AMANECER ROJO
(AKAI YOAKE)
CAPÍTULO CUARTO . TODO POR
LA FAMILIA ( PRIMERA PARTE)
(すべての家族のため)
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| CRED EDIT APCL73 |
“La defensa es para tiempos de escasez,
el ataque para tiempos de abundancia.
Los expertos en defensa se esconden en
las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden
en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y
lograr la victoria total.
En situaciones de defensa, acalláis las
voces y borráis las huellas, escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra,
invisibles para todo el mundo. En situaciones de ataque, vuestro movimiento es
rápido y vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el relámpago, para
los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.”
Sun Tzu
El arte de la guerra
¿Cómo
se convence a un gran guerrero ? ¿Cómo se le hace desistir de una actitud sin
vulnerar aquello por lo que ha luchado y en lo que ha creído toda su vida ?
Aiko
volvió a casa y mirando su reloj , entendió que aún era temprano para
molestarle . Jamás nadie debía osar despertarle de su sueño tardío .
Disfrutando
de la aparente soledad de la casa , de sus silencios , sólo interrumpidos por
los habitantes del jardín , acabó recalando en el espacio de la residencia por
el que sentía más respeto , la que conocían como “sala de armas “ . Un exclusiva habitación abierta , sin
restricciones , en cuyo núcleo central
se encontraba una armadura de samurái completa y un “Daisho” o conjunto de armas delante de la misma , a sus
pies, una encima de la otra , de mayor a
menor tamaño , siendo la primera, la que
estuviera colocada encima de las demás, un hermoso y antiquísimo sable o “katana” recibido en calidad de herencia , debajo de ésta se
encontraba una “Wakizashi” que le sirviera de acompañamiento en su momento , algo
más pequeña , y finalmente el “Tanto” o sable más pequeño de todos .
Arrodillada
en el suelo , frente a aquel punto exacto y sin que sus ojos dejaran de
admirarlo una vez más , de las incontables en que esta labor ya había sido
realizada por ella desde que fuera niña , recordó la primera vez en que ,
tratando de coger la mayor de ellas , cuando apenas alzaba dos palmos del suelo
, su padre la sorprendió .
Acaba
de llegar a la casa hacía relativamente poco tiempo y su
bienvenida , aunque correcta , distó mucho de ser cordial . Atsushi , el hombre
de confianza de su padre , se convertía en su máximo protector y maestro en
enseñanzas de lucha con armas y sin ellas , disciplina en la que aprendió con
enorme rapidez para sorpresa de todos . Para Isamu , el hijo fiel y legítimo
del viejo Tanaka , a sus doce años y con su madre muerta apenas hacía unos meses , la presencia de Aiko ,
portando su apellido y bajo la mirada atenta de
la figura paterna , representó un obstáculo más que insalvable en una relación ya de por sí complicada con
el patriarca , al cual siempre culpó de la marcha , para siempre , de la amada
figura de referencia en su vida .
Para
ella , pese a los tratos con amabilidad que le dispensaba desde su corta edad
al que era , a partir de ese momento , su hermano mayor , aquel joven de
doce años , rebelde y que se negaba a
dirigirle la palabra , le compuso una imagen de su situación en aquella casa ,
la de una intrusa no bienvenida , a la que su padre mimaba desde su rudeza con
lo que jamás dio a su legítimo heredero .
Cariño
, atenciones exquisitas y tiempo , algo que , en este último caso , nunca tuvo
para con el joven Isamu , que desde bien entrada la adolescencia , soñaba
despierto con marcharse lejos de allí y ejercitarse y progresar en su carrera militar .
