domingo, 19 de agosto de 2018

EL ÚLTIMO DÍA DEL RESTO DE TU VIDA. CAPÍTULO QUINTO : SUEÑOS , RECUERDOS , PESADILLAS ( PRIMERA PARTE) .( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2017)


EL ÚLTIMO DÍA  DEL  RESTO DE TU VIDA
CAPÍTULO QUINTO   : SUEÑOS , RECUERDOS , PESADILLAS ( PRIMERA PARTE)

CRÉD EDIT APCL73


Cansados , confusos , casi sin necesidad de negociación, decidieron retirarse a sus habitaciones para descansar un poco y volverse a encontrar poco antes del almuerzo .
Encontrándose todas sus estancias en el ala oeste del edificio principal , compartieron ascensor aunque sus paradas distaban de plantas unos de otros .

Primera parada .
Planta segunda .
Habitación 230

Jordan se despidió con un sencillo hasta luego . Buscando  un letrero que le indicase hacia qué lado dirigirse , lo encontró justo a  su espalda, en el margen derecho de la puerta del elevador .  Sin prisa ,  comenzó a andar un camino que le llevaría hasta casi el final de aquel pasillo largo , enmoquetado hasta el techo  y con una  inmensa alfombra continua con diseños más propios de otra época .  Al llegar a la puerta , recayó en la cuenta de que la decoración no era lo único que no debía de haber cambiado pese a los años . Las llaves de apertura de las habitaciones , lejos de ser magnéticas , como en los hoteles modernos , conservaban el sistema de  llave de toda la vida . Tras introducirla en el cilindro y girarla dos veces lo siguiente fue tratar de encontrar  el interruptor de la luz alargando una de sus manos .

En su interior , una cama grande con una colcha algo menos atemporal , con un ventanal a cada lado de la misma cuyas cortinas permanecían echadas . Tras dejar su pequeña maleta encima de la cama , las corrió para dejar entrar la luz  y allí de píe , con la  imagen  de aquella inmensidad blanca que se encontraba al otro lado del cristal y la paz que transmitía , con sus montañas nevadas y árboles cubiertos de un manto casi irreal  en sus ramas , se limitó a respirar , sin pensar en nada ni en nadie más , creyendo que sólo por eso merecía la pena , al menos , haber llegado hasta aquí .


Tras darse la vuelta y ver lo que le rodeaba con una especie de visión de casi trescientos sesenta grados , minimizando cada detalle , en su cabeza se depositó la idea recurrente de que sólo eran unas pocas noches , sólo un par de noches para tratar de solventar a dónde les llevaba todo esto y la razón de por qué habían vuelto , un par de noches para recordar o al menos intentarlo , sin saber qué les depararía rememorar aquellas imágenes de nuevo . 
Nunca nadie , de entre ellos mismos , supo por qué del silencio , del por qué de aquella extraña amnesia . Sus mentes simplemente decidieron bloquearse a partir de entonces  conscientes , de que fuese lo que fuese lo que había sucedido , sólo había sido un tremendo error , un juego aparentemente inocente y consentido  que en un momento dado se les fue de las manos .

Visiblemente cansado , observó su reloj por un instante . El nuevo trato con los chicos era volver a reunirse en el comedor principal ,  a la hora del almuerzo , así que optó por quitarse la chaqueta , sentarse en la cama  para quitarse los zapatos y recostarse , aflojándose  el cinturón para poder sentirse más libre .

