LA VIUDA
CAPÍTULO TERCERO
. RECUERDOS ( 2ª PARTE )
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| CRED EDIT APCL73 |
No
era más que un desconocido , un trabajador del puerto . Sin amigos , solitario
, sólo se sabía de él su nivel de cumplimiento . Ni una sola palabra mal dicha , nunca una
mala referencia en torno a él . Se le
consideraba poco sociable . En la taberna
apenas tenía que abrir la boca para que el que atendía tras la barra de
madera le sirviese los dos o tres tragos
que acostumbraba , sentado como siempre en la fondo de la misma , donde
apenas llegaba la luz pero se obtenía la mejor visión de todo el local .
En la más afamada casa de prostitución de esa parte de la costa , la única que dominaba toda la ciudad, su carácter no se distinguía por ser diferente .
En la más afamada casa de prostitución de esa parte de la costa , la única que dominaba toda la ciudad, su carácter no se distinguía por ser diferente .
Edward,
simple y llanamente , sin apellidos conocidos o recordables puesto que nunca los doy a saber , sin lazos
familiares cercanos con nadie de la ciudad
y una forma de mirar que se
presentía y calaba sin que nadie , hasta la fecha , hubiera podido haberle visto
los ojos con claridad , salvo ella .
Culminaba
la noche yendo de taberna en taberna y sin embargo permanecía más sobrio de lo
habitual . Nunca degustaba de una conversación pero aquella noche se mostró mucho menos seco de lo que
acostumbraba , incluso hay quien cree
recordar que se le escuchó la voz.
Había
estado fuera algún tiempo , faenando en algunos barcos y regresaba con la intención de quedarse por
fin en tierra . Pasada la medianoche ,caminando por una de las calles, se detuvo a la altura de la puerta de la
casa . Ladeando su cabeza hacia lo que se vislumbraba de su interior observó , por un instante , el inmenso trasiego de gente que no paraba de
entrar , subir , bajar y salir .
Siempre
había oído hablar de ella y de los
hombres que solían frecuentarla pero lejos de pensar , por una idea
equivocada , que aquel sitio no era para hombres como él , le bastó ver a
algunos trabajadores del puerto salir de ella con gesto de satisfacción para
que la curiosidad le pudiese .
Más
elegantemente vestido de lo que el personal de seguridad acostumbraba a ver en los
trabajadores portuarios , le dejaron adentrarse pero con la indicación de que
debía dirigirse hacia la planta superior . Sin entender demasiado por qué pero
tampoco cuestionarla , hizo lo propio y ascendió por las escaleras de
madera fijándose en cada mínimo detalle
. Una vez hallado en el piso superior y comprobado el aspecto de los asistentes , se
miró de arriba abajo un instante entendiendo el porqué de tal indicación.
Ciertamente
había mucha diferencia entre ambas estancias , incluso en la vestimenta de las
mujeres o en su forma de comportarse y atender a los clientes . Una gran sala
con sillones antiguos , aparentemente
lujosos , dispuestos por todo el espacio , cortinajes de exquisitos colores colgando de forma refinada en cada una de las ventanas y jóvenes , con
mucho que ocultar sobre sus verdaderas apetencias , sirviendo
las copas que les solicitaban
tras una barra en madera muy
oscura y mármol rosa traído de Italia seguramente .
Tras
decidirse a continuar la noche con algo más de alcohol y una más que exquisita
observación sobre cómo funcionaba realmente , sin ninguna intención concreta ,
tras pedir un whisky irlandés , se dispuso a saborearlo hasta que una voz femenina , dirigida a él desde uno de los costados , le interrumpió. La voz , chillona y penetrante , trataba de dar realismo a un papel que , tras
confirmar la realidad de a quién pertenecía , sólo pudo inducirle a ciertas
dosis de ternura . Una pecosa chiquilla de cabello largo , con enormes tirabuzones
naranjas que pese a intentar , con sus
ropajes , aparentar más edad , no debía portar más de nueve o diez primaveras convirtiéndose en el adalid de los servicios más variopintos que
podrían encontrarse en tales dependencias .