Aquel
día , con apenas siete años y una curiosidad desmedida por la belleza de la
empuñadura de aquel sable , procurando no ser vista por nadie , trató de
desenvainarla acabando en el suelo con ella encima . Para su sorpresa , su
padre , que andaba buscándola por toda la casa , la sorprendió y tuvo que
ayudarla retirándole la espada
previamente y volviéndola a envainar con
cuidado . Preguntada por él sobre si se
había hecho daño , tras la respuesta negativa de la niña , su gesto compungido , lejos de agravarse
con la sonora letanía castigadora de su
progenitor , fue transformándose en el halo curioso de una niña que admiraba el
gran conocimiento que poseía aquella figura que tanto admiraba y conocía,
aunque fuera en otro lugar . Desde las historias y leyendas en torno a los
samuráis y los verdaderos guerreros como las costumbres de respeto que debían
mantenerse en torno a ese sable y sus acompañantes en concreto , abrían su
mente , ya de por sí bastante despierta , justo antes de dormirse , en la cama
, donde las imágenes de hombres
ataviados con semejantes armaduras
realzaban , con movimientos sigilosos y enorme ferocidad táctica , la
danza preparatoria para una imaginativa batalla sin cuartel .
Pasaron
algunos años antes de obtener algún gesto amable del que ahora era su
hermano , produciéndose durante una
clase de defensa con armas por parte de
Atsushi . Pese a la negativa del
muchacho de enfrentarse a ella y mucho menos con armas reales , la imposición
del jefe de seguridad de su padre resultó tan tajante que no pudo desistir del
mismo .
Las
prácticas tradicionales en la lucha y el uso de las costumbres más
arraigadas que ya se iban olvidando predominaban y apenas hubo de indicarles nada que no supieran de antemano .
Uno frente a otro , mirándose a los ojos
y con ambos brazos colocados a cada lado de sus respectivos cuerpos para , a continuación , realizar la reverencia de respeto al contrincante y al terreno para acabar finalizando toda la labor previa al combate con la posición que ambos debían ejecutar, una de las
manos agarrando con seguridad la saya o vaina mientras la otra sostenía la tsuka o empuñadura
.
Dispuestos
a recibir la primera señal de movimiento que el otro propiciase como comienzo , fue la
desesperante imprudencia de él la que
lo comenzó todo . Sin quitarse los ojos de encima , cada uno trató de prever
los siguientes movimientos de su contrincante
bajo el sonido del roce de las finas hojas acariciándose de forma continua y
chocar entre sí para evitar el daño por
alcance .
Ante
los ojos atentos del maestro común , para su sorpresa , se confirmaba lo que
siempre había pensado de ambos , soldados perfectos a los que aún les quedaba
mucho por aprender pero absolutamente
conjuntados al unísono , lo que resultaba muy difícil de encontrar . Sin haberlos enfrentado antes ,
sin que coincidieran siquiera en los entrenamientos , ambos parecían conocerse
demasiado bien y haber asumido , con destreza magistral , cada una de las
habilidades que se precisaban , componiendo una suerte de conjunto de
magnitudes abismales para la corta edad
de ambos .
Conforme
Isamu veía que no podía vencerla y que resultaba un rival a su altura , su
autoexigencia y sus ansias de vencer a la que consideraba una extraña entre
aquellas paredes , le hizo incrementar su fuerza y fiereza durante cada embate, sin miramientos y sin tener en
cuenta que estaba siendo observado con mucha atención por la única persona
autorizada allí para llamarle la atención , el cual comenzaba a preocuparse aunque a priori no tuviese intención de intervenir esperando conocer hasta dónde serían capaces de
llegar , pese a los riesgos .
La
respuesta de Aiko , ante el brusco cambio de actitud de su hermano , no fue
menos sorprendente . Cerró los ojos tal cual su maestro le hubo enseñado y agudizó el oído, manteniéndose impasible en el
punto en el que se encontraba . Ante tal circunstancia y creyéndose con ventaja
, Isamu fue a por ella empuñando el sable con la mano
derecha , infringiendo una de las normas
del tipo de combate expuesto y
sólo cuando ella pudo escuchar el ligero silbido de la fina pero contundente
hoja asomar por encima de su cabeza , en dirección a su hombro , ella cruzó la
suya impidiéndole proseguir su camino .
En
medio de su estado de creciente ofuscación , para sorpresa de Atsushi , el
joven extrajo un “Tanto “ ( sable muy corto ) de la espalda y cogiéndola por
sorpresa , la empujó al suelo con una de las rodillas colocándose encima de su cuerpo , acercándoselo al cuello sin miramiento alguno, si escuchar ninguna de las insistentes llamadas atención, a voz en grito , de su maestro ,
Pese
a mentarle , con su nombre , hasta en cuatro cuatro ocasiones ,
Isamu era incapaz de oír nada . Únicamente, cuando vio emanar sangre del lugar donde tenía depositada la afilada y peligrosa hoja , fue capaz de darse cuenta de lo que estaba pasando o lo que había hecho .
