domingo, 19 de agosto de 2018

LA VIUDA . CAPÍTULO TERCERO . RECUERDOS ( 2ª PARTE ) (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)

LA VIUDA
CAPÍTULO  TERCERO  . RECUERDOS ( 2ª PARTE )


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No era más que un desconocido , un trabajador del puerto . Sin amigos , solitario , sólo se sabía de él su nivel de cumplimiento .  Ni una sola palabra mal dicha , nunca una mala referencia en torno a él .  Se le consideraba poco sociable . En la taberna  apenas tenía que abrir la boca para que el que atendía tras la barra de madera  le sirviese los dos o tres tragos que acostumbraba , sentado como siempre en la fondo de la misma , donde apenas llegaba la luz pero  se obtenía la mejor visión de todo el local . 
En la más afamada casa de prostitución de  esa parte de la costa , la única que dominaba toda la ciudad, su carácter no se distinguía por ser diferente .

Edward, simple y llanamente , sin apellidos conocidos o recordables  puesto que nunca los doy a saber , sin lazos familiares cercanos con nadie de la ciudad   y una forma de mirar  que se presentía y calaba sin que nadie , hasta la fecha , hubiera podido haberle visto los ojos con claridad  , salvo ella .


Culminaba la noche yendo de taberna en taberna y sin embargo permanecía más sobrio de lo habitual . Nunca degustaba de una conversación pero aquella noche  se mostró mucho menos seco de lo que acostumbraba , incluso  hay quien cree recordar  que se le escuchó la voz.
Había estado fuera algún tiempo , faenando en algunos barcos  y regresaba con la intención de quedarse por fin en tierra .   Pasada la medianoche ,caminando por una de las calles,  se detuvo a la altura de la puerta de la casa . Ladeando su cabeza hacia lo que se vislumbraba de su interior observó , por un instante ,  el inmenso trasiego de gente que no paraba de entrar , subir , bajar y salir .
Siempre había oído hablar de ella   y de los hombres que solían frecuentarla pero lejos de pensar , por una idea equivocada , que aquel sitio no era para hombres como él , le bastó ver a algunos trabajadores del puerto salir de ella con gesto de satisfacción para que la curiosidad le pudiese .

Más elegantemente vestido de lo que el personal de seguridad acostumbraba a ver  en los trabajadores portuarios , le dejaron adentrarse pero con la indicación de que debía dirigirse hacia la planta superior . Sin entender demasiado por qué pero tampoco cuestionarla , hizo lo propio y ascendió por las escaleras de madera  fijándose en cada mínimo detalle . Una vez hallado en el piso superior y comprobado el aspecto de los asistentes , se miró de arriba abajo un instante  entendiendo el porqué de tal indicación. 
Ciertamente había mucha diferencia entre ambas estancias , incluso en la vestimenta de las mujeres o en su forma de comportarse y atender a los clientes . Una gran sala con sillones  antiguos , aparentemente lujosos , dispuestos por todo el espacio , cortinajes de exquisitos colores colgando  de forma refinada en cada una de las ventanas  y jóvenes , con  mucho que ocultar sobre sus verdaderas apetencias ,  sirviendo  las copas que les solicitaban  tras una barra en madera  muy oscura  y mármol  rosa traído de Italia  seguramente .

Tras decidirse a continuar la noche con algo más de alcohol y una más que exquisita observación sobre cómo funcionaba realmente , sin ninguna intención concreta , tras pedir un whisky irlandés , se dispuso a saborearlo hasta que una voz femenina , dirigida a él  desde uno de los costados , le interrumpió.  La voz , chillona y penetrante ,  trataba de dar realismo a un papel que , tras confirmar la realidad de a quién pertenecía , sólo pudo inducirle a ciertas dosis de ternura . Una pecosa chiquilla de cabello largo , con enormes tirabuzones naranjas  que pese a intentar , con sus ropajes , aparentar más edad , no debía portar más de nueve o diez  primaveras  convirtiéndose en el adalid de los servicios más variopintos que podrían encontrarse en tales dependencias .
Llamando su atención más por curiosidad que por otra cosa , la joven cambió de actitud y hasta de tono de voz al  ver su rostro . Su desparpajo se tornó en seriedad  y compostura comenzando a mostrar mucha más madurez de la que a priori parecía poseer , mostrándose ella misma .