Llamando
su atención más por curiosidad que por otra cosa , la joven cambió de actitud y
hasta de tono de voz al ver su rostro .
Su desparpajo se tornó en seriedad y
compostura comenzando a mostrar mucha más madurez de la que a priori parecía
poseer , mostrándose ella misma .
·
ANNA : He oído
hablar de ti .
·
EDWARD : Ah ¿Sí? Y ¿qué has oído ?– Le preguntó con
inusitada complacencia e interés - .
Con
los ojos curiosos y asombrados de
aquella chiquilla de pelo rojizo ,
observándole fijamente , casi sintió pena por lo que parecía algo más que
curiosidad de su parte .
·
ANNA : Dicen que
eres muy callado , incluso tímido o arisco , así que creo que debo sentirme muy
afortunada por poder comprobar que no es cierto o quizás deba sentirme de los
pocos privilegiados que pueden gozar de tu atención.
Con
la intención de pedir otra copa a uno de los chicos de la barra ella le
detuvo la mano sentándose en el banco alto situado justo a su
izquierda .
·
ANNA : Ponle un
especial – ordenó a uno de los chicos – el cliente lo merece .
Sonriéndose
tímidamente por el atrevimiento , mientras el joven le cambiaba el vaso y le
abría la botella especial delante de sus ojos sintió una mano apoyarse en su
muslo . Sin que apenas se le notase
incomodidad alguna , bebió un sorbo de su copa.
·
EDWARD : Te lo
preguntaré una sola vez ¿qué edad tienes ?
Sin
mirarla recibió la respuesta más predecible con la voz más sugerente que
había escuchado en mucho tiempo mientras aquella mano se deslizaba sola por
el interior de su pierna, buscando otro
puerto donde recalar .
·
ANNA : ¿Acaso
importa ? No es la edad lo que determina la capacidad para hacer feliz a un
hombre .
Sorprendido
por la madurez que manifestaba en cada respuesta o incluso en su actitud ,
cuando su intimidad fue invadida de
forma oscilante y segura , terminando su copa de golpe , giró su cara para
mirarla directamente a los ojos . Su gesto , lejos de denotar molestia o enfado, parecía mostrarle cierta compasión por aquella chiquilla inquieta que aprovechaba su aspecto o su voz para manejarse por todos los intervalos de
edad en los que creyese que podía ser
útil .
·
EDWARD : Acércate
.
Le
dijo condescendientemente . La chiquilla , sugerente y dispuesta , se estiró lo
más que pudo sobre el asiento para llegarle al hombro y apoyándose en él ,
con su rostro muy cerca mientras continuaba acariciando su intimidad , con una
amplia sonrisa , esperaba el ansiado mensaje .
·
EDWARD : Para mí
, la edad es fundamental para saber qué clase de felicidad
debo dar. Por mucha necesidad que pudiera tener y por mucho que pudieras darme
, yo no soy como todos estos con los que alternas ni tú eres como la inmensa
mayoría de las que aquí trabajan , pero aún sé distinguir , a la legua , una
niña de una mujer , por muy madura que sea la primera o por muy bien que sepa
hacer aquello que inicia .
Y
la mano que le acariciaba se detuvo para retirarse .
·
ANNA : Eso es una
soberana estupidez - dijo con la cabeza
baja y con la voz entrecortada
prosiguió - propia de un estúpido .
Edward le alzó la cara elevando su mentó con
suavidad viéndole sus ojos llorosos .
·
EDWARD : Puede ,
pero sólo los verdaderos estúpidos sabemos el significado de la palabra respeto
.
Y
acercándose a su mejilla , la besó tan tiernamente que su pequeño cuerpo sintió un leve estremecimiento .