Reprendido
por su maestro igual que si fuera un
chiquillo , sólo faltó la que le otorgaría su padre puesto que la herida de
ella se encontraba en lugar visible y él , con su actitud , había infringido
todas las normas de lucha y entrenamiento que debían respetarse en el interior
de su casa . Los gritos de un padre alterado , tachándolo de irresponsable y
envidioso , algo que no era tolerable en su cultura y menos aún en aquella casa
, le valieron el deber de guardar silencio y el dolor de soportar quince azotes , uno por cada año suyo
cumplido . Huida de su habitación , en
que fue encomendada a permanecer , cuando llegó al salón y vio la espalda de su
hermano , con su padre listo para disponer el último , la niña corrió hacia el
cuerpo magullado y ensangrentado de Isamu , abrazándolo , recibiendo por él ,
con toda la fuerza de la que su padre fue capaz, aquel último resquicio de
cruel castigo , en su fina y delicada piel .
Un rasguño silencioso del que
sólo se emitiría una lágrima caída en la piel del varón y que le perviviría por siempre .
Separado
de todos como castigo por su ofensa , fue enviado a la Academia Militar muy joven , tal y como él había querido ,
mientras que ella , años más tarde , comenzaría su periplo por distintas
escuelas e internados por toda Europa .
Con
el paso del tiempo y sin que ninguno de
los dos hubiera tenido oportunidad de encontrase en la casa ,por orden estricta
del jefe de la misma , recién licenciado por obligación de sus labores castrenses y con ella a punto de
marcharse a Inglaterra para continuar sus estudios , Tanaka les hizo regresar
para celebrar su cumpleaños sin que ninguno de los supiera de su reencuentro, el cual se produjo durante
la incorporación a la cena .
Una
tardanza inusual para lo que solían ser costumbres de pulcritud en cuestión de horarios junto con una excesiva tranquilidad por parte de su padre , le atrajo poderosamente la atención a un Isamu
expectante . No sabía
qué había de diferente en aquella ocasión , ni podía imaginárselo , pero el exceso de actividad aquel día , en la
residencia , aun sin preguntar , le resultó extraño . La apertura de la puerta del comedor le trajo
el aire a aquel perfume suave y tan reconocible que la viera usar desde niña y cuando retiró los ojos de su padre en aquella dirección , su imagen se le apareció .
Ya
no era la chiquilla extraña de mirada
lacónica que recordaba , se había convertido en una mujer , discretamente
atractiva, que pese a sus años en
Occidente no había olvidado las buenas costumbres orientales y que , antes de centrarse en él , con
sorpresa , se reverenciaba ante los asistentes .
Tratando
de disimular su sorpresa , comportándose
con la discreción que sabía le era requerida , se sentó a la mesa en
silencio , permitiéndose alguna mirada
esquiva cuando se acercaba un bocado a la boca
y , de la misma forma que para él hubo de resultar una sorpresa grata
semejante transformación, para ella , la de él, también resultó sorprendente aunque algo hubiera cambiado en sus ojos y su forma de mirarla .
Sólo
fueron tres días . Tres días de silencios con mensajes secretos , miradas veladas y tratar de ver al otro a espaldas del padre
. Ojos no tan inocentes pero igual de curiosos que entonces degustaban
observarle entrenar solo , cuando caía
la noche , o seguirle hasta la orilla del lago donde trataba de reencontrarse
consigo mismo en el interior del agua , por muy fría que ésta pudiese estar .
Tres
días y un tiempo de incomunicación absoluta entre ambos en el que a ninguno le estuvo permitido
preguntar por el otro aunque ella , con el beneplácito y ayuda de Atsushi siempre mantuvo la frescura de las noticias .
Algo que cambiaría , definitivamente , cuando Aiko pudo regresar a la que siempre fue su casa , esta vez , para quedarse .