·        ANNA : He oído hablar de ti .

·        EDWARD :  Ah ¿Sí? Y ¿qué has oído ?– Le preguntó con inusitada complacencia e interés -  .

Con los ojos  curiosos y asombrados de aquella chiquilla de pelo  rojizo , observándole fijamente , casi sintió pena por lo que parecía algo más que curiosidad de su parte .

·        ANNA : Dicen que eres muy callado , incluso tímido o arisco , así que creo que debo sentirme muy afortunada por poder comprobar que no es cierto o quizás  deba sentirme de los pocos privilegiados que pueden gozar de tu atención.

Con la intención de pedir otra copa a uno de los chicos de la barra ella le detuvo la mano  sentándose en el banco alto situado justo  a su izquierda .

·        ANNA : Ponle un especial – ordenó a uno de los chicos – el cliente lo merece .

Sonriéndose tímidamente por el atrevimiento , mientras el joven le cambiaba el vaso y le abría la botella especial delante de sus ojos sintió una mano apoyarse en su muslo .   Sin que apenas se le notase incomodidad alguna , bebió un sorbo de su copa.  

·        EDWARD : Te lo preguntaré una sola vez ¿qué edad tienes ?

Sin mirarla  recibió la respuesta más predecible con la voz más sugerente que había escuchado en mucho tiempo mientras aquella mano se deslizaba sola por el interior de su pierna,   buscando otro puerto donde recalar .

·        ANNA : ¿Acaso importa ? No es la edad lo que determina la capacidad para hacer feliz a un hombre .

Sorprendido por la madurez que manifestaba en cada respuesta o incluso en su actitud , cuando su intimidad  fue invadida de forma oscilante y segura , terminando su copa de golpe , giró su cara para mirarla directamente a los ojos  .  Su gesto , lejos de denotar molestia o enfado, parecía mostrarle cierta compasión por aquella chiquilla inquieta  que aprovechaba su aspecto o su voz para  manejarse por todos los intervalos de edad  en los que creyese que podía ser útil .

·        EDWARD : Acércate .

Le dijo condescendientemente . La chiquilla , sugerente y dispuesta , se estiró lo más que pudo sobre el asiento para llegarle al hombro y  apoyándose en él , con su rostro muy cerca mientras continuaba acariciando su intimidad , con una amplia sonrisa , esperaba el ansiado mensaje .

·        EDWARD : Para mí , la edad  es  fundamental para saber qué clase de felicidad debo dar. Por mucha necesidad que pudiera tener y por mucho que pudieras darme , yo no soy como todos estos con los que alternas ni tú eres como la inmensa mayoría de las que aquí trabajan , pero aún sé distinguir , a la legua , una niña de una mujer , por muy madura que sea la primera o por muy bien que sepa hacer aquello que inicia .

Y la mano que le acariciaba se detuvo para retirarse .

·        ANNA : Eso es una soberana estupidez  - dijo con la cabeza baja y con  la voz entrecortada prosiguió   - propia de un estúpido  . 

 Edward le alzó la cara elevando su mentó con suavidad  viéndole sus ojos llorosos .

·        EDWARD : Puede , pero sólo los verdaderos estúpidos sabemos el significado de la palabra respeto .

Y acercándose a su mejilla , la besó tan tiernamente que su pequeño   cuerpo sintió un leve estremecimiento .