Ofreciéndole
la mano , él se la aceptó y se dejó guiar . Llevado a ciegas prácticamente por
aquella planta , a través de aquel largo pasillo colmatado de puertas , ella le hizo detenerse ante una . Tocó dos
veces con los nudillos de su pequeña y frágil mano y abrió .
Al otro lado de la misma , sentada ante un pequeño mueble con espejo , una
imponente Elena que se daba la vuelta al
verle .
Aquella
no fue la única ocasión en la que él visitaría la “casa”, a partir de ese
instante se convirtió en algo habitual y siempre se
seguía la misma estrategia : lo recibía una Anna muy dispuesta a la que continuó tratando con respeto
exquisito y ésta , perdida en sus ojos y en sus buenas maneras con ella ,
disfrutaba de su corta compañía antes de llevarle de regreso a “la habitación” donde le esperaba la “Signora “ , como era conocida .
Su
presencia y continuas visitas hicieron
que pronto ella cambiase de actitud y
sin que jamás saliese de su boca una sola palabra sobre lo que sucedía en el interior de la estancia , Anna logró darse cuenta de lo que un cuerpo joven, con trato
exquisito hacia una mujer, podía hacer en
un cuerpo marcado por una vida desquiciada .
Quizás
las cosas nunca debieron cambiar , ni torcerse , pero no pasarían muchos años
antes de que todo aquello ocupase un
lugar sólo en la memoria y en los recuerdos .
Tras
llover profusamente toda la noche , del agua sólo quedaron los goteos
incesantes y continuos que parecían no querer detenerse y una inmensa oscuridad . La ciudad , en días
así , se tornaba fría y poco agradable para paseos nocturnos y sólo los más avezados se atrevían a hacer escalas en alguna “casa”
o taberna antes de volver a su barco o regresar junto a sus familias .
Él
acababa de regresar de un viaje de faena . Más de quince días le distaban de
puerto y lo único que deseaba era tomar
una tranquila copa en la taberna y regresar al barco para descansar . Pese al
silencio , sólo interrumpido por el chasquido del mar al chocar con las piedras
de la zona de atraque y al cansancio
más que evidenciado en sus ojeras
y rostro serio , durante el
transcurso de su caminar , le pareció oír voces cerca del Adelaine , uno de los
balleneros que acababa de regresar tras seis meses en alta mar . Pensando que sólo se trataría del bullicio
propio de los hombres que por fin pisaban tierra , decidió continuar su paso pero conforme más
se acercaba a ese extremo del paseo , las que en principio parecían voces de
jolgorio se tornaron mucho más grises y
menos agradables .
Armado
de curiosidad infinita por averiguar qué estaba pasando , tras una maraña de
aperos de pesca mayor , vio a varios hombres del Adelaine , unos cuatro , tal vez seis hombres del ballenero , corpulentos y embriagados
que en corrillo parecían
zarandear un cuerpo mucho más pequeño que el suyo . Entre los comentarios vertidos se les escuchaba vociferar de coger al muchacho y desnudarlo para hacerle un hombre porque así se ahorraban el dinero . Cuando
Edward vio que lo tenían cogido de los brazos entre dos de ellos y un tercero
lo inmovilizaba por los pies mientras lo llevaban a una de las plataformas
de piedra , éste les sorprendió .
·
EDWARD : ¡
Soltadle !
Mientras
aquellos gigantes aún sostenían al muchacho con su rostro cubierto por una
capucha , sin que pudiese escabullirse
amén de estarlo intentando de forma continua ,
uno de ellos , el que parecía
estar al mando , se dio la vuelta al escuchar su voz predisponiéndose bien un pantalón situado por aquel entonces a media pierna .
·
HOMBRE : ¿Y quién
puñetas te crees que eres para darnos órdenes ?
Su
voz y su aspecto le resultaron reconocibles, tratando de convencerles afablemente para que lo soltaran .
