LA CÁMARA
CAPÍTULO QUINTO : EL MENTOR Y EL VÁSTAGO ( PRIMERA PARTE )
![]() |
| CRED EDIT APCL73 |
El sol había caído como
cada tarde y las campanas llamaban al
recogimiento . Los aspirantes a serviles
de Dios debían dejar todo aquello que estuvieran haciendo para acudir a la
capilla , su lugar habitual de recogimiento , donde volverían a entregarse en
cuerpo y alma antes de disponerse a cenar .
Cuarenta chicos , ni uno más . Pasarían sólo semanas hasta que
alguno de ellos preguntase por qué y
sólo cinco minutos para obtener una respuesta : Puro simbolismo cristiano . El
número 40 representa el "cambio", el paso de un período a otro, los años que marcan la
transición de una generación a otra . Según el libro sagrado para los católicos
, ese simbolismo se refleja en el diluvio que
dura 40 días con sus 40 noches
(el cambio hacia una nueva humanidad), los
israelitas están 40 años en el desierto (hasta que cambia la generación infiel
por otra nueva), Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí y Elías peregrina otros 40 días hasta allí (a
partir de lo cual sus vidas cambiarán) y Jesús ayunará 40 días (porque es el
cambio de su vida privada a su vida pública).
Simbolismo , el mismo por el que de la totalidad de esos chicos , sentados en mesas paralelas y a los que no se permitía alzar la cabeza en ningún momento , sólo doce , los escogidos y privilegiados , se sentaban en la mesa del mentor , a su lado . Doce , "elección". Las 12 tribus de Israel, aunque en realidad el Antiguo Testamento mencione más de 12, queriendo decir que eran las tribus "elegidas". 12, los profetas menores del Antiguo Testamento. La mención del Evangelio sobre los 12 apóstoles de Jesús, que resultan ser más de 12 si comparamos sus nombres; pero se los llama "Los Doce" porque son los elegidos del Señor. La aseveración de Jesús, según la biblia , de tener 12 legiones de ángeles a su disposición (Mt 26,53). El mismo Apocalipsis que habla de 12 estrellas que coronan a la Mujer, 12 puertas de Jerusalén, 12 ángeles o 12 frutos del árbol de la vida.
Simbolismo , el mismo por el que de la totalidad de esos chicos , sentados en mesas paralelas y a los que no se permitía alzar la cabeza en ningún momento , sólo doce , los escogidos y privilegiados , se sentaban en la mesa del mentor , a su lado . Doce , "elección". Las 12 tribus de Israel, aunque en realidad el Antiguo Testamento mencione más de 12, queriendo decir que eran las tribus "elegidas". 12, los profetas menores del Antiguo Testamento. La mención del Evangelio sobre los 12 apóstoles de Jesús, que resultan ser más de 12 si comparamos sus nombres; pero se los llama "Los Doce" porque son los elegidos del Señor. La aseveración de Jesús, según la biblia , de tener 12 legiones de ángeles a su disposición (Mt 26,53). El mismo Apocalipsis que habla de 12 estrellas que coronan a la Mujer, 12 puertas de Jerusalén, 12 ángeles o 12 frutos del árbol de la vida.
Doce chicos escogidos entre cuarenta . Doce jóvenes que formaban
parte del grupo más privilegiado por sus méritos y avances propios debidamente
estimados por quién ejercía la selección
previa , las entrevistas posteriores y emitía el juicio definitivo sobre su
conveniencia y aptitud . Aquel que , una
vez aceptados , se convertiría en su mentor durante toda su formación : El Cardenal Daniel .
Un grupo selecto de jóvenes con aptitudes ciertas y algunos con
problemas de fé a los que poder reconvertir. Una selección a la que aspiraban
muchos chicos de la ciudad y del exterior de la misma , algunos de familias
pudientes , aunque los menos , que aspiraban a que alguno de los internos no
superase la criba o la permanencia mínima requerida , necesaria como prueba ,
para poder acceder . Una liberación para muchos núcleos familiares que no tenían medios para darles la educación
que siempre habían soñado o incluso para las residencias , semi ocultas pero
archiconocidas , de madres solteras sin medios entre cuyos vástagos , el propio
cardenal , se encargaba de seleccionar los bebes que serían llevados a un
convento concreto para ser preparados para su misión posterior en la santa sede , desde que cumplieran cinco
años .