Ofreciéndole la mano , él se la aceptó y se dejó guiar . Llevado a ciegas prácticamente por aquella planta , a través de aquel largo pasillo colmatado de puertas ,  ella le hizo detenerse ante una . Tocó dos veces con los nudillos de su pequeña y frágil mano  y abrió .  Al otro lado de la misma , sentada ante un pequeño mueble con espejo , una imponente Elena que se daba la vuelta al  verle .

Aquella no fue la única ocasión en la que él visitaría la “casa”, a partir de ese instante  se convirtió en algo  habitual  y siempre se seguía la misma estrategia : lo recibía una Anna muy dispuesta  a la que continuó tratando con respeto exquisito y ésta , perdida en sus ojos y en sus buenas maneras con ella , disfrutaba de su corta compañía antes de llevarle de regreso a “la habitación” donde le esperaba la “Signora “ , como era conocida .
Su presencia y continuas visitas  hicieron que pronto ella cambiase de actitud  y sin que jamás saliese de su boca una sola palabra sobre lo que sucedía  en el interior de la estancia ,  Anna logró darse cuenta  de lo que un cuerpo joven, con trato exquisito  hacia una mujer,  podía hacer en un cuerpo marcado por una vida desquiciada .

Quizás las cosas nunca debieron cambiar , ni torcerse , pero no pasarían muchos años antes de que todo aquello  ocupase un lugar sólo en la memoria y en los recuerdos .

Tras llover profusamente toda la noche , del agua sólo quedaron los goteos incesantes y continuos que parecían no querer detenerse  y una inmensa oscuridad . La ciudad , en días así , se tornaba fría y poco agradable para paseos nocturnos  y sólo los más avezados  se atrevían a hacer escalas en alguna “casa” o taberna  antes de volver a su barco o regresar junto a sus familias .

Él acababa de regresar de un viaje de faena . Más de quince días le distaban de puerto y lo único que deseaba era  tomar una tranquila copa en la taberna y regresar al barco para descansar . Pese al silencio , sólo interrumpido por el chasquido del mar al chocar con las piedras de la zona de atraque y al cansancio  más que evidenciado en sus ojeras  y rostro serio ,  durante el transcurso de su caminar , le pareció oír voces cerca del Adelaine , uno de los balleneros que acababa de regresar tras seis meses en alta mar .  Pensando que sólo se trataría del bullicio propio de los hombres que por fin pisaban tierra  , decidió continuar su paso pero conforme más se acercaba a ese extremo del paseo , las que en principio parecían voces de jolgorio  se tornaron mucho más grises y menos agradables .
Armado de curiosidad infinita por averiguar qué estaba pasando , tras una maraña de aperos de pesca mayor , vio a varios hombres del Adelaine ,  unos cuatro , tal vez seis  hombres del ballenero , corpulentos  y embriagados  que   en corrillo  parecían zarandear un cuerpo mucho más pequeño que el suyo .  Entre los comentarios vertidos  se les escuchaba  vociferar  de coger al muchacho  y desnudarlo para hacerle un hombre  porque así se ahorraban el dinero . Cuando Edward vio que lo tenían cogido de los brazos entre dos de ellos y un tercero lo  inmovilizaba por los pies  mientras lo llevaban a una de las plataformas de piedra , éste les sorprendió .

·        EDWARD : ¡ Soltadle !

Mientras aquellos gigantes aún sostenían al muchacho con su rostro cubierto por una capucha , sin que pudiese escabullirse amén de estarlo intentando de forma continua ,  uno de  ellos , el que parecía estar al mando , se dio la vuelta al escuchar su voz  predisponiéndose  bien un pantalón situado  por aquel entonces a media pierna .

·        HOMBRE : ¿Y quién puñetas te crees que eres para darnos órdenes ?

Su voz y su aspecto  le resultaron reconocibles,  tratando de convencerles afablemente para que lo soltaran .

