LA VIUDA
CAPÍTULO TERCERO
. RECUERDOS ( 4ª PARTE )
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| CRED EDIT APCL73 |
Aquella
imagen de Elena y la pequeña … Aquella voz de reconocimiento de quién era , fue
lo último que Edward hubo llevado consigo al partir , lo único que lo
acompañaría junto con aquel pequeño rostro misterioso de la chiquilla más
temeraria que había conocido jamás .
Sin noticias
durante años , negándose a volver por necesidad interior , el mar y el mal olor
fueron una constante de su entonces normalidad
llegando a quedarse prácticamente solo mientras que los demás
desembarcaban en los distintos puertos , observando desde la cubierta la ciudad , con sus luces y sombras , cuando
volvía a su verdadera casa o , al menos
, la que todos le atribuían como tal .
Tiempo .
Tiempo que nunca midió por un reloj o por el pasar de las estaciones y meses
cuando en el mar ,a veces, el invierno era todo lo que se vivía , con sus
ventiscas y bajas temperaturas , con sus
oleajes a punto de hacer volcar el
navío y la nieve que no caía grácilmente
para beneficio y regocijo de nadie .
Tiempo es lo
que pasó sin contar , sin darse cuenta , hasta que decidiera tomarse un descanso . Se sentía
fuerte para bajar por primera vez en muchos años , demasiados tal vez , como
para reconocer los viejos pasos andados o los rostros que solía admirar por simple curiosidad , pero esa misma
decisión fue lo que le permitió coger sus cosas , meterla en su bolsa de piel y
descender por la pasarela hacia tierra .
Con los pies
en el puerto , aún sin haberse alejado del barco , la visión le hizo sonreír
. Nada había cambiado . Todo permanecía
tal cual lo dejó cuando se negase a mirar hacia atrás mientras su transporte se
adentraba en el mar . La lonja en la que
los pescadores acostumbraban a vender sus productos , los talleres de carpintería
y herrería con los encargos a medio
hacer , los almacenes de depósitos y más allá , los imponentes embarcaderos de los grandes cargueros trascontinentales .
Un paso fue
todo lo que le hizo falta para proseguir su camino hacia el interior de la
ciudad y
todavía gozaba de razones suficientes para congratularse de que el
“cuadro” aún no hubiese deteriorado la imagen enfrentada en ese momento . Algunas tiendas de telas y complementos para
las mujeres que lo necesitasen , cuatro
o cinco tabernas de más y algún que otro hostal donde pernoctar y… “LA CASA “.
Los
mismos hombres fornidos en la puerta de
entrada , los mismos habitáculos profusamente iluminados , las mismas risas
sobresalientes y los mismos comentarios de clientes satisfechos o borrachos a
los cuales se les había echado como orden habitual para evitar posibles escándalos .
Detenido
frente a su fachada , los ojos se depositaron en su planta superior tratando de recordar cada mueble , cada una de las dos barras de atención al
público en las que se dispensaban bebidas
y el largo pasillo que llevaba a
las habitaciones . Una mirada fija hacia
una de las ventanas , la central , que le llevó a percatarse que era observado
por lo que parecía una mujer a juzgar por su escasa corpulencia . Un punto de
inflexión que lejos de llevarle a adentrarse , le alejó de allí en busca de una
habitación en el hostal que solía frecuentar y denominar hogar .
Un buen baño
de agua caliente y una botella de whisky los mejores acompañantes posibles . Una rueda continua de preguntas por hacer y
respuestas por recibir que en el fondo no quería escuchar le provocaban beber
más compulsivamente si cabe hasta casi
terminarse la botella con el agua
prácticamente fría y ni siquiera sentirla .
Habían pasado
muchos años . Ella debía tener ahora unos quince probablemente , quizás
dieciséis o tal vez catorce , ¿quién podría saberlo con exactitud ? ¿Cuánto
habría cambiado ? ¿Habría seguido los pasos de su madre en aquella casa ?
Cuestiones que necesitaba , que ansiaba averiguar , pero que en el fondo se
negaba.
Voces
fulgurantes que hablaban de forma escandalosa en el pasillo , junto a su
puerta y cuyos comentarios sólo pudo entender con mucha dificultad le sacaron de su momento de relax haciéndole
dirigirse hacia la misma . Una fiesta …
Un anuncio …. Una boda que sólo beneficiaba a una de las dos partes y un
juguete roto , la de la futura novia .