Sometidos a todo tipo de pruebas que el mismo “mentor” presenciaba
, aquellos que gozaban de alguna virtud especial , fuese la facilidad para
tocar algún instrumento o la potencialidad de la voz , se les encomendaban
destinos acordes dónde poder desarrollarlas convenientemente sin que ello
perjudicase , en ninguna medida , el resto de su formación .
Con una educación al más alto nivel , la exigencia que se les
requería a los chicos conllevaba que no
todos pudiesen concluir su formación , siendo devueltos a su origen sólo
aquellos que lo poseían conocido
mientras que a los demás , los criados
en conventos , sin nadie a quién recurrir , eran entregados como mano de
obra en las granjas de las afueras ,
donde trabajarían como uno más a cambio de comida y techo .
Y así sucesiva e interminablemente . 40 Chicos , ni uno más y
entre ellos doce escogidos que apenas corrían la misma suerte . Durante todos
aquellos años , sólo él logró mantenerse inmóvil en su silla , puesto que
acostumbraban a ser asignados a un sitio único que conservarían de forma
indefectible mientras fueran miembros de aquella comunidad , y durante todo ese
tiempo , el ámbito de competencia entre los jóvenes por mantener ese
privilegio , aun rozando los vicios
menos propios del espíritu cristiano de concordia y compartición , se convertía
en una suerte de envidias mal infundadas y enaltecimiento del más instintivo
orgullo individual .
Mero observador al principio , nadie le había advertido de lo que
se escondía tras aquella parte del edificio, ni de la realidad que ocultaba el
ahora Cardenal . En un momento dado , se desayunaba en la misma sala con las
mismas caras con las que se había iniciado todo y, simplemente , al día
siguiente , su sitio permanecía sin nadie . Una y otra vez , atemporalmente ,
al primer compañero que él vio desaparecer sin aparente explicación le
siguieron otros , pero sus huecos en el comedor o en las aulas apenas
permanecían horas descubiertos , siempre habían más jóvenes deseosos de ser escogidos .
Silencios llenos de dudas sangrantes en los que preguntar no era
una opción , avivando la curiosidad innata y la labor auto investigadora de un
joven inquieto que , desde el punto de
vista de su mentor , apuntaba maneras
que le destacaban respecto al resto .
Deleitado en sus lecturas comunitarias , pronto lo destinó a las
misas e incluso a las celebraciones y audiencias privadas de los visitantes más
nobles , hasta en cierta ocasión , un jovencísimo Gabriel , realizó una de sus
mejores lecturas ante el mismísimo Papa , siendo felicitado por ello .
Las únicas explicaciones que nunca tuvo inquietud por buscar , las de su trato
preferencial por parte de su maestro y protector , fueron las que más duras
respuestas recibieron ante la incredulidad de un chiquillo , analista, desde
tierna edad , de la palabra sagrada a la que ahondaba en cuestionar una y otra
vez en interminables y acalorados debates con el cardenal , en lugares más públicos , como los jardines privados , en donde departían durante horas sin fijeza de reloj alguno .
Pero en el dormitorio , comunitario , cuando las luces se apagaban , no todos
dormían . Sonidos de rumores , en una esquina , le despertaron en más de una
ocasión y su objeto , las entonces peores maledicencias más perniciosas que una
mente humana , en teoría joven e inocente
, no consciente de lo que la vida supone aun , fueron vertidas en forma
de peligrosas aseveraciones . Y aquella
noche no fue la única en que las voces
le despertaron , pero nunca optó por levantarse e incorporarse al corrillo
de chicos , puesto que sabía que acallarían sus voces nada más ver al que ya
denominaban como el “preferido del Cardenal “.
