domingo, 7 de octubre de 2018

LA VIUDA . CAPÍTULO TERCERO . RECUERDOS ( 4ª PARTE ) (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)


LA VIUDA
CAPÍTULO  TERCERO  . RECUERDOS ( 4ª PARTE )
CRED EDIT APCL73


Aquella imagen de Elena y la pequeña … Aquella voz de reconocimiento de quién era , fue lo último que Edward hubo llevado consigo al partir , lo único que lo acompañaría junto con aquel pequeño rostro misterioso de la chiquilla más temeraria que había conocido jamás .

Sin noticias durante años , negándose a volver por necesidad interior , el mar y el mal olor fueron una constante de su entonces normalidad  llegando a quedarse prácticamente solo mientras que los demás desembarcaban en los distintos puertos , observando desde la cubierta  la ciudad , con sus luces y sombras , cuando volvía a su verdadera casa  o , al menos , la que todos le atribuían como tal .

Tiempo . Tiempo que nunca midió por un reloj o por el pasar de las estaciones y meses cuando en el mar ,a veces, el invierno era todo lo que se vivía , con sus ventiscas  y bajas temperaturas , con sus oleajes  a punto de hacer volcar el navío  y la nieve que no caía grácilmente para beneficio y regocijo de nadie .
Tiempo es lo que pasó sin contar , sin darse cuenta , hasta que  decidiera tomarse un descanso . Se sentía fuerte para bajar por primera vez en muchos años , demasiados tal vez , como para reconocer los viejos pasos andados o los rostros  que solía admirar  por simple curiosidad , pero esa misma decisión fue lo que le permitió coger sus cosas , meterla en su bolsa de piel y descender por la pasarela hacia tierra .


Con los pies en el puerto , aún sin haberse alejado del barco , la visión le hizo sonreír .  Nada había cambiado . Todo permanecía tal cual lo dejó cuando se negase a mirar hacia atrás mientras su transporte se adentraba en el mar . La lonja  en la que los pescadores acostumbraban a vender sus productos , los talleres de carpintería y herrería  con los encargos a medio hacer , los almacenes de depósitos  y más allá , los imponentes embarcaderos de los grandes cargueros  trascontinentales . 
Un paso fue todo lo que le hizo falta para proseguir su camino hacia el interior de la ciudad  y  todavía gozaba de razones suficientes para congratularse de que el “cuadro” aún no hubiese deteriorado la imagen enfrentada en ese momento .  Algunas tiendas de telas y complementos para las mujeres  que lo necesitasen , cuatro o cinco tabernas de más y algún que otro hostal donde pernoctar  y… “LA CASA “.
Los mismos  hombres fornidos en la puerta de entrada , los mismos habitáculos profusamente iluminados , las mismas risas sobresalientes y los mismos comentarios de clientes satisfechos o borrachos a los cuales se les había echado como orden habitual para evitar posibles  escándalos .
Detenido frente a su fachada , los ojos se depositaron en su planta superior  tratando de recordar cada mueble  , cada una de las dos barras de atención al público en las que se dispensaban bebidas  y el largo pasillo  que llevaba a las habitaciones .  Una mirada fija hacia una de las ventanas , la central , que le llevó a percatarse que era observado por lo que parecía una mujer  a juzgar por su escasa corpulencia . Un punto de inflexión que lejos de llevarle a adentrarse , le alejó de allí en busca de una habitación en el hostal que solía frecuentar y denominar hogar .
Un buen baño de agua caliente y una botella de whisky  los mejores acompañantes posibles .  Una rueda continua de preguntas por hacer y respuestas por recibir que en el fondo no quería escuchar le provocaban beber más compulsivamente  si cabe hasta casi terminarse la botella  con el agua prácticamente fría y ni siquiera sentirla .  

Habían pasado muchos años . Ella debía tener ahora unos quince probablemente , quizás dieciséis o tal vez catorce , ¿quién podría saberlo con exactitud ? ¿Cuánto habría cambiado ? ¿Habría seguido los pasos de su madre en aquella casa ? Cuestiones que necesitaba , que ansiaba averiguar , pero que en el fondo se negaba. 