Oír el nombre del pretendiente fue suficiente para hacerse una composición de lugar y
sentir mucha lástima por la joven a la que le deparase tal destino . Un viejo
con vicios perniciosos y gustos extravagantes , famoso por su elevada crueldad
sin miramientos tanto hacia quienes trabajaban con él como con las personas que
gozaban de su confianza a las que acostumbraba
a humillar en público . Un hombre
enriquecido gracias a un matrimonio de conveniencia arreglado desde el
nacimiento con una joven cuya fortuna resultaba ser su mejor carta de
presentación frente a un deficiente estado de salud que le hizo mantenerse postrada en una cama hasta su
fallecimiento pocos años después de haberse celebrado .
Desnudo y
cansado , con la humedad aún en su cuerpo , abandonó su puesto improvisado de
escucha acercándose hasta el camastro,
dejándose caer encima de la colcha
.
La
condescendencia de la regente de la posada de pernoctación fue más que evidente
cuando mandató no abordar su habitación hasta pasado el mediodía , pero la discreción de la que solía hacer gala , le
permitió a la misma suponer que ya habría marchado durante la mañana . Cuando
una de las chicas que se encargaba de la limpieza abrió la puerta , un ¡ ay dios ! seguido del sonido del
recipiente en el que traía las cosas para limpiar cayendo al suelo de madera ,
le despertaron bruscamente sin asimilar,
inicialmente , dónde se encontraba ni
quién era aquella mujer o qué hacía en su habitación . Sólo la expresión de
sorpresa de ella le hizo sentir un frío repentino tapándose de inmediato , como le fue posible , con parte de la colcha
sobre la que aún se encontraba.
La chica ,
que agachada en el suelo intentaba disimular su nerviosismo mientras recogía
las cosas , le pidió disculpas y ante su
pregunta sobre la hora , cuando ella se la hubo respondido , le pidió que le
dejase un poco más de tiempo para vestirse y salir de allí .
La sonrisa
de la gerente y dueña de la posada , instantes después , daba buena cuenta
de cómo se había convertido en el chisme
preferido de la semana y quizás del mes , sobre todo cuando le devolvía la llave y ella descendía los
ojos hasta sus partes íntimas .
Una noche
prometedora de descanso sin fin y un apetito voraz que le ansiaba a buscar un
lugar para comer . Unos pasos que le llevaban , irremediablemente , a pasar de nuevo por aquella calle y a detenerse frente a la fachada de la “ casa “ . Decidido en principio a proseguir su camino
hasta la taberna del final de la calle , apenas dio dos pasos cuando retrocedió volviendo a su punto de partida
. Tras tocar a la puerta una de las chicas de servicio le reconoció al abrir
y le hizo pasar a la cocina . No
distarían más de cinco minutos
cuando una de las habitantes habituales de la misma apareciera
sorprendida .
·
ANNA : ¡ Tú!
El
iniciático sorbo de té se vio interrumpido por la imagen de la que parecía
haber dejado de ser una coqueta chiquilla de pelo rojizo para dejar paso a una
mujer de piel blanca y mirada nada
ingenua . Su cuerpo , maduro ahora ,
dejaba vislumbrar curvas no formadas
según sus propios recuerdos y
sólo con la voluptuosidad de la que
disfrutaba comenzó a sentir lástima del lugar en el que se encontraba .
Sin salir de
su asombro , se sirvió una taza de té y se sentó donde siempre , aunque esta
vez conservando las formas de una auténtica señorita de buenas maneras y
discreción absoluta . Sus manos , crecidas y cuidadas , con sus dedos largos y
delicados , daban a entender que no habría tenido mala vida a priori . Sin
señas en el rostro salvo las de su propia gesticulación , sus ojos claros , sin embargo , parecían ser
portadores de una inmensa tristeza en el fondo .
·
EDWARD: Me alegro de verte .
Con sus ojos
fijos hacia un punto indeterminado de la
pared que tenía en frente , cogía la taza aferrándose a ella mientras intentaba
beber aunque su garganta casi le
impidiese tragar .
