lo sé  - Giró su cabeza hacia ella mientras se secaba el sudor  - Dímelo tú .

Parecía enfadado  pero ella ya imaginaba de sobra por qué , no le hacía falta preguntar .

·        AIKO : ¿Quién te lo ha dicho ?

·        ISAMU : Fue un error que padre te alejase de todo esto para inculcarte las “buenas maneras “ occidentales . ¿En su hotel ? ¿En el bar, sola ,  como una de sus  fulanas buscando qué  ? ¿En serio quieres que te responda ?

Al siguiente intento de secarse, su brazo fue retenido con fuerza por uno de los de Aiko . Pese a su resistencia   e intentos por recuperarlo  finalmente hubo de detenerse .

·        AIKO : No te confundas Isamu , conmigo no . Debe volver y volverá a esta casa.

Visiblemente ofuscado , no podía evitar mostrarse incrédulo  y actuar con su más fina ironía  con aquella sonrisa  tan suya que la desquiciaba .

·        ISAMU : ¿Ya se lo has dicho ? Lo digo por ir adelantando el médico  no tengamos un nuevo disgusto  antes incluso de que termines de darle la buena nueva .

·        AIKO : Voy a comunicárselo ahora  pero sé que a ti debo prepararte porque sé de lo que eres capaz .

Soltando la toalla y tratando de vestirse , se negaba la posibilidad de mostrarse ofuscado delante de ella cuando precisamente el motivo de tal estado lo tenía delante  .

·        ISAMU : Yo no soy asunto tuyo ni de padre desde hace mucho tiempo . Si quieres matarlo , hazlo , a ver como se lo vendes , claro  que …  - su tono comenzaba a girar peligrosamente hacia lo desagradable -  seguro que tú le convences  hasta con los ojos cerrados ,  nunca ha podido negarte nada.

·        AIKO : ¿Nunca vas a perdonarme mi origen verdad ? – colocándole la mano en el pecho y acercándose a él a poca distancia de su cara – Aunque menos aún te perdonas a ti mismo sentir lo que sientes cada vez que estamos en el mismo espacio , el desear tocarme y no poder -  y acarició con sus dedos sus labios  reconociendo en él su disposición y dejarse llevar  - convertir tu sueño de besarme  , poseerme …

Cogiéndola con fuerza de ambos brazos , la separó bruscamente .

·        ISAMU : Un estúpido sueño al que jamás tendré derecho , mientras tú se lo concedes a …. Un gaikokujin ( extranjero ) .  

Tras soltárselas , cogió sus cosas y se marchó de allí  visiblemente ofuscado , dolido , deteniéndose en la puerta .

·        ISAMU : Con los años y tu occidentalización te has vuelto  descuidada. Hasta hora te he cubierto porque te lo debía pero llegará el momento donde ya no exista la obligación de hacerlo .   Has olvidado la primera regla “hermana “ : No basta con ser sigiloso , hay que parecerlo .

Sola en aquella habitación , miró a su alrededor  tratando de rememorar lo que había significado para ella todo lo vivido allí, como sus enseñanzas aprendidas la habían ayudado a desenvolverse y a sobrevivir  fuera de aquellas paredes , de su particular castillo de cristal .
Respiró hondo y sólo un pensamiento le vino a la mente en ese instante : “Padre”.  Por delante , una ardua tarea de convencimiento , aunque fuese la única persona capaz de lograrlo , siempre bajo el lema del bien de la familia .

Hallándose aún en su habitación , se encontró a Atsushi saliendo de ella con unos documentos.

·        AIKO : Ya veo que el gran tigre ha despertado de su aletargado sueño .

·        ATSUSHI : Aún anda algo quejumbroso y preocupado , si vas a verle , yo de ti no lo alteraría .

Pensativa , decidió darle las primeras instrucciones a él .

·        AIKO : Va a regresar , con Matthew. Quiero que esté todo listo de nuevo para mañana por la mañana .

Sin poder disimular su preocupación  y  ante el temor de que su primer escollo se encontrase en frente suya , trató de detener toda posible argumentación .

·        AIKO : Respecto a él … Es asunto mío .

Y sin mediar palabra entre ambos , él la vio adentrarse en la habitación tras tocar levemente a la puerta .

Recostado aún en la cama , aunque con las ventanas abiertas , disfrutando de un espectacular atardecer ,  observó a  su hija mientras se sentaba en la cama , a su lado .

·        TANAKA : Esperaba que estuvieras aquí .

·        AIKO : Tenía que ir a la ciudad , debía arreglar algunas cosas – le dijo  cogiéndole la mano con ternura - . Padre ….

No pudo continuar . El anciano emitió un sonido tajante y sincero, como si conociera lo que su hija hubiera de contarle .

·        TANAKA : Lo sé .

