LA CÁMARA
CAPÍTULO QUINTO : EL MENTOR Y EL VÁSTAGO( SEGUNDA PARTE)
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| CRED EDIT APCL73 |
Aquellos penetrantes ojos parecían no haber cambiado . En su mente
, el periodista , los recordaba como si
el tiempo se hubiera detenido en su más jovial juventud y apenas se le permitiera alzar su vista del fajín salvo en público .
La voz del Cardenal , modulada
, lograba entrar en los oídos hasta reconcomerte las entrañas , entonces
el dolor aparecía . Ese dolor que
curtía la piel con cada caricia capaz de
dejarte paralizado y que volvía a reaparecer ahora que sabía que volvería a
quedarse a solas con él .
Como si una mano fuerte y arrugada te cogiese de las tripas y
comenzase a retorcerlas a su antojo , así se sentía un Gabriel al que el sudor
frío comenzó a incomodarle . Parecía no
poseer sangre , las manos se le engarrotaban y su cuerpo se endurecía en una
firmeza casi obligada dadas las circunstancias , tratando de no perder de vista
al que fuera su maestro mientras éste circundaba por la estancia con claro
signo de pura satisfacción .
Creía no saber por qué descendió sus ojos hasta los zapatos del
Cardenal , hasta que sus oídos le dieron la respuesta . Se tapaba con la colcha de forma discreta
hasta que sólo se le viese el cabello y de bajo de ella , aferrado a sus manos
, en posición fetal , deseaba no sentir aquella mano de nuevo en su hombro , la
señal con la que se avisaba de que debían abandonar el camastro y acompañar al
prior de turno . Así noche tras noche , a conveniencia de quién daba la orden
con apenas una seña de su mano . Un
secreto compartido en abierto por muy pocos
bajo pena , en caso de desvelarse , de algo más que un destierro en el
que el protagonista de la historia nunca salía perdiendo . Un secreto que a buen seguro no lo convertía
en único , porque posiblemente hubieran
más como él que también osasen gozar del mismo tipo de prácticas intramuros ,
pero del que ninguna de sus víctimas
podía hablar y no tanto por la simple evidencia de que no se les creyese
, sino por la mancha que “una gran mentira” podía suponer para toda su familia
.
Pasos contundentes con
huella sonora propia sobre aquellas piedras ,
los mismos pasos contundentes y seguros que resonaban entre los
pasillos cuando la noche lo inundaba todo , incluso el encierro en su
estancia , a su merced , y los gritos eran remediados por una almohada o , tal
vez, por una poderosa mano y una aún más profunda voz amenazando con un nivel de crueldad y dolor
difícilmente imaginable .
Y en el dormitorio común ,
horas después de que el chico escogido hubiera sido llevado de allí , reaparecía solo , sin
signos de lágrima ni dolor alguno , acurrucándose sobre sí mismo en su camastro
y enmudecido durante días , semanas o
incluso meses , si es que con
suerte se decidía que debían
continuar allí .
Los demás compañeros de habitación parecían ignorar todo aquello .
A nadie vio incorporarse para ver la vuelta de los que no desaparecían
misteriosamente , a ninguno de los otros
les vio preocuparse jamás por el estado de aquellos con quiénes compartían el
resto del día y hasta silencios cómplices bajo pena de recibir castigo sin motivo alguno , como el que le
tocó a él , por preocuparse uno de los más pequeños residentes , recién llegado
.
La firmeza en el cumplimiento de los horarios era una máxima
incuestionable y aquel chico , endeble y pelirrojo , pese a la perfección en la
colocación del uniforme , llegó tarde .
Con la cabeza baja y el rostro entristecido , Gabriel no pudo dejar de
observarle mientras trataba de sentarse
en el único sitio libre de aquella mesa , pero apenas hubo llegado , el
cardenal hizo un gesto con la cabeza a uno de los sacerdotes cuidadores para que se lo impidiese , agarrándole del hombro y llevándolo ante su presencia en la mesa
presidencial . Con más fuerza de la que
debiera , los dedos de aquel cura se aferraron a un más que dolorido y joven
hombro al que obligó a agacharse empujándolo hacia abajo con contundencia . Un vano intento de Gabriel por levantarse de
la silla para tratar de impedirlo ante
los gestos de inusitado dolor del joven , fueron retenidos por una sola mirada
de su progenitor eclesiástico .