Con
la idea cierta de saber que su regreso venía acompañado de la intención del patriarca de que se ocupase
, en la sombra , de los asuntos de la empresa , algunas cosas , sin embargo ,
habían cambiado . Su regreso vino
acompañado de la primera vez que viese a Matthew y se preguntase , de forma ambigua , como había
logrado congeniar de aquella forma con
su padre o incluso con Atsushi , un
hombre muy particular para escoger amistades , pero esas no fueron las únicas sorpresas . Pese a que la orden de silencio había
desaparecido , una mirada de Isamu , fría como el hielo y breve como una
exhalación , en el salón principal ,
tras confirmar la noticia de su vuelta , fue todo lo que recibió de él .
Sacrificios
por tradiciones , todo por el bien de la familia . Isamu tuvo que ser lo que
su padre le impuso quebrantando sus sueños
y a ella , mandatada desde el principio en cada paso dado , no se le
permitió siquiera soñar , por muy afortunada que se reconociese .
Al
salir de allí , en el pasillo exterior , le parecieron escuchar sonidos muy reconocibles que la
llevaban directamente a la sala de entrenamientos . En su interior , un Isamu ,
sólo ataviado con la mitad del traje ,
dejaba vislumbrar , entre gotas de sudor
y la brillantez de su piel , el enorme dragón rodeado de carpas con la
vista al cielo que lo rodeaban y cubrían la totalidad de su espalda . Entrando
muy despacio para no ser descubierta antes de tiempo , observó cada rígido
movimiento de su cuerpo , cada músculo apropiándose del espacio así como la firmeza y
decisión demostradas en cada gesto que ejecutaba con rabia , algo que se suponía debió aprender a controlar o al menos eso creía ella .
Incluso
el silencio emite sus sonidos y sólo por eso se detuvo , dándole la espalda a
su inesperado acompañante mientras
trataba de recobrar el resuello .
De
la misma forma sigilosa con la que hubo de sorprenderle , él cerró sus ojos
y escuchó sus delicados pasos sobre el
tatami ,acercándosele , y sólo cuando
sintió las yemas de sus dedos sobre su piel , prosiguiendo solas cada una de
las líneas marcadas por las viejas cicatrices , los abrió .
·
AIKO : Unidos por
la sangre , quién nos lo habría dicho .
Inmóvil
, trataba de tranquilizarse mientras sentía su piel respondiendo a cada
roce provocada por la suya .
·
ISAMU : Nunca
debiste interponerte . Sólo conseguiste enfurecerle .
·
AIKO : Y hacer
que nos alejase más aún de lo que ya estábamos ¿ o no?
Alejado
de ella , se dirigió hasta uno de los bancos laterales donde tenía una toalla y
alguna de sus cosas .
·
ISAMU : No lo
sé - Giró su cabeza hacia ella mientras
se secaba el sudor - Dímelo tú .
Parecía
enfadado pero ella ya imaginaba de sobra
por qué , no le hacía falta preguntar .
·
AIKO : ¿Quién te
lo ha dicho ?
·
ISAMU : Fue un
error que padre te alejase de todo esto para inculcarte las “buenas maneras “
occidentales . ¿En su hotel ? ¿En el bar, sola , como una de sus fulanas buscando qué ? ¿En serio quieres que te responda ?
Al
siguiente intento de secarse, su brazo fue retenido con fuerza por uno de los
de Aiko . Pese a su resistencia e
intentos por recuperarlo finalmente hubo
de detenerse .
·
AIKO : No te
confundas Isamu , conmigo no . Debe volver y volverá a esta casa.
Visiblemente
ofuscado , no podía evitar mostrarse incrédulo
y actuar con su más fina ironía
con aquella sonrisa tan suya que
la desquiciaba .
·
ISAMU : ¿Ya se lo
has dicho ? Lo digo por ir adelantando el médico no tengamos un nuevo disgusto antes incluso de que termines de darle la buena
nueva .
·
AIKO : Voy a
comunicárselo ahora pero sé que a ti
debo prepararte porque sé de lo que eres capaz .
Soltando
la toalla y tratando de vestirse , se negaba la posibilidad de mostrarse
ofuscado delante de ella cuando precisamente el motivo de tal estado lo tenía
delante .
