EL ÚLTIMO
DÍA DEL
RESTO DE TU VIDA
CAPÍTULO
QUINTO : SUEÑOS , RECUERDOS ,
PESADILLAS ( PRIMERA PARTE)
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| CRÉD EDIT APCL73 |
Cansados , confusos , casi
sin necesidad de negociación, decidieron retirarse a sus habitaciones para
descansar un poco y volverse a encontrar poco antes del almuerzo .
Encontrándose todas sus
estancias en el ala oeste del edificio principal , compartieron ascensor aunque
sus paradas distaban de plantas unos de otros .
Primera parada .
Planta segunda .
Habitación 230
Jordan
se despidió con un sencillo hasta luego . Buscando un letrero que le indicase hacia qué lado
dirigirse , lo encontró justo a su
espalda, en el margen derecho de la puerta del elevador . Sin prisa ,
comenzó a andar un camino que le llevaría hasta casi el final de aquel
pasillo largo , enmoquetado hasta el techo
y con una inmensa alfombra
continua con diseños más propios de otra época . Al llegar a la puerta , recayó en la cuenta
de que la decoración no era lo único que no debía de haber cambiado pese a los
años . Las llaves de apertura de las habitaciones , lejos de ser magnéticas ,
como en los hoteles modernos , conservaban el sistema de llave de toda la
vida . Tras introducirla en el cilindro y girarla dos veces lo siguiente fue
tratar de encontrar el interruptor de la
luz alargando una de sus manos .
En
su interior , una cama grande con una colcha algo menos atemporal , con un
ventanal a cada lado de la misma cuyas cortinas permanecían echadas . Tras
dejar su pequeña maleta encima de la cama , las corrió para dejar entrar la luz
y allí de píe , con la imagen
de aquella inmensidad blanca que se encontraba al otro lado del cristal
y la paz que transmitía , con sus montañas nevadas y árboles cubiertos de un
manto casi irreal en sus ramas , se
limitó a respirar , sin pensar en nada ni en nadie más , creyendo que sólo por
eso merecía la pena , al menos , haber llegado hasta aquí .
Tras
darse la vuelta y ver lo que le rodeaba con una especie de visión de casi
trescientos sesenta grados , minimizando cada detalle , en su cabeza se
depositó la idea recurrente de que sólo eran unas pocas noches , sólo un par de
noches para tratar de solventar a dónde les llevaba todo esto y la razón de por
qué habían vuelto , un par de noches para recordar o al menos intentarlo , sin
saber qué les depararía rememorar aquellas imágenes de nuevo .
Nunca
nadie , de entre ellos mismos , supo por qué del silencio , del por qué de
aquella extraña amnesia . Sus mentes simplemente decidieron bloquearse a partir
de entonces conscientes , de que fuese
lo que fuese lo que había sucedido , sólo había sido un tremendo error , un
juego aparentemente inocente y consentido
que en un momento dado se les fue de las manos .
Visiblemente
cansado , observó su reloj por un instante . El nuevo trato con los chicos era
volver a reunirse en el comedor principal ,
a la hora del almuerzo , así que optó por quitarse la chaqueta ,
sentarse en la cama para quitarse los
zapatos y recostarse , aflojándose el
cinturón para poder sentirse más libre .
Descansar
, diez , quince minutos tan sólo , no necesitaba más , pero la percepción del
tiempo no existe cuando invade la
inconsciencia , la misma que es capaz de llevarnos a mundos aparentemente
reales , de hacernos creer que es una vivencia y no un sueño lo que podemos
tocar , ver , oler o saborear , y en ese estado , su cuerpo pudo sentir como una
brisa fría invadía aquella estancia . Una ventisca inesperada que entraba por
las ventanas moviendo los
cortinajes blancos de tul semiarrancados de un dosel a su antojo , con
bravura , como si tratase de llevarse todo lo malo que allí hubiera ocurrido ,
pero ¿Qué había sucedido en realidad ? ¿Dónde se encontraba ?
