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| CRED EDIT APCL73 |
Apenas comenzaban a aparecer los primeros rayos de sol y sus
ojos se abrían. Boca abajo en la cama respiró hondo antes de girar su cabeza hacia
la mesilla de noche del otro lado . Por encima de las frías sábanas vacías y
sin deshacer , sus ojos continuaron el
recorrido pretendido hasta la fotografía de ambos , la que lograron que un
local les sacase durante su viaje de novios a Tahití .
La leve sonrisa
complaciente se tornó en tristeza al recordar la despedida , bronca , sin que
ninguno de los dos se escuchase lo suficiente
y por un motivo que ya se creía hablado desde el principio .
Y esa mañana , tal
como sucedería desde hace poco más de cinco años , la misma pregunta volvería a
sobrevolar su cabeza : ¿Por qué?
Con el silencio de la
casa como telón de fondo se levantó cogió
la bata colgada en la puerta del cuarto de baño sin saber si el frío que sentía
era ambiental o producto de cierta sensación de malestar con el que ya se había
acostado la noche anterior .
Se dirigió a la cocina
, abrió el armario de la loza y vio su taza.
Negándose a volver a su maldito bucle personal , cogió la suya y se dispuso a servirse una taza
de café bebiéndolo mientras miraba a
través de la ventana .
Era muy temprano ,
quizás demasiado como para que ni un solo habitante humano fuese visto
deambular por las calles de la urbanización
pero , como siempre , con las primeras luces del alba surgían los runner más madrugadores y los paseadores de
perros más intempestivos . Lo que a buen seguro no era ni habitual ni normal es
que la siguiente imagen que vio se produjese a esas horas .
Debió haber sucedido
durante la noche o quizás en la madrugada . Una confirmación rápida , quizás
sin nada que poder identificar . Posiblemente un entrenamiento o …
Muchas veces tuvo que
vivir esa misma escena e incluso
protagonizarla . Un coche que se detiene justo en el camino de acceso a una de
las viviendas , dos personas en su
interior que acaban descendiendo , vestidas de uniforme , portando una de ellas un sobre . Gesto serio , casi cabizbajo pero
determinante . Un acercamiento a la puerta y un timbre . A ella también le tocó bajar del coche y
portar el sobre. En ocasiones se trataba de conocidos e incluso compañeros con
los cuales coincidió en alguna misión, en otras , un joven , un marido , un padre
desconocidos fallecido en acto de servicio .
¿Qué hacer o qué decir
cuando te enfrentas a algo así y no eres
capaz de imaginar la reacción de quién recibe las noticias que portas ? ¿Cómo
tratar de consolar a alguien a quién le estás diciendo que no volverá a ver al
que posiblemente fuera el ser que más quiso en este mundo ? Nadie te prepara
para eso , ni para afrontar la desoladora imagen que encuentras detrás de una
de esas puertas . Sólo te entregan el despacho
y recibes la orden junto con la dirección de entrega .
En el ejército nunca
se hablaba de la muerte , siempre
resultaba más fácil hacerlo de los desaparecidos quizás como símbolo de una esperanza , falsa
, pero esperanza al fin y al cabo . La
muerte simplemente estaba presente como
la placentera compañera pendiente que te cubría la espalda para darte el último
saludo pero ni tan siquiera tal bucólica
imagen era propiciada por los superiores , dependía de cada uno , en combate o
no , ponerle rostro y forma y atesorarla
como cada uno considerase .
Aquellos hombres no
volvieron a salir , incluso podría jurarse que uno de ellos tuvo que ser el que
cerrase la puerta . Continuar viviendo en la urbanización nunca pareció lo más prudente ni recomendable , pero su graduación,
carrera y mantenerse aún en activo
colaborando de forma directa con
Inteligencia otorgaban ciertos privilegios .
