domingo, 9 de septiembre de 2018

LA CÁMARA . CAPÍTULO QUINTO : EL MENTOR Y EL VÁSTAGO ( SEGUNDA PARTE ) ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2017)


LA CÁMARA

CAPÍTULO QUINTO : EL MENTOR Y EL VÁSTAGO( SEGUNDA PARTE)

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Aquellos penetrantes ojos parecían no haber cambiado . En su mente , el periodista , los recordaba  como si el tiempo se hubiera detenido en su más jovial juventud  y apenas se le permitiera  alzar su vista del fajín salvo en público .

La voz del Cardenal , modulada  , lograba entrar en los oídos hasta reconcomerte las entrañas , entonces el dolor  aparecía . Ese dolor que curtía  la piel con cada caricia capaz de dejarte paralizado y que volvía a reaparecer ahora que sabía que volvería a quedarse a solas con él .
Como si una mano fuerte y arrugada te cogiese de las tripas y comenzase a retorcerlas a su antojo , así se sentía un Gabriel al que el sudor frío  comenzó a incomodarle . Parecía no poseer sangre , las manos se le engarrotaban y su cuerpo se endurecía en una firmeza casi obligada dadas las circunstancias , tratando de no perder de vista al que fuera su maestro mientras éste circundaba por la estancia con claro signo de pura satisfacción .

Creía no saber por qué descendió sus ojos hasta los zapatos del Cardenal , hasta que sus oídos le dieron la respuesta .  Se tapaba con la colcha de forma discreta hasta que sólo se le viese el cabello y de bajo de ella , aferrado a sus manos , en posición fetal , deseaba no sentir aquella mano de nuevo en su hombro , la señal con la que se avisaba de que debían abandonar el camastro y acompañar al prior de turno . Así noche tras noche , a conveniencia de quién daba la orden con apenas una seña de su mano .  Un secreto compartido en abierto por muy pocos  bajo pena , en caso de desvelarse , de algo más que un destierro en el que el protagonista de la historia nunca salía perdiendo .  Un secreto que a buen seguro no lo convertía en único , porque  posiblemente hubieran más como él que también osasen gozar del mismo tipo de prácticas intramuros , pero del que ninguna de sus víctimas  podía hablar y no tanto por la simple evidencia de que no se les creyese , sino por la mancha que “una gran mentira” podía suponer para toda su familia .


Pasos contundentes  con huella sonora propia sobre aquellas piedras ,  los mismos pasos contundentes y seguros que resonaban entre los pasillos  cuando la noche  lo inundaba todo , incluso el encierro en su estancia , a su merced , y los gritos eran remediados por una almohada o , tal vez, por una poderosa mano y una aún más profunda voz  amenazando con un nivel de crueldad y dolor difícilmente imaginable .
Y en el dormitorio  común , horas después de que el chico escogido hubiera sido  llevado de allí , reaparecía solo , sin signos de lágrima ni dolor alguno , acurrucándose sobre sí mismo en su camastro y enmudecido  durante días , semanas o incluso meses , si es que  con suerte  se decidía que debían continuar  allí .

Los demás compañeros de habitación parecían ignorar todo aquello . A nadie vio incorporarse para ver la vuelta de los que no desaparecían misteriosamente , a  ninguno de los otros les vio preocuparse jamás por el estado de aquellos con quiénes compartían el resto del día y hasta silencios cómplices bajo pena de recibir  castigo sin motivo alguno , como el que le tocó a él , por preocuparse uno de los más pequeños residentes , recién llegado . 
La firmeza en el cumplimiento de los horarios era una máxima incuestionable y aquel chico , endeble y pelirrojo , pese a la perfección en la colocación del uniforme , llegó tarde .  Con la cabeza baja y el rostro entristecido , Gabriel no pudo dejar de observarle  mientras trataba de sentarse en el único sitio libre de aquella mesa , pero apenas hubo  llegado  ,  el cardenal hizo un gesto con la cabeza a uno de los sacerdotes cuidadores   para que se lo impidiese ,  agarrándole del hombro  y llevándolo ante su presencia en la mesa presidencial .  Con más fuerza de la que debiera , los dedos de aquel cura se aferraron a un más que dolorido y joven hombro al que obligó a agacharse empujándolo hacia abajo  con contundencia .  Un vano intento de Gabriel por levantarse de la silla para  tratar de impedirlo ante los gestos de inusitado dolor del joven , fueron retenidos por una sola mirada de su progenitor eclesiástico .