Sintió
aquella profunda y creciente quemazón en sus brazos y al mirarse , vio los
surcos sangrantes de arañazos acometidos
con fuerza. Alterado , sin saber que estaba sucediendo , comenzó a escuchar una
voz difusa venida de lejos . Una voz que no lograba distinguir si fuera de mujer o de hombre . Una voz a la
que se unieron otras , como si fuese una pieza musical in crescendo de voces
corales que se limitaban a interponerse unas sobre otras , una confusión brutal
de gritos entremezclados cuyo mensaje , no claro , le aturdía . Y él observaba en silencio , sin saber qué
estaba ocurriendo , sin situarse aún en dónde se encontraba .
Sus
ojos trataron de buscar nuevas referencias
hasta ubicarse en un suelo enmoquetado , mientras sentía que algo tiraba
de sus brazos , mientras trataba de
recuperar sus manos sin que ello fuera
posible . Movimientos bruscos bajo ellas y empujones laterales de cuerpos
que no lograba distinguir y… de pronto ,
una imagen clara , una fotografía fija , piel . Piel por la que circulaban nuevas gotas de sangre
creando su propio camino hasta encontrar su único obstáculo en su manos . Una
piel blanca y suave ,que él observó ascendiendo para saber hasta dónde eran
capaces de llegar .
No
pudo continuar . Se miró las manos temblorosas
mientras podía sentir un sudor frío deslizándose por su piel . Quería
gritar y ni un halo de voz podían emitir sus cuerdas y en ese intento , en esa fuerza inusitada ,
abrió los ojos incorporándose de golpe sobre la cama , con aquel mismo e
incómodo sudor , mirándose las manos visiblemente asustado y con la respiración muy agitada .
Segunda parada .
Planta tercera .
Habitación 310
Andrew
giró su cabeza en silencio como forma de
despedirse momentáneamente . En frente
suya , un interminable pasillo que parecía estrecharse en su punto final
. Paredes sombrías con sabor añejo y
puertas distanciadas unas de otras
milimétricamente medidas en mitad
de un silencio nada evocador .
Buscó
la dirección en la que comenzar a andar hacia su habitación y con cada paso nuevo dado , trataba de poner su agudizado oído en pos de escuchar si había vida de algún tipo en el resto de
habitaciones vecinas , sin éxito .
Aquel
“antro” , que gozaba de una fama
sobrepuesta por una serie de misteriosos acontecimientos , el nombre de escritores famosos de novelas
de terror encerrados en él mientras las relataban y un rodaje de cine absolutamente
inspirador , distaba mucho de parecerse o llegar , siquiera , a la altura de
los cimientos de los hoteles que él solía frecuentar pero en todos aquellos años nada parecía haber cambiado , aunque él
tampoco se acordase demasiado de aquella noche
o de las instalaciones restantes .
Forzado
a tener que convivir entre aquellas paredes el tiempo que durase toda aquella
farsa e incrédulo de que realmente pudiese sacar algo en claro o de que no se
tratase de una broma hábilmente trazada por alguno de sus restantes
acompañantes , su hastío alcanzó cotas
cumbre al abrir la puerta de su habitación , siendo la cama con dosel lo que le
produjo una reacción del todo impertinente para consigo mismo por haberse
dejado embaucar .
La
característica fachada del edificio principal y su gran vestíbulo , los únicos elementos que se rememoraron en
su memoria nada más volver . Los pasillos , las escaleras o los ascensores apenas habían cambiado pero de ellos , sólo
algunos aires , imágenes bastante difusas de otros tiempos , de dos días que
habían desaparecido de su memoria de forma inexplicable aunque tampoco él sintiese la imperiosa
necesidad de buscar ayuda profesional que le otorgase alguna explicación
plausible .
Dos
días que comenzaron con la alegría propia de los amigos que se reencontraban
para iniciar una nueva vida y que
culminaba, aparentemente , en aquel bar , en aquella mesa cercana a los
ventanales , con la visión amplia de aquel salón lleno de universitarios con futuro incierto en muchos
casos y con una maldita apuesta .