Descansar , diez , quince minutos tan sólo , no necesitaba más , pero la percepción del tiempo  no existe cuando invade la inconsciencia , la misma que es capaz de llevarnos a mundos aparentemente reales , de hacernos creer que es una vivencia y no un sueño lo que podemos tocar , ver , oler o saborear , y en ese estado , su cuerpo pudo sentir como una brisa fría invadía aquella estancia . Una ventisca inesperada que entraba por las ventanas  moviendo los cortinajes  blancos de tul  semiarrancados de un dosel a su antojo , con bravura , como si tratase de llevarse todo lo malo que allí hubiera ocurrido , pero ¿Qué había sucedido en realidad ? ¿Dónde se encontraba ?
Sintió aquella profunda y creciente quemazón en sus brazos y al mirarse , vio los surcos sangrantes de  arañazos acometidos con fuerza. Alterado , sin saber que estaba sucediendo , comenzó a escuchar una voz difusa venida de lejos . Una voz que no lograba distinguir  si fuera de mujer o de hombre . Una voz a la que se unieron otras , como si fuese una pieza musical in crescendo de voces corales que se limitaban a interponerse unas sobre otras , una confusión brutal de gritos entremezclados cuyo mensaje , no claro , le aturdía .  Y él observaba en silencio , sin saber qué estaba ocurriendo , sin situarse aún en dónde se encontraba .

Sus ojos trataron de buscar nuevas referencias  hasta ubicarse en un suelo enmoquetado , mientras sentía que algo tiraba de sus brazos ,  mientras trataba de recuperar sus manos  sin que ello fuera posible .  Movimientos bruscos  bajo ellas y empujones laterales de cuerpos que no lograba distinguir  y… de pronto , una imagen clara , una fotografía fija , piel . Piel  por la que circulaban nuevas gotas de sangre creando su propio camino hasta encontrar su único obstáculo en su manos . Una piel blanca y suave ,que él observó ascendiendo para saber hasta dónde eran capaces de llegar .

No pudo continuar . Se miró las manos temblorosas  mientras podía sentir un sudor frío deslizándose por su piel . Quería gritar y ni un halo de voz podían emitir sus cuerdas  y en ese intento , en esa fuerza inusitada , abrió los ojos incorporándose de golpe sobre la cama , con aquel mismo e incómodo sudor , mirándose las manos visiblemente asustado  y con la respiración muy agitada .



Segunda parada .
Planta tercera  .
Habitación 310

Andrew giró su cabeza  en silencio como forma de despedirse momentáneamente . En frente  suya , un interminable pasillo que parecía estrecharse en su punto final .  Paredes sombrías con sabor añejo y puertas distanciadas unas de otras  milimétricamente medidas  en mitad de un silencio nada evocador .
Buscó la dirección en la que comenzar a andar hacia su habitación  y con cada paso nuevo dado , trataba  de poner su agudizado oído en pos  de escuchar si  había vida de algún tipo en el resto de habitaciones vecinas , sin éxito .

Aquel “antro” , que gozaba de  una fama sobrepuesta por una serie de misteriosos acontecimientos  , el nombre de escritores famosos de novelas de terror encerrados en él mientras las relataban y un rodaje de cine absolutamente inspirador , distaba mucho de parecerse o llegar , siquiera , a la altura de los cimientos de los hoteles que él solía frecuentar  pero en todos aquellos años  nada parecía haber cambiado , aunque él tampoco se acordase demasiado de aquella noche  o de las instalaciones restantes .

Forzado a tener que convivir entre aquellas paredes el tiempo que durase toda aquella farsa e incrédulo de que realmente pudiese sacar algo en claro o de que no se tratase de una broma hábilmente trazada por alguno de sus restantes acompañantes ,  su hastío alcanzó cotas cumbre al abrir la puerta de su habitación , siendo la cama con dosel lo que le produjo una reacción del todo impertinente para consigo mismo por haberse dejado embaucar .

La característica fachada del edificio principal y su gran vestíbulo  , los únicos elementos que se rememoraron en su memoria nada más volver . Los pasillos , las escaleras o los ascensores  apenas habían cambiado pero de ellos , sólo algunos aires , imágenes bastante difusas de otros tiempos , de dos días que habían desaparecido de su memoria de forma inexplicable   aunque tampoco él sintiese la imperiosa necesidad de buscar ayuda profesional que le otorgase alguna explicación plausible .
Dos días que comenzaron con la alegría propia de los amigos que se reencontraban para iniciar una nueva vida   y que culminaba, aparentemente , en aquel bar , en aquella mesa cercana a los ventanales , con la visión amplia de aquel salón lleno de  universitarios con futuro incierto en muchos casos y con una  maldita apuesta .