Voces fulgurantes que hablaban de forma escandalosa en el pasillo , junto a su puerta  y cuyos comentarios  sólo pudo entender con mucha dificultad   le sacaron de su momento de relax haciéndole dirigirse hacia la misma . Una fiesta …  Un anuncio …. Una boda que sólo beneficiaba a una de las dos partes y un juguete roto , la de la futura novia .  Oír el nombre del pretendiente fue suficiente  para hacerse una composición de lugar y sentir mucha lástima por la joven a la que le deparase tal destino . Un viejo con vicios perniciosos y gustos extravagantes , famoso por su elevada crueldad sin miramientos tanto hacia quienes trabajaban con él como con las personas que gozaban de su confianza  a las que  acostumbraba a humillar en público .  Un hombre enriquecido gracias a un matrimonio de conveniencia arreglado desde el nacimiento con una joven cuya fortuna resultaba ser su mejor carta de presentación frente a un deficiente estado de salud que le hizo  mantenerse postrada en una cama hasta su fallecimiento pocos años después de haberse celebrado .
Desnudo y cansado , con la humedad aún en su cuerpo , abandonó su puesto improvisado de escucha acercándose hasta el camastro,    dejándose  caer encima de la colcha .

La condescendencia de la regente de la posada de pernoctación fue más que evidente cuando mandató no abordar su habitación hasta pasado el mediodía , pero  la discreción de la que solía hacer gala , le permitió a la misma suponer que ya habría marchado durante la mañana .  Cuando  una de las chicas que se encargaba de la limpieza abrió la puerta ,  un ¡ ay dios ! seguido del sonido del recipiente en el que traía las cosas para limpiar cayendo al suelo de madera , le despertaron bruscamente  sin asimilar, inicialmente ,  dónde se encontraba ni quién era aquella mujer o qué hacía en su habitación . Sólo la expresión de sorpresa de ella le hizo sentir un frío repentino  tapándose de inmediato ,  como le fue posible , con parte de la colcha sobre la que aún se encontraba.
La chica , que agachada en el suelo intentaba disimular su nerviosismo mientras recogía las cosas , le pidió disculpas  y ante su pregunta sobre la hora , cuando ella se la hubo respondido , le pidió que le dejase un poco más de tiempo para vestirse y salir de allí .
La sonrisa de la gerente y dueña de la posada , instantes después , daba buena cuenta de  cómo se había convertido en el chisme preferido de la semana y quizás del mes , sobre todo cuando  le devolvía la llave y ella descendía los ojos hasta sus partes íntimas .

Una noche prometedora de descanso sin fin y un apetito voraz que le ansiaba a buscar un lugar para comer . Unos pasos que le llevaban , irremediablemente , a pasar de  nuevo por aquella calle y a detenerse  frente a la fachada de la “ casa “ .  Decidido en principio a proseguir su camino hasta la taberna del final de la calle , apenas dio dos pasos  cuando retrocedió volviendo a su punto de partida . Tras tocar a la puerta  una de las chicas de servicio le reconoció al abrir y le hizo pasar a la cocina . No  distarían más de cinco minutos  cuando una de las habitantes habituales de la misma apareciera sorprendida  .

·        ANNA : ¡ Tú!

El iniciático sorbo de té se vio interrumpido por la imagen de la que parecía haber dejado de ser una coqueta chiquilla de pelo rojizo para dejar paso a una mujer  de piel blanca y mirada nada ingenua . Su cuerpo , maduro ahora ,  dejaba vislumbrar curvas no formadas  según sus propios recuerdos  y sólo con la voluptuosidad  de la que disfrutaba comenzó a sentir lástima del lugar en el que se encontraba .

Sin salir de su asombro , se sirvió una taza de té y se sentó donde siempre , aunque esta vez conservando las formas de una auténtica señorita de buenas maneras y discreción absoluta . Sus manos , crecidas y cuidadas , con sus dedos largos y delicados , daban a entender que no habría tenido mala vida a priori . Sin señas en el rostro salvo las de su propia gesticulación ,  sus ojos claros , sin embargo , parecían ser portadores de una inmensa tristeza en el fondo .

·        EDWARD: Me alegro de verte .

Con sus ojos fijos hacia un punto indeterminado  de la pared que tenía en frente , cogía la taza aferrándose a ella mientras intentaba beber  aunque su garganta casi le impidiese tragar .