·
ANNA : No creí que te atrevieses a bajar del barco esta vez . Te
vi ayer , por la ventana del segundo piso
- aseguró mientras intentaba beber un nuevo sorbo - pensé que entrarías . – Oyendo el sonido de su
estómago , se incorporó para prepararle algo – Será mejor que te haga algo que puedas comer , no tengo ganas de
tener que atender a un desfallecido .
Huevos , dos
salchichas y dos hogazas grandes de pan
era todo de lo que podía disponer y el rostro de felicidad del invitado
sorpresa le hizo comenzar a degustarlo
con plena satisfacción nada más servírselo .
·
ANNA : Ya veo que venías con hambre .
Finalmente
una sonrisa de complacencia suya fue todo lo que él necesitó para entender que
el muro podría haberse derribado.
·
EDWARD : Gracias .
Sirviéndole
más té, dejó la tetera encima de la mesa estirando su cuerpo prácticamente
delante suya para coger su taza , a lo que él la ayudó acercándosela .
Los años sí
habían pasado pero no así sus intenciones para quién se había convertido en un
objetivo desde que lo viera en la barra
del piso superior .
·
ANNA : ¿Gracias ? ¿Eso es todo lo que vas a decir después de tantos años ?
Mientras él
continuaba comiendo , sintió el apoyo de
una mano en su hombro la cual apretaba con fuerza mientras se deslizaba , una y
otra vez , en idas y venidas continuas , hacia su cuello, deleitándose.
·
EDWARD: ¿Qué quieres que
diga ?
Con una de
sus finas manos retuvo la mano que
portaba el tenedor acercándole el rostro
a la altura del suyo .
·
ANNA : Ya no soy una niña
Edward.
Percatándose
de sus labios entre abiertos y con un mensaje claro , volvió a mirarla a los
ojos .
·
EDWARD: Me he dado cuenta .
Un nuevo
acercamiento de sus labios sonrosados ,
humedecidos adrede delante suya , llamaron de nuevo la atención del visitante .
·
ANNA : ¿Y bien ? ¿Crees que ahora podrías reconsiderar tus
principios sobre el respeto y la
satisfacción ?
Un nuevo
acercamiento por su parte , casi imperceptible , convirtieron su respiración en
parte de la de él . Apenas unos pocos centímetros para apreciar su pelo rojizo
con nítida claridad y su hermoso rostro de mujer cuyos sentimientos e intenciones, definitivamente , no habían cambiado . Ahora
sabía lo que quería y cuando y era precisamente aquella seguridad la que le
desmontaba de toda posible excusa .
·
ANNA: Sé lo que una larga estancia en el mar hace de un hombre –
aquella voz susurrante , su aliento y su perfume imbuido por toda su cara – Sé de sus ansias y
necesidades , ya lo he visto muchas veces.
– Su mano abandonó el hombro con
determinación para reaparecer en su muslo
cerca de la ingle - Sé que lo
estás deseando , puedo leerlo en tus ojos . Déjame darte la bienvenida que
mereces .
Y la pequeña
distancia que separaba ambas bocas desapareció por un beso en el que ella tomaba
la totalidad de la iniciativa . Una dulzura inmensa por parte de la mujer que
la alegrase en un principio al comprobar
la correspondencia en su recepción sólo truncada cuando una pregunta por
parte de él la retuviese .
·
EDWARD: ¿Y Elena ?
Apretando
sus mandíbulas con fuerza , mientras
sentía que sus ojos se humedecían , una rabia creciente se
apoderaba de ella y la más fina de las ironías se apoderaba de
su personalidad , de su voz , de sus gestos e incluso de aquella estancia .
·
ANNA : ¿En serio ? – Cogiéndole una de sus manos le hizo
aprisionar uno de sus pechos para su sorpresa - ¿Vas a decirme en serio que no
sientes nada o es qué quieres que lo compruebe ? – Y soltándosela se apoderó de su genitales con fuerza – Al menos
una parte de ti parece tenerlo más claro
.
·
EDWARD: Anna …
Una mirada
de despecho e incomprensión que nunca podría hacer desaparecer fue lo que vio
antes de que Anna se incorporase y le diese la espalda apoyada el fregadero .
·
EDWARD : Nunca entendiste lo que te dije pese a tu madurez
entonces . No se trataba de tu edad ni
de mis escrúpulos porque sólo fueras una
niña metida en un mundo que no le
correspondía . Cuando te hablaba de respeto me refería a ti como persona , algo
que quizás te cueste aún más entender aquí metida , pero yo no soy como los
demás .
