domingo, 12 de agosto de 2018

LA CÁMARA . CAPÍTULO QUINTO : EL MENTOR Y EL VÁSTAGO ( PRIMERA PARTE ) ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2017)


LA CÁMARA

CAPÍTULO QUINTO : EL MENTOR Y EL VÁSTAGO ( PRIMERA PARTE )

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 El sol había caído como cada tarde  y las campanas llamaban al recogimiento .  Los aspirantes a serviles de Dios debían dejar todo aquello que estuvieran haciendo para acudir a la capilla , su lugar habitual de recogimiento , donde volverían a entregarse en cuerpo y alma antes de disponerse a cenar .

Cuarenta chicos , ni uno más . Pasarían sólo semanas hasta que alguno de ellos preguntase por qué  y sólo cinco minutos para obtener una respuesta : Puro simbolismo cristiano . El número 40 representa el "cambio", el paso de  un período a otro, los años que marcan la transición de una generación a otra . Según el libro sagrado para los católicos , ese simbolismo se refleja en el diluvio que  dura 40 días con sus  40 noches (el cambio hacia una nueva humanidad),  los israelitas están 40 años en el desierto (hasta que cambia la generación infiel por otra nueva), Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí  y Elías peregrina otros 40 días hasta allí (a partir de lo cual sus vidas cambiarán) y Jesús ayunará 40 días (porque es el cambio de su vida privada a su vida pública).  

Simbolismo , el mismo por el que de la totalidad de esos chicos , sentados en mesas paralelas y a los que no se permitía alzar la cabeza en ningún momento , sólo doce , los escogidos y privilegiados , se sentaban en la mesa del mentor , a su lado . Doce , "elección". Las 12 tribus de Israel, aunque en realidad el Antiguo Testamento mencione más de 12, queriendo decir que eran las tribus "elegidas". 12,  los profetas menores del Antiguo Testamento. La mención del Evangelio sobre los  12 apóstoles de Jesús, que resultan ser más de 12 si comparamos sus nombres; pero se los llama "Los Doce" porque son los elegidos del Señor. La aseveración de Jesús, según la biblia ,  de tener 12 legiones de ángeles a su disposición (Mt 26,53). El mismo Apocalipsis que habla  de 12 estrellas que coronan a la Mujer, 12 puertas de Jerusalén, 12 ángeles o 12 frutos del árbol de la vida.


Doce chicos escogidos entre cuarenta . Doce jóvenes que formaban parte del grupo más privilegiado por sus méritos y avances propios debidamente estimados  por quién ejercía la selección previa , las entrevistas posteriores y emitía el juicio definitivo sobre su conveniencia y aptitud . Aquel  que , una vez aceptados , se convertiría en su mentor durante toda su  formación : El Cardenal Daniel .

Un grupo selecto de jóvenes con aptitudes ciertas y algunos con problemas de fé a los que poder reconvertir. Una selección a la que aspiraban muchos chicos de la ciudad y del exterior de la misma , algunos de familias pudientes , aunque los menos , que aspiraban a que alguno de los internos no superase la criba o la permanencia mínima requerida , necesaria como prueba , para poder acceder . Una liberación para muchos núcleos familiares  que no tenían medios para darles la educación que siempre habían soñado o incluso para las residencias , semi ocultas pero archiconocidas , de madres solteras sin medios entre cuyos vástagos , el propio cardenal , se encargaba de seleccionar los bebes que serían llevados a un convento concreto para ser preparados para su misión posterior  en la santa sede , desde que cumplieran cinco años .

Sometidos a todo tipo de pruebas que el mismo “mentor” presenciaba , aquellos que gozaban de alguna virtud especial , fuese la facilidad para tocar algún instrumento o la potencialidad de la voz , se les encomendaban destinos acordes dónde poder desarrollarlas convenientemente sin que ello perjudicase , en ninguna medida , el resto de su formación .
Con una educación al más alto nivel , la exigencia que se les requería a los chicos  conllevaba que no todos pudiesen concluir su formación , siendo devueltos a su origen sólo aquellos que  lo poseían conocido mientras que  a los demás , los criados en conventos , sin nadie a quién recurrir , eran entregados como mano de obra  en las granjas de las afueras , donde trabajarían como uno más a cambio de comida y techo .