Un equipaje corto , como el que traía consigo en esta ocasión , pero en donde la poca ropa no era lo más interesante de su contenido .  Las largas horas de estudio  y sus visibles problemas de concentración durante la época universitaria , sumado a su enorme ambición y capacidad competitiva , le hicieron buscar una ayuda complementaria  casi desde el comienzo . En aquella época era una verdad gritada a voces , una verdad que no se cumplía en todos los casos , pero siempre permaneció en el más profundo de los secretos conocidos que incluso aquellos que dependían de becas universitarias por cuestiones deportivas ,  en algún momento , debieron acudir a estos complementos .

Un hombre de contactos y con gran facilidad para relacionarse en todos los ambientes posibles e imposibles le  convirtieron en casi un exquisito facilitador con el que además poder sacar un “extra “, pero se centró , de forma exclusiva , en determinado tipo de “necesidades” y “conocidos “ .
“Sólo un extra a la diversión “ pensó aquel día , cuando introdujo las bolsitas cuidadosamente seleccionadas en su maleta . Algunas copas de más y una incitación muy bien dispuesta con la suficiente dosis de confianza por ser de quién se trataba , fueron suficientes .
Necesitaba refrescarse , tomar una larga ducha  que le permitiera poder relajarse y encauzar sus ideas . En la bañera , apoyado en la pared donde la ducha permanecía colgada , con su cabeza encima de sus antebrazos,  dejó que el agua fluyera por  su cuerpo  cerrando sus ojos , dejándose llevar por lo que sí recordaba , por lo que sí parecía real .

La imagen bucólica entre risas y copas de vino , gestos afectuosos y guiños perpetuos , se compaginaron durante la cena  aquella noche . Todos juntos,  en una mesa exclusivamente reservada para ellos  en la que no faltaron manjares varios y alcohol  ,  anécdotas  y  proyectos de futuro , hicieron que la noche comenzase tal y como la habían previsto . El resto de los jóvenes que se les acercaban  les felicitaban como parte integrante y activa del comité organizador . Todo auguraba una noche de fin de estudios realmente inolvidable .

Poco después de los postres , un recordatorio y una idea : La posibilidad de que aquel día los límites no estaban permitidos ni eran considerados .    Bajo la excusa de un olvido , les abandonó en el comedor para subir corriendo a su habitación . En ella , cogió su maleta y en su interior ,  abrió el compartimento pequeño lateral . Un bolsillo en el que apenas cabría nada y menos con volumen . El espacio preciso que necesitaba. El bolsillo interior de su chaqueta , su siguiente destino . El vestíbulo , su lugar de encuentro , pero al abrir la puerta , apresuradamente , alguien le impidió salir .

Con su cabello negro y brillante acariciando su pecho , su presencia le paralizó . Quizás en sus adentros  esperase que aquella noche , la última en la que todos los alumnos volviesen a encontrarse  ella pudiese aparecer , pero nunca contó con  esa posibilidad como certera , especialmente porque hacía mucho tiempo que no sabía nada de ella ni la había vuelto a ver.

No se dijeron nada . Ni él pudo hablar ni ella quiso hacerlo , simplemente entró pasando por un lado , rodeándole , rozándose con él mientras una de sus manos buscaba la piel de la suya  hasta encontrarla y retenerla .
Tras empujar la puerta , se acercó a ella y con la misma delicadeza  que recordaba , colocó sus manos a ambos lados de su cara , mirándole fijamente a los ojos , transmitiéndole la misma paz que nunca había olvidado .
Ella acercó  su rostro  , pero lejos de besarle , unió su boca al oído de él . Imbuido en ese mundo que nadie más que ellos dos conocían , Andrew  cerró los ojos al sentir su cálido aliento escuchándole susurrar algo :  “ No permitas que este hilo que nos une  se rompa jamás , pase lo que pase “.
Y sus labios , suaves y finos , apenas perceptibles , fueron apoyándose delicadamente en su mejilla hasta llegar a su boca , correspondiéndola.