Un
equipaje corto , como el que traía consigo en esta ocasión , pero en donde la
poca ropa no era lo más interesante de su contenido . Las largas horas de estudio y sus visibles problemas de concentración
durante la época universitaria , sumado a su enorme ambición y capacidad
competitiva , le hicieron buscar una ayuda complementaria casi desde el comienzo . En aquella época era
una verdad gritada a voces , una verdad que no se cumplía
en todos los casos , pero siempre permaneció en el más profundo de los secretos
conocidos que incluso aquellos que dependían de becas universitarias por
cuestiones deportivas , en algún momento
, debieron acudir a estos complementos .
Un
hombre de contactos y con gran facilidad para relacionarse en todos los
ambientes posibles e imposibles le
convirtieron en casi un exquisito facilitador con el que además poder
sacar un “extra “, pero se centró , de forma exclusiva , en determinado tipo de
“necesidades” y “conocidos “ .
“Sólo
un extra a la diversión “ pensó aquel día , cuando introdujo las bolsitas
cuidadosamente seleccionadas en su maleta . Algunas copas de más y una
incitación muy bien dispuesta con la suficiente dosis de confianza por ser de
quién se trataba , fueron suficientes .
Necesitaba
refrescarse , tomar una larga ducha que
le permitiera poder relajarse y encauzar sus ideas . En la bañera , apoyado en
la pared donde la ducha permanecía colgada , con su cabeza encima de sus antebrazos, dejó que el agua fluyera por su
cuerpo cerrando sus ojos , dejándose
llevar por lo que sí recordaba , por lo que sí parecía real .
La
imagen bucólica entre risas y copas de vino , gestos afectuosos y guiños
perpetuos , se compaginaron durante la cena aquella noche . Todos juntos, en una mesa exclusivamente reservada para
ellos en la que no faltaron manjares
varios y alcohol , anécdotas y proyectos de futuro , hicieron que la noche
comenzase tal y como la habían previsto . El resto de los jóvenes que se les
acercaban les felicitaban como parte integrante y activa del comité
organizador . Todo auguraba una noche de fin de estudios realmente inolvidable
.
Poco
después de los postres , un recordatorio y una idea : La posibilidad de que
aquel día los límites no estaban permitidos ni eran considerados . Bajo la excusa de un olvido , les abandonó
en el comedor para subir corriendo a su habitación . En ella , cogió su maleta
y en su interior , abrió el
compartimento pequeño lateral . Un bolsillo en el que apenas cabría nada y
menos con volumen . El espacio preciso que necesitaba. El bolsillo interior de
su chaqueta , su siguiente destino . El vestíbulo , su lugar de encuentro ,
pero al abrir la puerta , apresuradamente , alguien le impidió salir .
Con
su cabello negro y brillante acariciando su pecho , su presencia le paralizó .
Quizás en sus adentros esperase que
aquella noche , la última en la que todos los alumnos volviesen a encontrarse ella pudiese aparecer , pero nunca contó con
esa posibilidad como certera , especialmente porque hacía mucho tiempo
que no sabía nada de ella ni la había vuelto a ver.
No
se dijeron nada . Ni él pudo hablar ni ella quiso hacerlo , simplemente entró
pasando por un lado , rodeándole , rozándose con él mientras una de sus manos
buscaba la piel de la suya hasta
encontrarla y retenerla .
Tras
empujar la puerta , se acercó a ella y con la misma delicadeza que recordaba , colocó sus manos a ambos
lados de su cara , mirándole fijamente a los ojos , transmitiéndole la misma
paz que nunca había olvidado .
Ella
acercó su rostro , pero lejos de besarle , unió su boca al
oído de él . Imbuido en ese mundo que nadie más que ellos dos conocían ,
Andrew cerró los ojos al sentir su
cálido aliento escuchándole susurrar algo :
“ No permitas que este hilo que nos une
se rompa jamás , pase lo que pase “.
Y
sus labios , suaves y finos , apenas perceptibles , fueron apoyándose
delicadamente en su mejilla hasta llegar a su boca , correspondiéndola.
En
sus labios , todo se volvió oscuridad , confusión , la paz en intranquilidad ,
la suavidad de sus labios en una humedad espesa , agría , con cierto sabor
metálico . Sangre , que no era propia , que
hubo manchado su camisa , con los botones de su parte superior
arrancados , que invadió sus manos y que aún permanecía goteando , fresca .