·
ANNA : Eso ya lo sé . En realidad …..siempre lo he sabido , por
eso jamás te vi como a los demás . Ha
pasado mucho tiempo y durante todos estos años es mi cuerpo el que ha cambiado
, no mi forma de pensar o de sentir .
Escuchándole
levantase de la silla y acercarse , un gesto suyo le hizo detenerse .
·
ANNA : Para ti sólo fui una cría que te confesaba algo
infantil , para mí te abría mi corazón
y te lo entregaba como a nadie
porque nadie lo ha merecido más y
pese al tiempo que ha transcurrido esos sentimientos no han cambiado , al
menos por parte mía , pero ya veo que ello no te basta . ¿Respeto?
¿De qué me sirve el respeto que dices profesarme si no puedes
demostrármelo ?
Escuchando
su voz , dolida y llena de resentimiento ,
se acercó a ella sin importarle nada cual fuera el rechazo que recibiera
de nuevo por su parte . En cuanto Anna
sintió sus manos en los hombros se revolvió sobre sí misma para enfrentarse a
él , cara a cara , mientras Edward
trataba de retenerla intentando evitar que se hiciese daño .
·
EDWARD: ¡ Quieres calmarte !
·
ANNA : ¡ Suéltame !
Pero el
forcejeo sólo incrementaba la sensación de impotencia de ella y la fuerza que
él tenía que ejercer para retenerle las manos .
·
EDWARD : ¡Dios Anna !
¡Jamás he querido hacerte daño !
·
ANNA : ¡ Nunca debiste haber entrado aquella noche , jamás debí
haberme fijado en ti !
Con su rostro
húmedo por las lágrimas y
enrojecido por el esfuerzo , el cansancio y su
estado de ánimo hacían mella en sus intentos por que la soltase ,
derrumbándose finalmente en el suelo de madera , sostenida por él .
·
EDWARD: Mi pequeña y dulce Anna .
Apoyando su mejilla en su cabello , trató de
relajarla sentado junto a ella , sintiéndose culpable por algo que no había podido
evitar y que jamás imaginó , un juego de una chiquilla , inocente como ella
misma , que fue capaz de retener entonces
o al menos eso creía y que ahora
, como mujer , se manifestaba en toda su gloria , sin inocencia , a cara
descubierta .
·
EDWARD : Jamás hubiera querido hacerte daño y menos de esta forma
. Es tu imagen de chiquilla pecosa y de
pelo rojo lo que me llevé cuando me fui de aquí y es … a esa misma chiquilla a la que ahora , en el cuerpo
de una mujer , continuó viendo . Te cogí
aprecio entonces por lo que significabas aquí dentro , por lo que eras capaz
sin saberlo y ese sentimiento no ha cambiado pese…. – Aún llorosa y con la voz
baja , entrecortada , le interrumpió - .
·
ANNA : ¿Pese a haberme convertido en una mujer completa , deseada , adulta y con mis
instintos aún más claros si cabe ? – Sin
secar su rostro , la rabia la hizo incorporarse y alejarse de él - ¿Sabes cuál es el problema de tu
planteamiento Edward ? Tú no eres mujer
ni jamás llegarás a saber realmente lo que es serlo en un mundo como
este o ni siquiera en esta ciudad . Este
mundo está hecho por hombres y para hombres y ellos son los que nos enseñan ,
sin saberlo , como pobres ignorantes , cuáles armas debemos aprender a utilizar
para tener algo de poder en una sociedad que nos oculta salvo cuando se trata
de sábanas o de devorar lo que las
esposas os niegan . Resulta mezquino que en un mundo así sólo seáis peones en
un tablero equivocado , manejados por
vuestros instintos , utilizando vuestro concepto de respeto con la misma facilidad y sin sentido con la
que abrís las piernas de una mujer para meteros dentro . Creía que eras
diferente a los demás pero no es cierto . Ambicionas lo mismo que los comunes
mortales , demostrar tu poder a través
de una buena entrepierna en el agujero
equivocado , sin importar el qué dirán o lo que pase porque al menos , tu
“amiguito “ y su dueño estarán plenamente satisfechos .
Palabras llenas de resentimiento natural que
no esperaba y en donde sentía que algo
especial se rompía .