Y así sucesiva e interminablemente . 40 Chicos , ni uno más y entre ellos doce escogidos que apenas corrían la misma suerte . Durante todos aquellos años , sólo él logró mantenerse inmóvil en su silla , puesto que acostumbraban a ser asignados a un sitio único que conservarían de forma indefectible mientras fueran miembros de aquella comunidad , y durante todo ese tiempo , el ámbito de competencia entre los jóvenes por mantener ese privilegio   , aun rozando los vicios menos propios del espíritu cristiano de concordia y compartición , se convertía en una suerte de envidias mal infundadas y enaltecimiento del más instintivo orgullo individual .

Mero observador al principio , nadie le había advertido de lo que se escondía tras aquella parte del edificio, ni de la realidad que ocultaba el ahora Cardenal . En un momento dado , se desayunaba en la misma sala con las mismas caras con las que se había iniciado todo y, simplemente , al día siguiente , su sitio permanecía sin nadie . Una y otra vez , atemporalmente , al primer compañero que él vio desaparecer sin aparente explicación  le siguieron otros , pero sus huecos en el comedor o en las aulas  apenas permanecían horas descubiertos , siempre habían más jóvenes  deseosos de ser escogidos .
Silencios llenos de dudas sangrantes en los que preguntar no era una opción , avivando la curiosidad innata y la labor auto investigadora de un joven inquieto  que , desde el punto de vista de su mentor , apuntaba maneras  que le destacaban respecto al resto .
Deleitado en sus lecturas comunitarias , pronto lo destinó a las misas e incluso a las celebraciones y audiencias privadas de los visitantes más nobles , hasta en cierta ocasión , un jovencísimo Gabriel , realizó una de sus mejores lecturas ante el mismísimo Papa , siendo felicitado por ello  .

Las únicas explicaciones que nunca tuvo  inquietud por buscar , las de su trato preferencial por parte de su maestro y protector , fueron las que más duras respuestas recibieron ante la incredulidad de un chiquillo , analista, desde tierna edad , de la palabra sagrada a la que ahondaba en cuestionar una y otra vez en interminables y acalorados debates con el cardenal , en lugares  más públicos , como los jardines  privados , en donde departían durante horas  sin fijeza de reloj alguno .

Pero en el dormitorio , comunitario ,  cuando las luces se apagaban , no todos dormían . Sonidos de rumores , en una esquina , le despertaron en más de una ocasión  y su objeto , las entonces  peores maledicencias más perniciosas que una mente humana , en teoría joven e inocente  , no consciente de lo que la vida supone aun , fueron vertidas en forma de peligrosas aseveraciones .  Y aquella noche no fue la única en que las voces  le despertaron , pero nunca optó por levantarse e incorporarse al corrillo de chicos , puesto que sabía que acallarían sus voces nada más ver al que ya denominaban como el “preferido del Cardenal “.

Voces que hablaban de chicos escogidos que no volvían , que visitaban estancias privadas durante la oscuridad de la noche cuando eran buscados , tras apartarlos del resto del grupo . Voces que comentaban castigos sin fundamento , usados como excusa , para ser encerrados en la zona secreta de los castigos , en lo más profundo del subsuelo y al que sólo una persona , en todo el recinto , poseía la libertad de decisión y la llave , sí, él , el gran hombre , la mano derecha y hombre de confianza del que se supone es el enviado de Dios en la tierra .
Hacía mucho tiempo que Gabriel había aprendido a desenvolverse intramuros  sin que ningún recoveco  quedase al descubierto sin su conocimiento . Los parámetros de horas de apertura y cierre de las estancias , incluso de la gran biblioteca secreta , con sus incunables , a la que sólo tenían acceso los más altos dignatarios  o los estudiosos con una autorización concedida  muchos meses después de haberla solicitado y bajo estrictas medidas de seguridad .  La colocación de las cámaras de seguridad , vital para no ser descubierto mientras se movía con absoluta libertad sin que nadie lo supiese  cuando se supone que todos descansaban , aprovechando los ángulos muertos  y la temporalidad de giro de las mismas .  Viejas capillas , antiguas , en donde apenas dos  o tres velas iluminaban su interior , cruzando viejas y sinuosas formas casi terroríficas para una mente imaginativamente abierta pero en donde poder encontrar un poco de silencio real y así , de paso , hallarse con uno mismo .  Subir y bajar las ansiadas escaleras vedadas , a las que sólo se accede por fotografía  de libros de arte  o por ser miembro de la guardia vaticana y en casos muy concretos , incluidas las que llevaban, directamente , hacia los aposentos del Santo Padre .