El
agua se tornó fría pero era incapaz de
sentirla . Sus ojos se cerraban fuertemente , como sus puños , mientras las
imágenes de muebles caídos , cristales
rotos desperdigados por toda la alfombra
y unos grilletes ensangrentados en una esquina , continuaban
sucediéndose a una cámara lenta mortal y asfixiante .
De
píe , girando de forma incrédula su cabeza buscando una explicación real y que
no se pareciese a lo que visionaba , tratando de encontrar sentido a aquel
macabro desorden , sólo pudo ver una cabeza ladeada cubierta de un frondoso
cabello oscuro muy despeinado , sin rostro .
La
presión de su pecho era real . Abrió los ojos
y sin mediar en la temperatura del agua , abrió sus manos con fuerza
golpeando con uno de sus puños las losetas de la pared . Era incapaz de sentir
nada pero se ahogaba , por dentro .
Tercera parada .
Planta cuarta .
Habitación 400
A
diferencia de las demás , la luz natural
entraba a raudales por las ventanas de aquella habitación , quizás algo más
grande que el resto al encontrarse en una de las esquinas del edificio , muy
cerca de la escalera de servicio , pero al igual que sus compañeros , asomarse
y ver el espectacular paisaje casi se convertía en acción obligada .
Caleb
sí mantenía sus recuerdos sobre aquel lugar algo más frescos . Los espacios se
le hacían mucho más reconocibles, lo que no resultaba extraño dado que su
corpulencia sumado a su enorme aguante , en todos los sentidos , siempre le proporcionó una relativa y
destacada ventaja .
Para
él el reloj no se había detenido aquella noche
sino que había retrocedido al entrar en aquellas instalaciones , más aún,
cuando puso su primer píe en la habitación.
Tenía
la extraña sensación de haber estado allí antes
o , más bien , que esa circunstancia temporal se hubiese convertido en
una máquina del tiempo .
La
estancia tenía la misma distribución que la que tuvo aquel día , incluso
parecía querer reconocer la misma alfombra de entonces a la que , en esta
ocasión , encontró algunos signos de vejez
entre sus ajados colores en
algunas de sus partes . La cama situada igual , el mismo cuadro en el cabecero
, las mismas cortinas llevadas por el viento dada su ligereza , el armario a la
derecha de la puerta del cuarto de baño y la bañera apenas vista tras la
puerta entornada .
En
aquel entonces no sabía dónde iba a terminar o qué le depararía su vida . Dudas que rondaron su cabeza hasta tomar la
decisión de engancharse al que se convertiría , de forma inesperada , en el
mayor error de su vida pero también la mayor oportunidad y…sus piernas . Sin saber bien por qué , allí
de píe , mientras los recuerdos se hacían vivos de nuevo , sus piernas largas y
sinuosas , las que viera descender en aquella Aula Magna , se le reaparecían,
sus manos luchando por atrapar el mismo libro situado en la misma balda y en la
misma estantería , en la Gran Biblioteca, su voz…. Aquellos susurros que
recordaban al silbido de las granadas poco antes de explotar , dispuestos a
llevarte a otro mundo del que no sabes si regresarás .
Aquella
noche no estaba de igual forma que el resto de sus compañeros pese a que la
ingesta de alcohol sí resultó la misma , pero se mostraba sereno y complaciente
, quizás demasiado retenido para lo que se esperaba de todos los asistentes ese
día .
La
vio de nuevo salir del cuarto de baño , arreglándose la falda y mirándole desafiante , transgresora , a
sabiendas de que , como siempre , sería incapaz de seguir sus propios instintos
, conocedora de lo que vería a continuación
, previendo su posible reacción :
ninguna .
No
podría decirse que la conociera mejor que los demás pero sí lo suficiente como
para alejarse . Durante años , sus oídos permanecieron silenciosos frente a las
historias y la rumorología , prefiriendo la ignorancia y el desconocimiento voluntario .