·
ISAMU : Yo no soy
asunto tuyo ni de padre desde hace mucho tiempo . Si quieres matarlo , hazlo ,
a ver como se lo vendes , claro que
… - su tono comenzaba a girar
peligrosamente hacia lo desagradable -
seguro que tú le convences hasta
con los ojos cerrados , nunca ha podido
negarte nada.
·
AIKO : ¿Nunca vas
a perdonarme mi origen verdad ? – colocándole la mano en el pecho y acercándose
a él a poca distancia de su cara – Aunque menos aún te perdonas a ti mismo
sentir lo que sientes cada vez que estamos en el mismo espacio , el desear
tocarme y no poder - y acarició con sus
dedos sus labios reconociendo en él su
disposición y dejarse llevar - convertir
tu sueño de besarme , poseerme …
Cogiéndola
con fuerza de ambos brazos , la separó bruscamente .
·
ISAMU : Un
estúpido sueño al que jamás tendré derecho , mientras tú se lo concedes a …. Un
gaikokujin ( extranjero ) .
Tras
soltárselas , cogió sus cosas y se marchó de allí visiblemente ofuscado , dolido , deteniéndose
en la puerta .
·
ISAMU : Con los
años y tu occidentalización te has vuelto
descuidada. Hasta hora te he cubierto porque te lo debía pero llegará el
momento donde ya no exista la obligación de hacerlo . Has olvidado la primera regla “hermana “ : No
basta con ser sigiloso , hay que parecerlo .
Sola
en aquella habitación , miró a su alrededor
tratando de rememorar lo que había significado para ella todo lo vivido
allí, como sus enseñanzas aprendidas la habían ayudado a desenvolverse y a
sobrevivir fuera de aquellas paredes ,
de su particular castillo de cristal .
Respiró
hondo y sólo un pensamiento le vino a la mente en ese instante : “Padre”. Por delante , una ardua tarea de
convencimiento , aunque fuese la única persona capaz de lograrlo , siempre bajo
el lema del bien de la familia .
Hallándose
aún en su habitación , se encontró a Atsushi saliendo de ella con unos
documentos.
·
AIKO : Ya veo que
el gran tigre ha despertado de su aletargado sueño .
·
ATSUSHI : Aún
anda algo quejumbroso y preocupado , si vas a verle , yo de ti no lo alteraría
.
Pensativa
, decidió darle las primeras instrucciones a él .
·
AIKO : Va a
regresar , con Matthew. Quiero que esté todo listo de nuevo para mañana por la
mañana .
Sin
poder disimular su preocupación y ante el temor de que su primer escollo se
encontrase en frente suya , trató de detener toda posible argumentación .
·
AIKO : Respecto a
él … Es asunto mío .
Y
sin mediar palabra entre ambos , él la vio adentrarse en la habitación tras tocar
levemente a la puerta .
Recostado
aún en la cama , aunque con las ventanas abiertas , disfrutando de un
espectacular atardecer , observó a su hija mientras se sentaba en la cama , a su
lado .
·
TANAKA : Esperaba
que estuvieras aquí .
·
AIKO : Tenía que
ir a la ciudad , debía arreglar algunas cosas – le dijo cogiéndole la mano con ternura - . Padre ….
No
pudo continuar . El anciano emitió un sonido tajante y sincero, como si
conociera lo que su hija hubiera de contarle .
·
TANAKA : Lo sé .
Nunca
supo cómo era capaz de conseguir que algo o alguien le hiciese llegar las
noticias con semejante velocidad , pero lejos de sorprenderse , nada resultaba
impropio en lo que siempre consideró como parte de su sabiduría .
·
AIKO : No podemos
repetir las mismas maneras de antaño . Sabes que las cosas han cambiado .
Retirándole
la mano secamente , el anciano se recolocó firme en la cama .
·
TANAKA : ¿Tan
incapaz me he mostrado hasta ahora en mis métodos y formas de llevar las cosas … ?- Sus ojos , desconsolados , le mostraban cuánta razón tenía , aunque no pudiese
reconocérselo .-
·
AIKO : ¿Tan capaz
te crees de poder reconducir esto después de lo de hoy ?