Obligado a humillarse y pedir perdón por la ofensa a Dios al infligir el quebranto a una de las reglas impuestas como disciplina , esos mismos pasos familiares y tenebrosos   acercándose al  asustado niño , fue lo único que se escuchó antes de que el anverso de  una de sus manos, la que portaba el anillo cardenalicio ,  acabase en la mejilla con tal fuerza que le hiciera  caer hacia un lado .  Al incorporarlo para retirarlo a la celda de castigo , Gabriel observó que emanaba abundante sangre de su nariz y que ni siquiera atinaba a alcanzarla para tratar de detenerla. 
La mirada desafiante del joven discípulo hacia su enervado maestro  no desencadenaría acción alguna hasta que no concluyese el desayuno , tras cuya finalización , todos los alumnos fueron enviados a sus clases excepto su él , al que se le ordenó a permanecer en el interior del comedor , junto con él .

Aún dolían aquellos puños en su espalda , una sorpresa desagradable con la que no contaba ni pudo imaginar jamás dada la bondad intrínseca que había manifestado hacia él desde siempre . Un dolor que nunca había remitido y que parecía reproducírsele en este preciso instante , en el que sabía que se encontraba a solas de nuevo o que lo estaría pese a la intromisión de sus asistente .  Marcas en la piel y en el alma difícilmente disimulables que hubieron de servirle como lección de vida y de supervivencia .

·        CARD. DANIEL : Déjanos solos , Mathias .

Extrañado , pese a su voto de obediencia , éste le replicó molesto .

·        CARD MATHIAS : Con todos los respetos … no creo que en estas circunstancias sea lo más conveniente .

Conociendo sus reacciones , para el periodista y exalumno  , resultaba tremendamente fácil predecir cuál sería la respuesta ante lo que su “padrino”  consideraba como una falta absoluta de respeto.

·        CARD. DANIEL :  ¿Y a parte de las circunstancias , hay algún motivo más que propicia tu más absoluta – elevaba la voz por momentos – falta de respeto hacia el que es tu superior ?

De espaldas a los presentes , su voz resonaba furiosa . Al que  se había convertido en el motivo de discordia  entre los sacerdotes , no le hacía falta verle el rostro para saber  cómo resultaba el reflejo de su propia ofuscación , producto de la necesidad de volver a estar a solas con él después de tantos años , pero para el más que extrañado compañero de fatigas y hombre de confianza de la mano derecha del Papa de Roma , todo aquello , sus reacciones e insistencia en quedarse a solas  y en convertirlo en un estorbo permanente  sin tener en cuenta de lo que debía protegerse ,  tal y como él mismo había tratado de advertirle desde que se iniciase la investigación  por las mujeres halladas muertas , cuando el único obstáculo a superar eran las divagaciones de un policía al que ni en su cuerpo tomaban en serio , su cambio de actitud y su apertura en demasía ante la presencia de aquel extraño , le exasperaba , lo que provocó que optase por tratar de convencerle de que él permaneciese en esa misma estancia con ellos aun  a riesgo de  enfadarlo más aún ,  asegurándose , eso sí, de que el  periodista no le escuchase al acercarse a él y hablarle prácticamente en susurros .

·        CARD. MATHIAS : ¿Has perdido la cabeza  por completo ? No puedes quedarte a solas con él o ¿has olvidado a qué viene ?

No le hacía falta escuchar ,  la simple observación de los gestos  le bastaba al incómodo visitante para saber qué era lo que estaba sucediendo .

·        CARD. DANIEL :  ¿Vas a hacer que te repita la orden Mathias ? – Le preguntó secamente y en alto asegurándose de ser escuchado – Y haz que nos traigan café y pastas . – Dio la vuelta para observar fijamente a su más que conocido invitado  mientras trataba de despedir a su hombre de confianza   - ¿Hay algo que sigas sin entender Matthias ?