Todos y cada uno de los lugares prohibidos a los ojos del resto de los humanos , visitantes o residentes habituales , incluso permanentes … Nada se escapaba a su instinto aventurero y sin embargo , durante muchas de esas noches , nada hubo de lo que fundamentaba los rumores y los comentarios de los demás . Nunca pudo ver entrada alguna hacia aquella zona de supuestos calabozos de castigo , ni jamás vio , en ninguno de sus paseos nocturnos , sacerdotes que acompañaran a estudiantes  hacia habitáculos solitarios , ni que su mentor les acompañase .
Un maestro  que más podría haber sido como un padre , al que siempre miró de forma diferente que a los demás sacerdotes por el especial trato que le confiaba hacia su pequeña persona , con el que mantenía largas conversaciones contradictorias en latín sobre versículos de la Biblia , y con el que poder cuestionarse absolutamente todo sin temor , pese a lo que proferían sobre su carácter , recibiendo , a lo sumo , una ligera reprimenda continuada de una caricia en el mentón .

Siempre fue exquisito con él  sin que nunca se cuestionase el por qué . Su innata amabilidad , su contención ante lo que parecían signos de rebeldía juvenil , achacados a lo aprendido en el seno familiar hasta que entrase , fueron soslayados y pasados por alto una y otra vez , considerándose una afrenta poco justificable frente a sus compañeros , acostumbrados a que no se les pasase nada y a castigos ignominiosos y crueles .  Pero con Gabriel , simplemente siempre fue distinto .
Los largos paseos , en los jardines y claustros , ante los ojos de todos , le hicieron merecedor del apodo que llevaría su nombre hasta que huyó. Cariñoso y condescendiente , ello le trajo problemas en el dormitorio donde fue apartado de la mayoría del grupo , considerándolo  un mal ejemplo ante los demás  ,  generándose la idea que todos los castigos recibidos  se incrementaban , como sacrificio , con los que él nunca se gozó por orden de quién debía ser el mentor de todos , pero que realmente , desde que entrase en la institución , sólo tenía evidentes ojos para él .

Su facilidad para comprender y debatir , para seguir con las lecturas e investigaciones sobre los textos sagrados , para cuestionarse ante lo incuestionable , le valieron la silla a la derecha del “padre”  durante toda su estancia , hasta que la amabilidad y la enseñanza abdicada  dio paso a otra cosa .

Acostumbrado a encerrarse en su celda durante horas , después del último rezo , antes de subir a sus aposentos para leer o descansar , algo que hacía siempre como rutina , la puerta de la misma siempre permanecía cerrada .  Una puerta pesada y gruesa de metal , antigua , que se encontraba , junto con el resto , en una de las alas más viejas de todo el edificio , dos plantas por debajo del nivel del suelo  y a la que se accedía a través de una viejas y  nada seguras escaleras de piedra . 

Tras acometer los rezos , el entonces nombrado  como el cardenal más joven de la historia de la Curia , se dirigió hacia su celda por aquellas angostas escaleras . Abrió la puerta pero , esta vez , la dejó entreabierta antes de continuar hacia el interior de aquel pobre habitáculo , de paredes de piedra antigua , con una tabla de madera con cuatro patas por camastro y una mesilla de noche muy sencilla con un pequeño cajón .
Tras quitarse toda la ropa, completamente desnudo , cogió lo que parecía ser una cadena de alambre de espino  trenzado  y se la colocó en una de las piernas , alrededor del muslo , y tras pronunciar las siguientes palabras  : “ perdóname señor , perdóname de mis pecados “, comenzó a apretarla con una especie de llave

SOURCE : GOOGLE IMAGES 


. En su piel , las marcas de lo que parecía ya una operación habitual , se entremezclaban con las que ahora se estaban produciendo , reabriendo viejas heridas y no permitiendo que cicatrizasen en condiciones , emanando mucha sangre  solapado por los evidentes signos de dolor que se emitían , retenidos , desde su garganta y en sus  gestos .  Tras repetir la misma operación con su otra pierna , abrió el pequeño cajón de la sencilla mesilla de noche y extrajo un pequeño látigo con siete ramificaciones punzadas . Tras ponerse de rodillas sobre el frío suelo y reiterar sus mismas palabras , una y otra vez , comenzó a flagelarse con aquel instrumento en la espalda  haciendo mella, una vez más , en una carne que no terminaba de acostumbrarse a las señales dejadas por anteriores ocasiones . Y con cada lanzada de aquel instrumento , una nueva herida abierta y profunda dejaba al aire la culminación de su penitencia , con la carne viva a los ojos de Dios  y un testigo mudo que lo observaba todo desde el otro lado de la puerta .