·        ANNA : No creí que te atrevieses a bajar del barco esta vez . Te vi ayer , por la ventana del segundo piso  - aseguró mientras intentaba beber un nuevo sorbo -  pensé que entrarías . – Oyendo el sonido de su estómago , se incorporó para prepararle algo – Será mejor que te haga algo  que puedas comer , no tengo ganas de tener  que atender a un desfallecido .

Huevos , dos salchichas y  dos hogazas grandes de pan era todo de lo que podía disponer y el rostro de felicidad del invitado sorpresa  le hizo comenzar a degustarlo con plena satisfacción nada más servírselo .

·        ANNA : Ya veo que venías con hambre .

Finalmente una sonrisa de complacencia suya fue todo lo que él necesitó para entender que el muro podría haberse derribado.

·        EDWARD : Gracias .

Sirviéndole más té, dejó la tetera encima de la mesa estirando su cuerpo prácticamente delante suya para coger su taza , a lo que él la ayudó acercándosela .
Los años sí habían pasado pero no así sus intenciones para quién se había convertido en un objetivo  desde que lo viera en la barra del piso superior .

·        ANNA : ¿Gracias ? ¿Eso es todo lo que vas a decir  después de tantos años ?

Mientras él continuaba comiendo ,  sintió el apoyo de una mano en su hombro la cual apretaba con fuerza mientras se deslizaba , una y otra vez , en idas y venidas continuas , hacia su cuello, deleitándose.

·        EDWARD:  ¿Qué quieres que diga ?

Con una de sus finas manos  retuvo la mano que portaba el tenedor  acercándole el rostro a la altura del suyo .

·        ANNA : Ya no soy una niña  Edward.

Percatándose de sus labios entre abiertos y con un mensaje claro , volvió a mirarla a los ojos .

·        EDWARD:  Me he dado cuenta .

Un nuevo acercamiento de sus labios  sonrosados , humedecidos  adrede delante suya ,  llamaron de nuevo la atención del visitante .

·        ANNA : ¿Y bien ? ¿Crees que ahora podrías reconsiderar tus principios sobre el respeto  y la satisfacción ?

Un nuevo acercamiento por su parte , casi imperceptible , convirtieron su respiración en parte de la de él . Apenas unos pocos centímetros para apreciar su pelo rojizo con nítida claridad y su hermoso rostro de mujer  cuyos sentimientos e intenciones,  definitivamente , no habían cambiado . Ahora sabía lo que quería y cuando y era precisamente aquella seguridad la que le desmontaba de toda posible excusa .

·        ANNA: Sé lo que una larga estancia en el mar hace de un hombre – aquella voz susurrante , su aliento y su perfume  imbuido por toda su cara – Sé de sus ansias y necesidades , ya lo he visto muchas veces.  – Su mano abandonó el hombro  con determinación para reaparecer en su muslo   cerca de la ingle -  Sé que lo estás deseando , puedo leerlo en tus ojos . Déjame darte la bienvenida que mereces .

Y la pequeña distancia que separaba ambas bocas desapareció por un beso en el que ella tomaba la totalidad de la iniciativa . Una dulzura inmensa por parte de la mujer que la alegrase en un principio al  comprobar la correspondencia en su recepción  sólo truncada cuando una pregunta por parte de él  la retuviese .

·        EDWARD: ¿Y Elena ?

Apretando sus mandíbulas con fuerza , mientras  sentía que sus ojos se humedecían , una rabia creciente se apoderaba  de ella  y la más fina de las ironías se apoderaba de su personalidad , de su voz , de sus gestos e incluso de  aquella estancia . 

·        ANNA : ¿En serio ? – Cogiéndole una de sus manos le hizo aprisionar uno de sus pechos para su sorpresa - ¿Vas a decirme en serio que no sientes nada o es qué quieres que lo compruebe ? – Y soltándosela  se apoderó de su genitales con fuerza – Al menos una  parte de ti parece tenerlo más claro .

·        EDWARD: Anna …

Una mirada de despecho e incomprensión que nunca podría hacer desaparecer fue lo que vio antes de que Anna se incorporase y le diese la espalda apoyada el fregadero .

·        EDWARD : Nunca entendiste lo que te dije pese a tu madurez entonces . No se trataba de tu edad  ni de mis escrúpulos  porque sólo fueras una niña  metida en un mundo que no le correspondía . Cuando te hablaba de respeto me refería a ti como persona , algo que quizás te cueste aún más entender aquí metida , pero yo no soy como los demás .