·        EDWARD : Ya sabes quién soy y ese  - dijo señalándole – no es más que un chiquillo , un ladronzuelo . Vosotros sois seis . – Viendo que se mantenían en la misma postura , conforme se fue acercando  continuó su tarea  por tratar de disuadirles - ¡ Venga chicos !  Estoy seguro de que no sacaréis nada de él . En la “casa “ os dispondrán de mejores atenciones  y sin  que os cueste tanto esfuerzo .

El hombre le reconoció  en cuanto lo tuvo más cerca y la luz del candil cercano  iluminó parte de su rostro .

·        HOMBRE : ¡Soltadle ! – Vociferó muy convencido a sus hombres , debiendo reiterarlo ante una primigenia resistencia -  Esta vez te ha salvado el culo este hombre , pero  como te vuelva a ver por aquí  no tendrás tanta suerte – le dijo al muchacho -.

Tras  encontrarse libre de ataduras  el joven caminó hacia él alejándose de sus captores , adelantándose incluso para salir a toda prisa de la zona portuaria .  Sin que mediara palabra alguna , ni siquiera de agradecimiento , Edward le siguió  hasta que el chico comenzó a correr  viéndose obligado a darle caza .  Retenido por la ropa , en uno de sus hombros ,  lo empujó hacia la pared de una de las casas ,  inmovilizándolo con su antebrazo cruzado en el pecho .
Con fuerte resistencia , el chiquillo trataba de safarse de su nuevo captor  sin lograrlo .

·        EDWARD :   ¡Será mejor que te estés quieto !- trató de retenerle   no sin dificultad - ¡ No voy a hacerte daño !

Le gritaba sin parar  entre improperios varios  hasta que se detuvieron de golpe al caérsele la capucha del abrigo y ver que no se trataba de un chico . Una joven de grandes y asustados  ojos oscuros  y cabello negro  mal ocultado se mostró  , para su sorpresa , ante él .  Una chiquilla pequeña  pero fuerte , quizás algo más alta de lo normal para la edad que realmente debía poseer , porque la que aparentaba distaba mucho de la realidad .  Detenida , sin mostrar nuevos intentos de huir , fue separando el brazo de su pecho  tratando de comprobar , sin salir de su sorpresa , si se encontraba bien .

·        EDWARD: Este no es lugar para alguien como tú , ni son horas  ¿sabes lo que podían haberte hecho de descubrirte ?

La joven , bastante más tranquila,  lo miraba en silencio , apostada en aquella pared , con la expresión más dulce y serena que él había visto jamás .
Sin saber cómo reaccionar  trató de sonsacarle más información para poder llevarla a su casa .

·        EDWARD: ¿De dónde vienes ? – Pero no recibió  más respuesta que aquel mirar continuo  y directo a sus ojos ,el  mismo que estaba consiguiendo ponerle nervioso – Está bien  - trató de continuar mientras no podía evitar deleitarse con la visión de aquel rostro – dime al menos dónde vives y te acompañaré hasta allí .

En silencio  la muchacha comenzó a andar pero al ver que él  no se encontraba a su lado se detuvo dándose la vuelta a efectos de buscarlo . El mismo silencio surgido entre ambos  al inicio  del camino conjunto y que los continuaría acompañando como uno más  mientras él , tratando de que ella no se diera cuenta  y bajo la excusa de una curiosa observación de los adoquines humedecidos por la lluvia , apenas ladeaba tímidamente su   cara para ver su perfil  preguntándose , al mismo tiempo , ¿ de dònde había salido  y que hacía allí ?