Voces que hablaban de chicos escogidos que no volvían , que
visitaban estancias privadas durante la oscuridad de la noche cuando eran
buscados , tras apartarlos del resto del grupo . Voces que comentaban castigos
sin fundamento , usados como excusa , para ser encerrados en la zona secreta de
los castigos , en lo más profundo del subsuelo y al que sólo una persona , en
todo el recinto , poseía la libertad de decisión y la llave , sí, él , el gran
hombre , la mano derecha y hombre de confianza del que se supone es el enviado
de Dios en la tierra .
Hacía mucho tiempo que Gabriel había aprendido a desenvolverse
intramuros sin que ningún recoveco quedase al descubierto sin su conocimiento .
Los parámetros de horas de apertura y cierre de las estancias , incluso de la
gran biblioteca secreta , con sus incunables , a la que sólo tenían acceso los
más altos dignatarios o los estudiosos
con una autorización concedida muchos
meses después de haberla solicitado y bajo estrictas medidas de seguridad
. La colocación de las cámaras de
seguridad , vital para no ser descubierto mientras se movía con absoluta
libertad sin que nadie lo supiese cuando se supone que todos descansaban , aprovechando los ángulos
muertos y la temporalidad de giro de las
mismas . Viejas capillas , antiguas , en
donde apenas dos o tres velas iluminaban
su interior , cruzando viejas y sinuosas formas casi terroríficas para una
mente imaginativamente abierta pero en donde poder encontrar un poco de
silencio real y así , de paso , hallarse con uno mismo . Subir y bajar las ansiadas escaleras vedadas
, a las que sólo se accede por fotografía
de libros de arte o por ser
miembro de la guardia vaticana y en casos muy concretos , incluidas las que
llevaban, directamente , hacia los aposentos del Santo Padre .
Todos y cada uno de los lugares prohibidos a los ojos del resto de
los humanos , visitantes o residentes habituales , incluso permanentes … Nada
se escapaba a su instinto aventurero y sin embargo , durante muchas de esas
noches , nada hubo de lo que fundamentaba los rumores y los comentarios de los
demás . Nunca pudo ver entrada alguna hacia aquella zona de supuestos calabozos
de castigo , ni jamás vio , en ninguno de sus paseos nocturnos , sacerdotes que
acompañaran a estudiantes hacia
habitáculos solitarios , ni que su mentor les acompañase .
Un maestro que más podría
haber sido como un padre , al que siempre miró de forma diferente que a los
demás sacerdotes por el especial trato que le confiaba hacia su pequeña persona
, con el que mantenía largas conversaciones contradictorias en latín sobre
versículos de la Biblia , y con el que poder cuestionarse absolutamente todo
sin temor , pese a lo que proferían sobre su carácter , recibiendo , a lo sumo
, una ligera reprimenda continuada de una caricia en el mentón .
Siempre fue exquisito con él
sin que nunca se cuestionase el por qué . Su innata amabilidad , su
contención ante lo que parecían signos de rebeldía juvenil , achacados a lo
aprendido en el seno familiar hasta que entrase , fueron soslayados y pasados
por alto una y otra vez , considerándose una afrenta poco justificable frente a
sus compañeros , acostumbrados a que no se les pasase nada y a castigos
ignominiosos y crueles . Pero con
Gabriel , simplemente siempre fue distinto .
Los largos paseos , en los jardines y claustros , ante los ojos de
todos , le hicieron merecedor del apodo que llevaría su nombre hasta que huyó.
Cariñoso y condescendiente , ello le trajo problemas en el dormitorio donde fue
apartado de la mayoría del grupo , considerándolo un mal ejemplo ante los demás ,
generándose la idea que todos los castigos recibidos se incrementaban
, como sacrificio , con los que él nunca se gozó por orden de quién debía ser
el mentor de todos , pero que realmente , desde que entrase en la institución ,
sólo tenía evidentes ojos para él .