En sus labios , todo se volvió oscuridad , confusión , la paz en intranquilidad , la suavidad de sus labios  en una humedad espesa , agría , con cierto sabor metálico . Sangre , que no era propia , que  hubo manchado su camisa , con los botones de su parte superior arrancados , que invadió sus manos y que aún permanecía goteando , fresca .
El agua se tornó fría  pero era incapaz de sentirla . Sus ojos se cerraban fuertemente , como sus puños , mientras las imágenes  de muebles caídos , cristales rotos desperdigados por toda la alfombra  y unos grilletes ensangrentados en una esquina , continuaban sucediéndose a una cámara lenta mortal y asfixiante .
De píe , girando de forma incrédula su cabeza buscando una explicación real y que no se pareciese a lo que visionaba , tratando de encontrar sentido a aquel macabro desorden , sólo pudo ver una cabeza ladeada cubierta de un frondoso cabello oscuro muy despeinado , sin rostro .

La presión de su pecho era real . Abrió los ojos  y sin mediar en la temperatura del agua , abrió sus manos con fuerza golpeando con uno de sus puños las losetas de la pared . Era incapaz de sentir nada pero se ahogaba , por dentro  .


Tercera  parada .
Planta cuarta   .
Habitación 400

A diferencia de las demás ,  la luz natural entraba a raudales por las ventanas de aquella habitación , quizás algo más grande que el resto al encontrarse en una de las esquinas del edificio , muy cerca de la escalera de servicio , pero al igual que sus compañeros , asomarse y ver el espectacular paisaje  casi se convertía en acción obligada . 

Caleb sí mantenía sus recuerdos sobre aquel lugar algo más frescos . Los espacios se le hacían mucho más reconocibles, lo que no resultaba extraño dado que su corpulencia sumado a su enorme aguante , en todos los sentidos ,  siempre le proporcionó una relativa y destacada ventaja .
Para él el reloj no se había detenido aquella noche  sino que había retrocedido al entrar en aquellas instalaciones , más aún, cuando puso su primer píe en la habitación.
Tenía la extraña sensación de haber estado allí antes  o  , más bien , que esa circunstancia temporal se hubiese convertido en una máquina del tiempo .
La estancia tenía la misma distribución que la que tuvo aquel día , incluso parecía querer reconocer la misma alfombra de entonces a la que , en esta ocasión , encontró algunos signos de vejez  entre sus  ajados colores en algunas de sus partes . La cama situada igual , el mismo cuadro en el cabecero , las mismas cortinas llevadas por el viento dada su ligereza , el armario a la derecha de  la puerta del cuarto de baño  y la bañera apenas  vista tras la puerta entornada .

En aquel entonces no sabía dónde iba a terminar o qué le depararía su vida .  Dudas que rondaron su cabeza hasta tomar la decisión de engancharse al que se convertiría , de forma inesperada , en el mayor error de su vida pero también la mayor oportunidad  y…sus piernas . Sin saber bien por qué , allí de píe , mientras los recuerdos se hacían vivos de nuevo , sus piernas largas y sinuosas , las que viera descender en aquella Aula Magna , se le reaparecían, sus manos luchando por atrapar el mismo libro situado en la misma balda y en la misma estantería , en la Gran Biblioteca, su voz…. Aquellos susurros que recordaban al silbido de las granadas poco antes de explotar , dispuestos a llevarte a otro mundo del que no sabes si regresarás .

Aquella noche no estaba de igual forma que el resto de sus compañeros pese a que la ingesta de alcohol sí resultó la misma , pero se mostraba sereno y complaciente , quizás demasiado retenido para lo que se esperaba de todos los asistentes ese día .
La vio de nuevo salir del cuarto de baño , arreglándose la falda  y mirándole desafiante , transgresora , a sabiendas de que , como siempre , sería incapaz de seguir sus propios instintos , conocedora de lo que vería a continuación  , previendo su posible reacción  : ninguna .