En silencio , con su rostro mostrando la ofuscación por la humillación de la que acababa de ser objeto , salió  lo más deprisa que pudo de la habitación sin antes lanzar un mirada de modio sincero hacia Gabriel , lo que le dejaba claro que a partir de ahora no lo tendría nada fácil con aquel  hombre en frente .

El rostro se le dulcificó de repente . Allí de píe , frente a quién se hubo convertido en el objeto de sus esperanzas más fieles , la ofuscación se hubo disipado  y la dureza de sus gestos  hubo desaparecido de forma instantánea  pero sus manos le delataban , al igual que sus ojos .
Cada uno en su extremo de la estancia y sin embargo , ambos sintiendo lo mismo aunque con una diferencia de matiz , aquello que incomodaba y ponía nervioso a Gabriel , era lo más placentero del mundo para el Cardenal .

Antes de que los periódicos de medio mundo se hicieran eco de su nombramiento , el padre Daniel , del que se hablaba mucho por su espíritu de superación personal y su rápido ascenso en la Curia romana ,  él ya gozaba de esa especie de halo de poder  invisible con el que sólo unos pocos  eran investidos . Un ascenso tan rápido como eficaz mediante el uso de instrumentos nada claros   que pronto se convirtieron en el centro de la rumorología del Vaticano , aunque nunca nadie ni nada pudiese demostrar lo contrario . Traslados sorpresa de miembros que le predecían y algunas oportunas llamadas ordenando recolocaciones que le allanaban el camino hacia su siguiente objetivo , a mayor velocidad y con mejores contactos que nadie  , algo que no se veía  desde hacía mucho tiempo .

Preguntado a sí mismo por quién era el hombre que se escondía detrás del Padre y poco después Cardenal Daniel ,  Gabriel decidió investigarlo en la medida de sus posibilidades  , sin prisa pero sin pausa ,  cuestionando absolutamente todas las informaciones llegadas desde los sectores más recalcitrantes de la Iglesia  que parecían defender a muerte sus técnicas de selección . Lo que hubo encontrado muchos años después , sólo supuso el recordatorio justificativo de aquello que tanto él , como los demás , habían sufrido cayendo en sus manos aunque con una sola diferencia , el chico que fuera escogido como su protegido , obtenía un plus de supuestos beneficios a cambio de un precio demasiado costoso : la mayor libre disposición de él por parte del mentor .

Años más tarde , allí de píe , el tiempo no parecía haber pasado . El periodista , ex aspirante a sacerdote , volvía a sentirse como aquel chiquillo temeroso que  rezaba cada noche con que  fuese otro al que escogieran , con  aquellos ojos penetrantes encima de su cuerpo , disfrutando de la visión de algo que nunca pareció dejar de desear y menos aún olvidar pese a la distancia y a la ausencia . Allí de pie , pese a la distancia , podía sentir su aliento en su nuca , en su mejilla , podía escuchar aquella voz susurrante que le ordenaba estar tranquilo  y que no dejase de escucharle y hacer lo que él le ordenase a cambio de propiciarle menos dolor , de prometerle que apenas notaría el paso del tiempo y que aquello suponía  una de las más hermosas entregas a Dios que podían llevarse a cabo , recordándole que él estaba para servir al gran padre .
Palabras … Palabras que resonaban muy frescas en su memoria mientras le observaba en frente suya , devorando cada parte de su cuerpo  con lo único  que le era permitido en ese instante , sometiéndolo de nuevo a una prueba más , como a las que ya le tenía acostumbrado  y en donde la quietud y el silencio primaban como premio posterior  mientras el dolor por los desgarros y los arañazos  cubrían su cuerpo en la soledad de la noche , cuando tocaba regresar al dormitorio . heridas que por mucho que el sacerdote tratase de curar , aún escocían en su interior cada vez que lo tenía delante .

·        CARD. DANIEL : A diferencia de él  - señaló refiriéndose a Mathias – yo no creo que sea la investigación lo que te haya traído hasta aquí .

Establecida la condición de lo que para el sacerdote resultaba un juego harto conocido incrementando sus efectos con aquella irónica sonrisa a la que su alumno preferido  estaba acostumbrado ,  Gabriel decidió mover  su ficha en aquella curiosa partida de ajedrez .