·
EDWARD: Anna , no me
conoces , no sabes nada más de mí que lo que has oído hablar durante años a
los tipos del puerto y a los clientes que
vinieran aquí … - Volvió a interrumpirle
enfurecida –
·
ANNA : ¡Te equivocas una vez más ! ¡Sé más de ti que cualquiera porque ninguno ha visto lo que he visto yo cuando te ha
mirado a los ojos !
·
EDWARD : ¿En serio ?¿Y qué crees que has visto ?
·
ANNA : Soledad , voluntaria . Un sentimiento de tristeza interior
y creencia de que no puedes entregarte a nadie por entero , una huida
permanente de ti mismo y de tu pasado .
No permites que nadie se acerque a ti hasta ese punto para que no desvele tu fragilidad porque sentir como el hombre que realmente
eres te hace sentir débil .
Su rostro fue cambiando progresivamente . Con
cada palabra dicha se sentía cada vez más desnudo , más descubierto . Aquella
mujer que tenía delante , siendo una chiquilla , fue capaz de desvelar en
silencio su propia vulnerabilidad y eso le desarmaba .
·
ANNA : ¿Quieres que continué o ya te es suficiente con eso ?
Caminando hacia ella , le vio mirarla
como nunca lo había hecho . Por una vez , el hombre que tenía delante en nada
se parecía a aquel que creía conocer , atemorizándola .
·
EDWARD: Tenías razón , te has vuelto una mujer y como tal no
distas de ser más que otra manipuladora .
Al entrar te he hecho una sola
pregunta y no me has respondido .
Aferrada a la mesa , cerca de los cuchillos
por si pudiera necesitarlos , ladeo ligeramente su cabeza para asegurar la
distancia , detalle que él percibió .
·
EDWARD : No van a hacerte falta , al menos de momento . – Se
sonrió - ¿Así que también has oído esa
otra parte no tan agradable de mí? Vaya…… - Viendo su forma agresiva de
aferrarse a la mesa , observó su rostro desencajarse – Estoy seguro de que ahora agradecerás mi concepto de
respeto , ese que tanto despreciabas hace un rato , así que porque no aliviamos
toda esta tensión y me facilitas lo que he venido a buscar para que así puedas relajarte .
·
ANNA : A ella ya no la vas a encontrar más aquí, ha logrado
mejorar su estatus . Está inmersa en los preparativos de una boda muy
beneficiosa . Hace semanas que no aparece .
·
EDWARD: ¿Una boda ? – Preguntó extrañado - ¿Un cliente tal vez ?
·
ANNA : Uno muy especial con gustos … digamos exquisitos – Aquella fina y desagradable ironía de la que gustaba hacer
gala volvía a hacer acto de aparición - . Se celebrará hoy , cerca del mediodía y
estoy segura de que se prorrogará hasta bien entrada la madrugada . ¡Estaba tan
feliz …….!
Edward , preocupado , continuó preguntándole
.
·
EDWARD : ¿Y la niña ?
·
ANNA : ¿La niña ? ¿Qué niña ? – pensativa , recayó en la cuenta
de quién se trataba - ¡ Ah , la niña , Victoria ! pero de quién
te crees que estoy hablando . La boda que Elena estaba preparando es la de su
hija .
Un halo de frío intenso recorrió su cuerpo . No
debía ser más que una cría y su madre la
entregaba a un desconocido como forma de cambio . A un cliente suyo. Confuso , aún la voz de Anna resonaba de forma
continua , mientras él sólo era capaz de escucharla como si viniese de
lejos , hasta que escuchó su nombre .
·
ANNA : Incluso la presentó en sociedad en un baile que celebraba el viejo Ashley . Curiosa
las vueltas que da esta maldita vida , te la pasas luchando para sacarla de esto y al final se la acabas entregando al animal
de Larsen .
Pálido y descompuesto , salió sin despedirse
ni mirar atrás , en busca de un transporte que pudiera llevarle cerca de la
casa donde se celebraba la ceremonia. Enfurecido cual diablo que llevase a las
almas por el camino , al no conseguir nada ni a nadie , se puso en marcha campo
a través , por los caminos rurales que tan bien conocía y en más de una ocasión
había circundado hasta llegar , horas
después , con la noche encima , hasta la propiedad .