·
EDWARD : Ya sabes
quién soy y ese - dijo señalándole – no
es más que un chiquillo , un ladronzuelo . Vosotros sois seis . – Viendo que se
mantenían en la misma postura , conforme se fue acercando continuó su tarea por tratar de disuadirles - ¡ Venga chicos
! Estoy seguro de que no sacaréis nada
de él . En la “casa “ os dispondrán de mejores atenciones y sin
que os cueste tanto esfuerzo .
El
hombre le reconoció en cuanto lo tuvo
más cerca y la luz del candil cercano
iluminó parte de su rostro .
·
HOMBRE :
¡Soltadle ! – Vociferó muy convencido a sus hombres , debiendo reiterarlo ante
una primigenia resistencia - Esta vez te
ha salvado el culo este hombre , pero
como te vuelva a ver por aquí no tendrás tanta suerte – le dijo al
muchacho -.
Tras encontrarse libre de ataduras el joven
caminó hacia él alejándose de sus captores , adelantándose incluso para salir a
toda prisa de la zona portuaria . Sin
que mediara palabra alguna , ni siquiera de agradecimiento , Edward le siguió hasta que el chico comenzó a correr viéndose obligado a darle caza .
Retenido por la ropa , en uno de sus hombros , lo empujó hacia la pared de una de las
casas , inmovilizándolo con su antebrazo
cruzado en el pecho .
Con
fuerte resistencia , el chiquillo trataba de safarse de su nuevo captor sin lograrlo .
·
EDWARD : ¡Será mejor que te estés quieto !- trató de
retenerle no sin dificultad - ¡ No voy
a hacerte daño !
Le
gritaba sin parar entre improperios
varios hasta que se detuvieron de golpe al caérsele la capucha del abrigo y
ver que no se trataba de un chico . Una joven de grandes y asustados ojos oscuros
y cabello negro mal ocultado se
mostró , para su sorpresa , ante él
. Una chiquilla pequeña pero fuerte , quizás algo más alta de lo
normal para la edad que realmente debía poseer , porque la que aparentaba
distaba mucho de la realidad . Detenida
, sin mostrar nuevos intentos de huir , fue separando el brazo de su pecho tratando de comprobar , sin salir de su sorpresa , si se encontraba bien .
·
EDWARD: Este no
es lugar para alguien como tú , ni son horas
¿sabes lo que podían haberte hecho de descubrirte ?
La
joven , bastante más tranquila, lo
miraba en silencio , apostada en aquella pared , con la expresión más dulce y
serena que él había visto jamás .
Sin
saber cómo reaccionar trató de sonsacarle más información para poder llevarla
a su casa .
·
EDWARD: ¿De dónde
vienes ? – Pero no recibió más respuesta
que aquel mirar continuo y directo a sus
ojos ,el mismo que estaba consiguiendo
ponerle nervioso – Está bien - trató de
continuar mientras no podía evitar deleitarse con la visión de aquel rostro –
dime al menos dónde vives y te acompañaré hasta allí .
En
silencio la muchacha comenzó a andar pero al ver que él no se encontraba a su lado se detuvo dándose la vuelta a efectos de buscarlo . El mismo silencio surgido entre ambos al inicio del camino conjunto y que los continuaría acompañando como uno más mientras él , tratando de que ella no se diera cuenta y bajo la excusa de una curiosa observación de los adoquines humedecidos por la lluvia , apenas ladeaba tímidamente su cara para ver su perfil
preguntándose , al mismo tiempo , ¿ de dònde había salido y que hacía allí ?
Un
camino angosto que culminó en una calle harto conocida durante cuya travesía el
rostro de él cambió . No quería , se
negaba a pensar que aquella chiquilla
dulce y asustada fuese una de las nuevas habitantes de “la casa “. Durante
todos estos años e incluso antes de ser cliente de la misma , ya había oído
hablar a muchos sobre la captación de niñas de corta edad . Era un secreto a
voces y más para las familias que prácticamente las regalaban
por unas monedas para poder comer y subsistir , y él , con el tiempo , se había
convertido en el testigo mudo de como
las adentraban en ese mundo por la puerta grande , vendiendo su inocencia al
mejor postor , algo que él no soportaba ni pensar pero ante lo que no podía
hacer nada , de la misma forma que tampoco podía luchar contra la tradición de
buscar marido a las jóvenes desde que cumplían , prácticamente , los catorce
años .