Obligado a humillarse y pedir perdón por la ofensa a Dios al
infligir el quebranto a una de las reglas impuestas como disciplina , esos
mismos pasos familiares y tenebrosos
acercándose al asustado niño ,
fue lo único que se escuchó antes de que el anverso de una de sus manos, la que portaba el anillo
cardenalicio , acabase en la mejilla con
tal fuerza que le hiciera caer hacia un
lado . Al incorporarlo para retirarlo a
la celda de castigo , Gabriel observó que emanaba abundante sangre de su nariz
y que ni siquiera atinaba a alcanzarla para tratar de detenerla.
La mirada desafiante del joven discípulo hacia su enervado maestro
no desencadenaría acción alguna hasta
que no concluyese el desayuno , tras cuya finalización , todos los alumnos
fueron enviados a sus clases excepto su él , al que se le ordenó a permanecer
en el interior del comedor , junto con él .
Aún dolían aquellos puños en su espalda , una sorpresa
desagradable con la que no contaba ni pudo imaginar jamás dada la bondad
intrínseca que había manifestado hacia él desde siempre . Un dolor que nunca
había remitido y que parecía reproducírsele en este preciso instante , en el
que sabía que se encontraba a solas de nuevo o que lo estaría pese a la
intromisión de sus asistente . Marcas en
la piel y en el alma difícilmente disimulables que hubieron de servirle como
lección de vida y de supervivencia .
·
CARD. DANIEL
: Déjanos solos , Mathias .
Extrañado , pese a su voto de obediencia , éste le replicó molesto
.
·
CARD MATHIAS
: Con todos los respetos … no creo que en estas circunstancias sea lo más
conveniente .
Conociendo sus reacciones , para el periodista y exalumno , resultaba tremendamente fácil predecir cuál
sería la respuesta ante lo que su “padrino”
consideraba como una falta absoluta de respeto.
·
CARD. DANIEL
: ¿Y a parte de las circunstancias , hay
algún motivo más que propicia tu más absoluta – elevaba la voz por momentos –
falta de respeto hacia el que es tu superior ?
De espaldas a los presentes , su voz resonaba furiosa . Al
que se había convertido en el motivo de
discordia entre los sacerdotes , no le
hacía falta verle el rostro para saber
cómo resultaba el reflejo de su propia ofuscación , producto de la
necesidad de volver a estar a solas con él después de tantos años , pero para
el más que extrañado compañero de fatigas y hombre de confianza de la mano
derecha del Papa de Roma , todo aquello , sus reacciones e insistencia en
quedarse a solas y en convertirlo en un
estorbo permanente sin tener en cuenta
de lo que debía protegerse , tal y como
él mismo había tratado de advertirle desde que se iniciase la
investigación por las mujeres halladas
muertas , cuando el único obstáculo a superar eran las divagaciones de un
policía al que ni en su cuerpo tomaban en serio , su cambio de actitud y su
apertura en demasía ante la presencia de aquel extraño , le exasperaba , lo que
provocó que optase por tratar de convencerle de que él permaneciese en esa
misma estancia con ellos aun a riesgo
de enfadarlo más aún , asegurándose , eso sí, de que el periodista no le escuchase al acercarse a él
y hablarle prácticamente en susurros .
·
CARD.
MATHIAS : ¿Has perdido la cabeza por
completo ? No puedes quedarte a solas con él o ¿has olvidado a qué viene ?
No le hacía falta escuchar ,
la simple observación de los gestos
le bastaba al incómodo visitante para saber qué era lo que estaba
sucediendo .
·
CARD. DANIEL
: ¿Vas a hacer que te repita la orden
Mathias ? – Le preguntó secamente y en alto asegurándose de ser escuchado – Y
haz que nos traigan café y pastas . – Dio la vuelta para observar fijamente a
su más que conocido invitado mientras trataba
de despedir a su hombre de confianza - ¿Hay
algo que sigas sin entender Matthias ?
En silencio , con su rostro mostrando la ofuscación por la
humillación de la que acababa de ser objeto , salió lo más deprisa que pudo de la habitación sin
antes lanzar un mirada de modio sincero hacia Gabriel , lo que le dejaba claro
que a partir de ahora no lo tendría nada fácil con aquel hombre en frente .