Apenas quedaban unos pocos invitados en la casa mientras el
resto iba saliendo en sus respectivos carruajes , sin embargo , la casa
permanecía tan iluminada como si apenas la fiesta acabase de comenzar . Una vez
logró estar cerca de la casa la
circundó con precaución para no ser visto hasta llegar a la cocina .
Colándose a hurtadillas en la susodicha estancia , tras
comprobar que no había nadie se adentró. Aún se escuchaban algunas voces
disonantes y música que llegaba
distorsionada . En la mesa un pastel con un aspecto radiante y sabroso llamó su atención . Acercó su
nariz lo suficiente como para saber que estaba recién hecho , mientras el aroma
a zanahoria y calabaza se adentraba en él
trayéndole recuerdos de su infancia , abstrayéndole de cualquier otra
intromisión aunque sólo fuera por unos breves instantes .
·
SRA. HARRISON : Sigues siendo un temerario .
Aquella voz familiar le hizo sonreírse y al darse la vuelta y verla en la puerta ,
con su aspecto regordete y bonachón , no
pudo evitar sonreírse mientras se le acercaba para abrazarla con toda la fuerza de que era capaz .
·
SRA. HARRISON : ¡Ay Suéltame camelador , no me dejas respirar !
No había perdido su aspecto entrañable y
dulce pese a los rastros del tiempo en
su cara o en lo apagado de sus ojos . En
su interior sabía que ella se alegraba tanto de verle a él como él mismo de
tenerla delante , aunque no lo expresase
de forma eufórica o tan abierta .
·
SRA. HARRISON : Siéntate ahí – le señaló una de las sillas situadas en frente de la
puerta – te serviré una taza de té bien
caliente y un trozo de esa tarta que a punto estabas de asaltar .
En silencio , observándola , todos los males
parecieron desaparecer . Se sentía muy a gusto en su compañía de nuevo ,
después de tanto tiempo , y los olores y sabores de antaño casi le hicieron
olvidar lo que le traía de nuevo allí .
·
SRA. HARRISON : Está en la casa . Si te ve aquí ... – Cogiéndola
la mano con la que le sostenía el plato de tarta y mirándola a los ojos , la interrumpió -
·
EDWARD: Lo sé. Lo sé .
Pinchando el dulce con un tenedor , se
dispuso a saborear lentamente un jugoso y considerable pedazo de aquel sutil
manjar .
·
SRA. HARRISON : ¿Qué sucede
?
Mientras masticaba , le gesticulaba a la
anciana no entender qué quería decirle .
·
SRA. HARRISON : ¿En serio pretendes jugar a este juego conmigo ?Tú
no vendrías hasta aquí estando él si no quisieras algo y conociéndote ,debe ser algo muy valioso .
Con el último pedazo de trata en el tenedor ,
pensativo y con el sabor del resto aún
en su paladar , lo depositó en el plato
.
·
EDWARD: No sabría ni por dónde
empezar .
·
SRA. HARRISON : Pues será mejor que te des prisa porque la
celebración no tardará en terminar y yo tendré que ausentarme para comenzar a
recoger . La pobre … - asumió con nostalgia
- No tendría más edad que ella cuando me casaron , claro que mi entrega no vino precedida de mejor vida que la que
tengo , aunque creo que dadas las circunstancias tampoco puedo quejarme , pero con él …..
Conforme el silencio se hacía más prominente
en la casa , nada hacía presagiar lo que
habría de romperlo a continuación. Gritos desaforados de un borracho y los de una
voz femenina suplicante dispuesta a ocultarlos
. Habiéndolo escuchado , Edward se
levantó apresuradamente para alcanzar la
puerta pero la vieja cocinera se interpuso entre él y
la salida .
·
SRA. HARRISON : ¿Te has olvidado ya de lo que es capaz de hacer y
más en su casa ? Si intervienes ahora nadie la volverá a ver y te aseguro que a nadie le
importe lo que le pase , salvo a quién tiene que recoger los pedazos y me temo que eso me corresponderá a mí. ¡ Vuelve
a sentarte !
Alterado , no parecía dispuesto a obedecer .
·
SRA . HARRISON : ¡He dicho que te sientes Edward ! Haz caso a tu madre por una maldita vez .