No podría decirse que la conociera mejor que los demás pero sí lo suficiente como para alejarse . Durante años , sus oídos permanecieron silenciosos frente a las historias y la rumorología , prefiriendo la ignorancia  y el desconocimiento voluntario .
Demasiadas manos , demasiadas huellas sobre un cuerpo  aparentemente frágil descompuesto en moratones y cubierto de sangre porque a alguien , sin preverlo , se le fue la mano en un juego en principio aceptado de forma voluntaria y en el que ella  se ofrecía como último regalo  o al menos , esa fue la sensación que él tuvo mientras lo observaba todo .

Había bebido , sí , pero a diferencia del resto de sus compañeros fue el único que se negó a tomar nada más y quizás , el único consciente de lo que a priori iba a suceder en la habitación tras la señal que Paul hizo a los chicos tras ganar la apuesta .  El único que recordaba no haber manchado sus manos con la sangre de otros  tras convertirse en testigo mudo de como el instinto animal , bajo la irracionalidad ,  siempre cobra su precio tarde o temprano . El único que lo vio todo y quizás el único cuya mente  no hubo decidido olvidarlo .


Cuarta  parada .
Planta quinta    .
Habitación 516

Con mil cosas sobrevolando su mente , con la imagen de su hija y aquel maldito depravado junto a la hoja de periódico ,  se adentró en la maldita habitación cerrando de un solo golpe la puerta . Quería explicaciones , las exigía al aire porque en sus adentros no se veía capacitado para encontrar una explicación razonable a todo aquello . ¿Qué clase de juego macabro era aquel en el que se veía involucrado junto con los demás ?

Para Paul todo parecía mucho más sencillo  y de hecho siempre mantuvo la misma versión , la que todos decidieron apoyar desde el principio , pero quizás su dosis de responsabilidad fuese mayor que la de los demás , exclusivos partícipes de un juego en el que él abría camino y en que ayudó a los demás a culminar su ejecución .

Apuraba su copa  cuando  vio sentarse en una de las sillas de la barra a una mujer de pelo oscuro y brillante , pero mientras la terminaba , no fue tanto su aspecto radiante y atractivo lo que le llamó la atención e hizo que fijase la vista en ella , sino sus impresionantes zapatos de tacón fino y alto con suela roja . Tan obnubilado quedó en ese instante con la visión de los mismos que fueron el resto de los chicos los que le hicieron volver en sí ,  sin que nadie se percatase del motivo de su abstracción , nadie  excepto Jonas , que ya le había parecido verla cruzar el hall cuando ellos entraban .

En clara departición con el camarero que la atendía , nada en ella era natural o involuntario . Se sentía observada y lo sabía , de hecho , le encantaba convertirse en el centro de atención y miradas expectantes , acostumbrada como estaba a que ese tipo de reacciones masculinas llevasen a otro tipo de propuestas .  Sí, ella era muy consciente de lo que inducía  pero también de quiénes ocupaban esa mesa  gracias al espejo botellero situado justo en frente suya , al otro lado de la barra , en el que se ofrecía una visión global del resto de la sala  . Una exquisita coincidencia  pensó ,  a juzgar por la tentadora sonrisa de complacencia con la que adornó su rostro y de la que no se desprendió en ningún momento .

Pese a continuar alegres  comentando entre ellos durante largo rato , aquella figura femenina continuaba sentada en el mismo sitio , como si esperase que alguno de ellos decidiese tomar las riendas , lo que sólo se produjo cuando después de ingerir mucho alcohol y algunos “complementos “ ,  continuó observándola , aunque esta vez sin disimulo alguno , como un animal salvaje acechando a su presa a punto de devorar , lo que se reflejaba a la perfección en su rostro .
Todos menos Jonas le preguntaron , y cada uno ,  sin haber recibido una respuesta verbal , se encontraron con ella  mientras trataron de disimular  aún siéndoles muy difícil hacerlo .