·        ANNA : Eso ya lo sé . En realidad …..siempre lo he sabido , por eso jamás te vi como a los demás .  Ha pasado mucho tiempo y durante todos estos años es mi cuerpo el que ha cambiado , no mi forma de pensar o de sentir .

Escuchándole levantase de la silla y acercarse , un gesto suyo le hizo detenerse .

·        ANNA : Para ti sólo fui una cría que te confesaba algo infantil  , para mí te abría  mi corazón  y te lo entregaba como a nadie  porque nadie lo ha merecido más  y pese al tiempo que ha transcurrido  esos sentimientos no han cambiado , al menos por parte mía , pero ya veo que ello no te basta .  ¿Respeto?  ¿De qué me sirve el respeto que dices profesarme si no puedes demostrármelo ?

Escuchando su voz , dolida y llena de resentimiento ,  se acercó a ella sin importarle nada cual fuera el rechazo que recibiera de nuevo por su parte . En cuanto  Anna sintió sus manos en los hombros  se revolvió sobre sí misma para enfrentarse a él , cara a cara , mientras  Edward trataba de retenerla intentando evitar que se hiciese daño .

·        EDWARD: ¡ Quieres calmarte !

·        ANNA : ¡ Suéltame !

Pero el forcejeo sólo incrementaba la sensación de impotencia de ella y la fuerza que él tenía que ejercer para retenerle las manos .

·        EDWARD : ¡Dios Anna  ! ¡Jamás he querido hacerte daño !

·        ANNA : ¡ Nunca debiste haber entrado aquella noche , jamás debí haberme fijado en ti !

Con su rostro  húmedo por las  lágrimas y enrojecido por el esfuerzo , el cansancio y su  estado de ánimo hacían mella en sus intentos por que la soltase , derrumbándose finalmente en el suelo de madera ,  sostenida por él . 

·        EDWARD: Mi pequeña y dulce Anna .

Apoyando su mejilla en su cabello , trató de relajarla sentado junto a ella , sintiéndose culpable por algo que no había podido evitar y que jamás imaginó , un juego de una chiquilla , inocente como ella misma , que fue capaz de retener entonces  o al menos eso creía  y que ahora , como mujer , se manifestaba en toda su gloria , sin inocencia , a cara descubierta . 

·        EDWARD : Jamás hubiera querido hacerte daño y menos de esta forma .  Es tu imagen de chiquilla pecosa y de pelo rojo lo que me llevé cuando me fui de aquí y es … a esa  misma chiquilla a la que ahora , en el cuerpo de una mujer , continuó viendo .  Te cogí aprecio entonces por lo que significabas aquí dentro , por lo que eras capaz sin saberlo y ese sentimiento no ha cambiado pese…. – Aún llorosa y con la voz baja , entrecortada , le interrumpió - .

·        ANNA : ¿Pese a haberme convertido en una mujer  completa , deseada , adulta y con mis instintos aún  más claros si cabe ? – Sin secar su rostro , la rabia la hizo incorporarse y alejarse de él  - ¿Sabes cuál es el problema de tu planteamiento Edward ? Tú no eres mujer  ni jamás llegarás a saber realmente lo que es serlo en un mundo como este o ni siquiera en esta ciudad .  Este mundo está hecho por hombres y para hombres y ellos son los que nos enseñan , sin saberlo , como pobres ignorantes , cuáles armas debemos aprender a utilizar para tener algo de poder en una sociedad que nos oculta salvo cuando se trata de sábanas  o de devorar lo que las esposas os niegan . Resulta mezquino que en un mundo así sólo seáis peones en un tablero equivocado  , manejados por vuestros instintos , utilizando vuestro concepto de respeto   con la misma facilidad y sin sentido con la que abrís las piernas de una mujer para meteros dentro . Creía que eras diferente a los demás pero no es cierto . Ambicionas lo mismo que los comunes mortales ,  demostrar tu poder a través de una buena entrepierna  en el agujero equivocado , sin importar el qué dirán o lo que pase porque al menos , tu “amiguito “ y su dueño estarán plenamente satisfechos .