Sin atreverse a contradecirla , visiblemente
nervioso y con sus oídos pendientes del
sonido externo , trató de hacer lo que la mujer le dijo , pero conforme más se acercaba de nuevo a la silla nuevos
golpes de puertas cerrarse bruscamente y objetos rotos al caer al suelo ,
combinados con las vociferaciones de un
borracho cada vez más agresivo al
que parecía hacérsele más largo ese maldito camino hacia su destino habitual de satisfacción , conformaban
una espera odiosa que lo embravecía hasta límites insospechados al
conocerle bien , por desgracia . Un individuo con una falsa reputación de gran hombre en
todos los ámbitos sociales , al que jamás
importó lo que hablaran de él, conocedor de los favores debidos por los
cuales jamás nadie se atrevería a
cuestionarle .
Aún habiendo cerrado la puerta de la cocina ,
algunos sonidos chirriantes parecían escabullirse
de su centro de producción . Agarrando
con fuerza la taza y ante la desesperanza que él mismo manifestaba , cuando el
silencio sí pareció asentarse por fin , ella apenas abrió la puerta de la
cocina .
·
SRA. HARRISON : Quédate aquí
.
Le dijo a un Edward al que le costaba
resistir sus ganas por salir de aquella habitación . Viéndola regresar , su
rostro desencajado hizo que intentase salir de nuevo siendo impedido por el cuerpo de su madre .
·
SRA . HARRISON : Acaba de
marcharse . Ha dejado la puerta abierta . -
la empujó para intentar salir mientras ella se agarraba con fuerza en el
marco de la puerta - Escúchame bien Edward, sea lo que sea lo
que veas ahí dentro nunca olvides que es
su esposa .
Con la mano sobre uno de sus brazos la apartó corriendo hasta la habitación más
privada de la casa , su particular cuarto de juegos y torturas que osaba utilizar sólo cuando estimaba que la persona que la ocupase lo merecía . Lo que para él
suponía un premio para quién le otorgaba la mayor y más morbosa de las satisfacciones , conllevaba una suerte de castigos crueles y
daños intencionalmente propiciados con una huella imborrable en cada milímetro de
piel .
Dos semanas de gracia era el tiempo de que
disponía antes de que todo volviese a la normalidad , a la rutina , con todas
sus consecuencias . Dos semanas para asegurarse de que se encontraría mejor , aunque
tuviera que volvérsela a entregar .
Dos semanas durante las cuales apenas
hubieron de cruzarse palabras , en el que la piel herida y mancillada recobraba su tono sonrosado una vez las
heridas curaban y los moretones iban desapareciendo . Dos semanas que fueron
mucho más en el tiempo , que fueron meses
e incluso años , en los que la labor de curación proseguiría , aunque en
menor medida al acostumbrase ella a ser una esposa sumisa y complaciente a la
que se le rebajase las cotas de dolor evidente . Meses en los que la soledad y el encierro en
aquella casa suponían peor tropelía que la
que su cuerpo pudiera haber sufrido . Meses convertidos en años en las que Edward , su ángel de la guarda ,
cuidó de ella siempre que lograba escabullirse sin ser visto , aun con él en el
interior de la casa.
Años de silencio e infinitas miradas de agradecimiento
mutuo con el beneplácito silencioso de una
madre preocupada por ambos que un día decidió prepararle algo distinto para
almorzar. Cuando su hijo llegó a la casa , nada más entrar , vio en la bandeja un pedazo de tarta y a su lado lo que quedaba de la misma , de
zanahoria y calabaza .
·
EDWARD : Vaya , nunca pensé que nuestro secreto familiar fuera a
compartirse .
·
SRA. HARRISON : Tiene tanto derecho como tú , especialmente hoy , que
es su cumpleaños y mucho más después de
anoche .
Su hijo no pudo evitar su rostro de sorpresa
.
·
EDWARD : ¿Volvió a tocarla ? Sí aún se estaba recuperando ..
Con ambas manos cogiendo su rostro le hizo
mirarle .
·
SRA. HARRISON : Recuerda lo que te dije una vez Edward, ella es
propiedad suya y aunque no nos parezca
justo , a nadie le importa lo que piensen aquellos que sólo nos convertimos en testigos
mudos de cuanto nos rodea . Tú eres su ángel de la guarda particular y cada instante que estés con ella la hace más
fuerte , pero jamás podrá ser tuya - le
obligó a bajar la frente para poder darle un beso – y ahora llévale la
bandeja y asegúrate que se lo come todo
.