El
anciano , resignado , desvió su rostro hacia la ventana y todo cuanto era capaz
de observar , gesticulándole a su hija que le ayudase a levantarse para
acercarle hasta allí . Tras cerrar los
ojos por un instante y respirar hondo , aún sostenido por su hija , su voz
comenzó a sonar ligeramente quebrada a
cada palabra que era capaz de pronunciar .
·
TANAKA : Siempre
me han recordado a tu madre . Su forma de mirarme … le costaba tanto despedirse
, pero lo hacía firme , disimulando , aunque después llorase amargamente .
Siempre creyó que no me daba cuenta ni que lo supiera , pero muchas veces ,
cuando nos reencontrábamos , sus ojos permanecían ligeramente hinchados y hasta
con cierto enrojecimiento .
Tú me recuerdas tanto a ella …. Calmada , serena ,
inteligentemente discreta .
Ella lo era todo en mi vida Aiko , de la misma forma
que tú lo eres , pero ….
Debilitado
por los recuerdos más que por el cansancio o el susto de la mañana , ella
sintió aún más el peso del cuerpo del anciano determinando apoyarlo en el
saliente situado justo detrás .
·
AIKO : Padre , siempre
me has enseñado que la familia lo es todo
y que en nuestras acciones debemos asumir riesgos siempre que sea por el
bien de la familia . Sabes , mejor que nadie , que si esto no sale bien , todo
lo que tanto esfuerzo te ha costado construir y levantar desaparecerá como la
ceniza . Debemos seguir adelante y lo sabes y ellos
son nuestra única opción .
·
TANAKA : He
tardado medio siglo en levantar un imperio que ahora se desmorona . Pero … -
continuó lloroso y hundido , como ella nunca le había visto - ¿Qué sucederá con
nuestra reputación frente a los demás cuando vean que se trata de ….?
Tradición
frente a lo que predominaba en los tiempos actuales , donde la exclusividad de la
sangre ya no era una razón para seguir
adelante sino más bien una causa imposibilitante de expansión . En un mundo
globalizado , la inmensa mayoría de empresas asiáticas habían logrado crecer a
base de no mirarse el ombligo ni de centrarse en la localización o en la sangre
nacional como paradigmas de pureza , eso
, hoy día , resultaba inviable .
·
AIKO : ¿Crees en
serio que aquellos a los que temes volver a mirar a los ojos tendrán los
arrestos suficientes para echarte algo en cara cuando ellos son los primeros que han vendido su alma al diablo por salvar
su nivel de vida? Porque ellos sí que no tienen ni tus principios ni tus
razones ni tu concepto de lo que es
verdaderamente importante . – Cogiendo la
cara de su padre entre sus manos con delicadeza infinita – Nadie podrá decir
jamás nada que sea capaz de herir al viejo tigre cuando creyéndole moribundo resurgió de su propia sangre.
Conócele – continuó argumentándole - , haz que se
sienta cómodo , el resto … déjalo en mis manos .
Y
el anciano volvió a girar su cabeza para terminar de ver al sol despedirse
mientras ella , complacida , le sostenía con mayor fuerza si cabe .
Con
la noche encima , esperó a que se terminase la cena para salir y bajar la
bandeja. En la cocina , a solas , cogió
su teléfono con la intención de realizar la llamada prometida .
·
AIKO : ¿Matthew ?
Un coche pasará a recogeros mañana por la mañana . Tienes hasta entonces .
Colgó
pero sintió una presencia más que la acompañaba . Al darse la vuelta , hacia la
puerta , Atsushi se encontraba apoyado en la puerta .
·
ATSUSHI : Los
fantasmas regresan siempre .
·
AIKO : Pues recuerda
resguardar los tuyos mientras esto dure.
·
ATSUSHI : ¿Y los
de Isamu ?
Pensativa
, bajo sus ojos al suelo y recordando el
instante del latigazo recibido por
error , alzó la vista mostrándose muy
segura de sí misma , la imagen a la que tenía acostumbrado a su mentor .
·
AIKO : No son sus fantasmas los que no puedo
controlar , son sus propios demonios interiores , los que le
vuelven impredecible , lo que me temo que nunca ha estado a mi alcance .
ANA
PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS
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