El rostro se le dulcificó de repente . Allí de píe , frente a
quién se hubo convertido en el objeto de sus esperanzas más fieles , la
ofuscación se hubo disipado y la dureza
de sus gestos hubo desaparecido de forma
instantánea pero sus manos le delataban
, al igual que sus ojos .
Cada uno en su extremo de la estancia y sin embargo , ambos
sintiendo lo mismo aunque con una diferencia de matiz , aquello que incomodaba
y ponía nervioso a Gabriel , era lo más placentero del mundo para el Cardenal .
Antes de que los periódicos de medio mundo se hicieran eco de su
nombramiento , el padre Daniel , del que se hablaba mucho por su espíritu de
superación personal y su rápido ascenso en la Curia romana , él ya gozaba de esa especie de halo de
poder invisible con el que sólo unos
pocos eran investidos . Un ascenso tan
rápido como eficaz mediante el uso de instrumentos nada claros que pronto se convirtieron en el centro de
la rumorología del Vaticano , aunque nunca nadie ni nada pudiese demostrar lo
contrario . Traslados sorpresa de miembros que le predecían y algunas oportunas
llamadas ordenando recolocaciones que le allanaban el camino hacia su siguiente
objetivo , a mayor velocidad y con mejores contactos que nadie , algo que no se veía desde hacía mucho tiempo .
Preguntado a sí mismo por quién era el hombre que se escondía
detrás del Padre y poco después Cardenal Daniel , Gabriel decidió investigarlo en la medida de
sus posibilidades , sin prisa pero sin
pausa , cuestionando absolutamente todas
las informaciones llegadas desde los sectores más recalcitrantes de la Iglesia que parecían defender a muerte sus técnicas
de selección . Lo que hubo encontrado muchos años después , sólo supuso el
recordatorio justificativo de aquello que tanto él , como los demás , habían
sufrido cayendo en sus manos aunque con una sola diferencia , el chico que
fuera escogido como su protegido , obtenía un plus de supuestos beneficios a
cambio de un precio demasiado costoso : la mayor libre disposición de él por
parte del mentor .
Años más tarde , allí de píe , el tiempo no parecía haber pasado .
El periodista , ex aspirante a sacerdote , volvía a sentirse como aquel
chiquillo temeroso que rezaba cada noche
con que fuese otro al que escogieran ,
con aquellos ojos penetrantes encima de
su cuerpo , disfrutando de la visión de algo que nunca pareció dejar de desear
y menos aún olvidar pese a la distancia y a la ausencia . Allí de pie , pese a
la distancia , podía sentir su aliento en su nuca , en su mejilla , podía
escuchar aquella voz susurrante que le ordenaba estar tranquilo y que no dejase de escucharle y hacer lo que
él le ordenase a cambio de propiciarle menos dolor , de prometerle que apenas
notaría el paso del tiempo y que aquello suponía una de las más hermosas entregas a Dios que
podían llevarse a cabo , recordándole que él estaba para servir al gran padre .
Palabras … Palabras que resonaban muy frescas en su memoria
mientras le observaba en frente suya , devorando cada parte de su cuerpo con lo único
que le era permitido en ese instante , sometiéndolo de nuevo a una
prueba más , como a las que ya le tenía acostumbrado y en donde la quietud y el silencio primaban
como premio posterior mientras el dolor
por los desgarros y los arañazos cubrían
su cuerpo en la soledad de la noche , cuando tocaba regresar al dormitorio .
heridas que por mucho que el sacerdote tratase de curar , aún escocían en su
interior cada vez que lo tenía delante .
·
CARD. DANIEL
: A diferencia de él - señaló
refiriéndose a Mathias – yo no creo que sea la investigación lo que te haya
traído hasta aquí .
Establecida la condición de lo que para el sacerdote resultaba un
juego harto conocido incrementando sus efectos con aquella irónica sonrisa a la
que su alumno preferido estaba
acostumbrado , Gabriel decidió
mover su ficha en aquella curiosa
partida de ajedrez .
·
GABRIEL
: Que la última víctima fuera la asistente de tu mano derecha y hombre de
máxima confianza y por ende ,
extrañamente , fuera monja , ¿no crees que sea causa suficiente ?