·        GABRIEL :  Que la última víctima fuera la  asistente de tu mano derecha y hombre de máxima confianza  y por ende , extrañamente , fuera monja , ¿no crees que sea causa suficiente ?

Frotándose las manos inquietantemente  y sin que el periodista dejase de percatarse de cada mínimo detalle  ni movimiento por parte de su maestro , el Cardenal continuó con la partida mientras el sonido de sus pasos  sobre la piedra , se implementaba en la cabeza de su víctima como un maldito martilleo .

·        CARD. DANIEL : La elección de los asistentes no son reglas fijas e impuestas . Ni  soy el primero en escoger a una sierva de Dios ni creo que sea el único .

·        GABRIEL : Ni el primero ni el único , eso es cierto , pero debió resultar una elección no ajena a la polémica ¿ una mujer en dependencias papales y para algo más que para servir a los clérigos en las partes vedadas y estancias superiores en donde muchos de los que sí poseen derechos no tienen acceso ?¿Una mujer  en la transcripción de los documentos oficiales y en los secretos vaticanos y con acceso a los sellos ?   Y compartida . Debía ser muy difícil para ella estar a disposición de los dos … a tiempo completo  y después …. Esa forma de morir …

Sus manos dejaron sus movimientos fluidos para engarrotarse  apretándose una contra otra con fuerza .

·        CARD. DANIEL : Ahora sí podría decir que me recuerdas bastante a ese policía … ese tal ….

·        GABRIEL :  El Comisario  Lorusso- Le  recordó –

·        CARD . DANIEL : Nada de lo que pueda decirte ahora cambiará respecto a las respuestas que le di a él en su momento . Las versiones no cambian por arte de magia . Ella desapareció una noche y nos dimos cuenta cuando no se personó a la hora habitual en mis aposentos , con el desayuno . Pregunté por ella y resultó que nadie la había visto desde la noche anterior a la desaparición , durante el servicio de cenas . Eso fue lo que declaré al teniente cuando vino a verme entonces y eso , justamente , es lo que te diré a ti hoy. Por lo demás , no sé nada . 

Mostrándose a la defensiva , el periodista trató de seguir aprovechándose  de su incipiente descontrol .

·        GABRIEL : La hermana Rosso , eficiente , inteligente , con firmes convicciones y recta en cuanto a sus principios , siempre velando por los demás . La asistente perfecta hasta que … - se sonrió , lo que pareció sorprender al Cardenal - 

·        CARD DANIEL : ¿Se puede saber qué te produce tanta risa ?

Recuerdos en forma de imágenes claras de  los descubrimientos asombrosos como colofón a sus aventuras secretas entre aquellas paredes y pasillos . Correrías de un niño tratando de huir de una realidad que le asfixiaba y que le servían de aprendizaje avezado mucho más útil y adelantado del que pudiese recibir en  sus clases habituales . Recuerdos que ahora le servían como punto de partida para intentar provocar de nuevo una reacción que le ayudase a clarificar algo más  de su digno opositor .

·        GABRIEL : Siempre ha habido testigos mudos e incómodos  con la realidad oculta entre estos muros , con aquello a lo que no todos tienen igual acceso .  Me estaba preguntando  si  quizás ella podría haberse convertido en uno de esos testigos y su desaparición , la mejor forma de hacerla enmudecer .

Tratando  en vano de mostrarse más relajado , el cardenal intentó desviar el tema  acudiendo a los viejos tiempos una vez más .

·        CARD DANIEL : Testigos mudos …. A ti no te fue tan mal  formando parte de  ese selectivo club , según creo recordar . Esas escapadas nocturnas y silenciosas a las dependencias prohibidas creyéndote el héroe invisible , ignorando que más pronto que tarde acabarías siendo descubierto .

Prosiguió su disertación aunque no en el mismo lugar que le sirviera de punto de partida .  Ese sonido sobre el suelo de piedra , repetitivo y familiar , acercándose , como cuando apenas la luz exterior cruzaba las ventanas y se depositaba en el suelo del dormitorio . Aquel sonido que , para desgracia de otro ,le permitía respirar cuando le escuchaba su progresión de alejamiento .
Ahora , ese sonido se acercaba de nuevo , se adentraba en la estancia y se volvía más y más fuerte , más y más contundente sobre el frío piso de piedra , aunque en realidad fuera mármol lo que se hallaba bajo sus pies  en ese instante , y la oscuridad  se  transformaba en su mejor recodo de protección , la que le propiciaba su colcha , aunque en ese instante fuese de día , y la sensación de miedo trastornaba todo posible intento de conservar una calma que nunca pudo tener , ni aun habiendo huido de allí .
Aquellos pasos , contundentes , resonaban como viejos en sus oídos , tan viejos como malditamente familiares y , por un instante , se odió a sí mismo por haber adoptado la decisión de enfrentarse a él solo , de nuevo .