Con ella nunca fue así
. Nunca hubo un coche , ni militares que descendieran de él ni un toque al
timbre . Ella nunca tuvo que escuchar de forma solemne tales palabras , el mensaje preparado para la ocasión , siempre
el mismo en todas las circunstancias culminado por una puesta a disposición
total por parte del ejército y la comunicación del traslado del cuerpo y los
preparativos de las honras fúnebres según la estricta normativa y costumbres
castrenses . No, lo de ella fue mucho
más íntimo aunque las palabras doliesen mucho más si cabe da quién las emitía .
Ciertamente nadie
prepara a un soldado para dar la peor de las noticias ni para asumir , en la conciencia , que
aunque se trate de empatizar con el familiar y trates de ponerte en su lugar ,
jamás debes llevarte ese sentimiento a casa , que debes abandonarlo en la
puerta de su casa nada más salir o de lo contrario te irá consumiendo como las
llamas consumen en una hoguera .
¿Cuántos son
demasiados uno , dos , trescientos quizás ?
¿Cuál es el número idóneo para dejar de sentirte culpable por algo que
no has hecho , para comenzar a pensar que sólo son personas a las que tienes en
frente durante un rato y que ya no volverás a ver más ? ¿Cuándo un soldado deja
de sentir como persona para convertirse en una máquina uniformada con
sobredosis de responsabilidad en función del puesto que se ostenta pero al que los sentimientos jamás deben nublar su juicio ni su capacidad
de discernimiento y decisión ? Por desgracia , todas estas preguntas que
siempre permanecían en su mente y que volvían de vez en cuando continuaban sin
obtener respuesta porque en el fondo se trata de que cada uno decida cuando y
como debe responderlas y en su caso ,
aún no había llegado el momento .
Su ímpetu militar no
le vino por genética de hecho éste le causó más de un problema familiar ,
especialmente de imposición paterna , condicionada por un padre autoritario
miembro de la Cámara de los Lores que había dedicado parte de su vida a
confeccionar el esquema idóneo por el que toda su familia , presente y futura ,
debía regirse . Un esquema que en lo que respecta a ella , sin saber aún el
sexo de la que resultaría el único vástago habido en el matrimonio , venía
determinado por su inclusión en los mejores internados británicos desde corta
edad , los mejores y más afamados institutos de educación secundaria y , por
supuesto , Cambridge a fin de que su
buen nombre estuviese representado en la letrada brillante que se esperaba de
ella .
De nada servían las
palabras para intentar cambiarle de opinión ni las múltiples advertencias por
parte de su esposa sobre la posibilidad cierta de que acabase marchándose de
casa tarde o temprano si no cedía , pero su cabezonería y orgullo nunca se lo
permitieron y nada más acabar los
estudios preparatorios de ingreso en la Universidad , una brumosa y fría mañana
, una escueta nota dirigida a su madre ,
en la mesa de la cocina , fue toda la comunicación y despedida que se recibió
en esa casa .
Nadie pudo hacerla
desistir de su deseo firme de entrar en las fuerzas especiales (SAS ), ni siquiera aquellos que ,
conociéndola y perteneciendo a su círculo
más cercano , le cuestionaban su capacidad o fuerza para poder superar con
éxito las durísimas pruebas de acceso y los años de rígido compromiso
contractual que algo así comportaba o
las cifras ciertas de que el noventa por
ciento de los aspirantes abandonaban antes de terminar su formación y que el
número de mujeres no era precisamente destacable .
Su tesón y su empeño
fue lo que provocó que todas las pruebas y entrenamientos consiguieran el mejor
resultado , desde la coordinación y levantamiento de campamentos hasta el manejo de explosivos o aquellos en
los que se debía mantener oculto evitando ser descubierto como método de
supervivencia .
Mostrando altas dotes
para el liderazgo de cuadrillas
, pronto los comentarios sobre sus actuaciones destacadas y gran
camaradería llegaron hasta el oído de uno de sus superiores en el
acuartelamiento central de Northwood, en
Hertfordshire. Tras solicitar éste le fuese suministrado su expediente y
estudiarlo concienzudamente , sus más que exquisitos resultados en las pruebas
físicas y de conocimiento se vieron
solapadas por los mostrados durante los simulacros hiperrealistas de ataques
terroristas y descifrado de códigos y mensajes
encriptados .