Palabras llenas de resentimiento natural que no esperaba  y en donde sentía que algo especial se rompía .

·        EDWARD:  Anna , no me conoces , no sabes nada más de mí que lo que has oído hablar durante años a los tipos del puerto y a los clientes que  vinieran aquí … - Volvió a interrumpirle  enfurecida –

·        ANNA : ¡Te equivocas una vez más ! ¡Sé más de ti que cualquiera  porque ninguno  ha visto lo que he visto yo cuando te ha mirado a los ojos !

·        EDWARD : ¿En serio ?¿Y qué crees que has visto ?

·        ANNA : Soledad , voluntaria . Un sentimiento de tristeza interior y creencia de que no puedes entregarte a nadie por entero , una huida permanente de ti mismo  y de tu pasado . No permites que nadie se acerque a ti hasta ese punto  para que no desvele tu fragilidad  porque sentir como el hombre que realmente eres te hace sentir débil .

Su rostro fue cambiando progresivamente . Con cada palabra dicha se sentía cada vez más desnudo , más descubierto . Aquella mujer que tenía delante , siendo una chiquilla , fue capaz de desvelar en silencio su propia vulnerabilidad y eso le desarmaba .

·        ANNA : ¿Quieres que continué o ya te es suficiente con eso ?

Caminando hacia ella ,  le vio mirarla como nunca lo había hecho . Por una vez , el hombre que tenía delante en nada se parecía a aquel que creía conocer , atemorizándola .

·        EDWARD: Tenías razón , te has vuelto una mujer y como tal no distas de ser más que otra manipuladora .  Al entrar  te he hecho una sola pregunta y no me has respondido .

Aferrada a la mesa , cerca de los cuchillos por si pudiera necesitarlos , ladeo ligeramente su cabeza para asegurar la distancia , detalle que él percibió .

·        EDWARD : No van a hacerte falta , al menos de momento . – Se sonrió -  ¿Así que también has oído esa otra parte no tan agradable de mí? Vaya…… - Viendo su forma agresiva de aferrarse a la mesa , observó su rostro desencajarse – Estoy  seguro de que ahora agradecerás mi concepto de respeto , ese que tanto despreciabas hace un rato , así que porque no aliviamos toda esta tensión y me facilitas lo que he venido a buscar  para que así puedas relajarte  .

·        ANNA : A ella ya no la vas a encontrar más aquí, ha logrado mejorar su estatus . Está inmersa en los preparativos de una boda muy beneficiosa . Hace semanas que no aparece .

·        EDWARD: ¿Una boda ? – Preguntó extrañado - ¿Un cliente tal vez ?

·        ANNA : Uno muy especial con gustos … digamos  exquisitos – Aquella fina  y desagradable ironía de la que gustaba hacer gala volvía a hacer acto de aparición -  . Se celebrará hoy , cerca del mediodía y estoy segura de que se prorrogará hasta bien entrada la madrugada . ¡Estaba tan feliz …….!

Edward , preocupado , continuó preguntándole .

·        EDWARD : ¿Y la niña ?

·        ANNA : ¿La niña ? ¿Qué niña ? – pensativa , recayó en la cuenta de  quién se trataba  - ¡ Ah , la niña , Victoria ! pero de quién te crees que estoy hablando . La boda que Elena estaba preparando es la de su hija .

Un halo de frío intenso recorrió su cuerpo . No debía ser más que una cría  y su madre la entregaba a un desconocido como forma de cambio . A un cliente  suyo.  Confuso , aún la voz de Anna resonaba de forma continua , mientras él sólo era capaz de escucharla como si viniese de lejos  , hasta que escuchó su nombre .

·        ANNA : Incluso la presentó en sociedad en  un baile que celebraba el viejo Ashley . Curiosa las vueltas que da esta maldita vida ,  te la pasas luchando para sacarla de esto  y al final se la acabas entregando al animal de Larsen .