Frotándose las manos inquietantemente y sin que el periodista dejase de percatarse
de cada mínimo detalle ni movimiento por
parte de su maestro , el Cardenal continuó con la partida mientras el sonido de
sus pasos sobre la piedra , se
implementaba en la cabeza de su víctima como un maldito martilleo .
·
CARD. DANIEL
: La elección de los asistentes no son reglas fijas e impuestas . Ni soy el primero en escoger a una sierva de
Dios ni creo que sea el único .
·
GABRIEL : Ni
el primero ni el único , eso es cierto , pero debió resultar una elección no
ajena a la polémica ¿ una mujer en dependencias papales y para algo más que
para servir a los clérigos en las partes vedadas y estancias superiores en
donde muchos de los que sí poseen derechos no tienen acceso ?¿Una mujer en la transcripción de los documentos
oficiales y en los secretos vaticanos y con acceso a los sellos ? Y compartida . Debía ser muy difícil para
ella estar a disposición de los dos … a tiempo completo y después …. Esa forma de morir …
Sus manos dejaron sus movimientos fluidos para engarrotarse apretándose una contra otra con fuerza .
·
CARD. DANIEL
: Ahora sí podría decir que me recuerdas bastante a ese policía … ese tal ….
·
GABRIEL
: El Comisario Lorusso- Le
recordó –
·
CARD .
DANIEL : Nada de lo que pueda decirte ahora cambiará respecto a las respuestas
que le di a él en su momento . Las versiones no cambian por arte de magia .
Ella desapareció una noche y nos dimos cuenta cuando no se personó a la hora
habitual en mis aposentos , con el desayuno . Pregunté por ella y resultó que
nadie la había visto desde la noche anterior a la desaparición , durante el
servicio de cenas . Eso fue lo que declaré al teniente cuando vino a verme
entonces y eso , justamente , es lo que te diré a ti hoy. Por lo demás , no sé
nada .
Mostrándose a la defensiva , el periodista trató de seguir
aprovechándose de su incipiente
descontrol .
·
GABRIEL : La
hermana Rosso , eficiente , inteligente , con firmes convicciones y recta en
cuanto a sus principios , siempre velando por los demás . La asistente perfecta
hasta que … - se sonrió , lo que pareció sorprender al Cardenal -
·
CARD DANIEL
: ¿Se puede saber qué te produce tanta risa ?
Recuerdos en forma de imágenes claras de los descubrimientos asombrosos como colofón a
sus aventuras secretas entre aquellas paredes y pasillos . Correrías de un niño
tratando de huir de una realidad que le asfixiaba y que le servían de
aprendizaje avezado mucho más útil y adelantado del que pudiese recibir en sus clases habituales . Recuerdos que ahora
le servían como punto de partida para intentar provocar de nuevo una reacción
que le ayudase a clarificar algo más de
su digno opositor .
·
GABRIEL :
Siempre ha habido testigos mudos e incómodos
con la realidad oculta entre estos muros , con aquello a lo que no todos
tienen igual acceso . Me estaba
preguntando si quizás ella podría haberse convertido en uno
de esos testigos y su desaparición , la mejor forma de hacerla enmudecer .
Tratando en vano de
mostrarse más relajado , el cardenal intentó desviar el tema acudiendo a los viejos tiempos una vez más .
·
CARD DANIEL
: Testigos mudos …. A ti no te fue tan mal
formando parte de ese selectivo
club , según creo recordar . Esas escapadas nocturnas y silenciosas a las
dependencias prohibidas creyéndote el héroe invisible , ignorando que más
pronto que tarde acabarías siendo descubierto .
Prosiguió su disertación aunque no en el mismo lugar que le
sirviera de punto de partida . Ese
sonido sobre el suelo de piedra , repetitivo y familiar , acercándose , como
cuando apenas la luz exterior cruzaba las ventanas y se depositaba en el suelo
del dormitorio . Aquel sonido que , para desgracia de otro ,le permitía
respirar cuando le escuchaba su progresión de alejamiento .