Toda aquella
información provocó la curiosidad del alto mando militar , el Mayor Craig
Blackwood , ordenando se incorporase ,
bajo su exclusivo mando , a la misión en activo que su subunidad llevaría a cabo en Iraq durante los
siguientes cuatro meses .
En teoría se suponía
que aún no estaba preparada para entrar en acción , que requería cierta
supervisión final y que le faltaban
algunos meses pero auqneu todo aquello le extrañase sobremanera , las órdenes
eran órdenes y debían obedecerse . Con
bombardeos continuos y mucha falta de sueño
durante el tiempo de permanencia
en la zona y entre diversas incursiones
, desactivó bombas e llevó a cabo
incursiones sorpresa , pero no pasaría mucho
tiempo hasta que se le asignase a la
parte estratégica de la misión .
Cada movimiento suyo ,
cada escrito , cada posible simulación , era seguido muy de cerca , sin ella
saberlo , tanto de forma directa y presencial como a través de soldados que le informaban , por la única persona que
nunca se había atrevido a cuestionarla y que quizás pudiera haber visto en ella un potencial en el que nadie más había recalado .
La noche antes del día
de regreso a Inglaterra , el Mayor Blackwood
envío una orden para hacerla personarse en su despacho. Nada más
escuchar su nombre algo se removió en su interior . El más alto mando de la unidad de la que
formaba parte y del que tanto había oído
hablar la llamaba a su presencia . Recolocándose el uniforme con perfección casi
enfermiza y tratando de disimular sus más que notables nervios , no tardaría
mucho en hacer que la anunciasen y , tras escucharse una voz contundente dar el
consentimiento , adentrarse en aquel despacho con la imponente figura del superior que con la cabeza
gacha revisaba una documentación antes
de atenderla .
Cerrando la carpeta y
depositándola a un lado suyo , el Mayor Blackwood le ordenó que se sentase . En
silencio y tratando de tranquilizarse con sus manos entrelazadas con fuerza ,
los más que intimidantes ojos de aquel hombre de barba poblada pero
exquisitamente recortada se le clavaron atravesándola .
-
¿Qué
es lo que pretende demostrar ?
Desubicada por tal
pregunta , mostró un gesto involuntario de no entender bien su intención con
ella , a lo que aquel hombre de casi dos metros de altura y echuras más propias
de las fuerzas de contención policial se incorporó de la silla y deambuló por la estancia.
-
Con
un apellido así y teniendo en cuenta quién es su padre y lo que representa ,
para un soldado como yo se me hace difícil saber qué es lo que pretendía
demostrar o a quién y más aún que no la hiciera desistir .
¿Pretender demostrar
? En realidad nunca se había planteado
que enfrentarse a su padre y abandonar su propia casa tuviera por motivación
tener que demostrar nada a nadie , ni a sí misma , de ahí la ausencia de una
respuesta algo que a él no le sorprendía
pero tampoco le saciaba su necesidad de saber .
-
Descendiente
del afamado físico y matemático irlandés Lord Kelvin , Orden del Mérito del
Reino Unido , Caballero de la Gran Cruz de la Real Orden Victoriana , miembro destacado del Consejo Privado del
Reino Unido y por tanto de su Majestad y
Miembro de la Royal Society como no
podía ser de otro modo . Nieta e hija de las dos siguientes generaciones de
lores Kelvin , el último por cierto , miembro más que notable de la Cámara
desde hace años . – Con aquel hombre de
pie , a un lateral de ella , firme y
digno , con sus manos a la espalda , recitando toda su biografía y méritos
varios , apenas se permitió respirar
para no moverse ni un ápice ni
desviar su central atención de un concreto punto en la pared que tenía justo en
frente - Coeficiente intelectual de un
más que destacable ciento sesenta a juicio de sus superiores demuestra tener
una sangre fría poco habitual y rápido control de situaciones de riesgo . Tengo entendido que la estrategia empleada
en los últimos ataques - girando su cuerpo hacia ella para
dirigírsele de forma directa – ha sido
plan suyo y que la motivación principal para llevarlos a cabo así y no de otra forma se debía al número de bajas civiles , notablemente reducida al parecer.