Un camino angosto que culminó en una calle harto conocida durante cuya travesía el rostro de  él cambió . No quería , se negaba a pensar que aquella  chiquilla dulce y asustada fuese una de las nuevas habitantes de “la casa “. Durante todos estos años e incluso antes de ser cliente de la misma , ya había oído hablar a muchos sobre la captación de niñas de corta edad .  Era un secreto a voces  y más  para  las familias que prácticamente las regalaban por unas monedas para poder comer y subsistir , y él , con el tiempo , se había convertido en el testigo mudo  de como las adentraban en ese mundo por la puerta grande , vendiendo su inocencia al mejor postor , algo que él no soportaba ni pensar pero ante lo que no podía hacer nada , de la misma forma que tampoco podía luchar contra la tradición de buscar marido a las jóvenes desde que cumplían , prácticamente , los catorce años .
Fueron muchas experiencias rotas , corazones destrozados y vidas desencantadas las que él vio pasar  delante suya  cuando también trataron de imponerle una cuestión de costumbres y apellidos  y decidió huir siendo aún un niño , pero lejos de poder enfrentarse al mundo que le rodeaba  trataba de vivir bajo sus más férreos principios , aquel concepto de especial justicia demasiado adelantado y extraño para los tiempos que le tocaron vivir  .

Y aquella resultó ser otra piedra más en su camino . La detención de la muchacha justo frente a la puerta del prostíbulo le deparó la mayor de las desilusiones . Tras ver que era reconocida por el hombre de la puerta  quedó allí , de píe , viéndola subir por las escaleras . A punto de marcharse , algo le hizo volver a mirar hacia el interior del edificio : la mirada dulce de aquella joven que le daba las gracias a su manera , haciendo que su rostro no se le olvidara jamás . 

No pasaría mucho tiempo  en que él volviese a la casa  pero esta vez , entre sus pensamientos , necesitaba salvar una duda . Lejos de realizar la visita en horario nocturno optó por hacerlo a primera hora de la mañana . No reclamaba servicios , no deseaba nada que pudiese haber requerido en otras visitas , sólo información .  Con los ojos somnolientos y aspecto de recién levantada , ante sus cuestiones , reclamaron la presencia de Anna en la sala , la cual acudió rauda y veloz al saber la identidad de su reclamante .

Haciéndole acompañar hasta la cocina , le sirvió una buena taza de café tras ella ponerse otra , colocando un tarro lleno de galletas caseras entre los dos .

Mientras no dejaba de observar su  blanquecino y pecoso rostro moverse con cada mordida  a una galleta  que le resultaba difícil de abarcar , aquella chiquilla , convertida en casi una mujer  , no parecía haber perdido la inocencia que ocultaba su aspecto y su forma de adaptarse a la vida que le había tocado , esa misma inocencia que a él le provocaba sonrisas complacientes por encontrar algo que creía perdido , unos cachetes que se tornaban con hoyuelos cada vez que mordía y masticaba o su forma de restregarse los ojos  ante un sueño más que creciente del que parecía no querer despertar . 

·        ANNA : ¿Y a qué se debe que hayas venido tan temprano ? Te recuerdo que la actividad de esta casa es nocturna y sin horarios .

Hasta la voz le parecía haber cambiado . Aquella tez chillona   había dejado paso  a cierto poder y seguridad en sí misma .

·        EDWARD :  Siento lo intempestiva de la hora  pero he de salir de nuevo - la joven dejó de masticar mostrando cierto disgusto  - y necesitaba algo de información .

Al ver la detención de la chica  y la languidez de sus ojos  trató de animarla.

·        EDWARD : ¡ Oh vamos ! Yo sólo estaré fuera unas semanas  y  estoy seguro de que ya tienes con quién jugar .

Aquella risa cómplice buscaba un acompañamiento coetáneo , pero sólo consiguió que la joven dejara la galleta en la mesa y se aferrase a la taza de café y a su calor mientras le miraba por encima del borde de la misma  .

·        ANNA : Con otros no resulta tan divertido  y …tampoco quiero hacerlo con nadie más .

La seriedad de su tono de voz y aquellas palabras directas , le hicieron depositar la taza en la mesa  y dirigirse a ella seriamente . 

·        EDWARD : Anna ..- ella le interrumpió - .