Demasiadas
manos , demasiadas huellas sobre un cuerpo
aparentemente frágil descompuesto en moratones y cubierto de sangre
porque a alguien , sin preverlo , se le fue la mano en un juego en principio
aceptado de forma voluntaria y en el que ella
se ofrecía como último regalo o al menos , esa fue la sensación que él
tuvo mientras lo observaba todo .
Había
bebido , sí , pero a diferencia del resto de sus compañeros fue el único que se
negó a tomar nada más y quizás , el único consciente de lo que a priori iba a
suceder en la habitación tras la señal que Paul hizo a los chicos tras ganar la
apuesta . El único que recordaba no
haber manchado sus manos con la sangre de otros
tras convertirse en testigo mudo de como el instinto animal , bajo la
irracionalidad , siempre cobra su precio
tarde o temprano . El único que lo vio todo y quizás el único cuya mente no hubo decidido olvidarlo .
Cuarta
parada .
Planta quinta .
Habitación 516
Con
mil cosas sobrevolando su mente , con la imagen de su hija y aquel maldito
depravado junto a la hoja de periódico ,
se adentró en la maldita habitación cerrando de un solo golpe la puerta
. Quería explicaciones , las exigía al aire porque en sus adentros no se veía
capacitado para encontrar una explicación razonable a todo aquello . ¿Qué clase
de juego macabro era aquel en el que se veía involucrado junto con los demás ?
Para
Paul todo parecía mucho más sencillo y
de hecho siempre mantuvo la misma versión , la que todos decidieron apoyar
desde el principio , pero quizás su dosis de responsabilidad fuese mayor que la
de los demás , exclusivos partícipes de un juego en el que él abría camino y en
que ayudó a los demás a culminar su ejecución .
Apuraba
su copa cuando vio sentarse en una de las sillas de la barra
a una mujer de pelo oscuro y brillante , pero mientras la terminaba , no fue
tanto su aspecto radiante y atractivo lo que le llamó la atención e hizo que
fijase la vista en ella , sino sus impresionantes zapatos de tacón fino y alto
con suela roja . Tan obnubilado quedó en ese instante con la visión de los
mismos que fueron el resto de los chicos los que le hicieron volver en
sí , sin que nadie se percatase del motivo
de su abstracción , nadie excepto Jonas
, que ya le había parecido verla cruzar el hall cuando ellos entraban .
En
clara departición con el camarero que la atendía , nada en ella era natural o
involuntario . Se sentía observada y lo sabía , de hecho , le encantaba
convertirse en el centro de atención y miradas expectantes , acostumbrada como
estaba a que ese tipo de reacciones masculinas llevasen a otro tipo de
propuestas . Sí, ella era muy consciente
de lo que inducía pero también de
quiénes ocupaban esa mesa gracias al espejo botellero situado justo en frente
suya , al otro lado de la barra , en el que se ofrecía una visión global del
resto de la sala . Una exquisita
coincidencia pensó , a juzgar por la
tentadora sonrisa de complacencia con la que adornó su rostro y de la que no se
desprendió en ningún momento .
Pese
a continuar alegres comentando entre
ellos durante largo rato , aquella figura femenina continuaba sentada en el
mismo sitio , como si esperase que alguno de ellos decidiese tomar las riendas
, lo que sólo se produjo cuando después de ingerir mucho alcohol y algunos “complementos
“ , continuó observándola , aunque esta
vez sin disimulo alguno , como un animal salvaje acechando a su presa a punto
de devorar , lo que se reflejaba a la perfección en su rostro .
Todos
menos Jonas le preguntaron , y cada uno ,
sin haber recibido una respuesta verbal , se encontraron con ella mientras trataron de disimular aún siéndoles muy difícil hacerlo .
“
Cinco minutos y salgo con ella de aquí. Sólo cinco minutos “. Eso fue todo lo que hizo falta para que una iniciática acusación de
fanfarronería se transformase en el
punto de inicio de aquel olvidado recuerdo . Con el alcohol circulando y alguna que otra
garganta por la que el líquido parecía bajar con demasiada rapidez , por muy quemante que
supusiere el efecto , y por mucho que algunas pulsaciones comenzasen a
dispararse , Paul se incorporó dispuesto a llevar a cabo su hazaña insistiendo
en que sabía lo que hacía y hostigándoles a apostar si no lo creían capaz . Todos se miraron entre sí menos Jonas , el
cual no quiso participar y cuyo rostro pareció enmudecer de pronto mientras
observaba el suelo.