-
Sí
Señor . – Respondió con contundencia y seguridad -.
-
¿Y de dónde partió su planteamiento ?
-
Patrones
de comportamiento de la población civil
Señor .
En todos sus años de
carrera era la primera vez que oía que
se usase un estudio de la población civil para determinar ataques con escaso
número de bajas. Curioso , se acercó a
ella sentándose en el filo de la mesa ,
en frente suya.
-
¿Le
importaría explicarse ?
Se sentía vigilada y
mucho. Aquellos penetrantes ojos parecían conocerla bien o al menos esa fue la
sensación que le trasmitió . La mente más privilegiada del campamento y
uno de los hombres más condecorados del acuartelamiento mostraba interés por lo que ella pudiera
aportarle por lo que pese a los
nervios o a la incomodidad , en su interior operaba cierta sensación de
orgullo .
-
Sin
que nadie se diese cuenta , me he permitido hacer un estudio sobre los patrones
de comportamiento y costumbres habituales de los lugareños con una relación lo
más detallada posible en cuanto a horas , movimientos , reuniones sociales ,
horas de rezo … A lo largo de esos patrones
se observaban conductas fijas en
algunos de los días de la semana y horas de los mismos . Tras proponer los
ataques de advertencia , la elección de los lugares y del momento del día los estudios permitían reducir notablemente
las bajas o que estas fuesen sólo militares
Señor.
-
Pero
tengo entendido que pese a su asistencia a esas reuniones de coordinación nadie
le preguntó . –Mostraba un inusitado interés
curioso - ¿Cómo logró que la
tomarán en consideración ?
Con temor a que su
respuesta pudiera acarrearle una reprimenda , su tono de voz bajó
considerablemente al responderle .
-
La
introduje yo Señor – En ese instante , fue él quien mostró una visible extrañeza
por lo que parecía un acto de atrevimiento - .
-
Disculpe,
¿ le importaría repetírmelo ? Y si de paso alza la voz se lo agradecería .
-
Lo
lamento Señor , yo… - Visiblemente
nerviosa , la respuesta de él fue gesticularle para que prosiguiese -.
-
Con
todos los respetos Señor , allí llevaban casi media hora dando fríos datos
sobre supuestas destrucciones exitosas sin recalar en nada más ni darse cuenta de aquellos objetivos sólo
propiciarían resultados
infructuosos en cuanto a lo que se
pretendía y muchos titulares en la prensa internacional sobre la matanza
indiscriminada de civiles inocentes , así que cuando finalizó la reunión y el
capitán preguntó si alguien tenía algo más que decir yo aporté mis datos , me ordenaron las
comprobaciones sobre el mapa y se
introdujeron en la matriz de digitalización . Al final el ordenador corroboraba
lo que yo había expuesto .
Sumamente interesado
en su tenacidad , no pudo evitar sonreír ligeramente .
-
El
Capitán Hansen es un hombre muy difícil de convencer y normalmente odia que le
echen por el suelo sus concienzudas planificaciones, así que deduzco que pese a conocer sus
riesgos frente a él no le debieron parecer tan descabelladas sus
teorías cuando decidió introducirlas en
el simulador .
Sentándose de nuevo
en su asiento , extrajo una carpeta del
medio de una montaña ordenada que tenía
a su izquierda .
-
Sea
lo que sea lo que la ha traído hasta aquí , algún día le reiteraré la misma
pregunta , sólo espero que para ese entonces tenga la respuesta que busco
. Ya puede retirarse.
Y con la vista fija en
la documentación que acaba de disponerse delante , ella se puso en píe , se
cuadró y se dispuso a marchar cuando él
la detuvo apenas hubo dado tres pasos .
-
¡Kelvin
!
Se detuvo en seco y se
giró cuadrándose de nuevo .
-
¡Señor
!