Fueron
muchas experiencias rotas , corazones destrozados y vidas desencantadas las que
él vio pasar delante suya cuando también trataron de imponerle una cuestión de costumbres y apellidos y decidió huir siendo aún un niño , pero
lejos de poder enfrentarse al mundo que le rodeaba trataba de vivir bajo sus
más férreos principios , aquel concepto de especial justicia demasiado
adelantado y extraño para los tiempos que le tocaron vivir .
Y
aquella resultó ser otra piedra más en su camino . La detención de la muchacha
justo frente a la puerta del prostíbulo le deparó la mayor de las
desilusiones . Tras ver que era reconocida por el hombre de la puerta quedó
allí , de píe , viéndola subir por las escaleras . A punto de marcharse , algo
le hizo volver a mirar hacia el interior del edificio : la mirada dulce de
aquella joven que le daba las gracias a su manera , haciendo que su rostro no
se le olvidara jamás .
No
pasaría mucho tiempo en que él volviese
a la casa pero esta vez , entre sus
pensamientos , necesitaba salvar una duda . Lejos de realizar la visita en
horario nocturno optó por hacerlo a primera hora de la mañana . No reclamaba
servicios , no deseaba nada que pudiese haber requerido en otras visitas , sólo
información . Con los ojos somnolientos
y aspecto de recién levantada , ante sus cuestiones , reclamaron la presencia
de Anna en la sala , la cual acudió rauda y veloz al saber la identidad de su
reclamante .
Haciéndole
acompañar hasta la cocina , le sirvió una buena taza de café tras ella ponerse
otra , colocando un tarro lleno de galletas caseras entre los dos .
Mientras
no dejaba de observar su blanquecino y
pecoso rostro moverse con cada mordida a
una galleta que le resultaba difícil de
abarcar , aquella chiquilla , convertida en casi una mujer , no parecía haber perdido la inocencia que
ocultaba su aspecto y su forma de adaptarse a la vida que le había tocado , esa
misma inocencia que a él le provocaba sonrisas complacientes por encontrar algo
que creía perdido , unos cachetes que se tornaban con hoyuelos cada vez que
mordía y masticaba o su forma de restregarse los ojos ante un sueño más que creciente del que
parecía no querer despertar .
·
ANNA : ¿Y a qué
se debe que hayas venido tan temprano ? Te recuerdo que la actividad de esta
casa es nocturna y sin horarios .
Hasta
la voz le parecía haber cambiado . Aquella tez chillona había dejado paso a cierto poder y seguridad en sí misma .
·
EDWARD : Siento lo intempestiva de la hora pero he
de salir de nuevo - la joven dejó de masticar mostrando cierto disgusto - y necesitaba algo de información .
Al
ver la detención de la chica y la
languidez de sus ojos trató de animarla.
·
EDWARD : ¡ Oh
vamos ! Yo sólo estaré fuera unas semanas y estoy
seguro de que ya tienes con quién jugar .
Aquella
risa cómplice buscaba un acompañamiento coetáneo , pero sólo consiguió que la
joven dejara la galleta en la mesa y se aferrase a la taza de café y a su calor
mientras le miraba por encima del borde de la misma .
·
ANNA : Con otros no resulta tan divertido y …tampoco
quiero hacerlo con nadie más .
La
seriedad de su tono de voz y aquellas palabras directas , le hicieron depositar
la taza en la mesa y dirigirse a ella
seriamente .
·
EDWARD : Anna ..-
ella le interrumpió - .