Su facilidad para comprender y debatir , para seguir con las
lecturas e investigaciones sobre los textos sagrados , para cuestionarse ante
lo incuestionable , le valieron la silla a la derecha del “padre” durante toda su estancia , hasta que la
amabilidad y la enseñanza abdicada dio paso a otra cosa .
Acostumbrado a encerrarse en su celda durante horas , después del
último rezo , antes de subir a sus aposentos para leer o descansar , algo que
hacía siempre como rutina , la puerta de la misma siempre permanecía cerrada
. Una puerta pesada y gruesa de metal ,
antigua , que se encontraba , junto con el resto , en una de las alas más
viejas de todo el edificio , dos plantas por debajo del nivel del suelo y a la que se accedía a través de una viejas
y nada seguras escaleras de piedra .
Tras acometer los rezos , el entonces nombrado como el cardenal más joven de la historia de
la Curia , se dirigió hacia su celda por aquellas angostas escaleras . Abrió la
puerta pero , esta vez , la dejó entreabierta antes de continuar hacia el
interior de aquel pobre habitáculo , de paredes de piedra antigua , con una
tabla de madera con cuatro patas por camastro y una mesilla de noche muy
sencilla con un pequeño cajón .
Tras quitarse toda la ropa, completamente desnudo , cogió lo que
parecía ser una cadena de alambre de espino
trenzado y se la colocó en una de
las piernas , alrededor del muslo , y tras pronunciar las siguientes
palabras : “ perdóname señor , perdóname
de mis pecados “, comenzó a apretarla con una especie de llave
![]() |
| SOURCE : GOOGLE IMAGES |
. En su piel ,
las marcas de lo que parecía ya una operación habitual , se entremezclaban con
las que ahora se estaban produciendo , reabriendo viejas heridas y no
permitiendo que cicatrizasen en condiciones , emanando mucha sangre solapado por los evidentes signos de dolor
que se emitían , retenidos , desde su garganta y en sus gestos .
Tras repetir la misma operación con su otra pierna , abrió el pequeño
cajón de la sencilla mesilla de noche y extrajo un pequeño látigo con siete
ramificaciones punzadas . Tras ponerse de rodillas sobre el frío suelo y
reiterar sus mismas palabras , una y otra vez , comenzó a flagelarse con aquel
instrumento en la espalda haciendo
mella, una vez más , en una carne que no terminaba de acostumbrarse a las
señales dejadas por anteriores ocasiones . Y con cada lanzada de aquel
instrumento , una nueva herida abierta y profunda dejaba al aire la culminación
de su penitencia , con la carne viva a los ojos de Dios y un testigo mudo que lo observaba todo desde
el otro lado de la puerta .
![]() |
| SOURCE IMAGE : GOOGLE IMAGES |
Doce latigazos , sólo doce
tras los que vinieron las lágrimas de reconforte y la apertura del nuevo alma . Doce latigazos en mitad de la
noche , cuyo silencio sólo se veía interrumpido por un matiz , una ansiosa
respiración entrecortada proveniente de la puerta .
El Cardenal dejó el
instrumento de penitencia en el suelo y ladeó ligeramente la cabeza hacia su
única salida . Sabía que le observaban , que lo habían estado haciendo desde el
principio , y sabía de quién se trataba .
“ Entra y ayúdame Gabriel “. Aquello dejó frío su cuerpo . Su
creencia de discreción había sido sólo una ilusión o quizás no , pero lo cierto
es que su mentor le había descubierto . Tal vez sólo fuera cuestión de
tiempo que así fuera , porque allí
dentro todo se terminaba sabiendo y a él , al gran cardenal , no se le escapaba
nada . Por eso , sólo tal vez por eso , la puerta permanecería abierta esta vez
, dejada así aposta , para que su discípulo preferido , el único que poseería
esa vital imagen de sacrificio y resurrección ,
lo visualizase todo , quizás con la intención de que se convirtiera en
la correa de transmisión perfecta , entre los demás , de su carácter abnegado y
de sacrificio .