Nunca supo cómo era capaz de conseguir que algo o alguien le hiciese llegar las noticias con semejante velocidad , pero lejos de sorprenderse , nada resultaba impropio en lo que siempre consideró como parte de su sabiduría .

·        AIKO : No podemos repetir las mismas maneras de antaño . Sabes que las cosas han cambiado .

Retirándole la mano secamente , el anciano se recolocó firme en la cama .

·        TANAKA : ¿Tan incapaz me he mostrado hasta ahora en mis métodos  y formas de llevar las cosas … ?-  Sus ojos , desconsolados , le mostraban  cuánta razón tenía , aunque no pudiese reconocérselo .-

·        AIKO : ¿Tan capaz te crees de poder reconducir esto después de lo de hoy ?

El anciano , resignado , desvió su rostro hacia la ventana y todo cuanto era capaz de observar , gesticulándole a su hija que le ayudase a levantarse para acercarle hasta allí .  Tras cerrar los ojos por un instante y respirar hondo , aún sostenido por su hija , su voz comenzó a sonar ligeramente quebrada  a cada palabra que era capaz de pronunciar .

·        TANAKA : Siempre me han recordado a tu madre . Su forma de mirarme … le costaba tanto despedirse , pero lo hacía firme , disimulando , aunque después llorase amargamente . Siempre creyó que no me daba cuenta ni que lo supiera , pero muchas veces , cuando nos reencontrábamos , sus ojos permanecían ligeramente hinchados y hasta con cierto enrojecimiento .
Tú me recuerdas tanto a ella …. Calmada , serena , inteligentemente discreta .
Ella lo era todo en mi vida Aiko , de la misma forma que tú lo eres , pero ….

Debilitado por los recuerdos más que por el cansancio o el susto de la mañana , ella sintió aún más el peso del cuerpo del anciano determinando apoyarlo en el saliente situado justo detrás .

·        AIKO : Padre , siempre me has enseñado que la familia lo es todo  y que en nuestras acciones debemos asumir riesgos siempre que sea por el bien de la familia . Sabes , mejor que nadie , que si esto no sale bien , todo lo que tanto esfuerzo te ha costado construir y levantar desaparecerá como la ceniza . Debemos seguir adelante y lo sabes  y  ellos son nuestra única opción  .

·        TANAKA : He tardado medio siglo en levantar un imperio que ahora se desmorona . Pero … - continuó lloroso y hundido , como ella nunca le había visto - ¿Qué sucederá con nuestra reputación frente a los demás cuando vean que se trata de ….?

Tradición frente a lo que predominaba en los tiempos actuales , donde la exclusividad de la sangre ya no era una razón  para seguir adelante  sino más bien una causa imposibilitante de expansión . En un mundo globalizado , la inmensa mayoría de empresas asiáticas habían logrado crecer a base de no mirarse el ombligo ni de centrarse en la localización o en la sangre nacional  como paradigmas de pureza , eso , hoy día , resultaba inviable .  

·        AIKO : ¿Crees en serio que aquellos a los que temes volver a mirar a los ojos tendrán los arrestos suficientes para echarte algo en cara cuando ellos son los primeros  que han vendido su alma al diablo por salvar su nivel de vida? Porque ellos sí que no tienen ni tus principios ni tus razones  ni tu concepto de lo que es verdaderamente importante .  – Cogiendo la cara de su padre entre sus manos con delicadeza infinita – Nadie podrá decir jamás nada que sea capaz de herir al viejo tigre cuando creyéndole moribundo resurgió de su propia sangre.
Conócele – continuó argumentándole - , haz que se sienta cómodo , el resto … déjalo en mis manos .

Y el anciano volvió a girar su cabeza para terminar de ver al sol despedirse mientras ella , complacida , le sostenía con mayor fuerza si cabe  .
Con la noche encima , esperó a que se terminase la cena para salir y bajar la bandeja.  En la cocina , a solas , cogió su teléfono con la intención de realizar la llamada prometida .

·        AIKO : ¿Matthew ? Un coche pasará a recogeros mañana por la mañana . Tienes hasta entonces .

Colgó pero sintió una presencia más que la acompañaba . Al darse la vuelta , hacia la puerta , Atsushi se encontraba apoyado en la puerta .

·        ATSUSHI : Los fantasmas regresan siempre .

·        AIKO : Pues recuerda resguardar los tuyos mientras esto dure.

·        ATSUSHI : ¿Y los de Isamu ?

Pensativa , bajo sus ojos al suelo  y recordando el instante del latigazo recibido  por error  , alzó la vista mostrándose muy segura de sí misma , la imagen a la que tenía acostumbrado a su mentor .

·        AIKO :  No son sus fantasmas los que no puedo controlar  , son  sus propios demonios interiores , los que le vuelven impredecible , lo que me temo que nunca ha estado a mi alcance .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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