SOURCE IMAGE : GOOGLE IMAGES 

Doce latigazos , sólo doce  tras los que vinieron las lágrimas de reconforte y la apertura del  nuevo alma . Doce latigazos en mitad de la noche , cuyo silencio sólo se veía interrumpido por un matiz , una ansiosa respiración entrecortada proveniente de la puerta .
El Cardenal  dejó el instrumento de penitencia en el suelo y ladeó ligeramente la cabeza hacia su única salida . Sabía que le observaban , que lo habían estado haciendo desde el principio , y sabía de quién se trataba .

“ Entra y ayúdame Gabriel “. Aquello dejó frío su cuerpo . Su creencia de discreción había sido sólo una ilusión o quizás no , pero lo cierto es que su mentor le había descubierto . Tal vez sólo fuera cuestión de tiempo  que así fuera , porque allí dentro todo se terminaba sabiendo y a él , al gran cardenal , no se le escapaba nada . Por eso , sólo tal vez por eso , la puerta permanecería abierta esta vez , dejada así aposta , para que su discípulo preferido , el único que poseería esa vital imagen de sacrificio y resurrección ,  lo visualizase todo , quizás con la intención de que se convirtiera en la correa de transmisión perfecta , entre los demás , de su carácter abnegado y de sacrificio .

Dentro de la celda , temeroso de recibir alguno de los castigos de los que había oído hablar , recibió de las manos del clérigo un bote de barro  indicándole que lo abriera y que le colocase el ungüento de su interior con sus propias manos .
Aquella crema pastosa y verde , con un olor a tomillo muy penetrante , fue cogido por las yemas de sus dedos en pequeñas cantidades  y con cuidado exquisito , extendido sobre  las heridas abiertas . Para su sorpresa , lejos de escuchar alaridos de dolor por el simple hecho de tocar ,  Gabriel le oyó aspirar con fuerza mientras su respiración se entrecortaba  y de su apenas hilo de voz , parecerle resonar un “sí” extrañamente placentero .
Con cada nueva extensión de las manitas del niño , de apenas diez años , aunque aparentase siempre más edad ,  la reacción que se producía en quién se las implementaba resultaba más evidente y despedida . Tratando de observar su rostro sin dejar de imponerle el ungüento , pudo ver un gesto de complacencia infinita que distaba mucho de los propios de los heridos ante una curación, mostraba una especie de éxtasis divino sólo visto en cuadros y frescos , mientras sus manos , con fuerza , continuaban apretando las cadenas que circundaban sus piernas .

Una vez dispuesto , el niño  retiró las manos  pero el sacerdote fue mucho más rápido al cogérselas  . 

·        CARDENAL DANIEL : Nadie está libre de pecado Gabriel . La grandiosidad de la penitencia , debe ser medida por la gravedad del pecado cometido . Lo que has visto aquí y ahora , es un dulce privilegio que yo te otorgo  y nadie más ha tenido . Debe ser nuestro mayor secreto .

La fuerza de su sostenimiento se convirtió, tras sus palabras , en la colocación de sus manos encima de las suyas , tratando de retirarle el ungüento que se había quedado entre sus dedos , acariciándolas mientras las observaba .  Tras cogérselas y acercárselas a su boca , las besó con delicadeza infinita para terminar incorporándose, hasta colocarse sobre sus rodillas , por encima de la cabeza del muchacho , y tras observarle complacido  ,  besó su frente con las manos del joven junto a su pecho .

No fue la única noche pero jamás volvieron a hablar  de ello . Bastaba con una sola mirada tras la misa de la tarde  y un ligero gesto condescendiente , con una liviana sonrisa , durante la cena , para que el niño supiera exactamente cuándo le necesitaba . Siempre la misma repetición de acciones y él , mero observador desde la puerta , consciente de lo que significaba estar presente en una acto de constricción como aquel ,  vedado a los ojos de los extraños , pero Gabriel no era un extraño , y hacía mucho tiempo que nada que afectase al cardenal Daniel no le inmiscuyera a él como parte fundamental de su vida , más allá de su nombramiento no oficial  como ayudante personal en la preparación de los rituales  o en las lecturas mañaneras acometidas antes de los desayunos .