Dentro de la celda , temeroso de recibir alguno de los castigos de
los que había oído hablar , recibió de las manos del clérigo un bote de
barro indicándole que lo abriera y que
le colocase el ungüento de su interior con sus propias manos .
Aquella crema pastosa y verde , con un olor a tomillo muy
penetrante , fue cogido por las yemas de sus dedos en pequeñas cantidades y con cuidado exquisito , extendido
sobre las heridas abiertas . Para su
sorpresa , lejos de escuchar alaridos de dolor por el simple hecho de tocar
, Gabriel le oyó aspirar con fuerza
mientras su respiración se entrecortaba
y de su apenas hilo de voz , parecerle resonar un “sí” extrañamente
placentero .
Con cada nueva extensión de las manitas del niño , de apenas diez
años , aunque aparentase siempre más edad ,
la reacción que se producía en quién se las implementaba resultaba más
evidente y despedida . Tratando de observar su rostro sin dejar de imponerle el
ungüento , pudo ver un gesto de complacencia infinita que distaba mucho de los
propios de los heridos ante una curación, mostraba una especie de éxtasis
divino sólo visto en cuadros y frescos , mientras sus manos , con fuerza ,
continuaban apretando las cadenas que circundaban sus piernas .
Una vez dispuesto , el niño
retiró las manos pero el
sacerdote fue mucho más rápido al cogérselas
.
·
CARDENAL
DANIEL : Nadie está libre de pecado Gabriel . La grandiosidad de la penitencia
, debe ser medida por la gravedad del pecado cometido . Lo que has visto aquí y
ahora , es un dulce privilegio que yo te otorgo
y nadie más ha tenido . Debe ser nuestro mayor secreto .
La fuerza de su sostenimiento se convirtió, tras sus palabras , en
la colocación de sus manos encima de las suyas , tratando de retirarle el
ungüento que se había quedado entre sus dedos , acariciándolas mientras las
observaba . Tras cogérselas y
acercárselas a su boca , las besó con delicadeza infinita para terminar
incorporándose, hasta colocarse sobre sus rodillas , por encima de la cabeza
del muchacho , y tras observarle complacido
, besó su frente con las manos
del joven junto a su pecho .
No fue la única noche pero jamás volvieron a hablar de ello . Bastaba con una sola mirada tras la
misa de la tarde y un ligero gesto
condescendiente , con una liviana sonrisa , durante la cena , para que el niño
supiera exactamente cuándo le necesitaba . Siempre la misma repetición de
acciones y él , mero observador desde la puerta , consciente de lo que
significaba estar presente en una acto de constricción como aquel , vedado a los ojos de los extraños , pero
Gabriel no era un extraño , y hacía mucho tiempo que nada que afectase al
cardenal Daniel no le inmiscuyera a él como parte fundamental de su vida , más
allá de su nombramiento no oficial como
ayudante personal en la preparación de los rituales o en las lecturas mañaneras acometidas antes
de los desayunos .
Sin preguntas ni más cuestionamientos , el inocente joven sólo vio
trato de favor o predilección , sin maldad alguna , en aquel hombre que le
había escogido para compartir lo más
íntimo que se podía padecer entre aquellos muros , su forma de reencontrarse
con Dios tras su sometimiento al perdón divino , pero aquella confianza hubo de quebrarse , los límites
extralimitarse y la penitencia , por
desgracia , aún no marcada .
Una ropa caer y sentir su caída por su piel , un intento de
resistencia forzado del que no podía
desligarse , una rabia contenida que trataba de desatarse y unas manos ,
adultas , muy conocidas , que acariciaban su pecho sin que apenas pudiese hacer
nada ….
La angustia y la sensación de ahogo le despertaron , sudando , sobresaltadamente
. La cabeza le pesaba y confuso , no podía evitar echar un
vistazo a su alrededor , buscando quizás su maldito fantasma personal . Sólo tras un rato logró encontrarse en el
sitio en el que realmente se hallaba , intentando calmarse al volver a dejar
caer su cuerpo sobre las húmedas sábanas .