·
ANNA : Sé lo que
vas a decirme , porque no es la primera vez que lo escucho aunque quizás no me lo haya tomado tan a mal
en otras ocasiones . Sé lo que he sido y
lo que soy y soy consciente de que nunca obtendré nada que
pueda ser enteramente mío porque no lo merezco , pero jamás nadie podrá quitarme mi verdad
- dado el cariz que tomaba la conversación ,él necesitó pararla - .
·
EDWARD : Anna ,
todos tenemos un pasado del que no podemos enorgullecernos . No es por lo que
fueras o eres , pero … no siempre
conseguimos aquello que ansiamos y creemos merecer y yo no te merezco , no le merezco a nadie .
Aferrada
a sus rodillas , con la taza aun ocultando su rostro, esta fue la mejor
trinchera para evitar que la viera llorar , pero su cabeza gacha no fue
suficientemente efectiva para alguien como él .
Acercándose
a ella se colocó a su lado , de rodillas y como ya hiciera una vez hace
mucho tiempo cogió con delicadeza infinita su mentón e hizo que le
mirase , secando a continuación la
humedad de sus mejillas .
·
EDWARD : Anna , eres muy joven aún pero muy fuerte , si has sido capaz de
sobrevivir hasta ahora metida aquí lo harás fuera , cuando decidas marcharte
y dejarlo todo , porque lo harás . Tú vales mucho más que todo lo que pudiera
estar aquí dentro y una vez lo consigas , porque sé que lo harás , serás una
mujer libre que no le deberá explicaciones a nadie y podrás conseguir a quién quieras , cuándo
quieras y cómo quieras , sin tener que mirar atrás ni otorgarle agradecimientos
a nadie .
Con
su cara apoyada en su mano , le miró fijamente a los ojos .
·
ANNA : A quien quiera …. Cuando quiera…. Como quiera … menos a ti .
Aquellas
palabras le desarmaron no tanto así su mensaje , el cual no le resultó extraño
a juzgar por la actitud que siempre había mantenido con él y su duda
permanente sobre si podía ser correcto o no con ella aquella especial relación.
La niña pecosa de pelo anaranjado y vocecilla chillona se había convertido en una mujer con deseos y sentimientos aparentemente claros que él
había ayudado a fomentar y una vez más debía romper .
·
EDWARD : Anna …lo…- costándole mucho hablar – lo siento
.
Sólo
unos pasos correteando apresuradamente en la cocina hicieron que se desviase su centro de atención
. La chiquilla que él rescatase en el
puerto le miraba paralizada y aquella
expresión dulce regresaba a su memoria . Quién vino detrás de ella , llamándola
por su nombre y con las manos en sus hombros , le dejó el cuerpo frío .
·
ELENA : ¡Edward ! Hoy has venido muy temprano ¿no?
Sin
poder pensar en aquella joven y en lo que la imagen parecía confirmar , trató
de contestar mientras se incorporaba olvidándose de que ella le observaba fijamente
.
·
EDWARD : Vine a
verla a ella .– Señalando con la cabeza
hacia Anna - , Voy a estar fuera una
temporada . – le contestó sin poder dejar de alternar sus ojos hacia los de
ella, visiblemente incómodo - .
·
ANNA : ¿No se
supone que venías a preguntarme por alguien ?
Costándole
tragar y comenzando a sentir como un sudor frío se apoderaba de él intentó excusarse mientras continuaba viendo
las manos de Elena sobre las de la chiquilla .
·
EDWARD : No..
bueno … en realidad ya se me ha olvidado , pero ya me acordaré . – tratando de ver la cercanía de la puerta
, la necesidad de confirmar su creencia le quemaba por dentro , así que decidido , le preguntó - Y esta dama a la que no había visto antes , ¿ quién es ? – agachándose un poco para
ponerse a su altura - .
·
ELENA : Es mi más
preciado secreto , mi hija Victoria .
Y
la sonrisa complaciente se tornó en seriedad al alzar los ojos y la compostura
. Su mayor temor se había confirmado y
ahora , simplemente , tendría que marcharse de allí , sin saber qué encontraría
a su vuelta .
ANA
PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS
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