Pálido y descompuesto , salió sin despedirse ni mirar atrás , en busca de un transporte que pudiera llevarle cerca de la casa donde se celebraba la ceremonia. Enfurecido cual diablo que llevase a las almas por el camino , al no conseguir nada ni a nadie , se puso en marcha campo a través , por los caminos rurales que tan bien conocía y en más de una ocasión había circundado  hasta llegar , horas después , con la noche encima , hasta la propiedad .
Apenas quedaban  unos pocos invitados en la casa mientras el resto iba saliendo en sus respectivos carruajes , sin embargo , la casa permanecía tan iluminada como si apenas la fiesta acabase de comenzar .  Una vez  logró  estar cerca de la casa la circundó con precaución para no ser visto hasta llegar a la cocina .  
Colándose a hurtadillas en la susodicha  estancia  , tras comprobar que no había nadie se adentró. Aún se escuchaban algunas voces disonantes  y música que llegaba distorsionada .  En la mesa  un pastel con un aspecto radiante y sabroso llamó su atención . Acercó su nariz lo suficiente como para saber que estaba recién hecho , mientras el aroma a zanahoria y calabaza se adentraba en él  trayéndole recuerdos de su infancia , abstrayéndole de cualquier otra intromisión aunque sólo fuera por unos breves instantes .

·        SRA. HARRISON : Sigues siendo un temerario .

Aquella voz familiar  le hizo sonreírse  y al darse la vuelta y verla en la puerta , con  su aspecto regordete y bonachón , no pudo evitar sonreírse mientras se le acercaba para abrazarla  con toda la fuerza de que era capaz .

·        SRA. HARRISON : ¡Ay Suéltame camelador , no me dejas respirar  !

No había perdido su aspecto entrañable y dulce pese  a los rastros del tiempo en su cara  o en lo apagado de sus ojos . En su interior sabía que ella se alegraba tanto de verle a él como él mismo de tenerla delante , aunque no lo expresase  de forma eufórica o tan abierta .   

·        SRA. HARRISON : Siéntate ahí – le señaló  una de las sillas situadas en frente de la puerta – te serviré una taza de té  bien caliente y un trozo de esa tarta que a punto estabas de asaltar .

En silencio , observándola , todos los males parecieron desaparecer . Se sentía muy a gusto en su compañía de nuevo , después de tanto tiempo , y los olores y sabores de antaño casi le hicieron olvidar lo que le traía de nuevo allí .  

·        SRA. HARRISON : Está en la casa . Si te ve aquí  ...  – Cogiéndola la mano con la que le sostenía el plato de tarta  y mirándola a los ojos , la interrumpió -  

·        EDWARD: Lo sé. Lo sé .

Pinchando el dulce con un tenedor , se dispuso a saborear lentamente un jugoso y considerable pedazo de aquel sutil manjar .

·        SRA. HARRISON :  ¿Qué sucede ?

Mientras masticaba , le gesticulaba a la anciana  no entender  qué quería decirle .

·        SRA. HARRISON : ¿En serio pretendes jugar a este juego conmigo ?Tú no vendrías hasta aquí estando él si no quisieras algo  y conociéndote ,debe ser algo muy valioso .

Con el último pedazo de trata en el tenedor , pensativo  y con el sabor del resto aún en su paladar ,  lo depositó en el plato .

·        EDWARD:  No sabría ni por dónde empezar .

·        SRA. HARRISON : Pues será mejor que te des prisa porque la celebración no tardará en terminar y yo tendré que ausentarme para comenzar a recoger . La pobre … - asumió con nostalgia  - No tendría más edad que ella cuando me casaron  , claro que mi entrega  no vino precedida de mejor vida que la que tengo , aunque creo que dadas las circunstancias  tampoco puedo quejarme , pero con él …..

Conforme el silencio se hacía más prominente en la casa  , nada hacía presagiar lo que habría de  romperlo a continuación.  Gritos desaforados de un borracho y los de una voz femenina suplicante  dispuesta a ocultarlos . Habiéndolo escuchado , Edward  se levantó apresuradamente para  alcanzar la puerta   pero la vieja cocinera se interpuso entre él y la salida .

·        SRA. HARRISON : ¿Te has olvidado ya de lo que es capaz de hacer y más en su casa ? Si intervienes ahora nadie  la volverá a ver y te aseguro que a nadie le importe lo que le pase , salvo a quién tiene que recoger los pedazos  y me temo que eso me corresponderá a mí. ¡ Vuelve a sentarte  !

Alterado , no parecía dispuesto a obedecer .

·        SRA . HARRISON : ¡He dicho que te sientes Edward !  Haz caso a tu madre por una maldita vez .