Sin preguntas ni más cuestionamientos , el inocente joven sólo vio trato de favor o predilección , sin maldad alguna , en aquel hombre que le había escogido para compartir  lo más íntimo que se podía padecer entre aquellos muros , su forma de reencontrarse con Dios tras su sometimiento al perdón divino , pero aquella confianza  hubo de quebrarse , los límites extralimitarse  y la penitencia , por desgracia , aún no marcada .

Una ropa caer y sentir su caída por su piel , un intento de resistencia  forzado del que no podía desligarse , una rabia contenida que trataba de desatarse y unas manos , adultas , muy conocidas , que acariciaban su pecho sin que apenas pudiese hacer nada ….
La angustia y la sensación de ahogo  le despertaron , sudando , sobresaltadamente .  La cabeza le pesaba  y confuso , no podía evitar echar un vistazo a su alrededor , buscando quizás  su maldito fantasma personal .  Sólo tras un rato logró encontrarse en el sitio en el que realmente se hallaba , intentando calmarse al volver a dejar caer su cuerpo sobre las húmedas sábanas .  

Tras abrir las ventanas y comprobar con qué tiempo habían amanecido , tomó una ducha rápida , cogió la primera ropa  con la que se tropezó en el armario y , tras desayunar ligero en el hotel ,  solicitó un taxi que le llevara hasta la Santa Sede .

Sabía perfectamente a quién quería ver y por qué , podía incluso predecir cuál sería su respuesta  y no le importaba . Sin cita , aún así , al escuchar su nombre , no resistiría la tentación de recibirle . Buscaba respuestas  y sólo él podía dárselas .

Llegó temprano y se identificó en la puerta de seguridad . Una llamada por parte del agente de la frontera del Estado hacia un punto concreto , le dio la autorización para que el vehículo continuase . Qué diferente se veía todo desde la seguridad que otorgaba una ventanilla cerrada en un coche extraño .  Lo imponente de aquellas altas paredes , de la sucesión de edificios que hubo de atravesarse  hasta la entrada del mismo , continuaban sobrecogiéndole, no creyendo , a ciencia cierta , que pudiese desprenderse de esa sensación jamás .

En la puerta , apenas hizo falta señalar nada más . Alguien del interior , sirviéndole de guía , le acompañó directamente hasta dónde él quería estar , sólo que se le hizo esperar por fuera del despacho  al menos unos veinte minutos .  A diferencia de la anterior visita , no se escuchaba ni se veía al resto de chicos  estudiantes , quizás fuese muy temprano para que deambulasen o ya se encontrasen recibiendo clases , pensó él .  Aun así , trató de buscar una huella de lo que era una vieja costumbre muy vivida , la de algún chiquillo escapado tal vez o enviado a alguna dependencia , de pie , junto a uno de los ventanales de aquel largo pasillo , con vistas hacia uno de los patios interiores , sin resultado . Sólo la voz del asistente que le había acompañado , indicándole que ya podía pasar , le retrotrajo a la que era su misión aquella mañana . En el interior de aquel despacho , el nada discreto cardenal Matías  hacía los honores del recibimiento .

·        CARD. MATIAS : ¡Vaya, vaya , vaya ! El exsacerdote convertido en periodista  -  le alargó la mano, mientras se acercaba a él ,para que la besase - .

Con mirada seria y las manos cruzadas a la espalda  por parte del invitado , el  alto clérigo no recibió la correspondiente respuesta .

·        GABRIEL : Lo lamento  Eminencia , pero hace mucho que no sigo los cánones de obediencia eclesiásticos .

Ofuscado , aunque tratando de disimularlo , el Cardenal se la retiró tratando de sonsacarle , a partir de entonces , el motivo de su visita .

·        CARD. MATIAS : Y por lo que puedo comprobar , las más estrictas normas de cortesía tampoco .  Usted mejor que nadie  sabe que no se recibe  sin cita previa concertada por los cauces formales . Pretender  ser recibido por alguien sin haber sido avisado … resulta , sin lugar a dudas , una osadía difícilmente premiable .

·        GABRIEL : Soy perfectamente consciente de ello Eminencia, de la misma forma que lo soy de que en cuanto él sepa que  soy yo quién le reclama , dejará a buen avizor lo que esté haciendo y aparecerá atravesando la puerta  salvo .. que aún no se lo hayáis comunicado , lo que me temo que efectivamente ha debido suceder .