Ahora , ese sonido se acercaba de nuevo , se adentraba en la
estancia y se volvía más y más fuerte , más y más contundente sobre el frío
piso de piedra , aunque en realidad fuera mármol lo que se hallaba bajo sus
pies en ese instante , y la
oscuridad se transformaba en su mejor recodo de protección
, la que le propiciaba su colcha , aunque en ese instante fuese de día , y la
sensación de miedo trastornaba todo posible intento de conservar una calma que
nunca pudo tener , ni aun habiendo huido de allí .
Aquellos pasos , contundentes , resonaban como viejos en sus oídos
, tan viejos como malditamente familiares y , por un instante , se odió a sí
mismo por haber adoptado la decisión de enfrentarse a él solo , de nuevo .
·
CARD. DANIEL
: ¡Oh, Gabriel ! ¡Mi querido y añorado Gabriel ! Mi preferido entre todos .
Testigo mudo de mis pecados y penitencias .
Su voz , lasciva , sólo convertida en susurros por aquel entonces
, le paralizó , una vez más , retrotrayéndole a sus años de niñez , cuando
intentaba gritar y pese a sus notables esfuerzos , el dolor le imposibilitaba más
que la mano del transgresor o que sus
realistas amenazas . “ Piensa en
aquellos compañeros que no han vuelto, aquellos que nunca supieron estar a la
altura “. Malditas palabras , malditos sonidos con significación concreta que
nunca olvidaría , escuchados tan en sus adentros mientras sentía en su cuerpo el peso de quién
, en nombre de sus pecados flagelantes ,
cometía el mayor de los crímenes .
Y aquellos sonidos se entremezclaban los emitidos por los de su
progresivo acercamiento hasta que la distancia habida entre ambos no le otorgó
la seguridad que necesitaba para controlar sus instintos de autodefensa y venganza .
·
CARD. DANIEL
: Eras tan … joven entonces y mírate ahora , la hermosura de una tez joven en
el cuerpo de un hombre hecho a sí mismo . ¡Qué gran cardenal podrías haber
llegado a ser si …..!
·
GABRIEL : ¿Si
hubiera continuado visitando su celda y
curando sus heridas mientras mis
manos eran guiadas por las suyas , padre
?
El tono de rencor era lo único
que pudo salir de él en ese instante y
por cada segundo de más que pasaba en aquel punto concreto , en aquella
estancia y le tenía a él a esa distancia , más sentía su enervamiento interior
. Sin embargo , lejos de ahuyentarse con su actitud , el sacerdote pareció
complacido .
·
CARD. DANIEL
: ¿Es remisión con lo que buscas Gabriel ? ¿Vienes por esas mujeres o es encontrar las respuestas a una verdad de
la que formaste parte e incluso te convertiste en cómplice ? – Y continuó su
paso vanagloriándose de sentir el miedo que desprendía su víctima , tal ahora
como en aquel entonces, percatándose de como apretaba la mandíbula con tanta fuerza
que se le marcaba en su totalidad a lo largo de los perfiles de su rostro ,
escuchando una tímida respiración entrecortada sumida en una llamada silenciosa
de auxilio culminada con la elevación de su rostro hacia el techo . Todo un cúmulo
de respuestas que volverían a detenerse cuando se detuvo en su espalda ,
tan cerca de él , como para que el joven de entonces , ahora hombre , pudiese
sentir su calor de nuevo – Tanto te marqué entonces que aún no me has olvidado .
Aun siento tu cuerpo estremecerse con
nada que me acerco a ti , ese olor a miedo tan tuyo en un principio y que en el
fondo nunca dejaste de lado porque sabías que me gustaba . Tan hermoso …
Inesperadamente , Gabriel , enfurecido , se dio la vuelta con la mano
derecha dispuesta para cogerle por el cuello
pero algo le hizo retenerse : La expresión del cardenal en cuanto vio
sus ojos humedecidos y cargados de inmenso odio .
·
GABRIEL : ¡Durante toda mi vida he tenido un enorme peso en mi pecho porque me creí culpable de lo que me hiciste
, por permitirlo , hasta que me di cuenta de que nada podría haber hecho por
evitarlo , salvo huir y mucho tardé en
alejarme de todo esto ! Si acepté este
caso , pudiendo negarme , fue sólo por verte caer , a ti y a los tuyos , y te
juro , sobre tu tierra sagrada , que lo conseguiré . ¡Haré que te arrepientas
del monstruo que ayudaste a crear !
Tratando de alejarse del lugar , aún el cardenal se atrevió a
retarle .