Sin atreverse a contradecirla , visiblemente nervioso  y con sus oídos pendientes del sonido externo , trató de hacer lo que la mujer le dijo , pero conforme  más se acercaba de nuevo a la silla  nuevos golpes de puertas cerrarse bruscamente y objetos rotos al caer al suelo , combinados con las vociferaciones de un  borracho cada vez más  agresivo al que parecía hacérsele más largo ese maldito camino  hacia su destino habitual de satisfacción , conformaban una espera  odiosa que  lo embravecía hasta límites insospechados al conocerle bien , por desgracia . Un individuo  con una falsa reputación de gran hombre en todos los ámbitos sociales , al que  jamás importó  lo que hablaran de él,  conocedor de los favores debidos por los cuales  jamás nadie se atrevería a cuestionarle .  
Aún habiendo cerrado la puerta de la cocina , algunos sonidos chirriantes  parecían escabullirse de su centro de producción .  Agarrando con fuerza la taza y ante la desesperanza que él mismo manifestaba , cuando el silencio sí pareció asentarse por fin , ella apenas abrió la puerta de la cocina .

·        SRA. HARRISON :  Quédate aquí .

Le dijo a un Edward al que le costaba resistir sus ganas por salir de aquella habitación . Viéndola regresar , su rostro desencajado hizo que intentase salir de nuevo   siendo impedido por el cuerpo de su madre .

·        SRA . HARRISON :  Acaba de marcharse . Ha dejado la puerta abierta . -  la empujó para intentar salir mientras ella se agarraba con fuerza en el  marco de la puerta  - Escúchame bien Edward, sea lo que sea lo que veas ahí dentro nunca olvides  que es su esposa .

Con la mano sobre uno de sus brazos  la apartó corriendo hasta la habitación más privada de la casa , su particular cuarto de juegos y torturas  que osaba utilizar sólo  cuando estimaba que la persona  que la ocupase lo merecía . Lo que para él suponía un premio para quién le otorgaba la mayor  y más morbosa de las satisfacciones ,  conllevaba una suerte de castigos crueles y daños intencionalmente propiciados con una huella imborrable en cada milímetro de piel .

Dos semanas de gracia era el tiempo de que disponía antes de que todo volviese a la normalidad , a la rutina , con todas sus consecuencias . Dos semanas para asegurarse de que se encontraría mejor , aunque tuviera que volvérsela a entregar .
Dos semanas durante las cuales apenas hubieron de cruzarse palabras , en el que la piel herida y mancillada  recobraba su tono sonrosado una vez las heridas curaban y los moretones iban desapareciendo . Dos semanas que fueron mucho más en el tiempo , que fueron meses  e incluso años , en los que la labor de curación proseguiría , aunque en menor medida al acostumbrase ella a ser una esposa sumisa y complaciente a la que se le rebajase las cotas de dolor evidente .  Meses en los que la soledad y el encierro en aquella casa suponían peor tropelía que la  que su cuerpo pudiera haber sufrido . Meses convertidos en años  en las que Edward , su ángel de la guarda , cuidó de ella siempre que lograba escabullirse sin ser visto , aun con él en el interior de la casa.
Años de silencio e infinitas miradas de agradecimiento mutuo con el beneplácito silencioso  de una madre preocupada por ambos que un día decidió prepararle algo distinto para almorzar. Cuando su hijo llegó a la casa , nada más entrar ,  vio en la bandeja un pedazo de tarta  y a su lado lo que quedaba de la misma , de zanahoria y calabaza .

·        EDWARD : Vaya , nunca pensé que nuestro secreto familiar fuera a compartirse .

·        SRA. HARRISON : Tiene tanto derecho como tú , especialmente hoy , que es su cumpleaños  y mucho más después de anoche .

Su hijo no pudo evitar su rostro de sorpresa .

·        EDWARD : ¿Volvió a tocarla ? Sí aún se estaba recuperando ..

Con ambas manos cogiendo su rostro le hizo mirarle .

·        SRA. HARRISON : Recuerda lo que te dije una vez Edward, ella es propiedad suya  y aunque no nos parezca justo , a nadie le importa lo que piensen aquellos que sólo nos convertimos en testigos mudos  de cuanto nos rodea .  Tú eres su ángel de la guarda particular  y cada instante que estés con ella la hace más fuerte , pero jamás podrá ser tuya  - le obligó a bajar la frente para poder darle un beso – y ahora llévale la bandeja  y asegúrate que se lo come todo .