·        CARD. DANIEL : ¡Oh, Gabriel ! ¡Mi querido y añorado Gabriel ! Mi preferido entre todos . Testigo mudo de mis pecados y penitencias .

Su voz , lasciva , sólo convertida en susurros por aquel entonces , le paralizó , una vez más , retrotrayéndole a sus años de niñez , cuando intentaba gritar y pese a sus notables esfuerzos , el dolor le imposibilitaba más que la mano del transgresor  o que sus realistas amenazas .  “ Piensa en aquellos compañeros que no han vuelto, aquellos que nunca supieron estar a la altura “. Malditas palabras , malditos sonidos con significación concreta que nunca olvidaría , escuchados tan en sus adentros  mientras sentía en su cuerpo el peso de quién , en nombre de sus pecados  flagelantes , cometía el mayor de los crímenes .  
Y aquellos sonidos se entremezclaban los emitidos por los de su progresivo acercamiento hasta que la distancia habida entre ambos no le otorgó la seguridad que necesitaba para controlar sus instintos de autodefensa  y venganza .

·        CARD. DANIEL : Eras tan … joven entonces y mírate ahora , la hermosura de una tez joven en el cuerpo de un hombre hecho a sí mismo . ¡Qué gran cardenal podrías haber llegado a ser  si …..!

·        GABRIEL : ¿Si hubiera continuado visitando su celda  y curando sus heridas  mientras mis manos  eran guiadas por las suyas , padre ?

El tono de rencor  era lo único que pudo salir de él en ese instante  y por cada segundo de más que pasaba en aquel punto concreto , en aquella estancia y le tenía a él a esa distancia , más sentía su enervamiento interior . Sin embargo , lejos de ahuyentarse con su actitud , el sacerdote pareció complacido .

·        CARD. DANIEL : ¿Es remisión con lo que buscas Gabriel ? ¿Vienes por esas mujeres  o es encontrar las respuestas a una verdad de la que formaste parte e incluso te convertiste en cómplice ? – Y continuó su paso vanagloriándose de sentir el miedo que desprendía su víctima , tal ahora como en aquel entonces, percatándose de  como apretaba la mandíbula con tanta fuerza que se le marcaba en su totalidad a lo largo de los perfiles de su rostro , escuchando una tímida respiración entrecortada sumida en una llamada silenciosa de auxilio culminada con la elevación de su rostro hacia el techo . Todo un cúmulo de respuestas  que volverían a  detenerse cuando se detuvo en su espalda , tan cerca de él , como para que el joven de entonces , ahora hombre , pudiese sentir su calor de nuevo – Tanto te marqué entonces que aún no me has olvidado . Aun siento tu cuerpo estremecerse  con nada que me acerco a ti , ese olor a miedo tan tuyo en un principio y que en el fondo nunca dejaste de lado porque sabías que me gustaba . Tan hermoso …

Inesperadamente , Gabriel , enfurecido , se dio la vuelta con la mano derecha dispuesta para cogerle por el cuello  pero algo le hizo retenerse : La expresión del cardenal en cuanto vio sus ojos humedecidos y cargados de inmenso odio .  

·        GABRIEL  : ¡Durante toda mi vida  he tenido un enorme peso en mi pecho  porque me creí culpable de lo que me hiciste , por permitirlo , hasta que me di cuenta de que nada podría haber hecho por evitarlo , salvo huir  y mucho tardé en alejarme de todo esto !  Si acepté este caso , pudiendo negarme , fue sólo por verte caer , a ti y a los tuyos , y te juro , sobre tu tierra sagrada , que lo conseguiré . ¡Haré que te arrepientas del monstruo que ayudaste a crear !