Tras abrir las ventanas y comprobar con qué tiempo habían
amanecido , tomó una ducha rápida , cogió la primera ropa con la que se tropezó en el armario y , tras
desayunar ligero en el hotel , solicitó
un taxi que le llevara hasta la Santa Sede .
Sabía perfectamente a quién quería ver y por qué , podía incluso
predecir cuál sería su respuesta y no le
importaba . Sin cita , aún así , al escuchar su nombre , no resistiría la
tentación de recibirle . Buscaba respuestas
y sólo él podía dárselas .
Llegó temprano y se identificó en la puerta de seguridad . Una
llamada por parte del agente de la frontera del Estado hacia un punto concreto
, le dio la autorización para que el vehículo continuase . Qué diferente se
veía todo desde la seguridad que otorgaba una ventanilla cerrada en un coche
extraño . Lo imponente de aquellas altas
paredes , de la sucesión de edificios que hubo de atravesarse hasta la entrada del mismo , continuaban
sobrecogiéndole, no creyendo , a ciencia cierta , que pudiese desprenderse de
esa sensación jamás .
En la puerta , apenas hizo falta señalar nada más . Alguien del
interior , sirviéndole de guía , le acompañó directamente hasta dónde él quería
estar , sólo que se le hizo esperar por fuera del despacho al menos unos veinte minutos . A diferencia de la anterior visita , no se
escuchaba ni se veía al resto de chicos
estudiantes , quizás fuese muy temprano para que deambulasen o ya se
encontrasen recibiendo clases , pensó él .
Aun así , trató de buscar una huella de lo que era una vieja costumbre
muy vivida , la de algún chiquillo escapado tal vez o enviado a alguna
dependencia , de pie , junto a uno de los ventanales de aquel largo pasillo ,
con vistas hacia uno de los patios interiores , sin resultado . Sólo la voz del
asistente que le había acompañado , indicándole que ya podía pasar , le
retrotrajo a la que era su misión aquella mañana . En el interior de aquel
despacho , el nada discreto cardenal Matías
hacía los honores del recibimiento .
·
CARD. MATIAS
: ¡Vaya, vaya , vaya ! El exsacerdote convertido en periodista - le
alargó la mano, mientras se acercaba a él ,para que la besase - .
Con mirada seria y las manos cruzadas a la espalda por parte del invitado , el alto clérigo no recibió la correspondiente
respuesta .
·
GABRIEL : Lo
lamento Eminencia , pero hace mucho que
no sigo los cánones de obediencia eclesiásticos .
Ofuscado , aunque tratando de disimularlo , el Cardenal se la
retiró tratando de sonsacarle , a partir de entonces , el motivo de su visita .
·
CARD. MATIAS
: Y por lo que puedo comprobar , las más estrictas normas de cortesía tampoco .
Usted mejor que nadie sabe que no se recibe sin cita previa concertada por los cauces
formales . Pretender ser recibido por
alguien sin haber sido avisado … resulta , sin lugar a dudas , una osadía difícilmente
premiable .
·
GABRIEL :
Soy perfectamente consciente de ello Eminencia, de la misma forma que lo soy de
que en cuanto él sepa que soy yo quién
le reclama , dejará a buen avizor lo que esté haciendo y aparecerá atravesando
la puerta salvo .. que aún no se lo hayáis
comunicado , lo que me temo que efectivamente ha debido suceder .
Aquella misma curiosidad insana que se hubiera apoderado del
cardenal la primera vez que le vio , volvía a reaparecer sin miramientos , con
una inusual sonrisa sarcástica en su
rostro y la ironía como bandera en su voz .
·
CARD .
MATIAS : Si es un asunto oficial ¿No cree que ha olvidado algo ?
Mostrándole las manos , vacías , de la misma forma que él le
cuestionaba , Gabriel decidió seguirle el juego .
·
GABRIEL :
Mis manos desnudas traigo y sólo la
palabra es mi arma , “… Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes
“.