Con la bandeja entre las manos  fue subiendo aquellas escaleras como en tantas otras ocasiones,   al abrir la puerta de su habitación  la escasa luz que se adentraba por la ventana sólo dejaba ver el contorno tapado por las sábanas de un cuerpo encima de la cama .
Depositó la bandeja  en los pies  y corrió las altas cortinas abriendo las ventanas de par en par para que el sol primaveral entrase a raudales  y al girarse la vio en posición fetal , con las manos sosteniendo su cabeza , mirándole .
Con mucho cuidado la ayudó a sentarse . Mostrando dolor , intentó que apoyase la espalda sobre las almohadas que le había dispuesto y le aseguró la bandeja estando pendiente de ella . Al coger la cuchara para tomar la sopa , la manga del camisón se retrotrajo sobre el antebrazo dejando a la vista las señas  sangrantes y amoratadas de una soga en la muñeca . Al percatarse de que él las había visto , trató de ocultarlas sin demasiado éxito .

·        VICTORIA : Deberías estar acostumbrado .

·        EDWARD: A esto no puede acostumbrarse nadie que se considere ser humano .

Recalando en el trozo de pastel , extrañada por la incorporación , le preguntó .

·        VICTORIA : ¿Y eso?

·        EDWARD : La Sra. Harrison ha hecho una de sus mayores delicias culinarias , tarta de zanahoria y calabaza , dice que es para celebrar tu cumpleaños .

·        VICTORIA : Mi cumpleaños .  – Pensativa , trató de recordar algo – Hoy hace cuatro  años desde que me hicieran el regalo más inolvidable de mi vida .

Dejando la comida a medio terminar  , con aparente desgana por el disgusto , trató de incorporarse con mucha dificultad al encontrarse muy débil .

·        VICTORIA : Aún tengo su putrefacto olor en mi piel . Necesito tomar un baño .

·        EDWARD : - Mientras se dirigía hacia la puerta - Le diré a la Sra. Harrison que lo disponga todo .

·        VICTORIA : La Sra. Harrison dejó todo listo antes de que vinieras . Ayúdame … Por favor .

Tratando de ayudarla a incorporarse , Victoria logró sentarse en el borde de la cama respirando hondo antes de que la ayudase a levantarse . No sin dificultad , una vez conseguido , con pasos lentos , casi programados ,  cargándola por la cintura mientras ella se ayudaba apoyándose en uno de sus hombros , llegaron hasta la habitación de al lado que hacía las labores de cuarto de aseo . La bañera llena de humeante agua caliente  se encontraba tapada con sábanas para que conservase aún más el calor y algunas sábanas  fueron dispuestas en el suelo a efectos de que no se resbalase. Sentada por fin en un pequeño banco de madera , visiblemente cansada , trató de que el resuello le volviese .
Observándola con absoluta delicadeza , Edward , que la había visto crecer durante todos estos años , seguía conservando en la memoria aquella fragilidad implícita del principio , la que viera en la cría de apenas ocho o nueve años que encontró un día en los muelles .

·        EDWARD: Será mejor que ahora sí la avise , volveré cuando haya terminado .

Aquella especie de huida a tiempo fue retenida cuando sintió que su mano la aprisionaba ella  , reteniéndole .  

·        VICTORIA : No la quiero a ella .  

Una presión comenzó empujar su pecho hasta casi hacerle irrespirable el aire . Lo que en principio fue una retención obligada y con fuerza  se convirtió en el mirar de ella hacia su mano , acariciándola en cada seña , en cada una de sus marcas , en cada pequeña cicatriz que la poblase .

·        VICTORIA : Estas manos han curado mis heridas , tratado mis yagas , acariciado mi piel por simple regocijo para tranquilizarme o , simplemente , mostrarme un poco de ternura .

Alzo la cabeza correspondiéndole él de la misma forma .

·        VICTORIA : Estos ojos – y con sus manos hubo cerrado sus párpados con cuidado  - han visto lo que el instinto del hombre puede hacer no habiendo un solo centímetro de desnudez que no conozcas .- Liberándolos - . No la quiero a ella Edward, te quiero a ti .


ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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