·
CARD. DANIEL
: Pensé que te habrías convertido en un hombre cabal , que no harías caso a las
locuras de ese policía . No tiene nada más que inconexiones con las que
alimentar su obsesión con esta institución . locuras de un descreído .
Detenido frente a la puerta de salida , se dio media vuelta para
dirigirse de nuevo a su ex mentor .
·
GABRIEL :
Estigmas . – el Cardenal frunció el ceño
extrañado – Los símbolos con los que las marcaron se hicieron con los
hierros originales , guardados en la recamara secreta donde se depositan las
actas de entonces . ¿Aún sigues creyendo que no tenemos nada ?
Y se marchó de allí dejando la puerta abierta de par en par ,
sabedor de que esta guerra sólo acababa de comenzar y con un destino fijo , la comisaría .
Pese a sus prisas por llegar , no lo hizo hasta bastante después
dado el caótico tráfico reinante , encontrándose con un más que preocupado Ángelo
que no lo había estado intentado
localizarlo .
·
ANGELO : ¿Se
puede saber dónde te has metido ? He estado tratando de localizarte .
Colocando un libro que portaba encima de la mesa principal , buscó
desesperadamente una carpeta entre las apiladas con el orden que ellos mismos
habían establecido .
Aquel acompañante impreso , atrajo la curiosidad del policía que no pudo evitar preguntarle
mientras le veía atareado buscando algo que él desconocía .
·
ANGELO : ¿Técnicas
de “interrogatorio “ de la Santa Inquisición “ ? ¿En serio ? Recuerdo las cosas
que me dijiste pero ¿De qué va todo esto ?
Y esa carpeta en la que rebuscaba fue dejada abierta por una parte
concreta mientras se acercaba a otra y
repetía el mis o desesperado procedimiento .
Para el policía , todo aquello le resultaba mucho más extraño que él mismo cuando atravesaba sus momentos
de auténtica desesperación , pero al acercarse al punto de la mesa donde hasta
tres de las carpetas fueron depositadas en el mismo punto de apertura , en las
fotos extraídas por el perito forense durante
las autopsias , al observarlas, todas tenían un punto en común : las manos de
las víctimas .
·
ANGELO : Gabriel
, ¿me quieres decir a dónde quieres llegar ?
Su compañero de investigación
le arrancó el libro de las manos y lo abrió por una página concreta situándolo
encima de las carpetas .
·
GABRIEL : No
estabas loco .
Aquella afirmación
sorprendió al policía - .
·
ANGELO :
¿Perdona ?
Se le veía nervioso , muy agitado
pero seguro en cuanto a sus acciones , lo que descolocó al italiano .
·
GABRIEL :
Los sellos candentes de las manos de la víctimas,
los que quisieron hacer pasar por estigmas
rituales . estuve tratando de recordar
mentalmente los dibujos que vi en las
fotografías porque me sonaban familiares
y no las ubicaba . – Le señaló con el
dedo a los mismos en las fotografías -
hasta que los recordé . Los hierros con los que se hicieron se resguardan en la
cámara secreta de los sótanos del Vaticano
y ya se usaron en los procesos inquisitoriales . Cada símbolo servía
para marcar el pecado al que se asociaba la acusación por la que se les
ajusticiaba a los que se retenía y
siempre se les marcaba antes de que murieran , porque muchos de esos cuerpos se exhibían públicamente para dar una lección , así que todo el mundo
sabía el hecho por el símbolo grabado,
aunque no siempre se empleaba las manos para ello .
Sin poder salir de su asombro
por lo que le estaba revelando el periodista , no pudo evitar tratar de
cerrar aquella loca conclusión .
·
ANGELO : ¿Me
estás diciendo que los hierros que utilizaron son los originales ?
·
GABRIEL : No
sólo eso Ángelo , muy pocos tiene acceso
a ellos y conocen su verdadero significado .
·
ANGELO :
¿Eso significa ….?
·
GABRIEL :
Eso significa que sólo tres personas tienen acceso a esa sala para la que se necesita contar siempre con la
llave personal del Sumo pontífice , pero sólo uno es el mayor especialista en
los textos y procedimientos inquisitoriales y todo lo que les rodeaba , la mano
derecha del Papa , El Cardenal Daniel .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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