Tratando de alejarse del lugar , aún el cardenal se atrevió a retarle .

·        CARD. DANIEL : Pensé que te habrías convertido en un hombre cabal , que no harías caso a las locuras de ese policía . No tiene nada más que inconexiones con las que alimentar su obsesión con esta institución . locuras de un descreído .

Detenido frente a la puerta de salida , se dio media vuelta para dirigirse de nuevo a su ex mentor .

·        GABRIEL : Estigmas . – el Cardenal frunció el ceño  extrañado – Los símbolos con los que las marcaron se hicieron con los hierros originales , guardados en la recamara secreta donde se depositan las actas de entonces . ¿Aún sigues creyendo que no tenemos nada ?

Y se marchó de allí dejando la puerta abierta de par en par , sabedor de que esta guerra sólo acababa de comenzar  y con un destino fijo , la comisaría .

Pese a sus prisas por llegar , no lo hizo hasta bastante después dado el caótico tráfico reinante , encontrándose con un más que preocupado Ángelo  que no lo había estado intentado localizarlo .

·        ANGELO : ¿Se puede saber dónde te has metido ? He estado tratando de localizarte .

Colocando un libro que portaba encima de la mesa principal , buscó desesperadamente una carpeta entre las apiladas con el orden que ellos mismos habían establecido .

Aquel acompañante impreso , atrajo la curiosidad      del policía que no pudo evitar preguntarle mientras le veía atareado buscando algo que él desconocía .

·        ANGELO : ¿Técnicas de “interrogatorio “ de la Santa Inquisición “ ? ¿En serio ? Recuerdo las cosas que me dijiste pero ¿De qué va todo esto ?  

Y esa carpeta en la que rebuscaba fue dejada abierta por una parte concreta  mientras se acercaba a otra y repetía el mis o desesperado procedimiento .
Para el policía , todo aquello le resultaba mucho más extraño  que él mismo cuando atravesaba sus momentos de auténtica desesperación , pero al acercarse al punto de la mesa donde hasta tres de las carpetas fueron depositadas en el mismo punto de apertura , en las fotos extraídas por el perito  forense durante las autopsias , al observarlas, todas tenían un punto en común : las manos de las víctimas .

·        ANGELO : Gabriel , ¿me quieres decir a dónde quieres llegar ?

Su compañero de investigación  le arrancó el libro de las manos y lo abrió por una página concreta situándolo encima de las carpetas .


·        GABRIEL : No estabas loco .

 Aquella afirmación sorprendió al policía - .  

·        ANGELO : ¿Perdona ?

Se le veía nervioso , muy agitado  pero seguro en cuanto a sus acciones , lo que descolocó al italiano .

·        GABRIEL : Los  sellos candentes de las manos de la víctimas, los que  quisieron hacer pasar por estigmas rituales .  estuve tratando de recordar mentalmente los dibujos  que vi en las fotografías  porque me sonaban familiares y no las ubicaba .  – Le señaló con el dedo a los mismos en las fotografías  - hasta que los recordé . Los hierros con los que se hicieron se resguardan en la cámara secreta de los sótanos del Vaticano  y ya se usaron en los procesos inquisitoriales . Cada símbolo servía para marcar el pecado al que se asociaba la acusación por la que se les ajusticiaba a los que se retenía  y siempre se les marcaba antes de que murieran , porque  muchos de esos cuerpos se exhibían públicamente  para dar una lección , así que todo el mundo sabía  el hecho por el símbolo grabado, aunque no siempre se empleaba las manos para ello .

Sin poder salir de su asombro  por lo que le estaba revelando el periodista , no pudo evitar tratar de cerrar aquella loca conclusión .

·        ANGELO : ¿Me estás diciendo que los hierros que utilizaron son los originales ?

·        GABRIEL : No sólo eso  Ángelo , muy pocos tiene acceso a ellos y conocen su verdadero significado .

·        ANGELO : ¿Eso significa ….?

·        GABRIEL : Eso significa que sólo tres personas tienen acceso a esa sala  para la que se necesita contar siempre con la llave personal del Sumo pontífice , pero sólo uno es el mayor especialista en los textos y procedimientos inquisitoriales y todo lo que les rodeaba , la mano derecha del Papa , El Cardenal Daniel .  

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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