-
“
Quien se atreve , gana “ ( Who dares wins ) , ese es el lema que reza en la
fachada del acuartelamiento y el que ha de regir en todos y cada uno de los
miembros que formamos parte de este cuerpo . No lo olvide .
Sin ser consciente de ello ni saberlo hasta
años más tarde , Blackwwod se había convertido en su mentor siendo incluso más exigente con ella de lo
que propiamente le correspondía no siendo su mando más inmediato .
Sin recibir
justificación alguna ni respuesta a preguntas que ella misma se hacía , por
orden del mayor , al final de su graduación , se la sometió a más interrogatorios que a nadie de los que
entrando a la vez que ella aún permanecían dentro , algunos de los cuales no
sólo eran supervisados por él si o que
se personaba para llevarlos a cabo . Técnicas de resistencia mental muy
agresivas que traspasaban las líneas de lo decoroso o razonable sin que él
encontrase oposición alguna en ella ni sintiese que quisiera tirar la toalla . Un único objetivo movía a aquel hombre a
someterla a todo aquel trato de forma continua durante las tres semanas
siguientes y ese objetivo le sería comunicado
en el mismo día en que personalmente recibiese del hombre que había
creído en ella su nuevo destino .
No prodigándose en
recepciones ni fiestas durante las sesiones de libranza aquella ocasión lo
merecía , encontrándose todos en un pub al que también solían acudir los
universitarios .
Solitaria pese al
bullicio y casi planteándose qué más habría detrás después de ese día , el
camarero le retiró el vaso vacío de la pinta que aún aguardaba entre sus manos
y se lo intercambió por otro lleno . Al
alzar la cabeza y volver a la realidad que ese camarero había provocado , éste
le hizo una señal con la cabeza dirigiéndose al final de la barra , hacia un
Blackwood sentado y que alzaba su jarra de cerveza para saludar . Una sonrisa de agradecimiento y un buen sorbo
para refrescarse fue su mejor respuesta para acabar aferrándose al nuevo vaso de la misma forma que lo hubo hecho con el
anterior . Apenas
dos minutos después , el asiento situado a su derecha quedaba libre pero
por poco tiempo, una voz y un rostro
conocido volvería a ocuparlo .
-
Siempre
me he preguntado por qué fomentamos el compañerismo y el instinto grupal de
autoprotección – revisando rápidamente lo que tenía a su alrededor para acabar recalando en ella - para terminar solos en la barra de un pub
tomando una pinta de cerveza y escuchando nuestra voz interior .
Meses de
convivencia diaria , miles de palabras y
conversaciones sin terminar , confianza ciega en el campo de batalla donde los
roles se intercambiaban y él olvidaba su rango y galones para obedecerla como prueba de superación … Meses después lo único que Claire tenía claro
es que el muro de la diferencia de
graduación se había diluido en pos de una gran dosis de confianza , tanto como
para dejar, siendo más experimentado en estas lides pasadas , su vida en las
manos de una cadete de la que su superior siempre sintió mucha curiosidad .
-
¿Y
ahora ? – le preguntó ella antes de beber otro trago de la fría cerveza .
-
Washington
– le respondió él con la seguridad del destino que ya se conoce – Vuelvo al
Pentágono aunque esta vez por unos dos años según la previsión gracias a mis enormes dotes para servir de intermediario entre
Londres y los psicóticos de los
americanos. No hay nada como haber trabajado directamente con ellos para darte
cuenta que el miedo al terrorista es el
miedo a sí mismo . – Y tras saborear
sonriente su cerveza , sus imponentes
ojos azules decidieron corresponder a
quién no había dejado de observarle . -
¿Y si yo te preguntara lo mismo ? ¿Tienes pensado destino o vas a
tomarte tus vacaciones para reflexionar lo que realmente quieres ?
-
La
verdad es que aún no lo sé , supongo que me tomaré unos días , volveré a
Londres para descansar , visitaré la National , iré a algún concierto que
merezca la pena en el Albert Hall..
- y en medio de su emocionante
relato , sazonado convenientemente con una sonrisa tan espléndidamente abierta
que iluminaba todo su rostro para goce de quién no aún no la había visto así ,
fue interrumpida -.