Con la bandeja entre las manos fue subiendo
aquellas escaleras como en tantas otras ocasiones, al abrir la puerta de su
habitación la escasa luz que se adentraba por la ventana sólo dejaba ver el contorno
tapado por las sábanas de un cuerpo encima de la cama .
Depositó la bandeja en los pies y corrió las altas
cortinas abriendo las ventanas de par en par para que el sol primaveral entrase
a raudales y al girarse la vio en posición
fetal , con las manos sosteniendo su cabeza , mirándole .
Con mucho cuidado la ayudó a sentarse . Mostrando
dolor , intentó que apoyase la espalda sobre las almohadas que le había dispuesto
y le aseguró la bandeja estando pendiente de ella . Al coger la cuchara para
tomar la sopa , la manga del camisón se retrotrajo sobre el antebrazo dejando a
la vista las señas sangrantes y
amoratadas de una soga en la muñeca . Al percatarse de que él las había visto ,
trató de ocultarlas sin demasiado éxito .
·
VICTORIA : Deberías estar acostumbrado .
·
EDWARD: A esto no puede acostumbrarse nadie que se considere ser
humano .
Recalando en el trozo de pastel , extrañada
por la incorporación , le preguntó .
·
VICTORIA : ¿Y eso?
·
EDWARD : La Sra. Harrison ha hecho una de sus mayores delicias
culinarias , tarta de zanahoria y calabaza , dice que es para celebrar tu
cumpleaños .
·
VICTORIA : Mi cumpleaños . –
Pensativa , trató de recordar algo – Hoy hace cuatro años desde que me hicieran el regalo más
inolvidable de mi vida .
Dejando la comida a medio terminar , con aparente desgana por el disgusto , trató
de incorporarse con mucha dificultad al encontrarse muy débil .
·
VICTORIA : Aún tengo su putrefacto olor en mi piel . Necesito
tomar un baño .
·
EDWARD : - Mientras se dirigía hacia la puerta - Le diré a la Sra.
Harrison que lo disponga todo .
·
VICTORIA : La Sra. Harrison dejó todo listo antes de que vinieras .
Ayúdame … Por favor .
Tratando de ayudarla a incorporarse ,
Victoria logró sentarse en el borde de la cama respirando hondo antes de que la
ayudase a levantarse . No sin dificultad , una vez conseguido , con pasos lentos
, casi programados , cargándola por la
cintura mientras ella se ayudaba apoyándose en uno de sus hombros , llegaron
hasta la habitación de al lado que hacía las labores de cuarto de aseo . La
bañera llena de humeante agua caliente se encontraba tapada con sábanas para
que conservase aún más el calor y algunas sábanas fueron dispuestas en el suelo a efectos de que
no se resbalase. Sentada por fin en un pequeño banco de madera , visiblemente
cansada , trató de que el resuello le volviese .
Observándola con absoluta delicadeza , Edward
, que la había visto crecer durante todos estos años , seguía conservando en la
memoria aquella fragilidad implícita del principio , la que viera en la cría de
apenas ocho o nueve años que encontró un día en los muelles .
·
EDWARD: Será mejor que ahora sí la avise , volveré cuando haya
terminado .
Aquella especie de huida a tiempo fue retenida
cuando sintió que su mano la aprisionaba ella , reteniéndole .
·
VICTORIA : No la quiero a ella .
Una presión comenzó empujar su pecho hasta
casi hacerle irrespirable el aire . Lo que en principio fue una retención
obligada y con fuerza se convirtió en el mirar de ella hacia su mano , acariciándola
en cada seña , en cada una de sus marcas , en cada pequeña cicatriz que la poblase
.
·
VICTORIA : Estas manos han curado mis heridas , tratado mis yagas
, acariciado mi piel por simple regocijo para tranquilizarme o , simplemente ,
mostrarme un poco de ternura .
Alzo la cabeza correspondiéndole él de la
misma forma .
·
VICTORIA : Estos ojos – y con sus manos hubo cerrado sus párpados
con cuidado - han visto lo que el
instinto del hombre puede hacer no habiendo un solo centímetro de desnudez que
no conozcas .- Liberándolos - . No la quiero a ella Edward, te quiero a ti .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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