El Cardenal, no pudo ocultar su sorpresa .
·
CARD. MATIAS
: Jérico 29:11. .- Decidido a hacerle enmudecer , improvisó
lo que para él sólo se trataba de una prueba - ¿ Romanos 8:28 ?
·
GABRIEL : “ …
sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los
que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” – Contestó el periodista
con inusitada rapidez -.
·
CARD. MATIAS
: ¿Proverbios 3:5?
·
GABRIEL : “Confía
en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.”
Con su ofuscación visiblemente cada vez más acrecentada , aumentó
el ritmo de las preguntas generando respuestas cada vez más rápidas por parte
del periodista , mostrándose orgulloso en cada una de ellas .
·
CARD. MATIAS
: Efesios 2:8.
·
GABRIEL : “Porque
por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don
de Dios” .
Silenciado , fue el invitado quién decidió tomar las riendas , no sin
intención manifiesta .
·
GABRIEL : Hechos
18:10 : “Porque yo estoy contigo, y nadie va a hacerte mal, porque yo tengo
mucho pueblo en esta ciudad “. – Impotente , al clérigo sólo le quedó irse
acercando para su sorpresa a aquel simple hombre que le ofendía en su propia casa
con aquella actitud altanera versando la
palabra de Dios - Hechos 18:9 : “Una
noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: «No tengas miedo; sigue hablando
y no te calles “ . – Y con aquel hombre
evidenciando un enfado notable , junto a su cara , al periodista sólo le
quedó señalar el último
recordatorio mientras no dejaba de ver
sus minúsculos ojos - Rom 3:23 : “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos
de la gloria de Dios”.
“ No has debido iniciar este juego sin saber a quién te
enfrentabas Matías , él siempre fue mi mejor alumno .” Aquella voz que sobresalía desde su espalda y
tras la que se oyó cerrar una puerta , aquella misma voz con la que no podía evitar se le erizase la
piel .
·
CARD. MATIAS
: Se ha presentado exigiendo verte y por supuesto sin cita .
Y su presencia , menos imponente que cuando él la observaba de
niño, se personó delante suya .
·
CARD. DANIEL
: Ésta también fue su casa durante muchos años y no necesita invitación .
Aquello sólo forzaba su desmerecimiento ante el que consideraba
como intruso en una relación que no terminaba de entender entre aquellos dos
hombres , pero en la que el sacerdote
que creía conocer cambiaba de inmediato
nada más tenerle delante .
·
CARD. MATIAS
: Que me conste , te encontrabas en una importante reunión , no creí óbice molestarte con .. nimiedades . Ni
siquiera ha dado los motivos de su
visita y dudo mucho que sean estrictamente de investigación puesto que ha venido sin compañía .
Si dejar de observarle ,
Gabriel parecía imbuido en aquella especie de trifulca urbana de
chiquillo celoso que había comenzado
aquel hombre de sotana roja , evitando
convertirlo en su centro de atención para evitar reírse .
·
CARD. DANIEL
: Et tua erit regnum caelorum , pax et gloria (Y tuyo será el reino de los
cielos , la paz y la gloria) – Recitó el cardenal , dando la vez a Gabriel ante
la sorpresa del tercero en discordia –
· GABRIEL: et
hominum post tergum sequar vos temere nihil magis audire verbum tuum, (y los
hombres te seguirán a ciegas nada más escuchar tu palabra) – una cadena que
continuó el mismo cardenal -.
· CARD.DANIEL
: exspectantes illa secreta (aguardando aquellos secretos)
·
GABRIEL : qui
non accipit vivere liceat ad vitam poenitentium (que no permite vivir a los
penitentes ) - alzó el rostro para
mirarle fijamente a los ojos , a los mismos que ya viera demasiado cerca en
infinidad de ocasiones , para apostillar lo que él andaba buscando , un
recordatorio de su historia en común . - Sed ignis inferni sua (sino en el
fuego de su propio infierno ) .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página