-
Ven
conmigo.
Y su sonrisa
desapareció, y la seguridad que aq uel
hombre le transmitía hizo que comenzase
a sentir un frío helado y cortante .
Introduciendo una de
sus manos en el bolsillo interior de la chaqueta , extrajo un sobre que fue
deslizando por la barra hasta llegar a ella .
-
Es
extraño – continuó hablándole sin dejar de observar fijamente el sobre que aún
parecía proteger con sus dedos depositados encima - no
suelo hacer este tipo de cosas con nadie
, de hecho no lo había hecho nunca . Suelo aportar recomendaciones si me las
piden e incluso he ayudado a redactar
solicitudes o llamado a ciertos
contactos para que fuesen recibidos , pero jamás había solicitado personalmente que se estudiase el expediente de
alguien que personalmente creía tendría
gran valor en el Departamento y menos
aún requerirlo especialmente para trabajar
en mi equipo . – Recuperando sus dedos
y dejando libre el sobre para que ella lo abriera , ante su falta de
reacción , él le insistió - Deberías abrirlo , es una orden de traslado .
Tras cogerlo y abrirlo
con cuidado procedió a leerlo y tal y
como él le había dicho , se resolvía su solicitud de traslado a la capital de
los Estados Unidos y bajo el mando
del hombre que había sido su mentor ,
consejero y protector todo este tiempo.
-
No
sólo les impresionó tu evolución o tu enorme capacidad resolutiva en cuanto a descifrado e interpretación o tus habilidades en contraterrorismo , que
vivieras en Abu Dabi desde niña y durante
siete años y sepas hablar y
entender a la perfección el árabe ha
ayudado a que se decidieran .
Sin dejar de observar
la carta de comunicación, aprovechó la relativa confianza que se tenían para
ahondar mucho más .
-
Y
que tú lo solicitases como algo tuyo personal
supongo si no ¿por qué habrían de
admitir a alguien sin experiencia ?
Mordiéndose el labio
inferior , pensó por un instante qué
contestarle y con la franqueza que
siempre le había caracterizado ,
mientras la miraba fijamente a los ojos , le respondió algo definitivo .
-
Como
te dije antes nunca había hecho algo así pero también es cierto que he estado
en muchas batallas y he curtido a muchos soldados , pero desde el
principio vi algo en ti que aún trato de descifrar pero , aunque parezca
extraño , podría resumirse en algo que hacía mucho tiempo que no escuchaba o
decía : confianza de equipo . Voy a preguntarte algo Kelvin y quiero que
pienses bien la respuesta , ¿Quién crees que modificó tu planificación de
entrenamiento y los interrogatorios
comunes como pruebas de presión hasta extremarlos sólo por saber cuál sería tu
resistencia real ? ¿Quién crees que los realizó personalmente distorsionando la
voz y te presionaba a menos de diez
centímetros de tu cara en la
oscuridad de tu ceguera provocada ? ¿Y por qué crees que hice todo eso y te
puse bajo mi estricta supervisión ?
Con cada escena dicha las imágenes y recuerdos de las mismas venían
frescas a su mente así como las sensaciones habidas entonces . Recordaba haber sentido miedo y escalofríos en más de una ocasión sin poder
decirlo ni transmitirlo externamente ante situaciones que no podía controlar , pasar días con náuseas y dolor estomacal por
nervios sin permitirse ningún tipo de analgésico
o reposo por no mostrar signos de debilidad , desear con todas sus fuerzas
dejarlo todo sin atreverse a preguntar
hasta dónde aspiraban que llegasen las cotas de resistencia al dolor , a la
presión , a lo que sufría y no lograba entender .
Aquel “Ven conmigo “
sonó sincero , casi desesperado pese a su determinación. Declamaba necesidad
imperiosa y en su interior comenzó a
cuestionarse si aquella confianza supuestamente ciega no le habría llevado a
mirarla tal cual hoy o hacía , sin uniformes , sin galones de por medios ni órdenes interpuestas
, como el hombre que era cuando se retiraba la máscara y los formalismos , extraño protagonista de
una relación con cierta dependencia.