·        ANNA : Sé lo que vas a decirme , porque no es la primera vez que lo escucho  aunque quizás no me lo haya tomado tan a mal en otras ocasiones . Sé lo  que he sido y lo que soy  y  soy consciente de que nunca obtendré nada que pueda ser enteramente mío porque no lo merezco , pero jamás  nadie podrá quitarme  mi verdad  - dado el cariz que tomaba la conversación ,él necesitó pararla - .

·        EDWARD : Anna , todos tenemos un pasado del que no podemos enorgullecernos . No es por lo que fueras  o eres , pero … no siempre conseguimos aquello que ansiamos y creemos merecer y yo  no te merezco , no le merezco a nadie .

Aferrada a sus rodillas , con la taza aun ocultando su rostro, esta fue la mejor trinchera para evitar que la viera llorar , pero su cabeza gacha  no fue suficientemente efectiva para alguien como él .
Acercándose a ella se colocó a su lado , de rodillas  y como ya hiciera una vez hace mucho tiempo cogió con delicadeza infinita su mentón e hizo que le mirase , secando a continuación  la humedad de sus mejillas .

·        EDWARD :  Anna , eres muy joven aún  pero muy fuerte , si has sido capaz de sobrevivir hasta ahora metida aquí  lo harás fuera , cuando decidas marcharte y dejarlo todo , porque lo harás . Tú vales mucho más que todo lo que pudiera estar aquí dentro y una vez lo consigas , porque sé que lo harás , serás una mujer libre que no le deberá explicaciones a nadie y  podrás conseguir a quién quieras , cuándo quieras y cómo quieras , sin tener que mirar atrás ni otorgarle agradecimientos a nadie .

Con su cara apoyada en su mano , le miró fijamente a los ojos  .

·        ANNA :  A quien quiera ….  Cuando quiera…. Como quiera … menos a ti .

Aquellas palabras le desarmaron no tanto así su mensaje , el cual no le resultó extraño a juzgar por la actitud que siempre había mantenido con él y su duda permanente sobre si podía ser correcto o no con ella aquella especial relación. La niña pecosa de  pelo anaranjado y vocecilla chillona  se había convertido en una mujer con deseos  y sentimientos aparentemente claros que él había ayudado a fomentar  y una vez más  debía romper .

·        EDWARD :  Anna …lo…- costándole mucho hablar – lo siento .

Sólo unos pasos correteando apresuradamente en la cocina  hicieron que se desviase su centro de atención .  La chiquilla que él rescatase en el puerto le miraba paralizada  y aquella expresión dulce regresaba a su memoria . Quién vino detrás de ella , llamándola por su nombre y con las manos en sus hombros , le dejó el cuerpo frío .

·        ELENA :   ¡Edward ! Hoy has venido muy temprano ¿no?

Sin poder pensar en aquella joven y en lo que la imagen parecía confirmar , trató de contestar mientras se incorporaba   olvidándose de que ella le observaba fijamente  .

·        EDWARD : Vine a verla a ella .– Señalando  con la cabeza hacia Anna  - , Voy a estar fuera una temporada . – le contestó sin poder dejar de alternar sus ojos hacia los de ella, visiblemente incómodo  - .

·        ANNA : ¿No se supone que venías a preguntarme por alguien ?

Costándole tragar y comenzando a sentir como un sudor frío se apoderaba de él  intentó excusarse mientras continuaba viendo las manos de Elena sobre las de la chiquilla .

·        EDWARD : No.. bueno … en realidad ya se me ha olvidado , pero ya me acordaré .  – tratando de ver la cercanía de la puerta ,  la necesidad de confirmar  su creencia le quemaba por dentro , así que decidido  , le preguntó - Y esta dama  a la que no había visto antes  , ¿ quién es ? – agachándose un poco para ponerse a su altura - .

·        ELENA : Es mi más preciado secreto , mi hija Victoria .

Y la sonrisa complaciente se tornó en seriedad al alzar los ojos y la compostura . Su mayor temor se había confirmado  y ahora , simplemente , tendría que marcharse de allí , sin saber qué encontraría a su vuelta  .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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