Con
las cantidades propuestas y una aceptación
desconfiada , el instigador se dispuso a
dirigirse hacia ella bajo la atenta
mirada de todos sus acompañantes salvo
uno .
Con
la medición exacta del tiempo llevada a
cabo por Jordan , escogido por el ejecutor de la idea , las agujas parecían
circular más deprisa de lo que hubiera deseado nadie . A falta de tan sólo unos segundos de culminar la condición temporal de la apuesta , Paul regresaba con
gesto serio distorsionándolo en tono
triunfante al encontrarse frente a sus amigos . “ Lamento informaros … que me tendréis que
pagar la pasta queridos “.
Entre gestos de asombro y miradas desconfiadas , sólo
Jonas elevó su rostro para fijarse en
ella . Un nuevo comunicado por parte del
maestro de ceremonias , abría la partida : “ Permaneced pendientes del móvil.
A la señorita le gusta jugar fuerte y considera que a dos manos es … algo
aburrido . “ Ante semejante propuesta ,
extrañado , Caleb le acusó de mentir y
embaucarla en algo de su invención , ante lo que el triunfador dejó a todos
callados afirmando que dicha proposición partía de sus mismos adentros .
Y
volviendo sobre sus pasos para recogerla , se la llevó del bar.
A
diferencia de los otros , sus manos nunca se revestían de la imagen ilusoria de
la sangre con la que los demás se hubieron manchado , pero recordaba notarlas engarrotadas , fuertes sobre algo
aparentemente endeble hasta el punto de
amoratar su cuello mientras su cuerpo se
mostraba complacido por la brutalidad de sus embestidas . Sus manos se retenían
, su conciencia se lo pedía y le decía
en voz en grito que aquello era una locura , pero las manos de ella ,
sobrepuestas , empujaban las suyas instigándole a apretar con más fiereza si
cabe y a empujar hasta casi el destrozo
desmedido y el agotamiento más notable entre gotas de sudor y gritos , ahora
difusos , que otras manos tuvieron que
intentar solapar ayudados de una toalla .
Simplemente
no pudo dejar de apretar , aun cuando ya no hacía falta , aun cuando ya las
sensaciones habían desaparecido y aún
hoy , en ocasiones , el agarrotamiento volvía y el cosquilleo en las yemas de los dedos reaparecía para
recordarle lo que jamás , en el fondo , pudo olvidar .
Vuelta al vestíbulo
Jonas
debía haberse bajado en la planta quinta , era el único que coincidía con los demás , aunque ya le resultase
extraña la distribución , pero ninguno de ellos se atrevió a decir nada en recepción dado que
ni siquiera habían tenido que ver en las reservas .
No
obstante , prefirió bajar de nuevo al vestíbulo y dar una vuelta hasta la hora
de la comida en la que se reencontrarían todos , y el paseo le llevó hasta el otro extremo del
hall , donde unos enormes y antiguos sillones parecían querer ocultar uno de
los pabellones laterales y externos : una pequeña sala de baile en donde también se
llevaban a cabo recitales . La misma sala donde las leyendas contaban
que aún se escuchaba tocar el piano cuando
no había nadie en ella .
Tras
salir al exterior , esperó que la sala estuviese abierta, lo que confirmó en
cuanto bajó el manillar . Ajada por el
paso del tiempo y constatando que debía haber pasado mucho desde su última
utilización , lo vio allí , solo , como
si le estuviese esperando , como si le hubiera echado de menos y recordase aún la
última vez que acarició sus teclas .
Acercándose
con cuidado abrió la tapa , respiró hondo
y sintió la necesidad de volverlo
a escuchar tocando una sola de sus
teclas . El sonido del cierre brusco de la puerta a continuación , lejos de
sobresaltarle, le otorgó la confirmación que esperaba . No estaba solo . Había
vuelto .
ANA
PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS
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