No hubo nada más que
pensar y tampoco quiso seguir imaginando
cosas o extrapolando supuestas
conclusiones de esquemas mentales y situaciones que posiblemente sólo hubiera
malinterpretado .
Apenas cinco días en
Londres para descansar y arreglar algunos asuntos personales y preparó dos
contundentes maletas a las que sumó el
arriesgado e inquietante combinado de atrevimiento y sed de aventura , todo lo
que se requería para encarar el que posiblemente la convertiría en una
privilegiada sin tiempo definido de vuelta a casa .
No fueron dos años en
realidad, fueron bastantes más y tampoco
estuvo de forma exclusiva metida en zona
segura de despachos . Enviada a zonas de
conflicto , estuvo realizando labores de contraespionaje y extracción de
información sobre el terreno luchando constantemente por tratar de evitar los bombardeos indiscriminados , aunque en la
mayoría de las ocasiones conseguir que la escuchasen era harto imposible y un “
daño colateral inevitable “ la firma con la que solían finiquitarla .
Seis años más
tarde y ascendida al rango de Capitán pormméritos propios en el desempeño
activo de sus funciones , se le concede
volver a casa por petición expresa de
colaboración con el MI5 y MI6 en materia antiterrorista .
Su regreso , en plena
noche , facilitó que pudiera disfrutar ,
durante su trayecto en taxi desde Heathrow, de la relativa tranquilidad en los
accesos de la ciudad y del maravilloso y luminoso estrés del mismísimo Regent
Street. Luces de neón y mucho bullicio , algo que hasta podía resultarle
deseable frente al sonido continuo de
las bombas y el griterío desesperado de la gente que la había estado rodeando .
Luces de neón y gente que simplemente disfruta de lo que le rodea sin
percatarse de qué es en realidad o de lo
que sucede a las afueras de estas fronteras , que gozan de su no tan ansiada libertad
porque nunca han sido privados de ella , que viven como ignorantes voluntarios
de lo que para otros es un acto de supervivencia continuo
y una lucha permanente por tratar
de mejorar su vida .
Luces de neón y
bullicio que daba paso a la tranquilidad del Hyde Park nocturno y la belleza arquitectónica
de su adorado Albert Hall con su deseo ,
siempre presente, de que alguna vez pueda gozar de un buen concierto de música
en su interior . Una tranquilidad deseada y que se convertía en silencio cuando
por fin el taxi la dejaba en la puerta de su casa en Candem Town .
Con las maletas en la
puerta y sin ánimo de subirlas aún al dormitorio , abrió las ventanas para
ventilar y mientras preparaba la cafetera , revisó el correo acumulado que le
recogiera una amiga que acudía a la casa dos veces en semana para mantenerla . Abriendo la nevera para
comprobar si había algo de comer , se sonrió ante la capacidad de previsión de
quién tenía encomendada la labor de su
vigilancia durante su ausencia al llenar la nevera con huevos , leche fresca , quesos
y yogures .
Tras coger una de las botellas de leche y ponerla en la
encimera , dejó lista su taza a la espera de que el café estuviese listo y se
dirigió al contestador automático situado en su salón sorprendiéndose por el único mensaje que
alguien muy querido y risueño le había
dejado .
“ Querida Claire , hoy
que he venido para repasarte la casa y llenarte la nevera con lo más elemental
que creo te apetezca tomar a fin de que atravieses tu primera noche de largo
jet lag , te comunico que salvo algún
que otro mensaje bastante alarmante de la
histérica de tu prima Justin , tenías
llamadas de tu madre la cual no paraba de quejarse profusamente de que no
supiera nada de ti desde hacía tanto tiempo . Decidí no dejártelos ya que pensé que no te aportarían si no malas vibras
, justo lo que una persona muy cansada tras tantas horas de vuelo no
necesita y por cierto , sé que posiblemente
te cueste dormir , pero necesito verte y pronto , ya que voy a hacerte pasar
por ese ineludible mal trago de tener que pisar una tienda de ropa y comprarte
un vestido elegante , cosa que odias y
soy plenamente consciente , pero para ser madrina de mi boda no consentiré que lleves uniforme y antes de que comiences a soltar improperios
por esa boca y a acordarte de mi madre , recuerda que te quiero . “
¡Una boda ! Y no una
cualquiera , la de su prima más querida , con la que se crio y jugó hasta la
saciedad llegando a una relación de plena complicidad mutua desde que a su padre le nombraran miembro de la
Cámara , cargo por el que renunció a la embajada y a continuar en el exterior .