“ Cinco minutos y salgo con ella de aquí. Sólo cinco minutos “.  Eso fue todo lo que hizo falta  para que una iniciática acusación de fanfarronería  se transformase en el punto de inicio de aquel olvidado recuerdo .  Con el alcohol circulando y alguna que otra garganta por la que el líquido parecía bajar con  demasiada rapidez , por muy quemante que supusiere el efecto , y por mucho que algunas pulsaciones comenzasen a dispararse , Paul se incorporó dispuesto a llevar a cabo su hazaña insistiendo en que sabía lo que hacía y hostigándoles a apostar si no lo creían capaz .   Todos se miraron entre sí menos Jonas , el cual no quiso participar y cuyo rostro pareció enmudecer de pronto mientras observaba el suelo.
Con las cantidades propuestas  y una aceptación desconfiada , el instigador  se dispuso a dirigirse hacia ella  bajo la atenta mirada de  todos sus acompañantes salvo uno .
Con la medición exacta del tiempo   llevada a cabo por Jordan , escogido por el ejecutor de la idea , las agujas parecían circular más deprisa de lo que hubiera deseado nadie . A falta de  tan sólo unos segundos de culminar la condición  temporal de la apuesta , Paul regresaba con gesto serio  distorsionándolo en tono triunfante al encontrarse frente a sus amigos .  “ Lamento informaros … que me tendréis que pagar la pasta  queridos “.
Entre  gestos de asombro y miradas desconfiadas , sólo Jonas  elevó su rostro para fijarse en ella .  Un nuevo comunicado  por parte del  maestro de ceremonias , abría la partida : “ Permaneced pendientes del móvil. A la señorita le gusta jugar fuerte y considera que a dos manos es … algo aburrido . “  Ante semejante propuesta , extrañado , Caleb le acusó de  mentir y embaucarla en algo de su invención , ante lo que el triunfador dejó a todos callados afirmando que dicha proposición partía de sus mismos adentros .
Y volviendo sobre sus pasos para recogerla , se la llevó del bar.

A diferencia de los otros , sus manos nunca se revestían de la imagen ilusoria de la sangre con la que los demás se hubieron manchado , pero recordaba  notarlas engarrotadas , fuertes sobre algo aparentemente endeble hasta el  punto de amoratar su cuello mientras su cuerpo  se mostraba complacido por la brutalidad de sus embestidas . Sus manos se retenían , su conciencia se lo pedía  y le decía en voz en grito que aquello era una locura , pero las manos de ella , sobrepuestas , empujaban las suyas instigándole a apretar con más fiereza si cabe  y a empujar hasta casi el destrozo desmedido y el agotamiento más notable entre gotas de sudor y gritos , ahora difusos ,  que otras manos tuvieron que intentar solapar ayudados de una toalla .

Simplemente no pudo dejar de apretar , aun cuando ya no hacía falta , aun cuando ya las sensaciones habían desaparecido  y aún hoy , en ocasiones , el agarrotamiento volvía y el cosquilleo  en las yemas de los dedos  reaparecía para recordarle lo que jamás , en el fondo , pudo olvidar .

Vuelta al vestíbulo

Jonas debía haberse bajado en la planta quinta , era el único que coincidía  con los demás , aunque ya le resultase extraña la distribución , pero ninguno de ellos  se atrevió a decir nada en recepción dado que ni siquiera habían tenido que ver en las reservas .
No obstante , prefirió bajar de nuevo al vestíbulo y dar una vuelta hasta la hora de la comida  en la que se reencontrarían todos ,  y el paseo le llevó hasta el otro extremo del hall , donde unos enormes y antiguos sillones  parecían querer ocultar uno de los pabellones laterales y externos : una pequeña sala de baile en donde también  se llevaban a cabo  recitales . La misma sala donde las leyendas contaban que aún se escuchaba tocar el piano cuando  no había nadie en ella .
Tras salir al exterior , esperó que la sala estuviese abierta,  lo que confirmó en cuanto  bajó el manillar . Ajada por el paso del tiempo y constatando que debía haber pasado mucho  desde su última utilización , lo vio allí ,  solo , como si le estuviese esperando ,  como si  le hubiera echado de menos y recordase aún la última vez que acarició sus teclas .
Acercándose con cuidado abrió la tapa , respiró hondo  y sintió la necesidad de  volverlo a  escuchar  tocando una sola de sus teclas . El sonido del cierre brusco de la puerta  a continuación , lejos de sobresaltarle,  le otorgó la confirmación que esperaba . No estaba solo . Había vuelto .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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