Aquella misma curiosidad insana que se hubiera apoderado del cardenal la primera vez que le vio , volvía a reaparecer sin miramientos , con una inusual sonrisa  sarcástica en su rostro y la ironía como bandera en su voz .

·        CARD . MATIAS : Si es un asunto oficial ¿No cree que ha olvidado algo ?

Mostrándole las manos , vacías , de la misma forma que él le cuestionaba , Gabriel decidió seguirle el juego .

·        GABRIEL : Mis manos desnudas traigo  y sólo la palabra es mi arma , “… Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes “.

El Cardenal, no pudo ocultar su sorpresa .

·        CARD. MATIAS : Jérico  29:11.  .- Decidido a hacerle enmudecer , improvisó lo que para él sólo se trataba de una prueba -  ¿ Romanos  8:28 ?

·        GABRIEL : “ … sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” – Contestó el periodista con inusitada rapidez -.

·        CARD. MATIAS : ¿Proverbios 3:5?

·        GABRIEL : “Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.”

Con su ofuscación visiblemente cada vez más acrecentada , aumentó el ritmo de las preguntas generando respuestas cada vez más rápidas por parte del periodista , mostrándose orgulloso en cada una de ellas  .

·        CARD. MATIAS : Efesios 2:8.

·        GABRIEL : “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” .

Silenciado , fue el invitado quién decidió tomar las riendas  , no sin  intención manifiesta .

·        GABRIEL : Hechos 18:10 : “Porque yo estoy contigo, y nadie va a hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad “. – Impotente , al clérigo sólo le quedó irse acercando para su sorpresa a aquel simple hombre que le ofendía en su propia casa con aquella actitud altanera  versando la palabra de Dios  - Hechos 18:9 : “Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: «No tengas miedo; sigue hablando y no te calles “ . – Y con aquel hombre  evidenciando un enfado notable , junto a su cara , al periodista sólo le quedó  señalar el último recordatorio  mientras no dejaba de ver sus minúsculos ojos - Rom 3:23 : “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.

“ No has debido iniciar este juego sin saber a quién te enfrentabas Matías , él siempre fue mi mejor alumno .”  Aquella voz que sobresalía desde su espalda y tras la que se oyó cerrar una puerta , aquella misma voz  con la que no podía evitar se le erizase la piel .

·        CARD. MATIAS :  Se ha presentado exigiendo verte  y por supuesto sin cita .

Y su presencia , menos imponente que cuando él la observaba de niño, se personó delante suya .

·        CARD. DANIEL : Ésta también fue su casa durante muchos años y no necesita invitación .

Aquello sólo forzaba su desmerecimiento ante el que consideraba como intruso en una relación que no terminaba de entender entre aquellos dos hombres , pero en la  que el sacerdote que creía conocer  cambiaba de inmediato nada más tenerle delante .  

·        CARD. MATIAS : Que me conste , te encontrabas en una importante reunión , no creí óbice molestarte  con .. nimiedades  .  Ni siquiera  ha dado los motivos de su visita y dudo mucho que sean estrictamente de  investigación   puesto que ha venido sin compañía .

Si dejar de observarle ,  Gabriel parecía imbuido en aquella especie de trifulca urbana de chiquillo celoso que  había comenzado aquel hombre de sotana roja , evitando  convertirlo en su centro de atención para evitar reírse .

·        CARD. DANIEL : Et tua erit regnum caelorum , pax et gloria (Y tuyo será el reino de los cielos , la paz y la gloria) – Recitó el cardenal , dando la vez a Gabriel ante la sorpresa del tercero en discordia –

·     GABRIEL: et hominum post tergum sequar vos temere nihil magis audire verbum tuum, (y los hombres te seguirán a ciegas nada más escuchar tu palabra) – una cadena que continuó el  mismo cardenal -.

· CARD.DANIEL : exspectantes illa secreta (aguardando aquellos secretos)

·        GABRIEL : qui non accipit vivere liceat ad vitam poenitentium (que no permite vivir a los penitentes )  - alzó el rostro para mirarle fijamente a los ojos , a los mismos que ya viera demasiado cerca en infinidad de ocasiones , para apostillar lo que él andaba buscando , un recordatorio de su historia en común . - Sed ignis inferni sua (sino en el fuego de su propio infierno ) .


ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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