Tiendas , trajes de
gala … ¡Madrina de su boda ! Todo le parecía demasiado apresurado e importante
para ella . ¿El novio ? Casualmente un soldado de la Royal Navy al que había conocido hacía dos navidades y
del que se había enamorado nada más verle . Resultaba fascinante comprobar
la veracidad de una loca historia en boca de su prima y como se veía que
lo quería de veras por cómo se iluminaba
su rostro nada más mentarle . Una locura
en apariencia maravillosa a la que le proseguiría ese temido momento de
la insistencia que le suelen entrar a la mayoría de las novias por formar el club de las “bien casadas “ y ejercer de casamenteras con las “solteronas
“ que aún queden en la familia y , por
desgracia , por mucho que tratase de evitarlo , a Claire le había tocado ser la
siguiente en la escalada de objetivos .
Para una mujer como
ella , con la planificación de su vida aún por
determinar pero con una carrera muy
clara que no pensaba ceder por nada ni nadie , tratar de evitar ser el centro
de conversación e insistencia de su adorada prima llegó a ser más agotador que
estar en medio de una penosa batalla en
la que fuese imposible conquistar una colina necesaria .
Únicamente dejó de ser el centro de su atención el mismo día de la boda , cuando la ayudó a
vestirse y retocar el peinado y el maquillaje
y el silencio , para su tranquilidad , se impuso .
Cuando el coche que
las hubo recogido se detuvo frente a la escalinata de San Pablo , la imagen de
una novia radiante subiendo las escaleras mientras ella le colocaba la cola del
vestido engrandecía el entorno a cada
paso dado en mitad de un espectacular y
extraño día soleado en la vieja Londres , un espectáculo glorioso que llegó a
emocionar a la futura esposa y a erizar el cuerpo de su madrina al ver cómo los
compañeros de promoción de su futuro esposo, uniformados de gala para la ocasión
, le abrían un hermoso pasillo con sus
sables en alto como signo de respeto y
para darle la bienvenida a la que desde ese instante también iba a ser su
familia .
San pablo siempre había
tenido algo especial para Claire , desde la primera vez que accedió a ella y la
vio . Símbolo de la defensa y
resistencia del pueblo inglés, podía pasarse horas sentada observándolo todo
desde lo alto de su hermosa y enorme cúpula , convirtiéndose en uno de los
mejores recursos a los que volver de vez en cuando pero en aquella ocasión todo cobró una magnificencia especial. Desde
que la novia diese su primer paso en el interior , dispuesta a proseguir su
camino hacia el altar siendo recogida a
mitad de camino por quién ejercería de padrino , los aterciopelados acordes de un piano continuados
por los de una hermosa voz femenina
hicieron brillar el entorno con el maravilloso Ave Maria de Schubert.
Pasos lentos y seguros a lo largo de aquella alfombra roja
oscura dispuesta para la ocasión y el padrino que se incorporaba a la misma
desde uno de los bancos ofreciéndole el brazo
mientras Claire se afanaba en
recolocarle la cola del vestido .
Llegados al altar , el
padrino la entregaba a su futuro marido
colocándose seguidamente a su lado como portador de los anillos . Un retoque final antes de retirarse y la recogida del ramo de la novia provocaron que el padrino
desplazase su centro de atención hacia aquella mujer , cruzando su mirada con
ella cuando se disponía a retirarse .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
(Todos los derechos
reservados )

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